Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy lunes 30 de octubre de 2017.

¡Sáname, Señor!

Lunes XXX del tiempo ordinario.
Por: H. Adrián Olvera, L.C.
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67191/saname-senor.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, libérame de la mayor enfermedad…aquella del corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu malo, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: «Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado».
Entonces el Señor dijo: «¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?».
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
De entre la mujer y el jefe de la sinagoga no sé quién es el más enfermo. Si aquella que, aunque enferma del cuerpo, buscaba al mismo Dios para que la curase o aquél que, aunque sano del cuerpo, su corazón estaba lejos de Dios.
Jesús quiere gritarnos: «quedas libre», pero Él sabe que la verdadera libertad sólo se puede dar en el saberse necesitado; en ser humilde. Él sabe que la verdadera libertad sólo puede ser medida por el amor, en la donación… en el perderse a sí mismo. De lo contrario, nos vemos esclavos de nosotros mismos, nos hacemos esclavos de una perfección exterior que nos ciega de las necesidades del otro y que nos lleva a darle una importancia superior a aquello que simplemente no lo es…
Por tanto, la verdadera enfermedad no es aquella que me impide ponerme derecho o poder caminar sino aquella que me impide amar.
¡Sáname, Señor!

En el pasaje del Evangelio hay una palabra que Jesús usa mucho para calificar a los doctores de la ley. «Hipócritas» es la palabra que más usa para calificarles. Estos son hipócritas porque hacen ver una cosa, pero piensan otra: ellos, en efecto, hablan, juzgan, pero hay otra cosa por debajo. Nada más distante de Jesús: la hipocresía, en efecto, no es el lenguaje de Jesús. La hipocresía no es el lenguaje de los cristianos. Es un dato absolutamente «claro».
(Homilía de S.S. Francisco, 6 de junio de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Intentaré hacer un acto de caridad a lo largo del día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. lunes 30 de octubre de 2017.

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171030
 
Lunes de la trigésima semana del tiempo ordinario
  
Carta de San Pablo a los Romanos 8,12-17. 
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal.
Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.
 
Salmo 68(67),2.4.6-7ab.20-21. 
¡Se alza Dios!
Sus enemigos se dispersan
y sus adversarios huyen delante de él.
Pero los justos se regocijan,
gritan de gozo delante de Dios
y se llenan de alegría.
Dios en su santa Morada
es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:
él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos.
¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!
El carga con nosotros día tras día;
él es el Dios que nos salva
y nos hace escapar de la muerte.
 
Evangelio según San Lucas 13,10-17. 
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga.
Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad»,
y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado».
El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?».
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
 
Leer el comentario del Evangelio por 
San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el evangelio n°31
«Mujer, quedas libre de tu imperfección»
«Jesús enseñaba en la sinagoga un sábado. Había allí, una mujer poseída, desde hacía dieciocho años, de un espíritu que la tenía invalida»… «estaba curvada, y no podía mirar hacia arriba.» El pecador, preocupado por las cosas de la tierra y no buscando las del cielo, es incapaz de mirar hacia lo alto: como sigue deseos que le llevan hacia abajo, su alma, perdiendo su rectitud, se curva, y no ve más que lo que piensa sin cesar. Volveos hacia vuestros corazones, hermanos muy queridos, y examinad continuamente los pensamientos a los que no dejáis de dar vueltas en vuestro espíritu. Uno piensa en honores, otro en dinero, otro en aumentar sus propiedades. Todas estas cosas son bajas, y cuando el espíritu se invierte, se desvía, perdiendo su rectitud. Y porque no se levanta a desear los bienes de alto, es como esta mujer curvada, que sencillamente no puede mirar hacia lo alto…
El salmista ha descrito muy bien nuestra curvatura cuando dijo de sí mismo, como símbolo de todo el género humano: «Estoy encorvado y encogido hasta el extremo» (Sal. 37,7). Se consideraba que el hombre, aunque creado para contemplar la luz de lo alto, fue arrojado fuera del paraíso a causa de sus pecados, y que en consecuencia, las tinieblas que reinan en su alma, le hacen perder el apetito de cosas de lo alto y prestar toda su atención a las de abajo… Si bien el hombre, perdiendo de vista las cosas del cielo, pensaba sólo en las cosas de este mundo, sería sin duda curvado y humillado, pero no «en exceso». Ahora bien, como no sólo las cosas de este mundo hacen bajar sus pensamientos…, sino, el placer defendido que hunde, no está sólo curvado, sino «curvado en exceso».
 
 
©Evangelizo.org 2001-2017
 
 

Ángelus: “Sin amor, la vida como la fe permanecen estériles” (Traducción completa)

Fuente : https://es.zenit.org/articles/angelus-sin-amor-la-vida-como-la-fe-permanecen-esteriles-traduccion-completa/
 
Comentario del Evangelio del domingo
•29 octubre 2017•Anita Bourdin•Angelus y Regina Caeli, El papa Francisco
Angelus 29/10/2017 CTV
Angelus 29/10/2017 CTV
 
(ZENIT –  Roma, 29 de octubre de 2017) “El amor da impulso  y fecundidad a la vida y al camino de fe: sin amor, la vida como la fe permanecen estériles”, explica el Papa Francisco.
El Papa ha comentado el Evangelio de este día, como el “mandamiento más grande”, antes de la oración del ángelus, este domingo 29 de octubre de 2017, desde el despacho del palacio apostólico que da a la plaza San Pedro, en presencia de unos 30.000 visitantes.
“Hemos sido creados ciertamente para amar y para ser amados, ha insistido el Papa. Dios que es amor, nos ha creado para hacernos participar de su vida, para ser amados por Él y para amarle, y para amar como Él a las demás personas. Este es el “sueño” de Dios para el hombre”.
El Papa ha añadido que en la Eucaristía, el bautizado recibe de Dios esta “capacidad” de amar.
Esta es nuestra traducción, rápida, de trabajo, de la alocución pronunciada por el Papa Francisco antes de la oración del ángelus.
 
Palabras del Papa antes del ángelus
 
Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
Este domingo, la liturgia nos presenta un pasaje evangélico breve, pero muy importante. (cf. Mt 22, 34-40).
El evangelista Mateo cuenta que los fariseos se reúnen para poner a Jesús a prueba. Uno de ellos, un doctor de la Ley de Moisés, le pregunta: “Maestro, ¿en la ley, cuál es el mandamiento mayor? (v. 36). Es una pregunta insidiosa, porque en la Ley de Moisés, se mencionan más de 600 preceptos. ¿Cómo distinguir entre ellos el más grande mandamiento?.
Pero Jesús no duda y responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente” y añade: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (vv. 37.39).
Esta respuesta De Jesús no es evidente por que en los múltiples efectos de la ley judía, los más importantes eran los Diez mandamientos, comunicados directamente por Dios a Moisés, como condición de pacto de Alianza con el pueblo.
Pero Jesús quiere hacer comprender que sin el amor de Dios y del prójimo, no hay verdadera fidelidad a esta Alianza con el Señor. Puedes hacer muchas buenas cosas,  observar muchos preceptos, pero si no tienes amor no sirve para nada.
Otro texto del Libro del Éxodo, llamado “Código de la Alianza”, lo confirma. Dice que no podemos estar en Alianza con el Señor y maltratar a quienes gozan de su protección. Y ¿Quiénes son aquellos que gozan de su protección?. La Biblia lo dice: la viuda, el huérfano, el extranjero, es decir las personas más solas y sin defensa (cf. Ex 22, 20-21).
Respondiendo a los fariseos que le habían interrogado, busca ayudarles a poner su religiosidad en orden, a restablecer aquello que cuenta verdaderamente y lo que es menos importante. Jesús dice: “De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas” (Mt 22, 40), estos son los más importantes y los otros dependen de ellos.
Y Jesús ha vivido su vida justamente así: predicando y haciendo lo que verdaderamente cuenta y que es esencial, es decir el amor. El amor da impulso y fecundidad a la vida y al camino de fe: sin el amor, la vida como la fe son estériles.
Lo que Jesús propone en esta página evangélica es un ideal maravilloso, que corresponde al deseo más auténtico de nuestro corazón. Hemos sido creados para amar y para ser amados. Dios, que es Amor, nos ha creado para hacernos  participar de su vida, para ser amados por Él y para amarle y para amar como Él a las demás personas. He aquí el “sueño” de Dios para el hombre.
Y para realizarlo, tenemos necesidad de su gracia, tenemos necesidad de recibir en nosotros la capacidad de amar que viene de Dios mismo. Jesús se ofrece en nosotros en la eucaristía justamente para esto. En ella, recibimos a Jesús en la expresión máxima de su amor, cuando se ofrece al Padre para nuestra salvación.
Que la Santísima Virgen nos ayude a acoger en nuestra vida el “gran mandamiento” del amor de Dios y del prójimo. En efecto aunque le conozcamos desde pequeños, nunca hemos terminado de convertirnos a esto y de ponerlo en práctica en las diferentes situaciones en las cuales nos encontremos.
©Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

Comentario al Evangelio de hoy sábado 28 de octubre de 2017.

Apóstoles anónimos
Fiesta de los Santos Simón y Judas Tadeo
Por: H. Javier Castellanos, L.C.
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67187/apostoles-anonimos.html
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
¡Dios te salve, María! Tú eres bendita entre todas las mujeres, tú eres el honor de todos nosotros, tus hijos. Tu grandeza consiste en que te hiciste pequeña. Enséñanos también a nosotros el valor de la entrega humilde al Señor. ¡Ruega por nosotros ante Dios! Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6,12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Simón provenía de un grupo político de Israel. Judas hizo una pregunta en la Última Cena y escribió una de las cartas del Nuevo Testamento. Fuera de estos datos tan reducidos, ¿qué más sabemos sobre los dos apóstoles de hoy? ¿Dónde predicaron? ¿Qué hicieron?
Cuando pensamos en los Doce Apóstoles que eligió el Señor, con facilidad vienen a nuestra mente nombres como Pedro, Santiago y Juan. Tal vez pensamos en Pablo, un apóstol posterior a la Resurrección, pero igual de apasionado por el Evangelio. ¿Quién piensa en Simón? ¿Quién piensa en Judas Tadeo? Los pobres acabaron en un lugar «secundario», de ésos que no aparecen en primera plana ni parecen dejar rastro en la historia…
Sin embargo, ellos fueron esenciales en la construcción del Reino. Tan esenciales como Santiago, como Juan. Fueron parte de los Doce, escucharon cada palabra del Maestro, presenciaron sus milagros, recibieron su misión. Pero su importancia no consiste en la fama que obtuvieron. Importancia y renombre no siempre van de la mano.
Construir el Reino requiere decir poco y hacer mucho. No es nuestro nombre lo que anunciamos por la calle, sino el nombre de Jesús, «porque no existe bajo el cielo otro nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación.» (Hechos 4, 12) Como apóstoles del Tercer Milenio, queremos dar a conocer a Cristo, hacer crecer su fama, expandir su mensaje y su impacto en el corazón de los hombres y mujeres de todo el mundo. Éste es nuestro objetivo, mucho más que la propia realización.
Nuestro trabajo por construir una cultura más cristiana, tal vez nadie lo vea. Tal vez nadie nos construirá una iglesia para venerar nuestras reliquias… Tal vez seamos de ese montón de apóstoles «anónimos» que han recorrido caminos por dos mil años sin dejar firma… ¿Y qué más da? No existen los apóstoles anónimos; para Cristo somos importantes, nuestro nombre es insustituible en la lista de sus apóstoles. Esto es lo único que de verdad importa.
 
Celebramos, por tanto, la fiesta de la santidad. Esa santidad que, tal vez, no se manifiesta en grandes obras o en sucesos extraordinarios, sino la que sabe vivir fielmente y día a día las exigencias del bautismo. Una santidad hecha de amor a Dios y a los hermanos. Amor fiel hasta el olvido de sí mismo y la entrega total a los demás, como la vida de esas madres y esos padres, que se sacrifican por sus familias sabiendo renunciar gustosamente, aunque no sea siempre fácil, a tantas cosas, a tantos proyectos o planes personales. Pero si hay algo que caracteriza a los santos es que son realmente felices. Han encontrado el secreto de esa felicidad auténtica, que anida en el fondo del alma y que tiene su fuente en el amor de Dios. Por eso, a los santos se les llama bienaventurados. Las bienaventuranzas son su camino, su meta hacia la patria. Las bienaventuranzas son el camino de vida que el Señor nos enseña, para que sigamos sus huellas.
(Homilía de S.S. Francisco, 1 de noviembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré algún servicio en mi casa que pase desapercibido.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 29 de Octubre de 2017.

Paz y Bien. Les recuerdo que desde el domingo 5 de Noviembre la misa de la tarde será a las 19’30hrs. Y el 7 se da inicio al Mes de María, que se hará a las 11 de la mañana
DOMINGO XXX DEL AÑO.
Exodo 22, 20-26: leyes morales y religiosas. Cómo debe comportarse un verdadero israelita con el prójimo.
Mateo 22, 34-40: se da a conocer el mandamiento más importante: el amor, en su doble dimensión: a Dios y al prójimo.
 
1.- Una vez más se nos da a conocer lo fundamental para vivir como Dios quiere. Se trata de la vivencia del amor. Vivir el amor, eso realiza a la persona. Pero cuando la Palabra nos habla del amor lo ennoblece, lo eleva, lo enriquece. Porque corremos el riesgo de disminuir y abaratar el amor. Vale la pena vivir el amor, porque es lo esencial para hacer realidad el Reino de Dios. Y ambos textos nos iluminan, nos muestran la cara y sello del amor.
Tenemos que amar a Dios. Y en la cita que se hace del Deuteronomio 6,5 se nos indica la manera de amar a Dios: con todo el corazón, es decir, desde el fondo de nuestro ser, allí donde está la sede de la voluntad, esa capacidad de tomar decisiones. Amar a Dios exige una opción fundamental por El. Amar a Dios con toda el alma, es decir, con toda  nuestra vitalidad, tal cual somos. Y evangelista agrega: “con todo tu espíritu” o mente, es decir, toda la inteligencia y saber que es capaz el espíritu humano. Nada se opone ni debe ser excusa para dejar de amar a Dios. Hoy muchos se excusan porque no se aceptan como son, porque no quieren ni saben optar por El, porque han caído en la autosuficiencia de creer que lo saben todo. No aman a Dios.
 
2.- Tenemos que amar al prójimo: Se cita el Levítico 19,18. Amar al prójimo como a uno mismo. Esto tiene varias explicaciones. Por ejemplo, yo soy la medida del amor al prójimo; lo que a mí me gustaría que hicieran conmigo, lo debe hacer yo con el otro. La cita de la primera lectura también nos ayuda a comprender cómo amar al prójimo: hay que amar al extranjero, a la viuda y a los huérfanos, pues son los más indigentes de aquella sociedad, que carecía de leyes sociales, montepíos y pensiones, etc. Amar al prójimo significa no ser usurero con él. La ley entra en detalles muy concretos.
 
3.- La ley del amor a Dios y al prójimo sigue siendo válida, pero hoy tiene una forma un poco más moderna de aplicarse. ¿Cómo?
En lo que se refiere a Dios, podría decirse que el hombre moderno debe aprender a optar por el Señor, preferirlo. No debe endiosarse a sí mismo. Un amor no racional o teórico, sino concreto, un amor de corazón. Vivimos en una cultura que se auto endiosa, le da la espalda a Dios. Hace la voluntad propia, no la de Dios. Hoy se prescinde de Dios. Hay países en los que lo religioso queda fuera del ámbito social-comunitario.
En lo que se refiere al prójimo, hemos caído en contradicciones terribles. Vale más la vida de una mascota que la de un bebé. La ley contra el maltrato animal (que no es mala) está por encima de la ley por la vida; hoy se legisla en pro del aborto. Decimos ser un país acogedor, pero se muestra un racismo desvergonzado. No se acepta al extranjero, sobre todo si es de piel oscura. Y se nos olvida que muchos de nuestros compatriotas fueron extranjeros obligados por la dictadura. Nuestro país es corrupto, donde se explota al pobre, al que pide préstamos; con un sistema de pensiones que fabrica pobres. Y así no se ama al prójimo, Dios quiere otra cosa de nosotros.
 
4.- Esta ley de amor en su doble dimensión es la base de toda la ley y enseñanza religiosa. Viene siendo la coordenada de toda moral y convivencia humana, es el rayado de cancha que establece los límites del actuar de un creyente. Es el esquema básico fundamental de la Alianza con Dios. Esta estructura íntima acredita cualquier otra estructura. Por eso, todo lo que atropella al amor a Dios o al prójimo, de por sí es malo, porque eso no entra en la Voluntad de Dios.
Jesús con su autoridad le da  el espaldarazo a todo esto. El es quien acredita que lo mejor para nosotros es amar a Dios por sobre todo y al prójimo como a nosotros mismos.
La Eucaristía es renovación de la Alianza. Ratifiquémosla participando en esta comunión.
 
Hno. Pastor Salvo Beas.
 

EDD. sábado 28 de octubre de 2017.

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171028
 
Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles
Carta de San Pablo a los Efesios 2,19-22.
Hermanos:
Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.
En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.
En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
 
Evangelio según San Lucas 6,12-19.
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles:
Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,
Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados;
y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
 
Leer el comentario del Evangelio por  Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Contra Celso, I, 62
 
La palabra de los apóstoles Simón y Judas resuena en toda la tierra.
 
Si para hacer los ministros de sus enseñanzas, Jesús hubiera escogido hombres sabios según la opinión pública, capaces de captar y de expresar ideas agradables a los oídos de las multitudes, lo hubieran sospechado de haber predicado según el método de promoción de los filósofos, y el carácter divino de su doctrina no hubiera aparecido en toda su evidencia. Su doctrina y su predicación hubieran consistido  «en persuasivos discursos de sabiduría» (1Co 1:17) y nuestra fe, como a aquella que damos a las doctrinas de los filósofos de este mundo, «reposaría en la sabiduría de los hombres y no en el poder de Dios» (1Co 2:5). Pero cuando vemos pescadores y publicanos sin instrucción que con audacia discuten con los judíos de la fe en Jesucristo, lo predican en el resto del mundo, y lo logran, ¿Cómo no buscar el origen de ese poder de persuasión? ¿Cómo no admitir que la palabra de Jesús:  «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4:19), lo realizó en sus apóstoles por medio de un poder divino?
Pablo también manifiesta este poder cuando escribe: «Mi palabra y mi mensaje no tenían nada de un persuasivo discurso de sabiduría, era la demostración del Espíritu y del poder de Dios » (1 Co 2:4). Es lo que dijeron los profetas, cuando anunciaron anticipadamente la predicación del Evangelio: «El Señor dará su palabra a los mensajeros de la Buena Nueva con gran poder» afín de que «su palabra corra a toda prisa» (Ps 67:12; 147:15). Y de hecho, vemos que«la voz» de los apóstoles de Jesús resuena en toda la tierra y sus palabras hasta los confines de la tierra» (Ps 18:5;Rm 10:18). Por esa razón los que escuchen la palabra de Dios anunciada con poder se llenan ellos mismos de ese poder; lo manifiestan por su conducta y por la lucha por la verdad hasta la muerte.
 

Comentario al evangelio de hoy viernes 27 de octubre de 2017.

Que todo se resuelva, siempre para el bien.
Viernes XXIX del tiempo ordinario.
 
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga, L.C.
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67181/que-todo-se-resuelva-siempre-para-el-bien.html
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ven, Espíritu Santo. En tus manos esta pequeña meditación. Quiero estar contigo. Gracias Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Mi corazón es capaz de exponerse a los demás? Jesús me invita a solucionar los problemas que pudiera tener con otras personas. Digamos, por ejemplo, que quiero mejorar las cosas con un familiar. Me alejé de él o de ella por alguna razón. Quiero reconciliarme, pero si no soy capaz de exponer mi corazón, difícilmente podré lograr algo. En otras palabras, debo saber «exponerme» al «peligro» de ser rechazado -siempre buscando el bien del otro. Esto se llama humildad, una humildad motivada por el amor, que todo lo une y lo sana.
Un segundo caso es el siguiente: Jesús, en su consejo, habla de una relación en la que ya hay algo fuera de lugar, algo que debe ser corregido. Pero, ¿qué hay de una relación que parece ir bien? Ejemplo: tengo un hijo, tengo un amigo o una persona que aprecio. Convivimos frecuentemente, pero, ¿cuándo fue la última vez que hablé con él de mí?, ¿le digo que lo mucho que lo aprecio, lo agradecido que estoy con él o con ella?, ¿le digo lo que pienso? Podemos aplicar nuevamente el consejo de Jesús pero en modo constructivo. Es como resolver el problema antes de que surja.
Señor, dame valor. A veces no soy consciente de los tesoros entre los cuales me encuentro. Vivo rodeado de personas que no sé si podré decirles lo mucho que las aprecio y lo mucho que les agradezco. Quizá a Ti tampoco te agradezco con frecuencia. Te pido que me ayudes a tener una actitud de continua gratitud y humildad para con todos. Una actitud que ayude a construir una atmósfera en que «todo esté resuelto» y «siempre para el bien».
 
La valentía apostólica que el Espíritu Santo enciende en nosotros como un fuego nos ayuda a superar los muros y las barreras, nos hace creativos y nos impulsa a ponernos en marcha para caminar incluso por vías inexploradas o incómodas, dando esperanzas a cuantos encontramos. Con este fuego del Espíritu Santo estamos llamados a convertirnos cada vez más en una comunidad de personas guiadas y transformadas, llenas de comprensión, personas con el corazón abierto y el rostro alegre.
(S.S. Francisco, Angelus 14 de agosto de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy tengo una oportunidad para aplicar lo dicho en la meditación. ¿Con quién podría hacerlo? Voy a contactar a esa persona y haré una oración especial por él o ella.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. viernes 27 de octubre de 2017.

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171027
 
Viernes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario
Carta de San Pablo a los Romanos 7,18-25a.
Porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo.
Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.
Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí.
De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal.
Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios,
pero observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte?
¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor! En una palabra, con mi razón sirvo a la Ley de Dios, pero con mi carne sirvo a la ley del pecado.
 
Salmo 119(118),66.68.76.77.93.94.
Enséñame la discreción y la sabiduría,
porque confío en tus mandamientos.
Tú eres bueno y haces el bien:
enséñame tus mandamientos.
Que tu misericordia me consuele,
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré,
porque tu ley es toda mi alegría.
Nunca me olvidaré de tus preceptos:
por medio de ellos, me has dado la vida.
Sálvame, porque yo te pertenezco
y busco tus preceptos.
 
Evangelio según San Lucas 12,54-59.
Jesús dijo a la multitud:
«Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.»
 
Leer el comentario del Evangelio por  San Juan XXIII (1881-1963), papa. Discurso de apertura del Concilio Vaticano II, 11/10/1962 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)
 
Discernir los signos de los tiempos: un gran tema del Vaticano II
En el cotidiano ejercicio de Nuestro ministerio pastoral llegan, a veces, a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la medida. Ellas no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina; van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia, que sigue siendo maestra de la vida, y como si en tiempo de los precedentes Concilios Ecuménicos todo hubiese procedido con un triunfo absoluto de la doctrina y de la vida cristiana, y de la justa libertad de la Iglesia.
Nos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos, como si el fin de los tiempos estuviese inminente.
En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que, por obra misma de los hombres pero más aún por encima de sus mismas intenciones, se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados; pues todo, aun las humanas adversidades, aquélla lo dispone para mayor bien de la Iglesia.
 
 

Comentario al evangelio de hoy jueves 26 de octubre de 2017.

Traer paz o división
Santo Evangelio según San Lucas 12,49-53. Jueves XXIX del tiempo ordinario.
 
Por: H. Cristian Gutiérrez, L.C.
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67164/traer-paz-o-division.html
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, quiero estar contigo en este momento y decirte tantas cosas: contarte de mi vida, aunque ya la conoces, hablarte de mis proyectos, desahogarte mis problemas, platicarte mis ilusiones y mis fracasos. Quiero escucharte, verte, experimentarte, tocarte con la fe. Necesito de Ti tanto como del agua o del aire. Cuando me alejo de Ti soy tan triste, tan débil, tan frágil. Pero sé también que contigo todo lo puedo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12,49-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
El Evangelio me muestra cómo eres y en este pasaje contemplo una faceta de tu persona que pocas veces se descubre. Eres un hombre celoso por la salvación de las almas, un hombre luchador, aguerrido, lanzado. Sabes bien que tu mensaje va contra corriente y que no será bien acogido por el mundo, por ello adviertes de las consecuencias de tus actos.
Eres un apasionado, un loco de amor que quisiera que el mundo ardiera por este amor, pero se topa con la frialdad del hombre que pocas veces y con resistencia se deja encender.
Con esto me enseñas a cultivar en mi vida ese celo a hacer que más personas te conozcan y te amen, porque así sus vidas serán mejores. Esa pasión por evangelizar no sólo a unos cuantos, sino alcanzar el mundo entero.
Dame, Señor, un poco de ese celo tuyo que me mueva a ser dócil instrumento en tus manos para llevar tu mensaje por toda la tierra. Que me queme por dentro el anhelo de llevarte a los que no te conocen. Que me mueva, me motive a sudar y desgastarme consciente que de Ti depende la salvación.
Evangelizar no es siempre motivo de unión, aunque debería serlo. Esto me lo dejas claro en este pasaje. Es difícil que los hombres dejemos las formas de pensar, de actuar, de ser, contrarias al Evangelio. Por ello tu mensaje no es siempre acogido con docilidad y apertura. Sin embargo esto no es motivo de desánimo. El fuego de tu amor puede consumir esas dificultades y hacer que todos seamos un solo rebaño, con un solo Pastor.
 
El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Este –el fuego– es una fuerza creadora que purifica y renueva, quema toda miseria humana, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde dentro, nos regenera y nos hace capaces de amar. Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios.
(Angelus de S.S. Francisco, 14 de agosto de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy me esforzaré por vivir mis deberes con espíritu de perfección, ofreciendo al Señor este acto de amor por la salvación de quienes no han sido evangelizados.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 
 
 
 

EDD. jueves 26 de octubre de 2017.

Jueves de la vigésima novena semana del tiempo ordinario
  
Carta de San Pablo a los Romanos 6,19-23. 
Voy a hablarles de una manera humana, teniendo en cuenta la debilidad natural de ustedes. Si antes entregaron sus miembros, haciéndolos esclavos de la impureza y del desorden hasta llegar a sus excesos, pónganlos ahora al servicio de la justicia para alcanzar la santidad.
Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia.
Pero, ¿Qué provecho sacaron entonces de las obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte.
Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna.
Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Salmo 1,1-2.3.4.6. 
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
 
 
Evangelio según San Lucas 12,49-53. 
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!
Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.
De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:
el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
 
 
Leer el comentario del Evangelio por 
 Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul
Discursos ascéticos, 1ª serie, n°2
He venido a traer fuego a la tierra
Hazte violencia (cf Mt 11,12), esfuérzate en imitar la humildad de Cristo, a fin de que se encienda cada vez más el fuego que prendió en ti, este fuego que consume todos los impulsos de este mundo que destruyen al hombre nuevo y que manchan las moradas del Señor santo y poderoso. Porque yo afirmo con san Pablo que «somos templo de Dios» (2Co 6,16). Purifiquemos pues su templo, «como él mismo es puro» (1Jn 3,3), con el fin de que tenga el deseo de permanecer allí; santifiquemoslo, como él mismo es santo (1P 1,16); adornemoslo de muchas obras buenas y dignas.
Llenemos el templo del descanso de su voluntad, como de un perfume, por la oración pura, la oración del corazón que es imposible adquirir entregándose a los contínuos impulsos de este mundo. Así la nube de su gloria cubrirá tu alma, y la luz de su grandeza brillará en tu corazón (cf 1R 8,10). Todos los que permanezcan en la casa de Dios se llenarán de alegría y se regocijarán. Pero los insolentes y los desleales desaparecerán bajo la llama del Espíritu Santo.