Autor: Patricio Osiadacz
EDD. lunes 24 de febrero de 2025.
Primera Lectura
Comienzo del libro del Eclesiástico (1,1-10):
TODA sabiduría viene del Señor
y está con él por siempre.
La arena de los mares, las gotas de la lluvia
y los días del mundo, ¿quién los contará?
La altura de los cielos, la anchura de la tierra
y la profundidad del abismo, ¿quién las escrutará?
¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios, que es anterior a todo?
Antes que todo fue creada la sabiduría,
y la inteligencia prudente desde la eternidad.
La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas
y sus canales son mandamientos eternos.
La raíz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada?
y sus recursos, ¿quién los conoció?
La ciencia de la sabiduría, ¿a quién fue revelada?
y su mucha experiencia, ¿quién la conoció?
Uno es el Altísimo, creador todopoderoso.
Uno solo es sabio, temible en extremo:
el que está sentado en su trono.
El Señor mismo creó la sabiduría, la vio, la midió
y la derramó sobre todas sus obras.
Se la concedió a todos los vivientes
y se la regaló a quienes lo aman.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 92,1ab.1c-2.5
R/. El Señor reina, vestido de majestad
V/. El Señor reina, vestido de majestad;
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.
V/. Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.
V/. Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,14-29):
EN aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos.
Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. El les preguntó:
«¡De qué discutís?».
Uno de la gente le contestó:
«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces».
Él, tomando la palabra, les dice:
«Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».
Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre:
«Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».
Contestó él:
«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos».
Jesús replicó:
«Si puedo? Todo es posible al que tiene fe».
Entonces el padre del muchacho se puso a gritar:
«Creo, pero ayuda mi falta de fe».
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él».
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto.
Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
«Por qué no pudimos echarlo nosotros?».
El les respondió:
«Esta especie solo puede salir con oración».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
En la mentalidad moderna de muchas personas, hoy lo que tiene Jesús delante no es un endemoniado sino un epiléptico. Nosotros, gracias a los dones que Dios mismo nos ha regalado, hemos sido capaces de avanzar en el conocimiento científico lo suficiente para saber que eso no proviene de las fuerzas del mal sino que es una enfermedad que se cura o controla con los medios que hoy tenemos en nuestro mundo. Eso es también una forma de liberar a las personas de las fuerzas que los oprimen. Al final, esto es lo verdaderamente importante. Jesús libera y nosotros usamos los dones que Dios nos ha dado al servicio también del crecimiento y libertad de las personas.
Hoy toca seguir con esa tarea liberadora. Es una tarea inmensa. Sobre todo si tenemos en cuenta las dimensiones del sufrimiento de la humanidad, de las personas concretas. Decía un dictador, del que sería mejor olvidar el nombre, que un muerto es una tragedia pero que un millón de muertos no es más que una estadística. Debía de estar convencido de ello porque durante su gobierno causó millones de muertos sin preocuparse lo más mínimo.
Nosotros los cristianos, seguidores de Jesús, tenemos un especial oído para escuchar y atender los dolores de nuestros hermanos, para sentir compasión y actuar en consecuencia. Para nosotros no existen las estadísticas y el dolor de nuestros hermanos y hermanas es nuestro dolor. Lo nuestro es estar cerca, escuchar, sentir con el otro. Nos da lo mismo su color, su raza, su sexo, su religión o su ideología política o de cualquier clase. Nadie está excluido ni lejos de nuestra compasión. Y si podemos usar cualquier medio que tengamos a mano para aliviar ese dolor, para ayudar a las personas a asumir lo que a veces resulta o parece inasumible, lo haremos. Porque para nosotros el dolor del hermano es nuestro dolor y creemos en un Dios liberador y cercano, un Dios compasivo y misericordioso. Esa es nuestra fe.
Fernando Torres, cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. domingo 23 de febrero de 2025.
Primera Lectura
Lectura del primer libro de Samuel (26,2.7-9.12-13.22-23):
En aquellos días, Saúl emprendió la bajada hacia el páramo de Zif, con tres mil soldados israelitas, para dar una batida en busca de David. David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba echado, durmiendo en medio del cercado de carros, la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa estaban echados alrededor.
Entonces Abisay dijo a David: «Dios te pone el enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra de una lanzada; no hará falta repetir el golpe.»
Pero David replicó: «¡No lo mates!, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor.»
David tomó la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se enteró, ni se despertó: estaban todos dormidos, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.
David cruzó a la otra parte, se plantó en la cima del monte, lejos, dejando mucho espacio en medio, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Que venga uno de los mozos a recogerla. El Señor pagará a cada uno su justicia y su lealtad. Porque él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 102,1-2.3-4.8.10.12-13
R/. El Señor es compasivo y misericordioso
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.
Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,45-49):
El primer hombre, Adán, fue un ser animado. El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.
Palabra de Dios
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
El mensaje del Evangelio de hoy es de esos que, quizá, no precisaría de muchos comentarios. Bastaría con leerlo tranquilamente, para que entendiéramos lo que Jesús nos quería decir. Lo que no significa que estemos siempre de acuerdo, o que sea fácil de cumplir. Por eso es bueno meditar un poco sobre ese Evangelio y sobre las demás lecturas.
Es que algunas veces parece que Jesús exagera con sus propuestas-peticiones. Parece que nos pide imposibles. No tenemos muchas ganas de ir por el mundo recibiendo bofetadas, y poniendo además la otra mejilla. Y no nos apetece andar comprando abrigos cada dos por tres, que sale muy caro ir regalando el que llevamos puesto. El caso es que no es para tomárselo a broma, por eso quizá tengamos la tentación de censurar o, directamente, saltarnos esta página, cuando leemos el Evangelio. Porque con los Diez Mandamientos nos basta y nos sobra. Son más razonables, por decirlo así.
Pero, a la hora de la verdad, este texto está en los Evangelios porque se consideró útil para la vida de los creyentes de todos los tiempos. Para andar por el mundo los Diez Mandamientos no son suficientes, sobre todo si los vivimos de forma algo superficial. Ciertamente, en nuestro camino nos podemos encontrar con gente que nos insulte, que nos maldiga, que nos injurie, que no devuelva lo que le prestamos, incluso que nos odie. ¿Qué hacer en esos casos, para responder evangélicamente? ¿Dejarnos llevar por el espíritu del mundo – y tú más – o por el espíritu del Evangelio? El instinto natural lleva al discípulo a reaccionar, a pagar con la misma moneda, a responder a la violencia con la violencia, al mal con otro mal y con venganza. Esta página evangélica se conservó para que los discípulos del tiempo de Jesús, y de todos los tiempos, supiéramos cómo reaccionar.
Ya en la primera lectura aparece el conflicto entre la lógica humana y la lógica de Dios. Abisay, fiel escudero de David, quiere vengar a su señor, matando al que quiere matarlos. David, por el contrario, sin ser un santo (que tenía lo suyo también) toma la decisión “evangélica”. Perdona a su perseguidor, porque entiende que Saúl es el ungido de Dios y, a pesar de todo, debe respetarlo. La elección del perdón hecha por David ya es un paso significativo hacia el amor del enemigo que predicará años después el Maestro.
Para reflexionar sobre este texto de Lucas, tenemos que recordar unas palabras del domingo pasado: “Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.” No sólo en la teoría, sino en el día a día.
O podemos también recordar la historia de muchos mártires, jóvenes o mayores, capaces de morir por aquello en lo que creían. Como los Beatos Mártires Claretianos de la Guerra Civil española del año 1936, por ejemplo. Con su testimonio les decían a sus asesinos que “nos podéis quitar la vida, pero es a Otro a quien hemos hecho entrega de nuestra voluntad. Nuestra conciencia no está a merced de vuestras promesas o de vuestras amenazas”. Los mártires no pasaron de puntillas por esta página del Evangelio. Y morir por Cristo es vivir con la radicalidad propia de una situación de vida o muerte el primer mandamiento: «amarás a Dios sobre todas las cosas». Lo amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, o sea, con tu vida misma. Y perdonando a los que te asesinan.
Todo esto no tiene lugar automáticamente. Nos recuerda san Pablo que “no es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo.” Hay que recorrer un camino, que sólo se puede andar junto a y con la ayuda de Jesús. Sólo un corazón profundamente reconciliado (y esto es obra de Dios) puede aceptar esta iluminación del Espíritu, para reaccionar de forma pacífica ante una agresión, dominando los impulsos, en el terreno del bien y evitando responder al mal con el mal.
Los ejemplos que encontramos en este Evangelio no siempre hay que tomárselos al pie de la letra. Por supuesto que podemos responder, en defensa propia, si nos atacan a nosotros o a los nuestros. No hablamos de eso. Lo que Jesús quiere es que sus discípulos se dejen mover por su Espíritu, por el Espíritu de Dios, que sean testigos del amor incondicional de Dios. Y para que se entienda bien, nos da los ejemplos de la bofetada, de la capa, del pedigüeño. Se trata de ser generosos, como lo es Dios con nosotros. Romper el círculo vicioso del “ojo por ojo y diente por diente” y no rehuir al que nos tiende la mano, pidiendo ayuda.
Podríamos decir que este relato es un “manual de emergencia para tiempos de crisis y para tiempos corrientes”. Es una forma de responder cristianamente a los golpes del día a día; no dejar que las debilidades o las malas jugadas de los otros nos agrien el humor; que no se nos caliente la cabeza (y la sangre) por lo que digan de nosotros, incluso si no es verdad. Esta sabiduría y este valor para vencer al mal a fuerza de bien son don del Resucitado.
¿Por qué? ¿Por qué hemos de comportarnos así? ¿Por qué dirige Jesús esta invitación a los discípulos? Porque eres hijo de Dios, y Dios es así, Dios se comporta así. Hace que salga el sol para buenos y malos, que llueva sobre los campos de los justos y sobre los de los pecadores. La pregunta de hoy es, entonces: ¿quieres ser rostro de Dios en medio de la gente? Hacen falta en nuestra sociedad esos rostros de Dios. Vive la gratuidad, vive la respuesta paradójica. ¿Por qué? Porque eres discípulo de Jesús. Y ya sabes cómo se condujo Jesús: toda su vida estuvo presidida por la gratuidad. Y la suya fue una respuesta paradójica. Conscientes de que nuestra forma de pensar sobre todas estas cosas necesita ser corregida y conscientes también de nuestra debilidad, nos disponemos a confesar la fe (en este clima de paz litúrgica) y a orar.
Vuestro hermano en la fe,
Alejandro Carbajo, C.M.F.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de febrero de 2025.
DOMINGO VII. C
1Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23: El texto nos muestra la nobleza y la magnanimidad de David. Éste respeta la vida del rey Saúl durmiendo, aunque éste lo persigue.
1Corintios 15, 45-49: se establece un paralelo: el hombre carnal-terrenal y el hombre espiritual. Todos somos ambos hombres. Todo depende de cómo actuemos.
Lucas 6, 27-38: Parte del Programa del Reino, cómo se debe vivir en el Reino de Dios. El núcleo del discurso es el verso que dice: “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso”.
1.- Partiendo por el ejemplo de David, el hombre noble y magnánimo, hasta llegar a Jesús, el Hijo de Dios, el Hombre nuevo, la Palabra de Dios nos pone la vara muy alta al decirnos cuál ha de ser la conducta de un discípulo del Reino, de un cristiano.
David, perseguido a muerte por su rival político, es capaz de respetar y perdonar la vida del rey Saúl. ¿La razón? Es el ungido del Señor. Ve en el rey su cargo, su título, aunque es su perseguidor. ¡Qué ejemplo de nobleza y caballerosidad para los políticos de hoy y para los ciudadanos, que siempre estamos descalificando al adversario y faltando el respeto a la autoridad legítima.
2.- Nosotros los cristianos somos ciudadanos de esta nación, con obligaciones propias de todo ciudadano. Pero también somos ciudadanos del Reino de Dios. De modo que tenemos doble ciudadanía: la de este mundo, que es una ciudadanía carnal, y la del Reino; somos hombres espirituales, no sólo carnales. Por lo que se espera de nosotros un estilo de vida nuevo, espiritual, no carnal. Porque si aceptamos al Resucitado debemos vivir como resucitados.
3.- Esto da a entender que el cristianismo está en crisis. No vivimos los cristianos lo que somos, sino que vivimos lo que no debemos ser.
Por eso todos nos quejamos por la pobre calidad de vida que estamos viviendo. Nuestra sociedad se muestra una sociedad intolerante, polarizada, vengativa, con una creciente sed de venganza.
Por todas partes reina la descalificación y la falta de respeto. Como nunca la persona de un Jefe de Estado ha sido tan basureada. En verdad la sociedad cristiana está en una terrible crisis.
4.- El Evangelio viene a ser como un rayo en medio de la oscuridad de la noche. Brilla y nos muestra cuál debe ser nuestro estilo de vida. La consigna es clara: “Sean misericordiosos”.
En Mateo 5,48, el texto paralelo dice: Sean perfecto como el Padre de ustedes que está en el cielo”. Lo demás no es más que una ejemplificación de cómo debemos vivir.
Imaginemos por un rato si esta pasara en la práctica. De hecho en el mundo de hoy hay personas que tratan de vivir como espirituales, como personas nuevas.
¿Es utópico? Sí, es u sueño, un desafío, es lo que Dios quiere.
Y es lo que de una forma sacramental se realiza aquí en la Eucaristía, donde muchos, siendo distintos, llegamos a formar un solo cuerpo en Cristo.
Hno. Pastor.
EDD. sábado 22 de febrero de 2025.
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5,1-4):
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 22,1-3.4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R/.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-19):
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Es la pregunta que Jesús nos dirige hoy. Necesita saber si le hemos entendido, si le reconocemos tal y como es. Veintiún siglos de cristianismo, pero ¿el mundo le conoce? Porque de Jesús se dicen muchas cosas, se escriben muchos libros y se le interpreta de múltiples maneras, como ya le ocurrió entonces. Posiblemente hoy, a pesar de la mayor distancia cronológica, tenemos más conocimiento e información que sus contemporáneos. Pero ¿tenemos la misma adhesión y fe que sus discípulos? No basta la información, el conocimiento exhaustivo del Jesús histórico, para creer en Él, aunque dicha información pueda ayudar y ser útil, pero no basta.
“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Mt 16, 15. Jesús, a quien nunca conoceremos plenamente hasta que nos encontremos con Él cara a cara; a quien descubrimos y en quien nos descubrimos más y mejor a nosotros mismos siempre que nos dejemos amar más por Él; quien siempre puede sorprendernos, enseñarnos cosas nuevas, el Maestro… ¿Quién es para ti? Nunca lo abarcaremos por completo.
Ojalá podamos decir con el corazón, como dijo Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Es decir, Señor Jesús, tú eres mi vida, mi hermano, mi amado…, mi Señor… yo creo en ti, en tus Palabras de vida eterna… Por eso la fiesta de hoy. La Cátedra de San Pedro es el reconocimiento de que Jesús quiere hacer una nueva comunidad, es el “nuevo templo”, donde Pedro será la piedra fundamental. De nada vale el asiento, la cátedra, si no hay comunidad viva. De nada vale el templo, por muy bello que se adorne, si no hay hombres y mujeres que lleven a Jesús a la calle, a la vida.
Oremos hoy por el sucesor de Pedro, el Papa Francisco, para que reciba la fuerza y la inspiración del Espíritu Santo en todo momento y siga guiando la barca que el pescador de Galilea recibió como encargo del propio Cristo. Que la celebración de esta fiesta sirva para unir a toda la comunidad católica y renovar nuestra misión de llevar a Jesús a toda la humanidad para por todos sea conocido, amado y servido.
Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. viernes 21 de febrero de 2025.
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (11,1-9):
TODA la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras.
Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí.
Se dijeron unos a otros:
«Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego».
Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa.
Después dijeron:
«Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance el cielo, para hacernos un nombre, no sea que nos dispersemos por la superficie de la tierra».
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres.
Y el Señor dijo:
«Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad, ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues, y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo».
El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.
Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 32,10-11.12-13.14-15
R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad
V/. El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R/.
V/. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.
V/. Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,34–9,1):
EN aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles».
Y añadió:
«En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
El libro del Génesis nos presenta hoy la historia de la torre de Babel, donde la humanidad quedó confundida. Es un símil muy bueno de lo que ocurre cuando los corazones no están sincronizados, cuando cada uno va a lo suyo, cuando dejamos acampar a sus anchas al orgullo y al egoísmo, pues estos pecados hacen imposible la comunicación con los demás, hacen muy difícil el entendimiento mutuo al tener intereses contrapuestos, hacen inviable trabajar juntos. Babel es lo contrario a Pentecostés, donde a pesar de las razas y culturas diferentes, todos se entendían porque estaban llenos del Espíritu Santo. El espíritu de Babel es el de la soberbia: “Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra”.
¿En qué momento te encuentras? ¿En Babel o en Pentecostés? ¿Aislado o en comunión? ¿Con una actitud soberbia o fraterna? ¿Autónomo o dependiente? ¿Cerrado o abierto? ¿Desconfiado o confiado?
¿Qué hace Dios con una ciudad (actitud) cerrada a su corazón? Lo que dice el salmo 32 que hoy rezamos: “El Señor deshace los planes de las naciones, frustra los proyectos de los pueblos” Por eso “Dichosa la nación (actitud) cuyo Dios es el Señor”. Pues no vivirá en modo Babel, sino en modo Pentecostés.
Sin embargo, vivir en modo pentecostés siguiendo a Cristo, no es un camino de rosas. En muchas ocasiones requiere ciertas acciones, como tomar la cruz y seguir sus pasos. Después de que Jesús corrigiera a Pedro por no comprender el plan mesiánico que incluye dolor y muerte, hoy aclara que aquel que quiera seguirle debe renunciar a sí mismo, cargar con su cruz, estar dispuesto a perder su vida y no sentirse avergonzado de él ante este mundo.
Parece un jarro de agua fría en medio de la ilusión de ser creyentes, pero hemos sido informados por el propio Jesús y además ya lo hemos experimentado en diversas ocasiones de nuestra vida de fe. Seguir las enseñanzas de Jesús puede ser gratificante y es para nosotros lo más grande, sin embargo, implica ciertos compromisos y desafíos. Merece la pena.
Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. jueves 20 de febrero de 2025
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (9,1-13):
DIOS bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles:
«Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo os temerán y os respetarán; todos los reptiles del suelo y todos los peces del mar están a vuestra disposición. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento: os lo entrego todo, lo mismo que los vegetales.
Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre, que es vuestra vida; se las pediré a cualquier animal. Y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano.
Quien derrame la sangre de un hombre,
por otro hombre será su sangre derramada;
porque a imagen de Dios hizo él al hombre.
Vosotros sed fecundos y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla».
Dios dijo a Noé y a sus hijos:
«Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con vosotros:
el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra».
Y Dios añadió:
«Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 101,16-18.19-21.29.22-23
R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra
V/. Los gentiles temerán tu nombre;
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sion,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.
V/. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.
V/. Los hijos de tus siervos vivirán seguros,
su linaje durará en tu presencia.
Para anunciar en Sion el nombre del Señor,
y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan unánimes los pueblos
y los reyes para dar culto al Señor. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,27-33):
EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
«Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy?».
Tomando la palabra Pedro le dijo:
«Tú eres el Mesías».
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.
Y empezó a instruirlos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Cada vez que veo un arco iris me quedo embelesado contemplando el espectáculo tan bello que me ofrece la naturaleza sin avisar, como un regalo sorpresa. Y me acuerdo del pacto que Dios hace con la humanidad a través de Noé en el relato del Génesis de hoy. La belleza de su gama cromática tan intensa, después de la lluvia, evoca la belleza de la alianza de Dios: “Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras […] pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra”.
Curiosamente, el arco sale después de la oscuridad de la lluvia o del terror de la tormenta, como anunciando que todo acabará bien por muy oscuro que esté el panorama. La belleza de sus colores nos alegra el corazón. Esta alianza y este pacto tiene mucha conexión con la antífona del salmo 101 de la liturgia de hoy que nos recuerda que “El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra”. El Señor no es indiferente a ninguno de nosotros, no nos deja abandonados a nuestra suerte, no es un dios ausente ni lejano, sino que, en palabras del salmo, “desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte”.
¿Concibes a Dios así? ¿Quizá tienes todavía alguna falsa imagen de Dios que tengas que purificar? Los contemporáneos de Jesús no tenían nada claro quién era Él. Por eso ante la pregunta en el Evangelio de Marcos de hoy, hay distintas imágenes, como las que podemos tener nosotros. Ni siquiera Pedro, en su confesión acertada de “eres el Mesías”, tiene una imagen de Jesús del todo correcta, aunque es el que más se acerca, pues no tiene incluida la cruz que Jesús les anuncia: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días”. Pero si te fijas bien, ni siquiera en el silencio de la cruz, Jesús fue abandonado por el Padre, la resurrección fue la respuesta, esperada con paciencia por su Hijo.
Dios siempre cumple su pacto, fiel a su alianza con nosotros, aunque a veces nos parezca que no es así. Este pacto no solo nos ofrece consuelo y esperanza, sino que también nos desafía a ser reflejo de esa misma fidelidad en nuestras relaciones con los demás. Nos invita a ser portadores de luz en tiempos de oscuridad, a ser puentes de reconciliación y a sembrar esperanza allí donde haya desesperanza.
Nunca olvides que, tras la oscuridad de la tormenta, siempre resurge la belleza del color del arco iris; es el guiño de Dios que nos recuerda que Él está siempre con nosotros, aún en medio de la oscuridad.
Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. miércoles 19 de febrero de 2025
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (8,6-13.20-22):
PASADOS cuarenta días, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra.
Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano, la agarró y la metió consigo en el arca.
Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico.
Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió.
El año seiscientos uno, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.
Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar.
El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo:
«No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 115,12-13.14-15.18-19
R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
V/. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.
V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.
V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,22-26):
EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida.
Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
«Ves algo?».
Levantando los ojos dijo:
«Veo hombres, me parecen árboles, pero andan».
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
Dios siempre está dispuesto a empezar de nuevo, como nos muestra el relato de Noé de la primera lectura del libro del Génesis. El arca simboliza la misericordia de Dios donde toda la creación, salvada, tiene una nueva oportunidad, pues como dice el salmo 115 que hoy meditamos: “mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles”.
Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para llevar adelante tus mejores propósitos, para dejarte empapar del sol de la Gracia de Dios que amanece en nuestras vidas. Pues los mejores deseos, sin acción, no pasan de un sueño. Quizá haya reformas personales que te cuesta llevar a cabo, que estás procrastinando sin cesar, que sabes que no pueden esperar más. Mételas en el arca, como Noé, para que el Señor te ayude a comenzar de nuevo. Pues Él está convencido de que tu vida tiene futuro, ¿tú no?
Algo similar le ocurre al ciego del Evangelio de hoy. Su recobrar la vista es algo progresivo, lento, y se desarrolla poco a poco. En la vida espiritual, la toma de conciencia lúcida, ver con claridad nuestra existencia como Dios la ve, es un proceso gradual, no inmediato. Jesús le impone al ciego dos veces las manos para que vea bien.
Las reformas en nuestra vida y en la de los demás son progresivas, lentas pero constantes; avanzan poco a poco hasta alcanzar nitidez y concreción, como la vista del ciego curado por Jesús. Por ello, hay que tener paciencia con nosotros mismos y con los demás, saber esperar los tiempos del Espíritu y confiar en su acción curativa y regeneradora. En ocasiones, esta paciencia puede parecer una carga, pero es en esa espera donde encontramos las lecciones más valiosas y el crecimiento más auténtico.
Hoy es un buen día para pedirle al Señor que imponga sus manos sobre nuestra alma para ver mejor y más lejos, déjate tocar por Él. Esta imposición de manos no solo nos otorga visión, sino que también nos brinda fortaleza para enfrentar nuestras propias sombras y transformarlas en luz. A través de la oración y la contemplación, podemos pedir a Dios que nos guíe en este viaje de autoconocimiento y sanación.
Además, debemos recordar que este proceso de sanación no es solo para nosotros, sino también para nuestra comunidad. Al recibir la gracia y la claridad de Dios, nos convertimos en faros de esperanza y amor para aquellos que nos rodean. Nuestra transformación personal tiene el poder de influir y cambiar positivamente las vidas de otros, creando un círculo virtuoso de bondad y fe.
Recuerda que la paciencia y la confianza en Dios nos enseñan a vivir con gratitud, apreciando cada pequeño avance y celebrando cada paso hacia una vida más plena y en sintonía con el plan divino. Dejemos que el Espíritu Santo actúe en nosotros, permitiéndonos ver no solo con los ojos físicos, sino también con los ojos del corazón, abiertos a la belleza y la verdad de la creación divina.
Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
EDD. martes 18 de febrero de 2025.
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (6,5-8;7,1-5.10):
Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.»
Pero Noé alcanzó el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.»
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, vino el diluvio a la tierra.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10
R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,14-21):
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron: «Doce.»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron: «Siete.»
Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
La Palabra de Dios nos invita hoy a tener cuidado con el mal en todas sus dimensiones: personal, social, estructural, … Tanto el libro del Génesis como el Evangelio, se lamentan y nos previenen de esta realidad contraria al plan de Dios. Leemos en la primera lectura: “Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón”. Palabras duras que nos invitan a la auto reflexión. ¿En qué manera soy yo participe con mi acción y omisión de generar y crear un mal ambiente, una atmósfera de maldad, una hamartiosfera? (hamartía=pecado). Dios ama a su creación y a sus criaturas y le pesa cuando no avanzan según su plan establecido, cuando a través del mal uso de nuestra libertad, no colaboramos con el plan de nuestro creador.
Jesús nos advierte del mal camuflado que también crece y se extiende peligrosamente, y lo hace a través del ejemplo de la levadura, el ingrediente de cocina que hace que la masa fermente; ejemplo que ha utilizado otras veces de manera positiva, pero no en esta ocasión: “Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”. Hoy tendríamos que sustituir fariseos y Herodes por otros personajes, corrientes de pensamiento, posverdades que fermentan y hacen crecer el mal. ¿Cuáles crees que son? ¿Cuáles adviertes cómo destructivas? ¿Cuáles minan tu fe y tu esperanza?
Jesús les recuerda a sus discípulos y a nosotros hoy, que Él es el Pan de Vida, el alimento que nos ayuda a combatir el mal y a generar bien y bondad. En la eucaristía lo recibimos. Eres lo que comes, cuerpo de Cristo. Pan que nos fortalece y nos hace tomar conciencia de la identidad a la que estamos llamados a ser: que todos seamos uno. Y en esa unidad debemos cuidarnos y cuidar nuestra casa común, la creación de la que Dios nos ha hecho garantes, cuidadores. Parece una aspiración muy exigente, pue a veces no somos capaces ni de cuidarnos a nosotros mismos, pero a eso aspiramos y para ello necesitamos el Pan que Jesús es para nosotros, el alimento, no otros panes que nos llenan, pero sin nutrirnos, cuando no intoxicándonos.
La secuencia del Evangelio de hoy termina con pregunta que Jesús nos dirige: “¿no acabáis de entender? Es un buen día para orar con esta pregunta. Ilumina Señor nuestro entendimiento para que podamos comprender, asimilar y llevar a la vida aquella palabra de vida que nos cuesta y para librarnos de las levaduras tóxicas que contaminan nuestro corazón.
Vuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/
Oración por la Salud del Papa Francisco.

Oración por la salud del Papa Francisco:
Señor de la vida y Pastor supremo de tu Iglesia, te encomendamos al Papa Francisco, a quien has elegido como sucesor de Pedro y guía de tu santo pueblo. Sostén su vida con tu gracia, renueva su fuerza en la fatiga y la enfermedad, ilumina su mente con la sabiduría de tu Espíritu y enciende en su corazón el fuego de tu amor.
Protégelo de todo mal, defiéndelo de la injusticia, y haz que su palabra sea siempre reflejo fiel de tu Evangelio. Dale fortaleza para pastorear con misericordia, humildad para servir con alegría y valentía para anunciar tu Reino en todo tiempo y lugar.
Que en medio de las pruebas encuentre consuelo en tu presencia y en la oración de toda la Iglesia. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, sea su refugio y guía en su misión.
Y a nosotros, concédenos la gracia de vivir en comunión con él, en la unidad, la fidelidad y la paz, para que, con su magisterio y testimonio, caminemos firmes en la fe y en la esperanza.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.