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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 29 de marzo de 2022

Hoy, martes, 29 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-9.12):

EN aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 45,2-3.5-6.8-9

R/.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob

V/. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

V/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

V/. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-16):

SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La nueva creación que empieza en Caná se nos comunica con el agua del Bautismo. Es un agua que nos cura, nos pone en pie, nos da fuerzas para soportar las penalidades de la vida (representadas en la camilla del hombre curado por Jesús), y nos lleva a dar testimonio. Es verdad, que el testimonio del paralítico curado nos resulta deficiente, pues casi parece que, a diferencia del ciego de nacimiento del capítulo 9 de este mismo evangelio, lo que hace es cooperar con los que perseguían a Jesús. Se trata, por cierto, de una persecución que, desde la óptica judía, tenía su fundamento. Infringir el descanso sabático significaba infringir no sólo un mandamiento dado por Dios, sino uno al que el mismo Dios se somete, puesto que descansó el séptimo día. Es verdad que nos puede parecer absurdo fijarse en la infracción ante el hecho extraordinario de la curación del paralítico. Pero los legalistas judíos (como los legalistas de todo tiempo), bien podían aducir que, al fin y al cabo, la curación podía tener lugar cualquier otro día de la semana y no precisamente el sábado: incluso si entendemos la curación, como debe ser, como un signo del poder de Dios y, por tanto, como un signo salvífico, lo cierto es que Dios desplegó su poder durante los seis días primeros y el séptimo descansó.

¿Por qué Jesús actúa de manera tan provocadora? ¿No podía aplicar cierta dosis de diplomacia y abstenerse de curar en sábado, para no provocar las iras de sus oponentes? Así, tal vez, habría prolongado su ministerio en la tierra, habría conseguido quizás convencer a sus enemigos, y, desde luego, habría podido curar a mucha más gente.

Es claro que estos razonamientos utilitaristas, por muy razonables que parezcan, están muy alejados de la lógica del Evangelio. Si Jesús cura en sábado es porque, con ello mismo, está realizando un gesto profético. La clave nos la da el versículo 17 de este mismo evangelio que leeremos mañana: “Mi padre siempre trabaja, y no también trabajo”. A causa del pecado, Dios no pudo realmente descansar, sino que tuvo que salir de sí a la búsqueda del hombre que se había perdido y se escondía de él. Y esta larga búsqueda, que culmina con la encarnación de Cristo, significa que puso manos a la obra de la nueva creación, que sólo tendrá su cumplimiento en el misterio pascual de la muerte y resurrección.

Nosotros, que somos beneficiarios por el bautismo de esta nueva creación, de este trabajo sin descanso de Dios Padre y de su Hijo en la fuerza del Espíritu Santo, podremos descansar de nuestros trabajos profesionales, pero no debemos descansar nunca del trabajo de testimoniar nuestra fe: como los árboles regados por las aguas del templo, que es Cristo, debemos dar continuamente frutos de buenas obras y hojas medicinales que alivian a los que sufren.

Fraternalmente
José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 28 de marzo de 2022.

Hoy, lunes, 28 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Creer en Jesús, nacer a una vida nueva

En el evangelio de Juan Caná es el comienzo de la vida pública de Jesús, el principio de la nueva creación, del desposorio de Dios (Jesús) con su pueblo, del cumplimiento de las antiguas promesas. Esas promesas, expresadas con tanta fuerza hoy en el texto de Isaías, son promesas de vida, de júbilo y alegría. Jesús ha venido a esto, a instaurar en nuestra historia, que sigue su curso de pecado y de muerte, una historia de salvación y de vida. En la petición del padre angustiado: “baja antes de que se muera mi hijo”, podemos escuchar el grito dramático de tantos, que, de un modo u otro, suplican a Dios que se incline para salvarlos, a ellos o a los suyos, del mal, del sufrimiento, de la muerte. Y con tanta frecuencia tenemos la impresión de que esas súplicas angustiadas no obtienen la respuesta deseada.

Y es que esta historia de salvación y este espacio de vida nueva que instaura Jesús no es simplemente un espacio “milagroso”, en el que se realizan actos médicos extraordinarios, o se garantiza el éxito y el cumplimiento de nuestros deseos. Se trata de un ámbito marcado por la fe confiada en la Palabra de Dios, encarnada en Jesús. El primer signo realizado en Caná es el comienzo de una nueva relación con Dios, basada en la fe-confianza: “En Caná de Galilea dio Jesús comienzo a sus signos… y creyeron en él sus discípulos”. También lo es para este funcionario real, beneficiario de nuevo en Caná, del segundo signo salvífico: “creyó él con toda su familia”. Todos estamos invitados a visitar Caná, a descubrir los signos de vida que Dios realiza en nuestra vida y que nos llaman a la fe. La fe engendra esa vida nueva que se estrena cuando estamos vinculados a Jesús, creemos en él, aceptamos su palabra y la ponemos en práctica. Es verdad que con frecuencia nos dirigimos a Dios movidos por intereses y necesidades más inmediatos, “de tejas abajo” y eso provoca la queja de Jesús. Pero él, no obstante, no deja de atendernos. No podemos limitarnos a una fe milagrera e interesada, como un modo de resolver nuestros problemas cotidianos, cuando nuestros recursos ya no dan más de sí. Pero eso no significa que no podamos dirigirnos a Jesús presentándole los problemas que nos agobian y nos angustian. Sin embargo, lo decisivo es el camino de fe. Acoger la Palabra, que es el gran “signo” que, aceptada con fe, inicia realmente un proceso de sanación interior, de nacimiento a una vida nueva. Podemos entender la curación del hijo del funcionario real, como ese nacimiento a la vida nueva que significa la fe, un vida de seguimiento de Cristo, un seguimiento que conduce a la Cruz (vislumbrada en las palabras iniciales del rechazo del profeta en su propia patria), pero que da frutos de resurrección en las obras del amor.

Fraternalmente
José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 27 de marzo de 2022

Un cordial saludo a todos. Paz y Bien.

CUARESMA IV. 

Josué 4,19: 5,10-12: Israel entra a la Tierra Prometida: empieza una nueva etapa: cesa la peregrinación y empieza la vida sedentaria. Todo es significado con ritos: la circuncisión, la celebración de la Pascua. 

2Corintios 5,17-21: se describe la obra de Cristo: somos reconciliados: ahora todo es nuevo

Lucas 15,1-3.11-32: Con una parábola Jesús responde a la crítica de los escribas y fariseos. Expresa el inmenso amor gratuito de Dios. Dios perdona = restaura, repara; hay algo nuevo

1.- Hermanos, hay un texto del Apocalipsis 21,5 que dice: “Y dijo el que estaba sentado en el trono: Yo hago nuevas todas las cosas”. Sí, porque en el Reino de Dios todo es nuevo. Ya en la primera lectura vemos cómo Israel entra a vivir una nueva etapa dentro de su historia. Porque todo cambio sociológico trae consigo un cambio de mentalidad, produce una crisis (una ruptura). Esto lo hemos experimentado cada uno de nosotros en nuestra historia personal (el paso de la pubertad a la adolescencia, etc.) lo experimenta también una sociedad, un pueblo. Y Todo cambio sociológico trae consigo un cambio de mentalidad, en los valores, en lo religioso. Esto es inevitable y los hechos lo confirman. Para Israel comenzó una etapa nueva, tuvo que aprender a vivir un estilo nuevo de vida, como pueblo sedentario, pero sin olvidar lo que es: un Pueblo de Dios, un Pueblo de Alianza. Si olvida esto entrará en crisis, y así sucedió. 

2.- Como sucedió con el hombre al romper con Dios. Y quien rompe con Dios queda como al garete, va de tumbo en tumbo por la vida. Muchos se descarrían, ¡y todos nos hemos descarriados! Por querer vivir a nuestra pinta, como nosotros creemos que es mejor. Y aquí entra en juego Jesús, el Salvador. Gracias a Él somos reconciliados, es decir, se han vuelto a recomponer las relaciones rotas por nuestra soberbia, al creer que solos podemos más. Porque Dios es así. Él repara, restaura, renueva. Si éramos hombres viejos, ahora, gracias a Cristo, somos nuevas creaturas. En conclusión, gracias a Cristo, todo es nuevo, porque en el Reino todo es nuevo. “La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”, nos dice el Papa Francisco en “Evangelii Gaudium”. 

3. Todos quieren que nuestra sociedad, el mundo sea nuevo. Se anhelan cambios y, ojalá cambios radicales. Algo de esto se trató de mostrar en el famoso estallido social. Pero, hermanos, no puede haber una sociedad nueva, un mundo nuevo, un Chile nuevo, si está plagado de ciudadanos “viejos”, de hombres “viejos”. Y no me refiero a la edad, sino al modo de concebir el mundo. El mundo está plagado de gente que vive sólo para sí, sin pensar en el otro. Piensan sólo en sus intereses personales o de partido. No hablemos de cambios, de revolución (con cualquier apellido), si va a seguir habiendo situaciones de injusticia, de opresión, de atropellos a las libertades esenciales de toda persona. No hablemos de “Algo nuevo” si no cambiamos cada uno de nosotros. Dígase lo mismo en la Iglesia y en la familia. Hoy el Señor nos dice: Yo hago nuevas todas las cosas”. No podemos quedarnos mirando hacia atrás, añorando el pasado. El pasado ya pasó y punto.  El Señor lo dijo: “Los que ponen la mano al arado y miran hacia atrás no sirven para el Reino de Dios” (Lucas 9,62). 

4.- Pero No. Hoy la Palabra nos trae una Buena Noticia, una linda Noticia: Dios nos ama; por eso Él repara, pone de pie y come con nosotros. 

La Parábola escuchada es un vivo retrato. ¿De quién? De los dos hermanos. En ellos se retrata toda la humanidad: los malos y se alejan de la Voluntad de Dios; y los que se creen buenos, y eso porque no los han pillado. Pero igual menosprecian al que ha caído. Igual son malos. ¿En cuál de los dos te sientes retratado? Pero también tenemos al padre, el retrato de Dios. Así es Dios. Fíjense que yo muchas veces digo: ¡Si llega a dar rabia lo bueno que es Dios con todos, incluso con aquellos que nosotros con gusto lanzaríamos al infierno! Como el hermano mayor, nos enojamos con Dios; Él no debería perdonar a los malos. ¡Cuidado! ¿Te perdonaría a ti? 

Jesús come con los pecadores…come con nosotros. ¿Aceptarás la invitación que Él hoy te hace? No olvides que Él nos está invitando a hacer algo nuevo, a ser personas nuevas. El banquete es el Reino. Y en el Reino todo es nuevo. Que tu pasado no te condene; Dios, en Cristo, te reconcilió y Él pagó por ti, por mí, por todos. Como una antigua propaganda te digo; “No te quedes en el pasado, Nene, sino mira hacia adelante.” Vale la pena celebrar el banquete. 

 Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 26 de marzo de 2022

Hoy, sábado, 26 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (6,1-6):

VAMOS, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.18-19.20-21ab

R/.
Quiero misericordia, y no sacrificios

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

V/. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

La vida ha cambiado mucho. Hemos progresado, pero hay cosas que siguen sin poder hacerse o vivirse al mismo tiempo. Por mucho que nos consideremos los señores del mundo y los reyes de la creación hay realidades que no están todavía a nuestro alcance. Hay personas que en una etapa de su vida decidieron quitarse años, no les apetecía reconocer el paso del tiempo; sin embargo años después han querido que sus documentos certifiquen su verdadera fecha de nacimiento para poder dejar de trabajar y cobrar la paga de jubilación correspondiente. Ellos mismos cavaron su propia tumba: no se puede querer pasar por más joven y mayor a la vez.

Algo de esto hay en la historia del fariseo y del publicano; algunos nos gloriamos tanto en nuestros méritos, medallas, aciertos, fidelidades, que no dejamos sitio ni a Dios ni a los demás. Nosotros lo llenamos todo.

Intenta almacenar agua en unas manos llenas. La advertencia de Jesús es bien clara: quien se enaltece será humillado; quien se humille será enaltecido. El que crea ‘ganar’ perderá; el que esté dispuesto a ‘perder’ acabará ganando. Miles de hombres y mujeres que han acogido el Evangelio, profundamente felices, lo demuestran con sus vidas.

Que hoy sábado, María, la mejor discípula de su Hijo, nos ayude a elegir como conviene para que venga su Reino. Que el buen José, su esposo,  siga intercediendo por nosotros.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 25 de marzo de 2022.

Hoy, viernes, 25 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (7,10-14;8,10):

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»
Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»
Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,7-8a.8b-9.10.11

R/.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia
y tu lealtad ante la gran asamblea. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,4-10):

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.»» Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni victimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.» Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

En el prefacio de la misa de hoy leemos esto: Llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió su mensaje a la tierra y la Virgen creyó el anuncio del ángel: que Cristo, encarnado en su seno por obra del Espíritu Santo, iba a hacerse hombre por salvar a los hombres. Sí, ya sé que es un texto muy denso, pero resume bien el sentido de la solemnidad de hoy. Aquí aparecen todos los personajes que encontraremos en las lecturas de hoy:

  • Dios Padre, que envía su mensaje a la tierra, o –por decirlo con las palabras del profeta Isaías- que nos envía una señal. Es el Dios cuya voluntad quiere cumplir Cristo al llegar a este mundo. Así se expresa en la carta a los hebreos y en el salmo 39: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.
  • Cristo, que es el Enmanuel (Isaías) y se llamará Jesús, Hijo del Altísimo, Hijo de Dios (Lucas), el mismo ue, al llegar a este mundo, dijo: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo.
  • El Espíritu Santo, que hace germinar a Jesús en el seno de María: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra.
  • María, en quien, según la fe de la Iglesia se ha cumplido la profecía de Isaías: La Virgen está encinta y da a luz un hijo. Es esta virgen la que –según el relato de Lucas- estaba desposada con José y, al recibir de Dios la vocación de ser madre de Jesús, respondió: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra
  • El ángel Gabriel, que actúa como mensajero de Dios y que comunica a María las noticias más hermosas que jamás se han anunciado: El Señor está contigo; concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo; la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra.

La solemnidad de hoy aparece, pues, como el primer tiempo de la sinfonía de la encarnación. Este primer tiempo lleva un título: “La anunciación del Señor”. Y una indicación respecto del tempo: “Al llegar la plenitud de los tiempos”. Y, por supuesto, una detallada explicación de la partitura que ejecuta cada uno de los intérpretes.
Sobran las palabras. Llega el momento de dejarse invadir por la música y de aplaudir con todas las fibras de nuestro ser.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 24 de marzo de 2022.

Hoy, jueves, 24 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (7,23-28):

ESTO dice el Señor:
«Esta fue la orden que di a mi pueblo:
“Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”.
Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás:
“Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 94,1-2.6-7.8-9

R/.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón»

V/. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

V/. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

V/. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,14-23):

EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

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Queridos hermanos,

En mi comunidad bromeamos cuando un hermano, al que apreciamos, nos anuncia su visita: “fulano no viene a vernos, viene a hablarnos”. En otra hacen bromas en este tiempo de cuaresma: “nosotros comemos y cenamos en silencio; sólo se oye hablar a fulano”.

Todos tenemos algún defecto que no vemos. Los demás lo perciben con facilidad, pero a nosotros nos cuesta más. Hay gente que habla y habla sin darse cuenta. En la relación con el Señor puede pasarnos lo mismo. La oración es diálogo, encuentro, conversación, pero precisamente por eso tiene un fuerte componente de escucha.

A quienes oramos con la Liturgia de las Horas se nos permite abrir muchos días de cuaresma recordando esta invitación del salmo 94 que hoy proclamamos en la eucaristía: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis el corazón”. La cuaresma es tiempo de muchas cosas (de oración, de ayuno, de limosna), pero sobre todo de escucha y amor. ¡Qué mal suena la expresión de la primera lectura de hoy: “aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor”! ¡Qué distinta de la del salmo 23: “este es el grupo que busca al Señor”!

Pongámonos en camino. Ayudémonos a escuchar la voz del Señor. Dejemos que Él mismo nos dé el corazón y el espíritu nuevos que tanto pedimos estos días.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 23 de marzo de 2022

Hoy, miércoles, 23 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/.
Glorifica al Señor, Jerusalén

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

V/. Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

V/. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

La escena pone los pelos de punta. La abuela, ciega desde hace casi medio siglo, se dirige a sus nietos: “Daría mi vida para que vierais lo que yo veo”. ¡Pero si la abuela no ve!

Con todo respeto al drama de la ceguera, ¡qué grave es también no ver con los ojos del alma! Poder reconocer al Padre y no hacerlo; vivir en el terror, en el pánico, sintiéndose amenazado por todos sin descubrir hermanos en los que te rodean; pensar que la vida es tener, tener y tener; mandar, mandar y mandar; gozar, gozar y gozar… y convertirla en un infierno antes de tiempo. ¿De qué nos vale ganar el mundo entero si al final perdemos la vida?

Que no se nos escapen unas palabrillas que pueden perderse en la primera lectura de hoy: “guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos”. ¿Quién tiene a su Padre tan cerca y tan pendiente? ¿Quién nos ha regalado una tierra que no hemos sudado, ciudades que no hemos construido, viñedos y olivares que no hemos plantado? (Jos 24, 13). ¿Cuánto valen la amistad, la salud, el afecto, la paz, el perdón, la gratuidad, la sonrisa? Dios ha dejado muy claro que no quiere abolir sino dar plenitud. Para que todos tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 22 de marzo de 2022.

Hoy, martes, 22 de marzo de 2022

Primera lectura

Lectura de la profecia de Daniel (3,25.34-43):

EN aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6.7bc.8-9

R/.
Recuerda, Señor, tu ternura

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

Se nos olvida a menudo: lo que procede no es que tengamos una idea de Dios y tratemos de ver en qué medida Jesús y su palabra se ajustan a ella. No, ¡a Dios le hemos conocido en Jesús! Por eso toda experiencia de discipulado, de aceptación del Evangelio, supone ir renunciando a  ideas previas sobre Dios, el ser humano, la vida, e ir acogiendo lo que Jesús vive, enseña, representa y propone. El rey de la parábola perdona toda la deuda; Jesús invita a perdonar setenta veces siete. Pero, ¿no será mejor dosificar el perdón no vaya a ser que los pecadores se acostumbren a ese perdón barato?, ¿no convendrá ser menos drástico e ir poco a poco?

La misericordia se ríe del juicio, dice la carta de Santiago. Es un misterio, pero el Justo es sobre todo Misericordioso. No hay que comprarle a base de méritos o conquistas; hay que responder a su amor. No hay que enseñarle a ser Dios; hay que aceptar su libérrima voluntad. Ya no hacen falta ni príncipes ni profetas ni jefes, ni holocaustos ni sacrificios. Él sabe de sobra qué desea hacer y cómo. Y, como recordaban las lecturas de hace dos domingos, el que no se reservó ni a su propio Hijo, ¿no nos dará todo con él? (Rm 8, 32).

Acojamos la Palabra, demos gracias, y volvamos a la vida: nos han perdonado mucho; no podemos estrangular a quien sólo nos debe cien denarios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy