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Autor: Patricio Osiadacz

El Papa en Sta. Marta: Cuando haya resistencias en el corazón, no tener miedo y pedir ayuda a Dios.

En la homilía de este jueves en Santa Marta, el Santo Padre indica que cuando hay resistencias es el diablo que las siembra allí, para que el Señor no vaya adelante.
 

El Papa Francisco en Santa Marta – © Osservatore Romano.

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, en la homilía de este viernes de la misa celebrada en Santa Marta, ha explicado que todos tenemos en el corazón resistencias a la gracia. Por eso es necesario encontrarlas y pedir ayuda al Señor, reconociéndose pecadores. Así, el Santo Padre ha hablado de las resistencias escondidas en las palabras vacías, justificadoras y acusadoras. Igualmente, el Pontífice ha advertido sobre el “gatopardismo espiritual” de quien dice que todo cambiará para después no cambiar nada.

“Tu gracia venza la resistencia del pecado”. De esta oración de la colecta del día, surge la homilía del Papa que se concentra sobre las resistencias que siempre hay en la vida cristiana, pero aún así se sigue adelante. Están –ha explicado– las resistencias abiertas, que nacen de la buena voluntad, como la de Saulo que se resistía a la gracia pero que “estaba convencido de hacer la voluntad de Dios”. Es el mismo Jesús que le dice que se pare y Saulo se convierte. Así, ha recordado el Papa que “las resistencias abiertas son sanas” en el sentido de que “están abiertas a la gracia para convertirse”.

Sin embargo, ha observado, las resistencias escondidas son las más peligrosas porque son las que no se dejan ver. “Cada uno de nosotros tiene el propio estilo de resistencia escondida a la gracia”, ha señalado. Pero es necesario encontrarlo “y ponerlo delante del Señor, para que Él nos purifique”.

Es la resistencia –ha precisado el Pontífice– a la que Estéfano acusaba a los Doctores de la Ley: resistir al Espíritu Santo mientras querían aparecer como si estuvieran buscando la gloria de Dios. Decir esto a Estéfano le costó la vida.

Asimismo, ha preguntado qué naturaleza tienen estas resistencias escondidas que todos tenemos. “Siempre vienen para detener un proceso de conversión”, ha respondido.  En esta misma línea, el Santo Padre ha asegurado que cuando hay un proceso de cambio en una institución, en una familia, a veces se escucha decir que hay resistencias. “¡Gracias a Dios!”, ha exclamado. Si no las hubiera –ha subrayado el Papa– no sería de Dios. Cuando hay estas resistencias es el diablo que las siembra allí, para que el Señor no vaya adelante.

En la homilía, el Papa ha hablado de tres tipo de resistencias escondidas. La de las “palabras vacías”. Para explicarla señala la parábola de los dos hijos que el Padre envía a la viña: uno dice “no” y después va y el otro dice “sí” y después no va. Aquí se encuentra el gatopardismo espiritual: los que todo es sí, pero luego es todo no: “es la resistencia de las palabras vacías”.

En segundo lugar ha hablado de la resistencia “de las palabras justificadoras”, es decir, cuando una persona se justifica continuamente: “siempre hay una razón para oponer”. De este modo, el Papa ha indicado que cuando hay muchas justificaciones “no es el buen olor de Dios” sino que está “el mal olor del diablo”. Al respecto el Santo Padre ha señalado que “el cristiano no necesita justificarse” porque “ha sido justificado por la Palabra de Dios”. Se trata de las resistencias de las palabras “que buscan justificar mi posición para no seguir la que el Señor me indica”.

Y finalmente está la resistencia “de las palabras acusatorias”. Cuando se acusan a los otros para no mirarse a uno mismo, no se tiene necesidad de conversión y así se resiste a la gracia como pone en evidencia la parábola del fariseo y el publicano, ha señalado el Papa.

Por otro lado, ha indicado, la resistencia a la gracia es un buen signo porque nos indica que el Señor está trabajando en nosotros. Por tanto, “debemos hacer creer las resistencias, para que la gracia vaya adelante”. La resistencia, de hecho, busca siempre esconderse con las formalidades de las palabras vacías, de las palabra justificadores, de las palabras acusadores y muchas otras, trata de no “dejarse llevar adelante por el Señor” porque “siempre hay una cruz”. Donde está el Señor –pequeña o grande– habrá una cruz.

De este modo, el Pontífice ha insistido en que cuando haya resistencias no es necesario tener miedo sino pedir ayuda al Señor reconociéndose pecadores. Las resistencias, ha explicado el Papa, son siempre un fruto del pecado original que llevamos.

Comentario al evangelio de hoy jueves 01 de diciembre de 2016

Haz en mí lo que quieras.

Jueves. I Adviento. Ciclo A. 
No todo el que diga ¡Señor, señor!
Por: H. Balam Loza LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/63862/haz-en-mi-lo-que-quieras.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, tuyo soy, para Ti nací, ¿qué quieres de mí en este día? Me pongo totalmente en tus manos. Me pongo delante de tu cruz, en este rato de oración. Esa cruz que simboliza tu donación y entrega total a la voluntad de tu Padre. Y del mismo modo, hoy, me pongo en tus manos. Haz en mí lo que quieras.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Cuántas veces a lo largo del día nos preocupamos por un sinfín de cosas. Nos preguntamos si los demás pensarán bien de nosotros y procuramos no movernos mucho para no dar pie a que otros nos critiquen. Tenemos miedo a que se piense o se hable mal de nosotros. Y por eso, tantas veces no somos libres del todo. Queremos agradar a todos, y nos afanamos en ello, pero… nos damos cuenta que es imposible. Al menor viento nos caemos, porque nos damos cuenta que no se puede tener a todos felices.
El ideal del cristiano es hermoso y motivador, pero vivirlo delante de los demás no siempre es fácil. Sabemos perfectamente, por ejemplo, que debemos hablar bien de todos, pero cuando alguien comienza a criticar a otros nos parece imposible decirle que eso está mal.  ¿Por qué? Porque en el fondo somos frágiles, en el fondo puede haber un cierto miedo ante el fracaso y ante la incomprensión. Hay ese respeto humano que nos impide ir contra corriente. Y se puede decir que, en parte, es normal. Vivimos con los demás y de cara a los demás. Pero esto podría ser una construcción hecha sobre arena. Porque unas veces nos presentamos de una manera y otras de otra.
Pero Jesús nos invita a confiar en Él, a no tener miedo. A ponernos en sus manos y empezar a construir en la roca de su voluntad. Aprender a escuchar y cumplir lo que Él nos pide en cada momento. Esto cuesta, pero tenemos a Jesús, nuestro guía y camino. Él en el huerto dijo «pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú» y antes de morir, después de grandes humillaciones, dijo al Padre «En tus manos encomiendo mi espíritu».

«Cuando Jesús resucitado afirma: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra”, nos está asegurando que Él, el Hijo de Dios, es la roca. No hay otro fuera de Él. Como único Salvador de la humanidad, quiere atraer hacia sí a los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, para poder llevarlos al Padre. Él quiere que todos nosotros construyamos nuestra vida sobre el cimiento firme de su palabra.»
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 26 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a dedicar un rato de oración y leeré con tranquilidad el salmo 30. Reflexionaré en que este salmo es cómo Tú, Jesús: viviste la voluntad del Padre y es a lo que me llamas.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. jueves 01 de diciembre de 2016.

Jueves de la primera semana de Adviento.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=commentary&localdate=20161201


Libro de Isaías 26,1-6.
Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá:
Tenemos una ciudad fuerte,
el Señor le ha puesto como salvaguardia
muros y antemuros.
Abran las puertas,
para que entre una nación justa,
que se mantiene fiel.
Su carácter es firme,
y tú la conservas en paz,
porque ella confía en ti.
Confíen en el Señor para siempre,
porque el Señor es una Roca eterna.
El doblegó a los que habitaban en la altura,
en la ciudad inaccesible;
la humilló hasta la tierra,
le hizo tocar el polvo.
Ella es pisoteada
por los pies del pobre,
por las pisadas de los débiles.
Salmo 118(117),1.8-9.19-21.25-27a.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres;
es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los poderosos.
«Abran las puertas de la justicia
y entraré para dar gracias al Señor.»
«Esta es la puerta del Señor:
sólo los justos entran por ella.»
Yo te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
el Señor es Dios, y él nos ilumina».
Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.
Jesús dijo a sus discípulos:
«No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».
Comentario del Evangelio por San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Sermón sobre San Juan, nº 7.
Construir sobre roca .
¿Es una cosa sorprendente que el Señor haya cambiado el nombre de Simón por el de Pedro? (Jn 1,42).  “Pedro” quiere decir “roca”; el nombre de Pedro es, pues,   símbolo de la Iglesia. ¿Quién está seguro sino el que construye sobre roca? Y ¿qué es lo que dice el mismo Señor? “Todo el que  escucha las palabras que yo digo y las pone en práctica es comparable a un hombre sensato que construye su casa sobre roca. Cae la lluvia, bajan los torrentes, los vientos soplan contra esta casa, pero ella no se ha hundido, porque estaba cimentada sobre la roca…”
¿De qué le sirve entrar en la Iglesia al que quiere construir sobre arena? Escucha la palabra de Dios pero no la  pone en práctica; así es que construye sobre arena.  Si no escuchara no construiría, escucha pues, y edifica. Pero ¿sobre qué fundamento? Si escucha la palabra de Dios y la  pone en práctica, es sobre roca; si la escucha y no la pone en práctica, es sobre arena. Se puede, pues, construir de dos maneras distintas… Si te contentas con escuchar sin poner por obra lo que has escuchado, construyes una ruina… Si, por el contrario, no escuchas, te quedas a la intemperie, y serás arrastrado por el torrente de las tribulaciones…
Estad seguros, hermanos míos: el que escucha la palabra sin obrar en consecuencia, no edifica sobra roca; no tiene ninguna relación con este gran nombre de Pedro al cual el Señor ha dado tanta importancia.

El Papa recuerda que vivos y difuntos “estamos en comunión”

En la última catequesis sobre la misericordia, Francisco explica dos obras de misericordia: “rogar a Dios por vivos y difuntos” y “enterrar a los muertos”
 https://es.zenit.org/articles/el-papa-recuerda-que-vivos-y-difuntos-estamos-en-comunion/

Audiencia en el Aula Pablo VI

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).-El papa Francisco ha concluido esta semana la serie de catequesis sobre la misericordia, iniciada con motivo del Año Jubilar. Así, este miércoles ha reflexionado sobre “rezar a Dios por los vivos y por los muertos”. Miles de fieles le han recibido con gran entusiasmo, como cada semana, aunque esta vez debido a las bajas temperaturas, reunidos en el Aula Pablo VI en vez de en la plaza de san Pedro.
En el resumen de la catequesis que el Pontífice hace en español, ha explicado que concluimos este ciclo de catequesis reflexionando sobre dos obras de misericordia: una espiritual que pide rogar a Dios por vivos y difuntos, y otra corporal que invita a enterrar a los muertos.
Para los cristianos, ha observado Francisco, la sepultura es un acto de piedad y de fe, pues esperamos en “la resurrección de la carne”. Y durante la eucaristía “confiamos a los difuntos a la misericordia de Dios con un recuerdo sencillo pero lleno de significado”. Rezamos –ha asegurado– para que estén con Él en el paraíso y con la esperanza de que un día también nosotros nos encontremos con ellos en ese misterio de amor que, si bien no comprendemos plenamente, sabemos que es verdad porque Jesús nos lo ha prometido.
Asimismo, el Santo Padre ha reconocido que este recuerdo de rogar por los difuntos está unido también al de rogar por los vivos, “que junto con nosotros cada día enfrentan las dificultades de la vida”. El Papa ha subrayado que todos, vivos y difuntos, “estamos en comunión”. En esa comunidad “de quienes han recibido el bautismo, se han nutrido del Cuerpo de Cristo y hacen parte de la gran familia de Dios”, ha afirmado.
A continuación, Francisco ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. De este modo, les ha invitado a rezar unos por otros “para que las obras de misericordia corporales y espirituales se conviertan cada vez más en el estilo de nuestra vida”.
Hoy, el Santo Padre ha dirigido dos llamamientos al final de la audiencia. Uno con ocasión de la Jornada Mundial contra el SIDA que se celebra este jueves y otro por la Conferencia internacional sobre la protección del patrimonio en las zonas en conflicto que se celebra en Abu Dhabi del 2 al 3 de diciembre.
Francisco ha recordado que millones de personas conviven que la enfermedad del SIDA y solo la mitad de ellos tienen acceso a las terapias. Por eso ha invitado a rezar por ellos y por sus seres queridos y promover la solidaridad para que también “lo más pobres” se puedan beneficiar de “diagnósticos y cuidados adecuados”. De aquí su llamamiento para que “todos adopten comportamientos responsables para prevenir una ulterior difusión de esta enfermedad”.
Por otro lado, ha explicado que por iniciativa de Francia y de los Emiratos Árabes Unidos, con colaboración de la UNESCO, se celebrará en Abu Dhabi, del 2 al 3 de diciembre, una Conferencia internacional sobre protección del patrimonio en las zonas en conflicto. Un tema que “lamentablemente es actual”, ha observado el Papa. Por ello “en la convicción de que la tutela de las riquezas culturales constituye una dimensión esencial de la defensa del ser humano”, el Santo Padre ha deseado que este evento “marque una nueva etapa en el proceso de actuación de los derechos humanos”.
Después de los saludos en las distintas lenguas, el Pontífice ha dirigido, como es habitual, un saludo a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Así, ha recordado que hoy se celebra la fiesta del apóstol Andrés, hermano de san Pedro. Es por ello que el Papa ha pedido a los jóvenes que su carrera hacia el sepulcro del Señor, les recuerde “que nuestra vida es una peregrinación hacia la Casa del Padre”. Por otro lado, a los enfermos les ha pedido que “su fuerza en el afrontar en el martirio” les sostenga cuando “el sufrimiento parece insoportable”. Y finalmente ha deseado para los recién casados que “su apasionado seguimiento al Salvador” les lleve a comprender la importancia del amor en su nueva familia.
También ha aprovechado la ocasión para dedicar unas palabras y felicitar al patriarca Bartolomé y la Iglesia de Constantinopla, que celebra hoy a su patrón.

Comentario al evangelio de hoy miércoles 30 de noviembre de 2016

Saberme mirado, amado y llamado.

Miércoles I Adviento, Ciclo A. 
Os haré pescadores de hombres.
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/63851/saberme-mirado-amado-y-llamado.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Quiero acercarme hoy a Ti, Señor, con un corazón sencillo pues sé que Tú eres sencillo. Quiero ponerme en tu presencia, así como estoy, así como soy, pues creo firmemente en tu amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 4, 18-22
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme y los haré pescadores de hombres». Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Manejando o caminando,riendo, bailando o jugando,echando las redes o estudiando… Me encuentro pensando en aquello que estoy haciendo y nada más. Sin embargo, si algo llama mi atención  me detengo y observo y aquello que es objeto de mi mirada parece estar como hace un tiempo también yo estaba, haciendo lo que estaba haciendo y nada más.
Jesús camina y observa,mira y contempla, se sonríe y nos ama. Entra en la vida de los apóstoles pero ellos ya estaban en su corazón, ya habían sido objeto de su mirada, llamaron su atención… riendo, echando las redes o trabajando, no importaba lo que estuvieran haciendo. Después de mirarlos los llamó…ellos escucharon y después dejaron todo y lo siguieron.
Es hermoso pensar que esta misma historia se repite conmigo de una manera tan personal y tan cotidiana. Jesús me mira y después me llama. Parecería que tendría que ser algo más complicado, pero el amor es más sencillo de lo que nosotros pensamos.
Es cuestión de saberme mirado y amado;  sólo así podré escuchar y eso me llevará a hacer de lo ordinario algo verdaderamente extraordinario.
Jesús, quiero escucharte, quiero tenerte presente en mi vida y en todos mis días. Quiero seguirte a donde quiera que sea.

«La primera base es la memoria. Una gracia que tenemos que pedir es la de saber recuperar la memoria, la memoria de lo que el Señor ha hecho en nosotros y por nosotros: recordar que, como dice el Evangelio de hoy, él no nos ha olvidado, sino que se “acuerda” de nosotros: nos ha elegido, amado, llamado y perdonado; hay momentos importantes de nuestra historia personal de amor con él que debemos reavivar con la mente y el corazón.»
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Dedica al menos 5 minutos del día en acción de gracias, para recordar aquellos momentos de la vida en donde la mirada de Dios se ha hecho muy presente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Reflexión de Adviento.

ADVIENTO 2016: DESPERTARNOS A LA VIDA Y A LA FE.
http://www.obispadodevalparaiso.cl/reflexiones.php

El Adviento es un llamado del Señor a vivir en la profundidad de nuestra vida y de nuestra fe; es dejar de vivir en la superficie de las cosas y acontecimientos. Todos nos damos cuenta cuando nuestra vida va por lo superficial, la vanidad, lo mundano. Lo aparente, lo pasajero, lo que no tiene asidero firme en la vida no llena el corazón. Vivir superficialmente es vivir en la cáscara de la vida y no en la médula.
El Señor en este Adviento nos llama a profundizar, a volver al centro de nuestra vida- como dice el Evangelio: volver al corazón. Dejar la formalidad externa, sacudirnos la rutina y la costumbre arraigada para entrar en lo profundo de nuestro ser (no de nuestro quehacer). Dejar de vivir evadidos, evitando encontrarme conmigo mismo y con el Señor. Vivir no haciendo el quite a lo grande de la vida.
Como dice Pilar Sordo en su último libro: actuamos como en automático, sin detenernos a reflexionar. Como dice un grafiti en Quillota: ¿vives o pasas el rato?
Los evangelios nos dirán que debemos vivir conscientes, despiertos: estén preparados (primer domingo) conviértanse (segundo) se anuncia la conversión (tercero) san José en sueños escucha a Dios (cuarto) El Señor viene, el Señor está, el Señor está pasando.
Como nos dice el Principito: sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
Aparecida nos dice: 36. En este nuevo contexto social, la realidad se ha vuelto para el ser humano cada vez más opaca y compleja. Sin la luz de la fe quedamos a oscuras, en tinieblas. Sin oración no podemos discernir.
Algunas figuras o analogías del Adviento nos pueden ayudar:

  • El adviento es un despertador (P. José Aldazabal): busca hacernos salir de la inconciencia en que vivimos, nos saca de los sueños y de la irrealidad. Nos despierta, nos abre a la realidad, a lo concreto de cada día. Nos encarna en la realidad como Jesús.
  • El adviento es una sirena: nos hace estar alertas, en tensión. Nos saca de la rutina y nos llama a reaccionar. Rompe nuestra comodidad, dejar la cultura del sillón.
  • El adviento es una campana o timbre: nos llama a cambiar de actividad, nos ayuda a discernir el motivo de la campana. Nos invita a discernir en los acontecimientos los llamados de Dios.
  • El adviento es un terremoto: nos mueve el piso, nos hace sentirnos inseguros, volver a nuestra condición de creaturas débiles. Nos llama a buscar la seguridad en el único firme: el Señor que hizo el cielo y la tierra.

Un texto precioso de san Anselmo nos ayuda: “Deja un momento tus ocupaciones, hombre insignificante, entra un instante en ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos. Arroja lejos de ti las preocupaciones agobiantes y aparta de ti las inquietudes que te oprimen. Reposa en Dios un momento, descansa siquiera un momento en él. Entra en lo más profundo de tu alma, aparta de ti todo, excepto Dios y lo que puede ayudarte a alcanzarlo; cierra la puerta de tu habitación y búscalo en el silencio” Oficio de lecturas viernes I de adviento
Oremos con la oración del lunes primero de adviento: concédenos, Señor Dios nuestro, anhelar de tal manera la llegada de tu Hijo Jesucristo, que cuando llame a nuestras puertas, nos encuentre velando en oración y cantando sus alabanzas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Pbro. Ramón Tapia Rodríguez, Párroco.

EDD. miércoles 30 de noviembre de 2016.

Fiesta de san Andrés, apóstol

Carta de San Pablo a los Romanos 10,9-18.
Hermanos:
Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.
Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.
Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido.
Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan.
Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?
¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!
Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?
La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.
Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
Evangelio según San Mateo 4,18-22.
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Comentario del Evangelio por Liturgia bizantina. Vísperas del 30 de Noviembre.
«Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres».
Cuando has oído la voz del Precursor… cuando el Verbo se hizo carne y trajo la Buena Nueva de salvación a la tierra, tu le seguiste a su casa ofreciéndote a ti mismo como primicia; como primera ofrenda a Aquel que acabas de conocer, y lo muestras a tu hermano como nuestro Dios (Juan 1:35-41): pidiéndole que salve e ilumine vuestras almas…
Tú abandonas la pesca de peces, por la pesca de los hombres, con la caña de la predicación y el anzuelo de la fe. Has alejado a todos los pueblos del abismo del error, Andrés, hermano del jefe del coro de los Apóstoles, cuya voz suena para instruir a todo el mundo. Ven a iluminar a los que celebran tu dulce recuerdo, a aquellos que están en las tinieblas
Andrés, el primero de entre tus discípulos, Señor, llamado a imitar tu pasión, y también tu muerte. Por tu cruz ha sacado del abismo de la ignorancia a los que se pierden otra vez, para traerlos a ti. Por eso te que cantamos, Señor de bondad: por su intercesión, da la paz a nuestras almas…
Alégrate, Andrés, que pregonas por todas partes la gloria de nuestro Dios, (Sal 18,2). Tú el primero, has respondido a la llamada de Cristo y has llegado a ser su íntimo compañero, imitando su bondad, reflejas su claridad en los que moran en las tinieblas. Por eso celebramos tu festividad y cantamos: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje» (Sal 18,5).

El Papa en Sta. Marta: El temor de Dios no es miedo, es humildad

En la homilía de este martes, el Santo Padre explica que la humildad del pequeño es la que camina en la presencia del Señor, no habla mal de los otros y mira solamente el servicio.
 

El Papa en Santa Marta (fto. Oss. Romano ©)

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Dios revela el misterio de la salvación a los pequeños, no a los sabios y entendidos. Así lo ha recordado el papa Francisco en la homilía de la misa en la residencia Santa Marta celebrada este martes. Haciendo referencia a las lecturas del día, el Santo Padre se ha detenido sobre la virtud de los pequeños que es el temor de Dios, no miedo, sino humildad.
“La alabanza de Jesús al Padre” que narra el Evangelio de Lucas, es porque el “Señor revela a los pequeños los misterios de la Salvación, el misterio de sí mismo”.  Así, el Pontífice ha subrayado la preferencia de Dios por quien sabe entender sus misterios, no los sabios y los entendidos, sino el “corazón de los pequeños”.
Además, ha explicado que también la primera lectura que está llena “de pequeños detalles” , “va en esta línea”. El profeta Isaías habla de un “pequeño brote” que “nacerá del pequeño tronco de Jesé” y no de “un ejército” que llevará la liberación.
En esta misma línea ha hablado además de los pequeños protagonistas de la Navidad. “Después, en Navidad veremos esta pequeñez: un niño, un establo, una madre, un padre… Las cosas pequeñas”, ha observado. Corazones grandes –ha señalado– pero actitudes pequeñas.
El Santo Padre ha insistido en que el “temor del Señor no es el miedo”, es, “hacer vida el mandamiento que Dios ha dado a nuestro padre Abrahán: camina en mi presencia y sé irreprensible”. Por eso, el Papa ha precisado que esta es la humildad, el temor del Señor es la humildad.
Y solo los pequeños –ha precisado– son capaces de entender plenamente el sentido de la humildad, el sentido del temor del Señor, porque caminando delante del Señor, mirados y cuidados, sienten que el Señor les da la fuerza para ir adelante.
Es así el Papa explica cómo es la verdadera humildad: “Vivir la humildad cristiana es tener este temor del Señor, que no es miedo”. Al mismo tiempo ha añadido que “la humildad es la virtud de los pequeños, la verdadera humildad, no la humildad un poco teatral”. Por eso ha advertido que decir “yo soy humilde  estoy orgulloso de serlo”, no es verdadera humildad. La humildad del pequeño –ha precisado– es la que camina en la presencia del Señor, no habla mal de los otros, mira solamente el servicio, se siente el más pequeño.
Por otro lado, el Pontífice ha aseverado que es “muy humilde” la joven que Dios “mira” para “enviar a su Hijo” y que enseguida va donde su prima Isabel y no dice nada “de lo que había sucedido”. La humildad –ha insistido Francisco– es así, caminar en la presencia del Señor, felices, alegres porque somos“mirados por Él”, “exultantes en la alegría por ser humildes” como narra Jesús en el Evangelio del día.
Para concluir la homilía, el Pontífice ha indicado que mirando a Jesús que exulta en la alegría, porque Dios revela su misterio a los humildes, podemos pedir “para todos nosotros la gracia de la humildad, la gracia del temor de Dios, del caminar en su presencia tratando de ser irreprensibles”. Y así, con esta humildad, “podemos estar vigilantes en la oración, trabajando en la caridad fraterna y exultantes en la alegría en la alabanza”.

Comentario al evangelio de hoy martes 29 de noviembre de 2016.

Sólo los sencillos ven la realidad.

Martes. I Adviento. 
Has revelado grandes cosas a los pequeños.
Por: H. Javier Castellanos LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/63845/.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ayúdame, Señor, a acercarme a Ti en esta oración con sencillez y un corazón abierto. Enséñame a reconocer tu rostro detrás de todo lo que vas haciendo en mi vida, y ayúdame a corresponder a tu amor por mí.
Señor Jesús, muéstranos al Padre. Padre, danos a conocer a tu Hijo.Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según Lucas 10, 21-24
En aquella misma hora Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Pocas cosas son más sorprendentes  como la maravilla que produce un descubrimiento. Se puede ver en la mirada iluminada de un niño que aprende algo nuevo. Incluso hay bebés que son todo ojos, como si no tuvieran otra sed que la de abrir su alma entera al mundo.
¿Qué pasaría si nos ofrecieran el descubrimiento más grande, aquel que nuestra alma anhela desde el nacimiento? Pues bien, Cristo lo prometió a sus discípulos. Más aún, Él nos dice hoy en el Evangelio cómo conocer a su Padre. ¡Es tan sencillo –y tan complicado– como ser sencillo!
Nada hay tan sencillo como ver. Nadie ha ido a clases para ello. Simplemente abrimos los ojos y está allí, “a simple vista”. Por eso quiso Dios hacerse visible, por eso se hizo hombre, alguien de carne y hueso. Con un rostro, con un color de ojos y de cabello muy concreto, con manos, con pies… Verdaderamente hombre, siendo Dios; y verdaderamente Dios, siendo hombre. Ése es Jesucristo. Y Él dijo a sus apóstoles: “Quien me ve a mí, ve al Padre.”
Cuentan que el Cura de Ars veía frecuentemente a un campesino rezar en la iglesia. Pasaba largos ratos frente al Sagrario y parecía tener un verdadero encuentro con Dios. Así que el Cura de Ars se acerca y le pregunta cómo era su oración. ¿Qué hacía durante horas y horas? La respuesta fue corta: «Nada. Yo lo miro, y Él me mira.» Y seguramente ese campesino había descubierto más cosas de Dios que mucha gente de letras…
Que nuestra oración de hoy sea ésta: mirar a Cristo. Pidamos una fe sencilla para poder verlo. Frente al Sagrario, donde está realmente, o bien frente a un crucifijo o alguna otra imagen de Él. Allí haremos el descubrimiento más grande que puede hacer el hombre.

«El seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y descartados de la vida y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor.»
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de septiembre de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Invitaré a alguien a visitar la Eucaristía en alguna parroquia o iglesia cercana.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. martes 29 de noviembre de 2016.

Martes de la primera semana de Adviento.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161128


Libro de Isaías 11,1-10.
En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.
Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor
-y lo inspirará el temor del Señor-. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir:
juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas.
El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá;
la vaca y la osa vivirán en companía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey.
El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado.
No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.
Salmo 72(71),2.7-8.12-13.17.
Para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.
Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.
Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz.
Evangelio según San Lucas 10,21-24.
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».
Comentario del Evangelio por Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra. «Con motivo de la espera de Cristo». Sermones predicados en varias ocasiones.
«Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis»
Durante siglos, antes que Jesús viniera a la tierra, todos los profetas, uno tras otro, estaban en su puesto de guardia, en lo alto de la torre; todos esperaban atentamente su venida en la oscuridad de la noche. Velaban sin cesar para sorprender el primer albor de la aurora… «Oh Dios, tú eres mi Dios, desde la aurora te busco. Mi alma está sedienta de ti como tierra reseca, agostada, sin agua» (Sl 62,2)… «¡Ah si rompieses los cielos y descendieses! Ante tu faz los montes se derretirían como prende el fuego en la hojarasca… Desde los orígenes del mundo, lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (Is 64,1; 1C 2,9).
Sin embargo, si alguna vez unos hombres han tenido el derecho de atarse a este mundo y de no desinteresarse de él,  fueron ésos servidores de Dios; se les había dado participar de la tierra, y según las mismas promesas del Altísimo, ésa debía ser su recompensa. Pero nuestra recompensa, la que nos concierne, es la del mundo venidero…  También ellos, estos grandes servidores de Dios, a pesar de su valor, han sobrepasado el don terrestre de Dios para atarse a unas promesas más bellas todavía; por esta esperanza han sacrificado lo que tenían en posesión. No se contentaron con menos sino con la plenitud de su Creador; buscaban ver el rostro de su Libertador. Y si para alcanzar esto era preciso que la tierra se quebrara, que los cielos se abriesen, que los elementos del mundo llegaran a disolverse para, al fin, darse cuenta que es mejor que todo se hunda ¡mucho mejor que seguir viviendo sin él! Tal era la intensidad del deseo de los adoradores de Dios en Israel, los que esperaban lo que había de venir… Su perseverancia da prueba de que había alguna cosa que esperar.
También los apóstoles, una vez que su Maestro vino y se marchó, no se quedaron más cortos que los profetas en la agudeza de su percepción ni en el ardor de sus aspiraciones. Continuó el milagro de perseverar en la espera.