Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 08 de junio de 2025.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS.


Hechos 2,1-11: La venida del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, fiesta que conmemoraba la Alianza sellada por Dios en el Sinaí. Es el inicio de la vida de la Iglesia.
1Corintios 12,3-7.12-13: La comunidad está adornada por muchos dones que sirven para el crecimiento de la Comunidad. Dones que provienen del Espíritu Santo.
Juan 20, 19-23: Cristo infunde su Espíritu a los Apóstoles para que cumplan su mandato.

1.- La Venida del Espíritu Santo. ¿Cuándo? En la fiesta judía que se celebraba cincuenta días después de Pascua, por eso “Pentecostés”. Fiesta en la que se conmemora la permanencia del Pueblo junto al Sinaí, donde se realizó la Alianza. Fue entonces cuando Israel nació como Pueblo de Dios. Es en este contexto cuando la Iglesia comienza a ser Pueblo de Dios con la nueva Alianza sellada con el Espíritu Santo. De esta manera se cumple la promesa que con la venida del Mesías se derramaría el Espíritu del Señor a toda carne.
El Espíritu no se ve, no se palpa, no se siente. Por esose manifiesta con signos y señales: viento fuerte, lenguas de fuego Es el Espíritu de Dios que está presente en medio de su Pueblo.
2.- Este Espíritu de Dios sigue estando presente en medio de su Pueblo. Y signo evidente de su presencia es la manifestación de los carismas, que brotan en la comunidad para beneficio de todo el cuerpo de la Iglesia. Los carismas o regalos del Espíritu Santo son una manifestación tangible de la presencia de Dios en medio de su Pueblo., nacido por obra y gracia del Espíritu Santo. Porque toda manifestación de vida es obra del Espíritu de Dios. Donde está el Espíritu hay vida en plenitud. Sin ÉL no hay vida.
3.- Y esto es muy cierto. Existen grupos de personas cristianas que no llegan a ser comunidades porque no tienen el Espíritu y no son conducidas por Él.
Hay cristianos que no tienen vida espiritual, ya que no se dejan conducir por el El Espíritu de Dios.
Y en el mundo son muchos los que se dejan conducir por sus instintos y bajos deseos. Como diría san Pablo en Romanos 8,13-14: “Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivir Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”. Es decir, que el Espíritu Santo está trabajando en nosotros y ayudándonos a tomar decisiones, a actuar y vivir de acuerdo con la Voluntad de Dios. Si no hay docilidad al Espíritu Santo no hay vida.
Hay comunidades que son simple cadáveres, muy maquillados, pero cadáveres, si vida, porque no se dejan conducir por el Espíritu Santo.
4.- Jesús resucitado regala su Espíritu, ese Espíritu que Él entregó en la Cruz: . “E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.”(Juan 19,30). Con este Espíritu Jesús quiere dar vida y poder a sus discípulos para que puedan continuar su obra salvífica.
Hoy nacemos como hijos y Pueblo de Dios. Si esto es cierto dejemos que este Espíritu de Dios sople fuerte en nosotros.
Espíritu que se amolda a todas las culturas y pueblos: “todos oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.
El Espíritu se manifiesta creando la unidad dentro de la pluriformidad. Y es lo que la Eucaristía, obra del Espíritu Santo, realiza y manifiesta en nosotros.
Hno. Pastor.

EDD. sábado 07 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4.5.7

R/. Los buenos verán tu rostro, Señor

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Llegamos al final de las historias que nos han ido acompañando durante estas semanas de Pascua. Tanto el viaje de Pablo en Roma como el camino de Cristo Resucitado terminan, y nos queda esperar la Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Termina el Evangelio con una charla entre Jesús y Pedro acerca del discípulo amado. A Pedro le inquieta qué será de Juan y le pregunta a Jesús qué va a pasar con él. Jesús le responde que no tiene por qué preocuparse por el futuro de Juan, sino que se centre en seguir sus pasos. Buen consejo para todos, porque a menudo nos despistamos, pensando más en lo que hacen los otros y no en lo que debemos hacer. Además, está la necesidad de obedecer a Dios en lugar de andar averiguando qué les depara el futuro a los demás.

Después de que Jesús resucita, Pedro se encuentra con la enorme tarea de llevar las riendas de la iglesia. Es ahí donde le empieza a preocupar el porvenir de Juan, su discípulo querido, y cómo se desarrollará su vida. Pedro, al ver a Juan, le pregunta a Jesús: «Señor, ¿y qué hay de este? » (Juan 21:21). Esta pregunta deja ver su inquietud por el destino de Juan.

Jesús le contesta a Pedro: «Si quiero que siga con vida hasta que yo regrese, ¿a ti qué te va en ello? Tú, sígueme». Con esta frase, Jesús deja claro que Pedro debe concentrarse en seguirlo a él y cumplir con su propia misión, no con la de otros. La respuesta de Jesús encierra varios puntos importantes:

El primero, la importancia de ser obediente. Jesús le dice a Pedro que lo siga a él y que no se coma la cabeza pensando qué será de Juan. Esto subraya lo crucial que es obedecer a Dios y concentrarse en el llamado personal de cada uno. No hay que andar adivinando el futuro ajeno. Jesús le indica a Pedro que no debe preocuparse por lo que le depare a Juan, sino que debe centrarse en su propia tarea y en seguirlo a él.

Además, está el poder absoluto de Dios. Jesús no revela el futuro de Juan, sino que le deja claro que ese futuro está en sus manos.

El pasaje termina con Juan diciendo que él es el autor del relato y dando fe de las cosas que hizo Jesús. También se menciona que Jesús hizo muchas otras cosas que no pudieron quedar escritas.

Este pasaje nos enseña a no darle vueltas al futuro de los demás, sino a concentrarnos en nuestra propia tarea y en seguir a Jesús. Nos recuerda que Dios tiene un plan para cada uno y que no debemos intentar controlar ni adivinar el futuro de nadie. Es el Espíritu Santo el que nos permitirá vivir así, anunciando a todos la Buena Nueva, como Pablo en Roma.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. viernes 06 de junio de 2025

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):

En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4-7

R/. El Señor puso en el cielo su trono

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos, paz y bien.

Siempre hay lugar para una segunda oportunidad. En el texto de hoy, hemos visto cómo, después de la cena, Jesús le pregunta a Pedro tres veces si le ama. Cada vez que Pedro afirma su amor, Jesús le encarga cuidar de sus ovejas. Este pasaje resalta lo crucial que es el amor a Jesús como base del ministerio y la autoridad que le otorga a Pedro para guiar a la Iglesia.

¿En qué contexto hace Jesús esta pregunta? Después de haber cenado, Jesús se vuelve hacia Pedro y le pregunta: «¿Simón, hijo de Juan, me amas más que a estos?». Esta pregunta tiene un significado profundo, ya que compara el amor de Pedro hacia Jesús con el que podría sentir por otros. Pedro responde con fe, confesando su amor, y Jesús le dice que cuide de sus ovejas: «Apacienta mis corderos». Jesús repite la pregunta tres veces, usando diferentes términos para el amor: «ama», «amas» y, finalmente, «quieres».  En cada ocasión, Pedro reafirma su amor, y Jesús le confía el cuidado de sus ovejas, que representan a la comunidad de creyentes.

¿Por qué tres veces pregunta Jesús? La triple pregunta de Jesús a Pedro, según los exégetas, se puede interpretar de varias maneras, pero en general se ve como una restauración del amor y la fe de Pedro, quien había negado a Jesús tres veces. Esta repetición le da a Pedro la oportunidad de mostrar su arrepentimiento y demostrar que, a pesar de sus fallos, su amor por Jesús sigue siendo genuino. Y una vez confirmado el amor de Pedro a su Maestro, viene el encargo de Jesús a Pedro.

Al confiarle a Pedro el cuidado de sus ovejas, Jesús le otorga una autoridad específica para guiar a la Iglesia. Esta autoridad se simboliza con el término «apacienta», que implica cuidar, proteger y alimentar a las ovejas. Esta tarea no es fácil. Además de los problemas de la Iglesia naciente, Jesús le hace saber que su fin será parecido al del Maestro. Le dice a Pedro que cuando sea viejo, otro lo ceñirá y lo llevará a donde no quiera. Esta profecía se refiere a la muerte de Pedro, que sería por crucifixión. E n la invitación: «Sígueme» va implícito un final similar al de Jesús. Como siempre, no es sencillo, pero es posible. Para eso están el amor y el Espíritu Santo.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-viernes-de-la-vii-semana-de-pascua_2025-06-06/?occurrence=2025-06-06

EDD. jueves 05 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):

En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Queridos hermanos, paz y bien.

En este fragmento que hoy meditamos, Jesús ora para que sus discípulos y los que creerán en Él a través de su palabra sean uno, como Él y el Padre son uno. Esta oración refleja su deseo de que la unidad entre los creyentes sea un testimonio para el mundo de que Dios lo envió. Jesús también desea que los creyentes puedan experimentar el amor de Dios y estar con Él en la gloria.

Con la unidad como testimonio. Esta unidad, que se expresa en el amor y la comunión entre los creyentes, debe ser un signo visible para el mundo de que Dios ha enviado a Jesús. Pero nos sigue costando. Quizá sea porque nos falta el amor de Dios. Toda su vida, Jesús deseó que el amor que el Padre le tenía se extendiera a sus discípulos y a todos los que, en el futuro, puedan creer en Él. Este amor, manifestado en la unidad y la comunión, debe ser un testimonio del carácter amoroso de Dios.

¿Para qué tenemos que estar unidos? Para poder ver la gloria de Dios.  Unidos a Jesús y unidos entre nosotros podemos estar con Él y contemplar la gloria que el Padre le ha dado. Esta gloria, que se refiere al poder y la majestad de Dios, debe ser compartida con sus seguidores. Conociendo a Jesús, conocemos al Padre. Este conocimiento, basado en la revelación de Dios a través de Jesús, debe ser el fundamento de nuestra vida y de nuestra misión.

Esa misión que nos corresponde a cada uno es la de llevar a otros al conocimiento de Dios. Su oración demuestra su deseo de que los creyentes sean instrumentos de Dios para llevar a otros al conocimiento de la salvación. Por eso es tan importante la oración, para conservar la unidad con el Padre y el Hijo y entre los hermanos.

Hoy oramos con la oración de Jesús por la unidad, el amor, la gloria y la santidad de Dios. Esta plegaria es una llamada a la unidad entre los creyentes y a la proclamación del amor de Dios al mundo. Pues eso.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 04 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):

En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús se está despidiendo, va a dejar a sus Discípulos, pero se preocupa por ellos. Le ora al Padre para que sean uno. En conformidad con Su mensaje, no pide que les vaya bien – porque el discípulo no es más que su Maestro – o que vivan sin problemas. He aquí hay algunos puntos para la meditación.

Jesús pide por la unidad de sus discípulos: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, así como nosotros». Unidos en el afecto y en los trabajos, según el modelo de unidad del Padre y del Hijo. En si vida terrenal, el mismo Jesús los protegía y orientaba. «Mientras estaba con ellos, los protegía en tu nombre que me diste, y los he cuidado». Ahora, el cuidado debe ser mutuo y apoyados en el Espíritu Santo.

También ora por la alegría de los discípulos: «Pero ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan mi alegría completa en ellos». Con mucha fe, mirando al futuro con esperanza, para poder llevar la Buena Nueva a todos. Y alegres, a pesar de la oposición que van a encontrar. Les advierte sobre el odio del mundo: «Les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, así como yo no soy del mundo». Es decir, vivir contra corriente, y ser fieles a pesar de todo. Porque tenían una gran obra que hacer para la gloria de Dios, y el beneficio de todos los hombres.

Jesús no pide que los discípulos sean sacados del mundo, sino que sean protegidos del mal: «No te pido que los saques del mundo, sino que los cuides del maligno». Oró al Padre para que los protegiera del mal, los librara de ser corrompidos por el mundo y para que pudieran resistir los embates del pecado y las tentaciones. Para que pudieran pasar a través del mundo como así fuera un territorio hostil, pero con decisión.

Y para para poder vivir así, hay que ser santo. También ora por la santificación de los discípulos: «Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad». El aroma de santidad se siente, se extiende y puede sentirse. “Olor de santidad” se lee en algunas biografías de santos. Es la llamada para cada creyente.

Por fin, destaca su misión y la relación entre él y el Padre: «Así como tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo… Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad». En resumen, Jesús ora por la unidad, protección, alegría y santificación de sus discípulos, subrayando su relación con el Padre y su misión en el mundo.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

EDD. martes 03 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,10-11.20-21

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“Ha llegado la hora”. Esas palabras de Jesús, seguramente, fueron un momento culminante en la despedida de Jesús con sus amigos. Porque una cosa es saber que tu Maestro está en peligro, y otra muy distinta oír que todo va a suceder ya. Con lo “torpes” (con perdón) que eran para entender a Cristo, estas cuatro palabras pudieron servir para despertarles. Ya no había tiempo para las excusas, no se podía aplazar más el momento.

En nuestra vida hay también horas que llegan, querámoslo o no. El nacimiento, la escolarización, el ir creciendo, la necesidad de optar por una profesión, elegir un estado civil u otro… Con muchas de estas cosas nos encontramos y, a veces, más que un encuentro, es un encontronazo. Porque no siempre estamos preparados. Pensamos que controlamos todo y la vida nos da sorpresas.

De alguna manera, hoy puede ser un buen día para pensar en nuestra relación con Dios. No sabemos cuándo, pero para cada uno de nosotros llegará la hora. En la hora de nuestra muerte tendremos el encuentro definitivo con Dios. Pero ese encuentro dependerá de cómo hayamos vivido. Porque la vida eterna comienza aquí y ahora, en el modo en que nos relacionamos con Dios y con los hermanos. Luego será ya demasiado tarde. Hoy todavía hay tiempo.

Cristo hizo visible la gloria de Dios en nuestro mundo. Para eso se hizo hombre. Con su ejemplo, Jesús nos invita a vivir de tal modo que esa gloria de Dios se haga visible en nosotros. Y la forma de hacerlo es, claro está, a través de nuestra vivencia del amor. Es la señal por la que se puede conocer a los discípulos del Señor.

También nos interpela para que vivamos de tal modo que la gloria de Dios se manifieste en nosotros. Es decir, que su amor y verdad se haga visible en la vida de cada uno de nosotros. Que, como Pablo, anunciemos el plan de Dios a todos los que se crucen en nuestro camino.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 02 de junio de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (19,1-8):

MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
Contestaron:
«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
Él les dijo:
«Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».
Respondieron:
«El bautismo de Juan».
Pablo les dijo:
«Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,2-3.4-5ac.6-7ab

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R/.

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,29-33):

EN aquel tiempo, aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Nos encontramos en la última semana de Pascua, a la espera de Pentecostés. Todo huele ya a Espíritu Santo. Es un buen momento para pensar en lo que ha significado esta Pascua, desde que celebramos la Vigilia Pascual. ¿Cómo se ha notado en mi vida la presencia del Resucitado? ¿He sentido su presencia cercana, acompañándome en el camino?

Porque nosotros sí hemos oído hablar del Espíritu Santo. Jugamos con ventaja, con respecto a los efesios de la primera lectura. Y por eso podemos hacer frente a los problemas, y confiar en él, sobre todo en los momentos de dificultad. Porque él ha vencido ya al mundo, y nos permite encarar las dificultades con confianza.

Es que la victoria de Cristo sobre el mundo no significa la ausencia de conflictos o problemas, sino la posibilidad de vivir esos momentos con paz. Nos lo dice el legado de muchos mártires que, a lo largo de la historia, nos han dejado su testimonio de fidelidad hasta la muerte.

No todos, claro está, seremos llamados al martirio. Pero sí que cada uno de nosotros deberá afrontar a lo largo de su vida diversas circunstancias que no siempre serán fáciles. En esos momentos de oscuridad, habrá que optar por apoyarse en la promesa de que nunca nos abandonará. Ahí habrá que demostrar que somos cristianos adultos.

Porque crecer en la fe significa aceptar y entender que creer en Cristo no elimina los problemas.  sufrimiento acompaña al creyente, pero ese sufrimiento tiene sentido. Es un momento doloroso, que lleva al Reino, o sea, a la felicidad total junto a Dios. Es difícil, pero se puede llegar a entender así el sufrimiento, con mucha fe en Dios.

Como los Discípulos, nosotros tampoco estamos solos. Nos acompaña la presencia viva del Resucitado y el aliento del Espíritu que él nos prometió.

Vuestro hermano en la fe,

Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/events/lecturas-del-lunes-de-la-vii-semana-de-pascua-2_2025-06-02/?occurrence=2025-06-02