Autor: Patricio Osiadacz
EDD. sábado 05 de diciembre de 2020.
Hoy, sábado, 5 de diciembre de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (30,19-21.23-26):
ESTO dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar,
se apiadará de ti al oír tu gemido:
apenas te oiga, te responderá.
Aunque el Señor te diera
el pan de la angustia y el agua de la opresión
ya no se esconderá tu Maestro,
tus ojos verán a tu Maestro.
Si te desvías a la derecha o a la izquierda,
tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.
Te dará lluvia para la semilla
que siembras en el campo,
y el grano cosechado en el campo
será abundante y suculento;
aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo
comerán forraje fermentado,
aventado con pala y con rastrillo.
En toda alta montaña,
en toda colina elevada
habrá canales y cauces de agua
el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna será como la luz del sol,
y la luz del sol será siete veces mayor,
como la luz de siete días,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure las llagas de sus golpes».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 146,1-2.3-4.5-6
R/.Dichosos los que esperan en el Señor
V/. Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.
V/. Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.
V/. Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,35–10,1.6-8):
EN aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz
Queridos amigos y amigas:
Si las lecturas de ayer nos descubrían como ciegos deseosos de luz y de cambios en nuestra vida y en el mundo, hoy la Palabra nos devuelve ese mismo deseo en modo de envío y misión: Jesús en persona nos ruega que nos unamos a su proyecto, a su vida, y por eso nos regala poder para expulsar espíritus inmundos y curar toda dolencia. ¿Acaso podemos imaginar un encargo mejor y más provechoso?
Y eso no lo hacemos por nuestra propia fuerza, sino porque, realmente, el reino de Dios ya ha llegado. A nosotros sólo se nos pide que lo saquemos a la luz, que lo pongamos en valor, que lo convirtamos en salud y en vida para todos. Gratis lo hemos recibido, démoslo gratis. Porque el verdadero hacedor de Vida no descansa: venda los corazones destrozados, reconstruye, sostiene.
Nosotros nos equivocaremos muchas veces, no importa. La cuestión es qué hacemos y a quién acudimos cuando eso pasa: “Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: Éste es el camino, camina por él. Te dará lluvia para la semilla que siembras”.
Y si nos ayuda escucharlo con música y en un lenguaje distinto, no dejéis de conmoveros con esta bellísima canción de Laura Pausini como banda sonora de la película “La vida por delante”. Si podéis, merece la pena verla. Si no, al menos escuchad la canción en el italiano original o en la versión española.
Me permito copiar la letra. Cada uno sabrá ponerle voz y rostro y recibirlas como tal, como luz y lluvia y calor, como Palabra de vida para tantos momentos que nos sentimos como ovejas sin pastor:
Cuando más te faltan las palabras
Yo estoy, yo estoy.
Cuando no valoras lo que logras,
Yo estoy, yo estoy.
Cuando aprendes a permanecer al borde de tus límites
Si nadie te ve, yo sí.
¿Dónde irás tú si se apaga la luz? No te irás, lograrás resistir. Si nadie te siente, yo sí.
Cuando tú no encuentras el camino
Yo estoy, yo estoy.
Desconfías o lanzas desafíos
Yo estoy, yo estoy.
Cuando quieres desaparecer, te rindes antes de perder
Si nadie te ve, yo sí.
¿Dónde irás tú si se apaga la luz? Lo verás, lograrás resistir. Si nadie lo ve, yo sí.
Quien se ama lo hará entre encanto y verdad
A veces basta solo sentir, aún queda la vida ante sí.
¿Dónde irás tú si se apaga la luz? Lo verás, lograrás resistir
Si nadie lo ve, yo sí.
Y nadie lo cree, mas yo sí.
Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. viernes 04 de diciembre de 2020.
Hoy, viernes, 4 de diciembre de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (29,17-24):
ESTO dice el Señor:
«Pronto, muy pronto,
el Líbano se convertirá en vergel,
y el vergel parecerá un bosque.
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro;
sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor,
y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico;
y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
los que condenan a un hombre con su palabra,
ponen trampas al juez en el tribunal,
y por una nadería violan el derecho del inocente.
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán,
dice a la casa de Jacob:
“Ya no se avergonzará Jacob,
ya no palidecerá su rostro,
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel”.
Los insensatos encontrarán la inteligencia
y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 26,1.4.13-14
R/.El Señor es mi luz y mi salvación.
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.
V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.
V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):
EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz
Queridos amigos y amigas:
Quizá el secreto de que el tiempo de adviento nos resulte tan entrañable es el continuo mensaje de paz y esperanza que nos propone. Desde los profetas, en Adviento no dejamos de escuchar en la Palabra que las cosas pueden cambiar: ¡van a cambiar! ¿A quién no le consuela esto? ¿Quién no se emociona pensando en un mundo donde los ciegos ven, los sordos oyen, los desiertos son vergeles y se hace justicia con los cínicos, los violentos, las malas personas?
Adviento es el tiempo de cuantos ansiamos que las cosas cambien y sobre todo, es el tiempo de los pequeños, de los que ya ahora se sitúan del lado de la concordia, del diálogo, de la mirada limpia, del gesto fraterno.
Y, sin embargo, la realidad se empeña tozudamente en recordarnos que las cosas no cambian tanto como querríamos. Ni siquiera nosotros mejoramos tanto como nos gustaría. Somos ciegos a los que Jesús toca en medio del camino y nos pregunta: ¿creéis que puedo hacerlo? La respuesta está en cada uno. La ceguera también. Quizá la clave sea no olvidar que también en nosotros está la luz y la salvación, al menos en germen. Porque nos habita el Señor, la defensa de nuestra vida.
Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy
Homilía para la Eucaristía del domingo 06 de diciembre de 2020
El Señor acompañe a todos en este Adviento.
DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO.
Isaías 40,1-5.9-11: Texto que corresponde al libro de la Consolación. El Pueblo de Dios desterrado en Babilonia había perdido la tierra Prometida. La noticia del profeta es buena: Dios va a realizar un nuevo éxodo; por eso, hay que prepararle el camino en el desierto, hay que hacerlo transitable.
2Pedro 3,8-14: el tema de la carta es el retorno de Cristo, que es salvación. No es primera vez que se habla de un cielo nuevo y una tierra nueva (Isaías 65,17; Apocalipsis 21,1) para significar la salvación. Hay que esperar y acelerar la venida del Señor.
Marcos 1,1-8: La figura de Juan Bautista. Él es el heraldo que anuncia y prepara la Venida del Señor.
1.- El Señor viene, siempre está viniendo. Y porque siempre está viniendo hay que prepararse para recibirlo. Cabe la pregunta: ¿dónde hay que prepararse? El Profeta nos dice: en el desierto. ¿Por qué en el desierto? Porque es el lugar donde Israel aprendió a caminar tras el Señor; porque allí vivió exclusivamente de Él. En el desierto no hay nada. Dios le dio todo. Por eso hay que volver al desierto, volver a los viejos tiempos del amor primero. Es que Dios viene y quiere salvar a su Pueblo con un nuevo Éxodo, mejor que el que tuvo con Moisés. Y es allí donde hay que preparar el camino.
Preparar el camino, es decir, un estilo de vida adecuado para recibir al Señor. Hay que quitar los escollos que impiden que el Señor llegue. En la carta se dice que tenemos que “acelerar la venida del Señor”. Y la mejor manera es realizando la conversión. Adviento también es tiempo de conversión.
2.- En el evangelio se alza la figura del Bautista, el pregonero de Dios. Es él quien toma las palabras del profeta y las actualiza. La conversión es un volverse a Dios, un allanar el camino. El evangelio nos está invitando a preparar el camino. No sólo en el desierto, también en nuestra vida, en nuestro entorno. La sociedad necesita también allanar los caminos para que el Señor reine. Y hay mucho que emparejar: las desigualdades de todo tipo, las brechas que se han ido produciendo en la humanidad, en fin, todo aquello que impide que el Señor pueda llegar a salvar. Sí, la Palabra nos dice que el Señor viene a salvar. Son otros, los predicadores apocalípticos, a los que les encanta hablar de castigos, de catástrofes. Pero el Señor no es así, Él viene a salvar.
3.- Muchas veces se oye decir: “esta casa es un infierno”, “la sociedad es un caos”, todo anda mal. Y como contrapartida surge el sueño, la utopía de algo mejor: un hombre nuevo, un Chile nuevo, una Patria nueva. Y en la Escritura se habla de un cielo nuevo y una tierra nueva. ¿Qué sentido tiene esto? ¿No será solamente un sueño? ¡Soñar no cuesta nada! Pero no. Nosotros creemos en la Utopía del Reino. Y en el Reino todo es nuevo. He aquí que vengo a renovarlo todo. Y es verdad. La vida cristiana no puede ser estática, conformista, sino dinámica, cuestionadora. Todo verdadero cristiano debe ser un elemento de cambio, de transformación allí donde se encuentre. Hay muchas cosas que pueden cambiar y dependen de cada uno de nosotros. No esperemos que otros cambien las leyes si no cambiamos en nuestro entorno, si no cambiamos nuestra mentalidad, nuestro corazón.
4.- La Iglesia, el cristiano, tiene que ser como el Bautista. Proclamar la cercanía del Señor. Él predicó no sólo con su palabra, sino con su vida. Su vida fue una señal para los israelitas.
Nosotros, inmersos en una sociedad consumista, excluyente y materialista, debemos ser una señal con una vida sobria, inclusiva y espiritual.
El mundo ya ha contaminado la Navidad. Nosotros debemos devolverle el sentido que tiene: de Paz, Amor, Fraternidad.
Viene el Señor a renovarlo todo. Si lo dejamos entrar en nuestra vida, en nuestro hogar, en nuestros ambientes, escucharemos lo que el Señor dijo en una oportunidad: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19,9), a este lugar de trabajo, de diversión, a este pueblo, etc. No nos queda más que hacer lo que nos dice la Palabra: Preparemos el camino al Señor.
Hermano Pastor Salvo Beas.
EDD. jueves 03 de diciembre de 2020.
Hoy, jueves, 3 de diciembre de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (26,1-6):
AQUEL día, se cantará este canto en la tierra de Judá:
«Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua.
Doblegó a los habitantes de la altura,
a la ciudad elevada;
la abatirá, la abatirá
hasta el suelo, hasta tocar el polvo.
La pisarán los pies, los pies del oprimido,
los pasos de los pobres».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 117,1.8-9.19-21.25-27a
R/.Bendito el que viene en nombre del Señor
R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.
O bien:
R/. Aleluya
V/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R/.
V/. Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mí salvación. R/.
V/. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz
Queridos amigos y amigas:
Cuando Isaías describe al pueblo justo dice: “que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en Dios”. Sería bonito que nuestro mundo nos identificara también porque somos gente de ánimo firme, que no se viene abajo con cualquier contratiempo y que hacemos todo lo que está en nuestras manos para mantener la paz. A veces me pregunto si no es así porque nuestra confianza en el Señor, a pesar de todo, no es tan fuerte.
O en palabras del evangelio de hoy, se trataría de ser gente que no se queda en palabras bonitas (¡Señor, Señor!) sino que cumple la voluntad de Dios, que expresa su fe con gestos concretos, con hechos. En definitiva, que nuestra vida se va construyendo sobre roca y no sobre arena.
San Francisco Javier, a quien celebramos, como testigo de vida y ejemplo misionero, puede ser otra enorme ayuda para nosotros. Todo su proceso vital es el retrato de alguien que, ciertamente, se fio de Dios, construyó su casa sobre roca y por eso tuvo la libertad suficiente para ir cambiando el rumbo según soplaba el Espíritu en la vida de cada día. Sin estar preso en apariencias o en grandilocuentes hazañas. Su modo de morir lo expresa muy bien.
Al parecer, un 21 de noviembre, la fiebre comenzó a minar su salud. Tuvo que abandonar el barco en que se hallaba y un comerciante le condujo a una pobre cabaña de palos, donde fue debilitándose, hasta morir un 3 de diciembre. Tenía 46 años. Toda la pompa y reconocimiento a sus andanzas misioneras se tradujeron en un entierro con su amigo Antonio, un portugués y dos esclavos. ¿Qué más señales necesitamos para seguir confiando en quien realmente nos da la vida?, ¿qué más necesitamos para desconfiar de grandes fachadas y aparentes éxitos como garantía de fidelidad a Dios?
Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. miércoles 02 de diciembre de 2020.
Hoy, miércoles, 2 de diciembre de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):
EN aquel día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 22,1-3a.3b-4.5.6
R/.Habitaré en la casa del Señor por años sin término
V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
V/. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):
EN aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz
Queridos amigos y amigas:
Este adviento confinado que vivimos (en mayor o menor medida, en unos lugares u otros) nos impide organizar comidas y banquetes que siempre han sido tan habituales en estas fechas: cenas de trabajo, encuentros con amigos, comidas familiares… La pandemia nos obliga a repensar el modo de encontrarnos, de festejar, de querernos y recibir el cariño que todos necesitamos. La Palabra y la tradición bíblica tiene claro que de lo más parecido al Reino de Dios y al encuentro final con Él es un banquete. Y un banquete de ricos manjares significa muy poco si no hay gente con quien compartirlo. Por eso conmueve saber que el Señor en persona sigue preparando la mesa para nosotros. Sigue cuidando todos los detalles. Hace sitio para todos y rebosan nuestras copas, nuestros platos de plan multiplicado. ¡Nada nos faltará!
También imagino hoy a Jesús mirándonos con compasión “porque llevamos muchos meses sin comer, sin poder abrazarnos, sin bailar juntos, sin visitar a los abuelos con calma, sin organizar encuentros familiares, sin viajar para estar con amigos… Y Jesús no quiere despedirnos en ayunas, no sea que desfallezcamos por el camino”.
-¿Cuántos panes tenéis?, ¿qué tienes que pueda servir para hacer más llevadero este tiempo de dolor en toda la humanidad?, ¿qué puedes aportar para que los que además del covid soportan la pobreza, las muertes en cayucos del mediterráneo, las inundaciones criminales en Centroamérica,…? ¿Cuántos panes tenéis?, ¡compartirlo, inventad modos nuevos de sentiros acompañados y alimentados unos por otros!
Quizá así comeremos hasta saciarnos y sobrarán canastos llenos. Levantaremos la mirada y diremos como Isaías: “Esperábamos en Dios y nos ha salvado. Celebremos y gocemos con su salvación”.
Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. martes 01 de diciembre de 2020
Hoy, martes, 1 de diciembre de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (11,1-10):
AQUEL día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y entendimiento,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor.
Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias
ni sentenciará de oídas;
juzgará a los pobres con justicia,
sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra;
pero golpeará al violento con la vara de su boca,
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura,
y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero,
el leopardo se tumbará con el cabrito,
el ternero y el león pacerán juntos:
un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente,
y el recién destetado extiende la mano
hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago
por todo mi monte santo:
porque está lleno el país del conocimiento del Señor,
como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
será elevada como enseña de los pueblos:
se volverán hacia ella las naciones
y será gloriosa su morada.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 71,1-2.7-8.12-13.17
R/. Que en sus días florezca la justicia
y la paz abunde eternamente.
V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.
V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.
V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio segun san Lucas (10,21-24):
EN aquella hora Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz
Queridos amigos y amigas:
Las lecturas de hoy ponen en el centro de la escena al Espíritu Santo. O mejor aún, los efectos de vivir bajo su sombra.
Por un lado, para Isaías es la señal del Mesías: “sobre él se posará el Espíritu del Señor”. ¿Cómo lo notaremos?: por su sabiduría y ciencia (no acumulación de datos), entendimiento (no soberbia intelectual), consejo (no maledicencias), fortaleza (no cobardíaa)…
Los que viven a la sombra del Espíritu, dejándose llevar por él, no juzgan por apariencias ni colaboran en habladurías de oídas. Quizá por eso son personas justas, rectas en sus decisiones y nada tibias con los violentos y abusadores. Da gusto vivir cerca de gente así, a no ser que nosotros mismos andemos enredados en deslealtades, mentiras o ansias de notoriedad y poder.
Si nos molesta alguna persona llena de Espíritu Santo, preguntémonos si acaso no estamos yéndonos al otro lado. Porque los que viven desde la sabiduría de lo pequeño y simple, se alegran profundamente y sólo pueden dar gracias. Como Jesús en el Evangelio.
¡Dichosos nosotros si nos sentimos más cómodos, libres y seguros con aquellos que han elegido vivir según el Espíritu de Dios y, por eso, generan conflicto y rechazo a su alrededor!, ¡dichosos nosotros si los vemos y oímos y no nos ponemos en guardia, sino que sentimos que se nos esponja el alma y sólo deseamos dar gracias a Dios por mantenernos a su lado!
Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy