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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de diciembre de 2024.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO. C.

Miqueas 5,1-4: -anuncio enigmático en el que se vaticina el nacimiento del futuro Rey-Pastor del Pueblo de Dios, entroncado con la dinastía de David. Él traerá un Reino de Paz.

Hebreos 10,5-10: El autor presenta el auténtico y verdadero sacrificio: el de Cristo, el Hombre-Dios, que viene a cumplir con la Voluntad de Dios. Se muestra el misterio de la Encarnación como la ofrenda que agradó a Dios.

Lucas 1,39-45: María visita a Isabel, Dios a la humanidad, por medio de la Encarnación. La familia del Bautista es la primera en ser beneficiada, es objeto de bendición.

1.- Ya no queda nada para que llegue la visita esperada; Ya llega el Salvador. Dios entra al mundo, a la humanidad, por medio de la Encarnación del Verbo. Dios llega al hombre haciéndose hombre.
Ya el profeta anuncia que esta visita no trae la paz, sino Él mismo es la Paz que viene a instalarse en medio de la humanidad
Dentro de las muchas cosas que se pueden decir de la Encarnación hoy podemos decir que con la entrada de Dios en el mundo se instaura una nueva y definitiva Alianza, mejor que las anteriores, ya que es Dios mismo el que se hace presente, se instala en la humanidad al encarnarse. El Verbo eterno del Padre se une a la humanidad en Alianza eterna, nos trae algo nuevo.

2.- Por eso, el autor de la carta a los Hebreos, haciendo una exégesis del salmo 39 dice: Me has dado un cuerpo…entonces dije: aquí estoy para hacer tu Voluntad”. Es un sacrificio porque es la oblación-entrega de lo mejor que tiene: su voluntad. “He aquí que vengo para hacer tu Voluntad”; es la mejor manera de expresar la Alianza con Dios.
Si nos preguntamos ¿Por qué Dios se hace hombre? Podríamos decir, porque, al encarnarse el Verbo, es lo mejor que pudo hacer: realizar en plenitud la Voluntad de Dios. Y este es el mejor sacrificio, el único que agradó a Dios.
Nos podemos dar cuenta, hermanos, que poco a poco la liturgia nos va metiendo en el núcleo del Misterio de la Encarnación, el Misterio de la Navidad.

3.- El Señor hizo en su Encarnación lo que el hombre no ha sido capaz de hacer. El ser humano no fue capaz de hacer la Voluntad de Dios, sino que siempre ha pretendido suplantar a Dios, se cree Dios. Y ese es su mayor pecado, que se ha manifestado con el correr del tiempo de diversas maneras. No hemos sabido ser fieles a Dios; por eso no sabemos tener ni vivir en paz, en reconciliación.

4.- Es interesante constatar que en la Sagrada Escritura las intervenciones de Dios son calificadas como “Visitas” del Señor, ya sea a su Pueblo, o algún personaje determinado.
Lucas en esta escena nos presenta al Señor, que está en gestación, que visita a Juan, que también está en gestación en el seno de su madre. Si por la Encarnación Dios “Visita”, interviene en la humanidad, la primera beneficiada, después de María, es la familia de Isabel.
María, como otrora en Israel, es el Arca de la Alianza, ya que Ella trae a Cristo, la Paz de Dios.
No sólo Ella es la Bendita entre todas las mujeres, sino todo aquel que acepta y se deja visitar por el Señor.
El Señor siempre está visitando a la humanidad. Pero como dice san Juan 1,11: “El Verbo vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Lo mismo sucede hoy.
Dejémonos visitar, invadir por el Señor que viene. Entonces sí que también nosotros seremos objeto de bendición de parte de Dios.
Ya llega el Señor; preparémonos para recibirlo.

Hno. Pastor.

Comentario al Evangelio de hoy sábado 21 de diciembre de 2024.

“Bendita tú entre las mujeres”

Benditos los hombres y mujeres que al recibir la visita de Dios no se miran a sí mismos, pero son capaces de reconocer, bendecir y servir la obra que Él ha realizado en la vida de los demás. Esta es la señal inequívoca de la alegría del Evangelio. Deberíamos ser, en estos días, portadores de alegría a los demás; saliendo de nosotros mismos para transmitir la experiencia de Dios, en un mundo que no conoce demasiado la gratuidad del amor. Si lo hacemos así la Navidad será una experiencia gozosa.

La misión de María es tan importante y particular que la hace única entre todas las mujeres. A ninguna otra, Dios había pedido algo tan importante: ser madre del Verbo encarnado. Por eso, Dios con ella tuvo un cuidado especial. Pidamos a María que nos ayude a prepararnos para recibir a Jesús como ella se dispuso. Creo que nadie mejor que ella se preparó para la Navidad. Ella sabe qué necesitamos limpiar, qué necesitamos arreglar y qué necesitamos preparar para recibir bien al fruto de sus entrañas. Recibamos a María, que, apresurada, viene a nuestra casa para servirnos. María, mujer y modelo del camino y de la disponibilidad, ruega por nosotros. ¡Amén!

– Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. sabado 21 de diciembre de 2024

Primera Lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares (2,8-14):

¡LA voz de mi amado!
Vedlo, aquí llega,
saltando por los montes,
brincando por las colinas.
Es mi amado un gamo,
parece un cervatillo.
Vedlo parado tras la cerca,
mirando por la ventana,
atisbando por la celosía.
Habla mi amado y me dice:
«Levántate, amada mía,
hermosa mía y ven.
Mira, el invierno ya ha pasado,
las lluvias cesaron, se han ido.
Brotan las flores en el campo,
llega la estación de la poda,
el arrullo de la tórtola
se oye en nuestra tierra.
En la higuera despuntan las yemas,
las viñas en flor exhalan se perfume.
Levántate, amada mía,
hermosa mía, y vente.
Paloma mía, en las oquedades de la roca,
en el escondrijo escarpado,
déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz:
es muy dulce tu voz
y fascinante tu figura».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,2-3.11-12.20-21

R/. Aclamad, justos, al Señor;
cantadle un cántico nuevo.

V/. Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

V/. El plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

V/. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-45):

EN aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El Evangelio de hoy pertenece a lo que se ha dado en llamar los evangelios de la infancia. También se podrían llamar el prólogo que ponen los evangelistas Mateo y Lucas a la historia de Jesús. Y, como todo buen prologo, se presenta al personaje y se plantean las ideas fundamentales que luego se van a desarrollar en el libro. En nuestro cosa los elementos que van a ser más característicos de la vida del personaje protagonista del libro.

Por eso me parece que este relato de la visita de María, ya embarazada de Jesús a su prima Isabel no es un relato inocente que cuenta esa visita de una prima a otra, curiosamente las dos embarazadas, como quien cuenta la visita que hace una familiar a otra. Nos quiere decir algo más que eso.

La interpretación más tradicional que se ha hecho de esta visita es que María, al conocer por el ángel la noticia de que su primera está embarazada corre aprisa para ayudarla en todo lo que sea necesario. Se solía apuntar que al estar Isabel ya entrada en años necesitaría más ayuda en esos momentos. De ahí la presencia y la mano generosa de María cerca de su prima. Pero creo que hay algo más.

Esta visita me hace pensar en Jesús cuando dice, ya de adulto, que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Me hace pensar en las muchas veces que Jesús se preocupa por las necesidades de los que se acercan a él. Me hace pensar en la última cena cuando Jesús se inclina para lavar los pies a sus discípulos. Y todo ello me hace pensar que Lucas nos está poniendo ya en María, la madre de Jesús, una dimensión que es fundamental en la vida de Jesús y que deberá ser fundamental en la vida de sus seguidores: ponerse al servicio de los demás. Ya María se pone al servicio de su prima necesitada de ayuda. Y así nos prepara para entender que la vida de Jesús va a ser un ponerse siempre al servicio de los demás: de los que tienen hambre, de los que sufren por cualquier causa. Jesús se va a poner en todo momento al lado de los más pobres y necesitados. Y ya en el prólogo lo vemos en la actitud de la misma María, que había entendido ya que el Mesías no venía para ser servido sino para servir.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 20 de diciembre de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (7,10-14):

EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.

V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

EN el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazarat, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Él ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Ya hemos leído o escuchado cientos de veces el texto de la anunciación del ángel Gabriel a la doncella de Nazaret, a María. Y seguro que nos siguen asombrando dos cuestiones fundamentales en el relato. Por una parte, está la sencillez de aquella mujer. Por otra parte, la envergadura del anuncio.

He dicho que nos asombra, en primer lugar, la sencillez de María. Para hoy más. Aquel era un mundo donde la mujer no tenía presencia social. Ni siquiera su testimonio era válido ante un tribunal. La mujer no era entonces ciudadana de segunda sino de tercera o cuarta o quinta. Todavía las mujeres de las familias poderosas y ricas podían tener relevancia, podían influir en las decisiones. Pero estamos hablando de María, una mujer de Nazaret, una “ciudad” de Galilea. Galilea era una zona marginal para los judíos. Sus habitantes no eran considerados siquiera verdaderos judíos. Había una mucha mezcla pagana. Pero es que, además, los arqueólogos nos dicen que en aquellos tiempos la “ciudad” de Nazaret no debía pasar de ser unas cuantas cuevas habitadas por gente muy pobre. Mucha cultura ni erudición no se podía esperar de las gentes de Nazaret y mucho menos de sus mujeres. Así que María sería una pobre mujer (lejos de las casas en que suele representarla las pinturas e imágenes que hemos hecho de ella). Sencilla y pobre.

Precisamente a esa mujer y en ese contexto es donde se hace presente el ángel Gabriel para anunciar que va a nacer el salvador, el mesías esperado. La altura del anuncio contrasta con la sencillez y la pobreza del lugar y de María. Dios precisamente ha escogido la pobreza, me atrevería a decir que la miseria, para hacerse presente en la historia. Si Juan era hijo de un sacerdote del tiempo, toda una categoría en la sociedad de la época, Jesús va a ser hijo de una pobre mujer y de un artesano, ambos situados en lo último de la escala social.

La anunciación es, pues, toda una declaración de intenciones de por donde va a ir la presencia de Dios en la historia. Lejos quedan los palacios de Jerusalén y la solemnidad del Templo. Toda queda en una paupérrima cueva de una aldeilla de Galilea. Ahí es donde Dios quiso dar un nuevo comienzo a la historia, a nuestra historia, a su historia con nosotros.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 19 de diciembre de 2024

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces (13,2-7.24-25a):

EN aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.
El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:
«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
La mujer dijo al esposo:
«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».
La mujer dio a luz un hijo, al que puso de nombre Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 70,3-4a.5-6ab.16-17

R/. Que se llene mi boca de tu alabanza,
y así cantaré tu gloria.

V/. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

V/. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R/.

V/. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,5-25):

EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento.

Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel, le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».

El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El Mesías tiene su precursor. Es Juan, el hijo de Zacarías e Isabel. Como veremos en los próximos días con Jesús, también el nacimiento de Juan está envuelto en el misterio. Dios mismo interviene en su nacimiento, haciendo que esa pareja de ancianos, de ella se dice expresamente que era estéril y él de edad avanzada, pueda concebir.

Según el texto, Juan va a ocupar el lugar de Elías, el que tenía que venir a anunciar al Mesías. Su misión será la de preparar un pueblo bien dispuesto para acoger al Mesías. Estará lleno del Espíritu santo ya desde el vientre de su madre.

El efecto de esta anunciación es diferente en Zacarías y en Isabel. A Zacarías le cuesta creer en el anuncio del ángel, pone sus dificultades. Como señal y casi también como castigo, Zacarías queda mudo. Pierde la palabra hasta el momento del nacimiento del niño Juan. Sin embargo, Isabel, al darse cuenta de que se queda encinta, se llena de alegría porque el Señor le ha quitado su afrenta ante los hombres.

Quizá estas dos actitudes nos puedan ayudar a vivir estos días de Adviento. Por una parte, guardar silencio ante lo que va a acontecer. Es algo asombroso, casi imposible de creer. Es como si la historia se detuviese por un momento porque Dios va a intervenir directamente en ella. Toda la espera de tantos años y siglos se concentra en estos acontecimientos y en estos tiempos: Dios va a nacer. Su precursor ya está aquí. Es algo tanto novedoso, tan radicalmente diferente que nos quedamos, como Zacarías, sin palabra. Solo podemos admirar y contemplar.

Pero es una contemplación llena de alegría. Como Isabel, nos sentimos liberados de un destino que parece abocado siempre a la esterilidad, a la muerte, al sin sentido. El nacimiento de este niño, y en el fondo de cualquier niño, es siempre una puerta abierta a la esperanza. La vida sigue, la vida crece y renace en nosotros el optimismo y la fe. A pesar de todo lo que nos puedan decir los agoreros de turno, Dios está con nosotros.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Carta invitación al XXII Encuentro de Formación y Espiritualidad Capuchina. Movimiento de Laicos Capuchinos, en Rabones, 31 de enero al 2 de febrero 2025.

Hualpén, Diciembre 17 de 2024

XXII Encuentro de Formación y Espiritualidad
Laicos Capuchinos
Rabones, 31 de enero – 1 y 2 de febrero 2025

Lema: “Baja enseguida, hoy quiero hospedarme en tu casa”
(Lc. 19:1-10)
Queridos hermanos y hermanas, Paz y Bien:
De parte de la Comisión Nacional de Laicos Capuchinos, les escribo para invitar y motivar a la preparación de nuestro tradicional encuentro de formación y espiritualidad, para todos los hermanos laicos de Chile.
Luego de un año en que hemos celebrado varios encuentros zonales, nacionales y centenarios, se nos da la posibilidad de volvernos a reencontrar en éste nuevo encuentro de verano, que tan bien nos hace a nuestra vida cristiana por el testimonio de San Francisco y de Sta. Clara y de quienes han querido seguir sus huellas, dando siempre lo mejor de sí.
Este año nos reuniremos, Dios mediante los días 31 de enero, 01 y 02 de febrero 2025, nuevamente en Casa de Ejercicio Rabones, de la Diócesis de Linares, sector cordillerano de la región del Maule. Ahí tendremos la oportunidad de encontrarnos con los hermanos de las distintas fraternidades, con los hermanos de la Comisión, hermanos del equipo de Formación, con nuestros hermanos Frailes y sobre todo encontrarnos también con la naturaleza a la que San Francisco le brindaba gran reverencia, especialmente en su “Cantico a las Creaturas”, cuyo Centenario viviremos durante el año 2025 celebrando sus 800 años.
Pedimos a los encargados de las fraternidades y a todos en general, en favorecer la motivación a participar como arreglarse en las fechas correspondientes con sus trabajos y a favorecer el costo económico que ello implica.
El valor del encuentro es de $20.000, se inicia a las 13:00 horas del día viernes 31 de enero, se debe llevar lápiz, cuaderno, biblia, sus útiles de aseo personal, sábanas o saco de dormir y colchón inflable y su almuerzo para el día viernes.

Solicitamos confirmar su asistencia con anticipación hasta el día 15 de enero, y junto con ello el 50% del monto de inscripción a la Cuenta Corriente Banco Itau N° 1244942 rut. 6.698.542-3 y enviar comprobante de depósito al correo de Leonor Brunod Rojas, ecónoma, leonor_rojas20@hotmail.com y al correo de Alicia Ríos Bahamondes, secretaria allyros2008@hotmail.com y el 50% restante se cancelará en el lugar del encuentro.
En una siguiente carta les daremos los detalles de cómo llegar al lugar del encuentro. Ciertamente el lugar primero es Linares y luego los kms. restantes hacia el interior.
Les saludamos muy fraternalmente en el Señor y que sea una oportunidad de acrecentar una vida eterna como cristianos y seguidores del pobre de Asís.


Hermanos de la Comisión Nacional de Laicos Capuchinos

EDD. miércoles 18 de diciembre de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (23,5-8):

MIRAD que llegan días —oráculo del Señor—
en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».
Así que llegan días —oráculo del Señor— en que ya no se dirá: «Lo juro por el Señor, que sacó a los hijos de Israel de Egipto», sino: «Lo juro por el Señor, que sacó a la casa de Israel del país del norte y de los países por donde los dispersó, y los trajo para que habitaran en su propia tierra».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.12-13.18-19

R/. En sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén! R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Estamos en estos días especiales antes de celebrar la Navidad y la Iglesia nos propone para nuestra meditación lo que se ha dado en llamar los “Evangelios de la Infancia”. Dicho de otro modo, los prólogos de los evangelios de Mateo y Lucas. Ayer leímos la genealogía de Jesús y hoy toca la siguiente parte del evangelio de Mateo: el nacimiento de Jesús contado desde el lado de José.

Como todo buen prólogo, el evangelista nos abre el telón para informarnos de quién es el protagonista del libro que va a escribir. Lo primero que nos dice es que Jesús no es un hombre cualquiera, no es uno más. De hecho nace de una mujer, María, que espera un hijo “por obra del Espíritu Santo”. José no debe tener miedo a acoger a María porque “la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dos veces se insiste en esa intervención del Espíritu en el nacimiento de Jesús. Es Dios mismo el que interviene en la historia. No sólo en la historia de aquella pareja, María y José, sino en la historia humana.

Es como si Dios saltará desde su trascendencia para encarnarse entre nosotros. Dios salta el abismo y se hace uno de nosotros. Es un hombre pero no sólo un hombre. Es Dios mismo que se hace presente entre nosotros.

Pero hay algo más. No se trata simplemente de que Dios venga a darse un paseo por el mundo. Al hijo que va a nacer José le tiene que poner por nombre Jesús “porque salvará a su pueblo de los pecados”. El evangelista insiste en que así se cumple la antigua profecía de la virgen que iba a dar a luz un hijo y le iba a llamar “Emmanuel”, Dios-con-nosotros.

Así en pocas líneas y articulado como un relato o, casi mejor, como un sueño en el que un ángel se manifiesta a Jesús, el evangelista nos ha dejado claro que el protagonista del Evangelio que va a escribir es un hombre pero en cuyo nacimiento ha intervenido el Espíritu de Dios. Y que este hombre es el salvador y mesías esperado, el que habían anunciado los profetas, el que va a salvar a su pueblo, es “Dios con nosotros”. Ahora no nos queda más que seguir leyendo para ver qué hizo y que dijo este hombre, cómo vivió y cómo murió. Porque en él veremos al mismo Dios.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 17 de diciembre de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (49,1-2.8-10):

EN aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:
«Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel:
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos,
pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos,
se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
Judá es un león agazapado,
has vuelto de hacer presa, hijo mío;
se agacha y se tumba como león
o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo?
No se apartará de Judá el cetro,
ni el bastón de mando de entre sus rodillas,
hasta que venga aquel a quien está reservado,
y le rindan homenaje los pueblos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17

R/. En sus días florezca la justicia,
y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,1-17):

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías

engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hoy toca una de esas lecturas del Evangelio que nos resultan extrañas. Y que incluso nos suenan a patraña. Hoy leemos el comienzo del Evangelio de san Mateo en el que se nos cuenta la genealogía de Jesús, empezando por el patriarca Abraham. Quizá a nosotros ciudadanos del siglo XXI nos habría bastado con saber de sus padres y de sus abuelos. Pero aquellos tiempos eran otros y el evangelista necesitaba demostrar que Jesús pertenecía al pueblo de Israel desde su fundación. Si Abraham era el padre y fundador del  pueblo judío, el evangelista quiere demostrar que Jesús es tan judío como el que más. No es un extraño. No es uno venido de fuera. Dios ha escogido a uno de los suyos para hacer presente en medio del mundo su salvación. El Mesías esperado viene, como indicaban las escrituras más antiguas, del mismo pueblo judío.

Pero no deja de ser una genealogía complicada. Incluso podríamos decir muy humana. Se ve esto que digo en la inclusión de cuatro mujeres en esa genealogía. La primera, Tamar, tiene una forma complicada de tener descendencia con Judá. La segunda, Rahab, es directamente una prostituta en Jericó. La tercera, Rut, es una moabita, una extranjera. Y la cuarta es la mujer de Urías, de la que se enamoró David cuando el marido andaba peleando en la guerra y con la que aquel tuvo un hijo. Son historias que nos hablan de cómo Dios va guiando la historia por caminos que nos pueden sorprender pero que siempre llegan a buen término. Y aquí el término es Jesús, nuestro salvador. Porque, como dice el refrán español, “Dios escribe recto con líneas torcidas”.

Conclusión: que a veces lo que nos parece que está mal o que nos hace daño puede terminar en bien para nosotros y para los que nos rodean. La fe es creer que Dios es el señor de la historia y que, aunque no siempre lo comprendamos, él lo va orientando todo para nuestro bien. Esa es nuestra fe y es nuestra esperanza.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

EDD. lunes 16 de diciembre de 2024.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Números (24,2-7.15-17a):

EN aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae y se le abren los ojos:
¡Qué bellas tus tiendas, oh Jacob,
y tus moradas, Israel!
Como vegas dilatadas,
como jardines junto al río,
como áloes que plantó el Señor
o cedros junto a la corriente;
el agua fluye de sus cubos,
y con el agua se multiplica su simiente.

Su rey es más alto que Agag,
y descuella su reinado».
Y entonó sus versos:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del hombre de ojos perfectos;
oráculo del que escucha palabras de Dios
y conoce los planes del Altísimo,
que contempla visiones del Poderoso,
que cae en éxtasis, y se le abren los ojos:
Lo veo, pero no es ahora,
lo contemplo, pero no será pronto:
Avanza una estrella de Jacob,
y surge un cetro de Israel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9

R/. Señor, instrúyeme en tus sendas

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humilles con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):

EN aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Es una cuestión de autoridad lo que les preocupa a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Para ellos es una cuestión vital: hay que tener claro a quién hay que obedecer. Está en juego la salvación. Con esa cuestión se acercan a Jesús. Y se produce un diálogo curiosísimo en el que Jesús termina dejándoles sin una respuesta clara. Es más, da la impresión de que Jesús juega con ellos pero que no tiene ninguna intención de decirles con qué autoridad actúa.

Es normal que se produzca ese diálogo imposible. Porque Jesús se mueve en otro nivel. La cuestión de la autoridad es secundaria sino la última en el Reino. La esencia del Reino de Dios no es la autoridad sino el amor. Dios no es un dictador, un rey absoluto, que impone normas que deban ser obedecidas sí o sí bajo la amenaza de un castigo terrible que llega hasta la condenación eterna. Dios es Padre, es Abbá, que significa más bien “papaíto”. Y en el mundo del amor no existe la ley ni la norma ni el castigo.

Lo que propone Jesús es un reino que tiene mucho más de familia que de cuartel. En la mesa de los hijos todos son acogidos, sin excepción. La obediencia no es la clave de la relación sino el amor. Es un amor que se mueve en todas direcciones. De Dios a nosotros, a cada uno de nosotros. De nosotros a Dios y de nosotros a nosotros. La clave del reino es una forma nueva de relación que no está basada en que uno manda (Dios o sus representantes) y los demás obedecen sino en la dimensión de la mesa en la que todos estamos sentados al mismo nivel, incluso el que preside la mesa (más allá incluso, el que preside se abaja a lavar los pies a los demás, como hizo el mismo Jesús en la última cena). En la mesa del reino Dios no tiene un escabel más alto sino que se ha sentado a nuestro nivel. No hay primeros puestos ni segundos ni últimos. Es una mesa en la que todos somos iguales.

Por eso, la cuestión de la autoridad le debió hacer reír a Jesús. Y debió pensar que los sumos sacerdotes y los ancianos no se habían enterado de nada. No es una cuestión de autoridad sino de amor. Y eso vale para aquellos y para nosotros.

Fernando Torres, cmf