Autor: Patricio Osiadacz
EDD. lunes 06 de abril de 2020
Hoy, lunes, 6 de abril de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (42,1-7):
Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.
Esto dice el Señor, Dios, que crea y despliega los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, da el respiro al pueblo que la habita y el aliento a quienes caminan por ella:
«Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te he formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 26,1.2.3.13-14
R/.El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar? R.
Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. R.
Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (12,1-11):
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
– «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Rosa Ruiz, Misionera Claretiana
Queridos amigos y amigas:
La Palabra de esta semana no solo es eficaz porque consigue irnos adentrando en el Misterio Pascual, sino que es también profundamente bella y a poco que te dejes “tocar”, te conmueve.
“Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco”, dice el Señor por boca de Isaías. Y miramos a su Siervo, a Jesús. Un hombre bastante solo en estos días; alrededor de Jerusalén, entrando y saliendo de la ciudad con cuidado para no ser detenido. Hasta que llegue el momento. Un hombre fiel, sereno, que sigue con libertad adelante. Pero un hombre que necesita ser sostenido; le sostiene el Padre. Quizá también Jesús recordó aquellos días el salmo 26 que hoy rezamos: Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
O quizá lo escuchó en boca de sus amigos, en Betania, donde se sentía a salvo. Gracias a Dios, hay personas en nuestra vida con las que nos sentimos seguros; nos ayudan a experimentar que Dios nos cuida y que con ellos nada malo va a pasarnos. Por eso todos necesitamos ir a Betania de vez en cuando. Y más aún cuando “la cosa pinta mal”.
En estos días de aislamiento por el COVID 19 (1 de cada 3 personas en el mundo está ya confinada en sus casas), seguramente estamos experimentando otras formas nuevas de buscar apoyo, cariño, cercanía… Porque no podemos abrazar a los amigos ni visitar a nuestra familia, ni compartir unas risas, ni acariciar… El tacto no puede suplirse con nada, pero como canta Drexler, “no se toca el corazón solamente con la mano” .
Sin pandemia, María la de Betania sabía bien que “la dolencia de amor no se cura sino con la presencia y la figura”, en palabras de San Juan de la Cruz. Por eso ella “miró al Siervo” que necesita ser sostenido y no dijo nada. Ni una palabra. Sólo tomó el mejor y más costoso perfume que pudo encontrar y acarició (ungió) los pies de Jesús, enjugándolos con su cabellera.
Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. La casa se llenó del gesto, de la cercanía sin palabras, del amor más desinteresado: ese que damos cuando nos damos a nosotros mismos. Cuando damos sin ganar nada con ello. Pura desproporción. Puro derroche. Pura gratuidad. Solamente queremos consolar, sostener, calmar, cuidar… Y eso, seguramente, irritará a muchos: algunos te pedirán cuentas, como Judas, porque siempre hay urgencias mayores y necesidades que nos reclaman… Pero María elige y prefiere acariciar el corazón de Jesús, de su amigo que pasa por un momento complicado. Su amigo que, además, es el Señor de su vida.
Ojalá recordemos a esta mujer toda la Semana Santa. Sobre todo, cuando tengamos que elegir entre hacer algo importante, costoso, visible, práctico… o tener un momento de cercanía sencilla con Jesús, nuestro amigo y nuestro Señor. Todo lo demás no está mal (prácticas religiosas, ritos, sacrificios, ofrendas, rezos, vigilias…) pero hay momentos en que merece la pena elegir un perfume y derramarlo con alguien. Y si esto vale para Jesús, ¿por qué no vivirlo también con los hermanos?
Vuestra hermana en la fe,
Rosa Ruiz, Misionera Claretiana
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. sábado 04 de abril de 2020.
Hoy, sábado, 4 de abril de 2020
Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel (37,21-28):
ESTO dice el Señor Dios:
«Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los hará una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.
No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitan y en los cuales pecaron. Los purificaré; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sis padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre».
Palabra de Dios
Salmo
Jr 31,10.11-12ab.13
R/.El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño
V/. Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla a las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño. R/.
V/. Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte».
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.
V/. Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (11,45-57):
EN aquel tiempo,muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN. :
hoy sábado, 4 de abril de 2020



CR
Queridos amigos y amigas:
Pocos días hay una unidad temática tan estrecha entre la primera lectura, el salmo responsorial y el evangelio. Podríamos formularla así: en la muerte de Jesús se realiza el oráculo profético sobre la reunificación del pueblo. Veámoslo con detalle.
- Ezequiel, el profeta del destierro, le anuncia al pueblo una promesa de Dios: Voy a recoger a los israelitas de las naciones a las que marcharon … los haré un solo pueblo en su tierra.
- El salmo responsorial toma un texto del capítulo 31 de Jeremías en el que se anuncia: El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como pastor a su rebaño.
- Finalmente, en el evangelio, Caifás habló proféticamente anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Podríamos decir que la liturgia de este último sábado del tiempo de Cuaresma nos ofrece una clave para interpretar la muerte de Jesús en perspectiva de globalización. Su muerte va a restañar las heridas, va a llevar a cabo el sueño que él mismo había presentado al Padre: Que todos sean uno.
La humanidad está viviendo en las últimas semanas una fuerte tensión. El conflicto de Irak ha sido el detonante de la división que caracteriza a nuestro mundo: Norte-Sur, mundo musulmán-civilización “occidental”, aliados de Washington-países no alineados, etc. El germen de la división fructifica en muchos campos.
Por desgracia, nuestra Iglesia no siempre se entrega plenamente al servicio de la unidad de la familia humana. A pesar de que esta misión pertenece a su esencia católica, a lo largo de la historia, y también en el presente, la Iglesia se siente más segura en actitudes provincianas. Sigue activa esa atávica tríada “tierra-patria-religión” que tantos disgustos nos da. ¿No estamos llamados a una visión de onda larga? ¿No pertenece a la vocación cristiana luchar, como Jesús, para reunir a los hijos de Dios dispersos? Aquí no se habla de ningún proyecto megalómano que elimine las diferencias, sino de algo más sencillo: contribuir a que la comunión de la familia humana, el sueño de Dios, se haga realidad, hacer que muerte de Jesús no sea inútil.
Es probable que algunos de los que os asomáis regularmente a la ventana de Ciudad Redonda paséis esta Semana Santa fuera de vuestros hogares, algunos, incluso, en misión pastoral. Que el Señor os acompañe y os haga portadores de su paz, que podáis ver en todo hombre o mujer a un hermano que Él os regala.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
Homilía para la Eucaristía del domingo 05 de abril de 2020.
Hermanos queridos, aprovechen esta Semana para concentrarse en lo más importante: la Pascua del Señor.
DOMINGO DE RAMOS.
Isaías 50,4-7: Es el tercer poema del Servidor del Señor. El Señor capacita a su servidor para que cumpla su misión: la de consolar a los abatidos. Para ello él está a la escucha de lo que Dios le diga, siempre dispuesto a cumplir con lo que Dios quiere. Se fía en el Señor.
Filipenses 2,6-11: Himno que canta el Misterio de Cristo: siendo Dios, no se aferra a esta condición, sino se vacía de sí mismo y obedece hasta la muerte de cruz. Por eso, Él es el Señor.
La Pasión según san Mateo: El evangelio nos presenta a Jesús inmolado como el Cordero Pascual, realizando la nueva Alianza.
1.- Entramos a la Semana Santa, a la Semana diferente. ¡Y por Dios que es diferente este año! Sin poder participar en las diversas actividades, recluidos en nuestras casas. Sin embargo, eso no quiere decir que no podamos vivir intensamente esta Semana. Yo diría que el Señor nos regala un tiempo propicio para encontrarnos más en lo esencial.
Si nos fijamos en los textos, Jesús es ese Servidor, enigmático para los judíos, que viene a cumplir con lo dispuesto por su Padre. Él viene a instaurar el Reinado de Dios; por eso hoy entra como Rey a Jerusalén. Y para instaurar este Reino de Dios debe hacerle caso a Dios, su Padre. Y así lo hizo, porque sabe que su Padre no le fallará.
El pueblo lo aclamó como rey, pero se equivocó, porque lo vio como un rey de carácter político, triunfalista. Y Jesús es otro tipo de rey, es un Rey sufriente, obediente y servidor de todos.
2.- Bien lo proclama la carta de san Pablo, quien se hace eco de la fe que proclamaba la comunidad de los creyentes de esa época. Vieron – contemplaron en Jesús al Servidor obediente, capaz de renunciar a los privilegios de ser Hijo y obedecer hasta lo último: la muerte en la cruz.
Es por esta razón que nuestra fe cristiana contempla en Jesús al SEÑOR. Señor, es decir, Dueño absoluto, no hay nadie como Él.
Los romanos llamaban “Señor” al emperador, al que consideraban un dios. No. Sólo Jesús es el Señor, porque sólo Él es Dios y Rey de reyes. Esto es lo que debemos contemplar hoy del Señor. Él es el Rey desconcertante que reina desde la cruz.
Aclamado por el pueblo sencillo entra a su Pasión, condenado por un sistema político-religioso opresor nos libera de toda esclavitud.
3.- Hermano, yo diría que el Señor nos ha “agachado el moño”, es decir, nos ha recordado que somos humanos, frágiles, débiles. No tenemos nada de qué vanagloriarnos. Sin embargo la corriente del mundo es otra: busca la fama, la gloria, el poder, incluso (y lo hemos visto en los noticieros) privilegia la economía por encima de las personas, se pretende quitar al trabajador parte de sus ahorros para pagar la cesantía, y así otras medidas injustas. Eso no lo hizo Jesús. Hoy existe más una lucha por el poder que por el servir. Es al revés de lo que hizo Jesús, quien es presentado hoy como el Servidor por excelencia, que es capaz de dar su vida por todos.
Tenemos la oportunidad de contemplar a Jesús en su Pasión que se realiza en la gente sencilla, humilde, en los contagiados, en los que se entregan al servicio de los enfermos.
4.- San Mateo no nos presenta una crónica de la muerte de Jesús, sino una síntesis con intención teológica. Nos presenta a Jesús inmolado como codero pascual, que realiza la nueva Alianza. En el texto de la Pasión se menciona varias veces la Pascua.
El tema característico del evangelio de san Mateo es el de la Voluntad de Dios, que se destaca de un modo especial en la oración en el huerto de los olivos. Allí se muestran y destacan las actitudes de confianza y obediencia filial al Padre. Él ora a Dios como, un Hijo a su Padre y a Él se entrega.
Jesús es el Discípulo por excelencia, modelo de todo discípulo, y por eso es el Maestro por excelencia, porque nos enseña con su ejemplo.
Así entramos a esta Semana Santa, como creyentes, no derrotados, sino sabedores que Él ha triunfado. Hoy no lloramos a un derrotado, sino a nuestros pecados, causantes de todo sufrimiento en el mundo.
Hoy no llevamos ramos benditos, ni hacemos procesión. Tal vez tú pondrás un ramito en la puerta de tu casa o en tu ventana. Te digo con todo amor y respeto: tú eres ese ramito, tú eres el que quiere demostrar a tus vecinos que eres un discípulo de Él, que lo quieres seguir en las buenas y en las malas.
Entremos, pues, a esta Semana diferente, santa, con ánimo de renovar nuestra entrega y servicio a los demás. No nos conformemos con ver esas trasnochadas películas de Semana Santa, sino abramos los ojos para ver cómo se vive en el mundo de hoy la Pasión de Cristo. Y así nos prepararemos para celebrar una Pascua diferente, llenos de fe y alegría.
Hermano Pastor Salvo Beas.
EDD. viernes 03 de abril de 2020.
Hoy, viernes, 3 de abril de 2020
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (20,10-13):
OÍA la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón,
¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libera la vida del pobre
de las manos de gente perversa.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 17,2-3a.3bc-4.5-6.7
R/.En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó
V/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.
V/. Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.
V/. Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R/.
V/. En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,31-42):
EN aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Elles replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN. :
Queridos amigos y amigas:
Estamos ya al borde de la Semana Santa. En la liturgia de hoy se masca la tragedia. El evangelio de Juan dice que los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Como se ve, lo de la “intifada” viene de lejos. En la inhóspita Judea tienen predilección por las piedras: para construir el templo de Jerusalén, para estampárselas a Goliat en la frente, para cargarse a la mujer adúltera … o para eliminar a Jesús. Menos mal que Jesús se les escabulló de las manos. En varios pasajes evangélicos se alude a este Jesús escurridizo que no se deja atrapar, como si el hecho físico de la desaparición fuera un símbolo de un hecho más profundo: Jesús no está al alcance de nuestra mano. Es un don gratuito, pero no una baratija que podamos manejar a nuestro antojo.
Vayamos al grano. ¿Cuál es la razón por la que quieren lapidarlo (y quizá también dilapidarlo)? El mismo evangelio pone en boca de los judíos la acusación: No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios. Cuando se escribe el evangelio de Juan, la comunidad cristiana, en lucha con varias herejías, ha madurado mucho su comprensión del misterio de Jesús. Se insinúa aquí la que va a ser la causa de su muerte. En ese te haces Dios se concentra la razón religiosa por la que Jesús será ajusticiado, aunque luego se disfrace con razones políticas.
Tengo la impresión de que hoy sucede algo semejante. Jesús cae bien a casi todo el mundo porque habla de las más nobles aspiraciones humanas: verdad, libertad, justicia, fraternidad. Cualquiera que luche por estos ideales puede convertirlo en símbolo. Lo que ya no suscita tanto entusiasmo es ese incómodo te haces Dios porque si esta afirmación es verdadera, entonces Jesús ya no puede ser un Che Guevara al uso, sino Alguien que tiene que ver conmigo y yo con él, Alguien que me confronta con la verdad de mí mismo y con la respuesta que estoy dando al sentido de mi vida. Y, claro, esto es pedir demasiado. A este Jesús tan pretencioso hay que matarlo. Digámoslo con claridad: algunas teologías, muchas ideologías y millones de personas hemos conseguido matarlo. Reducido a eslogan nos hace un apaño. Convertido en Dios nos fastidia la vida y no interesa.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. jueves 02 de abril de 2020.
Hoy, jueves, 2 de abril de 2020
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (17,3-9):
EN aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
«Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera: sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
El Señor añadió a Abrahán:
«Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 104,4-5.6-7.8-9
R/.El Señor se acuerda de su alianza eternamente
V/. Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
V/. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.
V/. Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (8,51-59):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».
Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
En la galería de personajes que acompañan nuestra Cuaresma, hoy le toca el turno al “viejo beduino”: o sea, a Abrahán. El libro del Génesis nos cuenta la alianza que Dios hace con él. Y en el evangelio de Juan, Jesús se atreve a decir que en él se realiza plenamente la alianza que Dios hizo con el viejo beduino: Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio, y se llenó de alegría.
Vayamos por partes. La alianza que se describe en el Génesis no está registrada en ningún tratado de derecho. Dios le promete a Abrahán dos cosas: una descendencia numerosa (Serás padre de muchedumbre de pueblos) y una tierra a perpetuidad (Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, como posesión perpetua). A cambio, este contrato tan original pide del otro socio una sola cosa: Guardad mi alianza, tú y tus descendientes, por siempre. Es la famosa fórmula “dos contra uno”.
La cosa no tendría más trascendencia si no fuera por dos pequeños, insignificantes detalles que Dios parece pasar por alto: el socio Abrahán, y su pareja Sara, son unos viejos de cuidado (por lo tanto, poco aptos para fáciles procreaciones) y la tierra que piensa darles tiene ya título de propiedad (por lo tanto, va a ser necesaria una expropiación que va contra todo derecho internacional). En otras palabras, la alianza que Dios hace es una verdadera provocación. No se trata de poner la firma a bienes contantes y sonantes sino a promesas que no se ven y que exigen una fe de caballo (quizá fuera mejor decir de “camello”, teniendo en cuenta las costumbres del viejo beduino). En el texto que leemos hoy no se dice expresamente, pero Abrahán, en el borde de lo absurdo, se fía. Ahora entendemos por qué se le conoce como el “padre de los creyentes”.
Vayamos ahora a Jesús. Su estilo no es menos provocativo que el de Dios Padre: Os aseguro que antes que naciera Abrahán existo yo. Después de una afirmación de este calibre, no es nada extraño que cogieran piedras para tirárselas. ¿De qué se está hablando en la controversia? ¡Pues de la verdadera identidad de Jesús! La referencia a Abrahán es un recurso para poner de relieve el contraste promesa-realidad. Abrahán representa la promesa. Jesús es ya la realidad. En él, la alianza ha llegado a su plenitud: nace un pueblo numeroso que habita la tierra como propiedad.
No pasemos por alto un pequeño detalle sobre el que los exegetas no acaban de ponerse de acuerdo (¿Se ponen de acuerdo sobre algo alguna vez?). Me refiero a esa “insinuación cronológica” que parece hacer a Jesús un poco más viejo de lo que solemos imaginar: No tienes todavía cincuenta años. O sea, que no debía de andar demasiado lejos. ¿O también aquí el cincuenta tiene sólo un valor simbólico? Discuten los autores.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy