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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy miércoles 08 de noviembre de 2017.

Ser cristiano.

Miércoles XXXI del tiempo ordinario.
Por: H. José Romero, L.C.
 
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/67242/ser-cristiano.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de escuchar tu Sagrado Corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 14,25-33
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:
«Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.
¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
A muchos nos da miedo la idea de tener que cargar con una cruz, esto es algo natural, a nadie le gusta tener dolor o sufrir por algo. Hace algún tiempo una persona me preguntó, ¿por qué para ser cristiano hay que cargar con una cruz? ¿Si Dios es bueno por qué nos pide eso?
Ser cristiano no es cargar una cruz, ser cristiano es responder al «sígueme» de Jesús; es caminar todos los días junto a Él. Ser cristiano no es tener una vida sencilla o fácil, ser cristiano es tener una vida donde está Cristo. Cristo no me promete una vida sin cruz sino me promete una vida con Él. De mí depende cargar una cruz con Cristo o sin Cristo.
Pero la cruz es algo real, algo que cuesta y pesa. Al mismo Cristo le pesó y se cayó, pero siguió caminando porque Él no miraba la cruz, Él caminaba mirándonos, caminaba amándonos. Así debo cargar mi cruz, mirándoley amándole.
Ser cristiano significa caminar mirando el rostro de Cristo con el corazón, amarlo cuando la cruz pesa o es ligera, cuando la cruz es grande o pequeña. Ser cristiano es estar con Cristo. ¿Cómo cargo mi cruz? ¿Miro a Cristo?
Señor, permíteme que jamás aparte mi corazón de tu rostro, que siempre pueda verte aun cuando me pese la cruz, que siempre pueda amarte. Amén.
«No llevar la cruz sólo como un símbolo de pertenencia, como «un distintivo», sino mirar al Crucificado como a «este Dios que se he hecho pecado» para salvarnos».

Poner a Jesús en medio de su pueblo, es asumir y querer ayudar a cargar la cruz de nuestros hermanos. Es querer tocar las llagas de Jesús en las llagas del mundo, que está herido y anhela, y pide resucitar.
Ponernos con Jesús en medio de su pueblo. No como voluntaristas de la fe, sino como hombres y mujeres que somos continuamente perdonados, hombres y mujeres ungidos en el bautismo para compartir esa unción y el consuelo de Dios con los demás.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de febrero de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ver el rostro de Cristo en las cruces que se me presenten el día de hoy.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Mensaje del Papa en la Eucaristía diaria en Santa Marta. Martes 07 de noviembre de 2017.

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/santa-marta-el-papa-llama-a-comprender-la-gratuidad-de-la-invitacion-de-dios/

Santa Marta: “Comprender la gratuidad de la invitación de Dios”

Homilía del Papa Francisco en la misa matutina.

7 noviembre 2017Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede.

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Misa en Santa Marta 7/11/2017 © L´Osservatore Romano.

(ZENIT – 7 Nov. 2017).- El Papa ha explicado que si no se comprende la gratuidad de la invitación de Dios “no se entiende nada”.

La reflexión del Santo Padre en la Misa matutina celebrada hoy, primer martes de noviembre, en Santa Marta ha sido en torno a este concepto, la gratuidad.

“Si se pierde la capacidad de sentirse amados, se pierde todo”, dice el Papa Francisco.

El Santo Padre comentó el pasaje del Evangelio de San Lucas propuesto por la liturgia del día, en el que Jesús narra una parábola para responder a uno de los comensales que le había dicho: “¡Bienaventurado el que tomará la comida en el Reino de Dios!”. El Señor aconseja a quien debe invitar a alguien a su casa, que invite a quien no puede devolver la invitación.

Un hombre ofreció una gran cena –relata la parábola– e invitó a muchas personas. Los primeros invitados no quisieron ir porque no tenían interés ni por la cena, ni por la gente, ni por la invitación del Señor: estaban ocupados en sus propios intereses que eran más grandes que esa invitación. Estaba el que había comprado cinco pares de bueyes, el que había comprado un campo, o el que estaba recién casado. En una palabra –subrayó el Papa– se preguntaban qué habrían podido ganar. Estaban “ocupados” como aquel hombre que había construido depósitos para acumular sus bienes, pero que murió aquella noche.

Estaban apegados a sus intereses hasta el punto de que esto los llevaba a una “esclavitud del Espíritu”, es decir a ser “incapaces de comprender la gratuidad de la invitación”. Una actitud ante la cual el Papa Francisco recomendó comprender la gratuidad de Dios: “La iniciativa de Dios siempre es gratuita. Pero para ir a este banquete, ¿cuánto hay que pagar? El boleto de entrada es estar enfermo, es ser pobre, es ser pecador… Así estos te dejan entrar. Este es el boleto de entrada: estar necesitado, tanto en el cuerpo como en el alma. Pero, para la necesidad de cuidado, de curación, hay que tener necesidad de amor…”.

En este contexto, el Papa ha señalado que existen dos actitudes: por una parte la de Dios, que no hace pagar nada y dice después al siervo que conduzca a los pobres, a los lisiados, a los buenos y a los malos. Se trata de una gratuidad que “no tiene límites”. Dios –subrayó el Santo Padre– “recibe a todos”.

Por otra parte, está el modo de actuar de los primeros invitados que, en cambio, no comprenden la gratuidad. “Como el hermano mayor del Hijo Pródigo, que no quiere ir al banquete organizado por el padre para su hermano que se había ido, y que no entiende”. Este no entiende la gratuidad de la salvación, piensa que la salvación es fruto del “yo pago y tú me salvas”. Pago con esto, con esto, con esto… No. ¡La salvación es gratuita! Y si tú no entras en esta dinámica de la gratuidad no entiendes nada. La salvación es un don de Dios al que se responde con otro don, el don de mi corazón”.

“El Señor no pide nada a cambio” –dice el Papa– “sólo amor y fidelidad, como Él es amor y Él es fiel” evidenciando que “la salvación no se compra, sencillamente se entra en el banquete”. “Bienaventurado quien tomará alimento en el Reino de Dios”: ésta es la salvación.

Pero aquellos que no están dispuestos a entrar en el banquete, porque así “se sienten seguros”, “salvados a su modo, fuera del banquete”. Estos –advierte el Papa– “han perdido el sentido de la gratuidad, el sentido del amor. Han perdido una cosa más grande y más bella aún y esto es muy malo: han perdido la capacidad de sentirse amados”.

El Papa Francisco finalizó la homilía exhortando que pidamos al Señor que “nos salve de perder la capacidad de sentirse amados”.

Comentario al evangelio de hoy martes 07 de noviembre de 2017.

Invitado al banquete.

Martes XXXI del tiempo ordinario.
Por: H. Rubén Tornero, L.C.
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67233/invitado-al-banquete.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias por este momento de intimidad que me regalas. Quieres estar conmigo, hablarme y transformar mi corazón con el fuego de tu amor. Aquí estoy. Haz de mí lo que quieras. Confío en que Tú solamente quieres lo mejor para mí y todo lo que haces o permites en mi vida, tarde o temprano será para mi bien. Creo que Tú puedes colmar mi corazón de felicidad, dándome una plenitud que ninguno me puede dar. Gracias, Jesús. Sé que me amas, enséñame a amarte cada día más.Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: «Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios».
Entonces Jesús le dijo: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.
Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.
Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ «.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy, Jesús, me hablas del cielo poniéndome como ejemplo un banquete. Me haces ver que el anfitrión tenía una lista de invitados. Seguramente eran personas queridas, amigos con los que quería compartir su alegría… y los invitados no llegaron. Tenían cosas más importantes que hacer. Ninguno de ellos dijo que no iba porque odiaba al anfitrión. No. Solamente que en su lista de prioridades estaban primero sus cosas, sus intereses y gustos antes que la invitación de su amigo.
¡Tantas veces a mí me sucede lo mismo, Jesús! Tú has preparado desde toda la eternidad el banquete de la Eucaristía. Me has llamado a la vida y a la fe con el ardiente deseo que compartiera la alegría de recibirte en mi corazón… y yo, en vez de morir de agradecimiento al tener la oportunidad de hospedar en mi corazón al creador de los océanos y de las montañas, tantas veces he preferido posponerlo porque «sólo voy a misa cuando me nace» o porque «no tengo tiempo». Perdóname, Jesús, porque en muchas ocasiones he preferido las creaturas de Dios -buenas, sí, pero al fin y al cabo sólo creaturas – al Dios de las creaturas; porque he tenido tiempo para todo menos para el creador del tiempo; porque te he dicho con los labios que te quiero, pero luego te he olvidado de mi lista de prioridades. Perdóname, Jesús. Tú sabes que mi amor es muy pequeño y limitado. Dame la gracia de aprender a valorar el don de ser llamado a compartir tu mesa. No dejes que la rutina envuelva el misterio más grande: el de tu cuerpo y tu sangre dados a mí por puro amor.
Para poder participar se necesita estar preparado, despierto y comprometido con el servicio a los demás, con la tranquilizadora perspectiva de que «desde allí» no seremos nosotros los que sirvamos a Dios, sino que será Él mismo quien nos acoja en su mesa. Pensándolo bien, esto ocurre ya cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres, y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo.
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de agosto de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscaré asistir a Misa tan pronto como me sea posible.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. martes 07 de noviembre de 2017

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171106
 
Martes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario
 
Carta de San Pablo a los Romanos 12,5-16a.
También todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros.
Conforme a la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes diferentes. El que tiene el don de la profecía, que lo ejerza según la medida de la fe.
El que tiene el don del ministerio, que sirva. El que tiene el don de enseñar, que enseñe.
El que tiene el don de exhortación, que exhorte. El que comparte sus bienes, que dé con sencillez. El que preside la comunidad, que lo haga con solicitud. El que practica misericordia, que lo haga con alegría.
Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien.
Amense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos.
Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor.
Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración.
Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.
Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca.
Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran.
Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.
 
Salmo 131(130),1.2.3.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.
No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.
Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.
 
Evangelio según San Lucas 14,15-24.
En aquel tiempo:
Uno de los invitados le dijo: «¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!».
Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.
A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: ‘Vengan, todo está preparado’.
Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes’.
El segundo dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes’.
Y un tercero respondió: ‘Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir’.
A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: ‘Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos’.
Volvió el sirviente y dijo: ‘Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar’.
El señor le respondió: ‘Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa.
Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena'».
 
Comentario del Evangelio por San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia. De la vida de perfección. Capítulo VIII, §2-4
 
El pan de las Nupcias.
Si tenéis algunas virtudes, fuentes de buenas obras, o más bien porque sois ricos en virtudes, perseverad en su práctica, progresad siempre, y, por medio de ellas, llevad el combate de Cristo hasta la muerte, afín de que al último día, al término de vuestra vida, recibáis por salario y recompensa de vuestro trabajo la corona de gloria y de honor. Es por eso que Jesucristo, vuestro único amor, os dice en el Apocalipsis: «Manteneos fieles hasta la muerte y os daré la corona de la vida» (Ap.2:10) Esta corona no es otra cosa que la recompensa de la vida eterna, cuya posesión debe encender el deseo  todos los cristianos. Levántate pues, amiga de Dios, esposa de Jesucristo, paloma del Rey eterno, ven a las nupcias del Hijo de Dios, pues toda la corte celestial te espera, «todo está preparado» (Mt 22:4;Lc 14:17).
Un siervo bello y noble está listo para servirte, un plato  precioso y delicioso ha sido preparado para restaurarte; una sociedad dulce y muy amable está lista para compartir tu felicidad. Levántate pues y apresúrate.
Corre a sus nupcias, pues un siervo de una gran belleza está listo para servirte. Ese siervo, es la asamblea de los ángeles, ¿qué digo? ¡Es el mismo Hijo del Dios eterno! ¿Acaso no se da él mismo como tal en el Santo Evangelio? « En verdad, os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa e irá sirviéndolos uno tras otro» (Lc 12:37). ¡Ohǃ la gloria de los pobres y de los excluidos será grande cuando serán servidos por el Hijo de Dios, por el soberano Rey, y por todo el ejercito del Reino Celestial.
Un alimento precioso y delicioso esta también preparado para alimentarte. El Hijo de Dios, él mismo, preparara la mesa con sus propias manos pues lo afirma en el Evangelio: «yo os dispongo el Reino, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino» (Lc 22:29-30a).
¡Ohǃ ¡que suave y delicioso es ese alimento que Dios en su bondad ha preparado para el pobre! ¡Ohǃ ¡que feliz es aquel que come en el Cielo ese pan preparado en el seno de la Virgen por el fuego del Espíritu Santo! «El que coma este pan vivirá para siempre» (Jn 6:58b). El Rey celestial alimenta y restaura a sus elegidos con ese pan, con ese alimento, como lo dice el Libro de la Sabiduría: « A tu pueblo lo alimentaste con manjar de ángeles» (Sab 16:20).

Mensaje del Papa en la Eucaristía diaria en Santa Marta. Lunes 06 de noviembre de 2017.

Fuente. :  https://es.zenit.org/articles/santa-marta-cada-uno-de-nosotros-es-un-elegido-una-elegida-de-dios/

Homilía sobre la “elección de Dios”, de la Carta de S. Pablo a los Romanos.

6 noviembre 2017 Rosa Die Alcolea Papa y Santa Sede.

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Santa Marta 06/11/2017 © L’Osservatore Romano

(ZENIT – 6 Nov. 2017).- “Cada uno de nosotros es un elegido, una elegida de Dios” –ha dicho el Papa Francisco– “Cuando Dios llama, esa llamada permanece durante toda la vida”.

Homilía de la Misa matutina celebrada esta mañana, 6 de noviembre, en la capilla de la Casa de Santa Marta, inspirada en el tema de la “elección de Dios” presente en la liturgia a través de la Carta de San Pablo a los Romanos.

“Cuando Dios da un don, este don es irrevocable: no lo da hoy y lo quita mañana. Cuando Dios llama, esa llamada permanece durante toda la vida”, con esta reflexión comenzó el Papa la homilía.

“Cada uno de nosotros es un elegido, una elegida de Dios. Cada uno de nosotros lleva una promesa que el Señor hizo: ‘Camina en mi presencia, sé irreprensible y yo te haré esto’”, así lo ha explicado el Papa. “Y cada uno de nosotros hace alianzas con el Señor. Puede hacerlas, si no quiere hacerlas, es libre”, ha descrito el Papa como “un hecho”.

El Santo Padre también lo plantea como un interrogante: “¿Cómo siento yo la elección? ¿O me siento cristiano de casualidad? ¿Cómo vivo yo la promesa, una promesa de salvación en mi camino, y cómo soy fiel a la alianza? ¿Cómo Él es fiel?”.

El Papa Francisco continuó con la reflexión en torno a San Pablo en cuanto a la elección de Dios, y dijo que el Apóstol usa “cuatro veces” dos palabras: “desobediencia” y “misericordia”. A la vez que añadió que donde está una, estuvo la otra, porque éste es nuestro camino de Salvación:

“Esto quiere decir que en el camino de la elección, hacia la promesa y la alianza, se producirán pecados, habrá desobediencia, pero ante esta desobediencia siempre está la misericordia. Es como la dinámica de nuestro caminar hacia la madurez: siempre está la misericordia, porque Él es fiel, Él jamás revoca sus dones. Está relacionado: esto está relacionado con el hecho de que los dones son irrevocables. ¿Por qué? Porque ante nuestras debilidades, ante nuestros pecados, siempre está la misericordia y cuando Pablo llega a esta reflexión, da un paso más – pero no nos da una explicación a nosotros – de adoración”.

Así, el Sumo Pontífice ha exhortado a “pensar hoy en nuestra elección, en las promesas que el Señor nos ha hecho y en cómo vivo yo la alianza con el Señor”. Y “cómo me dejo –permítanme la palabra– ‘misericordiar’ por el Señor” –ha añadido Francisco– ante mis pecados, ante mis desobediencias.

Y al final, “si yo soy capaz, como Pablo, de alabar a Dios por esto que me ha dado a mí, a cada uno de nosotros: alabar y hacer aquel acto de adoración. Pero sin olvidar jamás que los dones y la llamada de Dios son irrevocables”, ha concluido el Papa.

Comentario al evangelio de hoy lunes 06 de noviembre de 2017.

Un amor que consiste en amar por el simple hecho de amar.

Lunes XXXI del tiempo ordinario.
Por: H. Adrián Olvera, L.C.
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67232/un-amor-que-consiste-en-amar-por-el-simple-hecho-de-amar.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

  1. me pongo en tu presencia. Dame la gracia del silencio, sobre todo el de mi corazón y de mis pensamientos, para poder escuchar aquello que hoy me quieres decir.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 14,12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tiene con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Aquello que más pleno hace al hombre es poner en acto su capacidad de amar.
Por ello, Jesús siempre nos invita a vivir un amor más concreto, más libre… nos invita a vivir un amor cada vez más real.
El egoísmo es lo contrario del amor, pues nos convierte en esclavos de nosotros mismos; nos lleva a usar a los demás, a objetivizarlos aun haciendo los mayores actos de caridad. Nos lleva a «amar» para ser vistos, para no quedar mal, lo cual, al final del día, no es un auténtico amor.
Nos puede dar miedo el no ser correspondidos, el no recibir agradecimientos o algún buen comentario. Y esto puede ser normal, pues la mayoría de las veces no nos viene natural.
Sin embargo, Jesús nos invita a vivir un amor como el de Él. Un amor que simple y sencillamente se da, que no busca correspondencia, no busca agradecimientos; no se ve contaminado por la mirada de los hombres… Un amor que consiste en amar por el simple hecho de amar.

Las palabras de Jesús subrayan actitudes completamente distintas y opuestas: la actitud de quien se elige su propio sitio y la actitud de quien se lo deja asignar por Dios y espera de Él la recompensa. No lo olvidemos: ¡Dios paga mucho más que los hombres! ¡Él nos da un lugar mucho más bonito que el que nos dan los hombres! El lugar que nos da Dios está cerca de su corazón y su recompensa es la vida eterna.
(Homilía de S.S. Francisco, de 28de agosto de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy trataré de hacer un acto de caridad oculta, con la única motivación de hacerlo por amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 

EDD. lunes 06 de noviembre de 2017.

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171104
Lunes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario
Carta de San Pablo a los Romanos 11,29-36. 
Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.
En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia.
De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia.
Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.
¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero?
¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?
Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.
Salmo 69(68),30-31.33-34.36-37. 
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
porque el Señor salvará a Sión
y volverá a edificar las ciudades de Judá:
el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,
y los que aman su nombre morarán en ella.
Evangelio según San Lucas 14,12-14. 
Jesús dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!».
Comentario del Evangelio por San Atanasio (295-373), obispo de Alejandría, doctor de la Iglesia. Sobre la Encarnación del Verbo, 13.
Cristo es imagen del Dios invisible; por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados (Col 1,15.14).
Puesto que los hombres se volvieron del todo irrazonables y el engaño del demonio arrojaba su sombra por todas partes y escondía el auténtico conocimiento del verdadero Dios, ¿qué tenía que hacer Dios? ¿Callarse ante semejante situación? ¿Aceptar que de esta manera los hombres se extravíen y no conozcan a Dios?… ¿Es que Dios no ahorrará a sus criaturas el extraviarse lejos de él y el ser sometidas a la nada, puesto que este extravío es para ellas causa de pérdida ruinosa, teniendo en cuenta que los seres que participan de la imagen de Dios (Gn 1,26) no perecerán? ¿Qué hacía falta que Dios hiciera? ¿Qué hacer sino renovar en ellos su imagen para que los hombres puedan, de nuevo, conocerle?
¿Pero, cómo se hará esto, sino por la presencia de la misma imagen de Dios (Col 1,15), nuestro Salvador Jesucristo? Esto no podía realizarse por los hombres, puesto que ellos no son la imagen de Dios sino que han sido creados según la imagen; tampoco lo podían realizar los ángeles, porque ellos mismos no son imágenes. Por eso vino el mismo Verbo de Dios, él que es la imagen del Padre, a fin de estar en condiciones de restaurar la imagen desde el fondo mismo de la esencia humana. Por otra parte, esto no se podía llevar a cabo si la muerte y la degradación subsiguiente no eran aniquiladas. Por eso el Verbo tomó un cuerpo mortal, para poder aniquilar la muerte y restaurar a los hombres según la imagen de Dios. Así pues, el que es la imagen del Padre, su Hijo santísimo, vino a nosotros para renovar al hombre hecho a su semejanza y, cuando estaba perdido, volver a encontrarlo por la remisión de sus pecados, tal como él mismo dice: «He venido a buscar y salvar lo que estaba perdido»(Lc 19,10).
 

Palabras del Papa antes de la oración mariana (Traducción completa).

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/angelus-tener-horror-al-orgullo-y-a-la-vanidad/
Ángelus: Tener “horror al orgullo y a la vanidad”5 NOVIEMBRE 2017.-
ANGELUS Y REGINA CAELI
Angelus 05/11/2017 CTV

Angelus05/11/2017 CTV

(ZENIT – Roma 5 de noviembre de 2017) Tener “horror al orgullo y a la vanidad”. Es la invitación del Papa Francisco en el ángelus del 5 de noviembre, que ha presidido en la plaza San Pedro al mediodía. Ha exhortado también a las personas que mantienen una autoridad a ejercerla con el ejemplo, porque “si se ejerce mal, termina siendo abrumador, no deja crecer a las personas y crea un clima de desconfianza y de hostilidad”
Advirtiendo contra la tentación de la “suficiencia humana”, el Papa ha alabado la virtud de la “modestia”: “Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos buscar títulos de honor, de autoridad o de supremacía… Personalmente, sufro viendo a personas que viven psicológicamente corriendo detrás de la vanidad de títulos de honor”.
“No debemos de ninguna forma aplastar a los demás, y ha insistido…Si hemos recibido cualidades del Padre celestial, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no para sacar provecho para nuestra satisfacción y nuestro interés personal. No debemos considerarnos superiores a los otros”.
Esta es nuestra traducción de las palabras que el Papa ha pronunciado para introducir la oración mariana, en presencia de unas 40.000 personas.
 
Palabras del Papa antes del ángelus
 
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El Evangelio de hoy (cf. Mt 23, 1-12) se desarrolla en los últimos días de la vida de Jesús, en Jerusalén; días cargados de expectativas y de tensiones. Por un lado Jesús dirige severas críticas a los escribas y a los fariseos, y por otro lado deja instrucciones importantes a los cristianos, también a nosotros.
Ha dicho a la gente: “Los escribas y los fariseos enseñan en el púlpito de Moisés. De manera que todo lo que ellos os pueden decir, hacedlo y observadlo”. Esto quiere decir que tienen la autoridad de enseñar lo que es conforme a la Ley de Dios. Sin embargo, inmediatamente después, Jesús añade: “Pero no hagáis como ellos, porque dicen y no hacen” (v. 2-3). Hermanos y hermanas, todos aquellos que tienen una autoridad, tanto civil como eclesiástica, tienen frecuentemente el defecto de exigir cosas, incluso justas, que ellos mismos no ponen en práctica. Ellos llevan una doble vida. Jesús dice: “Atan pesadas cargas, difíciles de llevar y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”. (v. 4). Esta actitud es un mal ejercicio de la autoridad, que al contrario debería sacar su primera fuerza del buen ejemplo, para ayudar a los otros a practicar lo que es justo y necesario, y sostenerles en las pruebas que encontramos en el camino del bien. La autoridad es una ayuda, pero si se ejerce mal, se vuelve abrumadora, no deja crecer a las personas y crea un clima de desconfianza y de hostilidad e incluso conduce a la corrupción.
Jesús denuncia abiertamente algunos comportamientos negativos de los escribas y de los fariseos: “Les gustan los lugares de honor en las comidas, en los sitios de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas públicas” (vv. 6-7). Es una tentación que corresponde a la suficiencia humana  que no siempre es fácil vencer. Es la actitud de vivir siempre por la apariencia.
Después Jesús da instrucciones a sus discípulos: “Para vosotros, no os deis el título de Rabino, porque tenéis un solo maestro para enseñaros, y vosotros sois todos hermanos….[No os hagáis dar el título de maestro, porque vosotros solo tenéis un maestro Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor”(vv.8-11)
Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos buscar títulos de honor, de autoridad o de supremacía. Os digo que personalmente, sufro viendo personas que psicológicamente van corriendo detrás de la vanidad de los títulos de honor. Nosotros  discípulos de Jesús, no debemos hacerlo porque entre nosotros tiene que haber una actitud simple y fraterna. Todos somos hermanos y hermanas  y no debemos de ninguna manera aplastar a los otros. No debemos mirarlos [en alto] no, todos somos hermanos. Si hemos recibido cualidades del Padre celestial, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no sacar provecho para nuestra satisfacción y nuestro interés personal. No nos debemos considerar superiores a los otros; la modestia es esencial para una existencia que quiere estar conforme con la enseñanza de Jesús, que es dulce y humilde de corazón y que ha venido no para ser servido, sino para servir.
Que la Virgen María, “humilde y superior a todas las criaturas” (Dante, Paradis, XXXIII, 2), nos ayude, por su intercesión materna, a horrorizarnos del orgullo y de la vanidad, y a ser dóciles al amor que viene de Dios, para el servicio de nuestros hermanos y para su gozo que también será el nuestro.
 
Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

Comentario al evangelio de hoy sábado 04 de noviembre de 2017.

Corazón humilde.

Sábado XXX del tiempo ordinario.
Por: H. Javier Castellanos, L.C.
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67221/corazon-humilde.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
A Ti, Señor, elevo mi alma; Dios mío, yo pongo en Ti mi confianza.
Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque Tú eres mi Dios y mi Salvador, y yo espero en Ti todo el día.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud; por tu bondad, Señor, acuérdate de mí. Amén. (Salmo 25)
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 14,1.7-11
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y ellos estaban espiándolo. Mirando como los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
«Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hay en la ciudad de Roma una iglesia que contiene un tesoro. Aunque se encuentra en una avenida importante, está un poco escondida, así que hay que buscarla con atención, para no perderse este sitio tan especial y su contenido. Originalmente estaba dedicada a san Ambrosio, pero su título comparte ahora también el nombre de san Carlos Borromeo, pues dentro de este templo se encuentran las reliquias de su corazón. ¡Qué corazón tan valioso el de este santo obispo!
El valor de este corazón no se mide por el «rango» que san Carlos ocupó en la Iglesia. Más bien, su vida nos muestra al hombre que Cristo menciona hoy en el Evangelio: ése que se humilla y se coloca en el último lugar. Aunque su tío –el papa Pío IV –creía darle un honor cuando lo nombró arzobispo de Milán, Carlos en realidad tomó esta elección como un llamado a servir. Se desgastó trabajando por renovar espiritualmente a su diócesis; ayudó en silencio escribiendo el catecismo, para enseñar con claridad la fe a sus fieles y a toda la Iglesia Católica. Su último y más grande acto de abajamiento consistió en ayudar a los contagiados de peste. Su corazón dejaba de latir en 1584, después de tanto haber amado y servido a Dios y al prójimo.
Incluso quien no es obispo está invitado a imitar este corazón humilde. Todo el que ha sido bautizado está llamado a vivir para servir. Nuestra fe sólo resplandece si la vivimos así, como un banquete en el que todos buscamos el último lugar y somos elevados por la humildad de otros. Más aún, este movimiento tiene la belleza de un baile que gira en torno a Cristo. Él fue el primero en bajar hasta nuestro pecado y en resucitar para alzarnos a todos con Él.
Fueronpastores del rebaño de Cristo y, a imitación suya, se gastaron, se entregaron y se sacrificaron muchas veces por la salvación del pueblo a ellos encomendado. Lo santificaron mediante los sacramentos y lo guiaron por el camino de la salvación; llenos de la fuerza del Espíritu Santo anunciaron el Evangelio; con amor paternal se esforzaron por amar a todos, especialmente a los pobres, a los indefensos, a los necesitados. Por eso, al final de su existencia, pensamos que al Señor «los aceptó como sacrificio de holocausto». Con su ministerio, grabaron en los corazones de los fieles la consoladora verdad de que «la gracia y misericordia son para sus devotos». En el nombre del Dios de la misericordia y del Perdón, sus manos han bendecido y absuelto, sus palabras han confortado y enjugado lágrimas, su presencia ha testimoniado con elocuencia que la bondad de Dios es inagotable y que su misericordia es infinita. Algunos de ellos fueron llamados a dar testimonio del Evangelio de manera heroica, soportando grandes tribulaciones. […] Alabamos a Dios por todo el bien que el Señor ha hecho por nosotros y por su Iglesia a través de estos nuestros hermanos y padres en la fe.
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de noviembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré ceder algún lugar preferente o de importancia (en casa, en el trabajo o en medios de transporte).
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. sábado 04 de noviembre de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150818
 
Sábado de la trigésima semana del tiempo ordinario
Carta de San Pablo a los Romanos 11,1-2a.11-12.25-29.
Entonces me pregunto: ¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de Benjamín.
Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de antemano. ¿Ustedes no saben acaso lo que dice la Escritura en la historia de Elías? El se quejó de Israel delante de Dios, diciendo:
Yo me pregunto entonces: ¿El tropiezo de Israel significará su caída definitiva? De ninguna manera. Por el contrario, a raíz de su caída, la salvación llegó a los paganos, a fin de provocar los celos de Israel.
Ahora bien, si su caída enriqueció al mundo y su disminución a los paganos, ¿qué no conseguirá su conversión total?
Hermanos, no quiero que ignoren este misterio, a fin de que no presuman de ustedes mismos: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que haya entrado la totalidad de los paganos.
Y entonces todo Israel será salvado, según lo que dice la Escritura: De Sión vendrá el Libertador. El apartará la impiedad de Jacob.
Y esta será mi alianza con ellos, cuando los purifique de sus pecados.
Ahora bien, en lo que se refiere a la Buena Noticia, ellos son enemigos de Dios, a causa de ustedes; pero desde el punto de vista de la elección divina, son amados en atención a sus padres.
Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.
 
Salmo 94(93),12-13a.14-15.17-18.
Feliz el que es educado por ti, Señor,
aquel a quien instruyes con tu ley,
para darle un descanso
después de la adversidad,
mientras se cava una fosa para el malvado.
Porque el Señor no abandona a su pueblo
ni deja desamparada a su herencia:
la justicia volverá a los tribunales
y los rectos de corazón la seguirán.
Si el Señor no me hubiera ayudado,
ya estaría habitando en la región del silencio.
Cuando pienso que voy a resbalar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
 
Evangelio según San Lucas 14,1.7-11.
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
«Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,
y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: ‘Déjale el sitio’, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate más’, y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
 
Comentario del Evangelio por San Bruno de Segni (c. 1045-1123), obispo. Comentario sobre el Evangelio según san Lucas 2,14.
 

« Quien se humille será ensalzado»

«Tú preparas ante mí una mesa a la vista de mis enemigos» (Salmo 22:5)…¿Que más podríamos desear? ¿Porqué tendríamos que escoger los primeros puestos? sea cual sea el puesto que ocupemos, tenemos todo en abundancia y nada nos hace falta. Pero tú, que buscas tener el primer puesto, sea quien seas, ve a sentarte al último puesto. No permitas que tus conocimientos te inflen de orgullo; no te dejes exaltar por el renombre. Entre más grande eres, más debes humillarte en toda cosa y «hallarás gracia delante de Dios» (Lc.1:30), de manera que en el momento oportuno él te dirá: «Amigo, siéntate en un lugar más digno», esto «será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa».

      Seguramente, en la medida en que esto dependía de él, Moisés ocupaba el último puesto. Cuando el Señor quería enviarlo hacia los hijos de Israel y lo invitó a ocupar un rango más elevado, él le contestó: «¡por favor, Señor! Envía a quien quieras, pues yo nunca he sido hombre de palabra fácil» (Ex.4:13) Es como si hubiese dicho: «No soy digno de un cargo tan alto». Saúl se consideraba  también como un hombre de humilde condición, cuando el Señor hizo de él un rey. De igual manera Jeremías, temiendo subir al primer puesto, decía «Ah Señor! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho» (1:6) Es entonces por medio de la humildad, y no por el orgullo, por las virtudes, y no por el dinero, que debemos buscar a ocupar el primer puesto.