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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 23 de diciembre de 2023.

Hoy, sábado, 23 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura de la profecía de Malaquías (3,1-4.23-24):

ESTO dice el Señor Dios:
«Voy a enviar a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí.
De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo.
¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como el fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño.
Mirad, os envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor, día grande y terrible. Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir a castigar y destruir la tierra».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.8-9.10.14

R/.
 Levantaos, alzad la cabeza;
se acerca vuestra liberación.

V/. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

V/. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

V/. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66):

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.
A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?»
Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

Llegamos al día previo a la Nochebuena con la continuación del relato de Zacarías e Isabel. La narración comienza en femenino, como en tantas ocasiones en nuestra vida. Isabel da a luz y a ella la felicitan sus vecinos y parientes. Un nacimiento que revela misericordia (“una gran misericordia”) y, por ello, una gran alegría (no olvidemos el “Alégrate María”, todavía cercano).

Hasta aquí todo bien, pero llega el momento de la circuncisión y cuando le preguntan el nombre que le van a poner Isabel dice que Juan. El nombre es algo importante, es la herencia primera que se le da a un hijo. Juan no puede ser, tiene que ser Zacarías como su padre, el sacerdote del turno de Abías. Pero Dios es tozudo y no da el nombre a torcer. Interviene milagrosamente el padre, desatándosele la lengua (igual de milagroso hubiese sido que en aquel tiempo le hiciesen caso en esto a una mujer), y confirma lo dicho: “Se va a llamar Juan”.

Isabel, Zacarías, el ángel y Dios dando nombre a aquel que iba a allanar los senderos, al que iba a preparar los caminos. Pero también el menos importante en el Reino de los cielos, no lo olvidemos. Juan se sitúa en como bisagra entre dos historias diferentes, aunque conectadas. Juan es el profeta por excelencia y hoy, cerca de la celebración del nacimiento de Dios, es un buen momento para caer en la cuenta de que los seguimos necesitando.  Necesitamos de esos hombres y mujeres que transitan la senda de la profecía. Es un don, como todos lo que nos regala Dios. Pero uno de esos dones escasos.

Son rara avis en todos los tiempos, pero son imprescindibles para construir Evangelio. No son los encargados de institucionalizar, ni de continuar con lo que ya se hace o se cree. Son los testigos de lo diverso, los que señalan posibles caminos, los que arriesgan mucho, sabiendo que van a perder, porque su lógica es ilógica, porque el fracaso ya viene dado antes de comenzar la tarea. Lo saben y lo asumen. No es una vida perdida, sino el signo palpable de que la utilidad o los resultados no son lo único que existe y menos en el Reino.

Están en Dios y los llaman locos, tontos o payasos (todo también en femenino y para lo que sigue). Son molestos, no porque sean violentos o maleducados, sino porque viven lo que los demás solo intuimos y deformamos como caricatura: alegría, confianza, generosidad, altruismo, amor… Porque saben lo que es no preocuparse por lo superfluo y fiarse a ciegas del cariño de Dios. Entienden eso de los pájaros del cielo y de los lirios del campo. Son contraculturales, no por moda o por prurito de aparecer como progresistas, sino porque es la única forma de vivir lo que creen.

Son pocos, pero son imprescindibles en su inutilidad. Mimémoslos.  

Feliz Navidad

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de diciembre de 2023

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO.
2Samuel7,1-5.8-12.14-16: Dios promete a David construirle una casa = dinastía eterna. David es el padre del futuro Mesías.
Romanos 16,25-27: Final de la carta. Es un himno de alabanza a Dios, porque por medio de Jesús conocemos el Misterio de salvación: todos por la fe alcanzan salvación.
Lucas 1,26-38: En el texto se destaca:

  • Jesús está directamente conectado con la línea davídica.
  • Tendrá un Reino para siempre.
  • La Fe dócil de María que se deja invadir por Dios.

1.- Ya estamos a las puertas de la Navidad, la celebración del gran Misterio: la Encarnación. Los textos de esta misa del cuarto domingo de Adviento son muy decidores, porque nos presentan lo que podría llamarse el “espacio de la Encarnación”. Dios se vale de la humanidad, pero no de un ente abstracto, sino de algo concreto. El Verbo se encarna en una familia con nombre y apellido; Jesús es de la familia de David, por eso es el Mesías, reconocido por el mundo hebreo como el hijo y heredero de David. En Jesús Dios cumple la Promesa de darle a David un trono permanente, una casa segura. Los judíos erróneamente pensaron que con el Mesías se iba a realizar una monarquía estable para Israel, monarquía que les daría la supremacía sobre todos los pueblos. Pero no es así. El reinado de Jesús, ya lo sabemos, va por otro camino.

  1. Jesús es la manifestación del Plan de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (1Timoteo 2,4). Por Jesús nosotros no sólo sabemos que Dios está presente en la humanidad, sino que por Él, al aceptarlo en la Fe, somos justificados, alcanzamos salvación. Este es el Misterio oculto por tanto tiempo que Jesús nos vino a traer y dar a conocer. No es exclusivo para algunos, sino para todos. Todo ser humano tiene la posibilidad de la salvación en Cristo, que es la Mano que Dios nos tiende para que, asidos a ella, podamos ser salvos.
    3.- A muchos, si no repugna, les da risa el oír este mensaje. Les suena a una fábula más, entre tantas como hay. Pero no. Dios llega a nosotros; esta es la gran verdad revelada. Llega a nosotros en la Persona de Jesús de Nazaret, el Hijo de María, que lleno del Espíritu Santo nos trae la salvación.
    Hoy el mundo prefiere creer en otras cosas, tiene sus propias fábulas. No siente la necesidad de salvación, ya que ha caído en la autosuficiencia de creer que se puede salvar a sí mismo. En el fondo es pura falta de fe.
    4.- María es la personificación de la humanidad, de esa humanidad abierta a la acción de Dios. Con razón es llamada la “Favorecida”, la agraciada por Dios. Dios amó y favoreció al género humano, al mundo, a tal punto que le dio a su propio Hijo (Cfr. Juan 3,16).
    El texto cita el Antiguo Testamento para anunciar lo que viene: Jesús, cuyo reino no tendrá fin. Es decir, en Jesús se cumple lo prometido por Dios. Y María creyó, tuvo fe, es decir, acató a Dios. Pablo en la carta a los Romanos dice que Jesús “fue dado a conocer a las naciones para llevarlos a la obediencia de la fe”. De modo que fe es obedecer a Dios. María, es la primera obediente porque creyó a Dios, lo dejó entrar en su vida. María ya no tiene vida privada para Ella, sino es toda para Dios.
    Cristo viene quiere entrar… dejemos que entre. Acatemos a Dios, recibamos a Dios así como la tierra acepta la semilla y fructifica. Dios se siembra en nosotros; se sembró en nosotros en el bautismo, en la Eucaristía, al escuchar su Palabra. Si esto hacemos también nosotros, como María, seremos los “Favorecidos” de Dios. Llega Navidad. Preparémonos. Ah! Un abrazo cordial a todos ustedes. Feliz Navidad de su hermano menor.
    Pastor Salvo Beas.

EDD. viernes 22 de diciembre de 2023.

Hoy, viernes, 22 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (1,24-28):

EN aquellos días, una vez que Ana hubo destetado a Samuel, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo.
Inmolaron el novillo, y presentaron el niño a Elí. Ella le dijo:
«Perdón, por tu vida, mi Señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había mi pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

1S 2,1.45.6-7.8abcd

R/.
 Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

V/. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi poder se exalta por Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

V/. Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
Los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

V/. El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

V/. Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,46-56):

EN aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
“su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
“derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia”
—como lo había prometido a “nuestros padres”—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

Sé que los tiempos de revolución ya pasaron y que, quizás, sea mejor así. Sé que la sociedad (en su mayor parte) decidió hace tiempo que lo más cómodo, lo perversamente más útil, es ir a lo mío y no meterme en problemas. Que cada uno se defienda como pueda.

Sé que en la Iglesia corren tiempos acomodaticios (en una buena parte de esta Madre amada), que lo mejor es hacer eventos multitudinarios y contar y recontar a los asistentes. Demostraciones de fuerza por número y toma de las calles con cánticos (que no me parece mal hasta cierto punto).

Pero están llegando tiempos, ya son llegados, en que bajo la omnipotente palabra “crisis” se da carta blanca al poder económico-político (quién lo pudiera distinguir), para recortar derechos básicos.

En buena parte de esta Unión europea de producen recortes en ayuda exterior y sanidad que son asuntos graves. Los ERES de “limpieza” en empresas que son inmorales e injustos. Trabajos más que basura. Emigración, que es tristeza de una obligación que creíamos olvidada en la noche de los tiempos cercanos (con la maleta de cartón), hoy con la Samsonite. Fronteras cerradas para que no entren los que menos pueden y menos son, pérdida de derechos humanos por externalización de control de fronteras a dictaduras que nos hacen el trabajo sucio. El Planeta esquilmado en la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global y aún seguimos sin dejar de consumir o reducir el consumo de combustibles fósiles. Guerras que se pueden parar pero que no interesa porque los intereses son de los de siempre…

Sé que es decir por decir, escribir por escribir, pero mantengo la esperanza en el Dios de la comunidad, que atribuye a María las palabras del Magníficat, que, a su vez, son de Ana y de toda una tradición bíblica que entendió a Dios como Aquel que pone el mundo al revés en clave de justicia misericordiosa.

Pues que este Dios antiquísimo nos dé la fecundidad generosa para nuestros vientres secos y estériles. Que podamos gestar, en pequeñito, en lo cercano, esos hijos del Reino que crean que la “crisis” no es un organismo inalterable que puede hacer lo que le venga en gana con los derechos que tantos siglos de gestación necesitaron. Que los pobres no queden siempre indefensos y que se puedan alzar de la basura de lo que unos pocos nos encargamos de consumir obsesivamente.

Amén.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 21 de diciembre de 2023.

Hoy, jueves, 21 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares (2,8-14):

¡LA voz de mi amado!
Vedlo, aquí llega,
saltando por los montes,
brincando por las colinas.
Es mi amado un gamo,
parece un cervatillo.
Vedlo parado tras la cerca,
mirando por la ventana,
atisbando por la celosía.
Habla mi amado y me dice:
«Levántate, amada mía,
hermosa mía y ven.
Mira, el invierno ya ha pasado,
las lluvias cesaron, se han ido.
Brotan las flores en el campo,
llega la estación de la poda,
el arrullo de la tórtola
se oye en nuestra tierra.
En la higuera despuntan las yemas,
las viñas en flor exhalan se perfume.
Levántate, amada mía,
hermosa mía, y vente.
Paloma mía, en las oquedades de la roca,
en el escondrijo escarpado,
déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz:
es muy dulce tu voz
y fascinante tu figura».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,2-3.11-12.20-21

R/.
 Aclamad, justos, al Señor;
cantadle un cántico nuevo.

V/. Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

V/. El plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

V/. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-45):

EN aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

A las puertas de Belén, se dibujan los previos al Dios que nace en medio de nosotros. Y lo hacemos de la mano de dos mujeres muy distintas pero iguales en su fecundidad para los demás (como toda fecundidad que no puede ser privada ni privativa)

 Isabel, la mujer infértil que recibe el gran regalo de la vida, cuando ya casi todo estaba perdido. María, la mujer que antepone los caminos a su propia comodidad (ella siempre poniendo por delante el olvido de sí misma). Y, sobre todo, el Espíritu, que llena de gozo el vientre de las madres y hace que los saludos se conviertan en bienaventuranzas. Que la ingravidez del líquido amniótico sea salto de alegría y de reconocimiento del Salvador que ya inició el camino sin retorno de nuestra carne.

Encuentros de gozo que hace posibles el Espíritu, empecinado en hacer que lo estéril sea plenamente fértil y que el cielo llueva su justicia para que la tierra haga germinar al Salvador, al Dios-con-nosotros.

Dichosos nosotros que, después de mucho tiempo, podemos rozar con las yemas del alma y del cuerpo toda la belleza de un nacimiento que sigue construyendo la dicha sin aspavientos artificiales.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 20 de diciembre de 2020

Hoy, miércoles, 20 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (7,10-14):

EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/.
 Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.

V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

EN el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazarat, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Él ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

En este día nos vuelve a tocar el evangelio de la anunciación, como en el día de la Inmaculada; por eso me permito la licencia de comentar otro, el del camino hacia Belén, que casi lo podemos rozar con los dedos. Perdón si a alguien le causa perjuicio…

Iban los dos, y otro más también en camino, pero este en el sendero acuático de un vientre. José preocupado por María. Pensando que los poderosos de la tierra tienen la triste manía de contar a las personas, de convertirlas en números que pagan impuestos, que van a sus guerras… José pensaba todo eso entre dientes y también, sobre todo por la urgencia, en dónde se iban a hospedar su amada a punto de dar a luz y él.

María, soñadora, esbozaba una sonrisa al sentir en sus entrañas cómo Jesús se movía. Disfrutaba, también, recordando el día en el que en su casa se coló un ángel. Un ángel con la sonrisa en los labios (como los ángeles góticos y las “Marías” góticas), en los labios de Dios que no pueden hacer otra cosa que sonreír, para eso es Dios y forma parte de su esencia más propia. Volvieron a pasar por sus labios, los de ella, saboreándolas, las palabras del enviado. No sabía muy bien si soñadas, pero sí vividas, intensamente guardadas en su corazón como tantas otras que iban a venir, algunas como puñales y otras como susurros.

Recuerda María aquellas palabras suaves y, a la vez firmes: “No tengas miedo, María” que recorrieron todo su cuerpo y que la hicieron vibrar con una paz que nunca había sentido. Con una paz muy parecida a la de un gloria suave, también con aleteos, que unirán ya para siempre a los seres humanos de buena voluntad con el Dios de los amores concretos.

Miguel Tombilla, cmf

En este día nos vuelve a tocar el evangelio de la anunciación, como en el día de la Inmaculada; por eso me permito la licencia de comentar otro, el del camino hacia Belén, que casi lo podemos rozar con los dedos. Perdón si a alguien le causa perjuicio…

Iban los dos, y otro más también en camino, pero este en el sendero acuático de un vientre. José preocupado por María. Pensando que los poderosos de la tierra tienen la triste manía de contar a las personas, de convertirlas en números que pagan impuestos, que van a sus guerras… José pensaba todo eso entre dientes y también, sobre todo por la urgencia, en dónde se iban a hospedar su amada a punto de dar a luz y él.

María, soñadora, esbozaba una sonrisa al sentir en sus entrañas cómo Jesús se movía. Disfrutaba, también, recordando el día en el que en su casa se coló un ángel. Un ángel con la sonrisa en los labios (como los ángeles góticos y las “Marías” góticas), en los labios de Dios que no pueden hacer otra cosa que sonreír, para eso es Dios y forma parte de su esencia más propia. Volvieron a pasar por sus labios, los de ella, saboreándolas, las palabras del enviado. No sabía muy bien si soñadas, pero sí vividas, intensamente guardadas en su corazón como tantas otras que iban a venir, algunas como puñales y otras como susurros.

Recuerda María aquellas palabras suaves y, a la vez firmes: “No tengas miedo, María” que recorrieron todo su cuerpo y que la hicieron vibrar con una paz que nunca había sentido. Con una paz muy parecida a la de un gloria suave, también con aleteos, que unirán ya para siempre a los seres humanos de buena voluntad con el Dios de los amores concretos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 19 de diciembre de 2023.

Hoy, martes, 19 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de los Jueces (13,2-7.24-25a):

EN aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.
El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:
«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
La mujer dijo al esposo:
«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».
La mujer dio a luz un hijo, al que puso de nombre Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 70,3-4a.5-6ab.16-17

R/.
 Que se llene mi boca de tu alabanza,
y así cantaré tu gloria.

V/. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

V/. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R/.

V/. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,5-25):

EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
Respondiendo el ángel, le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

Un día más, en este adviento, nos encontramos con otro ángel. En este caso Gabriel que vuelve a llevar buenas noticias a quienes ya habían perdido una gran esperanza. Zacarías el sacerdote, acostumbrado a estar en medio de lo sagrado, por lo menos de lo sagrado externo. Haciendo su turno de culto le sorprende Gabriel que irrumpe, como todos los mensajeros de Dios, sin pedir permiso. Entre el incienso y el miedo el viejo sacerdote logra entrever la buena nueva que se le dirige (a él y a su mujer, aunque no esté presente): van a tener un hijo.

Un hijo especial (como lo son todos los hijos para sus padres). Alguien que convertirá corazones, que preparará a muchos para la llegada del Mesías, que se llenará de Espíritu Santo… Alguien especial, pero también solo el encargado de anunciar.

Zacarías, el que se mueve en lo sagrado, el que vive de lo sagrado, no acierta a creer al mismo Dios. Por ello se va a quedar mudo. Pierde la capacidad de decir, de nombrar. Su mudez será la evidencia de su sordera interior, de su increencia en que lo sagrado se manifiesta por palabras sencillas y por acciones inesperadamente hermosas. El sacerdote del turno de Abías, casado con mujer Isabel, descendiente del mismo Aarón, padre del Bautista, pierde la palabra porque no se espera que Dios rompa sus esquemas totalmente lógicos en su edad avanzada. Y una vez más el Dios de la vida saliéndose por la tangente de lo ordinariamente extraordinario de un niño que va a nacer, aunque ya no sea esperado

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

EDD. lunes 18 de diciembre de 2023.

Hoy, lunes, 18 de diciembre de 2023

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías (23,5-8):

MIRAD que llegan días —oráculo del Señor—
en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».
Así que llegan días —oráculo del Señor— en que ya no se dirá: «Lo juro por el Señor, que sacó a los hijos de Israel de Egipto», sino: «Lo juro por el Señor, que sacó a la casa de Israel del país del norte y de los países por donde los dispersó, y los trajo para que habitaran en su propia tierra».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 71,1-2.12-13.18-19

R/.
 En sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén! R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Miguel Tombilla, cmf

José era un hombre justo. De una justicia extraña que se da la mano con la misericordia y es tan diferente de aquella en la que se busca solo el resarcimiento. Una justicia que no es rigidez, sino capacidad de ver más allá de lo esperado: de la condena, de la acusación pública. Decide repudiar a María en secreto, porque sabe que ese hijo no proviene de él, que no es carne de su carne y que es fruto del engaño. A pesar de todo, no quiere sacarlo a la luz, no quiere hacerlo público. Y con esta determinación amarga, José se duerme.

En ese sueño se le aparece un ángel que le lleva por lugares poco transitados y poco creíbles: Espíritu Santo, Enmanuel, Dios-con-nosotros, profecía…

José, como Jacob, debió de pedir explicaciones al ángel; probablemente, luchó un rato con él entre el aleteo de plumas y el roce de lo onírico. El ángel probablemente se calló y guardó las palabras para más adelante, para ese día maldito de sangre de inocentes y de salvación en tierra extranjera.

José, con los ojos todavía pesados y el corazón estremecido, comenzaría a desperezar su cuerpo y su espíritu, intentando dar crédito a las palabras soñadas, al encuentro con lo diverso que no puede ser uno mismo. Y viendo a María y a su vientre, tuvo que creer al ángel porque pudo saber, como saben los que pueden ver lo diferente, que ese niño era Dios-con-nosotros, que esa mujer, medio niña, era madre del Esperado. Y que él era el justo que renunció a la condena por un sueño de alas y de susurros. Bendito Justo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 17 de diciembre de 2023.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO.

Isaías 61, 1-2.10-11: Una buena noticia: la presencia del Espíritu, que viene a revitalizarlo todo. Todo lo que aflige al hombre desaparecerá, habrá libertad. Se va a implantar la justicia del Señor.

1Tesalonicenses 5,16-24: Dice el Apóstol, ya que tienen el Espíritu vivan alegres, no lo sofoquen. Al contrario, hay que discernir; se debe examinar todo a la luz del Espíritu para vivir en paz.

Juan 1,6-8.19-28: El texto tiene dos partes. Una, se presenta al Bautista como testigo de la luz: de Cristo. Dos, el testimonio del mismo Juan: debe dar cuenta de la presencia de Jesús en medio; hay que descubrirlo.

1.- El oráculo de Isaías sonó en el siglo VI A.C. muy distinto a lo que pudo haber sonado en el tiempo de Jesús y también en nuestro tiempo. Todos tenemos la experiencia de esto; un mismo anuncio tiene distintas resonancias. Así, por ejemplo, “la alegría ya viene”. Cómo resonó este oráculo en los oídos de los desterrados de Babilonia, cómo en los tiempos de Jesús. Y cómo resonó en nuestros oídos.  Y lo interesante que este mismo oráculo trasciende el tiempo, va más allá. ¿A qué apunta? A la presencia del Espíritu, que es fuente de vida, es causa de una auténtica transformación. Porque las semillas del Reino de Dios están presentes, Él las sembró en la humanidad. De ahí que este anuncio sigue siendo válido y actual. ¡Que venga la libertad, la liberación verdadera, esa libertad que es integral!

2.- Por eso san Pablo invita a la alegría, a ser optimistas a pesar de todo. Ya que esperamos a Cristo, debemos trabajar por nuestra propia santificación para encontrarnos con Cristo. Es imposible descubrir en todos los acontecimientos la presencia de este Espíritu creador y liberador.

No debemos extinguirlo, al contrario, debemos examinarlo todo y descubrir cómo va germinando esta semilla de salvación.

Tenemos que saber leer las señales de los tiempos, analizar todos los acontecimientos desde la perspectiva de la fe y así ver qué nos pide el Señor para este momento de la historia. Pero para esto hay que estar despiertos, atentos.

3- Y ahí está lo malo. El mundo está tan embebido de lo material que es incapaz de darse cuenta que el Señor algo nos está diciendo.  Se menosprecian instancias preciosas de reflexión para descubrir entre todos lo que es bueno, lo mejor. El mundo no ha sabido aprovechar las instancias de reflexión y búsqueda, como han sido las Asambleas de la ONU; la COOP, (felizmente, logró un acuerdo positivo);  los distintos espacios de decisión a veces no son aprovechados  porque cada uno se enfrasca en sus propios intereses. Hoy tenemos en Chile una instancia concreta: decidir la suerte de nuestra Patria. Toda decisión, sea cual sea, será válida si se toma con madurez y libertad. Y todo será válido si sabemos respetar la decisión.

4.- La figura del Bautista es todo un signo. Él no es el Mesías, sino el que  lo anuncia. El Bautista es cada uno de nosotros que con fe debemos anunciar una verdad que está más allá de nuestro presente. Hoy se nos está diciendo que “EN MEDIO DE USTEDES HAY ALGUIEN A QUIEN NO CONOCEN”. No nos engañemos ni ilusionemos. El Señor está presente y viene a salvar. Siempre está viniendo. Que las luces de la Navidad no nos enceguezcan e impidan descubrir al Señor presente y que quiere salvar.

Con el Profeta digamos fuertemente: “Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios…Porque así como la tierra da sus brotes, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones”. Eso creemos, eso esperamos y esto celebramos en esta Eucaristía, que es un anticipo del Misterio de la salvación. No olvidemos que estamos grávidos de Dios, no lo abortemos, sino dejemos que se manifieste en cada uno de nosotros. Entonces sí que tendrá sentido la Navidad, como la tuvo para el “Poverello” de Asís, quien nos enseña a contemplar la presencia del Dios escondido en medio nuestro,

Hermano Pastor Salvo Beas.