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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 06 de marzo de 2022.

Que tengan una santa Cuaresma.

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA. 

Deuteronomio 26,1-2.4-10: Se dice lo que el Pueblo de Dios ha de hacer para que así exprese lo que debe ser. Repasa la historia, pero desde la fe. Es una auténtica profesión de fe. 

Romanos 10,5-13: La profesión de fe del creyente en Cristo. Aquí se nos presenta la naturaleza de la confesión de fe cristiana. 

Lucas 4,1-13: Lucas presenta a Jesús conducido al desierto por el Espíritu Santo donde sufre las pruebas. 

1.- En este primer domingo de cuaresma se nos expone un mensaje maravilloso. Veamos. Israel es Pueblo de Dios, tanto que es llamado en la Escritura “hijo de Dios” (cfr. Oseas 11,1). Fue Dios quien condujo al desierto a su Pueblo, lo salvó de la esclavitud. Pero Israel no supo superar las distintas pruebas por las que pasó. Y esta es la confesión de fe de un israelita: el Señor estuvo siempre presente y actuó en los distintos acontecimientos históricos. La fe del israelita no se basa en doctrinas ni en teorías, sino en la presencia actuante de Dios. De modo que el israelita cree que Dios está con el hombre en su terreno, en su vida y en su historia. Dios actuó en favor de su Pueblo y el Pueblo es coprotagonista de Dios.  Por eso se habla de historia, porque sucede en el tiempo y con el hombre; pero también se habla de salvación, porque Dios se mete y actúa en favor del hombre. O sea, Historia de Salvación. Esto confiesa el israelita: “Él nos hizo salir de Egipto”; es decir, nos liberó. 

2.- También nosotros los cristianos tenemos fe y la proclamamos. San Pablo es claro. En su carta nos presenta la naturaleza de nuestra fe: aceptamos el mensaje de los Apóstoles: Jesús, enviado por Dios para salvarnos, fue resucitado, rescatado del poder de la muerte. Esto aceptamos, esto creemos. Aceptamos y creemos en el acontecimiento central. ¿Y cuál es?  Lo dice el Apóstol: Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado”. Y creer en Él significa aceptarlo en el corazón y obedecer, acatar su mensaje. Se trata de una fe viva, un toparse con Alguien, es una experiencia, como la del israelita, que cree en el Dios que salva. 

El mismo san Pablo dice: “Pero cuando dice la Escritura: «Dios tuvo en cuenta su fe», no se refiere únicamente a Abraham, sino también a nosotros, que tenemos fe en aquel que resucitó a nuestro Señor Jesús, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación”. (Romanos 4,23-25). 

3.- Desgraciadamente hemos reducido la fe a un cúmulo de doctrinas, muy interesantes, pero que no mueven. Hay muchos católicos “instruidos”, pero pocos se han encontrado con Cristo. Pocos han experimentado que Dios se ha hecho presente en sus vidas y ha actuado en favor de ellos. Pocos han experimentado el poder de Dios que los ha sacado de sus situaciones de muerte. 

En el mundo hay muchos discursos, muchas doctrinas (incluso algunos fanatizados con ellas), pero faltan testigos del amor de Dios que salva y que está presente, incluso cuando alrededor nuestro se habla de guerras, persecuciones y muertes. ¿Dónde quedó la fe? 

4.- Ya vimos. Israel es de Dios y fue conducido por el Espíritu al desierto al ser liberado. Allí experimentó pruebas: el hambre, se rebeló exigiendo milagros, buscó el poder fuera de Dios. 

Jesús, en cambio, el verdadero Hijo, encarna a Israel y a la humanidad. También Él fue llevado al desierto y puesto a prueba. Pero supo resistir. Dándonos a entender que debemos correr su suerte. 

Nosotros, por ser creyentes en Él, somos su Pueblo, a Él pertenecemos.  También peregrinamos por este desierto y experimentamos cualquier tipo de pruebas, tanto a nivel personal como comunitario.  Jesús fue fiel, es el Testigo fiel. Su obediencia a Dios nos salvó. 

Lo mismo nosotros. Si somos fieles, obedientes, experimentaremos salvación. 

Cuaresma, tiempo de conversión, de volver a Dios, de centrarnos en Dios. Volvamos a Él de nuestras claudicaciones e infidelidades. Y con una auténtica fe testimoniemos lo que Dios ha hecho por todos nosotros. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 05 de marzo de 2022.

Hoy, sábado, 5 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):

ESTO dice el Señor:
«Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía.
El Señor te guiará siempre,
hartará tu alma en tierra abrasada,
dará vigor a tus huesos.
Serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas que no engañan.
Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas,
volverás a levantar los cimientos de otros tiempos;
te llamarán “reparador de brechas”,
“restaurador de senderos”,
para hacer habitable el país.
Si detienes tus pasos el sábado,
para no hacer negocios en mi día santo,
y llamas al sábado “mi delicia”
y lo consagras a la gloria del Señor;
si lo honras, evitando viajes,
dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos,
entonces encontrarás tu delicia en el Señor.
Te conduciré sobre las alturas del país
y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre.
Ha hablado la boca del Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 85,1-2.3-4.5-6

R/.
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad

V/. Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/.

V/. Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/.

V/. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):

EN aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Jesús no es políticamente correcto

Qué distintas las dos partes del texto evangélico de hoy. La primera es de vocación, la segunda el banquete. O mejor, la primera es feliz para todos, la segunda se tiñe de escándalos y mezquindades. 

Jesús y Leví frente a frente; Dios y el hombre cara a cara. Lucas es el evangelista de la ternura y la misericordia. Jesús no mira el origen, la ocupación, la facha de la persona; él mira al corazón. Sabe que su llamada puede recrear, hacer un corazón nuevo. Jesús quiere establecer la comunidad de sus seguidores que es algo totalmente nuevo. Justamente, en esta comunidad no están ausentes los zelotas, casi terroristas que luchaban contra la dictadura del poder extranjero. Y aquí llama a Leví, al recaudador de impuestos, colocado allí por la potencia dominadora. Con estos personajes, tan antagónicos, Jesús construye una parábola feliz: mira a Leví, le llama -“sígueme”- se sienta a la mesa con él; y Leví responde con generosidad: lo deja todo, se levanta, le sigue y le invita a un gran banquete. No importa que se cuelen los fariseos y los maestros de la ley, que han permitido acuñar un adjetivo: “escándalo farisaico”. 

Este es el Dios en el que creemos, come con pecadores. La comida no sólo era el signo privilegiado de la amistad, era también expresión religiosa. Jesús se hace como sus comensales, asume la carne de pecado. Por eso es políticamente incorrectísimo. En su Reino las relaciones entre las personas llevan un aire totalmente nuevo. Jesús no condena, sólo puede salvar. Hasta del pecado de murmuración de los fariseos toma nota para desplegar su doctrina: No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. También en Leví parece que su condición pecadora se convierte en trampolín para abrirse a la gracia. Y es que sólo el publicano de la parábola se siente pecador, se vacía de sí, y puede recibir el don de Dios. 

¿Y los hombres y mujeres de Iglesia? Siempre hemos de preguntarnos con quién nos sentamos a la mesa; si, como Jesús, ofrecemos nuestra amistad a todos, y principalmente a los pobres y pecadores. No podemos consentir que nadie diga, como en el viejo chiste: “Al cielo iremos los de siempre”. Cristianos seremos si, como el Maestro en esta escena, somos hombres y mujeres libres, sin fronteras, siempre en comunión.

Fuente : www.ciudadredonda.org

EDD. viernes 04 de marzo de 2022.

Hoy, viernes, 4 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):

ESTO dice el Señor Dios:
«Grita a pleno pulmón, no te contengas;
alza la voz como una trompeta,
denuncia a mi pueblo sus delitos,
a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario,
desean conocer mi voluntad.
Como si fuera un pueblo que practica la justicia
y no descuida el mandato de su Dios,
me piden sentencias justas,
quieren acercarse a Dios.
“¿Para qué ayunar, si no haces caso;
mortificarnos, si no te enteras?”
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios
y apremiáis a vuestros servidores;
ayunáis para querellas y litigios,
y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo,
si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia:
inclinar la cabeza como un junco,
acostarse sobre saco y ceniza?
¿A eso llamáis ayuno,
día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero:
soltar las cadenas injustas,
desatar las correas del yugo,
liberar a los oprimidos,
quebrar todos los yugos,
partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
cubrir a quien ves desnudo
y no desentenderte de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”».

Palabra de Dios

Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.18-19

R/.
Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):

EN aquel tiempo, os discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El novio está con nosotros

Y Cristo es el novio. Lo dice él mismo. No sólo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el sanador, el que resucita. ¿Podrían decir los mismo los discípulos del Bautista y los fariseos? Los primeros son discípulos del que en el desierto “llevaba un vestido de pelo de camello y se alimentaba de saltamontes”; los fariseos se debatían en la rutina de unas prácticas muertas. No hay comparación posible con Jesús, el que se sentaba a los banquetes, se vestía con túnica inconsútil y se solazaba con sus amigos de Betania.

Cristo es el novio, el nuevo, la eterna novedad. Con Jesús llega el tiempo del Reino y enmudece la ley, todo es radicalmente nuevo, pasó lo viejo. Y siguen las imágenes: paño nuevo, y no remiendo viejo; vino nuevo, y no odres viejos. Estamos en el Testamento Nuevo, las cosas son radicalmente nuevas, el tiempo mesiánico ha amanecido. Con vino nuevo alegró Jesús a los novios en Caná de Galilea. A alguno le parecería milagro para algo superfluo: bien está la multiplicación de los panes, pero del vino…Y es que aquel vino de Caná dejaba bien a las claras que las viejas instituciones del templo y de la ley quedaban en el pasado. El paso era radical: del agua al vino.

Si bajamos a la vida donde se actualiza esta Palabra, os propongo tres sugerencias. Sea la primera que los seguidores de Jesús entramos en la novedad de vida que nos trae el novio Jesús. Aquí el Espíritu lleva la delantera a tantas prácticas atrofiadas; la fe en Jesús importa más que las formas y las fórmulas. La rutina, la mediocridad, la inercia, las tradiciones secas no pueden tener cabida. Venga la creatividad, los sueños de futuro, que lo nuevo ha comenzado. Duc in altum.

Hablar de novios y de bodas es hablar de alegría desbordante. Dice San Agustín: “Leed todos los libros proféticos sin ver en ellos a Cristo: no hay nada más insípido, más soso. Pero descubrid en ellos a Cristo y eso que leéis no sólo se hace sabroso sino embriagador”. Esta alegría no es frívola bullanguería, como el Carnaval que hemos celebrado esta semana, pero no excluye la fiesta, el regocijo, la danza. Estamos en Cuaresma pero no llevamos “cara de Cuaresma”. Aparecen con más frecuencia de lo necesario las imágenes de cristianos de negro, con golpes de pecho, de caras ensombrecidas. Que la Cuaresma es sólo un prólogo, prólogo de la Pascua. Que somos testigos de resurrección.

Y finalmente. Con el novio delante, cambia el signo del ayuno. “El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, partir el pan con el hambriento”. Ayunar voluntariamente para que nadie ayune por necesidad. No sé si viene a cuento, pero acabo con una cita que he leído hoy: “Justificar el dolor del prójimo es la mayor fuente de inmoralidad”.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 03 de marzo de 2022.

Hoy, jueves, 3 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.
Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1

R/.
Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La cruz y los crucificados

“Salió de la ciudad hacia una lugar llamado Calvario. Allí le crucificaron” (Jn 19,17-18). He aquí la razón suprema. Porque Cristo está subido en una cruz puede decirnos con autoridad y poder de fascinar: toma tu cruz y sígueme.

La cruz es la marca de la casa que se graba sobre el cristiano. “La señal del cristiano es la santa cruz”, decía, en sus primeras páginas, el viejo catecismo. La cruz es el sufrimiento, el dolor, la muerte. La cruz de los inocentes y también de los pecadores. Las cruces personales- y las cruces de tantos pueblos malheridos. ¿Por qué tanto dolor? Es el enigma sombrío que atenaza a tantos hombres y mujeres, también de buena voluntad. De entrada, un cristiano no tiene para responder una filosofía. Sólo le queda el silencio respetuoso y mirar al primero de los crucificados, al Cristo del Viernes Santo. Y Cristo no buscó directamente la cruz. Fue consecuencia espontánea de su fidelidad a la tarea encomendada. Lo dice la experiencia de cada día: el que ama frecuentemente encuentra por el camino mil cruces de sacrificio, abnegación, incomprensión y sudores. 

En una secuencia cristiana podríamos señalar estos pasos ascendentes para tomar la cruz. Primero, aceptar la propia cruz; no se busca el dolor pero se lleva serenamente cuando llega. Por supuesto, lejos de toda resignación estoica, sólo unidos a Él. También, sin esperar heroísmos, en la brega de cada día. Qué hermosos ejemplos de renovación personal observamos en gente a la que el dolor, llevado con gallardía cristiana, le ha hecho más fuerte, más madura, más grande. En segundo lugar, saliendo de sí, hay que ayudar a otros a llevar la cruz. Cireneos de tantos hermanos. El acompañamiento, la visita, la palabra oportuna, el servicio de limpiar y preparar alimentos y las largas noches junto a la cabecera son modos excelentes de cumplir lo que nos pide el Maestro. Y finalmente, combatir el dolor. Si podemos evitarlo, seguiremos a Jesús que pasó haciendo el bien y curando toda enfermedad. Aquí están los técnicos de la salud (médicos, sois instrumentos de Dios), las Congregaciones religiosas hospitalarias y de la caridad, los samaritanos que echan aceite y vendan las heridas, los que luchan contra tanta injusticia que deja a muchos pueblos crucificados.

Qué lejos está de Jesús esa manera errónea de llevar la cruz. Ejemplifiquemos: la cruz que es adorno pomposo, la cruz que es gesto rutinario, la cruz que es victimismo dolorista y –lo peor- la cruz que es presentada como “enviada por Dios para probarnos”. 

De nuevo, miramos a Cristo en la cruz. Sólo el amor brilla. Y los creyentes atisbamos en seguida cómo comienza la gloria de la Resurrección. Como el alpinista: la ascensión es dura, pero el gozo de la cumbre le da alas.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 02 de marzo de 2022.

Lunes de la octava semana del tiempo ordinario
Por la paz y la justicia 
Propuesta celebrativa
Color: verde

Antífona de entrada Eclo 36, 18-19 

Concede la paz, Señor, a los que esperan en ti; escucha la oración de tus servidores y guíanos por el camino de la justicia. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que llamaste hijos tuyos a los que trabajan por la paz, concédenos la gracia de procurar, sin cesar, la justicia, única garantía de una paz sólida y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ustedes aman a Cristo sin haberlo visto, y creyendo en Él, se alegran con un gozo indecible.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro   1, 3-9

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final.

Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en Él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

SALMO RESPONSORIAL   110, 1-2. 5-6. 9. 10c

R/. ¡El Señor se acuerda eternamente de su Alianza!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas.

Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su Alianza. Manifestó a su pueblo el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones.

Él envió la redención a su pueblo, promulgó su Alianza para siempre: su Nombre es santo y temible. ¡El Señor es digno de alabanza eternamente!

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO  2Cor 8, 9

Aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.

EVANGELIO

Vende lo que tienes y sígueme.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 17-27

Jesús se puso en camino. Un hombre corrió hacia Él y, arrodillándose, le, preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre”. El hombre le respondió: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: “Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios”. Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Él todo es posible”.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2022-02-28

REFLEXIÓN :

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Aprende a OrarEvangelio meditado para el Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario

Se marchó entristecido, porque tenía muchos bienesMarcos 10, 17-27. Lunes 8a. semana Tiempo Ordinario. Que el amor por las cosas no te impida buscar lo único necesario: Dios.

Por: Andrés Pérez Apablaza | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Marcos 10, 17-27
En aquel tiempo cuando Jesús salía al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre» Él, entonces, le dijo: Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: ¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!» Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: ¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: Y ¿quién se podrá salvar? Jesús, mirándolos fijamente, dice: Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.

Oración introductoria
Oh Señor, yo también me atrevo a preguntarte, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Ayúdame a conocer tu voluntad en esta oración y a tener la luz y fortaleza para saberte responder con prontitud y generosidad. No quiero salir triste ni apesadumbrado de esta meditación, sino con la alegría de haber puesto mi vida en tus manos.

Petición
Concédeme Jesús, vivir el día de hoy de acuerdo a tu voluntad.

Meditación del Papa Francisco
Queridos jóvenes, «en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es «disfrutar» el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, «para siempre», porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a «ir contracorriente». Y atrévanse también a ser felices. (SS Papa Francisco, Encuentro con los voluntarios de la JMJ de Río de Janeiro, 28 julio 2013).

Reflexión
Cuando Jesús fija la mirada en aquel joven, para nosotros hoy desconocido, mira a cada uno de los que ha llamado por el bautismo a la vida de cristianos. No mira tan sólo a los que llama a su pleno seguimiento. Llama más bien a todos aquellos que intuyen que la vida es más que diversión y pérdida de tiempo en naderías. Y es que quien entra dentro de su alma, descubre un vacío por llenar, un corazón por enardecer de amor, un ansia, un no sé qué de eterno, como ese joven, y que no estará tranquilos sino hasta llenarlo de lo único eterno: el amor de Jesucristo.

Mirando bien esta escena contemplamos que Cristo nos ve a cada uno de nosotros. Porque cada uno de los que nos decimos cristianos tenemos de una u otra forma apegado el corazón a las cosas de la tierra y nos damos cuenta que ellas no llenan nuestra alma.

Añoramos a Dios. Y por eso lo buscamos hasta donde pueda estar esperándonos. Este joven lo encontró en el desierto. Y no tuvo miedo de preguntarle qué tenía que hacer. Para eso iba, para conocer el secreto de su felicidad plena. ¡Lástima que fue poco generoso! Su amor a las cosas le impidió dejar volar su alma donde lo único necesario. Y es que cuando Cristo nos pide dejarlo todo, nos pide todo; cuando nos lo pide todo, no nos deja sin nada. ¡Nos da todo porque se da a Sí Mismo, Él todo!

Cristo le siguió con la mirada. Lo vio triste marcharse con su corazón roto por el egoísmo. Los ricos, los que apegamos el corazón a las cosas, tengamos mucho o tengamos nada, tengamos palacios o tengamos harapos, en fin, tengamos algo a lo que no queramos desapegarnos, no podremos hallar jamás descanso, no podremos porque optamos por las pobre creaturas y rechazamos al Creador de las creaturas. En cambio los que han conocido a Cristo de veras Dios, les da la fuerza para dejarlo todo y seguirlo incondicionalmente.

¿Conocemos que somos los más miserables si no le tenemos a Él, la fuente de nuestra verdadera riqueza?

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/17687/cat/331/se-marcho-entristecido-porque-tenia-muchos-bienes.html

EDD. martes 01 de marzo de 2022

Hoy, martes, 1 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,10-16):

La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3c-4

R/.
El Señor da a conocer su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

¿Habéis deseado alguna vez ser santos? ¡Hay que ver cómo va cambiando nuestra idea de santidad cuando nos dejamos educar por la Palabra de Dios! Cuando era niño pensaba que ser santo era ser perfecto, no tener ningún defecto. Ahora, esa idea de la santidad, aparte de irreal, me parece casi repugnante. Quien no tiene pecado no puede ser perdonado. Y a quien no se le perdona no aprende a amar. Por eso ahora me gusta la definición de santo que dio el teólogo Paul Tillich: «Santo es un ser humano de quien Dios tiene misericordia». La invitación a la santidad que se nos hace hoy en la carta de Pedro me parece que es una invitación a dejarnos curar por la misericordia de Dios. ¿Qué pasa, entonces, con nuestras conductas? No pasa nada. Siguen siendo algo incoherentes -lo serán siempre- pero bastante más humildes y agradecidas. 

Sé por experiencia que resulta más fácil dejar «casa, hermanos y hermanas, o madre o padre» que dejar el control sobre nosotros mismos y las ataduras a una imagen redonda y perfecta. Desde aquí entiendo un poco más las palabras de Jesús que cierran el evangelio de hoy: «Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros».

«Señor, no dejes que por querer ser santo acabe siendo un monstruo de orgullo y narcisismo. Aúpa mi pobre humanidad sobre los hombros de tu perdón y transforma tú todo lo que hay en mí que no se parece a ti».

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 28 de febrero de 2022.

Hoy, lunes, 28 de febrero de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 110,1-2.5-6.9ab.10c

R/.
El Señor recuerda siempre su alianza

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

El da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza;
la alabanza del Señor dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Hoy y mañana vamos a leer como primera lectura algún fragmento de la primera carta de Pedro. Lo más llamativo de este escrito es que, en sus cinco capítulos, hace una hermosa síntesis de todo el nuevo testamento. Y no sólo eso, sino que comunica seguridad y entusiasmo, dos notas de las que estamos muy necesitados en nuestros días. Con bastante probabilidad, el autor de este escrito fue un discípulo anónimo de la escuela de Pedro que puso su obra bajo la autoridad del apóstol, seguramente al poco tiempo del martirio de este. La carta está dirigida a comunidades rurales, poco organizadas y de extracción humilde: campesinos, pastores, gente de clase baja. Todo esto las hace muy vulnerables en medio de una sociedad hostil. Por eso el autor subraya mucho la solidaridad que tiene que existir en el seno de las comunidades cristianas para poder soportar cualquier contratiempo. 

Hoy me fijo en una sola frase: «No habéis visto a Jesucristo y lo amáis». ¡He aquí la entraña de la fe! ¿Cuántas veces nos vemos impotentes para justificar muchos aspectos de nuestra fe y, sin embargo, nos sentimos visitados por una seguridad que no nace ni de los argumentos ni de nuestra conducta irreprochable? ¡Es la fuerza del amor! Es la misma fuerza a la que se refiere Jesús en el evangelio, la que permite superar el cumplimiento de los preceptos para ir detrás de Él. Sin la fuerza del amor, no vendemos lo que tenemos y no lo damos. Al contrario, con el paso del tiempo caemos en la cuenta de que necesitamos buscarnos muchas seguridades. 

«Señor, hoy, seducido por algunas cosas y paralizado por otras, te pido que me concedas amarte por encima de todo. Yo sé que lo que es imposible para mí constituye tu don más precioso y posible».

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 27 de febrero de 2022.

Ya estoy en Santiago. Espero verlos algún día.

DOMINGO VIII DEL AÑO. 

Eclesiástico 27,5-8: La persona es un misterio, nadie puede conocer su interior. Pero en su actuar él mismo se da a conocer; sin embargo se recomienda una extrema prudencia a la hora de juzgar a alguien. 

1Corintios 15,54-58: En el texto se afirma que se nos ha dado la victoria por la Resurrección de Jesucristo. Él vence el pecado y la muerte que anida en nosotros. 

Lucas 6,39-45: Instrucción de Jesús a sus discípulos. El cristiano dará frutos en la medida que es llenado por el Espíritu de Dios. 

1.- En las instrucciones que Jesús da a sus discípulos da a entender que la vida del discipulado es vida de misericordia y amor; por eso no debe juzgar, ni condenar (cfr. Domingo pasado). Pero no basta con saberlo, sino que hay que vivirlo, hay que ser un hombre nuevo, iluminado por el Espíritu de Dios. Porque no se trata de conocimientos humanos, intelectuales, sino de una Sabiduría que viene de Dios. Quien posee esta Sabiduría “Ve”. El hombre carnal, en cambio, no ve, es ciego. Un auténtico discípulo se supone que ve. Ahora bien, ¿cómo saber si un bautizado tiene vida interior, tiene una vista interior?  Lo dice el Señor: “Cada árbol se reconoce por sus frutos”. Y como lo da a entender el Eclesiástico, “La palabra expresa la índole de cada uno”. Si bien es cierto que sólo Dios, su Espíritu, sondea y conoce el interior de una persona, sin embargo, esta se da a conocer en su actuar, ya que “De la abundancia del corazón habla la boca”.  

2.- Nosotros los cristianos, como humanos que somos, hemos nacido contaminados por el mal. Contaminados sí, pero no culpables. Por naturaleza no somos árboles buenos. Sin embargo, como dice san Pablo: “Tú que eres un olivo silvestre, fuiste injertado…haciéndote partícipe de la raíz y de la savia del Olivo” (Romanos 11,17). Cierto. Por nosotros mismos nada podemos hacer ya que somos estériles. Pero en el Bautismo, cuando optamos por Cristo, fuimos injertados en Él, que es el único árbol bueno que da el fruto bueno. De modo que injertados en Él hemos sido saneados, transformados; Jesús resucitado ha vencido en nosotros el mal. Y así, con Él, sí que podemos dar frutos buenos. La calidad del árbol se conoce por sus frutos. Y Jesús nos lo dice: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. 

 Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí”. (Juan 15,1-4). 

3.- El mundo es tierra de ciegos, porque rechaza a Cristo. Hay muchos ciegos porque se dejan guiar por sus propios criterios carnales.  Creen ser sabios, pero según la carne, por eso, ciegos.  Y mal pueden guiar a otros y desgraciadamente lo hacen. Alaban lo que no es loable, aplauden lo que no es plausible. Y es así simplemente porque son ciegos. Y lo peor de todo es que no permiten que se les abra los ojos para que vean su propia realidad. No permiten que otros vengan a iluminar a los ciegos, ya que no conviene que éstos conozcan sus derechos. Hay mucha ceguera, inmadurez y esterilidad en la sociedad moderna, aparentemente sabia. 

4.- Si en verdad hemos sido resucitados, iluminados por Cristo, entonces podremos ver. Por estar injertados a Cristo, el árbol bueno, entonces se cumple lo que Él dice: “El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón”. 

En nosotros se cumple lo que dice el salmo de hoy: “El justo…trasplantado en la casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios”. 

Sí, nosotros al celebrar la Santa Cena con el Señor, somos fortalecidos por su Espíritu. 

Discípulo viene a significar agradecido, iluminado, enriquecido. 

Misionero indica las consecuencias: 

  • El agraciado debe favorecer a otros 
  • El iluminado debe iluminar a otros. 
  • El enriquecido debe enriquecer a otros. 

La vivencia de nuestra identidad favorecerá al mundo de hoy. 

Hermano Pastor Salvo B. 

EDD. sábado 26 de febrero de 2022.

Hoy, sábado, 26 de febrero de 2022

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,13-20):

¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues, confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 140,1-2.3.8

R/.
Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor

Señor, te estoy llamando, ven deprisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R/.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,13-16):

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos, paz y bien.

En tiempos de pandemia, nos suena raro eso de acercarse y abrazar. Cuando veo una película, y la gente va por la calle todos juntos, sin mascarillas, en los ascensores, en las tiendas, se me hace raro. Es que vivimos tiempos recios.

En estos tiempos que nos ha tocado vivir, las lecturas, como siempre, arrojan algo de luz para nuestro caminar diario. La carta de Santiago nos recuerda la validez de un sacramento que ya no es la “Extremaunción”, sino la Unción de los enfermos. No hay que esperar al final, cuando haya una operación cercana, o una enfermedad grave, se puede y se debe acudir al sacramento. Quizá haya que volver a catequizar, para que los familiares avisen de que hay un enfermo en la familia, para que los sacerdotes podamos llegar a tiempo.

Esta ancestral costumbre de rezar por los enfermos y con los enfermos es muy elogiable. Todos podemos hacerlo cada día, y, cuando sea necesario, con la ayuda de un presbítero. “Mucho puede la oración intensa del justo”. Que no se nos olvide. Que nos lo creamos. Que confiemos en Dios. No renunciemos a un sacramento que nos recuerda que Cristo comparte nuestro sufrimiento.

Confiar, como los amigos confían en sus amigos. Confiar, como los niños confían en sus padres. De los que son como niños es el Reino de los Cielos. Dentro de cada uno de nosotros sigue habitando un niño, y ese niño puede abrirse, con asombro, a la invitación de Dios, cada día nueva, para ser parte de la Historia de la Salvación. Solo con asombro ante la grandeza de Dios, que se acerca a nosotros, sabiéndonos pequeños, como un niño en los brazos de su Padre, podemos alabar a Dios y sentirlo cercano.

Solo siendo como un niño podemos abrirnos al crecimiento y al cambio. Aceptar la novedad de Dios, que pide que le dejemos entrar en nuestra vida para hacerla nueva. Sentir el abrazo de Dios, para que su calor penetre en nuestra alma y podamos vivir con alegría. 

Dediquemos hoy un tiempo a rezar por los enfermos, conocidos, familiares, parroquianos, si es posible, hagámosles una visita o una llamada, para que sientan nuestro apoyo, y recemos también por los niños, para que puedan crecer sanos, felices y tranquilos, puros, como los ángeles. Que tienen derecho a una infancia feliz.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy