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Autor: Patricio Osiadacz

Homilia para la Eucaristía del domingo 26 de enero de 2025.

DOMINGO 3 DEL CICLO C.

Nehemías 2,2-4.5-6.8-10: Después del destierro los hebreos, que eran una federación de tribus, al escuchar la Palabra de la Ley, se organizan y forman una entidad religiosa: el judaísmo, que se rige por la Ley reencontrada y y asimilada. Se renueva la Alianza del Sinaí.

1Corintios 12,12-30: Doctrina sobre el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia; muchos miembros, pero un solo cuerpo, de ahí el vivir la Unidad.

Lucas 1,1-4; 4,14-21: Teneos dos partes. Primero, Lucas recoge el testimonio de los que vivieron con Jesús, la tradición de los testigos. Luego, el primer anuncio de Jesús: Él proclama a la luz de la Palabra que leyó cuál es su misión: ser portador de la Buena noticia y ser el que salva a todos.

1.- Hemos escuchado cómo Esdras proclamó la Palabra, dio a conocer la Voluntad de Dios expresada en la Ley. Esta proclamación tiene su efecto: nace el judaísmo, es decir, las tribus dispersas que regresan del exilio pasan a formar un cuerpo: el judaísmo, una organización basada en la Ley del Señor; todos ellos son un cuerpo, el Pueblo de Dios, que quiere vivir a la luz de la Palabra, cumpliendo con la Voluntad de Dios. La razón del judaísmo es la Palabra escuchada y vivida en fe.

2.- Jesús es la Palabra hecha carne, que al ser recibida (escuchada) produce también un cambio. Asó como los israelitas, de ser un grupo de tribus diversas, pasan a formar un cuerpo, del mismo modo, los que aceptan la Palabra viva, que es Cristo, pasan a formar un Cuerpo. La imagen que utiliza san Pablo se inspira en la metáfora del cuerpo que ya se utilizaba en los ambientes intelectuales grecorromanos. Con esta imagen, que es también una realidad, se quiere afirmar la unidad en la diversidad. . Porque en realidad, la Iglesia es el cuerpo verdadero de Cristo. Por medio de la Iglesia Cristo se hace presente en el mundo. De

allí la grandeza de pertenecer al Cuerpo de Cristo, cuya pertenencia exige y engendra la vivencia de la solidaridad.

3.- Esta verdad, que somos el cuerpo real de Cristo, se ha opacado por el individualismo que existe entre nosotros.
Cuesta ser solidarios porque no aceptamos que somos miembros de un cuerpo. Cuesta vivir la Comunión porque no sabemos vivir la tremenda verdad de que somos el verdadero Cuerpo de Cristo. Si esto es fundamental para los cristianos, igualmente lo es para la sociedad civil. Todos somos ciudadanos, formamos un cuerpo, el de Chile, cuerpo que tiene un alma, el alma nacional, que la hemos dejado perder. De modo que estamos viviendo en una sociedad fraccionada, dividida. El que seamos distintos es una riqueza. El que estemos divididos es un pecado.

4.- Jesús, el verdadero sacerdote de Dios, proclamó la Palabra y muestra su misión, que es llevar la Buena Noticia de salvación a todos. Jesús trae el “año de Gracia del Señor”, es decir, Jesús trae el tiempo de gracia, de perdón para todos; este es el sentido del jubileo. Tiempo que ya comenzó cuando llegó el Señor, pero que aún no termina. Estamos viviendo este tiempo favorable de perdón que nos permite rehacer la comunión entre todos nosotros. Que haya paz, reconciliación entre todos los ciudadanos.
El hacer la Comunión en la Eucaristía no tendría ningún sentido, ningún valor si no sabemos hacer realidad nuestra identidad, que somos el Cuerpo de Cristo. Todos distintos, pero todos formando el único cuerpo, el de Cristo, a quien sea todo el honor y la gloria por los siglos de los siglos.
Hermano Pastor.

EDD. sábado 25 de enero de 2025

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,3-16):

En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: «Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Yo pregunté: «¿Quién eres, Señor?» Me respondió: «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.» Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» El Señor me respondió: «Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer.» Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: «Saulo, hermano, recobra la vista.» Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.»»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116,1.2

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-18):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

No sé muy bien por qué todos damos por sentado que Pablo se cayó del caballo cuando tuvo ese encuentro misterioso con Jesús que le recriminaba su persecución a los cristianos. Tanto es así que en nuestra lengua ha quedado la expresión “caerse del caballo” o “caerse del burro”, vehículo de transporte un poco más humilde. Pero la verdad es que en la Biblia no se dice por ningún lado que Pablo fuese ni a caballo ni en burro en aquel camino a Damasco. Lo único que se dice es que se cayó.

Fuerte debió ser la caída porque su vida cambió radicalmente. Lo que era negro se le hizo blanco y viceversa. El ortodoxo fariseo perseguidor de los cristianos se convirtió en apóstol de Jesús. Atendiendo a lo que dicen los Hechos de los Apóstoles y las cartas que se le atribuyen, es a Pablo al que le tenemos que agradecer que el mensaje de Jesús saliese de los estrechos límites del mundo judío de la época y se extendiese por todo el mundo romano de aquel tiempo e incluso más allá. Y los seguidores de Jesús pasaron de ser un grupúsculo heterodoxo judío a ser iglesia, comunidad de creyentes, en la que todos tienen cabida porque “ya no tiene importancia ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, porque unidos a Cristo Jesús, todos sois uno solo” (Gal 3,28).

Hoy celebramos su conversión pero no debería ser motivo solo para admirarnos del cambio radical de vida que asumió Pablo a partir de aquella “caída”. No basta con dar gracias a Dios por habernos regalado en Pablo al apóstol que llevo el mensaje de Jesús hasta las fronteras del mundo conocido de entonces. Todo esto está bien. Y es bueno que lo hagamos. Pero diría que este día nos invita a nosotros a dar un paso adelante en el camino de nuestra conversión.

Como Pablo tuvo que dejar los caminos en los que se sentía seguro para dar un nuevo rumbo a su vida, quizá también nosotros tengamos que dejar las seguridades de siempre para encontrarnos con el Jesús real y auténtico, el que nos habla al corazón desde los evangelios, y comenzar a caminar por caminos de fraternidad, de justicia, de amor, de perdón.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

El Evangelio de hoy nos dice que para responder a las demandas de una multitud sin fronteras, Jesús elige a un grupo de personas, a las cuales confiere su propia misión y autoridad. Es una elección en la que sólo cuenta la voluntad de Jesús, su predilección y su amor. Es una elección con una doble finalidad: para estar con Él (formar una comunidad) y para enviarlos a predicar (para trabajar juntos en la Misión).
En el texto puede llamar la atención que Jesús llama a quienes caminarán con Él, no con los criterios que tal vez nosotros utilizaríamos; sorprende que elija y entregue su poder y autoridad a personas que van a actuar en su nombre y que, en un comienzo, destacan por su realidad común y corriente, incluso por ser incrédulos, concretos, torpes, llenos de sentimientos encontrados como la desconfianza, el miedo y la cobardía. Sin embargo, ellos aceptaron el desafío de este Mesías que esperaban y con Él crecieron para proclamar el mensaje de Dios.
En este día nos podemos preguntar: ¿Cómo estoy respondiendo a la llamada que el Señor me hace? ¡Qué el mismo Jesús que llama, nos dé generosidad y prontitud en la respuesta y nos mantenga fieles a la misión! ¡Feliz día a todos! – Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.

EDD. viernes 24 de enero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (8,6-13):

HERMANOS:
Ahora a nuestro sumo Sacerdote, Cristo, le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador: una alianza basada en promesas mejores.
Si la primera hubiera sido perfecta, no habría lugar para una segunda.
Pero les reprocha:
«Mirad que llegan días —oráculo del Señor—
en que haré
con la casa de Israel y con la casa de Judá
una alianza nueva;
no como la alianza que hice con sus padres,
cuando los tomé de la mano
para sacarlos de Egipto.
Ellos fueron infieles a mi alianza
y yo me desentendí de ellos —oráculo del Señor—.
Así será la alianza que haré con la casa de Israel
después de aquellos días —oráculo del Señor—:
pondré mis leyes en su mente
y las escribiré en sus corazones;
yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo.
Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo,
el otro a su hermano, diciendo:
“Conoce al Señor”,
porque todos me conocerán,
del menor al mayor,
pues perdonaré sus delitos
y no me acordaré ya de sus pecados».
Al decir alianza “nueva”, declaró antigua la anterior; y lo que envejece y queda anticuado, está para desaparecer.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,8.10.11-12.13-14

R/. La misericordia y la fidelidad se encuentran.

V/. Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
La salvación está cerca de los que lo teman
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra
y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,13-19):

EN aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.
E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios:
Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy nos relata la elección de los que le iban a seguir. Y de entre ellos escoge a doce, los doce apóstoles con tres misiones concretas: estar con él, enviarlos a predicar y expulsar demonios. Se entiende que iban a ser sus colaboradores más cercanos. Lo que hoy llamaríamos el núcleo duro de aquel movimiento difuso que fueron los seguidores de Jesús durante el tiempo de su ministerio público.

De esas tres misiones la más sencilla era la primera: estar con él. Jesús no quiere hacer el camino solo. Ya desde el principio quiere una comunidad, un grupo con el que compartir dolores y penas, con los que poder hablar y vivir y comer, con los que poder ir haciendo realidad el reino de que hablaba, con los que también poder ir compartiendo esa especial relación con su Padre que era el centro de su mensaje. Las otras dos misiones son importantes también: predicar, o lo que es lo mismo, anunciar el Reino de Dios.  Y la última, pero no la menos importante, expulsar a los demonios que esclavizan a las personas y les impiden realizarse en plenitud de libertad.

Es bueno que tengamos presentes estas tres misiones porque son las que marcan el camino a cualquier seguidor de Jesús: estar con él, anunciar el reino y liberar a los que sufren porque cualquier causa. En cada época se hará de una manera concreta pero la esencia debe ser la misma. Los cristianos no estamos para establecer normas y leyes. Tampoco estamos para excluir y condenar a los “malos”. Lo nuestro es acoger, abrir puertas, tender la mano, liberar, compartir la vida. Todo desde ese estar con Jesús, que es lo primero y fundamental.

Una última precisión: Jesús no hizo una elección muy buena. Le salieron rana la mayoría de los elegidos. De hecho, en el momento de la cruz todos salieron corriendo. Nosotros no somos mejores. Como dice Pablo llevamos “este tesoro en vasijas de barro” (2Cor 4,7) para que brille la gracia de Dios. Conclusión: los cristianos no somos mejores que nadie pero se nos han encomendado esas misiones y no podemos menos que intentar realizarlas.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 23 de enero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (7,25–8,6):

HERMANOS:
Jesús puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.
Esto es lo principal de todo el discurso: Tenemos un sumo sacerdote que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos, y es ministro del Santuario y de la Tienda verdadera, construida por el Señor y no por un hombre.
En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también Jesús tenga algo que ofrecer.
Ahora bien, si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo otros que ofrecen los dones según la ley.
Estos sacerdotes están al servicio de una figura y sombra de lo celeste, según el oráculo que recibió Moisés cuando iba a construir la Tienda:
«Mira», le dijo Dios, «te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña».
Mas ahora a Cristo le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador: una alianza basada en promesas mejores.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,7-8a.8b-9.10.17

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

V/. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

V/. «—Como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

V/. He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

V/. Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,7-12):

EN aquel tiempo, Jesús se retirá con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
«Tú eres el Hijo de Dios».
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

En los días anteriores hemos visto que el enfrentamiento entre las autoridades religiosas y Jesús ha ido subiendo de nivel. Tanto que en el evangelio de ayer se decía al terminar que los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con Jesús. A tanto llegó el enfrentamiento que Jesús se tuvo que retirar de las ciudades y pueblos por los que iba a la orilla del mar, como dice el evangelio. Se entiende que es el mar de Galilea, un gran lago que atraviesa la región.

Pero si fariseos y herodianos se habían enfrentado con Jesús, y Jesús con ellos, el pueblo llano no entendía de esas discusiones sobre normas y leyes abstrusas. El pueblo lo único que entendía era que en Jesús se abría un camino a la esperanza para los que sufrían a causa de la enfermedad o los espíritus inmundos. Así que las gentes se dijeron que si Jesús no iba a pasar por sus ciudades y pueblos, ellos se acercarían a él. Tantos fueron y de tantas partes que los discípulos temieron que le fuera a estrujar el gentío.

Aquella gente sencilla no entendía más que lo que veía. Les importaba poco la ortodoxia de las leyes. Les importaba que con Jesús sus males, sus sufrimientos, sus dolores, podían llegar a su fin y tenían la oportunidad de comenzar una nueva vida. No es poco. ¿Qué nos hace falta para poder seguir adelante en el camino de la vida sino alguien que nos dé esperanza? A veces, no hace falta siquiera que se nos pasen milagrosamente los dolores o las dificultades. Basta con que recobremos a esperanza. Ni siquiera nos hace falta ver la luz a la salida del túnel. Es suficiente con que creamos firmemente que el túnel tiene salida, aunque no la veamos, Solo con eso ya nuestro caminar se hace más firme y somos más capaces de soportar los dolores del camino.

Es tiempo de mirar a Jesús, de levantar la cabeza y de volver a caminar llenos de fe., como hicieron todas aquellas gentes de que habla el evangelio. El cambio, el Reino, es posible. Tenemos que ser, como nos propone el lema de este año jubilar, “Peregrinos de la Esperanza”, aunque en medio del túnel no alcancemos todavía a ver la salida.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 22 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (7,1-3.15-17):

MELQUISEDEC, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abrahán cuando este regresaba de derrotar a los reyes, lo bendijo y recibió de Abrahán el diezmo del botín.
Su nombre significa, en primer lugar, Rey de Justicia, y, después, Rey de Salén, es decir, Rey de Paz.
Sin padre, sin madre, sin genealogía; no se menciona el principio de sus días ni el fin de su vida.
En virtud de esta semejanza con el Hijo de Dios, es sacerdote perpetuamente.
Y esto resulta mucho más evidente si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que no ha llegado a serlo en virtud de una legislación carnal, sino en fuerza de una vida imperecedera; pues está atestiguado:
«Tú eres sacerdote para siempre
según el rito de Melquisedec».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 109,1.2.3.4

R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

V/. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R/.

V/. Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.

V/. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R/.

V/. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec». R/

.Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,1-6):

EN aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.
Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:
«Levántate y ponte ahí en medio».
Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
«Extiende la mano».
La extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Otra vez tenemos la misma historia. Un hombre enfermo. La presencia de Jesús. Y los otros, los fariseos, los escribas, todos a los que les importaba mucho más la ley que cualquier otra cosa, vigilando cada paso, cada gesto, cada palabra, de Jesús para ver le pillaban en falta. A Jesús le seguía demasiada gente, su mensaje era revolucionario, simplemente porque en lugar de preocuparse por la ley se preocupaba por el bien de las personas. Y eso era peligroso porque podía subvertir el orden social.

Da la impresión de que Jesús está ya cansado de tanto vigilarle y seguirle. Hay una frase en el texto evangélico que llama verdaderamente la atención y que, incluso, nos muestra una imagen de Jesús diferente de la habitual: Dice el texto que Jesús echó “en torno una mirada de ira, dolido por la dureza de su corazón”. Jesús enfadado, Jesús airado, Jesús que ya no tiene recursos para tratar de convencer a fariseos y escribas, de que lo que él esta haciendo es lo único que puede hacer Dios: dejar de preocuparse por cumplir leyes y normas y atender solo al bienestar de sus hijos e hijas. Y, como no tiene más argumentos, hace lo único que le interesa: curar al hombre de la mano paralizada, devolverle a la vida. Porque un hombre con la mano paralizada no podía trabajar, no podía alimentar a los suyos ni a sí mismo. No le quedaba más remedio que situarse al margen y vivir de la mendicidad. Por eso Jesús hace mucho más que curarle la mano, le convierte de nuevo en persona.

Nosotros, los seguidores de Jesús, debemos tener muy presente que para Jesús es mucho más importante el bien de las personas que el cumplimiento de las normas. Frente a los que hacen un problema fundamental si hay que comulgar en la mano o en la boca, si hay que ponerse de rodillas en a consagración o no, si… nosotros debemos recordar que lo importante es salvar a las personas, crear fraternidad y justicia, abrir la mano para compartir lo que tenemos. Esto es lo fundamental. Aquello puede estar bien, podemos dialogar sobre ello, puede hablar diversidad de opiniones. Pero lo fundamenta no es discutible. Y debería ser la primera preocupación para todos nosotros.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 21 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (6,10-20):

HERMANOS:
Dios no es injusto como para olvidarse de vuestro trabajo y del amor que le habéis demostrado sirviendo a los santos ahora igual que antes.
Deseamos que cada uno de vosotros demuestre el mismo empeño hasta el final, para que se cumpla vuestra esperanza; y no seáis indolentes, sino imitad a los que, con fe y perseverancia, consiguen lo prometido.
Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo:
«Te llenaré de bendiciones
y te multiplicaré abundantemente»;
y así, perseverando, alcanzó lo prometido.
Los hombres juran por alguien mayor, y, con la garantía del juramento, queda zanjada toda discusión.
De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio, se comprometió con juramento, para que por dos cosas inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. La cual es para nosotros como anda del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina, donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo Sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 110,1-2.4-5.9.10c

R/. El Señor recuerda siempre su alianza.

V/. Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

V/. Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.
Él da alimento a los que lo temen
recordando siempre su alianza. R/.

V/. Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza.
Su nombre es sagrado y temible.
La alabanza del Señor dura por siempre

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,23-28):

SUCEDIÓ que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.
Los fariseos le preguntan:
«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
Él les responde:
«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?».
Y les decía:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Si tuviera que poner un título al texto evangélico de hoy sería algo así como “El eterno dedo acusador”. Ahí están los fariseos que parece que no tienen más que hacer que fijarse en lo que hacen Jesús o sus discípulos para encontrar el agujero, el fallo, el incumplimiento, la imperfección y señalarla.

Algunos parece que han entendido así la vida cristiana. Recuerdo a uno de mis formadores en el seminario. Decía a menudo que en un tejido lo normal es que todo estuviese bien confeccionado. Y lo que había que hacer era señalar el fallo, lo que estaba mal. Lo otro, todo el resto que estaba bien, pues no había nada que decir sobre ello. Era lo normal que estuviese bien. Y esto lo aplicaba a la vida espiritual. Si cometíamos un fallo, una imperfección, eso había que señalarlo para que se corrigiese. Lo demás, todo el resto que se hacía durante el día y que estaba bien hecho (el trabajo, la oración, el estudio…) no había nada que decir porque lo normal era que estuviese bien. Pero no había ninguna razón para alabar todo eso que estaba bien hecho. Y sí la había para criticar, censurar, señalar, corregir, lo que se había hecho mal por mínimo que fuese. ¡Toda una forma de entender el seguimiento de Jesús! Era el reino de la misericordia transformando en el reino de la intolerancia, la condena y la culpabilidad. Porque ¿quién es totalmente perfecto? Y por supuesto no había que alabar nada en el otro no fuera a ser que se enorgulleciese y cayese en un mayor pecado.

Los fariseos podían haber ocupado mejor su tiempo en mirar a todas las cosas buenas que hacía y decía Jesús. Pero, agarrados a la ley, preferían señalar lo que ellos creían que era un fallo, que en el texto evangélico de hoy ni siquiera lo era. Sólo era un signo de libertad porque no somos ni podemos ser esclavos de la ley sino seguidores de Jesús. Como tal, vivimos en el reino de la misericordia, la comprensión, la paciencia, el perdón, la reconciliación.

Propuesta para hoy: que tal si, en lugar de buscar los fallos de nuestros hermanos y hermanas, nos dedicamos a alabar a Dios por las cosas buenas que hacen y, sin miedo, alabarles también a ellos por esas cosas.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/comentario-homilia-hoy/

EDD. lunes 20 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (5,1-10):

TODO sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».
Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo sacerdote según el rito de Melquisedec.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 109,1.2.3.4

R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

V/. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». R/.

V/. Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.

V/. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora». R/.

V/. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,18-22):

EN aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Hay personas, incluso creyentes cristianos, que se empeñan en hacer de la fe en Jesús algo triste, difícil, sacrificado. Incluso hay creyentes que se sienten y viven como amenazados por Dios. Es como si la condenación eterna estuviese ahí siempre amenazando. Es como si Dios, el Padre-Abbá de Jesús estuviese jugando con nosotros, siempre vigilante para pillarnos en el más mínimo error para castigarnos y condenarnos.

Las personas que viven así su relación con Dios, necesitan hacer continuamente sacrificios, ayunos, penitencias. Porque a saber las meteduras de pata que habrán cometido sin darse cuenta, que habrán podido ser una ofensa para Dios… Y ya sabemos que éste, Dios, no perdona fácilmente si no se le ofrecen sacrificios y penitencias continuas y montones de avemarías, padrenuestros, rosarios y trisagios.

Se me hace que los fariseos y los discípulos de Juan que aparecen en el Evangelio de hoy son de ese estilo. Pero Jesús no va por ahí. Sus caminos son diferentes. Jesús está anunciando el reino y el reino es reino de vida. El Abbá de Jesús, el padre de todos, no es un juez ni un policía. No es ese ojo que siempre está vigilando lo que hacemos (como tantas veces se le ha representado en nuestras iglesias y como a veces le pensamos en nuestras mentes). El Abbá de Jesús es padre que quiere reunir a sus hijos en torno a la mesa de la fraternidad. Es padre siempre dispuesto a perdonar, a acoger, a abrirnos las puertas de la esperanza, a darnos la oportunidad de un nuevo comienzo.

Por eso, entre los cristianos no tienen mucho sentido los ayunos ni las penitencias. El mejor ayuno y la mejor penitencia es abrir la mano al hermano, ejercer la reconciliación, el perdón y la misericordia. Eso tiene mucho más sentido que darnos golpes en la espalda con la disciplina o privarnos de esta o de la otra comida. Jesús está con nosotros y eso hay que celebrarlo. Y no hay otra forma de celebrarlo que haciendo fiesta con los hermanos y hermanas sin dejar que nadie se quede fuera. Porque en el reino entramos todos.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Comentario al Evangelio del domingo 19 de enero de 2025

II Domingo del tiempo ordinario – San Juan 2, 1-11

Por amor a Sion no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Cuando los temores nos roban el sabor de la vida, Jesús nos da abundancia, el Señor quiere hacer fiesta con nosotros, una fiesta que no tendrá fin.

Queridos hermanos y hermanas, hoy nos encontramos en el segundo domingo del Tiempo Ordinario, y el Evangelio de Juan nos lleva al primer signo milagroso de Jesús en las bodas de Caná. Este pasaje, más allá de ser un simple relato de un milagro, nos ofrece profundas enseñanzas sobre la misión de Jesús y nuestra respuesta como discípulos. El Evangelio nos muestra que Jesús y sus discípulos son invitados a una boda. Este detalle es significativo porque nos recuerda que Jesús no solo está presente en los momentos extraordinarios de nuestra vida, sino también en los ordinarios. Él quiere ser parte de nuestra vida diaria, de nuestras alegrías y preocupaciones, de nuestras celebraciones y nuestros retos. Hermanos y hermanas, ¿Le invitamos a nuestras vidas cotidianas? ¿Permitimos que Él sea parte de nuestras decisiones y acciones diarias? En el relato, María se da cuenta de que falta vino y, con confianza, acude a su Hijo. Esta es una imagen hermosa de la intercesión de María. Ella está atenta a nuestras necesidades y lleva nuestras preocupaciones a Jesús. Nos enseña a confiar en Él y a hacer lo que Él nos pide, tal como dice a los sirvientes: «Hagan lo que Él les diga». El milagro en sí mismo es una señal de la abundancia y la generosidad de Dios. Jesús no solo proporciona lo necesario, sino que lo hace con sobreabundancia. El vino nuevo simboliza la nueva vida que Él nos ofrece. En nuestra vida, Él puede transformar nuestras dificultades y limitaciones en bendiciones si confiamos en Él y permitimos que actúe en nosotros. Este primer signo en Caná revela la gloria de Jesús y lleva a sus discípulos a creer en Él. Cada signo y cada milagro es una invitación a profundizar nuestra fe y reconocer a Jesús como el Hijo de Dios. Hermanos y hermanas, ¿Reconocemos los signos de su presencia en nuestras vidas? ¿Aumenta nuestra fe con cada bendición y cada prueba superada? Queridos hermanos y hermanas, el milagro de Caná nos recuerda que Jesús está presente en nuestras vidas, dispuesto a transformar nuestras situaciones ordinarias en experiencias extraordinarias de su amor y gracia. Nos llama a confiar en su providencia, a buscar la intercesión de María y a vivir con una fe obediente. Queridos hermanos y hermanas, el Evangelio de hoy nos invita a vivir con Jesús en lo cotidiano, a confiar en la intercesión de María, a permitir que Él transforme nuestras vidas y a reconocer su gloria en cada momento. Que este Evangelio nos inspire a reconocer y celebrar las bendiciones abundantes que Dios nos ofrece cada día. Que esta Eucaristía nos fortalezca y nos dé la gracia para vivir según su voluntad, siempre con la esperanza de su presencia constante en nuestra vida. – Hno. Mauricio Silva dos Anjos – Hermano Menor Capuchino de Chile.