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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 18 de diciembre de 2021.

Hoy, sábado, 18 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (23,5-8):

MIRAD que llegan días —oráculo del Señor—
en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».
Así que llegan días —oráculo del Señor— en que ya no se dirá: «Lo juro por el Señor, que sacó a los hijos de Israel de Egipto», sino: «Lo juro por el Señor, que sacó a la casa de Israel del país del norte y de los países por donde los dispersó, y los trajo para que habitaran en su propia tierra».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.12-13.18-19

R/.
En sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén! R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

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Comentario al Evangelio de hoy sábado, 18 de diciembre de 2021

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Dudas, ángeles y sueños

Es sábado de adviento. Todo nos está avisando que pronto nacerá Jesús. Los que aún nos sentimos como niños, notamos cómo se nos desata un acelerado sentimiento de deseo. Nuestra mirada se recoge en el silencio del corazón de María, la madre. Con ella releemos el relato evangélico de Mateo. El embrujo de la Navidad estalla en su fascinante complicación. No pintemos de purpurina los hechos. Esconden en su interior la difícil carga de una fe vivida a oscuras en la espera de Jesús. Bien que lo sabía el evangelista.

Jesús es concebido y nacerá de María, de una forma insólita: Viene, como siempre, sorprendiendo. José le prestará las credenciales dinásticas de la casa de David, al adoptarlo como hijo. Pero antes, deberá pasar por una prueba, tan dura como aparentemente innecesaria. La narración mateana se enhebra entre dudas, aparición de un ángel, revelación en sueños. Con esa presentación, tan inaudita y poco espectacular, Jesús entra en nuestra historia humana como el que salva al pueblo.

  • Navidad con dudas : María sufre en silencio el desconcierto de José. José sufre a su vez, en un silencio total, por la ininteligible forma de hacer las cosas que tiene Dios. Jamás puso en duda José la integridad de María. Jamás la ha puesto –ni la pondrá- en duda la Iglesia. Las dudas de José no fueron acerca de la culpabilidad o de la inocencia de María, sino sobre el papel que él personalmente debía jugar en aquella increíble historia. ¿Acaso no estaba de sobra en esa familia? No era fácil, en su situación, mantenerse creyente y permanecer al lado de un Misterio que le estremecía y al lado de una mujer tan altísima para él.
  • Navidad con ángeles . En tiempos de oscuridad, de turbulencias, de desorientación, de desánimos, de sombras, de tentación de inhibirse; cuando el futuro parece una realidad imposible e inútil, emerge la presencia de los ángeles en toda su fuerza.!En la oscuridad… aparecen ángeles! ¡No demonios! Los ángeles muestran la fantástica creatividad de Dios, su capacidad de imaginar el futuro el futuro… Los ángeles abren ventanas hacia el más allá… Ángeles, personajes permanentes en cada página de la historia de la Salvación…, los altavoces de Dios.
  • Navidad con sueños : Una intervención desde arriba –mediante un ángel sin nombre- le aclara a José que tiene un puesto en el complicado puzzle de la Navidad. Deberá poner nombre al niño. Así será su padre “legal”. Era el padre quien imponía el nombre. Entonces, conocido su papel en aquel matrimonio, cesa su turbación, su desconcierto, sus dudas. Cuando es comprendida la propia misión, todo encaja, todo se entiende. Se ha deshecho el nudo y la oscuridad se vuelve resplandeciente. Hay motivos de esperanza. Hay motivos para el sí.

Nuestras dudas, nuestros sueños…. nuestros ángeles son, también hoy, el paisaje de nuestra personal navidad. Basta con que, como Mateo, nos atrevamos a describir el marco donde esto nos está ocurriendo hoy. Nos queda la moraleja: Sin una revelación, todo es confusión. Todos cabemos en la Navidad. José no sobraba. Nosotros tampoco.

Fuente: https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 17 de diciembre de 2021.

Hoy, viernes, 17 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (49,1-2.8-10):

EN aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:
«Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel:
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos,
pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos,
se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
Judá es un león agazapado,
has vuelto de hacer presa, hijo mío;
se agacha y se tumba como león
o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo?
No se apartará de Judá el cetro,
ni el bastón de mando de entre sus rodillas,
hasta que venga aquel a quien está reservado,
y le rindan homenaje los pueblos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17

R/.
En sus días florezca la justicia,
y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,1-17):

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Genealogía de Jesús

Comienza hoy la semana de la O. De manera inmediata preparamos la inminente Navidad. Y, no por casualidad, nos topamos con el pasaje tal vez más aburrido de todo el evangelio: La genealogía de Jesús. Esa interminable lista de nombres extraños, además de fatigosa, parece inútil. Cuesta encontrar en ese cansino catálogo rigor histórico y contenido teológico. ¿Por qué la propone la liturgia en esta semana que corona el Adviento? ¿Por qué la recogió Mateo en su evangelio? ¿Tiene algún sentido ese dechado superfluo de erudición inútil?

Pues, ¡lo tiene!… Basta detenerse un poco y mirar entre líneas para comprender que Mateo persigue un objetivo sencillo y sublime: Mantener viva en la fe de los cristianos la condición humana de Jesús y fijar así su origen, misión y destino. Y eso afecta decisivamente a la misma fe.

  • Jesús no fue un ángel de caramelo, ni un sutil espíritu etéreo, sino hombre de carne y hueso, con sus raíces genéticas hundidas en la historia de carne y sangre. Su nombre se hilvana en el largo lienzo de personajes que abarcan a toda la humanidad. No fue un meteorito, ni un bello sueño, ni una invención… Nació en una familia como hombre y le vieron crecer y madurar. Tuvo nombre y apellidos. Lo vieron y trataron sus contemporáneos. Y esto, que hoy ya nadie duda, debía quedar muy clarito desde el principio y para siempre. Moraleja: Ser persona humana es cosa grande porque es una manera de ser de Dios.
  • Jesús se hizo vecino de todos. Repasando esa larga lista genealógica, los estudiosos reconocen entre sus predecesores no solo honorables personajes de noble cuna, sino además otros nombres, -¡también mujeres y… paganas!- de más que dudosa reputación. ¿Empaña eso la limpieza de su linaje? En absoluto. La dignifica y engrandece, al asumirla. Dios quiso a Jesús inserto en el claroscuro de la historia del pueblo que no siempre fue ejemplar. Jamás despreció nada humano por deformado que estuviera. Moraleja: Despreciar a una persona, a cualquiera de ellas, es despreciar a Dios que se ha hecho familia de los hombres.
  • También entronca Jesús con lo más santo de Israel. Fue hijo de Abraham e hijo de David. Su nombre queda vinculado a personajes que ocupan la cúspide del Pueblo elegido. El listado teologiza así la historia, sin importarle mucho jugar con nombres y fechas. La compone y organiza de tal manera que entiende que, con Jesús, la humanidad ha alcanzado su cota más alta. El la preside. Ante el nombre de Jesús sólo vale descubrirse, doblar la rodilla y adorar. Moraleja: Ser persona es una manera deficiente de ser Jesús.

Este árido relato, leído en la fe de la Iglesia, nos dispone a vivir bien la Navidad: Cuando miramos a Dios vemos al hombre y cuando miramos a los hombres vemos a Dios. Se ha superado la separación Dios-hombre.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 16 de diciembre de 2021.

Hoy, jueves, 16 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (54,1-10):

EXULTA, estéril, que no dabas a luz;
rompe a cantar, alégrate;
tú que no tenías dolores de parto:
porque la abandonada
tendrá más hijos que la casada —dice el Señor—.
Ensancha el espacio de tu tienda,
despliega los toldos de tu morada,
no los restrinjas,
alarga tus cuerdas,
afianza tus estacas,
porque te extenderás de derecha a izquierda.
Tu estirpe heredará las naciones
y poblará ciudades desiertas.
No temas, no tendrás que avergonzarte,
no te sientas ultrajada,
porque no deberás sonrojarte.
Olvidarás la vergüenza de tu soltería,
no recordarás la afrenta de tu viudez.
Quien te desposa es tu Hacedor:
su nombre es Señor todopoderoso.
Tu libertador es el Santo de Israel:
se llama «Dios de toda la tierra».
Como a una mujer abandonada y abatida
te llama el Señor;
como a esposa de juventud, repudiada
—dice tu Dios—.
Por un instante te abandoné,
pero con gran cariño te reuniré.
En un arrebato de ira,
por un instante te escondí mi rostro,
pero con amor eterno te quiero
—dice el Señor, tu liberador—.
Me sucede como en los días de Noé:
juré que las aguas de Noé
no volverían a cubrir la tierra;
así juro no irritarme contra ti
ni amenazarte.
Aunque los montes cambiasen
y vacilaran las colinas,
no cambiaría mi amor,
ni vacilaría mi alianza de paz
—dice el Señor que te quiere—.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29

R/.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,24-30):

CUANDO se marcharon los mensajeros de Juan, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Pues ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que se visten fastuosamente y viven entre placeres están en los palacios reales.
Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Este es de quien está escrito:
“Yo envío me mensajero delante de ti,
el cual preparará tu camino ante ti”.
Porque os digo, entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan. Aunque el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él».
Al oír a Juan, todo el pueblo, incluso los publicanos, recibiendo el bautismo de Juan, proclamaron que Dios es justo. Pero los fariseos y los maestros de la ley, que no habían aceptado su bautismo, frustraron el designio de dios para con ellos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Nadie es más grande que Juan

Adviento es tiempo de profetas. Todo profeta es capaz de responder las preguntas más difíciles que le hacemos al destino. Por ello, son imprescindibles. Hoy, como en los tiempos de Jesús, siguen siendo una novedad tan rara que hay que salir al desierto para encontrarnos con ellos. El evangelio fija hoy nuestra mirada sobre el elogio de Jesús a Juan Bautista, el profeta-precursor. Ese elogio, además, recoge algunos de los rasgos que, según el Maestro, permiten reconocer al auténtico profeta.

  • Un profeta jamás se rebaja a ser una débil caña agitada por cualquier viento, ni se enfunda ostentosos ropajes de lujo. No es voluble ni cambiante, como una veleta o como las modas. No se viste jamás de esplendores y riquezas. La pobreza ha sido siempre el hábito permanente de la profecía. Porque ésta se acredita siempre sobre la roca de la fidelidad y de la insobornable libertad.
  • Juan es no sólo profeta sino más que profeta, por su condición de precursor de Jesús, el Esperado. Preceder es llegar antes, preparar el camino y, después, desaparecer. Juan Bautista cumple así los requisitos que, para siempre, validan el rango del verdadero profeta. No es ni un entrometido que estorbe; ni juega a deslumbrar o a centrar sobre sí mismo las miradas; tampoco se considera insustituible. Asume que, inmediatamente detrás de él, viene “el más importante”.
  • Su misión es señalar. Y hacerlo en la correcta dirección. Porque la corrupción de lo profético llega por dos olvidos: el de señalar hacia Dios, al que se debe anunciar y el de hacerlo ante los hombres a los que se debe servir. En realidad, Dios y el hombre están tan unidos que negar a uno de los dos es engaño. El oficio de Juan Profeta genera la espiritualidad de los “ojos abiertos” para verlo todo y reconocer en medio de la maraña de la realidad al Deseado.
  • La talla de Juan Bautista es enorme. Nadie, según Jesús, la supera, salvo los habitantes del Reino. Las medidas del mayor y del menor vienen ajustadas desde la relación con Jesús, aunque esto nunca lo hayan entendido los poderosos, los adinerados o los famosos de este mundo. Por esa razón, Juan no es un predicador cualquiera a quien se pueda dar largas con excusas. No todos lo entienden así. El evangelio termina relatando que prepararon los caminos para el encuentro del Señor…

¿Existen aún, en estos tiempos áridos de increencia, precursores auténticos? Hoy, el evangelio nos ayuda a no confundirlos. Ellos mantienen viva nuestra espera.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 15 de febrero de 2021.

Hoy, miércoles, 15 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (45,6b-8.18.21b-25):

«YO soy el Señor, y no hay otro,
el que forma la luz, y crea las tinieblas;
yo construyo la paz y creo la desgracia.
Yo, el Señor, hago todo esto.
Cielos, destilad desde lo alto la justicia,
las nubes la derramen,
se abra la tierra y brote la salvación,
y con ella germine la justicia.
Yo, el Señor, lo he creado».
Así dice el Señor, creador del cielo
—él es Dios—,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó,
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro.
—No hay otro Dios fuera de mí—.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»;
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder».
A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
Con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel».

Palabra de Dios.

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen.

R/. Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen.

V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,19-23):

EN aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos los envió al Señor diciendo:
«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:
«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Y respondiendo, les dijo:
«Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

¿Eres tú el que ha de venir?

¿Existes? ¿Te podemos encontrar? ¿Dónde estás? ¿Te podemos reconocer? ¿Eres tú la esperanza que no defrauda? ¿Eres tú la clave de las contradicciones? ¿Eres tú para todos? ¿Eres tú el que asombras y nunca decepcionas? ¿Eres tú asidero seguro para débiles e indefensos? ¿Eres tú consuelo para angustiados y deprimidos? ¿Eres Tú el Señor?
¿Eres tú, de verdad, hermano y amigo? ¿Eres tú el amor verdadero? ¿Eres tú justicia para los condenados? ¿Eres tú pan para hambrientos? ¿Eres tú gozo para los tristes? ¿Eres tú, en verdad, esperanza para los pobres? ¿Eres tú luz para los ciegos? ¿Eres tú salud para el enfermo? ¿Eres tú vida para el que muere? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres tú necesario? ¿Eres tú salud y vida? ¿Eres tú el camino y la fuerza para caminar? ¿Eres tú el sentido del sinsentido? ¿Eres tú luz entre nieblas y sombras? ¿Eres tú el que enjugas las lágrimas? ¿Eres tú quien unes a tu alrededor a los más diversos y distintos? ¿Eres tú el pobre que a todos enriqueces? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres tú real o sólo un sueño? ¿Eres tú un hombre de verdad? ¿Eres tú el amor desarmado? ¿Eres tú la alegría de vivir? ¿Eres tú el hálito que nos hace respirar? ¿Eres tú la fuerza que nos mantienes vivos y despiertos? ¿Eres tú el amigo del alma? ¿Eres tú el crucificado que no morirá más? ¿Eres tú una ingenua ilusión? ¿Eres, Tú, el Señor?

¿Eres tú esperanza contra toda esperanza? ¿Eres tú el Amor no amado? ¿Eres tú la belleza oculta? ¿Eres tú misterio que se aclara? ¿Eres tú Verdad que ilumina? ¿Eres tú Palabra en el silencio? ¿Eres tú pobreza que enriquece? ¿Eres tú la fuerza que destroza el miedo? ¿Eres tú el que fascinas y atraes? ¿Eres tú el que vive en la Iglesia? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres Tú el Señor o tenemos que seguir esperando?
¡No deseamos a otro, sino a Ti! ¡¡Ven pronto, Señor Jesús!!

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 14 de diciembre de 2021.

Hoy, martes, 14 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura de la profecía de Sofonías (3,1-2.9-13):

ESTO dice el Señor:
«¡Ay de la ciudad rebelde,
impura, tiránica!
No ha escuchado la llamada,
no ha aceptado la lección,
no ha confiado en el Señor,
no ha recurrido a su Dios.
Entonces purificaré
labios de los pueblos
para que invoquen todos ellos
el nombre del Señor
y todos lo sirvan a una.
Desde las orillas de los ríos de Cus
mis adoradores, los deportados,
traerán mi ofrenda.
Aquel día, ya no te avergonzarás
de las acciones con que me ofendiste,
pues te arrancaré tu orgullosa arrogancia,
y dejarás de engreírte en mi santa montaña.
Dejaré en ti un resto,
un pueblo humilde y pobre
que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal,
ni mentirá ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán,
y no habrá quien los inquiete».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.6-7.17-18.19.23

R/.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.

V/. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

V/. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

V/. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

V/. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

¿Qué os parece?

En este relato es Jesús quien inicia el diálogo con los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo con una pregunta, breve y elemental: “¿Qué os parece?”. Después narra un breve cuento.

En diversas ocasiones utiliza Jesús esa expresión: ¿Qué os parece? Es una pregunta que introduce en el diálogo la clave de discernimiento. Jesús es maestro consumado en el arte de profundizar. Pregunta, hace pensar y, luego, invita a expresarse. De esa manera muestra que la verdad está al alcance de todos, incluidos aquellos que de entrada se protegen de su mensaje. La verdad no es patrimonio exclusivo de nadie, sino lugar de coincidencias y de encuentros.

Por eso, la moraleja la deducen inmediatamente sus adversarios, casi sin pensárselo por lo evidente que resulta: Es justo quien hace lo que el Padre quería. Lo correcto se verifica en la ejecución del deseo del padre. No basta el asentimiento inútil sin realización práctica y concreta. Nos lo decimos muchas veces: “Obras son amores y no buenas razones…”, “el amor está en las obras más que en las palabras”, “no el que dice Señor, Señor, sino el que cumple la voluntad de mi Padre…”.

Estos dos tipos de hijos que presenta Jesús nos sitúan en la perspectiva del adviento. El Reino puede ser preparado desde dos actitudes ante el futuro: desde una vida de deseos, apariencias y sublimes palabras que no termina por cumplir el querer del Padre o desde la contundencia insobornable de los hechos, que no necesita de la coherencia verbal para validarse.

¡Qué importancia tan decisiva da Jesús a cumplir la voluntad del Padre! La delantera en el Reino la llevarán siempre los que realicen con docilidad la voluntad de Dios, aunque sus palabras, reacciones inmediatas y apariencias sean tan escandalosas como la de las prostitutas y los publicanos. El verdadero creyente no es el petulante que se cree superior a los demás por sus altísimos deseos, sino que el que se pone manos a la obra. Solo cree en verdad el que obedece. Serán las obras, y ninguna otra cosa, las que liberen nuestra vida cristiana de la tiranía de las apariencias.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 13 de diciembre de 2021.

Hoy, lunes, 13 de diciembre de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de los Números (24,2-7.15-17a):

EN aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae y se le abren los ojos:
¡Qué bellas tus tiendas, oh Jacob,
y tus moradas, Israel!
Como vegas dilatadas,
como jardines junto al río,
como áloes que plantó el Señor
o cedros junto a la corriente;
el agua fluye de sus cubos,
y con el agua se multiplica su simiente.
Su rey es más alto que Agag,
y descuella su reinado».
Y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios
y conoce los planes del Altísimo,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae en éxtasis, y se le abren los ojos:
Lo veo, pero no es ahora,
lo contemplo, pero no será pronto:
Avanza una estrella de Jacob,
y surge un cetro de Israel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9

R/.
Señor, instrúyeme en tus sendas

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humilles con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):

EN aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

¿Con qué autoridad haces esto?

El evangelio de hoy presenta a Jesús debatiendo, una vez más, con los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. En esta ocasión, son ellos quienes inician la conversación con una pregunta que, bajo apariencias de adulación, escondía veneno. Le interrogan acerca del origen de la insólita autoridad con la que actuaba Jesús. Porque su fuerza seductora le hacía tan atractivo e irresistible ante el pueblo, tan increíblemente “divino”, que se convertía en serio competidor de la religión oficial, la que ellos representaban. Era la suya una pregunta hecha con malicia, sin interés alguno por abrirse a la verdad escondida en la persona del Maestro, en sus obras y en su mensaje.

Bajo su pregunta, estas autoridades religiosas escondían una baza sibilina: arrancar de labios de Jesús una clara y concluyente confesión acerca de sus pretensiones. Hurgaban en su conciencia para ponerle contra las cuerdas. Le solicitaban subrepticiamente una legitimación verbal de su creciente mesianismo. Lo que pedían era, ni más ni menos, una declaración formal de ese profetismo suyo, que le hacía acreditarse como representante directo de Dios. Les serviría de convincente acusación. En el fondo de esa larga polémica, cada vez más cruda e insostenible, Jesús mostró, siempre y sin ningún tipo de concesiones, su referencia, directa y sin igual, a la autoridad de Dios. Y eso, además de insólito y atrevido, era sumamente peligroso.

Hábilmente Jesús, sin sentirse obligado a responder a la pregunta, pasa al contraataque con otra pregunta acerca de lo que ellos pensaban sobre Juan Bautista. Estos grupos dirigentes jamás reconocieron al Bautista su rango de profeta acreditado, pero tampoco quisieron enfrentarse con el pueblo que lo adoraba. La brillantez dialéctica de la pregunta del Señor les hunde en un silencio tenso. Se sienten descubiertos. Jesús desenmascara su actitud retorcida y su patraña. Y así, con magistral elegancia diplomática, les despide sin entrar en el juego fatuo que le han tendido.

El pasaje nos alecciona sobre el diálogo. Éste sólo es posible y auténtico si por ambas partes se da limpieza de intención y búsqueda honesta de la verdad. No todos están dispuestos a abrirse cabalmente a la verdad. Porque, como dijo en una ocasión O. Wilde, “la verdad es una cosa muy dolorosa de oír y de manifestar”. Jesús se vuelve hermético ante quien, al dirigirse a él, va buscando con mente obtusa, bajos intereses ajenos a la verdad. Con Él no se juega. Muchas veces los únicos que se atreven a buscar la verdad son los que no tienen nada que perder. Tal vez por eso, los más “buenos” no son siempre los más sinceros.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de diciembre de 2021.

DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO. 

Sofonías 3,14-18: El gozo de Israel: el Señor está es medio, Él es el Rey que defiende a su Pueblo de todo mal. 

Filipenses 4,4-7: Pablo invita a la alegría, fruto del Espíritu Santo. Es la alegría la que hay que ofrecer al mundo. 

Lucas 3, 2-3.10-18: El Bautista enfatiza en qué consiste la verdadera conversión. Da a conocer su misión: bautizar para la conversión. 

1.- Hoy, al acercarse la fiesta de la Navidad, la Palabra nos dice dos cosas: cómo debemos ser y lo qué tenemos que hacer. Lo que debemos ser: siempre alegres. 

En la Sagrada Escritura varias veces se habla de la alegría. La razón de fondo es la presencia – cercanía de Dios. Porque el Señor está contigo, hija de Sión, ¡alégrate! Israel es esta hija de Sión, María es esta Hija de Sión, la Iglesia y cada cristiano es Hija de Sión, la predilecta de Dios. Por eso, ¡alégrate!,  pero con una alegría verdadera. Alegría que brota de un buen ánimo, es decir, es el gozo espiritual, sosiego y la paz. Pero el verdadero gozo requiere: andar en rectitud ante el Señor. Por eso dice el texto dice: “Alégrense en el Señor”.  Y también se requiere que sea continuo, es decir, que no lo interrumpa el pecado, ya que éste quita del interior del hombre la paz y el bien. 

El refrán popular dice: “un santo triste es un triste santo”. La alegría de la fe, la alegría de haber aceptado a Cristo, esa debe ser la característica del cristiano. 

2.- La gente preguntó a Juan: ¿qué tenemos que hacer?  Es una buena pregunta. La respuesta del Bautista es simple: tienen que convertirse. Y por eso él proclama el bautismo de conversión, es decir, el sumergirse en la conversión, en el cambio de vida. Conversión que no queda sólo en plano de la vida espiritual personal. La conversión es un volverse a Dios que se debe exteriorizar con un cambio de conducta. Es hacer realidad el Proyecto de Dios: el compartir con el otro.  Porque no basta con el pertenecer al Pueblo de Dios para salvarse, sino que se deben practicar las obras que se ajustan a lo que Dios quiere, enfatizar la justicia, la rectitud con Dios y con los semejantes, justicia que regula la relación entre los seres humanos. 

3.- Cuando no se acepta a Dios, a su Reinado en la vida entonces no existe la alegría verdadera. Y así lo vemos en la realidad, ya sea esta la sociedad o la persona que rechaza a Dios. No es feliz, tiene que mendigar “felicidades” baratas, efímeras, que no colman esa ansia legítima de alegría y felicidad y también hay mucha gente que se autodenominan cristianos porque están bautizados. En nuestra sociedad todavía muchísima gente está bautizada, pero de nada les sirve. Son cristianos de fechada, sepulcros blanqueados, bellos por fuera, pero llenos de maldad.  Cuidado que también hoy puede caer sobre nosotros la reprimenda del bautista que llamó a los de su época “razas de víboras”. Y les reprochó el que se gloriaban de ser de la raza de Abraham. ¿Para qué? 

4.- Hoy el Señor nos dice cómo debemos ser: alegres de verdad, no con esa alegría falsa, hueca y farandulera. No, sino esa alegría verdadera que brota del corazón de un creyente. 

También nosotros deberíamos preguntarnos: nosotros los católicos, estemos donde estemos, ¿qué debemos hacer para identificarnos con el Hijo amado, cuya obediencia y conducta siempre complació al Padre? Y la respuesta será la misma: compartir con el otro, salir de nosotros mismos. No podemos conformarnos con “tener los sacramentos”. Los sacramentos no son material de colección, sino signos de fe que deben ayudarnos a vivir lo que ellos significan. Porque el cristianismo es vida, no religión. Hay muchos que sin ser personas religiosas viven el misterio del Reino de Dios, porque saben volcarse hacia los más desprotegidos. Eso quiere el Señor. Y eso es lo que nos pide el Señor para poder celebrar bien la Navidad.  

Sólo así actuamos, bien podremos cantar: “Noche de paz, noche de amor”. 

Hermano Pastor Salvo Beas.