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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del Domingo 31 de Diciembre de 2017.

Que tengan un feliz año nuevo, lleno de bendiciones. No olviden que este sábado 6 será la Asamblea parroquial. Pastor.
SAGRADA FAMILIA.
Génesis 15,1-6…: Se le promete a Abraham descendencia numerosa. La descendencia numerosa para los nómadas  era señal de fuerza y poder.
Hebreos 11, 8.11-12.17-19: el testimonio de fe de Abraham: adhesión incondicional a Dios y a su Proyecto. Fe que tuvo eco en su esposa Sara y en su hijo Isaac.
Lucas 2, 22.39-40: Jesús, María y José cumplen lo ordenado por la Ley. Jesús crece y se desarrolla en el seno de una familia.
1.- Estamos celebrando la Navidad, lo que significa: Dios toma nuestra realidad, asume nuestra realidad humana. En Jesús Dios está presente entre nosotros. Y su presencia es concreta, real.
Y una de las realidades humanas que nunca podremos olvidar,  ni negar es la Familia.
La familia es clave para la existencia de la sociedad. La familia no es sólo un fenómeno social-cultural; es más que eso, la familia es el núcleo de la sociedad. Por eso, al entrar el Verbo en nuestra realidad humana asume la realidad de la familia.
Es cierto que ha variado el modelo de familia, pero lo esencial queda.
2.- Desde una perspectiva cristiana la familia es una “Comunidad de Amor”. En esto se muestra la identidad de la familia.
Es Comunidad, pero no puede haber comunidad si no hay personas. Sólo las personas forman comunidad; de lo contrario sólo hay grupo-masa. En los componentes de la comunidad familiar debe entonces existir el respeto y valoración de cada uno de sus miembros.
Es de Amor. Lo que une a los integrantes de esta comunidad es el Amor, y sólo el amor. Pero un amor diferente, un amor reflejo del de Dios-Amor.
No podemos hablar de Comunidad de amor si no hay una sólida fe en su interior.
Abraham, José y María, son personas de fe, que han aceptado en su vida el Proyecto de Dios, todo gira en torno a la fe en Dios.
3.- Una comunidad de fe y amor es la mejor escuela de Humanidad. Nos dice el evangelio que Jesús “iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con El”. Y también repite Lucas: “Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lucas 2, 40.52). Jesús tuvo un desarrollo integral: en lo físico, lo intelectual y en lo religioso-espiritual.
La familia juega un rol fundamental e irrenunciable en la educación de los hijos.
Hoy se pretende negar a la familia el Derecho y Deber que tiene de educar a los hijos. Su labor es insustituible. El Estado es incapaz de dar educación. Las instituciones llamadas “educativas” no educan, sólo informan, e informan parcialmente, sólo lo que interesa a la sociedad y a la gente.
Nunca olvidemos que la sociedad necesita personas integralmente formadas, y no entes que sólo sirven para producir.
No tenemos derecho a quejarnos de la sociedad si no nos preocupamos de a familia..
4.- La Familia de Nazaret debe ser nuestro modelo. En ella reina Dios, el amor y la paz, no exentos de dolor y problemas.
Que el misterio del Dios hecho hombre nos ayude a comprender el misterio del hombre que se debe desarrollar.
Somos la Familia de Dios. Si la Familia es una Iglesia doméstica, la comunidad cristiana es la Familia de Dios. Y como tal celebramos al Señor en la Eucaristía.
Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 29 de diciembre de 2017

Fuente. : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171229
5o día de la Octava de Navidad
Epístola I de San Juan 2,3-11.
Queridos hermanos:
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos.
El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él.
El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron.
sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar.
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.
 
Salmo 96(95),1-2a.2b-3.5b-6.
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.
Día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
No son más que apariencia,
en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura.
Evangelio según San Lucas 2,22-35.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
Leer el comentario del Evangelio por
San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia
El Árbol de la Vida
Recibe al Niño en tus brazos
El Maestro de la perfecta humildad no se conformó, Él, quien es el igual al Padre en todo, de someterse a la más bella de las Vírgenes. Se sometió incluso a la Ley afín de redimir y liberar de la esclavitud de la corrupción a «aquellos que estaban bajo la ley, y de compartir la libertad y la gloria de los hijos de Dios» (Gal.4:5 y Rom.8:21). El quiso también que su Madre, aunque totalmente pura, observase la ley de la purificación. Redentor de todos, él mismo quiso ser redimido como primogénito, presentado en el Templo de Dios y quiso que una víctima fuese ofrecida por él en presencia de los justos que exultaban de alegría.
Exulta tú también con ese santo anciano y con Ana. Corre ante la Madre y el Nino, y que el amor triunfe sobre la vergüenza, que el afecto espante el temor. Recibe al Nino en tus brazos, tú también, y di con la esposa: «lo abracé y no lo soltaré más» (Cant.3:4). Mantente con el santo anciano y canta con él: «Ahora, Señor, puedes dejar irse en paz  a tu servidor, según tu palabra».
 
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Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
 
©Eva

Santos Inocentes: Mensaje del Papa Francisco en Twitter

Fuente : https://es.zenit.org/articles/santos-inocentes-mensaje-del-papa-francisco-en-twitter/
Pide que se rece “por los niños a los que no se les deja nacer”
•28 diciembre 2017•Redaccion•Medios de comunicación y media, Papa y Santa Sede
(ZENIT – 28 Dic. 2017).- “Oremos hoy por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran a causa del hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas”.
Es el mensaje que ha publicado el Papa Francisco en Twitter, a través de su cuenta oficial @Pontifex, (@Pontifex_es en español), esta mañana, 28 de diciembre de 2017, Día de los Santos Inocentes.
La fiesta litúrgicas de los Santos Inocentes está dedicada a los mártires que murieron en la masacre de niños inocentes, ordenada por el rey Herodes el grande en su intento de matar al niño Jesús (Mateo 2,16-18).
Asimismo, el Santo Padre Francisco exhortó en su mensaje de Navidad a proteger a los niños del mundo del sufrimiento, la pobreza y las guerras. Así, el Papa señaló que la Navidad invitó a recordar la señal del Niño y a que lo reconozcamos en los “rostros de los niños”, especialmente de aquellos para los que, como Jesús, «no hay sitio en la posada».

Comentario al evangelio de hoy jueves 28 de diciembre de 2017

El llanto que no ha sido escuchado.
Festividad de los Santos Inocentes.
Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C.
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67812/el-llanto-que-no-ha-sido-escuchado.html
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Vengo ante Ti para hablar con un amigo, con un hermano. Quiero tener un auténtico encuentro al grado de olvidarme de mí y servirte solo a Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según Mateo 2, 13-18
Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
bszmco.Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.
Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quieren que la consuelen, porque ya están muertos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Es extraño ver, entre la alegría de la navidad, el egoísmo y la ira de un hombre cegado por la maldad. Los santos inocentes aparecen, en medio de este ambiente de gozo, para no olvidar el dolor de los hombres cuyos llantos no han sido escuchados.
Podemos formarnos, entre regalos y adornos, entre amistades y comidas, una esfera o una burbuja en donde nos aislamos de todo sufrimiento ajeno. Se trata de un dolor silencioso que puede estar a nuestro lado. ¿Quién hace caso de este sufrimiento en medio de la navidad?
Dios da el ejemplo. Nos acompaña como la luz entre las tinieblas. Por eso se ha encarnado. Se ha puesto a lado de los que sufren y se desesperan, trayendo la esperanza a los que, a lo largo de toda la historia, han llevado el nombre de inocentes.
Aunque no sepamos quién es el inocente que sufre en silencio podemos acompañarlo ¿Cómo hacerlo? Intercedamos ante Dios por los que llevan el nombre de inocentes para que puedan ser Santos inocentes.
¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren a causa de la violencia, el terrorismo, las guerras? ¿Dónde está Dios, cuando enfermedades terribles rompen los lazos de la vida y el afecto? ¿O cuando los niños son explotados, humillados, y también sufren graves patologías? ¿Dónde está Dios, ante la inquietud de los que dudan y de los que tienen el alma afligida? Hay preguntas para las cuales no hay respuesta humana. Sólo podemos mirar a Jesús, y preguntarle a él. Y la respuesta de Jesús es esta: «Dios está en ellos», Jesús está en ellos, sufre en ellos, profundamente identificado con cada uno. Él está tan unido a ellos, que forma casi como «un solo cuerpo». Jesús mismo eligió identificarse con estos hermanos y hermanas que sufren por el dolor y la angustia, aceptando recorrer la vía dolorosa que lleva al calvario.
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si creesque es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré un esfuerzo sincero para ayudar a algún inocente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. jueves 28 de diciembre de 2017

Fiesta de los Santos Inocentes, mártires
Epístola I de San Juan 1,5-10.2,1-2.
La noticia que hemos oído de él y que nosotros les anunciamos, es esta: Dios es luz, y en él no hay tinieblas.
Si decimos que estamos en comunión con él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad.
Pero si caminamos en la luz, como el mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.
Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo.
El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
Salmo 124(123),2-3.4-5.7b-8.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando los hombres se alzaron contra nosotros,
nos habrían devorado vivos.
Cuando ardió su furor contra nosotros,
las aguas nos habrían inundado,
un torrente nos habría sumergido,
nos habrían sumergido las aguas turbulentas.
de la trampa del cazador
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Evangelio según San Mateo 2,13-18.
Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.
Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado.
Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:
En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por : Santa Teresa Benedicta de la Cruz
Los santos Inocentes, pobres como Cristo pobre
No muy lejos del primer mártir [Esteban] se encuentran las «flores martyrum», las tiernas flores que fueron arrancadas antes que pudieran ofrecerse como víctimas. La piedad popular ha creído siempre que la gracia se adelantó al proceso natural y concedió a los niños inocentes la comprensión de lo que sucedería con ellos para hacerles capaces de entregarse libremente y asegurarse así el premio de los mártires. Sin embargo, ni aún así pueden equipararse al confesor consciente que con heroísmo se compromete en la causa de Cristo. Ellos se asemejan más bien a los corderos que, en su indefensa inocencia, «son llevados al matadero» (Is 53,7; Hch 8,32).
De este modo son la imagen de la pobreza más extrema. No poseen más riqueza que su vida. Y ésta también se les quita, sin que ellos opongan resistencia. Ellos rodean el pesebre para indicarnos cual es la mirra que hemos de ofrecer al Niño Dios: quien quiera pertenecerle totalmente, tiene que entregarse a Él sin reservas y abandonarse a la voluntad divina como esos niños.

Audiencia general: “Es Jesús quien da sentido a todo lo que celebramos”

Resumen de la catequesis del Papa en español
•27 diciembre 2017•Rosa Die Alcolea•Audiencia General
Audiencia general 27/12/2017 © Vatican Media
Audiencia general 27/12/2017 © Vatican Media
(ZENIT – 27 Dic. 2017).- “El verdadero sentido de estas fiestas se encuentra en Jesús, es Él quien da sentido a todo lo que celebramos”, ha recordado el Papa Francisco.
El Santo Padre ha dedicado la catequesis de la última audiencia general del año, celebrada esta mañana, 27 de diciembre de 2017, a reflexionar sobre el significado de la Navidad.
En el resumen que ha hecho el Santo Padre en español, ha anunciado que “Jesús viene a este mundo y los primeros destinatarios de su venida son los pequeños y despreciados”, con los que establece una amistad que continúa en el tiempo y ha explicado que con ellos, en cada momento, “Dios desea construir un mundo nuevo en el que no haya más personas rechazadas, descartadas ni maltratadas”.
El Pontífice ha subrayado que el verdadero sentido de la Navidad se encuentra en Jesús, es Él quien da sentido a todo lo que celebramos y ha descrito que en nuestros días estamos asistiendo a una especie de «desnaturalización» de la Navidad: “En nombre de un falso respeto ante quien no es cristiano, muchas veces se esconde la voluntad de marginar la fe, eliminando todo tipo de referencia al nacimiento de Jesús”.
La verdadera luz es Jesús
Así, Francisco ha señalado que estamos llamados a “buscar la verdadera luz que es Jesús”, que es el don de Dios a la humanidad que se encuentra inmersa en la oscuridad de la noche.
Asimismo, el Papa ha explicado el sentido de hacernos regalos en Navidad: “Cuando acogemos a Jesús en nuestras vidas, nos convertimos en un don para los demás. Por este motivo, nosotros los cristianos nos intercambiamos regalos, porque el verdadero don para nosotros es Jesús y, como Él, queremos ser don para los demás”.
El Santo Padre Francisco ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica y les ha animado a abrir la mente y el corazón para acoger a Jesús que es el don de Dios para nosotros, “y si lo acogemos también nosotros podremos serlo para los demás, especialmente para los necesitados de atención y de ternura”, ha indicado.

EDD. miércoles 27 de diciembre de 2017.

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171227

Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista
Epístola I de San Juan 1,1-4.
Queridos hermanos:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.
Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.
Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.
Salmo 97(96),1-2.5-6.11-12.
¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son
la base de su trono.
Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Nace la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, en el Señor
y alaben su santo Nombre.
 
Evangelio según San Juan 20,2-8.
El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,
y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dio
Leer el comentario del Evangelio por  : Santo Tomás de Aquino
La luz de la inmutable Verdad
 
El símbolo de Juan es el águila. He aquí porque: los demás evangelistas se concentraron en lo que Cristo cumplió en la carne, y son designados por seres vivientes que caminan sobre la tierra, es decir por el hombre, el buey y el león. Juan, por su parte, vuela como un águila por encima de las nubes de la debilidad humana, contempla la luz de la inmutable Verdad con los ojos del corazón, con la mirada más penetrante y firme posible para un hombre. Atento a la divinidad misma de Nuestro Señor Jesucristo, por la cual él es igual al Padre, Juan se esforzó principalmente en su Evangelio de manifestarla tanto como, hombre entre los hombres, lo creyó necesario. De ese vuelo de Juan, se ha dicho en el Libro de Job: «El águila-es decir Juan-se elevara hacia arriba» (Job 39:27) también se dice que «sus ojos de lejos lo divisan» (Job 39:29) pues, con la mirada del espíritu, contempla el Verbo de Dios en el seno del Padre.
El privilegio de Juan fue el de ser, entre todos los discípulos del Señor, el más amado por Cristo: Juan fue en efecto «el discípulo al que Jesús amaba» (Jn 21:20) como él mismo lo dice si mencionar su nombre. Es así que Cristo reveló sus secretos de manera muy especial a ese discípulo muy especialmente amado. Es él quien, viendo más perfectamente la luz del Verbo, nos la manifiesta diciendo: «Él era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre cuando viene a este mundo» (Jn 1:9).
 
 
 
©Evangelizo.org 2001-2017
 
 

Comentario al evangelio de hoy martes 26 de diciembre de 2017.

¡Mártir… ¿Yo?!
San Esteban protomárti
Por: H. Rodrigo Marín, L.C.
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67754/martir-yo.html
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, estoy en tu presencia. Gracias por permitirme estar frente a Ti. Aumenta mi fe para que crea que Tú eres mi única esperanza. Aumenta mi esperanza para que espere siempre en tu amor. Aumenta mi amor para amarte con la certeza de la fe.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10,17-22
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los llevarán ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los entreguen, no se preocupen de lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el final se salvará».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Mártir?… sólo con escuchar la palabra la piel se pone chinita. A nadie le gusta ser perseguido, humillado, arrestado y mucho menos asesinado. Jesús no nos da un contrato con letras pequeñas, borrosas o escondidas. No nos dijo: «te la vas a pasar súper bien», o «no vas a tener ningún problema en la vida», o «todos te van a querer y besar la mano»; nos dijo que tendríamos el ciento por uno en esta tierra… con persecuciones.
¿Cómo podemos afrontar este hecho? ¿No sería más fácil, para evitarnos muchos problemas, dejar de ser cristianos o, sin ser tan radicales, ser cristianos de calendario, sólo cuando lo programamos?
No hace mucho tuvimos la experiencia en México de un terremoto devastador. Esta catástrofe duró unos cuantos minutos. Con esto quiero decir que todo lo malo se acaba. Es más el tiempo que México ha estado sin terremotos que el tiempo en que los ha tenido. Todo lo malo tiene su fin y no tiene comparación con el tiempo que hay de paz y armonía.
Esto fue lo que ha motivado a tantos mártires que han llegado a dar su vida por Cristo. Sabían que acabaría el tiempo de persecución, de calumnias, de cárcel, etc. Sabían que no había comparación con la eternidad que se estaban ganando.
Hoy celebramos a san Esteban que es el primero de una fila interminable de personas que han dado y darán su vida por Cristo. Pongamos nuestro nombre san… mártir en su trabajo por querer ser honesto; san… mártir en su escuela por querer llevar una vida pura; san… mártir por amor a Cristo.
Pidámosle a María que nos dé el coraje cristiano. Que nunca perdamos la certeza de que es más grande la recompensa que Dios nos tiene preparada, que cualquier persecución de parte de los hombres.
 
Una Iglesia sin mártires es una Iglesia sin Jesús. Son precisamente los mártires los que sostienen y llevan adelante la Iglesia. Y si además los medios de comunicación no lo dicen, porque no son noticia, hoy muchos cristianos en el mundo son bienaventurados porque son perseguidos, insultados, encarcelados sólo por llevar una cruz o por confesar a Jesucristo. Entonces, cuando nosotros nos quejamos si nos falta algo, deberíamos pensar más bien en estos hermanos y hermanas que hoy, en número mayor respecto a los primeros siglos, sufren el martirio.
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de enero de 2017, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita al santísimo, o una comunión espiritual donde le pida a Dios la gracia de ser coherente con lo que creo.
Despedida
Terminemos nuestra oración con un Ave María: Dios te salve María…
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. martes 26 de diciembre de 2017

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171223
 
Fiesta de san Esteban, protomártir
 
Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-10.7,54-59.
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,
Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él.
Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios.
Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre;
y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.
Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu».
 
Salmo 31(30),3cd-4.6.8ab.16bc.17.
Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!
Cuando tú viste mi aflicción
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
Que brille tu rostro sobre tu servidor,
sálvame por tu misericordia.
 
Evangelio según San Mateo 10,17-22.
Jesús dijo a sus apóstoles:
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
 
Comentario del Evangelio por San Elredo de Rieval (1110-1167), monje cisterciense. Sermón para la fiesta de San Esteban.
 
« A causa de mi nombre ».
Tenemos aun en nuestros brazos el hijo de la Virgen, los ángeles cantan todavía la gloria de Dios y los pastores se regocijan. ¿Quién apartaría su mirada de un tal nacimiento? sin embargo, mientras permanecemos impresionados, Esteban, lleno de gracia y de verdad, «realizaba grandes prodigios y señales milagrosas en medio del pueblo» (Hch 6:8). ¿Es necesario que nos alejemos del rey para echar un vistazo sobre el soldado? el rey mismo nos invita a hacerlo; el hijo de rey asiste, en el dolor de su corazón, al combate de su soldado victorioso.
Esteban, «lleno de gracia y de poder», revestido de gracia y protegido por el escudo del poder divino, «realizaba grandes prodigios y señales milagrosas en medio del pueblo». Entonces «algunos se echaron» contra este testigo (Hch 6:8). Pero la voz del hombre libre se eleva, a partir de sus mismos libros les presenta la palabra de verdad. El Espíritu de Dios se apodera del mártir; quien mira hacia el cielo pero no ve más el cielo; «él ve, los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios.» (Hch 6:8). El Señor se mantiene de pie con quien está de pie, combate con el que lucha, es lapidado con quien lapidamos. Con justo derecho él merece el primer lugar entre los mártires, el que expresa de manera tan admirable la semejanza con el Señor colgado en la cruz. Esteban exclama con fuerte voz «Señor, no les tomes en cuenta este pecado.» (Hch 7:60; Lc 23:34). Grande es su grito, pues grande es su amor. Se durmió en el Señor, y reposa en los brazos de Dios.

María da a luz, María da la luz: Homilía de la noche de Navidad.

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/maria-da-a-luz-maria-da-la-luz-homilia-de-la-noche-de-navidad/
“La chispa revolucionaria de la ternura de Dios”
25 diciembre 2017Raquel AnilloPapa Francisco
Misa de la Noche De Navidad 24/12/2017 Captura © Vatican Media
(ZENIT – 24 dic. 2017).- “La chispa revolucionaria de la ternura de Dios” surge donde María y José, obligados a abandonar su tierra” llegan a una tierra “donde no había lugar para ellos” y “María da a luz” “María da la luz”.
El Papa Francisco ha hablado de la Natividad en su homilía de Navidad, este domingo, 24 de diciembre de 2017, en la Basílica de San Pedro, con motivo de la Misa de la Nochebuena.
“La fe de esta noche nos lleva a reconocer a Dios presente en todas las situaciones donde creemos que está ausente”, dijo el Papa.
También pidió una “nueva creatividad social” a la luz del nacimiento del Niño que “en su pobreza y pequeñez, denuncia y manifiesta que el verdadero poder y la libertad auténtica son aquellos que honran y ayudan a la fragilidad” de los más débiles.
Concluyó con una oración: “Movidos por la alegría del don pequeño Niño de Belén, te pedimos que tus lágrimas nos despierten de la indiferencia, abran nuestros ojos a quienes sufren”.
Homilía del Papa Francisco
«María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc 2,7). De esta manera, simple pero clara, Lucas nos lleva al corazón de esta noche santa: María dio a luz, María nos dio la Luz. Un relato sencillo para sumergirnos en el acontecimiento que cambia para siempre nuestra historia. Todo, en esa noche, se volvía fuente de esperanza.
Vayamos unos versículos atrás. Por decreto del emperador, María y José se vieron obligados a marchar. Tuvieron que dejar su gente, su casa, su tierra y ponerse en camino para ser censados. Una travesía nada cómoda ni fácil para una joven pareja en situación de dar a luz: estaban obligados a dejar su tierra. En su corazón iban llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría; sus pasos en cambio iban cargados de las incertidumbres y peligros propios de aquellos que tienen que dejar su hogar.
Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar.
Y precisamente allí, en esa desafiante realidad, María nos regaló al Enmanuel. El Hijo de Dios tuvo que nacer en un establo porque los suyos no tenían espacio para él. «Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11). Y allí…, en medio de la oscuridad de una ciudad, que no tiene ni espacio ni lugar para el forastero que viene de lejos, en medio de la oscuridad de una ciudad en pleno movimiento y que en este caso pareciera que quiere construirse de espaldas a los otros, precisamente allí se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios. En Belén se generó una pequeña abertura para aquellos que han perdido su tierra, su patria, sus sueños; incluso para aquellos que han sucumbido a la asfixia que produce una vida encerrada.
En los pasos de José y María se esconden tantos pasos. Vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra. En muchos de los casos esa marcha está cargada de esperanza, cargada de futuro; en muchos otros, esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia. Sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente.
María y José, los que no tenían lugar, son los primeros en abrazar a aquel que viene a darnos carta de ciudadanía a todos. Aquel que en su pobreza y pequeñez denuncia y manifiesta que el verdadero poder y la auténtica libertad es la que cubre y socorre la fragilidad del más débil.
Esa noche, el que no tenía lugar para nacer es anunciado a aquellos que no tenían lugar en las mesas ni en las calles de la ciudad. Los pastores son los primeros destinatarios de esta buena noticia. Por su oficio, eran hombres y mujeres que tenían que vivir al margen de la sociedad. Las condiciones de vida que llevaban, los lugares en los cuales eran obligados a estar, les impedían practicar todas las prescripciones rituales de purificación religiosa y, por tanto, eran considerados impuros. Su piel, sus vestimentas, su olor, su manera de hablar, su origen los delataba. Todo en ellos generaba desconfianza. Hombres y mujeres de los cuales había que alejarse, a los cuales temer; se los consideraba paganos entre los creyentes, pecadores entre los justos, extranjeros entre los ciudadanos. A ellos (paganos, pecadores y extranjeros) el ángel les dice: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11).
Esa es la alegría que esta noche estamos invitados a compartir, a celebrar y a anunciar. La alegría con la que a nosotros, paganos, pecadores y extranjeros Dios nos abrazó en su infinita misericordia y nos impulsa a hacer lo mismo.
La fe de esa noche nos mueve a reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente. Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas.
Y esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar. Navidad es tiempo para transformar la fuerza del miedo en fuerza de la caridad, en fuerza para una nueva imaginación de la caridad. La caridad que no se conforma ni naturaliza la injusticia sino que se anima, en medio de tensiones y conflictos, a ser «casa del pan», tierra de hospitalidad. Nos lo recordaba san Juan Pablo II: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!» (Homilía en la Misa de inicio de Pontificado, 22 octubre 1978)
En el niño de Belén, Dios sale a nuestro encuentro para hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos y abracemos. Para que en él no tengamos miedo de tomar en brazos, alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al preso (cf. Mt 25,35-36). «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». En este niño, Dios nos invita a hacernos cargo de la esperanza. Nos invita a hacernos centinelas de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas. En este Niño, Dios nos hace protagonistas de su hospitalidad.
Conmovidos por la alegría del don, pequeño Niño de Belén, te pedimos que tu llanto despierte nuestra indiferencia, abra nuestros ojos ante el que sufre. Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas. Que tu ternura revolucionaria nos convenza a sentirnos invitados, a hacernos cargo de la esperanza y de la ternura de nuestros pueblos.
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