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Autor: Patricio Osiadacz

Papa Francisco y Papa León.

Fray Francisco y Fray León

Papa Francisco y Papa León.

Ah, Francisco, como la historia se repite!

te has ido…

pero en tu amor por la Iglesia quise dejar un gran compañero alguien para continuar…

para entender y preservar sus valores repitiendo lo que, hace siglos, sucedió: un FRANCISCO deja un LEÓN!

Desde el cielo sigue intercediendo:

«El Señor te bendiga y te guarde; muéstrale su rostro y ten misericordia de ti. Vuelve tu rostro hacia ti y dale la paz. El Señor te bendiga, Fray León.»

Papa León XIV !!!

León XIV destacó la paz, la compasión, la unidad, la respuesta a desafíos actuales y la humanidad como pilares de su pontificado.

En su primer discurso como Papa, León XIV destacó varios puntos clave que parecen definir su pontificado. Comenzó con un saludo de paz, enfatizando la importancia de la paz y el amor en su mensaje, subrayando su deseo de que este saludo llegue a los corazones de todos los fieles. Habló de la necesidad de una Iglesia cercana a las necesidades y heridas de la humanidad, reflejando su compromiso con una Iglesia que actúe como un buen samaritano, mostrando compasión y apoyo a los más vulnerables. Destacó la importancia de la unidad dentro de la Iglesia y con el mundo, incluyendo un llamado a la reconciliación y a superar divisiones, tanto internas como externas. Mencionó la necesidad de enfrentar los desafíos contemporáneos, como el hambre y los conflictos, sugiriendo que su pontificado se enfocará en abordar estos problemas de manera efectiva y con un espíritu de solidaridad. Subrayó la importancia de estar en sintonía con el Evangelio y de ser un «maestro de humanidad», implicando una Iglesia que no solo predique, sino que también actúe con humanidad y empatía.

EDD. jueves 08 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,26-40):

EN aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,8-9.16-17.20

R/. Aclamad al Señor, tierra entera

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R/.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

No hay cosa más necesaria y urgente para la persona que el alimento. Sin él no hay vida. Sin él no hay futuro. El pan de que se habla en el Evangelio en el mundo de Jesús y en muchas otras culturas y tiempos ha sido y es el alimento básico. El pan se convierte así en el símbolo no solo del alimento sino de la misma vida. Sin pan no hay vida –en otras culturas tendríamos que hablar del arroz, por ejemplo–.

Cuando Jesús dice “Yo soy el pan de la vida” y repite que “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá para siempre” está poniendo en relación el pan, el alimento, con la vida. Pero es un pan diferente porque así como el pan normal hay que comerlo todos los días, el pan de que habla Jesús da la vida para siempre.

Sin duda que lo que dice Jesús de sí mismo y del pan tiene que ver con la Eucaristía que celebramos tantas veces. Pero va mucho más allá. Encontrarse con Jesús supone encontrarse con el que nos da la verdadera vida. Alimentarnos de él, de su palabra, de su vida, nos lleva a vivir de tal manera que nuestra vida cobra un sentido y se abre también a un futuro nuevo.

Pero no podemos separar estas palabras de Jesús de su mensaje sobre el Reino. En la celebración de la Eucaristía se hace visible esta dimensión del Reino, de la fraternidad a que estamos llamados como hijos e hijas de Dios. Comulgar con Jesús nos lleva a una relación íntima y personal con él. Pero no es una relación cerrada sino abierta a la fraternidad. Porque en Jesús la vida se encuentra en el Reino y éste es fraternidad y justicia. Una fraternidad abierta a toda la humanidad. Una fraternidad que se tiene necesariamente que concretar en acciones de vida concretas. Y sin esa fraternidad, sin esa comunión con los hermanos, no hay comunión posible con Jesús. La relación con Jesús pasa necesariamente por la relación con los hermanos. Sólo así el pan de la Eucaristía se convierte en pan de vida y esperanza para nosotros y para el mundo.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 07 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,1b-8):

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres. Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65,1-3a.4-5.6-7a

R/. Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué terribles son tus obras!» R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna enteramente. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús ha bajado del cielo para hacer no su voluntad sino la voluntad del Padre. Y ¿cuál es esa voluntad? Sencillo: el Padre quiere que no se pierda ni uno de sus hijos, quiere que todos se salven, que todos reconozcan que en Jesús encuentran la vida, la Vida, la verdadera Vida, la vida eterna, la vida para siempre. Y que vivan como tienen que vivir los que creen de esa manera.

A veces, nos encontramos uno con personas que hablan de la voluntad de Dios, de que quieren cumplir la voluntad de Dios en sus vidas. Lo desean sinceramente. Y se queda uno con la impresión de que es como si Dios tuviese un plan detallado de lo que cada uno de nosotros debe hacer en su vida. No se trataría solo de que Dios tiene ya pensada nuestra vocación concreta: ser religioso o religiosa, sacerdote y laico, obispo o diácono, educador o misionero, padre o madre de familia o médico o ingeniero o… Da la impresión de que el plan de Dios va incluso más allá, que detalla lo que tenemos que hacer minuto a minuto en nuestra vida, lo que tendríamos que hacer hoy y mañana y pasado para ser fieles a su voluntad. Lo nuestro no sería más que ir cumpliendo con ese plan detallado. Para eso hay que discernir y preguntarse continuamente qué es lo que Dios quiere que haga. Acertar es todo un desafío.

No es así. No puede ser así. Porque si así fuese, ¿dónde quedaría nuestra libertad? La verdad es que Dios nos ha hecho libres, el mayor donde que hemos recibido, para que vayamos tomando nuestras decisiones, para que asumamos también el riesgo de equivocarnos. Entonces, ¿en qué consiste hacer la voluntad de Dios? También sencillo: vamos a creer en su voluntad de salvarnos, en su deseo de que vivamos en fraternidad en el Reino, como hijos e hijas suyos. Concretar eso en nuestras vidas y en nuestra situación concreta es ya nuestra responsabilidad. Y en ese camino, con nosotros, acompañándonos, está Jesús, el pan de vida.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 06 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (7,51–8,1a):

EN aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».
Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
«Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
«Señor Jesús, recibe mi espíritu».
Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo:
«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
Y, con estas palabras, murió.
Saulo aprobaba su ejecución.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 30,3cd-4.6ab.7b.8a.17.21ab

R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,30-35):

EN aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Todos los signos son ambiguos. Creer es una decisión de la persona, una opción. Por supuesto, tiene una dimensión de riesgo. Ahí está la clave de la pregunta que le hacen a Jesús: ¿Qué signo haces tú para que veamos y creamos en ti?

Es decir que el signo de la multiplicación de los panes y los peces, de dar de comer a aquellos cinco mil sin contar a las mujeres ni a los niños, no era signo suficiente para creer en Jesús. Seguro que se podría encontrar alguna explicación. Y al final, como se dice en otro lugar del Evangelio, igual es que Jesús no hace los milagros por el poder de Dios sino por el poder del demonio (cfr. Mt. 12,24). Hay que repetirlo y tenerlo claro: todos los signos son ambiguos. Creer es una decisión personal, una opción. Tiene mucho de salto en el vacío. Pero los que no creen deben saber que ellos también están dando un salto en el vacío. También está haciendo una opción.

Podemos creer como fruto de la tradición, del ambiente social. Es lo que nos enseñaron nuestros padres. Los judíos estaban convencidos de que era Dios mismo el que les había dado de comer en el desierto. Aquel maná era signo de la presencia de Dios alimentando a su pueblo. Pero aquel pan sirvió para atravesar el desierto y llegar a la Tierra Prometida. No fue el pan definitivo. Y la Tierra Prometida tampoco fue lo que se prometió. Quedaba todavía mucho camino.

Ahora Jesús promete un pan verdadero, un pan que da la vida al mundo. Va más allá. Dice que “yo soy el pan de vida”. Con ese pan se termina el hambre y la sed para siempre. Y aquí es donde entra la fe, donde se hace necesaria. Aquí la Eucaristía va mucho más allá de ser un rito, una obligación de los domingos, para convertirse en el lugar donde la comunidad, los creyentes se encuentran en torno al altar y Jesús mismo se hace palabra de vida y pan de vida. Esa pan que crea fraternidad, que no nos hunde en la intimidad de mi yo y Dios, sino que me hace encontrar a los hermanos y compartir la vida que se nos da en ella. Ahí está la fe que nos ayuda a ver mucho más allá de las velas, los cantos y los ritos. Y ahí encontramos la vida y la esperanza.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 05 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6,8-15):

EN aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Entonces indujeron a unos que asegurasen:
«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,23-24.26-27.29-30

R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

5 de Mayo de 2025

La gente busca a Jesús. Han comido gratis. Han comido en abundancia. Si pensamos que la época era de mucha pobreza para la mayoría de la población, es normal que aquellas personas buscasen a Jesús. Les prometía la vida. Si no era la vida en plenitud, era al menos uno que les hacía un poco más fácil la supervivencia. Y eso es una razón suficiente. Incluso hoy tendríamos que pensar en las muchas personas de nuestro mundo, seguro que unos cuantos millones, para los que la vida es apenas conseguir lo suficiente para llegar a mañana, para sobrevivir. Nada más. Esto ya nos tendría que hacer pensar.

Pero, cuando al final encuentran a Jesús, se produce un diálogo un poco extraño. No saben cómo ha podido llegar Jesús al otro lado del lago. Eso les extraña. Más extraña es la respuesta de Jesús. Sabe que le buscan porque han comido, porque, dicho en español campechano, “porque han llenado la andorga”. Y lo que él quiere es que vean un poco más allá del hecho material de comer. Lo que él hizo al darles de comer, al multiplicar los panes y los peces, fue algo más que un simple reparto de alimentos. Quería ser un signo de otro alimento mayor y más importante. Un alimento que no hace falta buscar todos los días sino que nos da la vida plena, la que no se acaba, la Vida con mayúsculas. Y Jesús es el que dará ese alimento.

Comienza aquí un discurso sobre la Eucaristía, esa realidad/rito/sacramento/celebración, que es el centro de la vida de la Iglesia, que expresa su más profundo ser y que es, al mismo tiempo, como un diamante con múltiples facetas, que lo miremos por donde lo miremos siempre contiene una riqueza y una belleza que nunca se agota. Vamos a tener que estar muy atentos a los evangelios de los próximos días. Nos invitarán a meditar y reflexionar en la Eucaristía, aunque, como es obvio, sin agotar toda su riqueza, porque es prácticamente imposible. Un aviso: hay que leer esos evangelios y hay que mirar la eucaristía con ojos de fe. Hay que creer en el que Dios ha enviado para poder contemplar y descubrir la riqueza insondable de cada eucaristía.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Oremos al Espíritu Santo, nos de un Papa necesario para la Iglesia y el mundo de nuestro tiempo.

«Hermanos, pronto se va a celebrar el cónclave. Dejemos que los agoreros y periodistas vaticinen sobre el futuro Papa. ¿Quién será? El que más ama, el que es necesario hoy para la Iglesia y el mundo de nuestro tiempo. Por eso, pidamos al Espíritu Santo que asista a los del cónclave y a nosotros para saber aceptar al que el Señor ha elegido» (Hno.Pastor). 🌹

Comentario al Evangelio del sábado 03 de mayo de 2025.

FIESTA DE LA EXALTACÕN DE LA SANTA CRUZ – Jn 3,13-17

En este tiempo de gracia que es nuestro Año Jubilar, celebramos con profundo gozo la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, signo glorioso del amor redentor de Dios por la humanidad. La Cruz, que fue instrumento de muerte, se ha convertido en fuente de vida, en trono de misericordia y en camino de salvación. Que este Jubileo sea para todos nosotros una oportunidad para reconciliarnos, renovar nuestra fe y caminar con esperanza, abrazando la Cruz no como peso, sino como promesa de resurrección. Al contemplarla, que aprendamos a perdonar, a servir y a amar como Jesús nos amó.

Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos con gozo la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, un día en que la Iglesia nos invita a mirar con fe el misterio más profundo del amor de Dios: Cristo crucificado por nuestra salvación. A primera vista, la cruz es un instrumento de tortura, de muerte y de vergüenza. Pero en las manos de Dios, la cruz se transforma en símbolo de victoria, de vida y de esperanza. Como escuchamos en el Evangelio según san Juan: «Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.» La primera lectura nos recuerda ese pasaje del pueblo de Israel en el desierto. Castigados por su rebeldía, son mordidos por serpientes venenosas. Dios no elimina las serpientes, pero les da un signo de salvación: una serpiente de bronce levantada por Moisés, que cura a quien la mira con fe. Este signo prefigura a Cristo en la cruz: quien lo mira con fe, encuentra sanación, perdón y vida eterna. Hermanos y hermanas, la cruz, entonces, no es un adorno, ni simplemente un símbolo. Es el camino del cristiano. Es allí donde aprendemos a amar de verdad, a perdonar de corazón, a cargar nuestras propias cruces con esperanza. No hay redención sin cruz. No hay resurrección sin sacrificio. Por eso, hermanos y hermanas, exaltamos la cruz. La levantamos no como un signo de derrota, sino de victoria. Como cristianos, no huimos de nuestras cruces; las abrazamos, sabiendo que Jesús va delante de nosotros, y que su amor transforma el sufrimiento en salvación. Hoy te invito a mirar tu cruz: la que llevas cada día en tu vida personal, familiar o laboral. No estás solo. Jesús está contigo. Él ha cargado la cruz por ti y contigo. Y desde esa cruz, te ofrece salvación, vida y amor. Que este Año Jubilar sea para todos nosotros un camino hacia el corazón de Cristo crucificado y resucitado, que nos llama a la conversión, al perdón y a la comunión. Que la Cruz gloriosa de nuestro Señor sea para nosotros puente de gracia y puerta de esperanza hoy y siempre. – Hermano Mauricio Silva dos Anjos – Hermanos Menores Capuchinos de Chile.

EDD. sábado 03 de mayo de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,1-8):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/.</b > A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,6-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

REFLEXIÓN :

Miremos a Jesús que nos lava los pies, Él es el «camino, la verdad y la vida», que viene a sacarnos de la mentira de creer que nadie puede cambiar, la mentira de creer que nadie puede cambiar. Jesús que nos ayuda a caminar por senderos de vida y de plenitud. Que la fuerza de su amor y de su Resurrección sea siempre camino de vida nueva. (Homilía de S.S. Francisco,  27 de septiembre de 2015).

También les invito a encontrarse con el Señor leyendo frecuentemente la Sagrada Escritura. Si no están acostumbrados todavía, comiencen por los Evangelios. Lean cada día un pasaje. Dejen que la Palabra de Dios hable a sus corazones, que sea luz para sus pasos.

Descubran que se puede «ver» a Dios también en el rostro de los hermanos, especialmente de los más olvidados: los pobres, los hambrientos, los sedientos, los extranjeros, los encarcelados. ¿Han tenido alguna experiencia? Queridos jóvenes, para entrar en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados.

El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna les ayudará a conocer mejor al Señor y a ustedes mismos. Como les sucedió a los discípulos de Emaús, la voz de Jesús hará arder su corazón y les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de ustedes, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para sus vidas.» (S.S. Francisco, Mensaje para la jornada de la juventud 2015).

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/17117/cat/330/volveran-a-encontrarse-con-el-padre.html

Homilía para la Eucaristía del domingo 04 de mayo de 2025.

DOMINGO TERCERO DE PASCUA.


Hechos 5,27-32.40-41: Los Apóstoles se enfrentan con las autoridades religiosas. Para difundir y enseñar el evangelio obedecen solamente a Dios.
Apocalipsis 5,11-14: Cristo es presentado como el Cordero inmolado, a quien se le debe todo honor y gloria. Sólo Él libera y da vida.
Juan 21,1-19: Encontramos dos partes. Una, Jesús se manifiesta y da la orden de pescar. La otra, Pedro pasa la prueba del amor, por la que se le da la misión de apacentar al rebaño.

1.- Los Apóstoles y el Espíritu Santo son los testigos cualificados de Cristo Resucitado. Y por esta misión que el Señor les da deben confesar que Jesús es el Señor, vencedor de todo. Esta misión tienen los Apóstoles y también toda la Iglesia. Todos tenemos que cumplir con la misión de ser pescadores, es decir, captar a la gente para el Reino de Dios.
Toda la Iglesia tiene esta misión de mostrar al Señor resucitado. Y por la historia sabemos cómo la comunidad cristiana ha tenido que dar testimonio de Cristo resucitado a pesar de todos los obstáculos.
La Iglesia ha tenido que enfrentar distintos frentes en su tarea de evangelizar. Así, ha enfrentado al sistema religioso judío que luchó abiertamente contra la acción de los Apóstoles,
La Iglesia se enfrentó luego con el sistema del Imperio romano, que también se opuso a la predicación del evangelio persiguiendo a los cristianos.
También tuvo que enfrentar al mundo greco-romano con toda su filosofía predicando la locura de la cruz.


2.- Jesús es el Cordero inmolado, es decir, como el que salva por medio del sacrificio pascual: muerte y resurrección. De todo esto debemos dar testimonio los cristianos. Deber nuestro es proclamar de palabra y de obra la verdad de Cristo resucitado; que Él fue inmolado por todos nosotros. Por eso Él tiene el poder y la gloria.


3.-Actualmente sigue habiendo obstáculos para la predicación del evangelio. Existen sistemas en el mundo que se oponen tenazmente a la predicación del evangelio. Hoy la persecución a la Iglesia ha producido más mártires que en los primeros siglos. Hay sistemas que prohíben la predicación del evangelio; la Iglesia es acallada. Y ahí está la consigna que el Papa Francisco, de feliz memoria, dio a todos: “Ser una Iglesia en salida”. A todos gritó: “Hagan lío”, como lo supo hacer él con su ministerio.


4.- Jesús se manifiesta a todos, pero solamente el más amado, Juan, lo supo reconocer. Pero el más amante, Pedro, se lanzó al agua para estar con Él.
Jesús da a Pedro la misión de apacentar, cuidar al rebaño. Misión que, como bien sabemos, tiene el obispo de Roma, el Papa.
Hermanos, pronto se va a celebrar el cónclave. Dejemos que los agoreros y periodistas vaticinen sobre el futuro Papa. ¿Quién será? El que más ama, el que es necesario hoy para la Iglesia y el mundo de nuestro tiempo. Por eso, pidamos al Espíritu Santo que asista a los del cónclave y a nosotros para saber aceptar al que el Señor ha elegido.
Hoy Jesús nos dice como a los Apóstoles: “Vengan a comer”, Él nos prepara una comida con la que entramos en comunión con Él, así podremos participar de su vida y de su suerte.
Hno. Pastor.