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Autor: Patricio Osiadacz

Presentamos nuevo logo de Pastoral Juvenil Nacional Capuchina

Les presentamos con gran alegría nuestro nuevo logo de Pastoral Juvenil Nacional Capuchina. Este logo simboliza la alegría franciscana que nos llama a ser instrumentos del Señor, construyendo lazos de fraternidad y unión entre nuestras fraternidades de São Paulo, Brasil, y Chile, conectando a nuestros jóvenes con la misión de nuestra Orden Capuchina: vivir una experiencia de Dios a través del carisma dejado por nuestro querido Padre Seráfico, San Francisco.

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Homilía para la Eucaristía del domingo 19 de enero de 2025.

DOMINGO SEGUNDO. CICLO C.

Isaías 62,1-5: Ante un pueblo escéptico, materialista, que le ha dado la espalda al Señor,
el profeta no puede callar. Proclama un tiempo nuevo, por eso tendrá Israel otro nombre,
vivirá otra realidad.

1Corintios 12,4-11: La Comunidad cristiana está dotada de carismas, dones que hay que
cuidar, ya que son para el bien de todos y no para beneficio personal.

Juan 2, 1-11: Jesús realiza un signo-señal que revela lo que Él es y cuál es su misión. Es su
presencia la que transforma todo. Y el contexto es un banquete de bodas. Se puede decir
que este relato es una parábola en acción.

1.- Acabamos de celebrar el Misterio de la Encarnación: Dios en medio nuestro, que se nos
ha manifestado a todos para que tengamos vida. Ya en Navidad cantábamos a nuestra
vida, a nuestra historia, porque Él viene a renovarlo todo.
Así como Israel necesitó de la intervención de Dios para poder renovarse. Y no con
cualquier beneficio, sino con el que Él trae. Israel en el destierro está espiritualmente
derrotado, postrado, ya no quiere más. Y he aquí al Profeta, que no puede callar ni
descansar, porque sabe que el Señor quiere intervenir y hacer algo grande con su Pueblo,
anuncia algo nuevo. Israel será transformado: de abandonada y descartada la nación será
el deleite y la Esposa del Señor. He aquí un gran e inaudito anuncio: Israel ya no será sólo
el Pueblo de Dios, sino también la Esposa, la favorita de Dios. Mejor señal de salvación no
se puede dar. Es el Señor que a eso vendrá.

2.- La Comunidad cristiana es la heredera del Pueblo de Dios. Así como Yahveh, Esposo de
Israel, colmó de dones a su Pueblo, del mismo modo ahora lo hace con la comunidad de
los creyentes, para que crezca y luzca como la Esposa engalanada para su Señor.
Los done que el Seño regala no son para provecho personal, sino el Señor los da para
beneficio y embellecimiento de su Esposa, que es la Comunidad de los creyentes.

3.- Lo que se espera de esta Alianza nupcial entre Dios y la humanidad es la armonía, la
unidad y la paz. Porque si el Señor vino y viene a nosotros es, como ya se ha dicho, para
que tengamos vida plena.
Pero el triste espectáculo que estamos presentando indica lo contrario. Porque no existe
la armonía ni la paz; cada uno, sea una persona individual o un grupo, busca sólo su propio
interés. De allí la apatía imperante, la gente no está ni ahí con lo de Dios Hacemos de
nuestra realidad un infierno y no el Reino de Dios.

4.- Precisamente Jesús nos muestra con esta señal cuál es su misión: Él viene a renovarlo
todo.
Dios reveló su gloria en la Alianza del Sinaí, cuando hizo de Israel su Pueblo-Esposa. En
Caná Jesús reveló su gloria, ya que Él muestra lo que viene a realizar: el Banquete del
Reino, al que todos estamos invitados, Banquete en el que todo es nuevo, porque en el
Reino todo es nuevo. En Apocalipsis 21,5 leemos: “Yo hago nuevas todas las cosas”. Esa es
la misión del Mesías.
El agua ya no basta para la purificación, ahora se ofrece el vino nuevo del Reino de Dios.
Y es Ella, la Madre, es la que hace que Jesús adelante su hora, la hora en la que el Señor
comienza a intervenir. Esa es también la misión de la Iglesia, de cada cristiano, trabajar
por la implantación del Reino de Dios. ¡Que venga tu Reino, Señor!
Dice el texto que sus discípulos creyeron en Él. Y nosotros, ¿creeremos en Él?
Hno. Pastor Salvo.

EDD. sábado 18 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (4,12-16):

HERMANOS:
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
Así pues, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.
Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18.8.9.10.15

R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

V/. La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R/.

V/. Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

V/. El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

V/. Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, Roca mía, Redentor mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

EN aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:
«Sígueme».
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
«¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y les dijo:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he ven do a llamar a justos, sino a pecadores».

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

Es sorprendente el texto evangélico de hoy: Jesús se dedica a frecuentar las malas compañías. Hay muchas personas que acuden a él. Y Jesús recibe a todos, con todos habla, a todos enseña. Pero a la hora de elegir a uno para que forme parte de sus discípulos, los que le seguían más de cerca, los que realmente estaban con él, elige precisamente a Leví, el que estaba sentado en el mostrador de los impuestos, uno de los odiados colaboracionistas del poder romano, uno de esos con los que los buenos judíos no se habrían sentado nunca y que, si se hubiesen cruzado con uno de ellos por la calle, se habrían pasado a la otra acera con tal de ni siquiera saludarlo o rozarlo.

Y cuando Jesús se va a comer con algunos de los que le escuchan, va precisamente a la casa de Leví, con éste y con sus amigos, todos publicanos y pecadores, todo gente de mal vivir. Todo gente que era excluida de la buena sociedad judía.

Es que en el evangelio, Jesús nos muestra que, si queremos ser sus seguidores, el juego más importante al que podemos jugar en la vida es el juego de incluir, de no dejar a nadie fuera por malo que sea. El Reino es para todos. El amor del Padre es para todos. No hay excepción. No hay pecado tan grave que pueda excluir de ese amor de Dios.

Desgraciadamente, hay muchos en nuestro mundo, cristianos y no cristianos, que juegan al juego de excluir. Estos son los que van pasando lista y van borrando a gente de su lista. A unos por su color, a otros por sus ideas políticas, a otros por su sexo, a otros por su comportamiento, a otros porque me parece que son una amenaza para su estilo de vida. El problema es que al final se quedan solos. Y su soledad no se parece en nada al Reino. Jugar a excluir nos aleja del Reino y nos aleja de Dios.

Hoy, como siempre, si queremos ser fieles a Jesús, tenemos que jugar al juego de incluir, de acercarnos a todos para atraerlos, para hacer comunidad y familia con ellos. Hoy, como siempre, tenemos que trabajar para que nadie se quede fuera de la esperanza y del amor de Dios. Porque Jesús no vino a excluir sino a incluir y acoger, también a los pecadores, a los malos…

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD viernes 17 de enero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (4,1-5.11):

HERMANOS:
Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea haber perdido la oportunidad.
También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron no les sirvió de nada a quienes no se adhirieron por La fe a los que lo habían escuchado.
Así pues, los creyentes entremos en el descanso, de acuerdo con lo dicho:
«He jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»,
y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo.
Acerca del día séptimo se dijo:
«Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho».
En nuestro pasaje añade:
«No entrarán en mi descanso».
Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, imitando aquella desobediencia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 77,3.4bc.6c-7.8

R/. No olvidéis las acciones de Dios

V/. Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
lo contaremos a la futura generación:
las alabanzas del Señor, su poder. R/.

V/. Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios,
sino que guarden sus mandamiento. R/.

V/. Para que no imiten a sus padres,
generación rebelde y pertinaz;
generación de corazón inconstante,
de espíritu infiel a Dios. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

CUANDO a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.
Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:
«Hijo, tus pecados te son perdonados».
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
«¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?».
Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:
«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-:
“Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
«Nunca hemos visto una cosa igual».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Lo que se juega en este relato evangélico no es tanto si Jesús puede curar o no. Lo importante es si puede perdonar los pecados. Ahí es donde los que le escuchan encuentran una blasfemia, una ofensa radical a Dios. ¡Sólo Dios puede perdonar los pecados! ¡Sólo Dios tiene la lleva que permite a la persona liberarse de la carga del error cometido y poder comenzar de nuevo! Y el que se arroga ese poder blasfema contra Dios. Todo esto tiene una contrapartida: yo no estoy obligado a perdonar a mi hermano porque eso solo lo puede hacer Dios.

Nosotros podemos usar esta historia para contrargumentar: está claro que Jesús podía perdonar los pecados porque Jesús era Dios. Lo que pasa es que sus oyentes no habían dado el salto de fe hasta reconocer la divinidad de Jesús. Nosotros creemos en esa divinidad y por eso podemos encontrar en Jesús el perdón de nuestros pecados y el camino de la salvación, una vez que hemos dejado atrás esas culpas. Todo eso se materializa en la celebración del sacramento de la reconciliación, de la penitencia, en la confesión, que parece que es el momento en el que Dios perdona nuestros pecados.

Creo que debemos ir más allá. Nuestro Dios es un Dios Padre que ama y perdona y reconcilia, que siempre nos ofrece nuevos caminos y nuevas esperanzas. Lo que hacemos en el sacramento de la reconciliación no es tanto obtener el perdón de unos pecados concretos –los que hemos cometido desde la última confesión– sino celebrar el perdón de Dios que está siempre con nosotros. Siempre. Siempre.

Más allá todavía. En Jesús se nos ha entregado a todos el ministerio de la reconciliación. Todos somos portadores de ese perdón de Dios para nosotros y para nuestros hermanos y hermanas. Lo dice Pablo en la segunda carta a los Corintios: “Todo procede de Dios que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación” (5,18). Jesús puede perdonar los pecados y nosotros, sus discípulos, también. Precisamente ese es el ministerio que se nos ha encargado: liberar, perdonar, reconciliar, abrir caminos a la esperanza. Nunca condenar ni excluir ni rechazar sino acoger y salvar.

Fernando Torres, cmf

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. jueves 16 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (3,7-14):

HERMANOS:
Dice el Espíritu Santo:
«Si escucháis hoy su voz,
no endurezcáis vuestros corazones
como cuando la rebelión,
en el día de la prueba en el desierto,
cuando me pusieron a prueba vuestros padres, y me provocaron,
a pesar de haber visto mis obras
cuarenta años. Por eso me indigné contra aquella generación y dije: Siempre tienen el corazón extraviado; no reconocieron mis caminos,
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».
¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo.
Animaos, por el contrario, los unos a los otros, cada día, mientras dure este “hoy”, para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado.
En efecto, somos partícipes de Cristo si conservamos firme hasta el final la actitud del principio.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 94,6-7.8-9.10-11

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».

V/. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

V/. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

V/. Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso». R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

EN aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:
«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
«No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Siempre me han sorprendido esas palabras con que el leproso se expresa al encontrarse con Jesús: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. La primera explicación que se me viene a la mente, y a muchos otros antes que a mí, es que el leproso no tiene mucha fe en Jesús. Fruto de esa falta de fe, sería esa pregunta que le hace. Pero me da la impresión de que no es esa la explicación. O de que, al menos, podemos dar otra explicación a las palabras del leproso.

Quizá el leproso no tenía ninguna duda de que en Jesús había una presencia extraordinaria. Es posible que no hubiese llegado a definir a Jesús como el Hijo de Dios, como llegaron a hacer los cristianos al cabo de unos años después de la muerte de Jesús. Pero está claro que veía en él alguien extraordinario, dotado de unos poderes fuera de lo normal. Pero también podría darse que el leproso se hubiese ya encontrado en su vida como muchos otros personajes llenos de poder y que ese poder no hubiese significado necesariamente que se hubiese dedicado a ayudar a los más necesitados, a los enfermos, a los marginados… Ya sabemos todos que muchas veces los poderosos piensan básicamente sí mismos y en su bienestar. Y que las necesidades de los otros, pues no les importan demasiado.

Quizá el leproso estaba probando a ver si este Jesús, del que se decían tantas cosas, era como esos otros poderosos que había conocido o era diferente y realmente se preocupaba por el bien de las personas más allá de mirar a su propio ombligo. Por eso, ese “si quieres”.

Seguramente, su sorpresa fue grande cuando Jesús “quiso”. En Jesús descubrió a un hombre poderoso que miraba más allá de sí para acercarse a los demás, a los pobres y necesitados. Descubrió que Jesús no le miró con indiferencia ni le utilizó para que la gente reconociese más sus poderes. Simplemente, Jesús se compadeció. Ya solo eso era mucho. Jesús no era poderoso como los otros poderosos que había conocido. Jesús ponía su poder al servicio de los pobres y necesitado.

Por eso, reaccionó el leproso como reaccionó: hablando a todos de Jesús. Porque Jesús era diferente. ¡Los pobres, por primera vez, estaban de suerte!

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. miércoles 15 de enero de 2025.

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (2,14-18):

LO mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

V/. Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

V/. Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

V/. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

V/. Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

EN aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».
Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El texto evangélico de hoy parece que es un conjunto de historias o anécdotas que no tienen que ver unas con otras. Relata las actividades de Jesús durante dos días. Jesús sale de la sinagoga y va a casa de Simón. Allí cura a la suegra, que se levanta y que sirve a todos. La gente se agolpa a la puerta esperando ser curados. Llega la noche. Jesús se levanta temprano para orar. Pero los discípulos le buscan porque la gente le sigue buscando. Jesús vuelve a salir por los caminos predicando la buena nueva y curando.

Hasta aquí el resumen de lo que hizo Jesús. Diversas actividades. Diversos momentos. Pero hay una nota que me gustaría subrayar y que está presente en todo el relato. Es una nota que nos habla de la forma de ser de Dios quizá tanto o más que las mismas palabras que pronuncia Jesús en sus discursos. Es la cercanía que manifiesta Jesús con todos.

Para empezar es Jesús el que se acerca a la gente. Va a la sinagoga, sale a los caminos, deja la oración para volver a salir a los caminos. Incluso antes de descansar atiende, se acerca, a la suegra de Pedro que está enferma. El movimiento primero es de Jesús hacia la gente. Es lógico que luego, una vez que la gente le ha visto actuar, le busquen. En él encuentran la esperanza y la vida. Pero el movimiento se ha iniciado en Jesús, que deja su lugar para ir a la gente, para acercarse a ellos.

Es más, una vez conseguida la fama, Jesús se podía haber quedado en un lugar fijo: una ermita, un santuario, a esperar que la gente se acercase a él. Pero hace precisamente lo contrario: sale de nuevo a los caminos y recorre toda Galilea predicando y curando.

Se me ocurre que en la Iglesia, y en nuestra vida como discípulos de Jesús, tendríamos que hacer lo mismo. No se trata de poner elegantes oficinas que atienden a los que vienen de 9 a 13 y de 16 a 18. Si queremos ser como Jesús, hay que olvidar las oficinas y salir a la calle. Acercarnos nosotros a los necesitados, a los pobres, a todos. El verbo clave es “acercarse”. Eso significa salir de nuestra comodidad y acercarnos a los otros. La “cercanía” es todo un estilo. ¿No es eso lo que quiere decir el papa Francisco con aquello de que tenemos que ser una “Iglesia en salida”?

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. martes 14 de enero de 2025

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (2,5-12):

DIOS no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras:
«¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el ser humano, para que mires por él?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad,
todo lo sometiste bajo sus pies».
En efecto, al someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que le esté sometido todo.
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.
Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.
El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, pues dice:
«Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,2a.5.6-7.8-9

R/. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos

V/. ¡Señor, dueño nuestro,
qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder? R/.

V/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos. R/.

V/. Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

EN la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

El anuncio del reino urge a Jesús. No puede parar. Tiene que acercarse a la gente y hablarles de la buena nueva de la salvación. Desde la orilla del lago llega a Cafarnaúm y se dirige a la sinagoga. El sábado se reúnen allí los judíos para orar. Es el mejor lugar para hablar. Los que le escuchan quedan admirados porque “no enseñaba como los letrados sino con autoridad”. Pero en el evangelio no se habla de una autoridad que provenga de la forma de construir las frases, del articulado de las ideas o de las citas de autores anteriores y famosos que hubiesen explicado la ley. Es una autoridad que tiene efectos prácticos y concretos: es capaz de expulsar al espíritu inmundo que atormenta a un hombre.

Es difícil concretar que se entendería entonces por esa posesión de un espíritu inmundo. Si se entiende que ese mal espíritu atormentaba a la persona, le hacía imposible vivir en comunidad y comportarse con normalidad. Quizá hoy preferiríamos hablar de una enfermedad mental. En todo caso, el efecto es el mismo: aquel hombre vivía esclavizado, era un peligro para los demás. La palabra de Jesús, su autoridad, hace que el hombre quede liberado y el espíritu inmundo salga de él.

El anuncio de la buena nueva no es un mero eslogan publicitario. Tiene efectos concretos en la vida de las personas. Libera de todo lo que oprime y permite a las personas levantarse y tomar las riendas de su vida. La autoridad de Jesús va mucho más allá de la autoridad de los escribas. La autoridad de estos provenía de haber dedicado muchas horas al estudio de la ley. La autoridad de Jesús provenía de una relación especial e íntima con Dios, con su Abbá, su experiencia de Dios le había permitido conocerle más allá de cualquier cosa que pudieran decir los libros. Su autoridad, su palabra, llega hasta el fondo del corazón, nos libera y nos lleva a vivir una vida nueva. Por eso su fama llegó a toda Galilea y más allá. Por eso, sería bueno que día a día estemos atentos a lo que Jesús hace y dice. En él encontraremos libertad y esperanza.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

EDD. lunes 13 de enero de 2025

Primera Lectura

Comienzo de la carta a los Hebreos (1,1-6):

EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues ¿a qué ángel dijo jamás:
«Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»;
y en otro lugar:
«Yo seré para él un padre,
y él será para mí un hijo?».
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice:
«Adórenlo todos los ángeles de Dios».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 96,1.2b.6.7c.9

R/. Adorad a Dios todos sus ángeles

V/. El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia y derecho sostienen su trono. R/.

V/. Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Adoradlo todos sus ángeles. R/.

V/. Porque tú eres, Señor,
Altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

DESPUÉS de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Palabra de Dios

REFLEXIÓN

Terminado el tiempo de Navidad, comenzamos con la vida diaria. Terminaron las fiestas, las grandes celebraciones. Y comienza lo que en la liturgia de la Iglesia se llama el tiempo ordinario. Día a día la iglesia nos va proponiendo el Evangelio, la buena noticia. Éste se convierte en una especie de lluvia generosa que inunda, o debería inundar, todos los rincones de nuestra vida. No solo los domingos y las fiestas sino también los días de entre semana, las noches, las tardes, las mañanas aburridas…

Porque el centro del anuncio de Jesús está ahí y es lo más importante: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia”. El Reino de que habla Jesús es un nuevo mundo, una nueva forma de relacionarnos las personas, unos con otros, y con Dios, que ya no es el juez acosador y castigador sino el padre que quiere a sus hijos e hijas, que desea su vida y su bienestar.

Con este anuncio comenzamos la semana y tantas semanas que va a haber a lo largo del año. Se trata de creer que realmente hay algo nuevo entre nosotros, una nueva oportunidad, un nuevo comienzo. Se trata de asumir que, aún siendo lo que somos, Dios cree en nosotros y tenemos la posibilidad de empezar de nuevo. Ya sabemos cómo somos y lo que damos de sí, conocemos nuestras miserias, nuestras pequeñeces, nuestros egoísmos, nuestras miopías que tantas veces nos impiden ver más allá de nuestra nariz, nuestro ombligo, nuestros intereses. Y así y todo, Dios, el del Reino, está con nosotros y en Jesús nos abre un nuevo futuro, una nueva esperanza. Podemos cambiar, podemos mejorar, podemos hacer reino donde tantas veces hemos creado violencia y dolor.

No solo eso. Dios cuenta con nosotros para anunciar ese reino nuevo, esa nueva esperanza: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombre”. La llamada a aquellos pescadores para que dejaran todo y lo siguieran, resuena hoy en nuestros oídos. También nosotros nos debemos convertir en anunciadores del reino con nuestras palabras y nuestros actos, con el testimonio de nuestra vida.

Fernando Torres, cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/evangelio-lecturas-hoy/

Colecta colaboración realización Campamento Jóvenes Capuchinos 2025.

Nosotros, los Hermanos Capuchinos de Chile, junto a los jóvenes capuchinos, estamos trabajando arduamente para organizar el campamento de jóvenes capuchinos 2025, un campamento juvenil que busca brindar una experiencia enriquecedora y espiritualmente significativa para los jóvenes de nuestra comunidad.

En este sentido, te invitamos a unirte a nosotros en esta hermosa misión. Tu apoyo y colaboración son fundamentales para que podamos ofrecer una experiencia de alta calidad y significado para nuestros jóvenes participantes.

Cada aporte es valioso y necesario para que podamos llevar a cabo este proyecto con éxito. Te agradecemos de antemano por tu generosidad y apoyo.

Que Dios te bendiga y te guíe en tu camino. Esperamos contar con tu colaboración y apoyo en esta noble causa.

Homilía para la Eucaristía del domingo 12 de enero de 2025.

FIESTA DEL BAUTISMO.


Isaías 40,1-5.9-11: Palabras de consuelo: el Señor viene a salvar a su Pueblo. Es Dios presente que
viene a salvar.


Tito 2,11-14. 3,4-7: Dos aspectos:
Uno, Dios se ha manifestado, por eso se desprende de aquí un estilo de vida nuevo.
Dos, En el bautismo Dios manifestó su bondad para con nosotros y nos regeneró para una vida
nueva.


Lucas 3,15-16,21-22; Juan Bautista tiene una misión: preparar al pueblo para la venida del Señor
por medio del bautismo de agua. Jesús, al ser bautizado, es Ungido por el Espíritu Santo y
mostrado como el Hijo amado.


1.- Hemos celebrado la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación del Señor al mundo, que está
envuelto en tinieblas. Porque “el Pueblo que estaba en tinieblas vio una gran luz”. Pero el Señor
sigue manifestándose a todos.
Nos dice el Profeta que Dios se hace presente, llega para salvar a su Pueblo. Porque esa es la
verdad: el Señor viene, se ha hecho presente, se ha manifestado para nuestro bien, porque quiere
salvarnos. El texto dice: “Como un pastor Él apacienta a su rebaño, lo reúne con su brazo”. El Señor
se manifiesta en una gesta de salvación. En más de una oportunidad he dicho que salvación
significa reunir, rescatar, liberar. Dios ha salvado a su pueblo.


2.- Y esta salvación hemos experimentado nosotros al igual que Israel, pasando por el agua. Israel
por el Mar Rojo, nosotros por el bautismo.
Israel cambió al estar a l otro lado del mar; ahora es un pueblo libre. El creyente, al aceptar a
Cristo también experimenta una mutación, se le pide un estilo de vida nuevo, vida que brota del
paso por el agua salvadora. Porque al manifestarse la bondad de Dios fuimos liberados de toda
iniquidad y llegamos a ser un Pueblo nuevo.
Por esta razón el Apóstol amonesta a su discípulo Tito a que aprendamos a rechazar la impiedad y
los deseos mundanos. Es decir, se nos pide un estilo de vida nuevo, diferente.


3.- Se ha dicho repetidas veces que América Latina, y por ende Chile, es un continente de
bautizados, pero al que hay que evangelizar. La gente todavía le da importancia al bautismo, pero
no sabe lo que esto implica. Se da entonces la triste realidad: la mayoría, habiendo sido rescatados
por el bautismo vive como paganos, al margen de lo que pide el Señor. Con razón decía Lutero:
“Homo simul iustus et peccator” = el hombre es al mismo tiempo un justo y un pecador.
Si antes se bautizaba a los que se habían convertido, hoy día hay que convertir a los bautizados.
¡Tremendo desafío!. Porque manifestó su gloria rescatándonos, debemos vivir realmente el
bautismo.


4.- Hoy Jesús es bautizado. Hoy Jesús fue sumergido en nuestra realidad pecadora para
rescatarnos del mal que nos amenazaba. Y nosotros hemos sido sumergidos=bautizados con Él
para ser rescatados del mal.
Hoy Cristo, el Ungido, es presentado a todos nosotros por el Padre: “Este es mi Hijo muy querido,
en quien tengo toda mi predilección”.
No hay duda que cuando fuiste bautizado, y también hoy al venir a comulgar, el Señor vuelve a
decir: “Tú eres mi hijo muy querido, en quien tengo toda mi predilección”. ¿No es esta verdad
como para animarse y alegrarse?

Hno. Pastor.