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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 26 de agosto de 2018.

DOMINGO XXI DEL AÑO.

Josué 24,1-2.15-18: Instalado Israel en a Tierra Prometida tiene que hacer una Opción: o por el Señor o por los dioses del lugar donde se han instalado. Israel opta por el Señor. Rzón de esta opción, el Señor hizo maravillas con ellos al salvarlos.

Efesios 5,21-33: visión cristiana del matrimonio; éste es imagen de la Alianza del Dios con su Pueblo, de Cristo con su Iglesia. Esto supone una opción.

Juan 6,61-70: reacción de algunos ante las afirmaciones de Jesús: se retiraron. Sólo unos pocos quedan con Él, optan por Él.

1.- Resumiendo lo que Jesús dijo allá en Cafarnaúm, podría decir: Jesús es el Pan vivo, bajado del cielo, que Dios da al hombre para alimentarlo. Sólo quien lo acepta por la fe se alimenta de Él. Su carne es comida y su Sangre es bebida. Esto trae consigo una unión vital con Jesús, le acarrea al oyente una vida plena, eterna. Esta enseñanza produjo reacciones distintas en los oyentes.

Escuchar la Palabra y decidir seguirla es la acción central de la vida cristiana. Esta decisión de seguirla es lo que podríamos llamar una Opción. En la vida la persona tiene que optar, saber optar para no errar.

En el caso de la vida cristiana existe una opción esencial-fundamental, que sustenta cualquier otra opción que uno pudiera hacer en la vida. Y esta opción es CRISTO, seguirlo a Él.

Si Dios gratuitamente se nos revela nosotros libremente podemos aceptar y optar por Él. La única manera que el hombre tiene de responder a la oferta de Dios es mediante la fe. Fe que supone el haber escuchado la Palabra, la oferta de Dios. Y Él es quien nos capacita para poder responder, para poder optar. Jesús lo afirma: “Nadie puede venir a Mí, si el Padre no se lo concede”.

2.- Los oyentes de Jesús reaccionaron de diversos modos. Unos rechazaron el Mensaje. “Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?” y se retiraron, le dieron la espalda, optaron por otro camino. Sólo unos pocos optan por Él. “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”.

Y así es siempre. Los israelitas allá en Siquem optaron por el Señor, juraron fidelidad a la Alianza que el Señor les había propuesto. Según un historiador en este momento nace Israel como Pueblo de Dios. Del mismo modo, en los esposos; éstos comienzan a ser matrimonio cuando cada uno opta por el otro y se dan el sí.

Optar es elegir, pero supone también un renunciar a otras posibilidades. La opción es un acto central en la vida de toda persona, de todo creyente.

3.- En Siquem Israel optó por el Señor, pero su respuesta fue siempre fluctuante, tendiendo siempre a la idolatría, a la infidelidad.

Podría decirse que hoy existe una crisis de opción, de fidelidad. ¿Por qué esta crisis? Vivimos en la cultura llamada líquida. Ya no se cree en lo permanente, en lo estable. Todo es inestable, se cultiva lo desechable. Los compromisos no son para siempre. Hoy todo es volátil, frágil. Lo que parecía estable ya no lo es. No dejamos conducir por los sentimientos y pulsiones psicológicas, hoy todo es por química. Por eso cuesta optar, tomar decisiones estables. Hoy ha muchos desencantados: con la poítica, la religión, lo establecido. Mejor es vivir por vivir.

Nos chocan las exigencias del evangelio y se justifica lo que antes era injustificable. Los judíos = no creyentes, fueron incapaces de pasar de la comprensión puramente humana al nivel sobrenatural, propio de la fe. Lo mismo sucede hoy día. No alcanzan a traspasar, a trascender a lo divino, no creen, no conocen (a-gnosis).

4.- La pregunta que Jesús nos hace cala hondo, sigue siendo actual: “¿También ustedes quieren irse?” ¡Cuántas veces, fastidiados, hemos deseado tirar la esponja! Yo mismo, cediendo a mis impulsos, he pensado: ¿para qué seguir con esto, con el sacerdocio? Preferible vivir en paz, sin problemas. Lo mismo le sucede a muchos casados, a muchos cristianos. ¡PERO NO! Con Pedro le digo, le decimos: “Señor, ¿a dónde iremos?” Cada día hemos de optar por el Señor. Cada día los esposos deben darse el sí. Cada día los cristianos tenemos que hacer una opción de fe. La Eucaristía que celebraremos es una oportunidad para renovar nuestra opción por el Señor, nuestra Alianza bautismal, reencantarnos con nuestra fe y nuestra Iglesia.

                                                     Hno. Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 24 de agosto de 2018

Del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José». Natanael replicó: «¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y lo verás».

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: «Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez». Natanael le preguntó: «¿De dónde me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera». Respondió Natanael: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel». Jesús le contestó: «Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver». Después añadió: «Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José», y nosotros ¿ya nos hemos encontrado con ÉL?, ¿ya hemos hecho un encuentro personal con quien hablaron los profetas?, o todavía sigo esperando el momento, sigo en una espera llena de neblina, llena de oscuridad, porque en ocasiones pude suceder que esperemos una gran manifestación o circunstancias que en realidad no son lo que el Señor espera para encontrase con nosotros.

En la oración, en la Eucaristía, en los sacramentos, está Cristo esperándonos, para tener ese ansiado encuentro con nosotros, de corazón a corazón, es allí donde podemos encontrarlo y podemos experimentar su amor misericordioso.

Pidamos al Señor que nos de la gracia, como a Natanael, de poder decir, «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel», para que Cristo sea el Rey y Señor de nuestras vidas y que en nuestra vida ordinaria, en el trabajo, en el estudio, en donde sea que nos encontremos, sea Él el centro y el criterio de nuestra vida y de ese modo poder convertir todos nuestros quehaceres de la vida ordinaria en extraordinarios.

Natanael acude a ver a quién dicen que es el mesías, con un poco de escepticismo. Jesús le dice: «Te he visto bajo el árbol de higos». Por lo tanto, siempre Dios ama primero. Lo vemos también en la parábola del hijo pródigo: Cuando el hijo, que había gastado todo su dinero de la herencia del padre en una vida de vicios, vuelve a casa, se da cuenta que el padre lo estaba esperando. Dios siempre es el primero en esperarnos. Siempre antes que nosotros. Y cuando el otro hijo no quiere ir a la fiesta porque no entiende el comportamiento del padre, el papá va a buscarlo. Y así hace Dios con nosotros: siempre es el primero en amarnos. Así podemos ver en el Evangelio, cómo ama Dios: cuando tenemos algo en el corazón y queremos pedir perdón al Señor, es Él quien nos espera para darnos el perdón.
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de enero de 2016, en santa Marta).

 

Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/70717/convertir-lo-ordinario-en-extraordinario.html#modal

EDD. viernes 24 de agosto de 2018.

Viernes de la vigésima semana del tiempo ordinario.


San Bartolomé, apóstol
Fiesta 
Color: rojo

Bartolomé, llamado también Natanael, nació en Caná de Galilea. Su nombre significa “hijo de aquel que lleva el agua”, según una meditación de San Pedro Damián.

Felipe lo presentó a Jesús a la orilla del Jordán y entró en el grupo de los primeros llamados. Nada se sabe con certeza sobre su actividad apostólica después de Pentecostés. Pero, según tradiciones muy antiguas, dio testimonio de su fe en Cristo con su palabra y su vida.

Antífona de entrada            Cf. Sal 95, 2-3

Proclamen, día tras día, la salvación de Dios; anuncien su gloria entre los pueblos.

Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Padre, fortalece en nosotros la fe por la cual el apóstol san Bartolomé se unió profundamente a tu Hijo, y concédenos, por sus ruegos, que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cada uno de los cimientos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14

El Ángel dijo a Juan: “Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero”.

Me llevo en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.

Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

SALMO RESPONSORIAL 144, 10-13B. 17-18

R/. ¡Que tus santos anuncien la gloria de tu reino, Señor!

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre.

El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO JN 1, 49B

Aleluya.

Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Aleluya.

EVANGELIO

Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 45-51

Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a Aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”.

Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”

“Ven y verás”, le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”.

“¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”.

Natanael le respondió: “Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”.

Jesús continuó: “Porque te dije; “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”.

Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-24

 

REFLEXIÓN : 

• Jesús volvió para Galilea. Encontró a Felipe y le llamó: ¡Sígueme! El objetivo del llamado es siempre el mismo:»seguir a Jesús” Los primeros cristianos insistieron en conservar los nombres de los primeros discípulos. De algunos conservaron hasta los apellidos y el nombre del lugar de origen. Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida (Jn 1,44). Natanael era de Caná (Jn 22,2). Hoy, muchos olvidan los nombres de las personas que están en el origen de su comunidad. Recordar los nombres es una forma de conservar la identidad.


• Felipe encuentra Natanael y habla con él sobre Jesús: «Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret». Jesús es aquel hacia quien apuntaba toda la historia del Antiguo Testamento.


• Natanael pregunta: «Pero, ¿puede salir algo bueno de Nazaret?” Posiblemente en su pregunta emerge la rivalidad que acostumbraba existir entre las pequeñas aldeas de una misma región: Caná y Nazaret. Además de esto, según la enseñanza oficial de los escribas, el Mesías vendría de Belén en Judea. No podía venir de Nazaret en Galilea (Jn 7,41-42). Andrés da la misma respuesta que Jesús había dado a los otros dos discípulos: “¡Ven y verá!» No es imponiendo sino viendo que las personas se convencen. De nuevo, ¡el mismo proceso: encontrar, experimentar, compartir, testimoniar, llevar a Jesús!


• Jesús ve a Natanael y dice: «¡Ahí viene un verdadero israelita, sin falsedad!» Y afirma que ya le conocía, cuando estaba debajo de la higuera. ¿Cómo es que Natanael podía ser un «auténtico israelita” si no aceptaba a Jesús como Mesías? Natanael «estaba debajo de la higuera». La higuera era el símbolo de Israel (cf. Mi 4,4; Zc 3,10; 1Re 5,5). Israelita auténtico es aquel que sabe deshacerse de sus propias ideas cuando percibe que no concuerdan con el proyecto de Dios. El israelita que no está dispuesto a esta conversión non es ni auténtico, ni honesto. El esperaba al Mesías según la enseñanza oficial de la época (Jn 7,41-42.52). Por esto, inicialmente, no aceptaba a un mesías venido de Nazaret. Pero el encuentro con Jesús le ayudó a percibir que el proyecto de Dios no siempre es como la gente se lo imagina o desea que sea. El reconoce su engaño, cambia idea, acepta a Jesús como mesías y confiesa: «¡Maestro, tu eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel!» La confesión de Natanael no es que el comienzo. Quien será fiel, verá el cielo abierto y los ángeles que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre. Experimentará que Jesús es la nueva alianza entre Dios y nosotros, los seres humanos. Es la realización del sueño de Jacob (Gén 28,10-22).

Fuente  :  http://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-san-bartolom-ap-jn-145-51

Comentario al evangelio de hoy jueves 23 de agosto de 2018

Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamarán a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envío de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera, envió sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos, y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’. Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: «Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación». Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Ninguno de nosotros puede decir que merece una entrada directa al cielo. La invitación a tomar parte en este banquete depende sólo de la generosidad y amor de Dios. Sin embargo, sí depende de nosotros el aceptarla o no; y Él siempre, siempre, respeta esa decisión. Toda decisión lleva consigo sus consecuencias, los que rechazan la invitación no volverán a ver más a su rey y quién la acepta debe de llevar un traje de bodas. Aun así su mensaje es, y siempre será, una invitación y no una imposición.

La generosidad y el amor de Dios no tienen más límite que aquel que el hombre quiera poner, pues es la única creatura que puede decir «no» a su creador. Con esta parábola, Jesús quiere mostrarles a los fariseos y a los sacerdotes la fealdad de su resistencia al mensaje divino y las terribles consecuencias que ésta trae consigo, dándoles una vez más la posibilidad de arrepentirse y cambiar.

Dios está como un mendigo a la espera de que nos demos cuenta de cuanto nos ama, para que, una vez que tomemos una decisión y nos pongamos el traje de bodas, pueda tomarnos en sus brazosy conducirnos al banquete eterno.

«Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero»: dice «bodas» porque Jesús es el esposo de la Iglesia- esta invitación nos llama a experimentar la íntima unión con Cristo, fuente de alegría y de santidad. Es una invitación que alegra y juntos empuja hacia un examen de conciencia iluminado por la fe. Si por una parte, de hecho, vemos la distancia que nos separa de la santidad de Cristo, por la otra creemos que su Sangre viene «esparcida para la remisión de los pecados». Todos nosotros fuimos perdonados en el bautismo y todos nosotros somos perdonados o seremos perdonados cada vez que nos acercamos al sacramento de la penitencia. Y no os olvidéis: Jesús perdona siempre. Jesús no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.
(Homilía de S.S. Francisco, de 201).

 

Fuente :  http://es.catholic.net/op/articulos/70706/dichosos-hemos-sido-invitados.html#modal

EDD. jueves 23 de agosto de 2018.

Jueves de la vigésima semana del tiempo ordinario

Del Santísimo nombre de Jesús
Color: verde

Antífona de entrada            Flp 2, 10-11

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en los abismos; y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Dios Padre, que quienes veneramos el santísimo nombre de Jesús, gozando de su dulzura en esta vida, seamos colmados en el cielo de la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les daré un corazón nuevo e infundiré mi espíritu en ustedes.

Lectura de la profecía de Ezequiel      36, 23-28

Así habla el Señor:

Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que Yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.

Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.

Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes.

Ustedes habitarán en la tierra que Yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios.

SALMO RESPONSORIAL   50,12-15. 18-19

R/. Los rociaré con agua pura, y quedarán purificados.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.

Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, Tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Cf. Sal 94, 7d. 8a

Aleluya.

Si escuchan la voz del Señor, no endurezcan el corazón. Aleluya.

EVANGELIO

Inviten al banquete nupcial a todos los que encuentren.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    22, 1-14

Jesús se dirigió a los sumos sacerdotes y fariseos, diciendo esta parábola:

El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero éstos se negaron a ir.

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas”. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren”.

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. “Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: “Átenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes”.

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-23

 

REFLEXIÓN

Dios no se da por vencido, invita a la alegría de su Reino, al banquete de bodas, a su pueblo Israel, pero este pueblo, que era libre por voluntad del mismo Señor no «quisieron ir a la boda». Y como su amor a los hombres es como una avalancha incontenible, extiende su llamada a toda la humanidad. Quiere que todos lo sepan, que nadie se sienta excluido: «Id ahora a los cruces de los caminos». Quiere que los que vayan creyendo en Él no guarden para ellos esa alegría, sino que la repartan, la contagien. La iglesia es misionera, se echó a andar por los caminos del mundo: «los criados salieron a los caminos». Sin más poder que la Palabra desarmada del Señor, sin más comida ni dinero en el zurrón que una inmensa confianza en el Padre y un amor desbordado a la gente. Quiere Jesus, que sus misioneros, que todos nosotros, llevemos esa buena noticia para que se vuelva a encender la esperanza en el corazón de muchos hombres, especialmente de los más pobres, de los peores tratados por la vida, para que, algún día, florezca de nuevo la sonrisa.

Pero hay en este evangelio un detalle que desconcierta: Dios reparó en uno que no tenía traje de fiesta y fue echado de malas manera fuera del banquete. ¿Qué nos querrá decir Jesús de importante con este gesto? Jesus está queriendo que comprendamos que no por el hecho de abrir la invitación a todo el mundo está Dios «malbaratando» su Reino. No se está ofreciendo el banquete a precio de saldo, para que la sala se llene a toda costa. Quiere Dios que todo el que entre a disfrutar de su banquete, lo haga con plena libertad, con plena lucidez, con el «traje» de la fe. Quiere personas en su Reino, no borregos.

Que cuando hoy nos sentemos en su mesa y celebremos la eucaristía, antes de echarnos el Pan a la boca, miremos alrededor para ver que hay, todavía, demasiados puestos vacíos. Y eso, a mí me duele ¿y a ti?

¡Paz y Bien!

Fuente :  https://ofmfranciscanos.com/la-palabra/96-dios-quiere-personas-en-su-reino-no-borregos

EDD. miércoles 22 de agosto de 2018.

Miércoles de la vigésima semana del tiempo ordinario.

La Santísima Virgen María, Reina
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Transfigurada hasta en su cuerpo, María aparece en la gloria de su Asunción, como la realización plena de la Redención. María, la “Toda hermosa”, es también “la que todo lo puede”, porque es la Madre de Aquel cuyo Reino no tendrá fin.

Desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la saluda como Reina poderosa por su intercesión.

Antífona de entrada            Cf. Sal 44, 10

La Reina está de pie, a tu derecha, con un vestido precioso, rodeada de esplendor.

ORACIÓN COLECTA

Padre, que nos diste como Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, sostenidos por su intercesión poderosa, alcancemos la gloria de hijos tuyos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Un hijo nos ha sido dado.

Lectura del libro de Isaías 9, 1-6

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Por el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”. Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

SALMO RESPONSORIAL     112, 1-8

R/. ¡Bendito sea el Nombre del Señor para siempre!

Alaben, servidores del Señor, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, desde ahora y para siempre.

Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el Nombre del Señor. El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo.

¿Quién es como el Señor, nuestro dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

Él levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      CF. LC 1, 28

Aleluya.

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres. Aleluya.

EVANGELIO

Concebirás y darás a luz un hijo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  1, 26-38

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:

“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar este saludo.

Pero el Ángel le dijo:

“No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.

María dijo al Ángel:

“¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”

El Ángel le respondió:

“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.

María dijo entonces:

“Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”.

Y el Ángel se alejó.

 

Fuente : http://www.franciscanos.org/jpabloII/jpiianunciacion.html

 

REFLEXIÓN : 

La fe de la Virgen María
Catequesis de Juan Pablo II (3-VII-96)

1. En la narración evangélica de la Visitación, Isabel, «llena de Espíritu Santo», acogiendo a María en su casa, exclama: «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). Esta bienaventuranza, la primera que refiere el evangelio de san Lucas, presenta a María como la mujer que con su fe precede a la Iglesia en la realización del espíritu de las bienaventuranzas.

El elogio que Isabel hace de la fe de María se refuerza comparándolo con el anuncio del ángel a Zacarías. Una lectura superficial de las dos anunciaciones podría considerar semejantes las respuestas de Zacarías y de María al mensajero divino: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad», dice Zacarías; y María: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» (Lc 1,18.34). Pero la profunda diferencia entre las disposiciones íntimas de los protagonistas de los dos relatos se manifiesta en las palabras del ángel, que reprocha a Zacarías su incredulidad, mientras que da inmediatamente una respuesta a la pregunta de María. A diferencia del esposo de Isabel, María se adhiere plenamente al proyecto divino, sin subordinar su consentimiento a la concesión de un signo visible.

Al ángel que le propone ser madre, María le hace presente su propósito de virginidad. Ella, creyendo en la posibilidad del cumplimiento del anuncio, interpela al mensajero divino sólo sobre la modalidad de su realización, para corresponder mejor a la voluntad de Dios, a la que quiere adherirse y entregarse con total disponibilidad. «Buscó el modo; no dudó de la omnipotencia de Dios», comenta san Agustín (Sermo 291).

2. También el contexto en el que se realizan las dos anunciaciones contribuye a exaltar la excelencia de la fe de María. En la narración de san Lucas captamos la situación más favorable de Zacarías y lo inadecuado de su respuesta. Recibe el anuncio del ángel en el templo de Jerusalén, en el altar delante del «Santo de los Santos» (cf. Ex 30,6-8); el ángel se dirige a él mientras ofrece el incienso; por tanto, durante el cumplimiento de su función sacerdotal, en un momento importante de su vida; se le comunica la decisión divina durante una visión. Estas circunstancias particulares favorecen una comprensión más fácil de la autenticidad divina del mensaje y son un motivo de aliento para aceptarlo prontamente.

Por el contrario, el anuncio a María tiene lugar en un contexto más simple y ordinario, sin los elementos externos de carácter sagrado que están presentes en el anuncio a Zacarías. San Lucas no indica el lugar preciso en el que se realiza la anunciación del nacimiento del Señor; refiere, solamente, que María se hallaba en Nazaret, aldea poco importante, que no parece predestinada a ese acontecimiento. Además, el evangelista no atribuye especial importancia al momento en que el ángel se presenta, dado que no precisa las circunstancias históricas. En el contacto con el mensajero celestial, la atención se centra en el contenido de sus palabras, que exigen a María una escucha intensa y una fe pura.

Esta última consideración nos permite apreciar la grandeza de la fe de María, sobre todo si la comparamos con la tendencia a pedir con insistencia, tanto ayer como hoy, signos sensibles para creer. Al contrario, la aceptación de la voluntad divina por parte de la Virgen está motivada sólo por su amor a Dios.

3. A María se le propone que acepte una verdad mucho más alta que la anunciada a Zacarías. Éste fue invitado a creer en un nacimiento maravilloso que se iba a realizar dentro de una unión matrimonial estéril, que Dios quería fecundar. Se trata de una intervención divina análoga a otras que habían recibido algunas mujeres del Antiguo Testamento: Sara (Gn 17,15-21; 18,10-14), Raquel (Gn 30,22), la madre de Sansón (Jc 13,1-7) y Ana, la madre de Samuel (1 S 1,11-20). En estos episodios se subraya, sobre todo, la gratuidad del don de Dios.

María es invitada a creer en una maternidad virginal, de la que el Antiguo Testamento no recuerda ningún precedente. En realidad, el conocido oráculo de Isaías: «He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel» (Is 7,14), aunque no excluye esta perspectiva, ha sido interpretado explícitamente en este sentido sólo después de la venida de Cristo, y a la luz de la revelación evangélica.

A María se le pide que acepte una verdad jamás enunciada antes. Ella la acoge con sencillez y audacia. Con la pregunta: «¿Cómo será esto?», expresa su fe en el poder divino de conciliar la virginidad con su maternidad única y excepcional.

Respondiendo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1,35), el ángel da la inefable solución de Dios a la pregunta formulada por María. La virginidad, que parecía un obstáculo, resulta ser el contexto concreto en que el Espíritu Santo realizará en ella la concepción del Hijo de Dios encarnado. La respuesta del ángel abre el camino a la cooperación de la Virgen con el Espíritu Santo en la generación de Jesús.

4. En la realización del designio divino se da la libre colaboración de la persona humana. María, creyendo en la palabra del Señor, coopera en el cumplimiento de la maternidad anunciada.

Los Padres de la Iglesia subrayan a menudo este aspecto de la concepción virginal de Jesús. Sobre todo san Agustín, comentando el evangelio de la Anunciación, afirma: «El ángel anuncia, la Virgen escucha, cree y concibe» (Sermo 13 in Nat. Dom.). Y añade: «Cree la Virgen en el Cristo que se le anuncia, y la fe le trae a su seno; desciende la fe a su corazón virginal antes que a sus entrañas la fecundidad maternal» (Sermo 293).

El acto de fe de María nos recuerda la fe de Abraham, que al comienzo de la antigua alianza creyó en Dios, y se convirtió así en padre de una descendencia numerosa (cf. Gn 15,6; Redemptoris Mater, 14). Al comienzo de la nueva alianza también María, con su fe, ejerce un influjo decisivo en la realización del misterio de la Encarnación, inicio y síntesis de toda la misión redentora de Jesús.

La estrecha relación entre fe y salvación, que Jesús puso de relieve durante su vida pública (cf. Mc 5,34; 10,52; etc.), nos ayuda a comprender también el papel fundamental que la fe de María ha desempeñado y sigue desempeñando en la salvación del género humano.

[L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 5-VII-96]

Fuente :   http://www.franciscanos.org/jpabloII/jpiianunciacion.html

Comentario al evangelio de hoy martes 21 de agosto de 2018.

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos».

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: «Entonces ¿quién podrá salvarse?» Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible».

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: «Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?». Jesús les dijo: «Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».

Palabra de Dios.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hace poco leí una noticia de una mujer política que comentaba que ser rico es bueno, que todo ser humano debería apuntar a tener esto como una meta, como algo que se debe obtener. Esta idea parece contradictoria con el Evangelio de hoy, ya que nuestro Señor dice que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Pero algo que aclara esta política es que la riqueza no es algo puramente material, que ser rico no es solamente tener dinero o bienes sino es algo más, es también poseer, de manera sobreabundante, bienes espirituales.

Nosotros, hombres débiles, estamos acostumbrados a ver como una persona rica a aquella que tiene muchos bienes materiales. Por esto Jesús, al hablar de un rico, se refiere no a las personas que tienen muchos bienes materiales sino a las personas que consideran solamente los bienes materiales como su riqueza. A estas personas les será difícil entrar al Reino de los Cielos porque lo que preocupa a su corazón, su meta personal es lo material y no lo espiritual. No hay una contradicción entre ser rico y el Cielo.Es completamente bueno ser rico, es necesario para todo hombre conseguir en sobreabundancia bienes espirituales y conseguir lo necesario para vivir dignamente en la vida material.

Ciertamente, nuestro Señor, llama a algunos a vivir nuestra riqueza únicamente en la forma inmaterial y desapegarnos de las preocupaciones de lo material para así poder vivir en esta vida los bienes inmateriales.Pero todo cristiano está llamado a darle más importancia a los bienes inmateriales que a los materiales, a vivir este mundo como lo que es, un paso para la eternidad. Sin duda alguna concuerdo con que ser rico es muy bueno y ayuda para ser feliz, pero tener el Cielo es lo que todo hombre necesita.

Este pasaje del Evangelio Lucas (12, 13-21) comienza con un pleito por una herencia y termina con otro pleito, cuando vengan los nietos y todos: nosotros sabemos qué sucede. Pero es Dios el que pone el límite a este apego al dinero. Que el hombre se vuelve esclavo del dinero no es una fábula que Jesús inventa: esta es la realidad de hoy. Tantos hombres que viven para adorar el dinero, para hacer del dinero su propio dios: tantas personas que viven solo para esto y la vida no tiene sentido. Así es el que atesora riquezas para sí -dice el Señor- y no se enriquece en orden a Dios. En realidad no saben qué es enriquecerse en orden a Dios.
(Homilía de S.S. Francisco 23 de octubre de 2017, en santa Marta).

 

Fuente  :  http://es.catholic.net/op/articulos/70671/-los-ricos-y-dios.html#modal

EDD. martes 21 de agosto de 2018

Martes de la vigésima semana del tiempo ordinario.

San Pío X, papa
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Pío X (1835-1914), que había sido obispo de Mantua y patriarca de Venecia, fue elegido Papa el año 1903. Tenía como lema “instaurar todas las cosas en Cristo” y en él inspiró toda su actividad pastoral.

Gobernó la Iglesia con firmeza, en una época en que debió enfrentar un laicismo virulento y un cuestionamiento radical de los conocimientos bíblicos y teológicos. Promovió, en este sentido, la acción responsable de los laicos en la misión evangelizadora de la iglesia.

Al invitar a los cristianos a participar activamente en la liturgia, les mostró el camino hacia las fuentes vivas de la fe.

Antífona de entrada Cf. Ez 34, 11. 23-24

Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: Yo, el Señor, seré su Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste de sabiduría divina y de fortaleza apostólica al Papa san Pío X; concédenos que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!

Lectura de la profecía de Ezequiel   28, 1-10

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor:

“Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: ‘Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares’. ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!

Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera. Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros. Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas”.

Por eso, así habla el Señor: “Porque te has considerado igual a un dios, Yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor. Te precipitarán en la fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.

¿Te atreverás a decir: ‘Yo soy un dios’, delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen.

Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque Yo he hablado”.

SALMO RESPONSORIAL      Deut 32, 26-28. 30. 35c-36b

R/. El Señor hará justicia con su pueblo.

Yo me propuse reducirlos a polvo y borrar su recuerdo de entre los hombres, pero temí que sus enemigos se jactaran, que cayeran en el error.

Y dijeran: “Nuestra mano ha prevalecido, no es el Señor el que hizo todo esto”. Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia.

¿Cómo podría uno solo desbandar a mil y dos, poner en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y el Señor no los hubiera entregado?

Porque está cerca el día de su ruina y ya se precipita el desenlace. Sí, el Señor hará justicia con su pueblo y tendrá compasión de sus servidores.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     2 Cor 8, 9

Aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.

EVANGELIO

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     19, 23-30

Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible”.

Pedro, tomando la palabra, dijo: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?”

Jesús les respondió: “Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros”.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-21

 

REFLEXIÓN :

El joven rico se fue muy triste. Para seguir a Cristo tenía que abandonar la gestión de sus negocios. La alegría no se posee, sino que se recibe como una gracia cada mañana. Igual que el Reino de Dios no se gana, se recibe. Hoy Jesús en el Evangelio constata la incapacidad de los ricos para acceder al mundo de la fe vivida, de la esperanza y de la alegría. Pues la fe germina con mayor facilidad en el desprendimiento de la pobreza que en las preocupaciones de la riqueza. No caigamos en la tentación de pensar como los ricos que sus bienes le pueden ser de alguna utilidad para obtener un lugar en el Reino. !Si al menos pusieran sus riquezas al servicio de los demás! Las exigencias para vivir el Evangelio son tales que los discípulos le hacen esta pregunta tan dramática: ¿Quién podrá salvarse? A la que Jesús responde de manera firme y sencilla: !Para los hombres es imposible, pero para Dios TODO ES POSIBLE! Ahora bien, ¿estamos dispuestos a soltar nuestras amarras y riquezas que nos retienen prisioneros de nosotros mismos? Quien así lo haga empezará a saborear ya en esta vida la dulzura de la fe, la alegría de la esperanza y los frutos abundantes del amor. ¡Es cuestión de soltar amarras, de dejarse hacer!
¡Paz y Bien!

Fuente  :  https://www.franciscans.cat/la-palabra/750-soltar-amarra

Comentario al evangelio de hoy lunes 20 de agosto de 2018.

EVANGELIO.

Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes: así tendrás un tesoro en el cielo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    19,16-22

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”

Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”.

“¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?” “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo.

Después, ven y sígueme”.

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-20

 

*LA VOZ DEL PAPA* 

20 de agosto de 2018

Cuando un cristiano está apegado a los bienes, da la mala impresión de una cristiano que quiere tener dos cosas: el cielo y la tierra. Y la piedra de paragón justamente es la que Jesús indica: la cruz y las persecuciones. Esto quiere decir a sí mismo, llevar cada día la cruz… Porque los discípulos al seguir a Jesús tenían esta tentación: ¿Será un buen negocio?

(Homilía de S.S. Francisco, 26 de mayo de 2015, en santa Marta).«`

Fuente Consultada: www.catholic.net

EDD. lunes 20 de agosto de 2018.

Lunes de la vigésima semana del tiempo ordinario
San Bernardo, abad, doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Bernardo (1090-1153), monje cisterciense, abad de Claraval, consejero de papas y reyes y predicador insigne, fue ante todo un hombre sediento de la soledad en oración y penitencia, a fin de penetrar en el Misterio de Dios.

Con motivo de los cismas que se produjeron en la Iglesia, recorrió Europa para restablecer la paz y la unidad.

Escribió también obras de teología y ascética, en las que se revela como un contemplativo para quien todo se resume en el amor.

Antífona de entrada

El Señor colmó a san Bernardo con el espíritu de entendimiento, para servir al pueblo de Dios con abundante doctrina.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo.

Lectura de la profecía de Ezequiel     24,15-24

La palabra del Señor me llegó en estos términos: “Hijo de hombre, Yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo”.

Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado.

La gente me dijo: “¿No vas a explicarnos qué significa lo que haces?”

Yo les dije: “La palabra del Señor me llegó en estos términos: Di a la casa de Israel: Así habla el Señor: ‘Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, y ustedes harán lo mismo que Yo: no se cubrirán la barba, no comerán el pan de duelo, no se quitarán el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando esto suceda sabrán que Yo soy el Señor’”.

SALMO RESPONSORIAL   Deut 32, 18-21

R/. Despreciaste a la Roca que te engendró.

Despreciaste a la Roca que te engendró, olvidaste al Dios que te hizo nacer. Al ver esto, el Señor se indignó y desechó a sus hijos y a sus hijas.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro, para ver en qué terminan. Porque son una generación perversa, hijos faltos de lealtad.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios, me irritaron con sus ídolos vanos; Yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mt 5,3

Aleluya.

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.

EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes: así tendrás un tesoro en el cielo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    19,16-22

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”

Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”.

“¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?” “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo.

Después, ven y sígueme”.

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

 

Fuente  :  http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2018-08-20

 

REFLEXIÓN  :

Un hombre se acerca a Jesús.En su rostro se lee el fervor. Quiere alcanzar el bien, la perfección. Jesús le pide demasiado, vender todo lo que tiene y dárselo a los pobres, y este hombre que poseía muchos bienes, se fue.

El Reino sólo es accesible para los que vayan sin equipaje, con el corazón ligero: todos los méritos, toda la ciencia, toda la piedad, no podrán abrir las puertas del Reino. Sólo entrará el que se presente con las manos vacías.

Sólo los que se han despojado de todo hasta el extremo de tenderse desnudo en la cruz poseerán el Reino. «Se fue muy triste, porque tenía muchos bienes «. Nuestra alegría consiste en pasar la vida abriendo en nuestras manos y en nuestro corazón un lugar para el Reino de los Cielos que pasa.

¡Vende todo lo que tienes! Es decir, vete hacia Dios sin proyectos, sin recuerdos, sin biblioteca. Vete sin mapas para descubrirlo, sabiendo que Él está en el camino y no al final. No intentes encontrarlo por medios originales, déjate encontrar por él entre la pobreza de una vida corriente. Abandona tus muchos bienes y alégrate de que tu inteligencia no sirva de nada frente a las cosas de Dios. Y si piensas que tu vida es demasiado miserable para ser llamado a entrar en el Reino, estarás cerca de descubrir la misericordia y de vivir la caridad.

«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? ¡Abre las manos para ser rico de Dios! ¡Ven, sígueme: el camino que lleva a la cruz será tu camino de vida!

¡Paz y Bien!

Fuente  :  https://www.ofminmaculada.org/la-palabra-todo/132-ven-sigueme