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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. viernes 11 de diciembre de 2020.

Hoy, viernes, 11 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (48,17-19):

ESTO dice el Señor, tu libertador,
el Santo de Israel:
«Yo, el Señor, tu Dios,
te instruyo por tu bien,
te marco el camino a seguir.
Si hubieras atendido a mis mandatos,
tu bienestar sería como un río,
tu justicia como las olas del mar,
tu descendencia como la arena,
como sus granos, el fruto de tus entrañas;
tu nombre no habría sido aniquilado,
ni eliminado de mi presencia».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6

R/.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,16-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Una constante en la relación de Jesús con sus contemporáneos es el lamento por su insensibilidad, aquel defecto de los españoles que M. de Unamuno llamaba “modorra espiritual”. Jesús, con una mirada penetrante, percibe por todas partes y en todo momento la actuación de Dios que introduce una época nueva en la historia del mundo. Y, en consecuencia, llama a la renovación, a percibir la grandeza del momento presente: “Muchos profetas y justos ansiaron ver lo que vosotros veis y no lo vieron” (Mt 13,17). Le gustaría que al menos sus oyentes tuviesen una sensibilidad y una percepción semejante a la que tiene él. Les pone comparaciones sencillas; hace pocos días leíamos la parábola de la higuera que, con sus nuevas yemas, indica la llegada del verano; y saca la consecuencia: “así vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas” (Mc 13,29). Y les recuerda ejemplos del AT, el de los ninivitas y el de la reina de Saba, cómo reaccionaron ante la predicación de Jonás y la sabiduría de Salomón (Mt 12,41s).

Hoy se nos ofrece la parábola de los chavales aburridos e indolentes, los pasotas que no prestan atención ni a jolgorio ni a lamentos. Jesús la aplica inmediatamente a sus inmovilistas oyentes, que son todavía peores, pues intentan justificar su desidia e indiferencia con malos pretextos: descalifican al asceta por asceta y al divertido por divertido. Es la eterna tentación, la de desautorizar al profeta y sus llamadas, pues la rutina y el pasotismo son más cómodos: “Dejemos al Bautista con su excéntrico ascetismo y a Jesús con sus comidas en malas compañías; nosotros a lo nuestro, a lo de siempre”. Es la actitud de los endurecidos y obcecados que no quieren “complicarse la vida”; pero la están viviendo sin sentido, se la están arruinando.

Como preparación a esa lectura evangélica, el profeta Isaías nos habla de los dos caminos: el que lleva a la perdición y el que lleva a una vida lograda. Es una visión sabia de la vida, sapiencia, aunque nos la ofrezca un profeta; es una llamada a la sensatez. Aparentemente tal llamada llega tarde: “Si hubieras atendido a mis mandatos…”; pero al oyente se concede una nueva oportunidad: “te marco el camino a seguir”. Y en el salmo hemos confesado que queremos vivir esa sensatez: “no vayamos a la reunión de los cínicos, meditemos día y noche el proyecto del Señor”, para que nuestra vida no sea “paja que arrebata el viento”, sino que tenga consistencia.

El Adviento es una llamada a comenzar de nuevo, a tomar la propia vida en las manos y decidir qué deseamos hacer con ella. No dejemos pasar la ocasión, ni seamos fáciles en buscar pretextos para permanecer en la “modorra espiritual”. Que a nosotros se nos pueda aplicar el estribillo del salmo: “el que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida”.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 13 de diciembre de 2020.

Paz y Bien para todos ustedes. Vivamos con alegría este tiempo de adviento.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO. 

Isaías 61,1-2.10-11: Se anuncia una liberación, pero no del cautiverio babilónico, sino una liberación personal, de las dificultades e injusticias de los que ya han regresado del destierro. Vendrá uno lleno del Espíritu del Señor a traer la gracia, la liberación. Se anuncia una etapa de perdón. 

1Tesalonicenses 5,16-24: San Pablo da indicaciones a la comunidad cristiana de cómo vivir en medio del mundo. Dice que hay que orar siempre, vivir con alegría, siempre atentos al Espíritu, mientras esperamos la venida del Señor. 

Juan 1,6-8.19-28: Aparece la figura de Juan Bautista con su mensaje. Él prepara la venida del Señor, que ya está en medio, pero no lo captamos. 

1.- La Palabra nos está invitando a una Esperanza alegre. Ya el Profeta nos trae una Buena Noticia: habrá un tiempo de liberación y salvación. ¿Para quiénes? Es Buena Noticia para los pobres, es decir, los excluidos, para los heridos; es tiempo de liberación, es un Año de Gracia. Decir Año de Gracia a los israelitas significa un tiempo de perdón, de amnistía total, es un perdonazo. Imagine que hoy se dijera que los que están endeudados, los que están en el Dicom, los que están en la cárcel sentenciados por largo tiempo, etc., que están perdonados. Así se presenta este tiempo mesiánico, es un tiempo de perdón total. Y esto es una muy Buena Noticia, un Evangelio. 

Según san Lucas, Jesús hace suyas estas palabras del Profeta, porque Él es el evangelizador por excelencia, que trae la buena noticia de la salvación. Sí, a eso vino y viene siempre el Señor. 

2.- Por eso nos dice san Pablo: “Estén siempre alegres”. Usted me dirá, ¿cómo estar alegres en este tiempo de calamidad, en el que estoy personalmente pasando por un mal momento, mi salud quebrantada, etc. Hoy hay tanta gente angustiada y con miedo. Y se nos invita a estar alegres. ¿Por qué? Ahí está el desafío. En un mundo sin esperanza los cristianos hemos de ser alegres, positivos. Que sepamos vivir nuestro discipulado de una manera diferente. Y aquí el Apóstol toca algo esencial: “No extingan la acción del Espíritu”. Porque la vida cristiana es esencialmente una vida espiritual, conducida por el Espíritu de Dios. Por eso, el que se deja conducir por el Espíritu es alegre. No olvidemos que uno de los frutos del Espíritu es precisamente la alegría. 

Un cristiano espiritual no está exento de problemas, de dolores, de tribulaciones. Pues sabe vivir la alegría de la fe. “Un santo triste es un triste santo”. 

3.- Nosotros tenemos que vivir esta vida del Espíritu en este mundo concreto. Mundo que se nos presenta tan oscuro y tan negativo. Y fíjese que la Palabra nos dice: “examínenlo todo y quédense con lo bueno”. Sí, porque el verdadero cristiano sabe descubrir con la ayuda del Espíritu lo positivo y bueno que hay en este mundo. Y a esto lo podemos llamar Discernimiento, que es y debe ser para nosotros los cristianos la principal actividad, ya que así podemos descubrir lo bueno, lo que agrada a Dios. (cfr. Romanos 12,2). Sólo así se es verdaderamente alegre en medio de una sociedad en la que hay tanto bajoneado y depresivo. Tanta gente frustrada. Vive frustrado el que no se siente realizado en esta vida. Y la única manera de sentirse realizado es cuando uno sabe integrar en su vida toda su realidad con  el querer de Dios.  

4.- Adviento, espera alegre del Señor. Pero si no estamos iluminados por el Espíritu no podremos descubrir al Señor que siempre está viniendo, no sabremos descubrir a Aquel que está en medio nuestro, que está presente en nuestra vida. Es increíble que muchos busquen al Señor en lo espectacular, en lo que brilla, en lo solemne. Y el evangelio nos dice: “en medio de ustedes hay Alguien al que ustedes no conocen”. Él viene, Él está hoy presente entre nosotros. 

Bien podemos aplicarnos el Cántico de María que se usa como responsorio: “El Señor ha hecho grandes cosas…su misericordia se extiende de generación en generación”. Por eso nos alegramos. 

Que no sea cierto el reproche del filósofo Nietzche que decía: “¿Cómo voy a creer en lo que ustedes creen si en todo irradian tristeza, pesimismo, amargura?” 

Hoy Jesús viene, trae el Reino de Dios, cuya característica principal es el perdón. Estamos en este tiempo de Gracia, por eso hacemos Eucaristía, nos alegramos y alabamos al Señor. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 10 de diciembre de 2020.

Hoy, jueves, 10 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (41,13-20):

YO, el Señor, tu Dios,
te tomo por la diestra y te digo:
«No temas, yo mismo te auxilio».
No temas, gusanillo de Jacob,
oruga de Israel,
yo mismo te auxilio
-oráculo del Señor-,
tu libertador es el Santo de Israel.
Mira, te convierto en trillo nuevo,
aguzado, de doble filo:
trillarás los montes hasta molerlos;
reducirás a paja las colinas;
los aventarás y el viento se los llevará,
el vendaval los dispersará.
Pero tú te alegrarás en el Señor,
te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes
buscan agua, y no la encuentran;
su lengua está reseca por la sed.
Yo, el Señor, les responderé;
yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en cumbres desoladas,
en medio de los valles, manantiales;
transformaré el desierto en marisma
y el yermo en fuentes de agua.
Pondré en el desierto cedros,
acacias, mirtos, y olivares;
plantaré en la estepa cipreses,
junto con olmos y alerces,
para que vean y sepan,
reflexionen y aprendan de una vez,
que la mano del Señor lo ha hecho,
que el Santo de Israel lo ha creado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,1.9.10-11.12-13ab

R/.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

V/. Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Una convicción muy extendida en el judaísmo de la época de Jesús era el regreso del profeta Elías en vísperas de la era mesiánica (cf. Mal 3,23). Cuando Jesús dijo que el degollado Bautista era Elías, en realidad estaba haciendo una confesión sobre sí mismo: lo admitan o no, él es el mesías, y no hay que esperar a otro (Lc 7,19). En otro momento de su ministerio, cuando le preguntan sobre el misterioso retorno de Elías, responde: “Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido” (Mc 9,13), en referencia, sin duda, a la muerte violenta sufrida recientemente por el Bautista. Dado el papel que Juan desempeñó, tanto para con Jesús y sus seguidores, como para los fieles de la comunidad de Mateo, sobra toda especulación sobre la vuelta de Elías: el papel que a él se le asignaba lo ha realizado el Bautista amplia e inconfundiblemente. Seguramente ni Jesús ni los primeros creyentes identificaron al Bautista con Elías a priori, sino a posteriori, a la luz de ese cumplimiento.

En los orígenes cristianos hubo una cierta concurrencia entre los partidarios de Juan el Bautista y los de Jesús; ¿quién de los dos sería el Mesías? Percibimos tal discusión en el prólogo del cuarto evangelio; al mencionar al Bautista, el autor afirma inmediatamente: “no era él la luz, sino el destinado a dar testimonio de la luz” (Jn 1,8). Al Bautista le cupo en suerte un cometido único, insuperable: ser el testigo inmediato de la mesianidad de Jesús y seguidamente ser su “pedagogo”; le señaló como “el Cordero de Dios” y le admitió en su comunidad; por un tiempo Jesús fue discípulo del Bautista; en su comunidad Jesús reflexionó, oró y afianzó su autoconciencia mesiánica, y del Bautista aprendió a guiar a un grupo hacia la esperanza última de Israel: Jesús fue discípulo antes de tener discípulos. La grandeza del Bautista, que tanto pondera Jesús, la tuvo igualmente presente la iglesia primitiva; el autor de los Hechos de los Apóstoles, al reproducir lo que debieron de ser los primeros discursos de Pedro y Pablo, en Cesarea y en Antioquía de Pisidia respectivamente, comienza con una referencia al ministerio de Juan el Bautista (cf. Hch 10,37; 13, 24).

Cundo los evangelistas transmiten estos recuerdos, están haciendo algunas advertencias a sus propias comunidades. Ante todo las invitan a no perderse en nuevas búsquedas o especulaciones y a que, como Juan, sean pregoneras y precursoras de Jesús. No deben predicarse a sí mismas, sino al Jesús, como hizo el Bautista; también ellas deben menguar para que Él crezca. Y esas advertencias sirven igualmente a muchos creyentes de nuestro tiempo, que tan fácilmente se entregan a la búsqueda de falsos mesías o salvadores y llegan a la locura de llamar “dios” a un deportista toxicómano y “catedral” a un estadio de balompié. La Iglesia será grande en la medida en que se haga pequeña como el dedo de Juan el Bautista, fiel indicadora de Jesús presente, y también en la medida en que se aplique el conocido cántico “no adoréis a nadie, a nadie más que Él; no busquéis a nadie, a nadie más que a él”. Seamos creyentes centrados, y no dispersos; esto será fuente de salud psíquica y espiritual.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 09 de diciembre de 2020.

Hoy, miércoles, 9 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (40,25-31):

«¿CON quién podréis compararme,
quién es semejante a mi?», dice el Santo.
Alzad los ojos a lo alto y mirad:
¿quién creó esto?
Es él, que despliega su ejército al completo
y a cada uno convoca por su nombre.
Ante su grandioso poder, y su robusta fuerza,
ninguno falta a su llamada.
¿Por qué andas diciendo, Jacob,
y por qué murmuras, Israel:
«Al Señor no le importa mi destino,
mi Dios pasa por alto mis derechos»?
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno
que ha creado los confines de la tierra.
No se cansa, no se fatiga,
es insondable su inteligencia.
Fortalece a quien está cansado,
acrecienta el vigor del exhausto.
Se cansan los muchachos, se fatigan,
los jóvenes tropiezan y vacilan;
pero los que esperan en el Señor
renuevan sus fuerzas,
echan alas como las águilas,
corren y no se fatigan,
caminan y no se cansan.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8.10

R/.
Bendice, alma mía, al Señor

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestro pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

EN aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Algunos hablan de que la pandemia del Covid-19 tendrá una tercera (o cuarta) oleada y que será distinta de las dos (o tres) anteriores: será la de las secuelas psicológicas. En ese sentido, hace tiempo se venía observando, al menos en España, que la segunda oleada, aun con menos hospitalizaciones y letalidad, estaba siendo anímicamente más dura que la primera, por tardar en percibirse “el pico” y la salida del túnel. Quizá en las tres últimas semanas ese estado de ánimo haya mejorado algo; pero nos seguimos sintiendo realmente “cansados y agobiados”.

Seguramente la intención de las palabras de Jesús que hemos leído no era dar respuesta a un problema de esta naturaleza. Su mirada solía ser más profunda y global. En el Israel de la época, los transgresores habituales de la Ley (muchos porque no podían conocer tanta complicación), los pecadores señalados con el dedo, los publicanos, los leprosos… vivían la angustia de sentirse rechazados por Dios, de no ver un horizonte a su existencia en aquella sociedad totalmente definida por el factor religioso; esto se sumaba a la frecuente precariedad económica, enfermedades, muertes prematuras, etc. Eran realmente seres “arrojados a la existencia”, que diría el filósofo Heidegger veinte siglos después.

Como vemos en las quejas de Job, a Dios se le hacía responsable inmediato e injusto del mal físico, quizá castigo por la transgresión de una ley tiránica impuesta por Él. Estaban muy lejos de la “autonomía de las realidades terrenas”, que defenderá el pensamiento del siglo XX, incluido el Concilio Vaticano II.

En cualquier caso, en contraposición con ello, Jesús sale al encuentro del hombre sufriente, desea aliviar a cansados y agobiados física y anímicamente. Les dirige palabras de felicitación (¡Bienaventurados!), porque el Espíritu le ha ungido para curar corazones desgarrados. Los pobres y afligidos son felicitados porque Dios ha decidido que dejen de serlo. Y la condición para ello es sencilla: acoger la palabra de Jesús y tomar su ligero yugo. Ese yugo se reduce al reconocimiento pacífico de la propia finitud y menesterosidad y a renunciar a toda pretensión de autosalvarse, conscientes de que hay Otro que lo hará. 1Pe 5,7 lo resume en “descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros”. Jesús habla del Dios que perdona a Leví e introduce la salvación en casa de Zaqueo; ambos, publicanos, son excelentes receptores del don de Dios, por ser los más conscientes del propia pecado: la palabra y acción de Jesús origina descanso en sus almas.

Anda muy acertada la liturgia de hoy en la combinación de lecturas. Isaías corrige a los desesperados, a quienes se sumen en un lamento ofensivo “al Señor no le importa mi destino”. A Jesús, que se desvive por aliviar toda dolencia y que no quería ser sino la visualización del sentir del Padre, habría resultado casi blasfema tal expresión. Él anunciaba al Dios vivo que quiere que el hombre viva.

Jesús y los autores del NT no eran una caterva de bobalicones ilusos; ellos conocían los trabajos cotidianos, la escasez, la aflicción, la muerte. Pero sabían que Dios tiene una respuesta superior a la que el hombre pueda idear para las propias desgracias; y no le imponían la propia opinión o proyecto, pues el suyo es siempre superior, inabarcable.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 08 de diciembre de 2020.

Hoy, martes, 8 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (3,9-15.20):

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»
Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-6.11-12):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Evangelio según san Lucas (1.26-38), del martes, 8 de diciembre de 2020

2K+GuardarLectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

Hay cuatro libros bíblicos que llamamos “evangelios”; y, como es sabido, evangelio es una palabra griega que significa “Buena Noticia”. Según esto, toda la biblia debiera ser designada como “evangelio”, pues toda ella es Buena Noticia. Incluso cuando encontramos a Yahvé “disgustado” por comportamientos incorrectos de sus fieles, al final aparece un horizonte de vida y plenitud; esa perspectiva nunca cambia.

La solemnidad de la Inmaculada Concepción nos ofrece un gran mensaje de vida. Como en casi todas las culturas, también en la bíblico-semita la serpiente es animal temible, venenoso, portador de muerte. Pero la descendencia de la mujer, es decir, la humanidad, los hijos de Dios, le aplastará la cabeza: el mal no es el horizonte final. Y esto por decisión de Dios mismo: es él quien establece la enemistad, la incompatibilidad entre ser sus hijos y estar sometidos a poderes de muerte.

La carta a los Efesios nos habla de ese destino deslumbrante que Dios ha diseñado para todos: “ser santos e irreprochables ante Él por el amor” para ser “alabanza de su gloria”; y para ello nos ha colmado de “toda clase de bienes espirituales y celestiales”. Al proponernos esta lectura, la Iglesia quiere que, en María, contemplemos nuestro propio destino ya realizado; obedece así a la afirmación conciliar, bien fundamentada bíblicamente, de que María es el icono de la Iglesia en su plenitud (LG 65), esa Iglesia que, según la misma carta a los Efesios, Jesús quiere “presentarse a sí mismo gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino que sea santa e inmaculada” (Ef 5,27).

Lo que la carta a los Efesios dice de todos los creyentes, el evangelista Lucas lo dice en particular de María de Nazaret. Ella es la llena de la predilección de Dios, de “su gracia”, la que vive “a la sombra de su Espíritu y bajo la acción de su poder” (Lc 1,35); por ello es “santa e inmaculada”

Todo esto es, naturalmente, un gran regalo, en el caso de María y en el nuestro: Dios nos predestinó. Pero no es solo don, sino tarea. En el pasado se contempló a María simplemente como la “sin pecado original”, santificada de manera casi irresistible o bajo una especie de fatalismo (en el mejor sentido de la palabra). Pero el texto evangélico la presenta más bien como “activamente receptiva”, dando su consentimiento. La santidad inicialmente regalada María tuvo que hacerla presente, activa, poniendo su decisión. En torno a ella había violencia, avaricia, lascivia, resentimiento frente al poder romano, y tantas otras manifestaciones del mal; y Dios no la sacó de ese “pecado ambiental”, sino que la robusteció para que no sucumbiese a él, para que fuese capaz de discernir y optar.

La fiesta de la  Inmaculada Concepción es el día de celebrar nosotros que el don de Dios precede a todo, que Él “nos eligió antes de crear el mundo”, “nos amó primero” y que estamos llamados a decir “sí”, o “hágase en mí”, a esa orientación primordial en cada nueva situación. No es (como a veces popularmente se ha confundido) la fiesta de la virginidad de María, ni menos aún de su purificación fisiológica puerperal. Es la fiesta de la fidelidad, de su permanencia  y la nuestra en el “sí permanente” a lo iniciado por Dios en nosotros, del “no” al poder de la serpiente. 

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 07 de diciembre de 2020.

Hoy, lunes, 7 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (35,1-10):

EL desierto y el yermo se regocijarán,
se alegrará la estepa y florecerá,
germinará y florecerá como flor de narciso,
festejará con gozo y cantos de júbilo.
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Contemplarán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles,
afianzad las rodillas vacilantes;
decid a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona y os salvará.»
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
los oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo,
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial.
En el lugar donde se echan los chacales
habrá hierbas, cañas y juncos.
Habrá un camino recto.
Lo llamarán «Vía sacra».
Los impuros no pasarán por él.
Él mismo abre el camino
para que no se extravíen los inexpertos.
No hay por allí leones,
ni se acercarán las bestias feroces.
Los liberados caminan por ella
y por ella retornan los rescatados del Señor.
Llegarán a Sión con cantos de júbilo:
alegría sin límite en sus rostros.
Los dominan el gozo y la alegría.
Quedan atrás la pena y la aflicción.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/.
He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.

V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
Y sus pasos señalarán el camino. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,17-26):

UN día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

El Jesús de este pasaje evangélico afianza las rodillas vacilantes (el paralítico se incorpora y camina), despega los ojos de “los ciegos” (escribas y fariseos pasan del escándalo al asombro y a la glorificación de Dios), y hace que para todos acontezca un verdadero Adviento: la alegría de percibir que Dios está presente y cumple, por medio de Jesús, sus promesas de redención. Jesús pone gozo y alegría en el lugar de la pena y aflicción. Con su nacimiento viene Dios “en persona”, como prometía la profecía, y el creyente queda renovado, tanto que, por donde él se mueve, no hay “nada impuro”, pues es capaz de transfigurar cuanto toca. Con la llegada del Señor renacemos y renace el universo.

El texto del segundo Isaías anunciaba entusiasta el regreso a su patria de los israelitas deportados en Babilonia. Según Ezequiel, profeta contemporáneo del anterior, el pueblo había perdido toda esperanza de resurgir y sobrevivir, de reconstruir el templo y volver a practicar con libertad el culto a Yahvé; el rey de Babilonia les habría asestado el golpe definitivo… Al parecer, se vieron incluso tentados de abandonar la alianza con Yahvé y dar culto a Marduk, dios de los babilonios, que aparentemente era más fuerte. Pero Dios responde a esta situación de desaliento con la presentación de un panorama grandioso y radiaante: el pueblo renace, sus temores, parálisis y encogimientos quedan atrás, se le allana el camino a la tierra santa, adquiere unos ojos y unos oídos nuevos para escuchar la palabra de su Dios y contemplar su acción… Hasta la aridez del desierto reverdece, regada por abundantes aguas, y desaparece la amenaza de toda bestia feroz. Imágenes robustas de lo que será una humanidad restaurada.

Es ya un tópico mencionar la esperanza que el creyente debe vivir y contagiar a otros en medio de la pandemia que venimos padeciendo. Pero la pandemia no puede ser orillada en un escapismo inconsciente o irresponsable, pues forma parte bien tangible del cúmulo de amenazas, dolores y experiencias de limitación en que habitualmente nos movemos.

Pero Jesús encarnado padeció esas mismas limitaciones; experimentó hambre, sed, dolor, las molestias de la pobreza… y finalmente el rechazo por su pueblo, que había sido tan favorecido por él; sufrió la desconfianza, difamación, y la muerte más cruel y vergonzante. Sin embargo Él, el más creyente de todos los creyentes, nunca olvidó que estaba en manos del Padre, que a veces le conducía por sendas desconcertantes, como conduce a todos sus hijos, pero que nunca equivoca la meta: entrar a participar de su misma gloria, en el momento y por la puerta que él quiera.

Adviento: tiempo de abrir ojos y oídos para ver más claro entender mejor, de ponernos en pie y echar a andar, y de abrirnos gozosamente a ese Dios que, a través de la carne débil de Jesús, “viene en persona”.

Vuestro hermano

Severiano Blanco cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy