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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. miércoles 24 de noviembre de 2021.

Hoy, miércoles, 24 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (5,1-6.13-14.16-17.23-28):

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera. De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban.
Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: «¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.»
Entonces Daniel habló así al rey: «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: «Contado, Pesado, Dividido.» La interpretación es ésta: «Contado»: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; «Pesado»: te ha pesado en la balanza y te falta peso; «Dividido»: tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas.»

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,62.63.64.65.66.67

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Sol y luna,
bendecid al Señor. R/.

Astros del cielo,
bendecid al Señor. R/.

Lluvia y rocío,
bendecid al Señor. R/.

Vientos todos,
bendecid al Señor. R/.

Fuego y calor,
bendecid al Señor. R/.

Fríos y heladas,
bendecid al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,12-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos Amigos: 

En la vida, todos los “síes” traen consigo unos “noes” y viceversa, como un 2 x 1 de los que nos ofertan los mercados. En nuestro caso, es más difícil que deseemos llevar la oferta completa, sobre todo cuando implica sacrificio, renuncias y son los “síes” los que llevan implícitos los “noes” Es lo que advierte Jesús a sus discípulos. Seguirle y ser fieles a ese seguimiento no será un paseo…sin embargo, al final, las dificultades, los obstáculos superados (y aquellos que no) no habrán sido en vano. 

Mientras leía el texto evangélico de hoy, pensaba en lo que supone ser coherentes con nuestra fe y que nuestra vida esté marcada por ella y no sea el mero cumplimiento de unas normas establecidas a lo largo del tiempo (dicho sea de paso, que pueden cambiar). Entonces, recordé las palabras de mi antiguo párroco. Aquí se las quiero compartir (parafraseándole un poco)  porque me parecen una buena luz para confrontar nuestra vida con el evangelio de hoy. 

“Un buen termómetro para medir nuestra vida cristiana puede ser el que desentonemos, al menos en algo, con la norma. ¡Ojo! no me refiero a que haya que ser un rebelde sin causa o alguien que se crea por encima de los demás; todo lo contrario. En medio de la normalidad, es necesario que -sin proponérnoslo-  seamos blanco de alguna crítica, que no todos nos vean como siempre simpáticos y amigos de todo. El seguimiento coherente de Jesús encierra que a veces nos den la espalda, nos persigan, y recibamos ofensas…incluso de aquellas personas a quienes estamos más ligados. Todo ello porque no debemos nadar en favor de la corriente cuando ésta es opuesta al mensaje evangélico”. 

Que el Señor haga removerse  en nosotros aquello que más necesitamos poner en sintonía con Él.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 23 de noviembre de 2021.

Hoy, martes, 23 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel (2,31-45):

En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor: «Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una estatua gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenla la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe, se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra. Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido: Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder sobre los hombres, dondequiera que vivan, sobre las bestias del campo y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata, menos poderoso. Después un tercer reino, de bronce, que dominará todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos. Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero él durará por siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta.»

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,57.58.59.60.61

R/.
Ensalzadlo con himnos por los siglos

Criaturas todas del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Ángeles del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Cielos, bendecid al Señor. R/.

Aguas del espacio,
bendecid al Señor. R/.

Ejércitos del Señor,
bendecid al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-11):

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien «El momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos Amigos: 

Continuando el pasaje evangélico de ayer, el autor sitúa a Jesús en el templo anunciando la destrucción del mismo y el advenimiento de grandes desastres humanos y naturales. Todo ello debe de ocurrir antes del fin (Lc 4, 5-11). 

Una lectura de tipo fundamentalista nos llevaría -sin dudas- a una visión muy catastrófica del mundo, del hombre y su destino. Reforzaría esta idea el hecho de que se observan en la vida diaria hechos semejantes a los que menciona. Es difícil compaginar esta interpretación literal con la enseñanza de un Dios-Amor. Tal vez muchas veces nos lo hemos preguntado (creo que con legítimo derecho): “¿dónde estabas Dios cuando…?” y un largo etc. 

Pero la idea del texto no es anunciarnos una serie de cataclismos que destruyan la vida. Porque la Biblia no es un libro “mágico”; ni tampoco un manual del orden del universo. Como bien me decía un amigo -al comentarle al respecto-, la intención del texto radica en los “cataclismos interiores” que a veces necesitamos experimentar. Ocasiones en las que nos encontramos al límite y tomamos mayor conciencia de las realidades de las cuales formamos parte o de aquellas que nos rodean. Es decir, reconocer en nosotros todo aquello que no es cristiano, hacerlo desaparecer, morir, y hacer espacio para que surja algo nuevo… Escribirlo resulta mucho más sencillo que vivirlo así como “desaprender” puede ser más complejo que “aprender”. No obstante, cuestionarnos y dejarnos interpelar por el mensaje de Jesús puede ser el primer paso del camino. En realidad, cuando acogemos su Palabra en profundidad desaparece nuestro “viejo mundo” personal y todo se hace nuevo.

Pidamos a Dios que nos conceda la gracia necesaria para buscarle y encontrarle en la vida diaria, aún en las situaciones que nos pueden resultar desagradables y dolorosas. Los dolores de este mundo –dijo un gran pensador- no son de muerte, sino de parto. 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 22 de noviembre de 2021.

Hoy, lunes, 22 de noviembre de 2021

Primera lectura

Comienzo de la profecía de Daniel (1,1-6.8-20):

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey. Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación.
El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo: «Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza.»
Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: «Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado.»
Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños. Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.

Palabra de Dios

Salmo

Dn 3,52.53.54.55.56

R/.
A ti gloria y alabanza por los siglos

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, çbendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,1-4):

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos Amigos: 

El evangelio de hoy es continuación de una serie de enseñanzas ofrecidas por Jesús mientras predicaba la Buena Noticia en el templo.  «Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás han dado como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, ha dado todo lo que tenía para vivir» (Lc 21, 3-4). 

No parece muy sensato que sea necesario dar todo lo que se tiene para vivir,  por las consecuencias obvias que conllevaría. De todos modos, Jesús llama la atención sobre el ejemplo concreto; y enfatiza que la donación de la viuda tiene mayor mérito. Al fondo de estas palabras subyace la conexión entre intención y acción. Casi siempre solemos pensar que si la intención es positiva, también lo es la acción. Pero esto no tiene por qué cumplirse siempre (sería legítimo afirmar entonces que “el fin justifica los medios”).  

Esta comparación que hace Jesús entre la ofrenda de “la viuda” y la de “todos los demás” me hace pensar en lo siguiente: no es fácil desprenderse de todo lo que se tiene, especialmente en estos momentos de crisis (aunque no sólo económica) que vive el mundo. Desde la sensatez se imponen unos mínimos de previsión, especialmente a quienes tienen obligaciones para con otros; un padre de familia no debe “aventurar” el futuro de sus hijos.  Parece que la clave residiera en compartir, una buena manera de dar; así cada quien da según sus posibilidades: dar y/o darse. De modo que, quien tiene mucho puede dar mucho y el que tiene menos, da menos. Creo que lo importante es que el corazón y la mano no se nos paralicen cuando somos testigos de la necesidad ajena.

Que como María -hoy celebramos la fiesta de su Presentación en el templo- vivamos en generosidad para que sepamos ofrecer y ofrecernos, incluso antes de que se nos pida ayuda. 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 21 de noviembre de 2021.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY. 

Daniel 7,13-14: En este breve texto se presenta una señal: un “Hijo de hombre”, a quien se le da dominio, gloria y el Reino. Un Reino que no tiene fin. 

Apocalipsis 1,5-8: Jesucristo es el Testigo fiel, que tiene el poder. Él es quien nos liberó y adquirió como un reino sacerdotal para Dios. 

Juan 18,33-37: Jesús es enjuiciado. En este juicio se revela y anuncia solemnemente que Jesús es el Rey mesiánico. 

1.- Con la solemnidad de hoy culmina el Año litúrgico. La Palabra de Dios gira entorno a Jesús, el Rey y Señor. Ya en Daniel se nos presenta a este “Hijo del hombre” a quien se le da todo el dominio, la gloria y el Reino. Es el Rey mesiánico, que el autor identifica con el Pueblo de los santos de Dios. Se trata de un mesianismo colectivo, definitivo. Lo que no está en contra de la idea del triunfo del Cristo total, su Cuerpo Místico. Porque Jesús y la Iglesia se identifican, ella es el cuerpo verdadero de Cristo. Por eso ha hecho de todos nosotros un reino sacerdotal. 

2.- Tal vez en el contexto en que estamos, en el que todos proclaman el imperio de la Democracia, hablar de Reinado de Cristo Rey resulte anacrónico. Pero no es así.  La palabra Reino suena a dominio, soberanía. Lo importante es saber bajo qué dominio, bajo qué soberanía estamos sometidos y vivimos. Porque por más que proclamemos ser libres vivimos sometidos a una soberanía, a un dominio.  

Bien entendieron esto los primeros cristianos que vivían bajo un régimen autoritario, tiránico, en el que los emperadores se autoproclamaban “Kyrios”, Señor, cuya voluntad era la única ley en su imperio. En ese contexto los cristianos proclamaron que sólo Jesús es el “Kyrios”, el Señor, y ellos optaron por vivir bajo esta soberanía. Optaron por vivir la realidad del Reinado de Cristo. 

3.- Porque Jesús es Rey, de esto no cabe ninguna duda. Pilato, ingenuo, pensó que el reinado de Jesús, por no ser de este mundo, no representaba ningún peligro para él ni para el emperador. ¡Ingenuo! Es verdad que el reino de Cristo no es de este mundo, pero tiene sus implicancias en este mundo. Y quien opte por el Señor tendrá que chocar con el reino de este mundo, que es un reino de la mentira, del odio, del pecado y de la muerte; un reino que no respeta a la persona humana ni a la creación. Por eso, aunque estemos muy insertos en este mundo, no somos de este mundo. 

Todo cristiano es una persona de dos reinos. Y como servidor y ciudadano del Reino de Cristo ha de influir y beneficiar al reino de este mundo, no  destruyéndolo, sino saneándolo; no huyendo, sino metiéndose en él. 

4.- Jesús dice a Pilato: “Yo soy Rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la Verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”. Jesús aclara a Pilato que su reino no tiene un origen como el de los reinos de este mundo, aunque esté en este mundo; se trata de un Reino de Dios para aquellos que reconocen la voz del que viene a dar testimonio de la verdad. ¿Y qué es la verdad? preguntó Pilato. Y no se dio cuenta que tenía ante su presencia a la Verdad misma. Pero, ¿lo siguen libremente los que creen en Él? Y usted, que viene a celebrar, ¿escucha su voz? Si es así, hagamos realidad en nuestros ambientes la Soberanía de Dios. No se trata de crear una teocracia, como algunos todavía pretenden, sino de hacer presente aquí y ahora el reinado del Señor. 

La Eucaristía es el Banquete de Reino. Que lo que aquí celebramos bajo sacramento sepamos hacerlo vida en todas partes. Porque somos los mensajeros y artesanos del Reino de Dios en este mundo. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 20 de noviembre de 2021.

Hoy, sábado, 20 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (6,1-13):

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias, que había ido como caudillo de un ejército poderoso, había huido ante el enemigo; los judíos, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos, y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes, y lo mismo en Betsur, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días, cada vez más deprimido.
Pensó que se moría, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: «¡A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, feliz y querido cuando era poderoso!» Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 9,2-3.4.6.16.19

R/.
Gozaré, Señor, de tu salvación

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Porque mis enemigos retrocedieron,
cayeron y perecieron ante tu rostro.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido. R/.

Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron.
Él no olvida jamás al pobre,
ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.»
Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

En nuestro lenguaje corriente se habla a veces de “trampa saducea”; hoy vemos el fundamento de esa expresión: unos saduceos, para afianzarse en su falta de fe en otra vida y “protegerse” del anuncio de Jesús, le ponen a prueba mediante una consideración que, de entrada, tiene su lógica. Los saduceos de la época de Jesús constituían ante todo la clase sacerdotal alta; eran el estrato social relativamente acomodado en la Palestina del momento. La instalación en el poder y en el dinero no son la mejor predisposición para acoger el mensaje de Jesús; de hecho no se ha conservado ninguna anécdota evangélica en la que Jesús se entienda con algún saduceo; con los fariseos la historia es mucho más variada.

En conjunto el pasaje deja claro que el matrimonio es una institución para este mundo, una mediación; y que no tendrá sentido o cometido en la futura gran fraternidad celestial. San Pablo, en una época en que aún se contaba con el fin del mundo muy próximo, exhortaba a no casarse, con el sencillo argumento de que “la apariencia de este mundo pasa” (1Cor 7,31). Hoy, naturalmente, vemos las cosas de otro modo; la historia se prolonga, la especie humana se perpetúa, y es preciso vivir en la normalidad de lo sanamente “mundano”, las instituciones del más acá. Incluso podríamos decir más: hay que tomar muy en serio la mediación eclesial y social del matrimonio; necesitamos de ese peculiar laboratorio de amor y entrega, que sirva de ejemplo y estimule al conjunto de la sociedad a sanear las relaciones humanas en sus múltiples manifestaciones.

La última indicación de Jesús puede constituir también una llamada –o quizá un reproche- a ciertos tipos, un tanto rudimentarios, de vida cristiana. ¿No es cierto que a veces convertimos a Dios en el “Dios de los muertos”? ¿No sigue habiendo creyentes (¿?) que se acercan a la iglesia o hacen algo de oración sólo cuando la muerte ronda o ha rondado su casa? Esto no es malo, pero es un uso reductivo de lo religioso; Jesús les recordaría aquello de que “conviene hacer esto, pero sin descuidar lo otro” (Mt 23,23).

Otros, quizá menos “creyentes”, ven en Dios al aguafiestas, que sólo sabe poner trabas y “desvitalizar”. Tampoco es este el Dios de Jesús, que “vino para que tengamos vida y la tengamos abundante” (Jn 10,10). Y Jesús no relega esa vida al mero más allá: él asiste a fiestas, invita a contemplar gozosamente las flores y las aves, participa en todos los banquetes a que le invitan; sencillamente, ama la vida; algunos oponentes hasta le llamarán “vividor” (=“comilón y borracho”).

Tal vez lo principal del evangelio de hoy sea el marco en que Jesús incluye su enseñanza: existen corazones endurecidos, muy satisfechos con una fe cómoda y chata, y propensos a “protegerse” frente a lo nuevo que Jesús pueda aportar o pedir. ¡Alerta!

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 19 de noviembre de 2021.

Hoy, viernes, 19 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos (4,36-37.52-59):

En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: «Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo.»
Se reunió toda la tropa, y subieron al monte Sión. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno, que es el de Casleu, madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra, adorando y alabando a Dios, que les había dado éxito. Durante ocho días, celebraron la consagración, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y rodelas. Consagraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta, que canceló la afrenta de los paganos. Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar, con solemnes festejos, durante ocho días, a partir del veinticinco del mes de Casleu.

Palabra de Dios

Salmo

1Cro 29,10.11abc.11d-12a.12bed

R/.
Alabamos, Señor, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,45-48):

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos.»»
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

Corruptio optimi pessima, decían los romanos. El refrán significa que lo más noble, cuando se deteriora, puede transformarse en lo más aborrecible. No estamos seguros de que Jesús haya percibido tal deterioro en el culto del templo; los elementos que el evangelio enumera (corderos, toros, palomas, vasijas, mesas de cambio de dinero,…) eran lo necesario para la práctica normal de los sacrificios y el pago del impuesto religiosos anual. Pero ciertamente esa mentalidad negativa es la de los cristianos en la época lucana, cuando ya el templo había sido destruido. Sus últimos dirigentes –saduceos- habrían caído en comportamientos corruptos, por lo que Jesús –citando a Jeremías- llamaría al templo “guarida de ladrones” (los sacerdotes).

Jesús no fue un enemigo del culto, pero sí un crítico; consideró que podía ser una especie de opio en perjuicio de lo más importante en una vida según la alianza: la pureza de intenciones, la compasión, la no explotación del prójimo,… En algunos pasajes evangélicos encontramos, en boca de Jesús, el célebre dicho de Oseas: “misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9,13 y 12,7; cf. Os 6,6;), como también la crítica de una oración no correcta, que no está en sintonía con la vida: “este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mt 15,8, sobre Is 29,13).

Pero el pasaje evangélico de hoy, a pesar de su brevedad, tiene un segundo pensamiento: el mensaje de Jesús levanta ampollas en la clase dirigente mientras que el pueblo está pendiente de sus labios. Una y otra vez Jesús lamentará el inmovilismo y el apego a las costumbres de siempre; su invitación a crear odres nuevos para el nuevo vino resulta inquietante para los líderes religiosos, tan fieles a los ritos ya seculares.

Como siempre, Jesús es escuchado y acogido por quienes nada tienen que perder y todo que ganar: el perdón gratuito, la acogida por Dios, el gozo de vivir,… Cada palabra de Jesús sobre la novedad del momento, la cercanía de Dios al pobre y pequeño, lo inconmensurable de su bondad, … es una bocanada de aire fresco para quien se sabe pecador, inmerecedor de la amistad con Yahvé, siervo inútil,…

La interpelación para nosotros es evidente: cabe una vida cultual de culto vacío, una oración rutinaria y descomprometida, sin sintonía con la llamada actual de Dios y sin la exigencia ética que la fe cristiana lleva consigo. Y el esquivar la interpelación de Jesús o, por el contrario, estar pendientes de sus labios nos indicará cuál está siendo nuestro lugar como creyentes. 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 18 de noviembre de 2021.

Hoy, jueves, 18 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos (2,15-29):

En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron: «Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata y muchos regalos.»
Pero Matatias respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda.»
Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey. Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zinirí, hijo de Salu.
Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: «El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!»
Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,1-2.5-6.14-15

R/.
Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece. R/.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,41-44):

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

No es raro que los evangelistas, al redactar sus obras, entremezclen los recuerdos de Jesús con la historia vivida posteriormente. En el relato de hoy Lucas completa la triste profecía de Jesús sobre Jerusalén con lo que él sabe que sucedió en la guerra judía contra Roma (años 66-74): los romanos sitiaron Jerusalén, estrecharon  el cerco y acabaron por destruir el templo y gran parte de la ciudad; estos hechos los contempla el evangelista como consecuencia de no haber buscado la salvación allí donde estaba, en Jesús y en la fidelidad a la alianza.

Frecuentemente se han hecho especulaciones acerca de por qué Jesús, tras haber  vivido un tiempo en la comunidad del Bautista, se separó de él y fundó su propio grupo. Una respuesta simplista ha sido la contraposición, también simplista, entre el mensaje de uno y de otro; el Bautista anunciaría castigos y Jesús sólo gracia y perdón. Pero las cosas deben de haber sido algo más complejas. En la predicación de Jesús no falta la amenaza al Israel endurecido en su comodidad e instalado en tradiciones obsoletas. En Jesús nunca está ausente la oferta de conversión y salvación; pero suele ir acompañada de la llamada a percibir la seriedad del momento: con la oferta de Dios no se juega.

Es impresionante ver a Jesús llorando sobre Jerusalén; la Ciudad Santa que él quiso reconducir a una mayor fidelidad a la alianza, abriéndose a la llamada del definitivo enviado de Dios, le ha vuelto la espalda. Jesús, verdaderamente humano, tiene sentimientos, y experiencias de fracaso. Pero nunca se rinde; más bien saca el “plan B” para la salvación de su pueblo: la oferta de la propia vida que realizará anticipadamente en la última cena, ya próxima, rompiendo su cuerpo y vertiendo su sangre “por vosotros y por todos”. El amor es mucho más fuerte que la indignación.

A nosotros, y quizá ya también a los lectores de Lucas, no nos resulta difícil establecer una relación entre la infidelidad religiosa de los jerosolimitanos y la destrucción de su ciudad por las legiones romanas. Pero no es tal comprensión lo que más importa. Lo decisivo es que Jesús contrapone el camino de la realización al camino de la autodestrucción, que él quisiera evitar. Y el evangelista parece estar interpelando a miembros de su comunidad endurecidos en rutinas e instalados en falsas seguridades; no le gustaría que Jesús llorase por la ceguera de su comunidad, que se sintiera fracasado después de haber realizado con ella repetidos intentos.

Estamos a punto de entrar en un tiempo litúrgico fuerte: el Adviento. La Palabra será especialmente interpelante en estos días, casi “desestabilizadora” de nuestras “buenas costumbres”. Es el “día de la visita” del Señor, que no debiera pasarnos inadvertido.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 17 de noviembre de 2021.

Hoy, miércoles, 17 de noviembre de 2021

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos (7,1.20-31):

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor.
Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.
Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: «Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos.»
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 16,1.5-6.8.15

R/.
Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,11-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.
Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: «Negociad mientras vuelvo.» Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: «No queremos que él sea nuestro rey.» Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: «Señor, tu onza ha producido diez.» Él le contestó: «Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.» El segundo llegó y dijo: «Tu onza, señor, ha producido cinco.» A ése le dijo también: «Pues toma tú el mando de cinco ciudades.» El otro llegó y dijo: «Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.» Él le contestó: «Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.» Entonces dijo a los presentes: «Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.» Le replicaron: «Señor, si ya tiene diez onzas.» «Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.»»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos:

En la lectura evangélica de hoy se nos entrelazan dos parábolas: la del pretendiente al trono y la de la explotación de los dones recibidos (“minas”). Son fácilmente separables; de hecho en Mateo (25,14-30) encontramos la parábola de las minas (allí llamadas “talentos”) sin el marco de la investidura real. Por lo demás, los oyentes de Jesús pudieron percibir que se trataba de dos piezas muy diferente: una especie de alegoría pedagógica sobre deberes de la vida cotidiana y una historia muy real y dolorosa vivida por muchos de ellos: el reyezuelo coronado en el extranjero (Roma), luego inmisericorde degollador de sus opositores, había sido Arquelao (que se menciona en Mt 2,22).

Pero en boca de Jesús, ambas piezas tienen una notable unidad de contenido: se trata de la acogida del don de Dios, cuya expresión culminante es Jesús mismo; Él y su palabra son del don insuperable. Jesús lamenta que el pueblo de la alianza, a lo largo de su historia y en el momento presente, no siempre ha acogido y hecho fructificar su situación religiosa privilegiada; a veces ha tenido pereza, comodidad, o indecisión por miedo a no estar a la altura, y eso le ha paralizado. Por otro lado, Jesús mismo –el plenipotenciario de Yahvé, de quien ha recibido su peculiar “investidura real”- está chocando con indiferencia e incluso oposición en el judaísmo de la época. Lo uno y lo otro son caminos por los que Israel se destruye en cuanto pueblo elegido. Jesús habla, por tanto, de la seriedad del momento y la responsabilidad que comporta el don de la elección. Años más tarde, San Pablo lamentará la “apostasía de Israel” a pesar de que se le había dado “la adopción, la gloria, las alianzas, la ley, el culto, las promesas y los patriarcas, y de quien incluso procede Cristo según la carne” (Rm 9,4-5).

Pero el evangelista no escribe para saciar curiosidades históricas sobre lo sucedido siglos o decenios atrás en Palestina; lo que le interesa es orientar a su comunidad, liberarla de despistes y mantenerla despierta. Cuando se escribe este evangelio –hacia finales del siglo I- el tiempo ha ido pasando y el fin del mundo no ha tenido lugar, como muchos esperaban. La iglesia necesita afianzarse en una fidelidad duradera, poniendo cada uno sus talentos a rendir según las necesidades de la comunidad cristiana. Por otra parte, Jesús, su Señor y su Rey, está siempre en medio de ella, pero cada día se acerca con un mensaje nuevo, con una llamada diferente. Seguro que nadie le rechaza expresamente –como hicieron aquellos ciudadanos de la parábola-, pero hay peligro de hacerse remolones, de no darse por enterados, de no percibir al Señor que pasa… Sería el camino para perecer como comunidad cristiana.

La traducción para nosotros hoy es sencilla. Siempre nos amenaza el riesgo de decir como aquel necio: “mi amo tarda en llegar”, y dejar las cosas (la escucha exigente de Jesús, la entrega al servicio fraterno,…) para no sabemos cuándo. Hoy Lucas hace sonar la alarma. 

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy