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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 03 de diciembre de 2021.

Hoy, viernes, 3 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (29,17-24):

ESTO dice el Señor:
«Pronto, muy pronto,
el Líbano se convertirá en vergel,
y el vergel parecerá un bosque.
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro;
sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor,
y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico;
y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
los que condenan a un hombre con su palabra,
ponen trampas al juez en el tribunal,
y por una nadería violan el derecho del inocente.
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán,
dice a la casa de Jacob:
“Ya no se avergonzará Jacob,
ya no palidecerá su rostro,
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel”.
Los insensatos encontrarán la inteligencia
y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 26,1.4.13-14

R/.
El Señor es mi luz y mi salvación.

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):

EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hola, amigos y amigas:

El encuentro de Jesús con los dos ciegos del Evangelio de hoy puede traernos un poco de luz para vivir este tiempo de Adviento. Parece ser que no fue un encuentro fácil y cómodo. Jesús estaba caminando y se dirigía a una casa, no sabemos a qué distancia, pero sí sabemos que durante el camino los dos ciegos le seguían y le gritaban: “¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!”. No se dejaban intimidar por su ceguera, seguían a tientas al que es la Luz del mundo y le suplicaban su compasión. Jesús no les hizo caso, pero ellos seguían insistiendo e incluso se acercaron a la casa a la que habían ingresado. Una vez junto a Él, no fueron curados de inmediato, sino que Jesús les confrontó de forma directa y les interrogó acerca de su fe. Ellos no se intimidaron, respondieron que sí creían en la acción salvadora de Jesús y que se abandonaban en sus manos para ser curados. Recién en ese momento, Jesús tocó sus ojos, sus vidas,  y quedaron abiertos a una mirada nueva.

El Adviento es un tiempo de camino para encontrarnos con Jesús, la Luz del mundo. En algunos momentos de nuestra vida podemos sentir, como los ciegos del evangelio, que Jesús no nos hace caso, que no percibimos su cercanía como nos gustaría y que nuestras cegueras y oscuridades nos llenan de dudas y temores. Como los ciegos, no debemos detenernos, ni dejarnos intimidar; hay que seguir caminando con esperanza, insistiendo a tientas, gritando, anhelando la proximidad y la compasión de Jesús.

En otras ocasiones quisiéramos ver acciones milagrosas inmediatas que nos garanticen el poderío del Hijo de David, que nos eviten las incomodidades que trae consigo el vivir la fe como continuo proceso de encuentro y conversión. Como los ciegos debemos escuchar las preguntas que nos confrontan con nuestra verdad profunda y nos hacen caer en la cuenta en dónde están puestas nuestras falsas seguridades. Y cuando, menos lo esperemos, descubriremos que Él está a nuestro lado tocando con su cercanía amorosa nuestros ojos y curando nuestras cegueras. La luz de la fe nos abre a una mirada más serena, lúcida y confiada de nosotros mismos y de la realidad; entonces, volvemos a los caminos de la vida para dar testimonio de la Luz del mundo. 

Fuente: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 02 de diciembre de 2021.

Hoy, jueves, 2 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (26,1-6):

AQUEL día, se cantará este canto en la tierra de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua.
Doblegó a los habitantes de la altura,
a la ciudad elevada;
la abatirá, la abatirá
hasta el suelo, hasta tocar el polvo.
La pisarán los pies, los pies del oprimido,
los pasos de los pobres».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 117,1.8-9.19-21.25-27a

R/.
Bendito el que viene en nombre del Señor

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.

O bien:

R/. Aleluya

V/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R/.

V/. Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R/.

V/. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hola, amigos y amigas:

La decisión de colocar bases sólidas en la construcción de un edificio no está siempre garantizada; en muchas oportunidades nos vence la tentación del menor esfuerzo posible, de reducir gastos o de invertir en cosas más vistosas. A la hora de los fuertes temporales y de las inundaciones, muchos edificios que parecían tan cautivadores por fuera terminaron derrumbados en el suelo y aplastando la vida humana que cobijaban. Lo mismo puede pasar en la vida cristiana: no basta decir: “Señor, Señor” para poner las bases sólidas que el seguimiento de Jesús necesita. Muchos creen que sólo cumpliendo con algunas oraciones (ya sea de catecismo, de devoción o de breviario) ya está asegurada una suficiente relación con Dios que sustente el edificio de una existencia cristiana sometida a los vendavales seductores de una cultura que muchas veces vive al margen del Evangelio. Hay estilos de oración que en lugar de acercarnos a Dios para vivir en Él nos encierran en palabrerías y formalismos sin posibilidad de escuchar al que trae la Vida y acoger la fuerza de su Espíritu. Construir el edificio de nuestra existencia cristiana requiere escuchar y cumplir la Palabra del Señor.

Es necesario escuchar la Palabra de Dios; para ello hay que acallar nuestra palabrería vacía y abrirnos a la sorpresa de un Dios que se comunica. Esto muchas veces parece inútil y poco a poco en nombre de la eficacia perdemos la sintonía contemplativa del enamorado que anhela escuchar al que es la razón de su vida. Dejamos de escuchar al que tiene palabras de vida eterna para escuchar propuestas que despistan y esclavizan.

Pero esto no basta, es necesario, también, cumplir la Palabra de Dios, es decir, ponernos manos a la obra para que nuestra espiritualidad no quede en buenas intenciones. No dejemos que el miedo y las instalaciones nos sumerjan en una existencia que es conducida por el piloto automático de la rutina o por los vaivenes de llamadas diferentes a las del Señor; se trata de cumplir lo que hemos escuchado del Maestro, lo que hemos creído y celebrado como alianza de vida. Escuchar y cumplir son las claves de una vida cristiana, como la de María, que por escuchar y cumplir la Palabra del Señor fue dichosa y nos trajo al Salvador.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 01 de diciembre de 2021.

Hoy, miércoles, 1 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):

EN aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):

EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Jesús se compadecía de la gente. Veía que estaban extenuados y abandonados. Por eso envió a los discípulos a predicar la buena nueva, porque aquella gente necesitaba un mensaje de esperanza, de vida.

El Adviento anuncia que hay un futuro para todos. No estamos condenados al fracaso. Siempre es posible la reconciliación, el perdón, la salvación, la vida. Aunque la sociedad nos condene, aunque los amigos nos abandonen, aunque fracasen nuestros negocios…Dios viene a salvarnos.

El texto bíblico de hoy nos presenta a los doce hombres que Jesús eligió para estar con él. Representan a las doce tribus de Israel y son las columnas del nuevo pueblo de Dios. Como Jesús están llamados a expulsar espíritus inmundos y a curar toda clase de enfermedades y dolencias. Es la victoria de la vida sobre la muerte. Es continuar la misma misión de Jesús hasta que el Señor vuelva.

Dios necesita de los hombres”. Es el título de una película ya clásica de Jean Delannoy (1950). Narraba la historia de un sacerdote en una pequeña isla de pescadores. La gente estaba tan obsesionada por su trabajo y sus diversiones que no necesitaban acudir para nada a la iglesia. Entonces el sacerdote decidió cerrarla y salir de la isla.

Aparentemente nadie notó su ausencia, hasta que uno de los principales del lugar enfermó y pidió que fueran a buscar al sacerdote. Al decirle que no estaba, que la iglesia estaba cerrada, pidió un vecino le llevara en su barca a la ciudad más. En la travesía el curtido hombre de mar se siente morir y le pide al barquero que escuche su confesión. Él se resiste y es entonces cuando, en un gesto de desesperación, le toma la mano y se santigua con ella. Dios necesita de los hombres porque los hombres necesitan de Dios. Y hay que proclamar su palabra de perdón y de misericordia.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 30 de noviembre de 2021.

Hoy, martes, 30 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,9-18):

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!» Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: «Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.
A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,18-22):

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hola, queridos amigos y amigas:

Hoy celebramos la fiesta de san Andrés, uno de los cuatro primeros discípulos que Jesús llamó para que le sigan, según el evangelio de Mateo, que hoy leemos. Llama la atención que Jesús, desde el inicio de su misión, comience a llamar a discípulos para que le sigan de cerca.  No fueron los discípulos, que al ver el estilo de vida de Jesús quedaron impresionados y quisieron seguirle por iniciativa propia. Jesús llama a los discípulos que él quiere; es él quien toma la iniciativa; y esto lo diferencia radicalmente de los rabinos judíos de su época, que recibían a los discípulos que buscaban una doctrina y se marchaban cuando encontraban otro maestro que les convencía más. Jesús es el Señor que ha venido a traer el Reino de su Padre a este mundo y en esta misión no va solo, llama a personas concretas para que, con total disponibilidad y entregadas de lleno y en todo momento, sigan sus pasos. Andrés fue uno de esas personas llamadas por Jesús. Andrés, junto con Pedro, su hermano, con Juan y Santiago, respondieron con un sí rotundo e inmediato.

Nosotros también hemos sido llamados por nuestro nombre para seguir al Maestro y para anunciar su Reino con total disponibilidad y dedicación; claro está, que cada uno desde su propia forma de vida cristiana, pero todos unidos por el misterio de una llamada personal que nos coloca delante del Maestro y de la urgencia de su Reino. La llamada que Jesús nos hace no es un hecho del pasado que debemos recordar con añoranza o melancolía, no, es una realidad viva y fiel, que se renueva en cada momento de nuestra vida. El Señor nos sigue diciendo hoy: “Vengan detrás de mí y os haré pescadores de hombres”.

Experimentar la gracia de ser llamados por Jesús de forma nueva nos tiene que llevar también a responder de forma nueva, es decir, dejar las redes al instante y seguirle. ¿Cuáles son las redes que debemos dejar? Las redes no son necesariamente un instrumento de trabajo que debemos abandonar, mucho menos en este contexto de crisis económica, social y sanitaria. Las redes pueden simbolizar, más bien, todos aquellos apegos que nos impiden vivir la radicalidad de nuestra vocación cristiana. A veces pueden ser cosas muy concretas: apegos, intereses, ambiciones, sueños, deseos que no coinciden con el evangelio del Señor. Otras veces pueden ser actitudes superficiales, egoístas y materialistas que nos van alejando del gozo de una llamada que nos abre las perspectivas de una vida más cristiana y apostólica.

Ojalá, que la fiesta del Apóstol Andrés, en medio del inicio de nuestra preparación para la Navidad, nos anime a todos a revalorar la dicha de haber sido llamados de forma personal por el Señor y nos atrevamos a volver a “dejarlo todo”, es decir, a recentrar toda nuestra existencia en Cristo y tomar las decisiones, que no debemos seguir postergando, para que el seguimiento de Jesús moldee toda nuestra vida y seamos portadores de un mensaje significativo e iluminador en el mundo de hoy.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 29 de noviembre de 2021.

Hoy, lunes, 29 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (2,1-5):

VISIÓN de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén.
En los días futuros estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cumbre de las montañas,
más elevado que las colinas.
Hacia él confluirán todas las naciones,
caminarán pueblos numerosos y dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob.
Él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
la palabra del Señor de Jerusalén».
Juzgará entre las naciones,
será árbitro de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, venid;
caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios

PRIMERA LECTURA (opcional para el año A) Is 4, 2-6

Lectura del libro de Isaías.

AQUEL día, el vástago del Señor será el esplendor y la gloria, y el fruto del país será orgullo y ornamento para los redimidos de Israel.
A los que queden en Sion y al resto de Jerusalén
los llamarán santos: todos los que en Jerusalén están inscritos para la vida.
Cuando el Señor haya lavado la impureza de las hijas de Sion
y purificado la sangre derramada en Jerusalén,
con viento justiciero, con un soplo ardiente,
creará el Señor sobre toda la extensión del monte Sion y sobre su asamblea
una nube de día, un humo y un resplandor de fuego llameante de noche.
Y por encimo, la glora será un baldaquino
y una tienda, sombra en la canícula,
refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.

Palabra de Dios.

Salmo

Sal 121,1-2.4-5.6-7.8-9

R/. Vamos alegres a la casa del Señor.

V/. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

V/. Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

V/. Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

V/. Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R/.

V/. Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-11):

EN aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; a mi criado: «Haz esto», y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hola, amigos y amigas:

Ayer, con el primer domingo de Adviento, hemos comenzado un nuevo Año litúrgico; ¿qué significa esto para nosotros? Cuando llega el 1º de enero o el día de nuestro cumpleaños, caemos en la cuenta del paso del tiempo: agradecemos, evaluamos, replanteamos sueños y tomamos decisiones, pero ¿y cuando empezamos un nuevo Año litúrgico? En realidad, es un regalo de Dios para  sacudirnos de la rutina litúrgica en la que muchas veces caemos y emprender un nuevo camino de contemplación del misterio íntegro de Cristo y que con la fuerza de su Palabra nos vaya “cristificando” cada vez más.

¿Cómo hacer esto? El Evangelio de hoy nos da la clave: Jesús queda admirado de la fe “tan grande” de un centurión romano que le reconoce como Señor y se fía plenamente de su palabra. En contraste con esta actitud, Jesús lamenta la poca fe del Pueblo elegido; quizá, sus altas expectativas mesiánicas y sus muchos conocimientos teológicos se convirtieron en buenas excusas para no reconocer con sencillez a Jesús y no abrirse a la novedad del Evangelio. Jesús termina afirmando: “vendrán muchos de oriente y occidente a sentarse en el banquete del Reino de los cielos”.

El Adviento es tiempo para renovar nuestra fe. Un nuevo año litúrgico sólo podrá ser fecundo en nosotros si leemos la Palabra de Dios con una fe viva como la del Centurión, que sea capaz de despertarnos para reconocer la presencia del Señor en lo sencillo de cada día y creer en la fuerza curativa y transformadora de su amor. A veces teorizamos tanto nuestra fe en Jesús, que diluimos la fuerza real que ella tiene en la vida del que se abre a ella. Estamos llamados a vivir una fe solidaria, como la del Centurión, que nos saque del estrecho mundo de nuestras propias necesidades para comprometernos con los necesitados que tenesmo cerca. Una fe soñadora y comprometida, que crea de verdad eso que dice la primera lectura: “de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor”. ¡Que tengamos un buen inicio del nuevo Año litúrgico!

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 27 de noviembre de 2021.

Hoy, sábado, 27 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,15-27):

Yo, Daniel, me sentía agitado por dentro, y me turbaban las visiones de mi fantasía. Me acerqué a uno de los que estaban allí en pie y le pedí que me explicase todo aquello.
Él me contestó, explicándome el sentido de la visión: «Esas cuatro fieras gigantescas representan cuatro reinos que surgirán en el mundo. Pero los santos del Altísimo recibirán el Reino y lo poseerán por los siglos de los siglos.»
Yo quise saber lo que significaba la cuarta fiera, diversa de las demás; la fiera terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y pateaba las sobras con las pezuñas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza, y el otro cuerno que le salía y eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería insolencias, y era más grande que los otros. Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó. Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos.
Después me dijo: «La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, diverso de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino; después vendrá otro, diverso de los precedentes, que destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los santos y cambiar el calendario y la ley. Dejarán en su poder a los santos durante un año y otro año y otro año y medio. Pero, cuando se siente el tribunal para juzgar, le quitará el poder, y será destruido y aniquilado totalmente. El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,82.83.84.85.86.87

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Hijos de los hombres,
bendecid al Señor. R/.

Bendiga Israel al Señor. R/.

Sacerdotes del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Siervos del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Almas y espíritus justos,
bendecid al Señor. R/.

Santos y humildes de corazón,
bendecid al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos Amigos: 

“Al atardecer de la vida, nos examinarán en el amor” (S. Juan de la Cruz), es decir, en todo el bien que hayamos hecho. La frase no puede ser más ilustrativa. El amor constituye el centro de la enseñanza de Jesús y el determinante de nuestro encuentro definitivo con Dios, ese que se nos anuncia en el evangelio con hechos “apocalípticos” en el sentido que decíamos hace dos días. 

El texto evangélico de hoy nos pone en guardia para que no permitamos que las preocupaciones y otras cosas de este mundo entorpezcan nuestra mente. Lo que importa y lo que cuenta para Dios es el amor que mencionábamos antes. Aunque parezca algo aterrador tener que comparecer ante Dios (suena a juicio donde nosotros estamos en el banquillo de los acusados), en el fondo, no es más que presentar nuestra vida. No como una hoja llena de méritos o llena de tachones, sino como es en realidad, con sus estrellas y sus cruces. Todo ser humano (independientemente de si es religioso o no) tiene una inclinación natural al bien porque “somos imagen y semejanza de Dios”. De modo que no hay motivo para temer a “la hora de nuestra comparecencia”. 

Sin embargo, tampoco podemos dejar de lado que, al igual que somos capaces de mucho bien, también podemos serlo de mucho mal. Por ello nos advierte Jesús: “Estén alerta…”. 

En este ya inminente tiempo de Adviento, en el que recordaremos que Dios se hace como uno de nosotros, abrámosle las puertas de nuestra vida. Él puede “juzgarnos” como lo hacen un padre o una madre, y hacernos ver con claridad nuestro yo más profundo. Tengamos la certeza de que la verdad con amor sana.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 28 de noviembre de 2021.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO. 

Jeremías 33,14-16: Una promesa típicamente mesiánica: a Jerusalén arruinada se le promete la llegada de un Germen Justo, descendiente de David, que traerá la salvación. 

1Tesalonicenses 3,12-4,2: Pablo se goza del progreso espiritual de la comunidad de Tesalónica; les exhorta a que sigan creciendo para presentarse ante el Señor en su venida. 

Lucas 21, 25-28.34-36: Es el discurso del final de los tiempos. El texto de refiere concretamente a la segunda venida o “Parusía” de Jesús. Para el creyente es buena noticia, ya que llega la liberación; por eso hay que orar y vigilar permanentemente.  

1.- Iniciamos el tiempo de Adviento, es decir, el tiempo en el que nos detenemos a considerar un artículo del credo que reza así: “Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos”. Es decir, la Iglesia, los cristianos creemos en la Segunda venida del Señor. 

En medio de una situación caótica para los israelitas el profeta no se cansa de anunciar algo nuevo y mejor: un Germen Justo. Es decir: Germen, una semilla, principio de vida que otorga Dios. Justo, no se trata de un orden jurídico, sino salvífico, porque la justicia bíblica es la Salvación que viene de Dios. En otras apalabras, este Germen justo implantará un mundo justo, en el que todo está en orden, pero con el orden querido por Dios. Esta es la Esperanza mesiánica que tuvo Israel, pero no captó la presencia del Germen justo, Jesús, bendito por siempre; Israel sigue esperando. 

2.- Nosotros sabemos y creemos que Él ya vino y se hizo presente entre nosotros. Jeremías le pone un nombre a este Germen justo, lo llama: “El Señor es nuestra justicia”, es decir, nuestra salvación. Isaías también le pone un nombre al que ha de venir, lo llama: “Dios con nosotros” (Isaías 7,14). Jesús es el que ha venido, pero que vendrá por segunda vez. Esto creemos y esto celebramos. Y este tiempo que culmina en Navidad quiere centrarnos en este Misterio del Dios que siempre está viniendo. 

Jesús, en su primera venida, proclamó el Reino de palabra y de obra. Con Él comenzó algo nuevo que aún no se ha consumado. Jesús fue muerto por proclamar el Reino de Dios, pero Dios lo glorificó y ahora Él es el Señor, lo que celebrábamos el domingo pasado. En otras palabras, el acontecimiento fundamental del Reino de Dios es la muerte y resurrección de Jesús, no su Parusía. Pero sin su segunda venida lo que Él inició quedaría trunco. Porque creemos y esperamos su segunda venida el Reino de Dios tiene en sí una tensión grande: es un ya, ahora, pero todavía no, ya que no se ha consumado todavía, sino cuando Él vuelva. Por eso creemos y esperamos. 

3.- Hoy muchos dudan de esto y carecen de esperanza. No son capaces de “levantar la cabeza”, viven en la angustia y el pesimismo, lo que les lleva a un derrotismo y a sostener una filosofía del absurdo. Vive solamente el presente, pero lo vive mal. 

Pero una auténtica fe engendra esperanza en el Señor que siempre está presente. 

El domingo pasado dos ciudadanos quedaron para la segunda vuelta. Ambos prometieron un Chile mejor; cada uno desde su punto de vista. Ambos desean lo mejor para nuestra patria; eso está bien. Pero, ¡cuidado! Aquí cabe la advertencia que nos hace el Señor: “Tengan cuidado de no dejarse aturdir”. 

Se prometen muchas cosas buenas, pero que todo esto no nos distraiga de lo fundamental: El Reino de Dios que está viniendo, la presencia del Señor presente que viene a traer un orden nuevo, el querido por Dios. 

4.- A todo eso, ¿cuál sería el significado, el sentido de la segunda venida del Señor? 

La segunda venida del Señor ha tenido un valor permanente para el cristianismo y ha sido fuente de inspiración y confianza. Y esta esperanza nos anima a vivir desde ya en la justicia, es decir, en el orden querido por Dios. La vida del creyente es un crecimiento progresivo y permanente hasta que nos encontremos con Él. ¿Cuándo será este encuentro? 

  • Ahora, en la Comunión. ¿Estanos preparados? 
  • En nuestra muerte. ¿Estamos preparados para ese encuentro? 

Lo único que nos dice el Señor es que estemos prevenidos y oremos incesantemente. Así podremos comparecer seguros ante el Hijo del hombre. Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. viernes 26 de noviembre de 2021.

Hoy, viernes, 26 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (7,2-14):

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar, las cuatro distintas. La primera era como un león con alas de águila; mientras yo miraba, le arrancaron las alas, la alzaron del suelo, la pusieron de pie como un hombre y le dieron mente humana. La segunda era como un oso medio erguido, con tres costillas en la boca, entre los dientes.
Le dijeron: «¡Arriba! Come carne en abundancia.»
Después vi otra fiera como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo y cuatro cabezas. Y le dieron el poder. Después tuve otra visión nocturna: una cuarta fiera, terrible, espantosa, fortísima; tenía grandes dientes de hierro, con los que comía y descuartizaba, y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era diversa de las fieras anteriores, porque tenía diez cuernos. Miré atentamente los cuernos y vi que entre ellos salía otro cuerno pequeño; para hacerle sitio, arrancaron tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería insolencias. Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Yo seguía mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,75.76.77.78.79.80.81

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Montes y cumbres,
bendecid al Señor. R/.

Cuanto germina en la tierra,
bendiga al Señor. R/.

Manantiales,
bendecid al Señor. R/.

Mares y ríos,
bendecid al Señor. R/.

Cetáceos y peces,
bendecid al Señor. R/.

Aves del cielo,
bendecid al Señor. R/.

Fieras y ganados,
bendecid al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,29-33):

En aquel tiempo, expuso Jesús una parábola a sus discípulos: «Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos Amigos:

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús que continúa enseñando mediante ejemplos concretos, que son conocidos por las personas a las que se dirige. Añade algo nuevo pero en la misma línea que hablaba ayer: la llegada del Reino de Dios estará anticipada por las señales oportunas, del mismo modo que los frutos de los árboles anticipan el comienzo del verano. Esta conclusión empírica: relación entre frutos y llegada de la época estival, requiere mucha capacidad de observación y quizá también, un poco de curiosidad. Habrán sido –seguramente- muchos los años necesarios para llegar a ella. 

Jesús empieza utilizando la palabra “fíjense”. Es curioso que la emplee, ya que podría haber hecho la comparación sin ella. Podría entonces intuirse que “fíjense” es parte clave de lo que quiere decir. Es una especie de invitación a que aprendamos a interpretar señales. El Reino ha llegado con Jesús, pero en plenitud estará el día final. No sabemos cómo será, pero seguramente no como lo imaginan algunos: con grandes catástrofes o la destrucción del mundo; Dios no eliminará la vida, sería como ir contra sí mismo. 

Mientras el Reino acontece, nos queda ir descubriéndolo y viviéndolo. En la vida del día a día debemos descubrir su presencia, aprender a descifrarla (¡porque no es muy evidente! ¡Tantas veces experimentamos la presencia del antirreino!). Esto nos exige permanecer atentos, abiertos a las diferentes realidades, también a las que son nuevas. En fin, la relación con los demás, con el mundo y con Dios, nos llevará a experimentar que se hacen realidad las palabras de Jesús.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 25 de noviembre de 2021.

Hoy, jueves, 25 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (6,12-28):

En aquellos días, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios.
Entonces fueron a decirle al rey: «Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración, durante treinta días, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?»
El rey contestó: «El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.»
Ellos le replicaron: «Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni al decreto que has firmado, sino que tres veces al día hace oración a su Dios.»
Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo.
Pero aquellos hombres le urgían, diciéndole: «Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto o edicto real es válido e irrevocable.»
Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones.
El rey dijo a Daniel: «¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!»
Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones.
Se acercó al foso y gritó afligido: «¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras tan fielmente?»
Daniel le contestó: «¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti.»
El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo, no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo, y ya los leones los habían atrapado y despedazado.
Entonces el rey Darlo escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: «¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones.»

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,68.69.70.71.72.73.74

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Rocíos y nevadas,
bendecid al Señor. R/.

Témpanos y hielos,
bendecid al Señor. R/.

Escarchas y nieves,
bendecid al Señor. R/.

Noche y día,
bendecid al Señor. R/.

Luz y tinieblas,
bendecid al Señor. R/.

Rayos y nubes,
bendecid al Señor. R/.

Bendiga la tierra al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos  Amigos:

A simple vista parece contradictoria la prédica de Jesús. Ayer animaba  a sus discípulos a permanecer fieles y no preparar defensas frente a las persecuciones porque Dios pondría las palabras apropiadas en sus bocas. Hoy, les recomienda que -cuando la ciudad sea sitiada- huyan de ella y se refugien en los montes. Toda una descripción de situaciones de destrucción y desgracias. 

Cuando nos acercamos a pasajes evangélicos de este tipo, creo que es muy recomendable situarnos en la “comprensión” de Dios por el pueblo israelita. Entre sus nombres más significativas de Él, se encuentran los siguientes: Dios liberador, Dios de la Historia, Dios creador, Dios fiel… 

De todos, me gustaría fijarme en los dos primeros ya que se hallan al final de las palabras de Jesús. El texto pertenece al género apocalíptico, con el que en estos días nos encontramos: no es género aterrador como a veces se piensa y como usamos nosotros la palabra “apocalíptico”, sino todo lo contrario; surgió como instrumento de consolación cuando el pueblo pasa por situaciones de gran apuro. Quizá por eso Jesús las utiliza con naturalidad; porque sabe que, quienes le escuchan, sabrán captar el mensaje. Pero, a nosotros ¿qué pueden decirnos esas palabras hoy? 

Dios liberador. Primero: ¿es para nosotros Dios liberador? Si es así ¿creemos necesitar liberación de su parte? ¿de qué cosas o situaciones haría falta que nos liberase?… Y más interrogantes que pueden venir a cada uno de nosotros…en la intimidad con Él, seguro tendrán respuesta. 

Dios de la Historia. Generalmente, debido a la idea de que Dios es omnipotente, omnipresente, omnisciente,…etc. (y no deja de serlo), tendemos a sentirle como un ser lejano. Sin embargo, -como ya nos ha manifestado Jesús- Dios se implica en la historia humana y en la de cada ser humano en particular. Los grandes acontecimientos ocurren a diario en el anonimato. “Cada vida nueva es señal de que Dios no se ha olvidado de los hombres”.

Agradezcamos al Señor su presencia y su acción en lo cotidiano de nuestra vida.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy