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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 01 de julio de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170701
Sábado de la duodécima semana del tiempo ordinario
Libro de Génesis 18,1-15. 
El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor.
Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo,
diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor.
Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol.
Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!». Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste».
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: «¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas».
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo.
Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol.
Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?». «Ahí en la carpa», les respondió.
Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo». Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él.
Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los períodos de Sara ya habían cesado.
Por eso, ella rió en su interior, pensando: «Con lo vieja que soy, ¿volveré a experimentar el placer? Además, ¡mi marido es tan viejo!».
Pero el Señor dijo a Abraham: «¿Por qué se ha reído Sara, pensando que no podrá dar a luz, siendo tan vieja?
¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo».
Ella tuvo miedo, y trató de engañarlo, diciendo: «No, no me he reído». Pero él le respondió: «Sí, te has reído».
Evangelio según San Lucas 1,46-47.48-49.50.53.54-55. 
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz».
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
Evangelio según San Mateo 8,5-17. 
Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole»:
«Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente».
Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo».
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.
Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos».
en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes».
Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído». Y el sirviente se curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre.
Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
Comentario del Evangelio por Catecismo de la Iglesia Católica. §830-835.
«Vendrán muchos de Oriente y de Occidente y serán recibidos…en el reino de los cielos”.
La palabra «católica» significa «universal» en el sentido de «según la totalidad» o «según la integridad». La Iglesia es católica en un doble sentido: Es católica porque Cristo está presente en ella. «Allí donde está Cristo Jesús, está la Iglesia Católica» (San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Smyrnaeos 8, 2). En ella subsiste la plenitud del Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza (cf Ef 1, 22-23), lo que implica que ella recibe de Él «la plenitud de los medios de salvación» (AG 6) que Él ha querido: confesión de fe recta y completa, vida sacramental íntegra y ministerio ordenado en la sucesión apostólica. La Iglesia, en este sentido fundamental, era católica el día de Pentecostés (cf AG 4) y lo será siempre hasta el día de la Parusía.
Es católica porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano (cf Mt 28, 19): “Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios, que en el principio creó una única naturaleza humana y decidió reunir a sus hijos dispersos […]
Cada una de las Iglesias particulares es «católica»… Las Iglesias particulares son plenamente católicas gracias a la comunión con una de ellas: la Iglesia de Roma «que preside en la caridad» (San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Romanos 1, 1). «Porque con esta Iglesia en razón de su origen más excelente debe necesariamente acomodarse toda Iglesia, es decir, los fieles de todas partes» (San Ireneo, Adversus haereses 3, 3, 2; citado por Concilio Vaticano I: DS 3057)… La rica variedad de disciplinas eclesiásticas, de ritos litúrgicos, de patrimonios teológicos y espirituales propios de las Iglesias locales «con un mismo objetivo muestra muy claramente la catolicidad de la Iglesia indivisa» (LG 23).

Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de julio de 2017.

Fuente : https://www.laicoscapuchinos.cl/laicos/index.php/2017/06/30/homilia-para-la-eucaristia-del-domingo-02-de-julio-de-2017/
Hagamos vida lo que el Señor hoy nos enseña. Paz y Bien. Pastor.

DOMINGO XIII.

 

2Reyes 4,8-11.14-16: la acogida al profeta se ve recompensada: la mujer tiene un hijo. Dios no se deja ganar en generosidad.

Mateo 10,37-42: final del discurso apostólico. Tiene dos aspectos: -las renuncias propias del discípulo. – La acogida que se debe a los enviados.

1.- En el mismo discurso, el domingo anterior el Señor nos exhortaba a no tener miedo al enfrentar al que se opone. Hoy se da un paso más. Lo primero, un discípulo-misionero debe estar dispuesto a la opción, pero a una opción fundamental y absoluta. A tal punto que ante esta opción todo lo demás se relativiza. Incluso aquello que para nosotros es tan sagrado, como el amor a los padres. El amor al Señor debe ser más fuerte, más intenso. Es que quien lo exige es nada mismo que el Señor.

Todo cristiano, si se siente discípulo-misionero, preferirá a Jesús por sobre todo, incluso al amor de los padres. Pienso que todo es cuestión de amor, saber amar.  La persona será persona en la medida que sepa amar a sus semejantes. Nunca debemos olvidar que en la dinámica de la vida de fe está el centrarse en Cristo, es decir, vivir centrado en Jesús, ya que El es la razón de ser de la vida del cristiano.

2.- Pues también sugiere el evangelio otra cosa. El enviado se identifica con el que lo envía. Es una idea muy bíblica que va implícita en el concepto de Apóstol. El Apóstol, un Enviado (=”Saliach”) tiene una misión y el poder del que lo envía. De ahí que acoger a un enviado es acoger a Dios. Aunque sea un vaso de agua fresca, no quedará sin recompensa de parte del Señor, que es el que envía.

Deber nuestro es saber identificarnos con Cristo. Pienso que las dos ideas son como la cara y sello de un discípulo. Mientras más optemos y amemos a Cristo más nos identificaremos con El. El ideal de la vida cristiana es identificarse, configurarse con Cristo. Sólo el configurado con Cristo sabe  mostrar a Cristo.

3.- El mundo nos combate, lucha en contra nuestra. No quiere que nos parezcamos a Cristo. Trata a toda costa desfigurarnos con Cristo. El pecado, el egoísmo, nos desfiguran, se nos borra la imagen de Cristo que llevamos impresa desde el bautismo.

Nunca dejemos de optar por El, de preferirlo a El. Lo demás viene por añadidura. Para poder configurarnos con El necesitamos vivir su Misterio Pascual, cada día morir y resucitar con El a una vida nueva.

4.- Hoy podemos hacer nuestro el salmo: cantaré eternamente el Amor del Señor. Sí, porque se ha mostrado bueno y generoso con todos. Porque nos ha elegido para que le sigamos, nos envía con su autoridad a proclamar la buena noticia del Reino de Dios.

Al ser enviados por El, seremos causa de bendición para aquellos que nos acojan. Dios cumple su palabra.

En esta Eucaristía entramos en comunión con El, somos configurados con El, somos enviados por El. Hermosa realidad hecha misterio, sacramento para nosotros.

Celebremos y vivamos lo que estamos celebrando.

                                                  Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 30 de junio de 2017.

Fuente :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2017-06-30

Viernes de la duodécima semana del tiempo ordinario
Primeros Santos Mártires de la Iglesia de Roma
Memoria libre 
Color: rojo
Al día siguiente de la solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, la Iglesia recuerda a los cristianos de Roma que, por orden del emperador Nerón, murieron de manera atroz en el circo del Vaticano, después de designarlos como los responsables del incendio de la ciudad, en julio del 64. Según el escritor pagano Tácito, eran “una multitud inmensa”, hecho que confirma también Clemente, Obispo de Roma, en su Carta a los fieles de Corinto.
Antífona de entrada
La sangre de los mártires fue derramada por Cristo en la tierra; por eso ellos alcanzaron la recompensa eterna.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que consagraste los comienzos de la Iglesia de Roma con la sangre de numerosos mártires, concede que su valor en tan arduo combate nos fortalezca, y su gloriosa victoria nos llene siempre de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
EVANGELIO
Aclamación al Evangelio    Mt 5, 10
Aleluya.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.
EVANGELIO
Ustedes serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    24, 4-13
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de que no los engañen, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; no se alarmen: todo esto debe suceder, pero todavía no será el fin.
En efecto, se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes habrá hambre y terremotos. Todo esto no será más que el comienzo de los dolores del parto.
Ustedes serán entregados a la tribulación y a la muerte, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre.
Entonces muchos se escandalizarán; se traicionarán y se odiarán los unos a los otros.
Aparecerá una multitud de falsos profetas, que engañarán a mucha gente. Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

Reflexión :

Fuente :  http://ofsdemexico.blogspot.cl/2013/06/el-evangelio-segun-san-mateo-comentarios.html

24,1-14 Discurso escatológico: destrucción del Templo. Los capítulos 24s de Mateo constituyen una unidad. En ellos se incluye el último de los cinco discursos en torno a los cuales hace Mateo girar su evangelio, el llamado «discurso escatológico». Se divide en tres partes: descripción de sucesos futuros (24,1-44), parénesis sobre la vigilancia (24,45 –25,30), y parábola del juicio (25,31-46).
Mateo se imagina a Jesús saliendo del Templo y volviendo a contemplarlo a cierta distancia. Esa imagen tiene valor simbólico: Jesús sale del Templo por última vez, lo deja atrás para siempre y se reúne con sus discípulos, la nueva comunidad. El Templo magnífico, de gigantescos sillares, construido por Herodes el Grande, es el trampolín para saltar al tema del discurso.
Éste es probablemente el texto más difícil de interpretar en el evangelio de Mateo, porque muchos sucesos eran futuros y desconocidos en sus detalles y porque se sobreponen las perspectivas. Los apóstoles parecen fundir y confundir dos cosas: la destrucción del Templo y el fin del mundo cuando venga el Mesías. Piden señales precisas para fabricarse un calendario seguro y razonablemente exacto. La curiosidad se mezcla con el temor.
En su respuesta, Jesús rehúsa toda determinación temporal; transforma la información en exhortación a la vigilancia frente a tribulaciones ciertas, a la expectación de lo súbito. Los discípulos preguntan dos cosas (3) sin definir su relación; «eso» es la destrucción del Templo, «tu llegada» es la parusía, la venida con gloria de Jesús el Señor, que coincide con el fin del mundo.
Una serie de acontecimientos tremendos (4-14) sucederá al final; pero no se pueden ordenar en un calendario. Dominará la anarquía interior, las guerras entre pueblos, las catástrofes naturales, las persecuciones, todo ello junto con los dolores de parto de la nueva y definitiva era. Por tanto, hay que aguantar y esperar, pues la causa ennoblecerá el sufrimiento (9), se predicará a todos la Buena Noticia (14) y los fieles se salvarán (13).
El fin del mundo –en el sentido corriente de la expresión– no es inmediato. Tiene que haber unos signos previos. Pero los signos enumerados nunca deben entenderse como fechas indicadoras del momento en que tendrá lugar. Cuantas veces se han ensayado los cálculos para determinarlo, otras tantas se ha comprobado el error. El cálculo del momento preciso en que tendrá lugar ese fin total va directamente en contra del mismo evangelio, de todos aquellos pasajes que exhortan a la vigilancia: la necesidad de estar alerta (25,13), de hacer rendir los talentos recibidos (25,14-30) y de ayudar a los hermanos necesitados (25,31-46). Si el evangelio nos proyecta hacia el futuro, es para invitarnos a una inserción más comprometida con la historia presente.

EDD. viernes 30 de junio de 2017.

Fuente :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2017-06-30

Viernes de la duodécima semana del tiempo ordinario
Primeros Santos Mártires de la Iglesia de Roma
Memoria libre
Color: rojo
Al día siguiente de la solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, la Iglesia recuerda a los cristianos de Roma que, por orden del emperador Nerón, murieron de manera atroz en el circo del Vaticano, después de designarlos como los responsables del incendio de la ciudad, en julio del 64. Según el escritor pagano Tácito, eran “una multitud inmensa”, hecho que confirma también Clemente, Obispo de Roma, en su Carta a los fieles de Corinto.
Antífona de entrada
La sangre de los mártires fue derramada por Cristo en la tierra; por eso ellos alcanzaron la recompensa eterna.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que consagraste los comienzos de la Iglesia de Roma con la sangre de numerosos mártires, concede que su valor en tan arduo combate nos fortalezca, y su gloriosa victoria nos llene siempre de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura
Ni la muerte ni la vida podrá separarnos jamás del amor de Dios.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma    8, 31b-39
Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con Él toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios?  «Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos?» ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como dice la Escritura: «Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero». Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a Aquél que nos amó.
Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Salmo responsorial   123, 2-5. 7b-8
R/. ¡Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor!
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, nos habrían devorado vivos.
Cuando ardió su furor contra nosotros, las aguas nos habrían inundado, nos habrían sumergido las aguas turbulentas.
La trampa del cazador se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
EVANGELIO
Aclamación al Evangelio    Mt 5, 10
Aleluya.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.
EVANGELIO
Ustedes serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    24, 4-13
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de que no los engañen, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; no se alarmen: todo esto debe suceder, pero todavía no será el fin.
En efecto, se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes habrá hambre y terremotos. Todo esto no será más que el comienzo de los dolores del parto.
Ustedes serán entregados a la tribulación y a la muerte, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre.
Entonces muchos se escandalizarán; se traicionarán y se odiarán los unos a los otros.
Aparecerá una multitud de falsos profetas, que engañarán a mucha gente. Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

Reflexión :

Fuente :  http://ofsdemexico.blogspot.cl/2013/06/el-evangelio-segun-san-mateo-comentarios.html

24,1-14 Discurso escatológico: destrucción del Templo. Los capítulos 24s de Mateo constituyen una unidad. En ellos se incluye el último de los cinco discursos en torno a los cuales hace Mateo girar su evangelio, el llamado «discurso escatológico». Se divide en tres partes: descripción de sucesos futuros (24,1-44), parénesis sobre la vigilancia (24,45 –25,30), y parábola del juicio (25,31-46).
Mateo se imagina a Jesús saliendo del Templo y volviendo a contemplarlo a cierta distancia. Esa imagen tiene valor simbólico: Jesús sale del Templo por última vez, lo deja atrás para siempre y se reúne con sus discípulos, la nueva comunidad. El Templo magnífico, de gigantescos sillares, construido por Herodes el Grande, es el trampolín para saltar al tema del discurso.
Éste es probablemente el texto más difícil de interpretar en el evangelio de Mateo, porque muchos sucesos eran futuros y desconocidos en sus detalles y porque se sobreponen las perspectivas. Los apóstoles parecen fundir y confundir dos cosas: la destrucción del Templo y el fin del mundo cuando venga el Mesías. Piden señales precisas para fabricarse un calendario seguro y razonablemente exacto. La curiosidad se mezcla con el temor.
En su respuesta, Jesús rehúsa toda determinación temporal; transforma la información en exhortación a la vigilancia frente a tribulaciones ciertas, a la expectación de lo súbito. Los discípulos preguntan dos cosas (3) sin definir su relación; «eso» es la destrucción del Templo, «tu llegada» es la parusía, la venida con gloria de Jesús el Señor, que coincide con el fin del mundo.
Una serie de acontecimientos tremendos (4-14) sucederá al final; pero no se pueden ordenar en un calendario. Dominará la anarquía interior, las guerras entre pueblos, las catástrofes naturales, las persecuciones, todo ello junto con los dolores de parto de la nueva y definitiva era. Por tanto, hay que aguantar y esperar, pues la causa ennoblecerá el sufrimiento (9), se predicará a todos la Buena Noticia (14) y los fieles se salvarán (13).
El fin del mundo –en el sentido corriente de la expresión– no es inmediato. Tiene que haber unos signos previos. Pero los signos enumerados nunca deben entenderse como fechas indicadoras del momento en que tendrá lugar. Cuantas veces se han ensayado los cálculos para determinarlo, otras tantas se ha comprobado el error. El cálculo del momento preciso en que tendrá lugar ese fin total va directamente en contra del mismo evangelio, de todos aquellos pasajes que exhortan a la vigilancia: la necesidad de estar alerta (25,13), de hacer rendir los talentos recibidos (25,14-30) y de ayudar a los hermanos necesitados (25,31-46). Si el evangelio nos proyecta hacia el futuro, es para invitarnos a una inserción más comprometida con la historia presente.

El Papa en en ángelus: Pedro y Pablo fueron enviados a anunciar el Evangelio en ambientes difíciles

 

Cuando nos reconciliamos con Dios, somos liberados de los vínculos del mal y podemos ser testigos de que hemos recibido misericordia.

29 junio 2017RedaccionEl papa Francisco

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(ZENIT – Ciudad del Vaticano, Abr. 2017).- El santo padre Francisco rezó este jueves, solemnidad de san Pedro y san Pablo, la oración del ángelus desde su estudio que da hacia la plaza de San Pedro, donde le esperaban miles de fieles y peregrinos.

A continuación el texto completo de las palabras del papa Francisco 

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Los Padres de la Iglesia amaban comparar a los santos Apóstoles Pedro y Pablo con dos columnas, sobre las cuales se apoya la construcción visible de la Iglesia. Ambos han confirmado con su propia sangre el testimonio dado a Cristo con la predicación y el servicio a la naciente comunidad cristiana. Este testimonio es puesto en evidencia en las Lecturas bíblicas de la liturgia hodierna, Lecturas que indican el motivo por el cual su fe, confesada y anunciada, ha sido luego coronada con la prueba suprema del martirio.

El Libro de los Hechos de los Apóstoles (Cfr. 12,1-11) narra el evento de la reclusión y de la consiguiente liberación de Pedro. Él experimentó el rechazo del Evangelio ya en Jerusalén, donde había sido encerrado en la prisión por el rey Herodes, «su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo» (v. 4). Pero fue salvado de modo milagroso y así pudo llevar a termine su misión evangelizadora, primero en la Tierra Santa y después en Roma, poniendo todas sus energías al servicio de la comunidad cristiana.

También Pablo ha experimentado hostilidad de las cuales ha sido liberado por el Señor. Enviado por el Resucitado en muchas ciudades con poblaciones paganas, él encontró fuertes resistencias sea de parte de sus correligionarios que de parte de las autoridades civiles. Escribiendo al discípulo Timoteo, reflexiona sobre su propia vida y sobre su propio recorrido misionero, como también sobre las persecuciones sufridas a causa del Evangelio.

Estas dos “liberaciones”, de Pedro y de Pablo, revelan el camino común de los dos Apóstoles, los cuales fueron enviados por Jesús a anunciar el Evangelio en ambientes difíciles y en ciertos casos hostiles. Ambos, con sus acontecimientos personales y eclesiales, demuestran y nos dicen a nosotros, hoy, que el Señor está siempre a nuestro lado, camina con nosotros, no nos abandona jamás. Especialmente en el momento de la prueba, Dios nos extiende la mano, viene en nuestra ayuda y nos libera de las amenazas de los enemigos.

Pero recordémonos que nuestro verdadero enemigo es el pecado, y el Maligno que nos empuja a ello. Cuando nos reconciliamos con Dios, especialmente en el Sacramento de la Penitencia, recibiendo la gracia del perdón, somos liberados de los vínculos del mal y aliviados del peso de nuestros errores. Así podemos continuar nuestro recorrido de gozosos anunciadores y testigos del Evangelio, demostrando que nosotros en primer lugar hemos recibido misericordia.

A la Virgen María, Reina de los Apóstoles, dirigimos nuestra oración, que hoy es sobre todo por la Iglesia que vive en Roma y para esta ciudad, de los cuales Pedro y Pablo son sus patronos. Ellos le obtengan el bienestar espiritual y material. La bondad y la gracia del Señor sostengan a todo el pueblo romano, para que viva en fraternidad y concordia, haciendo resplandecer la fe cristiana, testimoniado con intrépido ardor por los santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Comentario al evangelio de hoy jueves 29 de junio de 2017.

Quitar la aplicación cuenta gotas.

Solemnidad de San Pedro y San Pablo.
Por: H. Balam Loza, LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/65755/quitar-la-aplicacion-cuenta-gotas.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, Tú eres la Roca y yo quiero abrazarme a ella. Soy débil, frágil y pecador. Tú eso lo sabes muy bien, pero sabes también que quiero amarte y que lucho día a día por ser mejor. Quiero construir mi vida en la Roca, en Ti. Hoy te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo. Me pongo dócilmente en tus manos para que me lleves a donde sea, pues sé que sólo en Ti está la felicidad y la paz. Tú eres mi pastor y jamás tendré miedo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quien dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas.
Luego les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le dijo entonces: «Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Quién es Pedro? ¿Quién es Simón? ¿Quién es Jesús? ¿Quién es san Pedro? Estas preguntas nos dan la pauta para reflexionar el día de hoy. Y en realidad podemos resumir un poco diciendo que Simón Pedro es un hombre que se puso en las manos de Dios, un hombre que dejó sus redes y ganó un tesoro. Un hombre como tú y como yo. Con muchas cualidades y muchos defectos. Con gran deseo de amar y con grandes errores. Pero no es el caso mencionarlos porque eso no es lo importante.
En nuestra vida no es nada importante las veces que caemos o los muchos éxitos que podemos conseguir porque todo eso pasa. Lo importante es aprender a ver con nuevos ojos la vida. ¿Cómo hacerlo? Siendo sencillos, como san Pedro. Él supo llorar cuando vio que había traicionado a su amigo; saltó de la barca cuando vio a su amigo a la orilla del lago;él pidió caminar en las aguas y, gracias a esa sencillez y espontaneidad, supo reconocer en un carpintero nazareno al Mesías, al hijo de Dios.
La vida, pensamos muchas veces, se puede controlar, calcular y encuadrar. Tenemos innumerables aplicaciones para medirlo todo, desde el primer minuto en que ponemos los pies en el suelo al levantarnos, hasta que llega la hora de cerrar los ojos. Podemos poner a nuestra vida un cuenta gotas. Perdemos, poco a poco, esa espontaneidad que tuvo Pedro y que permitió a Jesús hacer de él un gran hombre.
Dejemos que Cristo moldeé nuestras vidas y nuestras historias. Abramos las puertas de nuestro corazón a Jesús sin miedo como diría san Juan Pablo II. Sin duda sentiremos el vértigo y podremos volvernos atrás, pero ¿quién siente vértigo cuando está en las manos de su mejor amigo?

«Simón se pone en el camino -un camino largo y duro- que le llevará a salir de sí mismo, de sus seguridades humanas, sobre todo de su orgullo mezclado con valentía y con generoso altruismo. En este su camino de liberación, es decisiva la oración de Jesús: «yo he pedido por ti (Simón), para que tu fe no se apague». Es igualmente decisiva la mirada llena de compasión del Señor después de que Pedro le hubiera negado tres veces: una mirada que toca el corazón y disuelve las lágrimas de arrepentimiento. Entonces Simón Pedro fue liberado de la prisión de su ego orgulloso, de su ego miedoso, y superó la tentación de cerrarse a la llamada de Jesús a seguirle por el camino de la cruz.»
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Voy a rezar el rosario pidiendo por el Santo Padre para que Dios Nuestro Señor lo ayude en su misión, y por todos los cristianos para que sepamos seguir y difundir sus enseñanzas.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. jueves 29 de junio de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170628
Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles

Libro de los Hechos de los Apóstoles 12,1-11.
Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos.
Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan,
y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos».
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua.
Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: «¡Levántate rápido!». Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.
El Angel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después le dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme».
Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión.
Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.
Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío».
Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.
Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!
Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 4,6-8.17-18.
Querido hermano:
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima:
he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe.
Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Evangelio según San Mateo 16,13-19.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?».
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?».
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».
Comentario del Evangelio por San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia. 3 Sermón para la Fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo.
«Yo soy el menor de los apóstoles; no es mérito mío, llevar este nombre» (1Co 15,19).
Es con razón, hermanos, que la Iglesia aplica a los apóstoles San Pedro y San Pablo estas palabras del sabio: «Son hombres de misericordia, cuyos beneficios no caen en el olvido; los bienes que dejaron a la posteridad siguen existiendo» (Sb 44,1-11). Sí, bien podemos llamarlos hombres de misericordia: porque han obtenido misericordia para ellos mismos, porque están llenos de misericordia, y porque es en su misericordia que Dios nos los ha dado.
Ved, en efecto, qué misericordia han obtenido. Si interrogáis a san Pablo sobre este punto…, él os dirá de sí mismo: «Yo empecé siendo un blasfemo, un perseguidor; pero he obtenido misericordia de Dios» (1Tm 1,13). En efecto, ¿quién no conoce todo el mal que hizo a los cristianos de Jerusalén…e incluso en toda Judea?… En lo que toca a san Pedro, tengo otra cosa que deciros, pero una cosa tan sublime, que es única. En efecto, si Pablo ha pecado, lo ha hecho sin saberlo, ya que no tenía la fe; Pedro, por el contrario, tenía los ojos bien abiertos en el momento de su caída (Mt 26, 69s). «Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20)… Si san Pedro ha podido ascender a un grado tal de santidad después de haber sufrido una caída tan fuerte ¿quién podrá ahora desesperarse, por poco que quiera salir también de sus pecados? Observad lo que dice el Evangelio: «Salió y lloró amargamente» (v. 75)…
Habéis visto qué misericordia obtuvieron los apóstoles, y ahora ¿quién no será absuelto de sus faltas pasadas como lo fueron antes? … Si has pecado, ¿Pablo no ha pecado antes? Si has tenido una caída, Pedro ¿no hizo una más profunda que tú? Sin embargo, uno y otro, haciendo penitencia, no sólo obtuvieron la salvación sino que han llegado a ser grandes santos, e incluso se han convertido en los ministros de la salvación, los maestros de la santidad. Haz tú del mismo modo, hermano, ya que es por ti que la escritura los llama «los hombres de misericordia».

Texto completo de la catequesis del papa Francisco en la audiencia del 28 de junio de 2017

Fuente : es.zenit.org

El cristiano es contracorriente por fidelidad a la lógica del Reino de Dios y a un estilo de vida basado en las indicaciones de Jesús.

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28 junio 2017RedaccionEl papa Francisco

(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 28 Jun. 2017).- El papa Francisco prosiguió en la audiencia de este miércoles con el ciclo de catequesis sobre la esperanza. Señaló que los cristianos son hombres y mujeres contracorriente, no por un espíritu polémico, sino por fidelidad a la lógica del Reino de Dios, que es una lógica de esperanza, y se traduce en el estilo de vida basado en las indicaciones de Jesús.

A continuación el Texto completo de la catequesis : 

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy reflexionamos sobre la esperanza cristiana como fuerza de los mártires. Cuando, en el Evangelio, Jesús envía a sus discípulos en misión, no los ilusiona con quimeras de fácil suceso; al contrario, les advierte claramente que el anuncio del Reino de Dios implica siempre una oposición.

Y usa incluso una expresión extrema: «Serán odiados – odiados – por todos a causa de mi Nombre». Los cristianos aman, pero no siempre son amados. Desde el inicio Jesús nos pone ante esta realidad: en una medida más o menos fuerte, la confesión de la fe se da en un clima de hostilidad.

Los cristianos son pues hombres y mujeres ‘contracorriente’. Es normal: porque el mundo está marcado por el pecado, que se manifiesta en diversas formas de egoísmo y de injusticia, quien sigue a Cristo camina en dirección contraria. No por un espíritu polémico, sino por fidelidad a la lógica del Reino de Dios, que es una lógica de esperanza, y se traduce en el estilo de vida basado en las indicaciones de Jesús.

Y la primera indicación es la pobreza. Cuando Jesús envía a sus discípulos en misión, parece que pone más atención en el ‘despojarlos’ que en el ‘vestirlos’. De hecho, un cristiano que no es humilde y pobre, desapegado de las riquezas y del poder y sobre todo desapegado de sí, no se asemeja a Jesús.

El cristiano recorre su camino en este mundo con lo esencial para el camino, pero con el corazón lleno de amor. La verdadera derrota para él o para ella es caer en la tentación de la venganza y de la violencia, respondiendo al mal con el mal.

Jesús dice: ‘Yo los envío como a ovejas en medio de lobos’. Por lo tanto, sin fauces, sin garras, sin armas. El cristiano deberá ser más bien prudente, a veces también astuto: estas son virtudes aceptadas por la lógica evangélica. Pero la violencia jamás. Para derrotar al mal, no se puede compartir los métodos del mal.

La única fuerza del cristiano es el Evangelio. En los momentos de dificultad, se debe creer que Jesús está delante de nosotros, y no cesa de acompañar a sus discípulos. La persecución no es una contradicción al Evangelio, sino que forma parte de este: si han perseguido a nuestro Maestro, ¿Cómo podemos esperar que nos sea eximida la lucha?

Pero, en medio a la tormenta, el cristiano no debe perder la esperanza, pensando de haber sido abandonado. Jesús conforta a los suyos diciendo: ‘Ustedes tienen contados todos sus cabellos’. Para decir que ningún sufrimiento del hombre, ni siquiera el más pequeño y escondido, es invisible a los ojos de Dios. Dios ve, y seguramente protege; y donará su rescate.

De hecho, existe en medio de nosotros Alguien que es más fuerte que el mal, más fuerte que las mafias, que los oscuros engaños, de quien lucra sobre la piel de los desesperados, de quien aplasta a los demás con prepotencia… Alguien que escucha desde siempre la voz de la sangre de Abel que grita desde la tierra.

Los cristianos deben pues encontrarse siempre del ‘otro lado’ del mundo, aquel elegido por Dios: no perseguidores, sino perseguidos; no arrogantes, sino humildes; no vendedores de humo, sino subyugados a la verdad; no impostores, sino honestos.

Esta fidelidad al estilo de Jesús –que es un estilo de esperanza– hasta la muerte, será llamada por los primeros cristianos con un nombre bellísimo: “martirio”, que significa “testimonio”.

Habían tantas otras posibilidades, ofrecidas por el vocabulario: se podía llamar heroísmo, abnegación, sacrificio de sí. En cambio, los cristianos de los primeros tiempos los han llamado con un nombre que perfuma de seguidores.

Los mártires no viven para sí, no combaten para afirmar sus propias ideas, y aceptan deber morir sólo por fidelidad al Evangelio. El martirio no es ni siquiera el ideal supremo de la vida cristiana, porque sobre ello está la caridad, es decir, el amor hacia Dios y hacia el prójimo.

Lo dice bien el Apóstol Pablo en el himno a la caridad, es decir el amor hacia Dios y hacia el prójimo. Lo dice bien el Apóstol Pablo en el himno a la caridad: ‘Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada’. Disgusta a los cristianos la idea que los terroristas suicidas puedan ser llamados “mártires”: no hay nada en su fin que pueda asemejarse a la actitud de los hijos de Dios.

A veces, leyendo las historias de tantos mártires de ayer y hoy –que son más de los mártires de los primeros tiempos– nos quedamos sorprendidos ante la fortaleza con la cual han enfrentado la prueba. Esta fortaleza es signo de la gran esperanza que los animaba: la esperanza cierta que nada y nadie los podía separar del amor de Dios donado en Jesucristo.

Que Dios nos done siempre la fuerza de ser sus testigos. Nos done vivir la esperanza cristiana sobre todo en el martirio escondido de hacer bien y con amor nuestros deberes de cada día. Gracias».

Comentario al evangelio de hoy miércoles 28 de junio de 2017.

LOBOS CON PIEL DE OVEJA.
XII Miércoles de Tiempo Ordinario.
Por: H. Rubén Tornero, LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/65745/ovejas-con-piel-de-lobo.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, hoy quiero adorarte y bendecirte. Tú eres lo mejor que tengo en mi vida. Gracias, por ser tal y como eres. Eres maravilloso, Jesús, ¿quién puede comparase a Ti? Me has amado hasta el extremo, me has amado como nadie podrá jamás hacerlo. No merezco tanto amor… No lo merezco, pero lo necesito. No me abandones jamás. Te amo y te agradezco todo el amor que me tienes. Te suplico que en este momento de encuentro personal contigo, me des la gracia de experimentar un poco más el inmenso amor que me tienes, de tal manera que, no pueda sino amarte más y ser un reflejo de tu amor para los que me rodean.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
Todo árbol bueno da frutos buenos y e l árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puedo producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy Jesús me pones en guardia contra los falsos profetas, esos falsos pastores que me llaman a una vida más fácil y cómoda, pero que al final no me llena ni me da la felicidad verdadera. Son muchos los lobos con piel de oveja, Jesús… ¡y también las ovejas con piel de lobo!
Hoy quieres hacerme ver que existen ovejas, personas que me rodean, hijos tuyos cuyo corazón ha sido endurecido por el dolor y el sufrimiento. Muchos de ellos han sufrido una enfermedad, la pérdida de un ser querido, las injusticias de los hombres o los malos ejemplos de los que nos llamamos cristianos. Han endurecido su corazón, lo han cerrado a Ti, Buen Pastor, muchas veces por mi culpa. Cada día son más, Jesús, esas ovejas con piel de lobo…y cada vez menos los que piden por ellas.
Jesús, te pido por esas personas que por mi culpa, por mi mal ejemplo, se han alejado de Ti. Quiero levantar esta oración por todos aquellos hermanos míos por quienes normalmente no pido.
Hoy, en lugar de levantar mi dedo para acusarlos, quiero levantar mi corazón a Ti para interceder por ellos. Te pido perdón por ellos… y también por mí, pues probablemente algunos, por mi mal ejemplo, otros por mi mal trato, y todos por mi indiferencia culpable y mi silencio cómplice, se han alejado de Ti.
¡Perdóname, Jesús! Ven, Buen Pastor, y reina sobre mí. Transformami corazón. Dame un corazón como el tuyo, lleno de misericordia y de amor. Hazme un instrumento de tu amor y tu misericordia. Amén.

«El pueblo siguió a Jesús porque Él enseñaba con autoridad y no como los escribas. La gente percibe cuando un sacerdote, un obispo, un catequista, un cristiano tiene esa coherencia que les da la autoridad. Jesús advierte a sus discípulos sobre los falsos profetas. Cómo discernir dónde están los verdaderos profetas y dónde están los ‘pseudoprofetas’, dónde están los verdaderos predicadores del Evangelio y dónde los que predican un Evangelio que no es Evangelio. Tres palabras claves para entender esto: hablar, actuar y escuchar. «No todos los que me dicen ‘Señor, Señor’, entrarán en el Reino de los Cielo».»
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de junio de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a darle algunos minutos de mi tiempo a un mendigo de la calle.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. miércoles 28 de junio de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170627

Miércoles de la duodécima semana del tiempo ordinario
Libro de Génesis 15,1-12.17-18.
En aquellos días, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos:
«No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande».
«Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?».
Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero».
Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.
Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas». Y añadió: «Así será tu descendencia».
Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.
Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra».
«Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?».
El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma».
El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros.
Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám los espantó.
Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad.
Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.
Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:
Salmo 105(104),1-2.3-4.6-7.8-9.
¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!
Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.
El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.
Evangelio según San Mateo 7,15-20.
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.
Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego.
Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.
Comentario del Evangelio por Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo. Sermón 7.
Dar buenos frutos.
En un viñedo, se remueve la tierra que hay alrededor de los pies de la vid y se escardan las malas hierbas. También el hombre debe escardarse, tan profundamente atento debe estar a lo que pudiera haber todavía en él de esas hierbas y arrancarlas desde el fondo de su ser, para  que el Sol divino pueda acercársele de manera más inmediata y billar en él. Si tú dejas que la fuerza de lo alto haga su obra…, el sol llega a ser esplendoroso, lanza sus rayos ardientes sobre los frutos y les hace ser cada vez más transparentes. Su dulzura es cada vez mayor, la piel que los envuelve es cada vez más delgada. Los obstáculos que se interponen llegan a ser, finalmente, tan tenues que reciben sin cesar los toques divinos de muy cerca. Tan a menudo y de inmediato que uno se gira hacia él, se encuentra siempre en el interior del brillante divino Sol con mucho más esplendor que todos los soles que jamás han brillado sobre el firmamento. Y así en el hombre todo es deificado hasta el punto que no siente, ni gusta, ni conoce nada en verdad más que Dios, con un conocimiento fundamental, y este conocimiento sobrepasa en mucho el modo de conocer de nuestra razón.
Finalmente se arrancan también las hojas de los sarmientos para que el sol pueda llegar sobre los frutos sin encontrar obstáculo alguno. E igualmente pasa con los hombres: todo lo que hace de intermediario, cae y todo lo reciben de manera inmediata. Caen las oraciones, las representaciones de los santos, las prácticas de devoción, los ejercicios. Ahora bien, que el hombre se guarde mucho de rechazar estas prácticas antes que caigan por sí mismas. Cuando se llega a este grado, el fruto resulta tan indeciblemente dulce que ningún razonamiento puede comprenderlo… Ya no se es más que uno con la dulzura divina, de forma que nuestro ser está totalmente penetrado del Ser divino en el que el hombre se pierde como una gota de agua en un gran barril de vino… En este estado las buenas intenciones, la humildad, no son sino una simplicidad, un misterio tan esencialmente suave que apenas se llega a tomar conciencia de ello.