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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 22 de agosto de 2020.

Sábado de la vigésima semana del tiempo ordinario

La Santísima Virgen María, Reina

Memoria obligatoria

Color: blanco

Transfigurada hasta en su cuerpo, María aparece en la gloria de su Asunción, como la realización plena de la Redención. María, la “Toda hermosa”, es también “la que todo lo puede”, porque es la Madre de Aquel cuyo Reino no tendrá fin.

Desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la saluda como Reina poderosa por su intercesión.

Antífona de entrada             Cf. Sal 44, 10

La Reina está de pie, a tu derecha, con un vestido precioso, rodeada de esplendor.

ORACIÓN COLECTA

Padre, que nos diste como Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, sostenidos por su intercesión poderosa, alcancemos la gloria de hijos tuyos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Un hijo nos ha sido dado.

Lectura del libro de Isaías 9, 1-6

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Por el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”. Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

SALMO RESPONSORIAL     112, 1-8

R/. ¡Bendito sea el Nombre del Señor para siempre!

Alaben, servidores del Señor, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, desde ahora y para siempre.

Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el Nombre del Señor. El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo.

¿Quién es como el Señor, nuestro dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

Él levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      CF. Lc 1, 28

Aleluya.

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres. Aleluya.

EVANGELIO

Concebirás y darás a luz un hijo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  1, 26-38

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:

“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar este saludo.

Pero el Ángel le dijo:

“No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.

María dijo al Ángel:

“¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”

El Ángel le respondió:

“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.

María dijo entonces:

“Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”.

Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-08-22

REFLEXIÓN :

• La visita del ángel a María evoca las visitas de Dios a varias mujeres del Antiguo Testamento: Sara, madre de Isaac (Gn 18,9-15), Ana, madre de Samuel (1 Sam 1,9-18), la madre de Sansón (Jueces 13,2-5). A todas ellas fue anunciado el nacimiento de un hijo con una misión importante en la realización del plan de Dios.
• La narración empieza con una expresión “En el sexto mes”. Es el sexto mes de embarazo para Isabel. La necesidad concreta de Isabel, una mujer ya avanzada en edad que va a tener a su primer hijo, con un parto a riesgo, es el telón de fondo de todo este episodio. Y ella lo menciona al comienzo (Lc 1,26) y al final de la visita del ángel (Lc 1,36.39).
• El ángel le dice: “¡Alégrate!, ¡Llena de gracia! ¡El Señor está contigo!” Palabras símiles fueron dichas a Moisés (Ex 3,12), a Jeremías (Jr 1,8), a Jedeón (Jz 6,12) y a otras personas con una misión importante en el plan de Dios. María se queda extrañada ante este saludo, y tratar de saber el significado de aquellas palabras. Es realista. Quiere entender. No acepta cualquier inspiración.
 El ángel responde: “¡No temas, María!” Como en la visita del ángel a Zacarías, el ángel recuerda aquí que el primer saludo de Dios es siempre: ”¡No temas!” Luego el ángel recuerda las promesas del pasado que se cumplirán mediante el hijo que va a nacer y que debe recibir el nombre de Jesús. Será llamado Hijo del Altísimo y en él se realizará el Reino de Dios. Esta es la explicación del ángel para que María no tenga miedo.
• María tiene conciencia de la misión que está recibiendo, pero sigue siendo realista. No se deja embalar por la grandeza de la oferta y mira su condición. Analiza la oferta a partir de los criterios que tiene a su disposición. Humanamente hablando, no es posible: “¡Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre?”
• El ángel explica que el Espíritu Santo, presente en la Palabra de Dios desde el día de la Creación (Génesis 1,2), consigue realizar cosas que parecen imposibles. Por esto, el Santo que va a nacer de María será llamado Hijo de Dios. El milagro se repite hoy. Cuando la Palabra de Dios es acogida por los pobres, algo nuevo acontece por el poder del Espíritu Santo. Algo tan nuevo y sorprendente como que un hijo va a nacer de una virgen o un hijo va a nacer de una mujer ya entrada en edad como Isabel, de la que todos decían que ¡no podía tener hijos! Y el ángel añade: “¡Ahí tienes a tu parienta, Isabel: se encuentra ya en el sexto mes del embarazo!”
• La respuesta del ángel aclara todo para Maria, y ella se entrega: “¡He aquí la sierva del Señor! Hágase en mí según su Palabra”. Maria usa para si el título de Sierva, sirvienta del Señor. Este título viene de Isaías, que presenta la misión del pueblo no como un privilegio, sino como un servicio a los otros pueblos (Is 42,1-9; 49,3-6). Más tarde, Jesús definirá también su misión como un servicio: “No vine para ser servido, sino para servir” (Mt 20,28). ¡Aprendió de su Madre!

Fuente : https://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-lucas-126-38

EDD. viernes 21 de agosto de 2020.

Hoy, viernes, 21 de agosto de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (37,1-14):

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.
Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»
Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: «¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor.»»
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: «Así lo dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.»»
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: «Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.» Por eso, profetiza y diles: «Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.»» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 106,2-3.4-5.6-7.8-9

R/.
Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
norte y sur, oriente y occidente. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

El texto en la primera lectura de hoy está compuesto por dos partes: una visión (vv. 1-10) y su explicación (vv. 11-14). El profeta es transportado a una región donde vivieron los israelitas exiliados. El espectáculo es desolador al máximo: una gran cantidad de huesos secos (vv. 2). A la pregunta aparentemente ingenua del Señor: ¿podrán revivir estos huesos? Ezequiel da una respuesta sabia y llena de fe: «Señor, tú lo sabes». Dios puede todo con su voluntad. El Señor le ordena de profetizar a los huesos.

Esos residuos de seres humanos deben ahora escuchar la Palabra de Dios y saber que es el Señor de la vida. Lo que el Señor ordena es algo concreto y lleno de vitalidad: «traer el Espíritu, poner los tendones, hacer crecer la carne, extender la piel, infundir su Espíritu». La palabra de Dios hace lo que dice, se convierte en realidad, como en la creación. Los huesos se ponen de inmediato el movimiento, haciendo un gran rumor, se recomponen, se revisten de músculos y de piel. Reprenden la vida, se alzan en pie y llegan a ser una gran multitud.

Luego viene la explicación, es el Señor que la da explícitamente: los huesos son los exiliados, privados de vida y de esperanza. El Señor les llama con ternura «mi pueblo», contra toda esperanza les asegura que cumplirá el prodigio de la restauración. A la imagen de los huesos secos que retornan a la vida se añade otra realidad que da énfasis y viene a reforzar la potencia del Dios de la vida: «abriré sus sepulcros» y «les haré salir de sus sepulcros». Aunque la situación no parece tener salida, ante los escenarios más desesperantes de muerte, el Señor puede hacer que nazca la vida. Al final, Dios mismo responde la pregunta que le ha hecho al profeta «¿podrán revivir estos huesos?». Sí, «lo he dicho y lo hago». Que bien nos hace escuchar esta lectura en este tiempo de crisis de pandemia mundial, de tantas situaciones en las que parece que vence la muerte. Confiamos en la Palabra del Dios de la vida, Él puede hacer que reviva nuestro mundo.

En el Evangelio vemos que Jesús no cae en la trampa de jerarquizar los mandamientos. Él reclama sobre todo la esencia de la ley, orienta la atención sobre el principio que debe inspirar la disposición interior en la observancia. De esta forma, da una respuesta clara y precisa: la fuente y sentido pleno de la ley es el amor en un doble movimiento: hacia Dios y el prójimo (vv. 37-55). Al hablar del amor a Dios, Jesús retoma Dt 6, 5 donde se subraya la totalidad, la intensidad, la autenticidad: «con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser». La novedad de Jesús es que, coloca al mismo nivel el amor al prójimo. Quien experimenta que ama a Dios con todo su ser y es consciente de ser amado por Él, es capaz de amarse a sí mismo y a los demás, comenzando por los que tiene que más cerca. Aquí está la síntesis de la Ley y los profetas, el mensaje fundamental de la revelación, la voluntad de Dios para todos sus hijos e hijas.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 23 de agosto de 2020.

Un feliz domingo y cuidado con la Normalidad.

DOMINGO XXI DEL AÑO. 

Isaías 22,19-23: Algo histórico, pero con un hondo sentido mesiánico. Se destituye al mayordomo del palacio real y se nombra a otro a quien se le da las llaves.

Romanos 11,33-36: Himno a la Sabiduría de Dios que sabe disponerlo todo conforme al Plan de salvación.

Mateo 16,13-20: Hay dos partes:

Una, Confesión de fe de Pedro y los Apóstoles: Jesús es el Cristo, es decir, el Mesías, en quien y por quien actúa Dios.

Dos, Pedro recibe de parte de Jesús las llaves del Reino; será el responsable de la comunidad de los discípulos.

1.- Muchas veces decimos: “Tu Palabra es eterna”. Cierto, ya que “eterno” viene a significar “presente”, “siempre actual”. Y hoy se demuestra que la Palabra es siempre actual. Veamos.

Dios nombra un mayordomo del palacio real y le impone las llaves de palacio. Todos sabemos lo que es una llave; lo interesante es saber su significado. En aquella época la llave era un trozo de madera bastante grande, por eso se llevaba al hombro. Hoy, en cambio cabe en un pequeño llavero. Tener las llaves era signo de poder, ya que podía abrir y cerrar. De allí que entregar las llaves a alguien significaba entregarle el poder. En este sentido leemos que Jesús es quien tiene la llave de David (el poder de David) (cfr. Apocalipsis 3,7). Con esto se quiere indicar que Jesús, por ser el Señor, tiene el poder supremo. También se dice que Él es la “Puerta” (Juan 10,7), es decir, el único acceso al Reino, a la salvación.

2.- En la comunidad cristiana la Cabeza y autoridad es Jesús, ya que Él es el único Señor, a quien se le ha otorgado pleno poder-autoridad. Y así como el Padre envió a su Hijo con poder (cfr. Juan 20,21) del mismo modo lo hace Él con su Iglesia. Y así, carga sobre los hombros de Simón las llaves del Reino y le cambia el nombre, ahora es Pedro = Roca, es un nuevo cargo. En Pedro – Roca descansa la nueva comunidad mesiánica.

La firmeza y poder de Pedro descansa en su Fe. Fe = firmeza, certeza de que Jesús es el Enviado con poder.

Jesús, que tiene el poder pleno, vino a servir, no a ser servido. Quien tiene las llaves debe ejercer su autoridad a la manera de Jesús: sirviendo.

3.- Jesús constata una realidad en el mundo. “Ustedes saben que los jefes de las naciones las someten y los poderosos las dominan” (Mateo 20,25). Una triste realidad que la historia demuestra y la seguimos constatando. Es que el poder, la autoridad, siendo un servicio, se ha convertido en un beneficio. Y cuando esto sucede, sea donde sea, hay una degeneración y abuso de poder que trae consigo la corrupción y la malversación de los bienes que son de todos. Y de este mal no se ha visto exenta ni siquiera la Iglesia o las iglesias.

Cuando la autoridad-servicio se contamina de mundo se transforma en autoridad-poder, y abusa de todo y de todos. ¿Qué nos dice Jesús? “Entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser importante que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo” (Mateo 20,26-27).

4.- La lección es clara. Es cuestión de aceptarla y aplicarla  en todas partes: en la Iglesia (el Papa, los Obispos, el párroco y todos los ministros), en la sociedad (en Chile, done se cacarea tanto de democracia), en las empresas grandes y pequeñas, en la familia y en todo tipo de comunidad.

Lo que Jesús nos dice es una bomba de tiempo, es un virus que puede provocar una bendita pandemia: la utopía del Reino, en el que ninguno es padre, sino todos hermanos; ninguno maestro, sino todo discípulos; ninguno jefe, sino todo servidores, ya que uno solo es el Maestro, Jefe y Señor, Jesús bendito, a quien vamos a celebrar en esta Eucaristía.

Hermano Pastor Salvo Beas. 

Homilía para la Eucaristía del domingo 23 de agosto de 2020.

Hermanos, comparto esta homilía para que puedan vivir mejor el sentido y misterio de la Asunción de la Virgen María. Feliz fin de semana.

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTISIMA VIRGEN. 

Apocalipsis 11,19; 12,1-6.10: Descripción con lenguaje apocalíptico del triunfo de Dios sobre el mal. Precede la aparición del Arca de la Alianza, que viene a significar la presencia de Dios en medio. La mujer vestida de sol, la Iglesia, atacada, es protegida por Dios.

1Corintios 15,20-27: Por ser de Adán todos estamos destinados a la muerte, pero a la muerte plena; por Cristo estamos destinados a la vida plena.

Lucas 1,39-56: El Cántico de María es un Himno de Acción de gracias a Dios por la salvación obrada por Él a favor de su Pueblo. María encarna al Pueblo de Dios favorecido-salvado.

1.- Celebrar este Misterio de la Asunción de María es celebrar el Misterio de la Pascua de Jesús. Sin la Pascua de Jesús ninguna Pascua tiene sentido. Y la Pascua de Jesús no se reduce a tres días, sino a toda su vida, desde Belén hasta la Ascensión.

Junto a Jesús está María, la Madre Santísima, la primera redimida, por eso la llena de gracia; María es la Discípula más excelsa del Señor. Ahora bien, contemplar la grandeza de María supone contemplar la Pascua de María, que es copia fiel de la Pascua del Señor. Jesús tuvo su Pascua, su “Paso”, porque Él vivió cumpliendo la Voluntad del Padre, fue obediente hasta la muerte en cruz. Por eso Dios lo exaltó y lo constituyó Señor de todo.

2.- Así como Jesús tuvo su anonadamiento, su despojo, del  mismo modo su Madre. Del mismo modo que Jesús, María, unida a Él, tuvo su despojamiento, que se inició en Nazaret, cuando la Anunciación, y culminó al pie de la cruz. Las pocas veces que el evangelio hace mención de Ella acentúa su despojo, aparece como una mujer de bajo perfil.

Después del Concilio no se insiste tanto en los “privilegios” de María, como si Ella fuera una  “Supermujer”, una “Mujer maravilla” que, por lo mismo, no tuvo que sufrir las limitaciones propias de la naturaleza humana. Al contrario, sin negar los dones que el Señor le otorgó, Ella participó de cerca en el Misterio de Cristo, sufrió con Él y por causa de Él. María es la Mujer creyente que en silencio siguió, caminó en pos de Jesús, su Hijo. María es grande porque supo dar, supo darse a los demás.

Siendo la Madre supo guardar en silencio en su corazón lo que sucedía en su Hijo, aunque no lo comprendiera. ¡Feliz, Tú, María, porque has creído! María, pues, tuvo su propio anonadamiento, su propia Pascua.

3.- Como su Hijo, Ella fue un sí, un Amén permanente a Dios, a su Plan a su Reino.

Por eso, entonces, el Señor la exaltó y le dio a Ella, después de su Hijo, un nombre sobre todo nombre. Por eso la llamarán dichosa todas las generaciones. Por eso Ella ha sido exaltada a lo más alto, junto a Dios, misterio de fe que celebramos hoy. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes. Ya lo vimos, porque miró la humildad de su Servidora. Por eso todos la alabamos; aunque no todos, porque no faltan los detractores que la atacan y  denigran y niegan lo que Dios ha hecho en Ella.

Nosotros no nos avergonzamos de honrar a María, la llena de gracia, la que supo decir Amén en todos los momentos de su existencia.

4.- Por eso hacemos Eucaristía, porque, así como Ella elevó su canto de acción de gracias, nosotros reconocemos que el Señor obró maravillosamente con todos nosotros por medio de Jesús, el fruto bendito de María. Él es el Primero en todo, que venció al pecado y a la muerte.

Nada tenemos que envidiar a María. Ella es la primera exaltada, también nosotros lo seremos, y reinaremos eternamente con el Señor.

Celebremos entonces con gozo a María por su Pascua definitiva, ya que goza de la plenitud el Reino de Dios.

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 20 de agosto de 2020.

Hoy, jueves, 20 de agosto de 2020

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (36,23-28):

Así dice el Señor: «Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor –oráculo del Señor–, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,12-13.14-15.18-19

R/.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará de todas vuestras inmundicias

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

En la oración del Padre Nuestro, Jesús nos enseña a dirigirnos al Padre invocando: «sea santificado tu nombre» (Mt 6,9). Aquí es el Señor mismo que dice: «mostraré la santidad de mi nombre grande». En los versículos precedentes (16-20) Él mismo cuenta cómo su nombre ha sido deshonrado en medio de los pueblos extranjeros por culpa de Israel. Ahora Él está por realizar un cambio radical de la situación, liberará a Israel del yugo enemigo, por amor a su pueblo y también por amor a su nombre, para manifestar su poder y su fidelidad delante de todos los pueblos.

El Señor comunica la forma de cómo realizará su proyecto. Él hará regresar a su pueblo del exilio; será como un nuevo éxodo, una nueva liberación. Purificará radicalmente a su pueblo, erradicando todo aquello que es impuro en ellos. Pero sobre todo transformará a las personas «desde dentro» haciéndolas una nueva creatura.

Esta transformación íntima viene representada con la imagen del «corazón nuevo», una imagen presente también en Jr 31, 31-34. El corazón es el centro del pensamiento, de la voluntad, de los sentimientos, de la vida moral, de las decisiones radicales: el corazón es el más profundo. En lugar de este «corazón de piedra» (duro, insensible, pesado), Dios dará a cada uno un «corazón de carne»; un corazón que es capaz de amar y de ser amado, dócil, acogedor, vivo, sintonizado con su corazón. Como en la creación del primer ser humano, de la misma forma ahora, el Espíritu dará una nueva vida y sostendrá siempre vivo la relación entre Dios y la humanidad. Sólo animado por el Espíritu, el pueblo de Israel podrá vivir las exigencias de la alianza. De la misma forma también nosotros sólo a través del Espíritu podremos dar testimonio y hacer creíble la Buena Noticia de Jesús en nuestro mundo.

En el Evangelio Jesús nos presenta el Reino de Dios como una fiesta gozosa, similar a un banquete de bodas, que en la tradición bíblica es la expresión más alta de la fiesta. En la parábola lo sorprendente es que el banquete es preparado por el rey para la fiesta de boda de su hijo. Todo, hace prever una celebración gozosa. Pero hay unos elementos sorpresas -imprevistos-: los invitados se niegan a participar. En la perspectiva teológica de Mateo, no es difícil percibir en esta historia, la historia de Israel desde sus inicios hasta la llegada del Mesías. El banquete «ya preparado» no viene cancelado por el rechazo constante de los primeros invitados, se abre a otros, a todos. Los nuevos comensales constituyen el nuevo Israel -la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús- siempre necesitada de conversión, siempre llamada a conservar su belleza para banquete del Reino.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.
eagm796@hotmail.com

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 19 de agosto de 2020.

Miércoles de la vigésima semana del tiempo ordinario

San Juan Eudes, presbítero

Memoria libre

Color: blanco

Juan Eudes (1601-1680), pasó casi toda su vida en Caen (Normandía). Fundó un Instituto para la rehabilitación de las prostitutas y, luego, una Congregación destinada a la formación de los sacerdotes en los seminarios. Trabajó también para difundir la devoción a los Corazones de Jesús y de María, con el fin de establecer “la vida y el reino de Jesús en las almas cristianas”.

Antífona de entrada Cf. Sal 131, 9

Tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia y tus fieles exulten de alegría.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que elegiste admirablemente al presbítero san Juan Eudes para anunciar las insondables riquezas de Cristo; concédenos que, siguiendo sus ejemplos y enseñanzas, te conozcamos cada vez más y vivamos con fidelidad según la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Arrancaré las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa.

Lectura de la profecía de Ezequiel     34, 1-11

La palabra del Señor me llegó en estos términos: “¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!

Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Aquí estoy Yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa”.

Porque así habla el Señor: “¡Aquí estoy Yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él”.

SALMO RESPONSORIAL    22, 1-6

R/. ¡El Señor es mi pastor, nada me puede faltar!

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.  R.EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Heb 4, 12

Aleluya.

La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

EVANGELIO

¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    19, 30-20,16

Jesús dijo a sus discípulos:

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”

Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Palabras del Señor.

Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-08-19

REFLEXIÓN :

Hoy en el Evangelio Jesús nos regala una parábola escandalosa y desconcertante sobre la bondad de Dios. Su bondad es un misterio porque con criterios y categorías humanas no lograremos nunca definirlo o encerrarlo. Es relativamente fácil afirmar que creemos en Dios. Pero creer verdaderamente en el Dios de Jesús es todo un reto. Su bondad va más allá de cualquier sentido de justicia, pasa olímpicamente de méritos o privilegios, ama a corazón abierto, perdido definitivamente en el amor por todos y cada uno de sus hijos. Es incondicional sin ser injusto con nadie. Muchas veces, los que creemos estar en posesión de la verdad y haber cumplido siempre como buenos hijos, no entendemos que nuestros padres y nuestros abuelos traten a algunas personas “como si nunca hubiera pasado nada”. No es extraño que quienes han sido directamente ofendidos o sí merecerían una disculpa callen mientras otros levantamos la voz: “pero con lo que ha/han hecho”, “pero sin pedir perdón”, “¡pero cómo tienen cara!”… Por eso sigue resonando hoy esa pregunta del evangelio: ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno? La mirada de Dios sobre nuestra vida y nuestra realidad, es distinta… nuestra categoría de “justicia” no logra comprender y se ve sobrepasada… Aquí hay una gran invitación a dejar empeñarnos en enseñar al Señor cómo ha de tratar a cada uno de sus hijos.

Fuente : https://boosco.org/www/2019/08/20/mateo-19-30-20-16-por-que-tomas-a-mal-que-yo-sea-bueno/