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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 03 de marzo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (17,20-28):

A los que se arrepienten Dios les permite volver,
y consuela a los que han perdido la esperanza,
y los hace partícipes de la suerte de los justos.
Retorna al Señor y abandona el pecado,
reza ante su rostro y elimina los obstáculos.
Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia
y detesta con toda el alma la abominación.
Reconoce los justos juicios de Dios,
permanece en la suerte que te ha asignado
y en la oración al Dios altísimo.
En el abismo ¿quién alabará al Altísimo
como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?
Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza,
solo el que está vivo y sano alaba al Señor.
¡Qué grande es la misericordia del Señor
y su perdón para los que retornan a él!

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7

R/. Alegraos, justos, y gozad con el Señor

V/. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

V/. Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

V/. Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

V/. Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Lo primero que me llama la atención de este texto es la pregunta que hace el hombre a Jesús: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?” Me hace pensar que a veces estamos tan preocupados por el futuro que no somos capaces de vivir el presente. Este hombre está pensando en qué va a ser de él después de la muerte. Pero parece que no está pensando mucho en lo que tiene ahora entre manos. Hubiese entendido mejor la pregunta si hubiese preguntado algo así como “¿Qué haré para vivir una vida plena?” Porque lo que tenemos entre manos es ya la vida, el mejor regalo que nos ha dado el Señor. Y hay que aprovechar a fondo este don, disfrutarlo, gozarlo, recrearse en él, deleitarse. La verdad es que no tenemos otra cosa. Como decía un sacerdote ya mayor: por mucho que apretemos los puños no vamos a lograr alargar ni un minuto más esta vida que se nos regala, este presente. Por eso hay que vivirlo a fondo.

Lo segundo que deberíamos pensar es en qué consiste para nosotros eso de disfrutar, gozar, deleitarnos en la vida que se nos ha regalado. Alguno ya estará pensando en tener muchas cosas, casas, coches, muchas otras cosas y, por supuesto, dinero en el banco para comprar muchas otras. ¡Error! Tengo muchas dudas que todas esas cosas nos ayuden a disfrutar de verdad de la vida. La verdad, la mera verdad, es que la vida solo se disfruta en el amor compartido. Eso sí que es verdadero gozo. El que brota de la fraternidad, de las manos abiertas, del encuentro gozoso con los otros, de la justicia que no excluye ni condena a nadie sino que salva y forma familia. ¿No es eso el Reino? ¿No es ese el significado más profundo de la Eucaristía? Ahí y solo ahí está nuestra salvación, la vida plena.

Lo de tener muchas cosas, mucho poder, mucha seguridad no lleva a nada más que a la soledad. Se ve muy claro en el final de la película “El Padrino II”. La película termina con una escena en la que el padrino, el protagonista, está solo en una enorme casa. Ha matado a todos sus enemigos. Tiene todo el poder. Pero está solo, solo. ¿Es eso disfrutar de la vida?

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 03 de marzo de 2025.

REFLEXIÓN FRANCISCANA SOBRE EL EVANGELIO – VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – LA PALABRA DE DIOS NOS ENSEÑA – SAN LUCAS 6, 39-45

Nuestros corazones son un campo donde conviven luces y sombras. No todo lo que sentimos debe convertirse en palabra o acción; Jesús nos enseña a discernir. ¿Qué decisiones tomamos al abrir el tesoro de nuestro corazón? Necesitamos transformarnos más y más en Cristo. Esto exige una progresiva configuración con El, que la gracia va obrando en nosotros por las virtudes y los dones del Espíritu Santo.

Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos el VIII Domingo del Tiempo Ordinario, una nueva oportunidad para renovar nuestra fe y reflexionar sobre nuestra vida cotidiana como personas comprometidas con el Evangelio. Jesús nos enseña con palabras sencillas pero profundas, llamándonos a ser auténticos discípulos suyos en nuestras familias, trabajos y comunidades. La Palabra de Dios nos invita hoy a reflexionar sobre la autenticidad de nuestra vida cristiana, especialmente en la manera en que nos expresamos y en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. La enseñanza de Jesucristo en el Evangelio de San Lucas es clara: «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno». Hermanos y hermanas, muchas veces queremos aconsejar o corregir a los demás sin haber examinado nuestra propia vida. Jesús nos invita a ser humildes y a reconocer nuestras debilidades antes de señalar las faltas ajenas. Como cristiánanos, estamos llamados a dar testimonio con nuestro ejemplo antes que con nuestras palabras. Muchas veces es fácil ver los errores en los demás y criticar, pero ¿cuántas veces hacemos un examen sincero de nuestra propia vida? Como cristianos en el mundo, debemos revisar nuestras actitudes, nuestras relaciones y nuestro compromiso con el Evangelio antes de juzgar a los demás. Hermanos y hermanas, Jesús nos recuerda que nuestras acciones reflejan lo que llevamos en el corazón. Un buen cristiano no se define solo por sus palabras, sino por sus obras. En el hogar, en el trabajo y en la sociedad, debemos cultivar frutos de bondad, paciencia y amor, porque eso es lo que realmente hablará de nuestra fe. San Pablo nos dice que la victoria es de Cristo. Esto nos da la certeza de que no estamos solos en nuestro esfuerzo por ser mejores. Vivir la fe como verdaderos cristianos no significa solo venir a misa los domingos, sino reflejar los valores del Evangelio en nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra forma de tratar a los demás. Queridos hermanos y hermanas, Jesús nos invita a ser auténticos, a vivir nuestra fe con alegría y responsabilidad. Como cristianos, tenemos una misión: ser luz en medio del mundo. Que nuestro testimonio de vida sea el reflejo del amor de Dios, que nuestras vidas reflejen la luz de Cristo, para que otros, al vernos, puedan encontrar en nosotros un testimonio verdadero de amor y misericordia. Que la Virgen María nos ayude a purificar nuestro corazón y a ser árboles que den frutos abundantes de bondad, paciencia y justicia. Amén. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

Comentario al Evangelio del sábado 01 de marzo de 2025.

REFLEXIÓN FRANCISCANA SOBRE EL EVANGELIO.
LA PALABRA DE DIOS NOS ENSEÑA – San Marcos 10, 13-16

Que la luz de Cristo siga calentando, iluminando, guiando y dando sentido a nuestra vida y vocación. Nosotros, como familia franciscana, estamos llamados a cultivar un corazón sencillo, desprendido de preocupaciones innecesarias y lleno de gratitud. Como San Francisco, debemos acercarnos a Dios con la alegría y la confianza de un niño que sabe que es amado.

Queridos hermanos y hermanas, hoy hacemos la Memoria de Santa María en sábado es una conmemoración semanal en honor a la Virgen María, el sábado fue elegido porque, según la tradición, fue el día en que la Virgen María, después de la muerte de Jesús, permaneció en la más firme esperanza de su resurrección. Mientras los discípulos estaban dispersos por el miedo y la incertidumbre, María conservó la fe y la confianza en Dios. Por eso, el sábado se considera un día especial para honrar su fidelidad. Hermanos y hermanas. Hermanos y hermanas, San Francisco de Asís vivió el Evangelio con un corazón de niño, confiando plenamente en la providencia de Dios y abrazando la vida con alegría y humildad. La sencillez no es sinónimo de ingenuidad, sino de una actitud de apertura y desapego, de reconocer que todo es don de Dios. Como familia franciscana, estamos llamados a vivir con un corazón libre, sin apegarnos a lo material ni a la búsqueda del prestigio. En un mundo lleno de preocupaciones y ambiciones, Jesús nos recuerda que solo los que tienen un espíritu sencillo pueden acoger el Reino de Dios. Hoy el Evangelio nos presenta a Jesús acogiendo a los niños, bendiciéndolos y proclamando que el Reino de Dios pertenece a los que se hacen como ellos. Este pasaje ilumina profundamente nuestra espiritualidad francisClariana, que se fundamenta en la humildad, la confianza en Dios y la fraternidad con los más pequeños y sencillos. San Francisco y Santa Clara de Asís nos enseñó a vivir con un corazón de niño, lleno de asombro ante la belleza de la creación y en total confianza en la Providencia divina. Jesús nos invita a recibir el Reino de Dios como niños, es decir, con humildad, sin prepotencia ni autosuficiencia.

¿Cómo acogemos el Evangelio en nuestra vida?
¿Nos abandonamos con confianza en la Providencia, sin aferrarnos a seguridades humanas?

Hermanos y hermanas, Jesús no solo acoge a los niños, sino que también reprende a los discípulos que intentaban alejarlos. Esto es una llamada de atención para nosotros. En nuestra vida y misión como francisClariana, estamos llamados a acercarnos a los más pobres, los marginados y los vulnerables. San Francisco de Asís abrazó a los leprosos, a los despreciados de su tiempo. Siguiendo su ejemplo, debemos preguntarnos:

¿Nos dejamos abrazar por Jesús en nuestra oración diaria, con sencillez y abandono?
¿Transmitimos esa ternura en nuestra vida de fraternidad, en el trato con la gente que vive cerca de nosotros de manera especial nuestra familia?

El gesto de Jesús de tomar a los niños en sus brazos y bendecirlos nos recuerda que nuestra misión como francisClariano debe estar impregnada de ternura y cercanía. No basta con hablar del Evangelio, sino que debemos hacerlo vida a través del amor concreto.

¿Nuestra oración está llena de confianza y sencillez, como la de los niños?
¿Dejamos que nuestra vida sea un testimonio de la alegría del Reino?

Hermanos y hermanas, este pasaje nos interpela a vivir con un corazón humilde, a acoger a los pequeños y a ser instrumentos del amor de Dios. Como francisClarianos, estamos llamados a reflejar el rostro de Cristo, que bendice y acoge con ternura. Pidamos a la Virgen María y a San Francisco y a Santa Clara de Asís que nos ayuden a vivir con sencillez, alegría y apertura al Reino de Dios. Que San Francisco y Santa Clara nos guíen en este camino de sencillez, amor y confianza en Dios.
¡Paz y bien! –

Hno. Mauricio Silva Dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

Homilia para la Eucaristía del domingo 03 de marzo de 2025.

DOMINGO VIII C.


Eclesiástico 27,4-7: El texto da criterios para conocer a una persona y se sirve de tres ejemplos: la criba: que separa el trigo de la paja; el horno: prueba la calidad de la greda; el fruto: prueba la calidad del árbol.


1Corintios 15,51.54-58: Resurrección = transformación, pero la misma identidad.
Lucas 6,39-46: un discípulo no es juez de nadie ya que todos somos pecadores.

1.- Hoy la Palabra apunta a algo esencial en la vida de una persona, de un discípulo. Se nos está indicando cómo vivir en relación con los demás.
Hemos de estar conscientes que todo ser humano es un ser en relación con otros. Pero no todos somos iguales y a veces acentuamos lo distinto del otro para calificarlo. ¿Cómo conocer a una persona? El Eclesiástico da tres ejemplos tomados de la vida para conocer y calificar al otro.
Con el primer ejemplo, la criba, las palabras delatan a la persona, Con el ejemplo del horno, el fuego muestra la calidad del vaso de barro, como las personas en la discusión (Riñen las comadres diciendo verdades). Y con el tercer ejemplo se nos enseña que al hombre se le conoce por sus palabras y obras. La Sabiduría recomienda extremada prudencia a la hora de juzgar al otro.
2.- Pienso que nadie está libre, ya que todos tenemos tejado de vidrio. Por eso, fácilmente vemos en el otro la basura que tiene. Pero no se nos ocurre pensar que tofa persona puede ser transformada, puede ser un hombre nuevo con la gracia de Dios. Todos seremos transformados nos dice san Pablo.
3.- En el mundo es normal echar en cara los defectos a otro. Hay mucha descalificación y nulo respeto por la privacidad del ser humano.
Es fácil catalogar a una persona, descalificarla. Hoy no existe la vida privada, siendo así que es ésta la que protege los cimientos de la vida interior de la persona y su libertad. ¡Toda persona tiene derecho a una buena reputación!. El interior del hombre es un santuario que sólo Dios y la persona conocen. Toda persona merece nuestro respeto. No obstante, sus manifestaciones externas y sus obras caen bajo el juicio de los hombres. Conviene no ser precipitado en los juicios que hagamos.
4.- Jesús es claro. Porque somos seres en relación tenemos que cuidarnos unos a otros. No seamos ciegos. Si hemos de juzgar, que sea a nosotros mismos.
El árbol malo da frutos malos, el bueno los da buenos. ¿Quién es el Árbol bueno? Ninguno, pero fuimos injertados al árbol bueno (Cristo) en nuestro bautismo, muriendo y resucitando con Él, transformados con Él en nuevas creaturas. Así podemos dar buenos frutos.
No nos desalentemos. No seremos buenos o malos por lo que digan los demás, sino se manifestará en las buenas obras que hagamos.
Hoy el Señor, por la comunión nos vuelve a injertar en el único árbol bueno, Jesús bendito, para quien sea la gloria por los siglos de los siglos.


Hermano Pastor.

EDD. sábado 01 de marzo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (17,1-13):

EL Señor creó al ser humano de la tierra,
y a ella lo hará volver de nuevo.
Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo,
y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.
Los revistió de una fuerza como la suya
y los hizo a su propia imagen.
Hizo que todo ser viviente los temiese,
para que dominaran sobre fieras y aves.
Discernimiento, lengua y ojos,
oídos y corazón les dio para pensar.
Los llenó de ciencia y entendimiento,
y les enseñó el bien y el mal.
Puso su mirada en sus corazones,
para mostrarles la grandeza de sus obras,
y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.
Por eso alabarán su santo nombre,
para contár la grandeza de sus obras.
Puso delante de ellos la ciencia,
y les dejó en herencia una ley de vida.
Estableció con ellos una alianza eterna,
y les enseñó sus decretos.
Sus ojos vieron la grandeza de su gloria
y sus oídos oyeron su voz gloriosa.
Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad»,
y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.
La conducta humana está siempre ante Dios,
no puede ocultarse a sus ojos.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 102,13-14.15-16.17-18a

R/. La misericordia del Señor dura siempre,
para los que cumplen sus mandatos

V/. Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por los que lo temen;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R/.

V/. Los días del hombre duran lo que la hierba,
florecen como flor del campo,
que el viento la roza, y ya no existe,
su terreno no volverá a verla. R/.

V/. Pero la misericordia del Señor
dura desde siempre y por siempre,
para aquellos que lo temen;
su justicia pasa de hijos a nietos:
para los que guardan la alianza. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,13-16):

EN aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Vamos a reconocerlo de una vez y sin miedo: hombres y mujeres, por más que vayamos creciendo en años, que tengamos estudios y experiencia, seguimos siendo seres débiles, frágiles, vulnerables, necesitados de cariño y atención. Si somos realistas, lo que muchas veces nos ha enseñado la educación y la experiencia ha sido a hacernos una coraza que nos proteja de un mundo que nos parece amenazador. Es una coraza que nos permite mantener la apariencia de personas maduras, serias y responsables. Es una coraza que nos permite también, muchas veces, ocultar nuestros sentimientos porque el grupo, la sociedad, no ve bien que uno vaya manifestando sus sentimientos así como así. Es una coraza que nos da seguridad para movernos entre las vicisitudes y circunstancias de este mundo complicado y marrullero en el que nos ha tocado vivir (lo de “complicado y marrullero” está tomado de la canción Cambalache de Enrique Santos Discépolo, que completa lo dicho).

Pero, si somos valientes y nos miramos sin miedo al espejo, lo que encontramos es lo que he dicho al principio: un ser débil, frágil, vulnerable, necesitado de cariño y atención. Esa la mera verdad, por mucho que nos cueste aceptarlo y que nos hayamos acostumbrado tanto a la coraza que nos hemos puesto que nos hayamos terminado creyendo que es parte de nuestra piel.

Quizá lo que dice Jesús cuando nos invita a hacernos como niños para poder entrar en el reino de Dios, no es más que una invitación a quitarnos esa coraza que nos recubre y a mostrarnos como somos, desnudos de todo artificio, y necesitando siempre una mano amiga que nos acompañe, que nos ayude, que nos levante y camine con nosotros.

Desde ahí, quizá solo desde ahí, podremos reconocer y sentir y experimentar la enormidad del amor de Dios que nos ha creado y que mantiene nuestra vida y nuestro ser. Desde ahí, y solo desde ahí, el agradecimiento por tanto don gratuito se convertirá en el motor de nuestra vida. Desde ahí, y solo desde ahí, seremos capaces de mirar a los demás de otra manera, dejando que nuestros ojos vayan más allá de sus corazas.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 28 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (6,5-7):

UNA palabra amable multiplica los amigos
y aleja a los enemigos,
y la lengua afable multiplica los saludos.
Sean muchos los que estén en paz contigo,
pero tus confidentes, solo uno entre mil.
Si haces un amigo, ponlo a prueba,
y no tengas prisa en confiarte a él.
Porque hay amigos de ocasión,
que no resisten en el día de la desgracia.
Hay amigos que se convierten en enemigo,
y te avergüenzan descubriendo tus litigios.
Hay amigos que comparten tu mesa
y no resisten en el día de la desgracia.
Cuando las cosas van bien, es como otro tú,
e incluso habla libremente con tus familiares.
Pero si eres humillado, se pone contra ti
y se esconde de tu presencia.
Apártate de tus enemigos
y sé cauto incluso con tus amigos.
Un amigo fiel es un refugio seguro,
y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio
y su valor es incalculable.
Un amigo fiel es medicina de vida,
y los que temen al Señor lo encontrarán.
El que teme al Señor afianza su amistad,
porque, según sea él, así será su amigo.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 118,12.16.18.27.34.35

R/. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

V/. Bendito eres, Señor,
enséñame tus decretos. R/.

V/. Tus decretos son mi delicia,
no olvidaré tus palabras. R/.

V/. Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/.

V/. Instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

V/. Enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.

V/. Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,1-12):

EN aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba.
Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba:
«¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
«¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
«Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
«Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera, Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Durante mucho tiempo en la iglesia se ha aplicado el derecho, la norma fija y estable. Así hemos llegado a tener un Código de Derecho Canónico que tiene 1752 cánones o normas. Y en cada diócesis hay especialistas en derecho (los llamamos “canonistas”) para que todo se haga según la norma. El derecho tiene la ventaja de que lo fundamental consiste en cumplir la norma. Pero el derecho tiene el problema de que se queda en el cumplimiento externo de la norma. Tiene dificultad para llegar al corazón.

A veces, da la impresión de que con tanto derecho, en la iglesia se nos ha olvidado un poco la misericordia. A veces, el derecho recoge con toda radicalidad lo que expresó Jesús e intentó e intenta vivir la iglesia desde su nacimiento. Pero al derecho le resulta difícil expresar y hacer ley y norma de la misericordia. Y a veces, da la impresión de que se nos olvida que el corazón de Dios es corazón de Padre y que en él “la misericordia triunfa sobre el juicio” (Sant. 2,13).

Hoy se presenta en el evangelio el tema del matrimonio y el divorcio (o repudio, como dice el texto). Jesús hace una llamada al origen. Es una llamada a la radicalidad. El amor entre hombre y mujer, para ser auténtico, no puede ser más que para siempre y para todo, como decía un profesor mío. A esa radicalidad están llamados los matrimonios. Porque si el amor es de verdad no puede ser de otra manera: para siempre y para todo. Sin límites, sin barreras.

Pero la verdad es también que no siempre conseguimos llegar a esa radicalidad. Hombres y mujeres somos limitados, tenemos unas circunstancias concretas. La vida a veces nos mete en pruebas difíciles de donde no nos resulta fácil encontrar la salida. A veces, tantas, con toda la buena voluntad del mundo por parte de los dos, el conflicto estalla y no hay otra solución que romper el acuerdo, que buscar una salida lo más pacífica posible, que siempre será mejor que el conflicto eterno. No siempre podemos alcanzar el ideal pero eso no supone el fin de la vida. Hay que levantarse, volver a intentarlo. Dios Padre, y la Iglesia, nos seguirá abrazando con su misericordia sin dejarse llevar por el juicio que condena y mata.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. Jueves 27 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (5,1-10):

NO No confíes en tus riquezas,
ni digas: «Con esto me basta».
No sigas tu instinto y tu fuerza,
secundando las pasiones de tu corazón.
Y no digas: «Quién puede dominarme?»,
o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?»,
porque el Señor ciertamente te castigará.
No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?»,
porque el Señor sabe esperar.
Del perdón no te sientas tan seguro,
mientras acumulas pecado tras pecado.
Y no digas: «Es grande su compasión,
me perdonará mis muchos pecados»,
porque él tiene compasión y cólera,
y su ira recae sobre los malvados.
No tardes en convertirte al Señor,
ni lo dejes de un día para otro,
porque de repente la ira del Señor se enciende,
y el día del castigo perecerás.
No confíes en riquezas injustas,
porque de nada te servirán el día de la desgracia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 1

R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los Cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,41-50):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Leo el texto evangélico de hoy y me doy cuenta de que rara vez, por no decir nunca, he hablado en estos comentarios del pecado. El término “pecar” se repite al menos tres veces en el texto. Y se entiende que el que “escandaliza” a uno de los pequeñuelos, también comete un pecado grave, tanto como para merecer la pena de muerte.

Lo cierto es que del pecado hemos hablado muchísimo en la iglesia. Durante siglos. Hasta es posible que tanto se habló de ello que hoy nos hemos pasado a la otra esquina. Es así como solemos funcionar las personas. Durante muchos años, daba la impresión de que el cristiano vivía en una selva llena de pecados que le amenazaban continuamente. Parecía que hasta “sin darse cuenta” uno podía cometer pecados graves. Así fue, por ejemplo, la obligatoriedad de asistir a la misa dominical bajo pena de cometer pecado mortal. Y tantas otras cosas. Se vivía con la sensación de que los pecados se podían llegar a cometer de forma automática, sin pensarlo, sin desearlo incluso.

El pecado no es automático. Por supuesto que no. En el Reino no es así. El verdadero pecado es ir contra el Reino y lo que él conlleva: la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la compasión, la misericordia. Pero ahí mismo está comprendida la gran misericordia de Dios para con nuestra debilidad, con nuestras limitaciones, con nuestro carácter. No es fácil saber siempre lo que debemos de hacer en situaciones que a veces son complejas y hasta difíciles de entender.

Lo fundamental para el cristiano no es tanto estar examinándose todos los días sobre lo que hemos hecho mal. Lo importante es confiar en la misericordia de Dios y cada mañana intentar ser esa sal que da gusto a la vida de nuestros hermanos y hermanas, que es fuente de fraternidad y perdón. No hay que cortarse ni la mano ni el pie, ni hay que sacarse el ojo. Se trata de poner nuestra mano, nuestro pie y nuestro ojo al servicio del Reino. Lo central en la vida del cristiano no puede ser el pecado sino el Reino con todo lo que conlleva. Menos culpabilidad (menos mirarnos al ombligo), más confianza, y más poner manos a la obra para construir fraternidad.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del miércoles 26 de febrero de 2025.

REFLEXIÓN FRANCISCANA SOBRE EL EVANGELIO.
LA PALABRA DE DIOS NOS ENSEÑA – EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 9, 38-40.

Hermanos y hermanas, en este pasaje del evangelio que acabamos de escuchar, vemos a los discípulos de Jesús, especialmente Juan, expresar su preocupación por que han visto a alguien expulsando demonios en el nombre de Jesús, pero no forma parte del grupo de los doce. Ante esto, Jesús les responde con una enseñanza clave: «No se lo impidan, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está a favor nuestro.» Hermanaos y hermanas, este fragmento del Evangelio nos invita a abrir nuestra mente y nuestro corazón a la obra de Dios, que no se limita a un solo grupo o comunidad.

Sabemos que Dios obra más allá de nuestras estructuras. San Francisco descubrió que Dios se manifiesta en todas las criaturas y en todas las personas, sin importar su origen o pertenencia. Los discípulos querían restringir la obra de Dios a su círculo cercano, pero Jesús les enseña que el Espíritu Santo obra en todos aquellos que hacen el bien.

Jesús nos llama a atención que no podemos caer en la exclusión. El espíritu de minoridad y humildad Francisco de Asís siempre rechazó cualquier actitud de superioridad o exclusividad. Él se consideraba “el hermano de todos” y veía en cada persona un reflejo del amor de Dios. Este Evangelio nos invita a desprendernos del deseo de controlar quién puede o no hacer el bien y, en cambio, reconocer con humildad la obra de Dios en el mundo. Jesús nos llama a una fraternidad sin barreras. Para San Francisco, toda la creación era hermana: los pobres, los enfermos, los extranjeros y hasta la naturaleza misma. En este Evangelio, Jesús nos invita a abrirnos a quienes no forman parte de “nuestro grupo”, porque lo importante no es la etiqueta, sino el amor y el servicio. Tenemos que tener unidad en el bien común. Jesús nos deja un mensaje de inclusión y unidad. Si alguien actúa en el nombre de Cristo y hace el bien, es nuestro hermano. La misión del Reino es más grande que nuestras diferencias, y lo importante es que todos sumemos en la construcción de un mundo más justo y lleno de amor.

Hermanos y hermanas, como aplicar para nuestra vida lo que Jesús nos enseña en el evangelio de hoy.

  • Evitemos juzgar o excluir a quienes hacen el bien desde otros caminos.
  • Aprendamos a reconocer la presencia de Dios en diversas personas y realidades.
  • Trabajemos por la unidad y la cooperación, en lugar de la división y la rivalidad.

Que este Evangelio nos ayude a vivir con un corazón abierto, dispuesto a reconocer el bien en todas partes y a colaborar con quienes buscan la verdad y la justicia. Pidamos al Señor que nos enseñe a ser humildes y abiertos, a reconocer tu acción en el mundo y a trabajar unidos por el bien común. Amén.

San Francisco y Santa Clara de Asís, ruega por nosotros. –

Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. miércoles 26 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (4,12-22):

La sabiduría instruye a sus hijos, estimula a los que la comprenden. Los que la aman aman la vida, los que la buscan alcanzan el favor del Señor; los que la retienen consiguen gloria del Señor, el Señor bendecirá su morada; los que la sirven sirven al Santo, Dios ama a los que la aman. Quien me escucha juzgará rectamente, quien me hace caso habitará en mis atrios; disimulada caminaré con él, comenzaré probándolo con tentaciones; cuando su corazón se entregue a mí, volveré a él para guiarlo y revelarle mis secretos; pero, si se desvía, lo rechazaré y lo encerraré en la prisión; si se aparte de mí, lo arrojaré y lo entregaré a la ruina.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Sal 118,165.168.171.172.174.175

R/. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor

Mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar. R/.

Guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.

De mis labios brota la alabanza,
porque me enseñaste tus leyes. R/.

Mi lengua canta tu fidelidad,
porque todos tus preceptos son justos. R/.

Ansío tu salvación, Señor;
tu voluntad es mi delicia. R/.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,38-40):

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El tema de los monopolios es muy importante en economía y en muchos otros ámbitos. En la economía capitalista se dice que los monopolios son malos porque distorsionan la libertad del mercado. Lo mejor es que haya muchas empresas que compitan entre sí. Eso es mejor para los consumidores. Si hay una sola empresa que produzca, por ejemplo, ladrillos, esta empresa podrá poner los precios que quiera. Los compradores no tienen opciones. Esto es verdad y todo el mundo lo entiende. Pero la verdad es que las empresas aspiran a tener el monopolio porque es una posición muy cómoda, no tienen competencia y se incrementan los beneficios. Lo mismo sucede en política. Donde hay un solo partido, éste siempre gana las elecciones y el poder que llevan consigo, que es a lo que aspira cualquier partido.

Me van a perdonar el párrafo anterior, pero es que me da la impresión de que los apóstoles también deseaban tener el monopolio. Ellos estaban con Jesús. Le habían seguido desde el primero momento y no iban a permitir que llegasen unos advenedizos y fuesen echando demonios en nombre de Jesús. Sobre todo, si esos advenedizos no era de los “suyos”. Ellos deseaban tener el monopolio del mensaje y de poder sanador de Jesús. Si alguno quería la curación/salvación, tenía que ir forzosamente a ellos. Y no a esos “otros”.

Pero Jesús es portador del amor de Dios. Y ese amor es para todos. No hay excepciones. No hay monopolios. Todo el que hace el bien es bien acogido. Aunque no haya pasado por el noviciado ni por la catequesis. Si me apuran, aunque no vaya a misa. Más allá de los dogmas y de las estructuras eclesiales que hemos ido creando a lo largo de la historia, lo que importante es buscar el bien de las personas, su liberación, su sanación. “El que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. Aunque maneje una bandera diversa o una ideología diversa o… Lo importante para Jesús no es la ortodoxia sino el bien de las personas, de los hijos e hijas de Dios. Por eso, los cristianos no cerramos la puerta a nadie y estamos abiertos a colaborar con todos, libres de prejuicios. Pues eso, menos críticas a los “otros” y más liberar, sanar, reconciliar, perdonar, curar, colaborar…

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 25 de febrero de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (2,1-11):

HIJO, si te acercas a servir al Señor,
permanece firme en la justicia y en el temor,
y prepárate para la prueba.
Endereza tu corazón, mantente firme
y no te angusties en tiempo de adversidad.
Pégate a él y no te separes,
para que al final seas enaltecido.
Todo lo que te sobrevenga, acéptalo,
y sé paciente en la adversidad y en la humillación.
Porque en el fuego se prueba el oro,
y los que agradan a Dios en el horno de la humillación.
Confía en él y él te ayudará,
endereza tus caminos y espera en él.
Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia
y no os desviéis, no sea que caigáis.
Los que teméis al Señor, confiad en él,
y no se retrasará vuestra recompensa.
Los que teméis al Señor, esperad bienes,
gozo eterno y misericordia.
Los que teméis al Señor, amadlo
y vuestros corazones se llenarán de luz.
Fijaos en las generaciones antiguas y ved:
¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado?,
o ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?,
o ¿quién lo invocó y fue desatendido?
Porque el Señor es compasivo y misericordioso,
perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia,
y protege a aquellos que lo buscan sinceramente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 36,3-4.18-19.27-28.39-40

R/. Encomienda tu camino al Señor, y él actuará

V/. Confía en el Señor y haz el bien,
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

V/. El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R/.

V/. Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R/.

V/. El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,30-37):

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

En el texto del evangelio de hoy encontramos un contraste casi brutal, que nos puede ayudar a pensar lo sorprendente y rompedor y revolucionario, en el sentido más profundo del término, que es el Evangelio.

Por una parte está Jesús. Tiene mucho sentido común y se da cuenta de que su futuro es bastante oscuro. En los capítulos anteriores del evangelio de Marcos, se nos han ido planteando una serie de enfrentamientos, cada vez más fuertes, entre Jesús  y los fariseos y doctores de la ley. No hacía falta ser un lince para darse cuenta de que había muchas probabilidades de que ese enfrentamiento terminase mal. Por eso las palabras que Jesús dirige a sus discípulos: El hijo del hombre va a ser entregado… No podía ser de otra manera cuando uno se enfrenta a los que tienen el poder y les rompe los esquemas y habla a la gente de otra manera. El futuro de Jesús no era difícil de adivinar. Pero para Jesús no era una fatalidad. Sabía que era su destino, consecuencia de anunciar el reino.

Mientras tanto, los apóstoles están en otra onda totalmente diferente. Da la impresión de que no se enteran de lo que está sucediendo a su alrededor. Ellos solamente piensan en quién es el más importante entre ellos, quién es el jefe, quien es el que manda. Imagino que se situarían siempre después de Jesús. Pero se ve que ya iban pensando en la herencia. Y en que el que se quedase con la herencia sería el que iba a tener la sartén por el mango.

Es que no se habían enterado de nada. Absolutamente de nada. En el reino no hay primeros. O mejor, sí hay primeros pero, paradójicamente, primeros serán los que se hagan los últimos y servidores de todos. ¡Es un cambio de perspectiva brutal! Es un cambio “revolucionario” porque nuestro mundo no es así. No funciona así. Y nuestras mentes tampoco. Los que quieren ser primeros en nuestro mundo quieren ser servidos. Y punto. Jesús se sitúa en el polo opuesto. Ha venido para servir y dar su vida por los demás (cf Mc 10,45).

Está claro: los cristianos estamos para servir. Hasta dar la vida. Porque la verdad es que un cristiano que no sirve, no sirve para nada.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/