EDD. miércoles 19 de agosto de 2020.
Miércoles de la vigésima semana del tiempo ordinario
San Juan Eudes, presbítero
Memoria libre
Color: blanco
Juan Eudes (1601-1680), pasó casi toda su vida en Caen (Normandía). Fundó un Instituto para la rehabilitación de las prostitutas y, luego, una Congregación destinada a la formación de los sacerdotes en los seminarios. Trabajó también para difundir la devoción a los Corazones de Jesús y de María, con el fin de establecer “la vida y el reino de Jesús en las almas cristianas”.
Antífona de entrada Cf. Sal 131, 9
Tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia y tus fieles exulten de alegría.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que elegiste admirablemente al presbítero san Juan Eudes para anunciar las insondables riquezas de Cristo; concédenos que, siguiendo sus ejemplos y enseñanzas, te conozcamos cada vez más y vivamos con fidelidad según la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Arrancaré las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa.
Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11
La palabra del Señor me llegó en estos términos: “¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!
Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Aquí estoy Yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa”.
Porque así habla el Señor: “¡Aquí estoy Yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él”.
SALMO RESPONSORIAL 22, 1-6
R/. ¡El Señor es mi pastor, nada me puede faltar!
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.EVANGELIO
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Heb 4, 12
Aleluya.
La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.
EVANGELIO
¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 30-20,16
Jesús dijo a sus discípulos:
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”
Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.
El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Palabras del Señor.
Fuente : http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2020-08-19
REFLEXIÓN :
Hoy en el Evangelio Jesús nos regala una parábola escandalosa y desconcertante sobre la bondad de Dios. Su bondad es un misterio porque con criterios y categorías humanas no lograremos nunca definirlo o encerrarlo. Es relativamente fácil afirmar que creemos en Dios. Pero creer verdaderamente en el Dios de Jesús es todo un reto. Su bondad va más allá de cualquier sentido de justicia, pasa olímpicamente de méritos o privilegios, ama a corazón abierto, perdido definitivamente en el amor por todos y cada uno de sus hijos. Es incondicional sin ser injusto con nadie. Muchas veces, los que creemos estar en posesión de la verdad y haber cumplido siempre como buenos hijos, no entendemos que nuestros padres y nuestros abuelos traten a algunas personas “como si nunca hubiera pasado nada”. No es extraño que quienes han sido directamente ofendidos o sí merecerían una disculpa callen mientras otros levantamos la voz: “pero con lo que ha/han hecho”, “pero sin pedir perdón”, “¡pero cómo tienen cara!”… Por eso sigue resonando hoy esa pregunta del evangelio: ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno? La mirada de Dios sobre nuestra vida y nuestra realidad, es distinta… nuestra categoría de “justicia” no logra comprender y se ve sobrepasada… Aquí hay una gran invitación a dejar empeñarnos en enseñar al Señor cómo ha de tratar a cada uno de sus hijos.
Fuente : https://boosco.org/www/2019/08/20/mateo-19-30-20-16-por-que-tomas-a-mal-que-yo-sea-bueno/