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Autor: Patricio Osiadacz

Audiencia general, 15 de noviembre de 2017 (Texto completo)

 

Fuente:  https://es.zenit.org/articles/la-misa-es-oracion-audiencia-general-15-de-noviembre-de-2017-texto-completo/

“La misa es oración”, tema de la catequesis del Papa

15 noviembre 2017RedaccionAudiencia General

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El Papa en la audiencia general 15/11/2017 © L´Osservatore Romano

(ZENIT – 15 Nov. 2017).- “La misa es oración”, ha dicho el Papa Francisco, y la oración es, “ante todo, diálogo, relación personal con Dios”, ha recordado.

El Papa ha impartido esta mañana, 15 de noviembre de 2017, en la audiencia general, la segunda catequesis sobre la Santa Misa, nuevo ciclo que comenzó la semana pasada.

En esta catequesis, el Santo Padre reflexiona sobre la misa como “oración” y ha explicado que la misa es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime, y al mismo tiempo la más “concreta”, y ha aclarado: “porque es el encuentro de amor con Dios a través de su Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Jesús. Es un encuentro con el Señor”.

Asimismo, el Papa ha explicado la importancia del silencio en la misa: “Rezar, como cualquier diálogo verdadero, es también saber permanecer en silencio”, y ha añadido que llegar antes de tiempo a la eucaristía, puede ser una ocasión para “prepararse al diálogo. Es el momento de recogerse en el corazón para prepararse al encuentro con Jesús”.

A continuación, sigue el texto completo de la catequesis pronunciada por el Papa Francisco en la audiencia general, publicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas: ¡buenos días!

Continuamos con las catequesis sobre la santa misa. Para entender la belleza de la celebración eucarística me gustaría comenzar con un aspecto muy simple: La misa es oración, de hecho, es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime, y al mismo tiempo la más “concreta”. Porque es el encuentro de amor con Dios a través de su Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Jesús. Es un encuentro con el Señor.

Pero, primero, tenemos que responder una pregunta. ¿Qué es la oración realmente? En primer lugar es ante todo diálogo, relación personal con Dios. Y el hombre ha sido creado como un ser en relación personal con Dios que halla su relación plena  únicamente en el encuentro con su Creador. El camino de la vida es hacia el encuentro definitivo con el Señor.

El Libro de Génesis afirma que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, que es Padre Hijo y Espíritu Santo, una relación perfecta de amor que es unidad. De esto podemos entender que todos nosotros hemos sido creados para entrar en una relación perfecta de amor, en un entregarse y recibirse continuo para encontrar así la plenitud de nuestro ser.

Cuando Moisés, frente a la zarza ardiente, recibe la llamada de Dios, le pregunta cuál es su nombre, y ¿Qué responde Dios? : “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). Esta expresión, en su sentido original, expresa presencia y favor, y, de hecho, inmediatamente después  Dios añade: “El Señor, el Dios de vuestros padres, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob” (v. 15). Así también  Cristo cuando llama a sus discípulos, los llama para que estén con Él .Esta es, pues, la gracia más grande: poder experimentar que la misa,  la eucaristía es el momento privilegiado para estar con Jesús, y a través de Él, con Dios y con los hermanos.

Rezar, como cualquier diálogo verdadero, es también saber permanecer en silencio, -en los diálogos hay momentos de silencio-,  en silencio con Jesús. Y cuando vamos a misa, a lo mejor llegamos cinco minutos antes y empezamos a charlar con el que está al lado. Pero no es el momento de charlar: es el momento del silencio para prepararse al diálogo. Es el momento de recogerse en el corazón para prepararse al encuentro con Jesús. ¡El silencio es tan importante! Acordaos de lo que dije la semana pasada: no vamos a un espectáculo, vamos al encuentro con el Señor  y el silencio nos prepara y nos acompaña. Permanecer en silencio junto con Jesús. Y del silencio misterioso de Dios brota su Palabra que resuena en nuestro corazón. Jesús mismo nos enseña cómo es realmente posible “estar” con el Padre y nos lo demuestra con su oración. Los Evangelios nos muestran a Jesús que se retira en lugares apartados para orar; los discípulos, al ver esta relación íntima con el Padre, sienten el deseo de participar  y le preguntan: “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1). Lo hemos escuchado en la lectura antes del principio de la audiencia. Jesús responde que lo primero que se necesita para orar es saber decir “Padre”. Prestemos atención: si yo no soy capaz de decir “Padre” a Dios, no soy capaz de rezar. Tenemos que aprender a decir “Padre”, es decir,  a ponernos en su presencia con una confianza filial. Pero para aprender, debemos reconocer humildemente que necesitamos que nos instruyan  y decir con sencillez: Señor,  enséñame a rezar.

Este es el primer punto: ser humilde, reconocerse hijo, reposar en el Padre, fiarse de Él. Para entrar en el Reino de los Cielos, es necesario hacerse pequeños como niños. En el sentido de que los niños saben fiarse, saben que alguien se preocupará de ellos, de lo que comerán, de lo que se pondrán, etc. (ver Mt 6: 25-32). Esta es la primera actitud: fiarse y confiar, como el niño con sus  padres; saber que Dios se acuerda de ti, te  cuida, a ti, a mí, a todos.

La segunda predisposición, que también es propia de los niños, es dejarse sorprender. El niño siempre hace mil preguntas porque quiere descubrir el mundo; y se maravilla incluso  de las  cosas pequeñas porque todo es nuevo para él. Para entrar en el Reino de los Cielos, hay que dejarse sorprender. En nuestra relación con el Señor,  en la oración, -pregunto-  ¿Nos dejamos maravillar o pensamos que la oración es hablar con Dios como hacen los loros? No; es fiarse, es abrir el corazón para dejarse maravillar. ¿Nos dejamos sorprender por Dios que es siempre el Dios de las sorpresas? Porque el encuentro con el Señor es siempre un encuentro vivo, no es un encuentro de museo. Es un encuentro vivo y nosotros vamos a misa, no a un museo. Vamos a un encuentro vivo con el Señor.

En el Evangelio se habla de un  tal Nicodemo (Jn 3, 1-2), un hombre anciano, una autoridad en Israel, que va donde Jesús para conocerlo; y el Señor le habla de la necesidad de “nacer de lo alto” (véase vers. 3). Pero, ¿qué significa? ¿Se puede “renacer”? Volver  a tener el gusto, la alegría, la maravilla de la vida, ¿es posible incluso frente a tantas tragedias? Esta es una pregunta fundamental de nuestra fe y este es el deseo de todo verdadero creyente: el deseo de renacer, la alegría de comenzar de nuevo. ¿Tenemos este deseo? ¿Cada uno de nosotros quiere renacer siempre para encontrar al Señor? ¿Vosotros tenéis este deseo? Efectivamente, se puede perder fácilmente porque, debido a tantas actividades, a tantos  proyectos que realizar , al final  nos queda poco tiempo y perdemos de vista lo que es fundamental: nuestra vida del corazón, nuestra vida espiritual, nuestra vida que es encuentro con el Señor en la oración.

En verdad, el Señor nos sorprende mostrándonos  que Él también nos ama en nuestras debilidades. “Jesucristo […] es  víctima de propiciación por nuestros pecados; no solo por los nuestros sino también por los del mundo entero (1 Jn 2: 2). Este don,  fuente de verdadero consuelo,  -pero el Señor siempre nos perdona- esto consuela, es un verdadero consuelo, es un don que se nos  da a través de la Eucaristía, ese banquete nupcial  donde el Esposo se encuentra con nuestra fragilidad, ¿Puedo decir que cuando comulgo en misa, el Señor  se encuentra con mi fragilidad? Sí; ¡podemos decirlo porque es verdad! El Señor se encuentra con nuestra fragilidad para llevarnos de vuelta a la primera llamada:. La de ser a imagen y semejanza de Dios Este es el ambiente de  la Eucaristía, esta es la oración.

© Librería Editorial Vaticano

 

Carta dirigida al Hermano Hector Campos OFM Cap.

Longavi, 06 de Noviembre de 2016.
 Al hermano Héctor Campos OFMCap.:
Paz y Bien querido fray Hector!!!! Reciba esta carta con el cariño fraterno de sus hermanos de la Comisión Nacional de Laicos Capuchinos y de todas las fraternidades a nivel provincial.
Como ya sabíamos desde hace tiempo, usted no continuaría prestando el servicio de Ministro Provincial de la Orden finalizado el reciente capítulo y aunque era algo previsto, una vez que se hace efectivo este hecho se cruzan varios sentimientos en el corazón. El primero de ellos es sin duda la gratitud al Señor por estos años de camino compartido, caracterizado por la escucha, la presencia activa y la alegría de su parte, en lo que como laicos nos toca ir desarrollando en favor de los hermanos. Nos hemos sentido bendecidos de la constante actitud de hacernos realmente parte de la marcha de la orden y enseñarnos a no perder el optimismo y la alegría a pesar de los obstáculos que se puedan presentar.
Junto a usted hemos confirmado cada vez más que nuestro camino espiritual es este y que es una opción válida en la vida de tantos hermanos laicos que queremos hacer realidad los valores franciscanos en el mundo, sin dejar nunca de escudriñar lo que quiere Dios para cada uno.
Seguro cada cual tiene más de alguna experiencia que contar, pues supo hacerse cercano y realmente hermano, que corrige cuando es necesario pero que acoge con cariño.
Le pedimos buen Dios que siga mostrándose a través suyo en su nuevo destino geográfico y pastoral, derrame su bendición para su vida y que la Virgen Madre le cubra con su manto de amor.
Con Francisco y Clara, en nombre de toda la Comisión Nacional y cada hermano de norte a sur, le decimos simplemente GRACIAS¡¡¡ Cuente con nuestro cariño y oraciones.
Comisión Nacional Laicos Capuchinos
 
 
 
 
 
 
 
 

Comentario al evangelio de hoy jueves 16 de noviembre de 2017.

El reino de Dios está cerca.

Jueves XXXII del tiempo ordinario.
Por: H. César Yali Molina Flores, L.C.
 
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/67362/el-reino-de-dios-esta-cerca.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Dios mío, concédeme la gracia de poder ser dócil a tu palabra, para que germine desde lo más profundo de mi corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17,20-25
En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo llegará el Reino de Dios?». Jesús les respondió: «El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes».
Les dijo entonces a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un sólo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy el Evangelio nos invita a escuchar la respuesta de Jesús sobre el reino de los cielos, respuesta que ha sido dada por la curiosidad de saber «cuándo iba a llegar el reino de Dios».Ahora es momento de preguntar cuántas veces en mi vida han surgido preguntas que he dirigido a Dios como, por ejemplo: ¿Hasta cuándo…? ¿Por qué…?,entre otras, que, en el fondo, lo que le digo es: «cuándo vendrás a instaurar tu reino?»
Jesús con una mirada paternal me ve a los ojos y dice: Ya estoy en tu corazón, basta que hagas silencio y escuches cuando te hablo desde lo más íntimo de tu corazón.Jesús mismo muestra que el camino para reconocerle, no es fácil, pero que está al alcance de quien quiere encontrarse con Él y su reino.

Dios es cercano, su Reino está cerca: el Señor no desea que lo teman como a un soberano poderoso y distante, no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia, sino que quiere sumirse en nuestros avatares de cada día para caminar con nosotros. Pensando en el don de un milenio abundante de fe, es bello sobre todo agradecer a Dios, que ha caminado con vuestro pueblo, llevándolo de la mano, como un papá con su niño, y acompañándolo en tantas situaciones. Es lo que siempre estamos llamados a hacer, también como Iglesia: escuchar, comprometernos y hacernos cercanos, compartiendo las alegrías y las fatigas de la gente, de manera que se transmita el Evangelio de la manera más coherente y que produce mayor fruto: por irradiación positiva, a través de la transparencia de vida.
(Homilía de S.S. Francisco, 28 de julio de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré que el día sea agradable para las personas con quienes me encuentre, llevándoles palabras de aliento.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. jueves 16 de noviembre de 2017

Fuente  :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171115
 
Jueves de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario
Libro de la Sabiduría 7,22-30.8,1.
En ella hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo,
libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los inteligentes, en los puros y hasta los más sutiles.
La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo.
Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla.
Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.
Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.
Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría.
Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz,
Ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.
Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.
 
Salmo 119(118),89.90.91.130.135.175.
Tu palabra, Señor, permanece para siempre,
está firme en el cielo.
Tu verdad permanece por todas las generaciones;
tú afirmaste la tierra y ella subsiste.
Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,
porque todas las cosas te están sometidas.
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante.
Que brille sobre mí la luz de tu rostro,
y enséñame tus preceptos.
Que yo viva y pueda alabarte,
y que tu justicia venga en mi ayuda.
 
Evangelio según San Lucas 17,20-25.
Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
y no se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’. Porque el Reino de Dios está entre ustedes».
Jesús dijo después a sus discípulos: «Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
Les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’, pero no corran a buscarlo.
Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.»
 
Comentario del Evangelio por San Juan Casiano (c. 360-435), fundador de la Abadía de Marsella. Conferencia 1, SC 42.
 
El Reino de Dios en medio de nosotros y dentro de nosotros.
Según nuestro juicio, sería una impureza apartarnos, ni que fuera por un momento, de la contemplación de Cristo. Cuando nuestra atención se ha desviado en algo de este divino objeto, volvamos a él los ojos de nuestro corazón y conduzcamos la dirección de nuestra mirada interior hacia él. Todo yace en le santuario profundo del alma. Cuando el diablo ha sido expulsado de allí y los vicios ya no tienen poder  en ella, se establece  en nosotros el Reino de Dios. Pero, el “Reino de Dios”, dice el evangelista, no viene de manera ostentosa que se pueda percibir con los ojos… En verdad, el Reino de Dios está dentro de vosotros. (cf Lc 17,20-21)
En nosotros no pueden habitar a la vez el conocimiento y la ignorancia de la verdad, el amor al vicio y a la virtud. Por lo tanto, somos nosotros quienes damos el poder sobre nuestra corazón o al demonio o a Cristo.
El apóstol, a su vez, describe así la naturaleza de este Reino: “Porque el reino de Dios no consiste en lo que se come o en lo que se bebe; consiste en la fuerza salvadora, en la paz y la alegría que proceden del Espíritu Santo.” (Rm 14,17) Si, pues, el Reino de Dios está dentro de nosotros mismos, y si consiste en la justicia, la paz y la alegría, todos los que viven practicando estas virtudes están, sin duda, en el Reino de Dios… Levantemos la mirada de nuestra alma hacia el Reino que es gozo sin fin.

Comentario al evangelio de hoy miércoles 15 de noviembre de 2017

¿Dónde estás?

Miércoles XXXII del tiempo ordinario.
Por: H. Rubén Tornero, L.C.
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67344/por-mandato-o-por-amor.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, una vez más vengo a estar contigo. Estoy en tu presencia. Tú que hiciste las enormes montañas, los inmensos mares, los millones de estrellas, has pensado en mí, en este momento, desde toda la eternidad. Quieres que estemos juntos…¡quieres que viva cada segundo de mi vida con la certeza de que nunca me abandonas! Aumenta mi fe en Ti, Jesús, mi confianza y amor. Recibe mi corazón que hoy viene a estar contigo y dame la gracia de escuchar lo que Tú quieres decirme. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17,11-19
En aquel tiempo cuando Jesús iba camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: «¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!».
Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: «¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?». Después le dijo al samaritano: «Levántate y vete. Tu fe te ha salvado».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Muy querida alma:
¿Dónde estás? En muchas ocasiones has venido a pedirme salud para un familiar enfermo o para ti mismo, la solución de un problema o mi ayuda para superar alguna dificultad… ¡y en tan pocas has regresado para agradecerme!
Todas las veces que me pediste algo, te escuché. Nunca tuve oídos sordos para Ti. Nisiquiera cuando me preguntaste – ¡o me reclamaste! – por qué no te escuchaba ni te daba lo que me pedías…. ¡Claro que te escuché! Te amo y mis entrañas se conmueven en lo más profundo de mí cada vez que me hablas. Nunca he dejado de escucharte. Siempre te he dado lo que necesitabas…¡incluso cuando no me lo pedías! Sé que te resulta difícil entender… no te pido que lo hagas… te pido que confíes en Mí.
Ni una sola vez he dejado de darte lo que necesitabas…soy Dios y yo te creé, algo he de saber sobre lo que necesitas, ¿no? Lo que pasa es que cuando te ha parecido que mi gracia no llegaba, es porque tú esperabas lo que querías… pero yo siempre te he dado lo que necesitabas…y tantas veces no han sido lo mismo. Lo sé, pero quiero que seas realmente feliz – ¡no sabes cuánto! – y he estado dispuesto a ir contra tu deseo, pero nunca contra ti.
Soy como una mamá que le da verduras a su hijo enfermo cuando éste quiere dulces… no es que los dulces sean malos…¡son deliciosos!, pero no es lo que necesita el niño para sanar. Y si el niño se empeña en pedir dulces y su mamá no se los da, ¿no podríamos decir que la mamá quiere más que el niño mismo la salud de éste?
Tantas veces me has pedido cosas muy buenas, pero que no eran lo que necesitabas para ser plenamente feliz. ¡Quiero tu felicidad!, ¡y a veces más que tú mismo! Te pido que confíes en mí y que vengas a agradecerme…no porque me hagas un favor, sino porqueasí me das la oportunidad de darte más cosas… igual que al leproso: regresó para agradecerme su curación del cuerpo y se fue también salvado («vete, tu fe te ha salvado»).
Ven, por favor. Te amo y quiero colmarte de mi amor y de mis regalos.
Ven. Aquí te espero.
Att. Jesús.

Recobran la salud mientras van de camino, después de haber obedecido a la palabra de Jesús. Entonces, llenos de alegría, se presentan a los sacerdotes, y luego cada uno se irá por su propio camino, olvidándose del Donador, es decir del Padre, que los ha curado a través de Jesús, su Hijo hecho hombre.
Sólo uno es la excepción: un samaritano, un extranjero que vive en las fronteras del pueblo elegido, casi un pagano. Este hombre no se conforma con haber obtenido la salud a través de su propia fe, sino que hace que su curación sea plena, regresando para manifestar su gratitud por el don recibido, reconociendo que Jesús es el verdadero Sacerdote que, después de haberlo levantado y salvado, puede ponerlo en camino y recibirlo entre sus discípulos.
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de octubre de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Jesús Eucaristía para agradecerle por todo lo que me ha dado.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. miércoles 15 de noviembre de 2017

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150818
 
Miércoles de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario
 
Libro de la Sabiduría 6,2-11.
¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios,
Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios
él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.
Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor.
Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual,
Pero los poderosos serán severamente examinados.
A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;
porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa.
Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.
 
Salmo 82(81),3-4.6-7.
¡Defiendan al desvalido y al huérfano,
hagan justicia al oprimido y al pobre;
libren al débil y al indigente,
rescátenlos del poder de los impíos!”.
Yo había pensado: “Ustedes son dioses,
todos son hijos del Altísimo”.
Pero morirán como cualquier hombre,
caerán como cualquiera de los príncipes.
 
Evangelio según San Lucas 17,11-19.
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!».
Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?».
Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».
 
Comentario del Evangelio por Vida de san Francisco de Asís llamada “Compilación de Perusia” (c. 1311)
 
“Dar gloria a Dios”.
Dos años antes de su muerte, el bienaventurado Francisco, estaba ya muy enfermo, sobre todo de los ojos, lo que le hacía sufrir mucho… Estuvo más de cincuenta días sin poder soportar, durante el día la luz del sol, ni durante la noche la claridad del fuego. Constantemente permanecía en la oscuridad en el interior de la casa, en su celda… Una noche, en la que reflexionaba sobre las tribulaciones que soportaba, tuvo lástima de sí mismo y dijo interiormente: “¡Señor, ayúdame en mis enfermedades a fin de que tenga la paciencia suficiente para soportarlas!” Y, de repente, oyó una voz interior: “Dime, hermano, si para compensar tus sufrimientos y tribulaciones te dieran un inmenso y precioso tesoro…, ¿no te alegrarías?… Alégrate, pues, y gózate en tus enfermedades y tribulaciones: desde ahora vive en paz como si ya compartieras mi Reino.”
El día siguiente dijo a sus compañeros…: “Dios me ha dado una gracia y bendición tan grandes que, en su misericordia, se ha dignado asegurarme a mi, su pobre e indigno servidor que estoy viviendo todavía aquí abajo, que un día compartiría su Reino. Es por esta razón, para su gloria, para mi consolación y para la edificación del prójimo que voy a componer una nueva “Alabanza al Señor” por sus criaturas. Cada día éstas no sirven para nuestras necesidades; sin ellas no podríamos vivir y, sin embargo, es a través de ellas que el género humano ofende mucho al Creador. También cada día nos olvidamos de un beneficio tan grande no alabando, como es debido, al Creador y Dispensador de todos estos dones”…
A estas “Alabanzas al Señor” que empiezan así: “Altísimo, Omnipotente y buen Señor”, les llamó “Cántico del hermano Sol”. En efecto, es la más bella de todas las criaturas, la que, de manera más apropiada, se compara a Dios. Y decía: “A la salida del sol todo hombre debería alabar a Dios por haber creado este astro que durante el día da a los ojos la luz; al atardecer, cuando la noche llega, todo hombre debería alabar a Dios por esta otra criatura, nuestro hermano el fuego, el cual permite a nuestros ojos que, en medio de las tinieblas, podamos ver con claridad. Todos somos como ciegos, y es por estas dos criaturas que Dios nos da la luz. Es por eso que, por estas criaturas y por las demás que nos sirven cada día, debemos alabar particularmente a su glorioso Creador.”
Él mismo lo hacía con todo su corazón, tanto enfermo como sano, y gustosamente invitaba a los demás a cantar la gloria del Señor. Cuando estuvo abatido por la enfermedad, a menudo entonaba este cántico y hacía que lo terminaran sus compañeros; de esta manera, considerando la gloria del Señor, se olvidaba de la violencia de sus dolores y males. Es así como se comportó hasta el día de su muerte.

Comentario al evangelio de hoy martes 14 de noviembre de 2017

Por mandato o por amor….

Martes XXXII del tiempo ordinario.
Por: H. Cristian Gutiérrez, 
 
L.C.Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/67344/por-mandato-o-por-amor.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre. (Oración del Beato Charles de Foucault)
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17,7-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Quien de ustedes si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y ponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su aligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: «No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Me presentas hoy una parábola en la que me invitas a procurar, en todas mis acciones, la pureza de intención. Sería interesante preguntarme cuáles son las motivaciones más profundas de mi actuar, las intenciones que me llevan a trabajar, a rezar, a dedicar tiempo a alguna cosa en lugar de otra, a acoger a tal persona y rechazar a otra. Las intenciones manifiestan mucho qué lugar ocupas en mi vida.
Hoy me invitas a actuar siempre por tu gloria, por tu Reino, por amor a Ti. Evitar en mi vida todo lo que pueda sonar a vanidad, a orgullo, a indiferencia, a amor propio. Cuando cumpla tu voluntad que lo haga por amor, porque de verdad quiero hacerlo y no sólo por cumplir un mandato, por salir de ese compromiso.
Quieres que tenga ante Ti, además, la humildad del que se sabe creatura, necesitado de su Señor, de quien todo lo ha recibido. Ponerme en el lugar que me corresponde, de hijo, de creatura, de servidor, ya implica darte el lugar que mereces en mi vida y en todo lo que hago.
Señor, aparta de mi vida la vanidad de aparecer ante los demás como alguien que no soy, la soberbia de creer que todo lo puedo por mis medios, el orgullo de pensarme superior a los demás, la rebeldía de no darte el primer lugar en mi existencia.

Con la serenidad del cuerpo y del espíritu podemos dedicarnos al servicio. Serenidad, servir al Señor en paz. Los obstáculos -tanto las ganas de poder, como la deslealtad- arrebatan la paz y te llevan a esa picazón del corazón de no estar en paz, siempre ansioso, mal… sin paz. Una insatisfacción que nos lleva a vivir en esa tensión de la vanidad mundana, vivir para aparentar. Así se ve mucha gente que vive solamente para ponerse en muestra, aparentar, para que digan: «ah, qué bueno que es», por la fama, fama mundana. Pero así no se puede servir al Señor. Por ello, entonces pedimos al Señor que retire los obstáculos para que con la serenidad, tanto del cuerpo como del espíritu podamos dedicarnos libremente a su servicio.
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de noviembre de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Me esforzaré por cumplir mis responsabilidades por amor a Dios y sin quejarme.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. martes 14 de noviembre de 2017.

Fuente :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2017-11-14
 
Martes de la trigesimosegunda semana del tiempo ordinario
De los Santos Ángeles
Propuesta celebrativa
Color: verde/blanco
 
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 102, 20
Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra.
 
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios nuestro, que ordenas admirablemente los oficios de los ángeles y de los hombres, te pedimos que nos protejan siempre en la tierra aquéllos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
PRIMERA LECTURA
A los ojos de los insensatos parecían muertos: pero ellos están en paz.
Lectura del libro de la Sabiduría 2, 23-3, 9
Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.
A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción, pero ellos están en paz.
A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad. Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de Él.
Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto.
Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en Él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a Él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
 
SALMO RESPONSORIAL 33, 2-3. 16-19
R/. ¡Bendeciré al Señor en todo tiempo!
Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren.
Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos.
 
EVANGELIO
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 14, 23
Aleluya.
“El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.
 
EVANGELIO
Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 17, 7-10
Jesús dijo a sus discípulos:
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: “Ven pronto y siéntate a la mesa”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después”? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”.
 
Comentario :  Lucas 17,7-10 :  Guardemos la humildad en todas nuestras acciones, a ejemplo de Cristo, de la Virgen y de los Santos.
Fuente :  http://www.deiverbum.org/homilias_semana-32_tiempo-ordinario_dia-03-martes_impar/
 
«Vive en consecuencia con la convicción de que eres un siervo al que han encomendado muchos trabajos. No te creas más de lo que eres porque eres llamado hijo de Dios –debes reconocer sí la gracia, pero no debes echar en olvido tu naturaleza–, ni ha de envanecerte el haber servido con fidelidad, ya que ése era tu deber. El sol realiza su labor, obedece también la luna, los ángeles sirven… Por tanto, no pretendamos nosotros alabarnos a nosotros mismos, ni nos anticipemos al juicio de Dios, ni nos adelantemos a la sentencia del juez, antes bien, esperemos a su día y a su juicio» (Tratado sobre el Evangelio de San Lucas lib.VIII,32).
No podemos, no debemos glorificarnos a nosotros mismos, sino que hemos de glorificar a Dios con nuestras palabras y con nuestras obras. Sin Él nada podríamos haber hecho.

Santa Marta: “¿Cómo es mi coherencia de vida?”

Fuente :  es.zenit.org

Santa Marta: “¿Cómo es mi coherencia de vida?”

Misa en la capilla de la Casa Santa Marta

13 noviembre 2017Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

Misa en Santa Marta 13/11/2017 © L´Osservatore Romano

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(ZENIT – 13 Nov. 2017).- “¿Cómo es mi coherencia de vida? ¿Coherencia con el Evangelio, coherencia con el Señor?”, el Papa Francisco propone un examen de conciencia a todos.

El Santo Padre ha celebrado la Eucaristía esta mañana, segundo lunes de noviembre, en la capilla de la Casa de Santa Marta, como tiene por costumbre.

“Estén atentos a ustedes mismos” dijo el Papa Francisco esta mañana. “Es una admonición para todos”, especialmente para quienes se dicen cristianos pero viven como paganos. Éste es “el escándalo del pueblo de Dios”.

“Los escándalos hieren los corazones y matan las esperanzas y las ilusiones”, dijo el Papa en la homilía de hoy. El Santo Padre se explicó: “Es decir, estén atentos a no escandalizar. El escándalo es malo porque el escándalo hiere, hiere la vulnerabilidad del pueblo de Dios y hiere la debilidad del pueblo de Dios. Y tantas veces estas heridas se llevan durante toda la vida”.

Además –añadió el Papa– el escándalo no sólo hiere, sino que es capaz de matar: matar esperanzas, matar ilusiones, matar familias, matar tantos corazones…”.

El Papa Francisco ha planteado durante su reflexión: “hoy puede ser una buena jornada para hacer un examen de conciencia sobre esto”. Y lo hizo formulando la pregunta: “¿Escandalizo o no, y cómo? De este modo podremos responder al Señor y acercarnos un poco más a Él”.

Coherencia con el Evangelio

Es una propuesta a todos los cristianos: “Cuántos cristianos con su ejemplo alejan a la gente, con su incoherencia, con su propia incoherencia: la incoherencia de los cristianos es una de las armas más fáciles que tiene el diablo para debilitar al pueblo de Dios y para alejar al pueblo de Dios del Señor. Decir una cosa y hacer otra”.

Ésta es “la incoherencia” que provoca el escándalo y que hoy debe inducirnos a preguntarnos –dijo el Obispo de Roma– “¿cómo es mi coherencia de vida? ¿Coherencia con el Evangelio, coherencia con el Señor?”. Y ofreció el ejemplo de los empresarios cristianos que no pagan lo justo y se sirven de la gente para enriquecerse, así como el escándalo de los pastores en la Iglesia que no se ocupan de sus ovejas y se alejan.

“Jesús nos dice que no se puede servir a dos Señores: a Dios y al dinero. Y cuando el pastor es uno apegado al dinero, escandaliza”, ha aclarado Francisco.

Y ha propuesto: “Todo pastor debe preguntarse: `¿Cómo es mi amistad con el dinero?´ O el pastor que trata de escalar, la vanidad lo lleva a trepar, en lugar de ser manso y humilde, porque la mansedumbre y la humildad favorecen la cercanía al pueblo. O el pastor que se siente ‘un señor’, y manda a todos, orgulloso; y no el pastor servidor del pueblo de Dios…”.

 

Comentario al evangelio de hoy lunes 13 de noviembre de 2017.

¡Qué escándalo !!!

Lunes XXXII del tiempo ordinario. 
Por: H. Rodrigo Marín,L.C.
 
Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/67283/que-escandalo.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Un santo solía decir que todas las cosas que hagamos las comencemos y terminemos con un ave maría. Dios te salve María… Señor, estoy en tu presencia, abre los ojos de mi corazón para que pueda verte, abre los oídos de mi corazón para que pueda escucharte y abre el corazón de mi corazón para que pueda amarte.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No es posible evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.
Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo».
Los apóstoles dijeron entonces al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor les contestó: «Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería».
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En la semifinal del 2014 Alemania venció 7-1 a Brasil en casa. Al otro día del partido no se hablaba de otra cosa más que el favorito había sido echado fuera de una manera espantosa. ¡Qué escandalo!
Es imposible que no vengan los escándalos(Lc, 1) pero…¿ puedo ser yo un escándalo para los demás? El escándalo literalmente significa: «piedra con que se tropieza». Podemos ser escándalo para los demás con nuestro mal ejemplo, nuestro obrar errado, con nuestras mentiras, trampas, etc. Seguramente no saldremos en primera plana, o en la portada de la alguna revista, pero cada vez que damos un escándalo dejamos mal parada a la Iglesia de la que somos miembros legítimos por medio del bautismo.
Cristo nos invita en este evangelio a reflexionar en lo grande e importante que es el testimonio de una vida cristiana. Es una utopía pensar que los escándalos no salen de sus casas, al contrario, los encuentras en cada esquina. Por eso, en este Evangelio, Jesús nos da el repelente contra el mosquito del mal ejemplo.
Nos dice: Anden con cuidado.(Lc,3) Es decir, cada vez que vayamos a una fiesta, con unos amigos, al trabajo o a la escuela, debemos estar conscientes de que somos discípulos de Cristo. Por eso no podemos comportarnos de cualquier manera. A donde vayamos andemos con cuidado y combatamos el mal ejemplo con el bueno: con el perdón, con la caridad, con la alegría, etc.
Jesús dice: Más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino y que le arrojaran al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. (Lc,2) ¿Por qué cada vez que sentimos en nuestro interior «comezón» de hacer algo malo no nos abrazamos a la piedra que es Cristo y nos arrojamos al mar de la oración? Es verdad que muchas veces las tentaciones parecen más grandes que nosotros, pero sólo en la oración y con la ayuda de Dios podremos vencer. Decía Teodoreto, obispo de Ciro: La oración, a pesar de ser una, lo puede todo.
Pidámosle a María que nos ayude a ser piedras de encuentro entre Dios y los hombres.

¿Pero qué es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida. Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis trabajadores, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, blanqueo dinero. Esta es una doble vida. Lamentablemente, muchos católicos son así, y estos escandalizan. Cuántas veces hemos escuchado, en el barrio y en otras partes: «pero para ser católico como ese, mejor ser ateo». Es ese el escándalo que destruye.
(Homilía de S.S. Francisco, 23 de febrero de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita al Santísimo, o una comunión espiritual donde le diga al Señor: «Señor, auméntame la fe». Soy cristiano, soy Iglesia, que nunca sea ocasión de escándalo.
Despedida
Terminemos nuestra oración con un ave María: Dios te salve María…
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.