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Autor: Patricio Osiadacz

Homilia para la Eucaristía del domingo 06 de abril de 2025.

DOMINGO QUINTO DE CUARESMA.C

Isaías 43,16-21: Israel está en estado de opresión, sometido a otro rey. Pero Dios nuevamente va a actuar. Si lo hizo en el pasado, también lo volverá a hacer, y de una manera mejor.
Filipenses 3,8-14: Pablo da a conocer la meta del cristiano: conocer a Cristo, es decir vivir unido a Él por la fe. Para esto bien vale la pena cualquier sacrificio.
Juan 8,1-11: Jesús perdona a la adúltera. Es una típica salvación pascual, ya que libera de una situación insalvable.

1.- Se acerca la Semana Santa, en la que celebraremos el misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Hoy la Palabra del Señor nos muestra un anticipo de cómo Dios actúa en favor de los humanos.
Así, a un Pueblo que estaba sometido y oprimido por un rey tirano y poderoso, el Señor le promete algo nuevo y mejor que en el pasado. En el pasado Dios liberó a su Pueblo sacándolo de la esclavitud de Egipto. Ahora, de una manera nueva y mejor, prepara un camino en el deserto, en el que habrá ríos y mucho verdor.. Es que el Señor es fiel en su Alianza y cumple con su Palabra de salvar a su Pueblo.

2.- Nosotros también hemos sido liberados del pecado por medio de Jesucristo. Lo que se espera de un cristiano es que conozca a Jesucristo. Pero, Ojo, conocer a Jesucristo quiere decir vivir unido a Él, en comunión con Él. Por fe, es decir, al creer, aceptar a Jesús en nosotros mismos, entramos a vivir unidos a Él. Es como un matrimonio, que exige de nuestra parte mucha fidelidad. Y para esto, como dice el Apóstol, hay que sacrificar muchas cosas.

3.- ¿Qué se espera de un casado? Que sea fiel. Del mismo modo del cristiano, ya que se unió fielmente a Cristo en el Bautismo. Hay que ser fiel a Jesús. Cuando un casado o casada no es fiel a su cónyuge lo llamamos adúltero.. El cristiano que no vive bien su bautismo es un adúltero, ya que no es fiel. ¡Y Dios lo quiere salvar! Quiere renovar su compromiso. Dios quiere hacer algo nuevo con el infiel. Y se compromete y nos compromete. Ya lo dice san Pablo en la segunda carta a Timoteo 2, 13: Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. Es decir, Él se mantiene fiel, a pesar de nuestras infidelidades.

4.- La escena del evangelio no puede ser más elocuente. Nos muestra plásticamente cómo perdona Dios, cómo perdona Jesús. A la mujer la pillaron “in fraganti” en su pecado de adulterio. Razón tenían los fariseos de querer apedrear a la mujer, ya que la Ley estaba de su parte. Y la pobre mujer no tenía escapatoria alguna. Ahí actúa Jesús y la salva. Así como en la Pascua Dios salvó a su Pueblo que no tenía escapatoria alguna.
Esta mujer adúltera es figura de la Iglesia, esposa de Cristo, que muchas veces ha sido infiel.
Esta mujer adúltera es también figura de nosotros que no hemos sabido ser fieles a nuestras compromisos. Pero “el Señor está por hacer algo nuevo, poner vida allí donde no la hay.
Como recién veíamos, si no le somos fieles Él sigue siendo fiel. De modo que bien podemos renovar nuestros compromisos bautismales. No tengamos miedo.
Hoy el Señor nos está esperando y quiere renovar toda nuestra vida.
En esta Eucaristía celebramos al Señor que grandes cosas hizo el Señor por nosotros.

Hno. Pastor.

EDD. sábado 05 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (11,18-20):

EL Señor me instruyó, y comprendí,
me explicó todas sus intrigas.
Yo, como manso cordero,
era llevado al matadero;
desconocía los planes
que estaban urdiendo contra mí:
«Talemos el árbol en su lozanía,
arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que jamás se pronuncie su nombre».
Señor del universo,
que juzgas rectamente,
que examinas las entrañas y el corazón,
deja que yo pueda ver
cómo te vengas de ellos,
pues a ti he confiado mi causa.
Palabra de Dios

Salmo

Sal 7,2-3.9bc-10.11-12

R/. Señor, Dios. mío, a ti me acojo

V/. Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame;
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. R/.

V/. Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. R/.

V/. Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (7,40-53):

EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Si hay algo que nos gusta a todos es vivir tranquilos, con unas ciertas rutinas que nos hagan la vida más agradable. Es lo que los psicólogos llaman hoy la “zona de confort”, que viene a ser lo mismo que aquello, dicho de una manera más tradicional, de que como en casa en ningún sitio. De hecho, no hay cosa peor que “nos saquen de nuestras casillas”. Eso nos altera y nos deja confusos. Preferimos volver a casa, a lo de siempre.

Pues la fe es precisamente algo que nos sacar de nuestra zona de confort, que nos saca de nuestras casillas, de lo que habitualmente nos ha parecido bueno para llevarnos a otra dimensión. No se trata solo de reconocer que Dios existe. Es mucho más. Descubrir de repente que todos son hermanos míos porque Dios es nuestro Padre, nos fuerza a cambiar la relación con ellos. Descubrir que Dios es mi padre y creador, que ya  no es juez controlador y fiscal de cada uno de mis actos, cambia mi relación con él. Todo eso cambia también la relación conmigo mismo, con mi vida.

Son muchos cambios. Y no es fácil asimilarlos. De hecho, el cambio, cualquier cambio, es lo que más nos cuesta en la vida. Darnos cuenta de que las cosas ya no van a ser como eran, nos pone muy nerviosos. Porque en el fondo nos encantan las rutinas, hacer lo de siempre y como siempre.

Los judíos tuvieron ese problema con Jesús. Su presencia, su forma de hablar y de actuar, les sacaba de sus casillas, les obligaba a repensar, rehacer y reconstruir su relación con Dios y con los demás, judíos y no judíos. Les sacaba de sus casillas de lo que siempre habían pensado, de lo que les habían enseñado de pequeños. Y les abría a un mundo nuevo, que, como a nosotros la novedad, les daba miedo. Lo más fácil era condenar a Jesús, el agente provocador del cambio, y así librarse de él. Para dejar las cosas como estaban y todos poder volver a sentirse cómodos.

Nosotros también estamos ante ese dilema: asumir la presencia viva de Jesús en nuestras vidas, con todo lo que eso significa, o volver a lo de siempre, a nuestros prejuicios, a nuestros rosarios y nuestras misas…

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 04 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (2,1a.12-22):

SE decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad Jo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,17-18.19-20,21.23

R/. El Señor está cerca de los atribulados

V/. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

V/. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

V/. Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30):

EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Lo que más llama la atención de este Evangelio es la capacidad de Jesús de controlar los tiempos. Jesús, por lo que dicen los Evangelios, debía tener claro que su enfrentamiento con las autoridades religiosas de los judíos no tenía más que un fin posible: su apresamiento y ejecución. En el mismo Evangelio de hoy ya aparece que los judíos le intentaban matar. Pero eso no iba a suceder de improviso sino cuando Jesús viese que era conveniente. Jesús controla los tiempos y da los pasos que él quiere y cuando él quiere. No es cuestión baladí. Habla de una grandísima libertad y responsabilidad sobre su propia vida. Tiene una misión y la va a ir realizando paso a paso, como él quiere y determina. No va a dejar que otros tomen decisiones por él. Casi hasta podríamos decir que, cuando llega el momento de la pasión, el momento final, a Jesús no le matan sino que él se entrega.

En los tiempos que vivimos hoy no sé si todos somos así los dueños de nuestra propia vida, de nuestras decisiones, o si dejamos que sean otros los que decidan por nosotros lo que tenemos que hacer, cuáles son nuestras urgencias. Vivimos pendientes del móvil y de sus mensajes. Todo es urgente. Y el último mensaje que recibimos o la última llamada es la que determina que dejemos lo que estamos haciendo para empezar otra cosa. Son otros los que nos marcan la agenda.

Quizá tendríamos que pensar en aprender de Jesús y decidir nosotros sobre nuestra vida. Cuando es tiempo de trabajar, hay que trabajar. Cuando es tiempo de estar con la familia, hay que estar con la familia (no echando un ojo continuamente al móvil). Cuando es tiempo para orar, hay que orar. Y así irnos haciendo nosotros los responsables de nuestra vida y los que determinamos como usar nuestro tiempo y de fijar las prioridades y urgencias. Y lo que vivimos, sea trabajo, descanso, oración… vivirlo en plenitud, con total atención. Para no ser marionetas movidos siempre por las manos y urgencias de otros. Para ser dueños de nuestra vida.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 03 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (32,7-14):

EN aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105,19-20.21-22.23

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

V/. En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

V/. Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

V/. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús mismo es el testigo de Dios. A Dios, al inaccesible, al trascendente, al que no conoce nadie, lo vemos, se nos hace transparente en Jesús. Son las obras y las palabras de Jesús, su estilo de vida, su forma de relacionarse, lo que nos muestra como es Dios de verdad.

Y no hay más testigo que Jesús. Ni más líderes, ni más guías, ni mas timoneles. Cualquiera que se pretenda colocar en medio, entre Jesús y la persona, no hace más que estorbar. Lo malo es que da la impresión de que necesitamos siempre alguien visible al que mirar como nuestro líder, que se termina colocando en medio y que acaba por oscurecer a Jesús.

Miremos sencillamente la historia. Ya desde el principio surgieron las divisiones entre los mismos cristianos. Recordemos el texto de la primera carta a los Corintios en el que Pablo dice “me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo». ¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?” (1,11-13). Aquellos habían confundido el dedo del tonto que señala a la luna con la misma luna. Seguramente que Pablo y Apolo y Cefas eran buenos mensajeros de Jesús. Pero ellos no eran Jesús. Ellos eran solo mediadores. Lo suyo era anunciar y quitarse de en medio para que sus oyentes se encontrasen con Jesús.

A lo largo de la historia han surgido otros muchos profetas que, es posible que sin querer, se han ido colocando en medio. Una pena porque de ahí han venido tantas divisiones en los que deberíamos formar una sola familia en torno a Jesús, como hermanos y hermanas, sentados a la mesa única del Padre.

Ya va avanzada la Cuaresma y es tiempo de acoger en nuestros corazones el mensaje de Jesús. Seguro que hay personas que nos han ayudado a encontrarnos con Jesús y el mensaje del Reino pero no tenemos que quedarnos en ellas sino llegar a Jesús y hacer de su palabra y de su vida la referencia central de nuestra vida. No como aquellos judíos del evangelio que se habían quedado fijados en sus normas y no eran capaces de ir más allá.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 02 de abril de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (49,8-15):

ESTO dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,8-9.13cd-14.17-18

R/. El Señor es clemente y misericordioso

V/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

V/. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En principio, los judíos (ya sabemos que en el Evangelio de Juan esto de los judíos no se refiere a todos los judíos sino a sus líderes: fariseos, saduceos…) están enfadadísimos con Jesús porque no cumple con las normas básica del judío: ¡No respeta el sábado! Por esa razón Jesús era un impuro y un pecador. Ya era suficiente para condenarle.

Pero es que Jesús no para ahí. Y el escándalo de los judíos va a mas, aunque parezca difícil. ¡Es que Jesús habla de Dios como su Padre! Y eso sí que es ya intolerable porque Jesús se está haciendo igual a Dios. Pensemos que en el mundo judío, incluso hoy por lo que se, a Dios ni siquiera se le puede llamar por su nombre. Es un nombre tan santo que la única forma de referirse a él es pronunciando sus consonantes o utilizando otras palabras. Así se marca la distancia entre Dios y los hombres. Dios pertenece al ámbito de lo sagrado.

Frente a esa concepción, Jesús nos muestra algo que es fundamental, esencial, en su mensaje: Dios es Padre, Dios es su Padre, su Abbá. Como dice la Wikipedia, Abbá “era el nombre cariñoso que usaban los niños arameos (III A.C – III D.C) al referirse a sus padres, y combina algo de la intimidad de la palabra española “papá” con la dignidad de la palabra “padre”, de modo que es una expresión informal y a la vez respetuosa. Por lo tanto, más que un título, era una forma cariñosa de expresarse y una de las primeras palabras que un hijo aprendía a decir.”

Esto nos habla no sólo de cómo Jesús se refería a Dios. Nos habla de cómo Jesús se relacionaba con Dios. Por extensión, nos habla de cómo los cristianos entendemos a Dios y nos relacionamos con él. Así lo vemos en la oración sencilla que Jesús enseñó a sus discípulos cuando estos le pidieron que les enseñase a orar y que comienza diciendo “Padre nuestro”. No es fácil el cambio de perspectiva. Podemos entender que a muchos les cueste entender así a Dios y mantengan en el fondo de sus corazones la imagen de un Dios todopoderoso, controlador, vigilante, amenazador y juez. Pero Jesús nos enseña a ver a Dios, a nuestro Abbá, de otra manera. Y desde ahí todo el Evangelio se entiende de una forma nueva. Porque Dios es mi “papá” y a partir de ahí todo se ve de otra manera.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 01 de abril de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-9.12):

EN aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 45,2-3.5-6.8-9

R/. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob

V/. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

V/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

V/. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-16):

SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a ir por partes. Quizá de lo

menos importante a lo más. Lo primero es señalar en esta historia la intervención de los judíos (en el Evangelio de Juan esta denominación genérica “judíos” se refiere a los fariseos de los otros evangelios). Se encuentran con el hombre al que ha curado Jesús después de 38 años de enfermedad llevando a hombros su camilla, el signo de su postración y enfermedad. Y lo único que se les ocurre decirle es que “hoy es sábado y no se puede llevar la camilla”. La frase demuestra una cortedad de vista impresionante. Están ante un hombre que vuelve a la vida activa, que se integra de nuevo en la sociedad, y lo único que le dicen es que está cometiendo una falta porque eso de llevar pesos no se puede hacer en sábado. ¿Se puede dar semejante fijación en las normas mínimas que lleguen a ocultar la maravilla de la acción de Dios que salva y redime y rescata? Me cuesta pensar que la intervención de los judíos fuese mala voluntad. Los fariseos y otras gentes de aquella época no eran malos. Ellos querían ser fieles a Dios y cumplir su ley. Pero al fijarse en los detalles nimios habían perdido la perspectiva. La habían perdido tanto que eran incapaces de alegrarse por el bien de aquel hombre. ¡Ojalá no nos pase esto a nosotros! ¡Ojalá sepamos alegrarnos cuando veamos la acción de Dios que salva a la persona, porque es lo que más le interesa: el bien de sus hijos e hijas, y no nos perdamos en el cumplimiento de normas que a veces no son fruto más que de la tradición y de la cultura!

Y queda para el final subrayar la acción de Jesús. En él vemos a Dios actuando en medio de nosotros. Cuando se acerca al hombre enfermo no le pone condiciones. Simplemente se acerca a un hombre que sufre y le atiende, le acompaña en su dolor, le cura. No le dice que luego se tiene que convertir o seguirle o ir a confesarse. Nada. Solo le cura. Y le empuja a entrar de nuevo en el torrente de la vida: “toma tu camilla y echa a andar”. Sólo más adelante, al final, le recomienda que no peque más. Pero lo primero es salvar, tender la mano, curar. Sin condiciones.

Y termina el texto con los judíos que siguen enfadados. Ahora porque Jesús cura en sábado. De nuevo con las normas, perdidos en ellas. Dejando de la lado lo fundamental: el bien de la persona que está por encima de cualquier norma.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 31 de marzo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Creer sin ver. Creer sin ninguna evidencia. Creer como el funcionario real y tomar tranquilos y serenos, como él, el camino de vuelta a casa, sin dejar de confiar. Y seguir creyendo cuando descubramos que las cosas no han ido como esperábamos que fueran, que el mundo sigue lleno de injusticias, de guerras, de opresión. Creer porque en algún momento de nuestra vida la luz se ha hecho tan fuerte que ha vencido a la oscuridad, aunque solo haya sido un momento y, luego, de golpe, nos haya rodeado la noche.

Es difícil expresar lo que es la fe. Hay muchas personas que dicen que tienen poca fe. Hay otras que han desesperado y se conforman con seguir caminando. Caminan a oscuras, se sienten inseguros, pero algo, muy adentro, les dice que no se pueden quedar paradas, que no se pueden sentar y negarse a caminar. Algo, muy adentro, les dice que este caminar de la vida tiene sentido. Aunque no ven nada porque el túnel es oscuro y la luz se convierte en un recuerdo lejano incapaz de calentar el corazón ni el ánimo.

Hay personas que dicen que no creen pero pasan la vida entregados a ayudar a los que les rodean, tendiendo la mano a los necesitados, desviviéndose por los demás. Es curioso que los que dicen no encontrar sentido a la vida, terminan viviendo para dar sentido a la vida de los demás, para levantar a los caídos y sanar a los dolientes.

En el relato del Evangelio de hoy, el padre termina cayendo en la cuenta de que su hijo se sintió mejor precisamente a la hora en que Jesús le pidió que confiase en su palabra. Él confió aunque no vio nada, aunque todas las evidencias estaban en contra. Creer es caminar en esa oscuridad. Creer es aprender a caminar en la oscuridad y seguir confiando. Creer es disfrutar de los regalos y aguantar los palos que la vida nos da. Siempre agradeciendo. Siempre confiando. A pesar de la oscuridad. Incluso si el hijo no se cura.

Que el Señor nos regale a todos esta fe hecha de confianza y cemento del duro, mantenida en el amor solidario y en la esperanza. Así llegaremos mejor preparados a celebrar la Pasión, la muerte de Jesús, afianzados en la esperanza en lo imposible: la resurrección.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 30 de marzo de 2025.

¿USTED SABÍA QUE DIOS SIEMPRE NOS ESPERA CON SU MISERICORDIA Y CON SU AMOR? ¡DIOS TIENE PACIENCIA PARA CADA UNO DE NOSOTROS!

La única certeza que el hijo pródigo ha obtenido en el mundo es que nada puede reemplazar la casa del Padre, su amor, su presencia y su bondad. Si la misericordia le ha dado una segunda oportunidad, la gracia le ha regalado una fiesta. Por eso, si te alejas, no lo olvides: el Padre te espera con los brazos abiertos. Como hijos pródigos, volvamos allí donde la vida late, donde nos espera la ternura de Dios, Padre y Madre. El eterno retorno a la fuente del Ser nos renueva, nos fortalece y nos mejora siempre. – ¡Dios te bendiga! Te deseo un excelente domingo para usted y tu família.

– Hno. Mauricio José Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

Homilia para la Eucaristía del domingo 30 de abril de 2025.

DOMINGO CUARTO DE CUARESMA. C

Josué 4,19.5,10-12: Se relata el fin de la etapa del desierto y el comienzo de una nueva etapa, la sedentaria en la Tierra Prometida. Tema importante en la Historia de Salvación.
2Corintios 5,17-21: La ora e Cristo es descrita como una Reconciliación entre Dios y el hombre; el Reconciliador es Cristo. Los Apóstoles, Embajadores plenipotenciarios, proclaman y exhortan la reconciliación.
Lucas 15,1-3.17-21: La parábola es una respuesta a la crítica de los fariseos y de los escribas. Se describe la reconciliación, del amor misericordioso de Dios y la situación de la humanidad.

1.- Desde ya podemos decir: qué hermoso y alentador es el mensaje que nos trae la Palabra de Dios. Dios cumple su Palabra. Prometió a Abraham larga descendencia y una tierra donde vivir.
La primera lectura nos muestra precisamente el momento en que Israel entra en la Tierra Prometida. Así comienza una nueva etapa en la Historia de Salvación. Termina la etapa del desierto y comienza la vida sedentaria, una nueva realidad, la que también tendrá sus altibajos y sinsabores. Esta etapa es presagio de una liberación mejor, la de la Patria eterna. Dios fue bueno con su Pueblo, lo escuchó y lo salvó y le do una Tierra.

2.- Dios salva. La salvación es presentada de diversas maneras. San Pablo hace alusión a la Reconciliación, es decir, el reencuentro de dos partes separadas: Dios y la humanidad. Evidente que el Reconciliador es Jesucristo, quien en su Cuerpo reunió las dos partes que estaban separadas. Reconciliación que es iniciativa de Dios, no de los hombres. Es Dios quien busca y ofrece la reconciliación por medio de su Hijo y Él la realizó en la cruz. Pero esta reconciliación debe ser actualizada, aceptada por el ser humano. De allí el llamado que hace el Apóstol: “Déjense reconciliar con Dios”, quien se valió de su Hijo para darnos la justificación.

3.- El hombre no siente necesidad de reconciliación. Al contrario, satisfecho de sí mismo, es capaz de juzgar y condenar, es capaz de creer que se basta a sí mismo. Así tenemos una humanidad autosuficiente. Es la autosuficiencia humana muy bien retratada en los fariseos, que no sienten necesidad de Dios. La humanidad cree bastarse a sí misma. Tenemos una humanidad autosuficiente que no quiere oír de reconciliación.

4.- En la Parábola de hoy se retrata a la humanidad que le da la espalda a Dios (el hijo menor) y a la humanidad que no necesita de Dios (el hijo mayor) por eso condena.
Sin embargo el acento está en la figura del Padre, que acoge, perdona, transforma y es capaz de hacer una fiesta (el Banquete del Reino)
Mientras el hijo menor experimenta muchos caminos, el recuerdo del amor paterno le hace volver. La conversión es un volver a Dios, lo que se logra experimentando la necesidad. Podríamos decir que el hijo pródigo tuvo la gracia del hambre, del dolor y la necesidad y así comienza el retorno. El mayor , en cambio, no siente ninguna necesidad, no necesita de nada ni de nadie, ni de su hermano.
El Padre lo da todo, reconcilia, encuentra, abraza y cubre de besos. Suena a poesía y es verdad. Es que Dios es Amor gratuito.
Hermanos, dejémonos reconciliar por Dios mediante el mejor reconciliador, Jesucristo. Mira que Él ya tiene preparado un Banquete, el del Reino, expresado en la Eucaristía. En verdad, hermanos, ¡gusten y vean qué bueno es el Señor!
Hermano Pastor.

EDD. Sábado 29 de marzo de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (6,1-6):

VAMOS, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.18-19.20-21ab

R/. Quiero misericordia, y no sacrificios

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

V/. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hoy las lecturas nos regalan dos promesas: curación y justificación. Pero también hay demandas y desafíos. Se trata de quitarse la capa de piedad que solo oculte orgullo y auto-exaltación y llegar a lo hondo, al corazón. La piedad superficial es como una nube mañanera que luego pasa. No sirve para nada. La honda piedad del corazón consigue de Dios la curación de las heridas. Las vendará, las sanará. En este camino de Cuaresma este anuncio de curación y de vendaje de las heridas ya anuncia el Viernes Santo: sus heridas nos han curado. Pero nunca nos curamos a nosotros mismos. Solo nos toca ir a lo profundo y reconocer la verdad.

No pido sacrificio, sino amor, dice el Señor. El amor pide, desde lo más profundo, misericordia y curación. El sacrificio de apariencia y superficial, pide reconocimiento externo, y satisfacción personal. Trata de comprar el favor de Dios. Y el favor de Dios no se puede comprar si no hay algo más profundo y más verdadero. Eso no va a ninguna parte. Pero lo profundo, la verdad del corazón, como la del publicano que se sienta atrás en el Templo, es lo que recibe la atención de Dios y la justificación. La Escritura lo dice una y otra vez: un corazón contrito y humillado tú no lo desprecias, dice el Salmo 51. Porque lo que se pueda hacer por uno mismo, sin la mano poderosa de Dios, no consigue nada. Es el reconocimiento de la gracia y la misericordia de Dios lo que supone y pide el sacrificio del corazón. No es que Dios no quiera sacrificios; es que quiere el que brota del corazón, que es la verdad y el amor a Dios, no a uno mismo.

El recaudador de impuestos había pecado, ciertamente. El fariseo había cumplido todas las leyes, pero su corazón estaba en sí mismo y no en Dios. La diferencia era, nada más y nada menos, que la verdad del corazón. El bien no puede residir en uno mismo, sino en la gracia y el favor de Dios. El publicano lo reconoce: soy pecador. El fariseo afirma ser bueno. Pero bueno solo es Dios. El fariseo no puede regresar a casa curado, con la promesa de Oseas cumplida, porque su piedad es como neblina mañanera. El publicano regresa a casa justificado con la luz de la verdad, la petición de gracia desde lo más profundo del corazón; su herida será vendada.

Cármen Aguinaco

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/