Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

‘Regina Coeli’: La fraternidad es el fruto de la Pascua de Cristo

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/regina-coeli-la-fraternidad-es-el-fruto-de-la-pascua-de-cristo/

Palabras del Papa Francisco en el “Lunes del Ángel”

3 abril 2018Rosa Die AlcoleaAngelus y Regina Caeli

Regina Coeli, 1 abril 2018 © Vatican Media

(ZENIT – 3 abril 2018).- “Sin un intercambio fraterno, no se puede crear una auténtica comunidad eclesial o civil: existe sólo un grupo de individuos motivados por sus propios intereses”, dijo el Papa Francisco.

El Santo Padre reflexionó sobre la fraternidad antes del rezo del Regina Coeli el Lunes de Pascua, 2 de abril de 2018, conocido como el “Lunes del Ángel”, señala ‘Vatican News’ en español

La fraternidad –describió Francisco– es el “fruto de la Pascua de Cristo que, mediante su muerte y resurrección, derrotó al pecado que separaba al hombre de Dios, al hombre de sí mismo, al hombre de sus hermanos” asegurando que “el pecado siempre separa, siempre hace enemistades”.

Así, la primera vez que se anunció “Ha resucitado”, fue hecho por los ángeles, señalan los propios evangelistas.  “Era necesario un ser superior para comunicar una realidad tan impactante” –explicó el Santo Padre– “que tal vez ningún hombre se atrevería a pronunciarla”.

Por ello, –matizó el Pontífice– hay un significado en esta presencia angelical: “cómo a anunciar la Encarnación de la Palabra había sido un ángel, Gabriel, también para anunciar por primera vez la Resurrección no fue suficiente una palabra humana”.

La novedad del diálogo

“La pascua de Cristo ha hecho estallar en el mundo la novedad del diálogo” –señaló el Papa–, novedad que se ha convertido en una responsabilidad para los cristianos y por la que estamos llamados “a cuidar el bien común y a nuestros hermanos, especialmente a los más débiles y marginados” porque sólo la fraternidad –advirtió– “puede garantizar una paz duradera, vencer la pobreza, extinguir las tensiones y las guerras y erradicar la corrupción y la criminalidad”.

En este sentido, el Obispo de Roma pidió a la Virgen María que “la fraternidad y la comunión que experimentamos en estos días pascuales puedan convertirse en nuestro estilo de vida y en el alma de nuestras relaciones”.

Asimismo, Francisco invocó “el don de la paz” para todo el mundo, especialmente para las poblaciones que más sufren los conflictos actuales y renovó su llamamiento “para que los secuestrados o injustamente privados de libertad sean liberados y regresen a sus hogares”.

Comentario al evangelio de hoy martes 03 de abril de 2018.

¿A quién buscas?

Martes de la Octava de Pascua.
Por: H. César Yali Molina Flores, L.C.
 
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/68986/a-quien-buscas.html#

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Concédeme poder buscarte de corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Continuar leyendo

Comentario al evangelio de hoy lunes 02 de abril de 2018.

Allí me verán . –

Santo Evangelio según San Mateo 28,8-15. Lunes de la octava de Pascua
Por: H. Javier Castellanos, L.C.
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/68966/alli-me-veran.html#

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ven, Señor, a mi encuentro. Creo en Ti, espero en Ti, te amo. Permíteme escuchar tu palabra con esperanza, ver tu rostro con la fe y transmitirte motivado por tu amor. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Continuar leyendo

“La resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo”

Fuente : https://es.zenit.org/articles/la-resurreccion-de-cristo-es-la-verdadera-esperanza-del-mundo/
Mensaje Pascual del Papa Francisco (Texto completo)
1 abril 2018Raquel AnilloPapa y Santa Sede
Bendición Urbi et Orbi, Pascua © Vatican News
(ZENIT – 1 abril 2018).- “La resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, que no defrauda”, ha dicho el Papa Francisco el domingo de Pascua, desde el balcón de la basílica de San Pedro.
“Esta es la fuerza del grano de trigo, la del amor que se rebaja y se entrega hasta el final, y que realmente renueva el mundo”-explicó- “La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra”, dijo.
Al mediodía, después de celebrar la misa en la Plaza de San Pedro, el Papa dio la bendición “Urbi et Orbi” a la ciudad y al mundo: esta bendición especial, confiere la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales previstas por la Iglesia, incluida la confesión sacramental y la comunión, incluidos los que siguen la bendición por televisión, radio o Internet, se da en Navidad y Pascua, así como en la elección de un nuevo Papa.
La fuerza del amor, enfatizó el Papa, “hoy también da frutos en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias”: “Lleva frutos de esperanza y dignidad allá” donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y donde falta el trabajo, en medio de las personas desplazadas y de los refugiados… de las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las esclavitudes de nuestro tiempo”.
El Papa Francisco ha pedido “frutos de paz para el mundo entero” para Siria, Tierra Santa, el sur de Sudán y la República Democrática del Congo, la península de Corea, para Ucrania y para el pueblo venezolano.
“Que Cristo Resucitado”, añadió, “aporte frutos de vida nueva a los niños que, debido a las guerras y al hambre, crecen sin esperanza, privados de educación y de asistencia sanitaria; y también para los ancianos dejados aparte por la cultura egoísta, que deja de lado al que no es `productivo´”. El Papa también oró por “aquellos que en el mundo entero tienen responsabilidades políticas, para que siempre respeten la dignidad humana”.

Continuar leyendo

Homilía del Papa Francisco en la Vigilia Pascual

Fuente : https://www.aciprensa.com/noticias/homilia-del-papa-francisco-en-la-vigilia-pascual-70910
 
Resultado de imagen para papa francisco en vigilia pascual
El Papa mientras pronuncia la homilía en la Vigilia Pascual. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
El Papa Francisco presidió la Vigilia pascual en la Basílica de San Pedro y bautizó a 8 catecúmenos.
En su homilía aseguró que “celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros «conformantes» y paralizadores determinismos. Celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza”.
A continuación, el texto completo de la homilía:
Esta celebración la hemos comenzado fuera… inmersos en la oscuridad de la noche y en el frío que la acompaña. Sentimos el peso del silencio ante la muerte del Señor, un silencio en el que cada uno de nosotros puede reconocerse y cala hondo en las hendiduras del corazón del discípulo que ante la cruz se queda sin palabras.
Son las horas del discípulo enmudecido frente al dolor que genera la muerte de Jesús: ¿Qué decir ante tal situación? El discípulo que se queda sin palabras al tomar conciencia de sus reacciones durante las horas cruciales en la vida del Señor: frente a la injusticia que condenó al Maestro, los discípulos hicieron silencio; frente a las calumnias y al falso testimonio que sufrió el Maestro, los discípulos callaron. Durante las horas difíciles y dolorosas de la Pasión, los discípulos experimentaron de forma dramática su incapacidad de «jugársela» y de hablar en favor del Maestro. Es más, no lo conocían, se escondieron, se escaparon, callaron (cfr. Jn 18,25-27).
Es la noche del silencio del discípulo que se encuentra entumecido y paralizado, sin saber hacia dónde ir frente a tantas situaciones dolorosas que lo agobian y rodean. Es el discípulo de hoy, enmudecido ante una realidad que se le impone haciéndole sentir, y lo que es peor, creer que nada puede hacerse para revertir tantas injusticias que viven en su carne nuestros hermanos.
Es el discípulo atolondrado por estar inmerso en una rutina aplastante que le roba la memoria, silencia la esperanza y lo habitúa al «siempre se hizo así». Es el discípulo enmudecido que, abrumado, termina «normalizando» y acostumbrándose a la expresión de Caifás: «¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no perezca la nación entera?» (Jn 11,50).
Y en medio de nuestros silencios, cuando callamos tan contundentemente, entonces las piedras empiezan a gritar (cf. Lc 19,40)[1] y a dejar espacio para el mayor anuncio que jamás la historia haya podido contener en su seno: «No está aquí ha resucitado» (Mt 28,6). La piedra del sepulcro gritó y en su grito anunció para todos un nuevo camino. Fue la creación la primera en hacerse eco del triunfo de la Vida sobre todas las formas que intentaron callar y enmudecer la alegría del evangelio. Fue la piedra del sepulcro la primera en saltar y a su manera entonar un canto de alabanza y admiración, de alegría y de esperanza al que todos somos invitados a tomar parte.
Y si ayer, con las mujeres contemplábamos «al que traspasaron» (Jn 19,36; cf. Za 12,10); hoy con ellas somos invitados a contemplar la tumba vacía y a escuchar las palabras del ángel: «no tengan miedo… ha resucitado» (Mt 28,5-6). Palabras que quieren tocar nuestras convicciones y certezas más hondas, nuestras formas de juzgar y enfrentar los acontecimientos que vivimos a diario; especialmente nuestra manera de relacionarnos con los demás. La tumba vacía quiere desafiar, movilizar, cuestionar, pero especialmente quiere animarnos a creer y a confiar que Dios «acontece» en cualquier situación, en cualquier persona, y que su luz puede llegar a los rincones menos esperados y más cerrados de la existencia. Resucitó de la muerte, resucitó del lugar del que nadie esperaba nada y nos espera —al igual que a las mujeres— para hacernos tomar parte de su obra salvadora. Este es el fundamento y la fuerza que tenemos los cristianos para poner nuestra vida y energía, nuestra inteligencia, afectos y voluntad en buscar, y especialmente en generar, caminos de dignidad. ¡No está aquí…ha resucitado! Es el anuncio que sostiene nuestra esperanza y la transforma en gestos concretos de caridad. ¡Cuánto necesitamos dejar que nuestra fragilidad sea ungida por esta experiencia, cuánto necesitamos que nuestra fe sea renovada, cuánto necesitamos que nuestros miopes horizontes se vean cuestionados y renovados por este anuncio! Él resucitó y con él resucita nuestra esperanza y creatividad para enfrentar los problemas presentes, porque sabemos que no vamos solos.
Celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros «conformantes» y paralizadores determinismos. Celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza.
La piedra del sepulcro tomó parte, las mujeres del evangelio tomaron parte, ahora la invitación va dirigida una vez más a ustedes y a mí: invitación a romper las rutinas, renovar nuestra vida, nuestras opciones y nuestra existencia. Una invitación que va dirigida allí donde estamos, en lo que hacemos y en lo que somos; con la «cuota de poder» que poseemos. ¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?
¡No está aquí ha resucitado! Y te espera en Galilea, te invita a volver al tiempo y al lugar del primer amor y decirte: No tengas miedo, sígueme.

Homilía para la Vigilia Pascual – 2018.

Tengan todos una Feliz Pascua de resurrección.

VIGILIA PASCUAL.

Génesis 1: relato de la creación, que no es ni científico ni histórico. Es un relato teológico. Nos habla de la creación de todo y que alcanza su plenitud en Dios. Dios creó, es decir, sacó del caos, de la muerte.
Éxodo 14: es el momento culminante del éxodo. Dios actúa prodigiosamente en favor de su Pueblo. Es la omnipotencia al servicio de la salvación. Este PASO marca toda la Historia de salvación hasta el día de hoy.
Isaías 54: Dios es el Redentor de su Pueblo, es decir, se hace cargo del Pueblo abatido, lo restaura y lo transforma.
Romanos 6,3-11: Dios nos justifica por la fe en Cristo resucitado y nos libera del pecado. Por el bautismo somos sumergidos en la muerte y resurrección de Cristo. Si Resurrección es vida nueva, también lo es el bautismo.
Marcos 16,1-8: Marcos constata que el sepulcro está vacío, es decir, Él no está ahí, porque ha resucitado. Jesús es el mismo de antes, pero distinto, con un cuerpo resucitado, con una forma nueva sigue vivo entre nosotros.
1.- Pascua, paso, transformación, algo nuevo. Todos los textos escuchados apuntan a lo mismo. Dios es el único capaz de llamar a la existencia, a la vida. La creación no es producto solamente de un Big Bang maravilloso (eso es lo que un gran científico intuyó), sino es Dios quien llama, crea. Del mismo modo llama de la esclavitud a la libertad; Él es el único capaz de hacerse cargo de nosotros, ya que nos dio a su Hijo como Redentor. Por Él también nosotros hemos sido transformados, llamados a ser nuevas creaturas en el bautismo. ¿Por qué? Porque nosotros tenemos fe en Jesús, el mismo que anduvo por las tierras de Palestina, pero que ahora es algo distinto, un Hombre nuevo por su Resurrección.
2.- La Pascua es para todos, porque en el mundo todo es pascua, paso, transformación. Pero la Pascua es especialmente para nosotros los cristianos causa de optimismo y alegría. Por la Pascua a nosotros se nos confirma la fe en la vida, la fe en un Dios capaz de llamar: a la existencia, a la vida, a la gracia, al amor. Misterio que recorre todo el mensaje de la Biblia, misterio que se condensa y expresa en la Resurrección de Jesús.
Hoy el mundo cristiano celebra la vida, porque cree en la vida, porque ama la vida. Son otros los que, so pretexto de ser progresistas, cultivan y aman la muerte. Porque no son de Dios, pero se creen Dios y hacen lo contrario a lo que hace Dios. Dios saca del caos, de la muerte. Estos, en cambio, siembran el caos y la muerte. ¿Hace falta demostrarlo? No.
3.- La Pascua que celebramos nos debe afirmar en nuestra fe, nos debe animar para vivir en este mundo, donde reina la muerte, irradiando vida. Porque Dios es vida y Él quiere la vida. Vida que no se agota en el ser humano, sino que se manifiesta en toda la creación.
Hoy el Señor resucitó. No está entre los muertos, sino que vive, y esto es una verdad objetiva, real. Esto creemos, esto celebramos.
Hermano Pastor Salvo Beas.