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EDD. viernes 17 de marzo de 2017.

Viernes de la segunda semana de Cuaresma.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170316
Libro de Génesis 37,3-4.12-13a.17b-28.
Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de la vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas.
Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo.
Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre.
Entonces Israel dijo a José: «Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos».
José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán.
Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte.
«Ahí viene ese soñador», se dijeron unos a otros.
«¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!».
Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: «No atentemos contra su vida».
Y agregó: «No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él». En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo.
Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica – la túnica de mangas largas que llevaba puesta – ,
lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía.
Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto.
Entonces Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre?
En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne». Y sus hermanos estuvieron de acuerdo.
Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de planta, y José fue llevado a Egipto.
Salmo 105(104),16-17.18-19.20-21.
Él provocó una gran sequía en el país
y agotó todas las provisiones.
Pero antes envió a un hombre,
a José, que fue vendido como esclavo.
Le ataron los pies con grillos
y el hierro oprimió su garganta,
hasta que se cumplió lo que él predijo,
y la palabra del Señor lo acreditó.
El rey ordenó que lo soltaran,
el soberano de pueblos lo puso en libertad;
lo nombró señor de su palacio
y administrador de todos sus bienes,
Evangelio según San Mateo 21,33-43.45-46.
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: «Respetarán a mi hijo».
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia».
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Comentario del Evangelio por San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia. Sermón 30 sobre el Cantar de los Cantares. 
El misterio de la viña de Dios.
Hermanos, si reconocemos que la Iglesia es la viña del Señor, nos damos cuenta que no es una prerrogativa pequeña haber extendido sus límites a toda la tierra…
A través de esta imagen veo a los primeros creyentes de los cuales se dice que «todos pensaban y sentían lo mismo» (Hch 4,32)… Porque la persecución no la ha tan brutalmente desenraizado que no haya podido ser replantada en otros lugares y alquilada a otros viñadores, los cuales, llegada la estación propicia, han hecho que diera fruto. No ha perecido sino que ha cambiado de suelo; mejor así pues ha ganado en fuerza tanto como en extensión, como la bendita viña del Señor. Hermanos, levantad los ojos y veréis «que su sombra cubre las montañas y sus pámpanos los cedros de Dios, que ha extendido sus sarmientos hasta el mar y sus brotes hasta el Gran Río» (cf sl 79, 11-12).
No es sorprendente: es el edificio de Dios, el campo de Dios (1C 3,9). Es él quien la fecunda, la propaga, la corta y la poda para que dé más fruto. No va él a despreocuparse de una viña que su mano derecha plantó (Sl 79,15); no va a abandonar una viña en la que los pámpanos son los apóstoles, la cepa es Jesucristo, y el Padre es el viñador (Jn 15,1-5). Plantada en la fe, hunde sus raíces en la caridad; trabajada por la obediencia, fertilizada por las lágrimas de arrepentimiento, regada con la palabra de los predicadores, rebosa un vino que inspira el gozo y no la mala conducta, vino de muy dulce sabor, que en verdad rejuvenece el corazón del hombre (Sl 103,15)… ¡Hija de Sión, consuélate contemplando este gran misterio, no llores más! ¡Abre tu corazón para acoger a todas las naciones de la tierra!

El Papa en Sta. Marta: ser indiferente acaba por corrompernos

Cuando sucede una tragedia, ¿me entra en el corazón o hago como el rico con Lázaro?
Fuente : www.es.zenit.org
•16 marzo 2017•Redaccion•El papa Francisco
El Papa en Santa Marta (fto. Oss. Romano ©)
 
(ZENIT- Ciudad del Vaticano, 16 Mar. 2017).- Del camino del pecado se puede volver atrás, pero cuando se transforma en corrupción es muy difícil. Y nos puede suceder cuando nos cerramos ignorando a los sin techo, a los pobres o a quienes están en dificultad.
 
Lo indicó este jueves el papa Francisco en la misa en Santa Marta, inspirándose en el Evangelio del día, con la parábola de Lázaro y el rico que vestía púrpura y lino.
 
El rico “sabía quien era ese pobre: lo sabía. Porque cuando habla con el padre Abraham, dice: ‘Envíame a Lázaro’. Pero a él no le importaba de la miseria de Lázaro ya que él era feliz”. Es que el pecado a un cierto momento se transforma en corrupción, “y este no era un pecador sino un corrupto”.
 
E interrogó “¿Qué sentimos en el corazón cuando vamos por la calle y vemos a los mendigos, a los niños solos que piden limosna…?”. ¿Es normal esto…? Alguien se justifica: “No, pero estos son de esa etnia que roba…”. Y Francisco pide estar atentos si en nuestro corazón resuena normal decir: “la vida es así… yo como y bebo, pero para quitarme un poco de remordimiento doy una limosna y sigo adelante”, porque ese camino “no va bien”.
 
Lo mismo cuando escuchamos que una bomba cayó en un hospital y hubieron tantos muertos. “¿Digo una oración y sigo como si nada fuera? ¿Me entra en el corazón o hago como el rico con Lázaro?
 
“Por esto –concluyó el Papa– Señor escruta en mi corazón. Mira si mi camino es equivocado, y si estoy en ese camino resbaloso del pecado a la corrupción, del cual no se puede volver hacia atrás”. Te pido, “hazme entender en que camino estoy”.

Comentario al evangelio de hoy jueves 16 de marzo de 2017.

La cultura de la indiferencia.

II Jueves de Cuaresma
Por: H. Cristian Gutiérrez LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64697/la-cultura-de-la-indiferencia.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Creo en Ti, Señor. Creo que eres mi Dios y mi todo. Aumenta mi fe para que crea en Ti con más firmeza. Confío en Ti porque eres el amigo que nunca falla. Aumenta mi confianza para que sepa esperarlo todo de Ti. Te amo pero quiero amarte hoy un poco más. Gracias por todos los beneficios que me has dado. Ayúdame en este día y concédeme aquello que sabes más necesito.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico, y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantando los ojos, vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes, y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá”.
El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormento”. Abraham le dijo: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El replicó: “No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselos, entonces si se arrepentirán”. Abraham repuso: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto” “.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Hoy me presentas una parábola para recordarme la caridad. En este tiempo de cuaresma es una virtud que puedo ejercitar de manera especial y por eso, en este Evangelio, me motivas a ello.
El mundo se ha ido encargando cada vez más de cerrar mis horizontes y reducir mis perspectivas. Es un mundo que me centra en mí más que en los demás. Un mundo que, en palabras del Evangelio de hoy, me enfoca en la preocupación de vestirme de púrpura, banquetear diariamente y no mirar al pobre, al mendigo, al necesitado de mi lado.

  1. vez me he ido acostumbrando a ver esa persona en la calle sin nada que comer y que pasa frío todas las noches. Me he arrutinado y no me conmueve el enfermo que, cerca de casa, mendiga una ayuda material e incluso a veces algo menos: un saludo o una sonrisa. Ya no me asombra escuchar en el noticiero o leer en el periódico los muertos por la guerra, los accidentados en un lugar o los que han debido huir de su casa a causa de la violencia. Es lo más normal, y luego los deportes, los anuncios publicitarios o la telenovela me hacen olvidar que mis hermanos, los hombres, padecen necesidad. Es lo que el Papa Francisco llama la cultura de la indiferencia.

Pero no hay que ir demasiado lejos. A veces me preocupo, Señor, por hacer actos de caridad y servicio con los de fuera de casa. Sin embargo, no descubro al Lázaro que está bajo mi mismo techo, el familiar que necesita de mi apoyo, de mi ayuda, de mi consejo o incluso menos, necesita de mi mirada, de mi comprensión, de mi perdón, de una sonrisa de mis labios, de una caricia.
Dame la gracia, Señor, de vivir la caridad en mi hogar. Concédeme un sexto sentido que me ayude a percibir las necesidades de los que viven en mi casa y salir a su encuentro. Y no ser tampoco indiferente al dolor de los demás. Ayúdame a ayudarlos por lo menos con una oración.
En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante. En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de diciembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy les diré a los que viven conmigo que los quiero y los estimo mucho.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. jueves 16 de marzo de 2017.

 

Jueves de la segunda semana de Cuaresma.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170315

Libro de Jeremías 17,5-10.
Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!
El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto.
Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?
Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.
Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Evangelio según San Lucas 16,19-31.
Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'».

Comentario del Evangelio por San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Enarrationes, Salmo 95,3; CCL 39, 1178
La auténtica y riqueza y la auténtica pobreza.
Cuando digo que Dios no escucha al rico, no penséis, hermanos míos, que Dios no atiende a los que poseen oro o plata, siervos y terrenos. Si han nacido en este ambiente y ocupan un lugar destacado en la sociedad, que recuerden la palabra de San Pablo: “….que no sean orgullosos, ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas” (1 Tim 6,17) Aquellos que no sucumben al orgullo son pobres a los ojos de Dios que inclina su oído hacia los pobres y los necesitados (Sal 85,1) Saben que su esperanza no está puesta en el oro o la plata, ni en las cosas que poseen en abundancia. Es suficiente que la riqueza no cause su perdición, y aunque no sirvan para su salvación, que por lo menos no sean un obstáculo para salvarse. .. Cuando un hombre desprecia todo lo que puede alimentar su orgullo es pobre ante Dios y Dios lo escucha porque conoce el tormento de su corazón.
Sin duda, hermanos, el pobre Lázaro cubierto de llagas que estaba tumbado a la puerta del rico, fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Esto es lo que leemos y creemos. En cuanto al rico, vestido de púrpura y lino fino y que banqueteaba espléndidamente cada día, fue arrojado al abismo del infierno. ¿Fue por el mérito de su indigencia por lo que Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán? Y el rico ¿fue arrojado al lugar de los tormentos por causa de su opulencia? Hay que reconocerlo: en el pobre fue la humildad que ha sido premiada, y lo que fue castigado en el rico fue su orgullo.

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del 15 de marzo de 2017

¿Cómo hacer que nuestro amor y nuestra caridad no sea hipócrita?
 
Fuente:  https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-15-de-marzo-de-2017/
 
•15 marzo 2017•Redaccion•El papa Francisco
 
La audiencia general en la plaza de San Pedro
 
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
 
Como bien sabemos, el gran mandamiento que nos ha dejado el Señor Jesús es aquel de amar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente y amar al prójimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,37-39). Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocación más alta, nuestra vocación por excelencia; y a esa está relacionada también la alegría de la esperanza cristiana. Quien ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor.
 
El apóstol Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hipócrita, que nuestro amor sea hipócrita. Entonces nos debemos preguntar: ¿Cuándo sucede esto, esta hipocresía? Y ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea auténtica? ¿De no aparentar de hacer caridad o que nuestro amor no sea una telenovela? Amor sincero, fuerte.
 
La hipocresía puede introducirse por todas partes, también en nuestro modo de amar. Esto se verifica cuando nuestro amor es un amor interesado, motivado por intereses personales; y cuantos amores interesados existen… cuando los servicios caritativos en los cuales parece que nos donamos son realizados para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos satisfechos: “pero, qué bueno que soy”, ¿no?: esto es hipocresía; o aún más, cuando buscamos cosas que tienen “visibilidad” para hacer alarde de nuestra inteligencia o de nuestras capacidades.
 
Detrás de todo esto existe una idea falsa, engañosa, la de decir que si amamos es porque nosotros somos buenos; como si la caridad fuera una creación del hombre, un producto de nuestro corazón. La caridad, en cambio, es sobre todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y debemos pedirlo. Y Él lo da gustoso, si nosotros se lo pedimos.
 
La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Señor nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los demás si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jesús.
 
Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores, y que también nuestro modo de amar está marcado por el pecado. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Señor abre ante nosotros una vía de liberación, una vía de salvación. Es la posibilidad de vivir también nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios.
 
Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el corazón por Cristo resucitado. El Señor resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de sanar nuestro corazón: lo hace, si nosotros lo pedimos. Es Él quien nos permite, a pesar de nuestra pequeñez y pobreza, experimentar la compasión del Padre y celebrar las maravillas de su amor.
 
Y entonces se entiende que todo aquello que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y continúa a hacer por nosotros.
 
Es más, es Dios mismo que, habitando en nuestro corazón y en nuestra vida, continúa a hacerse cercano y a servir a todos aquellos que encontramos cada día en nuestro camino, empezando por los últimos y los más necesitados en los cuales Él en primer lugar se reconoce.
 
Entonces el Apóstol Pablo con estas palabras no quiere reprocharnos, sino mejor dicho animarnos y reavivar en nosotros la esperanza. De hecho, todos tenemos la experiencia de no vivir a plenitud o como deberíamos el mandamiento del amor. Pero también esta es una gracia, porque nos hace comprender que por nosotros mismos no somos capaces de amar verdaderamente: tenemos necesidad de que el Señor renueve continuamente este don en nuestro corazón, a través de la experiencia de su infinita misericordia.
 
Entonces sí volveremos a apreciar las cosas pequeñas, las cosas sencillas, ordinarias; volveremos a apreciar todas estas cosas pequeñas de todos los días y seremos capaces de amar a los demás como los ama Dios, queriendo su bien, es decir, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jesús hace con cada uno de nosotros cuando nos alejamos de Él, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como Él, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasión y su perdón.
 
Queridos hermanos, lo que el Apóstol Pablo nos ha recordado es el secreto para estar –cito sus palabras– es el secreto para estar “alegres en la esperanza” (Rom 12,12): alegres en la esperanza. La alegría de la esperanza, para que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las más adversa, y también a través de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye. Y entonces, con el corazón visitado y habitado por su gracia y por su fidelidad, vivamos en la gozosa esperanza de intercambiar con los hermanos, en lo poco que podamos, lo mucho que recibimos cada día de Él. Gracias”.

Comentario al evangelio de hoy miércoles 15 de marzo de 2017.

Cada instante, un regalo.

II Miércoles de Cuaresma
Por: H. Balam Loza, LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64668/cada-instante-un-regalo.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, tuyo soy, para Ti nací, ¿qué quieres de mí? Quiero cumplir tu voluntad en cada momento de mi vida. Tal vez, como tus apóstoles, soy débil y no soy capaz de darte todo. Conozco bien que soy una creatura de barro. Por eso vengo a ponerme delante de Ti, para que seas Tú quien me indique qué es lo que quieres de mí. Yo soy capaz de hacer grandes y heroicas promesas, pero necesito que llenes mi corazón de amor para poder darte con totalidad mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba de camino subiendo a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”.
Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?”. Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que Yo he de beber?”. Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.
Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, ¿cómo vivías con tus discípulos? Quiero contemplar, por un instante esos momentos tan familiares y tan profundos. A veces puedo pensar que eras una persona infatigable, pero ¿cómo eras? Tú, eras el maestro y sin embargo te veo en la última cena lavando los pies de tus discípulos, y dejando a Juan recostarse en tu pecho… y no me es difícil imaginar las largas caminatas, llenas de cordialidad. Puedo pensar, en la paciencia que tendrías al escuchar a tus discípulos y sin duda te reirías, internamente, de la valentía de la madre de los Zebedeos ante tal petición… en fin, no dudo que más que un Señor, serías un gran Amigo.
Y hoy, al arrodillarme delante de la cruz y ver que diste tu vida por mí, veo algo más que una imagen fría, veo a un Dios, a un amigo que lo dio todo por mí, hasta la última gota. Sé que estás aquí para ser mi amigo. Es verdad que mis sentidos no te perciben, pero al igual que tus discípulos puedo gozar de este rato de oración, puedo escucharte, puedo descansar en tu pecho, en tu corazón y gozar de este momento. Te abro mi corazón y te pido ser santo. Sí, es un poco atrevida la petición y no sé si soy capaz de compartir tu sufrimiento, pero Tú has dicho que tocásemos a la puerta y para eso estoy aquí.
Te amo, Jesús, con todo mi corazón, con la sencillez de un niño y estoy aquí para pasar un rato con mi mejor amigo, con el auténtico amigo. No quiero hacer grandes cosas sino quiero vivir cada instante con pasión, hasta la más mínima cosa, pues cada instante es un regalo de tu amor.
Un corazón tibio se encierra en una vida perezosa y sofoca el fuego del amor. El que es tibio vive para satisfacer sus comodidades, que nunca son suficientes, y de ese modo nunca está contento; poco a poco termina por conformarse con una vida mediocre. El tibio reserva a Dios y a los demás algunos “porcentajes” de su tiempo y de su corazón, sin exagerar nunca, sino más bien buscando siempre recortar.[…] Hay una segunda tentación en la que se puede caer, no por ser pasivos, sino por ser “demasiado activos”: es la de pensar como dueños, de trabajar sólo para ganar prestigio y llegar a ser alguien. Entonces, el servicio se convierte en un medio y no en un fin, porque el fin es ahora el prestigio, después vendrá el poder, el querer ser grandes. “Entre vosotros -nos recuerda Jesús a todos- no será así: el que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor”. Así se edifica y se embellece la Iglesia.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de octubre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a vivir con especial alegría, pues la vida del cristiano es un servir con alegría a ejemplo de Jesús.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

 

EDD. miércoles 15 de marzo de 2017.

Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170314
Libro de Jeremías 18,18-20.
Ellos dijeron: «¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras».
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan!
¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.
Salmo 31(30),5-6.14.15-16.
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
«Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará».
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Comentario del Evangelio por Beato Tito Brandsma (1881-1942), carmelita holandés, mártir. La mística del sufrimiento.
Estamos subiendo a Jerusalén.
El mismo Jesús se declaró cabeza del Cuerpo místico del que nosotros somos los miembros. Él es la vid; nosotros los sarmientos (Jn 15,5). Se extendió sobre la prensa y se puso a pisarlo; nos dio así el vino para que bebiéndolo, pudiéramos vivir de su vida y compartir sus sufrimientos. «El que quiera hacer mi voluntad, que tome cada día su cruz. El que me sigue tiene la luz de la vida. Soy el camino. Os di ejemplo con el fin de que vosotros también hagáis, lo que yo hice por vosotros » (Lc 9,23; Jn 8,12; 14,6; 13,15). Y como sus discípulos no comprendían, que su camino debía ser un camino de sufrimiento, se lo explicaba diciendo: «¿No hacía falta que Cristo sufriera todo esto para entrar en su gloria?» (Lc 24,26)
Entonces el corazón de los discípulos ardía en su interior (v. 32). La Palabra de Dios los inflamaba. Y cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como una llama divina, para abrasarlos (Hch. 2), se sentían felices de sufrir desprecio y persecución (Hch. 5,41), porque así se parecían al que los había precedido en el camino del sufrimiento. Los profetas ya habían anunciado este camino de sufrimiento de Cristo, y los discípulos comprendían por fin que no lo había evitado. De la cena al suplicio de la cruz, pobreza y falta de comprensión fueron su heredad. Había pasado su vida enseñándoles a los hombres que la mirada de Dios en el sufrimiento, la pobreza, la incomprensión humana, es diferente de la loca sabiduría del mundo (1Co 1,20)… En la cruz está la salvación. En la cruz está la victoria. Dios lo quiso así.

Comentario al evangelio de hoy martes 14 de marzo de 2017.

Lo esencial de mi vida

II Martes de Cuaresma
Por: H. Rubén Tornero, LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/64666/lo-esencial-de-mi-vida.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, te doy las gracias por todos los beneficios que me has dado, en especial, por este momento de encuentro íntimo contigo. Creo en Ti, Jesús, porque eres la Verdad misma y no me puedes engañar.
Confío en Ti porque eres la misericordia infinita que jamás se cansa de perdonarme. Espero en Ti, porque eres fiel a tus promesas y sé que de tu mano recibiré en cada momento lo que más necesito.
Te amo por ser quien eres. A Ti mi corazón, mi alma y todo mi ser desean alabarte y amarte por siempre. Gracias por todo y ayúdame a escuchar lo que Tú quieres decirme en esta oración.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame “maestros”.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen “maestros”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen “padre”, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar “guías”, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.”
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, Tú veías a los fariseos. Mirabas como alargaban sus ropajes, ocupaban los puestos más relevantes en las reuniones y se atribuían cualidades que no siempre correspondían con lo que verdaderamente eran. Tú les haces ver que el camino que van siguiendo con estas actitudes es un camino para llegar a una felicidad…pero de plástico. Te das cuenta, Jesús, -y quieres que tus discípulos también lo descubran- de que la felicidad verdadera no está hecha de aplausos y reflectores, sino de amor. Los fariseos alargaban sus mantos y las filacterias buscando que los demás los tuvieran por fieles…olvidando así que tu amor, Jesús, es el único que nunca falla. Ellos buscan ocupar los primeros puestos en los banquetes… no recuerdan que Tú prometes a lo largo de toda la Escritura un lugar en tu Reino para aquellos que te aman en la humildad. Se hacen llamar maestros para sentirse importantes… olvidando que para Ti, Señor, siempre han sido importantes, pero no por lo que hacen o el lugar que ocupan, sino por lo que son: tus hijos.
Algunas veces, Jesús, a mí me pasa lo mismo y también olvido que la felicidad no consiste en lo que me ponga, ni en que los demás me tengan por importante, sino en dejarme amar y amarte cada día más. No permitas que me olvide nunca de lo verdaderamente importante en mi vida: Tú.
El pecado también tiene este efecto: nos empobrece y aísla. Es una ceguera del espíritu, que impide ver lo esencial, fijar la mirada en el amor que da la vida; y lleva poco a poco a detenerse en lo superficial, hasta hacernos insensibles ante los demás y ante el bien. Cuántas tentaciones tienen la fuerza de oscurecer la vista del corazón y volverlo miope. Qué fácil y equivocado es creer que la vida depende de lo que se posee, del éxito o la admiración que se recibe.
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a buscar ayudar a alguien sin que se dé cuenta y sin esperar nada a cambio.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. martes 14 de marzo de 2017.

Martes de la segunda semana de Cuaresma

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170313
Libro de Isaías 1,10.16-20.
¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!
Vengan, y discutamos -dice el Señor-: Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.
Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país;
pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.
«¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?
Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.»
Evangelio según San Mateo 23,1-12.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
Comentario del Evangelio por San Pascasio Radbert (¿- c. 849), monje benedictino. Comentario al Evangelio de Mateo, 10, 23
«Uno solo es vuestro Señor, Cristo»
Si a alguno le parece bien desear una alto cargo en la Iglesia (cf 1Tm 3,1), que desee la obra que éste le permite realizar y no el honor que le subsigue; que desee ayudar y servir a todos los hombres, más que ser ayudado y servido por todos. Porque el deseo de ser servido procede del orgullo, como el de los fariseos, y el deseo servir nace de la sabiduría y de la enseñanza de Cristo. Los que buscan los honores por ellos mismos son los que se enaltecen, y los que se alegran de llevar su ayuda y servir son los que se abajan para que el Señor los eleve.
Cristo no habló de aquel que el Señor eleva, sino que dijo; «El que se enaltece a sí mismo, será humillado», evidentemente por el Señor. Tampoco habló del que el Señor humilla, sino que dijo: «El que se humilla voluntariamente será enaltecido», en consecuencia, también por el Señor… Así pues, pocas veces Cristo se reservó particularmente el título de «señor» del que habla la regla de sabiduría en virtud de la cual «el que quiera ser grande debe ser el servidor de todos (Mc 10,43)… Esta regla la expresó en otros términos: «Aprended de mí que soy manos y humilde de corazón» (Mt 11,29).
Desde entonces, cualquiera que quiera ser su discípulo no debe tardar en aprender esta sabiduría de Cristo, porque «un discípulo, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro» (Lc 6,40). Por el contrario, el que habrá rechazado aprender la sabiduría enseñada por el Maestro, lejos de llegar a ser un maestro, no será ni tan sólo un discípulo.

El Santo Padre en otra parroquia romana predica ‘el rostro luminoso’ y el ‘desfigurado en la Cruz’

‘Que fea cosa hablar mal de los otros’, señala el Papa, e invita a considerar los propios pecados y a pedir perdón.
 
Fuente : www.es.zenit.org
•13 marzo 2017•Sergio Mora•El papa Francisco
 
El Papa en la parroquia de Santa Maddalena di Canossa
 
(ZENIT- Roma, 13 Mar. 2017).- El papa Francisco ha visitado este domingo 12 de marzo, el segundo de cuaresma, la parroquia de Santa Magdalena de Canossa, situada en la periferia noroccidental de Roma, en la ‘Borgata Ottavia’, realizando así su 14º visita pastoral a las parroquias de su diócesis.
 
Una visita que el Santo Padre ha realizado en el período de cuaresma, dos días después de concluir los ejercicios espirituales. Cuando Francisco llegó poco antes de las 16 horas, los parroquianos le recibieron en el campo deportivo con gran afecto, mientras las campanas sonaban.
 
Conversó con los niños del catecismo que le hacen varias preguntan: ¿Cuándo ha iniciado tu primer encuentro con Jesús? ¿Estás contento de ser Papa o hubieras preferido ser sacerdote en una pequeña parroquia? ¿Hay algo que te asusta o de causa miedo? ¿Cuáles fueron los momentos más lindos de tu vida? … Somos demasiados smartphone, y a veces escuchamos poco a los otros, ¿Cómo podemos resolver este problema?
 
en la cripta saludó a los ancianos y enfermos, en el teatro parroquial tuvo un encuentro con los esposos que bautizaron a sus hijos en el 2016. Saludó también a los sacerdotes y diáconos, a algunas hermanas Hijas de la Caridad (Canosianas), celebró misa, confesó a un adolescente, un joven, un hombre y a una mujer. La misa presidida por el Santo Padre fue concelebrada por los sacerdotes de la parroquia y vicaría.
 
En su homilía el Santo Padre comentó el Evangelio del día, señaló el rostro transfigurado, “luminoso y brillante de Jesús”, pero también del rostro de dolor en la cruz, “feo, desfigurado, torturado, despreciado, ensangrentado por la corona de espinas… Todo el cuerpo de Jesús será como una cosa para descartar”.
 
Y el Pontífice señala: “Qué fea cosa”, hablar de los pecados de los otros, e invitó a mirar los propios pecados, porque “este es el camino de la pascua”.
 
Francisco invita así a mirar el rostro del Salvador en esos dos momentos, de transfiguración y de dolor, los cuales “nos animan para ir hacia adelante en el camino de la vida cristiana”, y a “pedir perdón de nuestros pecados y a no pecar tanto. Nos anima sobre todo a tener confianza porque si Él se ha hecho pecado es porque ha tomado sobre sí los nuestros. Y Él está siempre dispuesto a perdonarnos”, reitera el Papa y precisa: “solamente tenemos que pedirlo”. Porque “ha pagado por nosotros y lo ha hecho por amor”.
 
La parroquia tiene varios grupos que realizan actividades, como “Misiones”, con un proyecto de los canosianos de “Casa Amiga” en Brasil. En esta periferia urbana de Roma, la Cáritas realiza una importante labor, en particular con los jóvenes y personas que han perdido en trabajo, distribuyendo alimentos dos veces al mes.