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Comentario al evangelio de hoy viernes 25 de noviembre de 2016

Vivir el hoy en la clave de espera.

Viernes XXXIV. Tiempo ordinario. Ciclo C. 
Mis palabras no pasarán.
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/63801/vivir-el-hoy-en-la-clave-de-espera.html#

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, te agradezco por un nuevo día en el que me das la gracia de ser testigo de tu amor. Hoy, como ayer, me doy cuenta que sigo siendo débil y mis deseos de ser mejor para Ti no corresponden muchas veces a la realidad, sin embargo no me dejes olvidar que mi debilidad y mi flaqueza son siempre objeto de tu misericordia y de tu infinito amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33
En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: «Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En nuestra vida siempre hay días, llamadas, momentos… que son muy importantes, y casi siempre van acompañados de una previa preparación. Qué me pondré… qué llevaré… cómo lo diré; qué haré… son palabras que salen casi espontáneamente de nuestra boca o que vienen repentinamente a nuestra mente.
Señor, hoy me dices que tu Reino está cerca pero… no lo veo, no lo escucho, no sé dónde buscar. No sé cómo preparar mi corazón  para ese momento que sé es infinitamente más importante que cualquier otro día, llamada o compromiso.
Busco los frutos en los árboles, en mi día a día y muchas veces no encuentro nada, Señor. Muchas veces me encuentro con árboles pero… están sin fruto; me encuentro con otoños que parecen no acabar… no sé cómo… qué puedo esperar.
Sin embargo, escucho muy dentro de mí que me dices: vuelva a mirar otra vez… que tu Reino aquí está, que los otoños pasan y si se ven más de cerca los arboles sin hojas… también tienen su belleza. Me dices que la preparación está en mí día a día. Que todos los días vienes a visitarme en cada Eucaristía y la mejor forma de prepararme es… el amor. En recibirlo y en darlo.
Me haces ver la vida con sus encantos y trabajos; con sus otoños y veranos, como una espera en la que la mejor forma de preparación es el amor.
Dame la gracia, Señor, de vivir el hoy en esa clave de espera; amando cada momento, cada acontecimiento, sea malo o bueno, pues eso pasará, pero tu amor siempre permanecerá.

«También en nuestros días no faltan las calamidades naturales y morales, y tampoco la adversidad y las desgracias de todo tipo. Todo pasa —nos recuerda el Señor—; sólo Él, su Palabra permanece como luz que guía, anima nuestros pasos y nos perdona siempre, porque está al lado nuestro. Sólo es necesario mirarlo y nos cambia el corazón. Que la Virgen María nos ayude a confiar en Jesús, el sólido fundamento de nuestra vida, y a perseverar con alegría en su amor.»
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Vivir mi día en clave de amor, es decir, tratando de hacer un acto de caridad hacia los demás para que mi corazón esté más dispuesto a recibirlo en la Eucaristía.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

EDD. viernes 25 de noviembre de 2016.

Viernes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario.

Apocalipsis 20,1-4.11-15.21,1-2.
Yo, Juan, vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
El capturó al Dragón, la antigua Serpiente -que es el Diablo o Satanás- y lo encadenó por mil años.
Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.
Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.
Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y también fue abierto el Libro de la Vida; y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras.
El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras.
Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte.
Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.
Salmo 84(83),3.4.5-6a.8a.
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.
Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey y mi Dios.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente.
Evangelio según San Lucas 21,29-33.
Jesús hizo a sus discípulos esta comparación:
«Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.»

Comentario del Evangelio por San Clemente de Roma, papa del año 90 a 100 aproximadamente. Carta a los Corintios, 19-23.

«Sabed que el reino de Dios está cerca».

      Fijemos nuestra mirada sobre el Padre y Creador del mundo entero; acojamos sus dones de paz y sus beneficios, magníficos, incomparables. Contemplemos con el pensamiento y consideremos con los ojos del alma la gran paciencia con sus designios; reflexionemos cómo actúa pacíficamente con su creación… Porque derrama sus beneficios sobre toda la creación, pero a nosotros nos los prodiga sobreabundantemente cuando recurrimos a su misericordia…
Pero, amados mío, vigilad que sus numerosos beneficios no se transformen en condena para nosotros si no vivimos de manera digna de él… Consideremos cuán próximo está de nosotros, y que no se le escapa ninguno de nuestros pensamientos ni de nuestras deliberaciones interiores. Es, pues, justo que no abandonemos nuestro puesto contra su voluntad… Que no se nos dirija a nosotros la palabra que dice: «Malditos los que tienen el alma dividida, los que dudan en su corazón, los que dicen: ‘Eso, ya lo escuchábamos en tiempo de nuestros padres; y he aquí que hemos envejecido y nada de esto nos ha ocurrido’. ¡Oh insensatos! Comparaos a un árbol, mirad la planta de una vid. Primero pierde sus hojas, después nace una yema, después una hoja, después una flor, y después de todo ello, el racimo verde, y después llega el racimo maduro.». Fijaos como en poco tiempo ha madurado el fruto del árbol. En verdad ¡así será de rápido y súbito el cumplimiento de su designio! La Escritura da testimonio de ello cuando dice:«Vendrá rápidamente; no tardará» (Is 13,22) y :«El Señor vendrá a su Templo repentinamente, el Santo que esperáis» (Ml 3,1).

El Papa en Sta. Marta: “La corrupción es una forma de blasfemia”

https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-la-corrupcion-es-una-forma-de-blasfemia/
En la homilía de este jueves, el Santo Padre subraya la belleza de la oración de alabanza
Pope Francis celebrating Mass in Santa Marta

PHOTO.VA – OSSERVATORE ROMANO

(ZENIT  – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, en la homilía de este jueves en Santa Marta, ha asegurado que la corrupción es una forma de blasfemia, el lenguaje de Babilonia por el cual “no hay Dios” sino solo “el dios dinero, el dios bienestar, el dios explotación”. Así, el Santo Padre ha recordado que en esta última semana del Año litúrgico, la Iglesia pide reflexionar sobre el final del mundo y sobre nuestro final.
La homilía de Francisco se ha basado en la lectura del día del Apocalipsis que habla de tres voces. La primera es el grito del ángel: “ha caído Babilonia”, la gran ciudad, “la que sembraba la corrupción en los corazones de la gente” y que lleva “a todos por el camino de la corrupción”.
De este modo, ha precisado que “la corrupción es la forma de vivir en la blasfemia, la corrupción es una forma de blasfemia”. El lenguaje –ha añadido– de esta Babilonia, de esta mundanidad, es blasfemia, no hay Dios: está el dios dinero, el dios bienestar, el dios explotación. Por eso ha asegurado que esta mundanidad que seduce a los grandes de la tierra, caerá.
Asimismo ha explicado que en contraste con el grito del ángel, que era un grito de victoria por la caída de “esta civilización corrupta”, hay otra voz potente, el grito de la multitud que desde allí alaba a Dios: “Salvación, gloria y poder son de nuestro Dios”. Es la voz “poderosa de la adoración, de la adoración del pueblo de Dios que se salva y también del pueblo en camino, que todavía está en la tierra”. El pueblo de Dios, ha proseguido, pecador pero no corrupto: pecador que sabe pedir perdón, pecador que busca la salvación de Jesucristo.
Este pueblo se “alegra cuando ve el final y la alegría de la victoria se hace adoración”, ha explicado el Papa. No se puede permanecer solamente con el grito del ángel, si no hay “esta voz poderosa de la adoración de Dios”.
Pero –ha advertido– para los cristianos “no es fácil adorar”. Así, ha asegurado que “somos buenos cuando rezamos pidiendo algo” pero la oración de alabanza “no es fácil hacerla”. Por esta razón, el Pontífice ha precisado que hay que aprenderla “desde ahora” para no “aprenderla rápidamente cuando lleguemos allí”. Así, ha subrayado “la belleza de la oración de adoración, delante del Tabernáculo”. Una oración que dice solamente: “Tú eres Dios. Yo soy un pobre hijo amado delante de ti”.
Finalmente, la tercera voz es un susurro. El ángel que dice escribir: “¡Beato los invitados al banquete de las bodas del Cordero!”. La invitación del Señor no es un grito sino “una voz suave”. Al respecto ha señalado que “la voz de Dios cuando habla al corazón es así: como un hilo de silencio sonoro”. Y esta invitación a las “bodas del cordero” será el final, “nuestra salvación”, ha dicho el Papa.
Para concluir, el Santo Padre ha pedido que Dios “nos dé esta gracia de esperar esa voz, de prepararnos a escuchar esta voz: ‘ven, ven, ven siervo fiel –pecador pero fiel– ven, ven al banquete de tu Señor”.

“El Espíritu, fuente de esperanza”, las predicaciones de adviento del padre Cantalamessa

 
https://es.zenit.org/articles/el-espiritu-fuente-de-esperanza-las-predicaciones-de-adviento-del-padre-cantalamessa/
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).– «Bebamos, sobrios, la embriaguez del Espíritu». Este es el tema de las cuatro meditaciones que el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, realizará en presencia del papa Francisco en los viernes de adviento, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico.
“En la reflexión teológica –subraya el capuchino en el Osservatore Romano explicando la elección del tema– se va afirmando cada vez más la que es denominada como ‘la teología del tercer artículo’, entendiendo con eso el artículo del Credo del Espíritu Santo”. Se trata de una corriente –añade el padre Cantalamessa– que no pretende sustituir a la teología tradicional, sino más bien ponerse a su lado y vivificarla”. Y así proponerse “hacer del Espíritu Santo no solamente el objeto del tratado al que se refiere, sino por así decir la atmósfera en la que se desarrolla toda la vida de la Iglesia y, en particular, toda búsqueda teológica”.
En esta línea –concluye el predicador de la Casa Pontificia– las meditaciones de adviento se proponen reflexionar sobre el Espíritu Santo como la novedad teológica y espiritual más importante de después del Concilio y la mayor fuente de esperanza de la Iglesia.
A las cuatro predicaciones, están invitados los cardenales, arzobispos y obispos, los secretarios de las Congregaciones, los prelados de la Curia Romana y del Vicariato de Roma, los superiores generales y los procuradores de las órdenes religiosas que forman parte de la Capilla pontificia.

Homilía para la Eucaristía del domingo 27 de noviembre de 2016.

Hermanos, dice el Señor: «He aquí que Yo vengo pronto». Y yo también les digo lo mismo. Un feliz fin de semana. Un abrazo.
                                         DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO.

Isaías 2,1-5: Oráculo con el que se anuncia que en los tiempos mesiánicos la montaña de Sión será centro en dos sentidos: de ella saldrá la Palabra del Señor y hacia ella confluirán todas las naciones. Como resultado, los instrumentos de de guerra se transformarán en instrumentos de paz. Se debe caminar a la luz del Señor.

Romanos 13,11-14: exhortación a vivir como hijos de la luz: revestidos de Cristo, que es la Luz del Día que llega.

Mateo 24,37-44: exhortación  la vigilancia  y a la fidelidad. Hay que estar preparados para la venida del Señor.

1.- Hemos comenzado un tiempo que presagia y anuncia algo nuevo: la llegada del Señor, y con El la instauración de un Orden nuevo, como se veía ya en la celebración de Cristo Rey. Con la instauración del reinado de Dios todo será nuevo, ya que caminar a la luz del Señor todo se renueva.

La humanidad en tinieblas vive sin paz, sin armonía. Por eso, qué importante es acoger la Palabra de Dios, que significa dejarse conducir por ella, lo que se traduce por “Caminar a la luz del Señor”. Se nos está anunciando, pues, un Orden nuevo, que lo da el Señor, pero que el hombre lo acepta desde la fe.

2.- La actitud del creyente depende de su fe en la Venida del Señor, la Parusía. La venida del Señor se convierte en criterio de conducta cristiana. Porque esperamos su venida, por eso, tener una actitud existencial de Vigilancia, lo que significa saber esperar de un modo activo, positivo. De ahí que un cristiano debe vivir como de día, caminando a la luz del Señor. Y como si fuera poco, san Pablo nos dice que debemos revestirnos de Cristo, que es Luz. En la tradición bíblica y cristiana el revestirse tiene el sentido de asumir una nueva condición; vestido nuevo quiere decir vida  nueva, la del Reino. El refrán popular dice: “Bien vestido, bien recibido”. Quien lleva malas vestiduras, rotas, sucias, está dando a entender que es una persona descuidada. El cristiano debe despojarse de la ropa sucia, de las obras de las tinieblas.

3.- El mundo pagano está en tinieblas porque  no camina a la luz del Señor. Por eso, sus obras corresponden a esa situación de tinieblas: comilonas, borracheras, lujuria, libertinaje, peleas, envidias. Eso el mundo pagano, el de entonces y el de ahora. Hoy se da lo mismo que describe el apóstol acerca de su época. En este contexto que se le llama de tinieblas, de noche, el cristiano debe caminar a la luz del Señor. Debe estar revestido de las armas de la luz. Donde hay luz no puede haber tinieblas, no pueden coexistir ambas. Por eso la exhortación de Pablo a despojarse de las obras de las tinieblas. En el fondo, la Palabra del Señor nos está enseñando cómo vivir la vigilancia cristiana.

4.- El Señor viene. Fíjense que en la Edad Media se hablaba de las tres Venidas de Cristo. La primera, en su Encarnación; la segunda, al final de los tiempos, la que llamamos “Parusía”. Pero existe una venida intermedia, cuando el Señor viene a cada uno de nosotros. Es el tiempo de gracia, el tiempo oportuno, el “Kairos”, que fundamenta el comportamiento moral; preparados para encontrarse con el Señor. Porque sabemos que va a venir, aunque no sabemos cuándo; por eso debemos estar vigilantes.

Hoy existen los guardias de seguridad y las cámaras de seguridad…igual roba el ladrón. Así viene el Señor, como un ladrón.

¿Cuándo? Ahora, en la Comunión. En cualquier momento. Yo diría que mientras vivimos en este mundo estamos en un Adviento intermedio, que acontece en el interior de nosotros. El Señor nos visita, por lo que debemos estar preparados para acogerlo dignamente. Esta venida solamente tú la podrás experimentar en lo hondo de ti  mismo. Creo que los textos de hoy nos están indicando cómo debemos vivir el Adviento; distinto a lo que nos induce la propaganda del mundo. ¿Cómo? Caminando a la luz del Señor.

            Hermano Pastor Salvo Beas. 

              Parroquia de San Miguel.

El Adviento, preparación para la Navidad

Tiempo para prepararse y estar en gracia para vivir correctamente la Navidad
Por: Tere Vallés
Fuente: Catholic.net 

Significado del Adviento
La palabra latina «adventus» significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.
El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.
Esta es su triple finalidad:
– Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.
– Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la «presencia de Jesucristo» en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
– Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la «majestad de su gloria». Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección:
Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
En Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.
Algunas ideas para vivir el Adviento
La Corona de Adviento
Algo que no debes olvidar
El adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.
El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.
En el adviento nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo.
Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo.
Es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.
Cuida tu fe

Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

¿Es bíblico el Adviento?

Es verdad que Escritura no tiene la palabra Adviento, pero eso no justifica afirmar que este periodo de tiempo no tenga soporte bíblico.
Por: Jesús Manuel Urones
Fuente: Católicos firmes en su fe.
http://es.catholic.net/op/articulos/60299/es-biblico-el-adviento 

1.- INTRODUCCIÓN:
Hemos empezado una de las etapas del año liturgico más hermosas, “ El Adviento”, en esta etapa debemos preparar nuestro corazon y nuestra mente para la venida del Señor, en estas NAVIDADES. Las Navidades no son fiestas de consumo y gastos, sino son tiempo en el que debemos vivir humilde y sencillos pues el Rey de Reyes nacio en un pesebre, es por eso que este adviento tiene que ayudarnos a despegarnos de lo material para hacernos más espirituales y que así vivamos la NAVIDAD de manera más espiritual, pues debemos recordar la Escritura:

 Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.  Mateo 6:21

 ¿Cual es  tu tesoro?
 Esta pregunta nos la deberíamos hacer todos, y seguramente la respuesta sería en diferentes cosas, ninguna de ellas espiritual sino material: Dinero, familia, bienes, casas etc . Sinembargo nuestro tesoro debe ser nuestra fe en Cristo, teniendo de tesoro cosas materiales, estamos caminando en tinieblas….pero ahora nos advierten de que una gran luz esta a punto de nacer, por lo que esta luz debe iluminarnos a seguir el camino correcto, así que pueblo de Dios, prepará tu corazón para recibir la LUZ DEL MUNDO.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Isaías 9:1

¿Y vosotros quereís ver esta luz?….entonces debemos prepararnos para ello, porque no todos pueden ver esta luz, algunos estan ciegos, ya lo dice la Escritura:

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Juan 1:11

¿Cuantos conoces que no quieran recibir esa luz?… Pues esa es nuestra función que todos reciban la luz, y no existan ciegos en el mundo, pero para recibir esa luz, en este tiempo liturgico debemos preparar nuestro corazón, esta es la finalidad de este artículo dar las bases de este tiempo liturgico, su importancia y dar unos consejos para prepararnos para recibir a Cristo.
2.- FUNDAMENTO BIBLICO DEL ADVIENTO:
El Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el Domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y abarca cuatro Domingos. El primer Domingo puede adelantarse hasta el 27 de Noviembre, y entonces el Adviento tiene veintiocho días, o retrasarse hasta el 3 de Diciembre, teniendo solo veintiún días.
El «Adviento» tiene TRES fundamentos:

  1. RECORDAR EL PASADO: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. Su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza MATERIAL./ Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres.
  2. VIVIR EL PRESENTE: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la «presencia de Jesucristo» en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la JUSTICIA y en el AMOR.
  3. PREPARAR EL FUTURO: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Cristo en la «majestad de su gloria», dándole un sentido VIVENCIAL a la FE y ESPERANZA CRISTIANA.

Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:
 I Domingo
La vigilancia en espera de la venida del Señor. Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: «Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento». Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.
 II Domingo
La conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista. Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: «Preparen el camino, Jesús llega» y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.
Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.
III Domingo
El testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo. Coincide este domingo con la celebración de la Virgen de Guadalupe, y precisamente la liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: «Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.
Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno de los elementos de las tradicionales posadas, que inician el próximo día 16. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.
IV Domingo
El anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María. Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a «Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo». Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.
Todo esto esta muy bien, pero ¿qué dice la Escritura sobre el Adviento?…porque quizás alguien que me este leyendo se este preguntando ¿y bueno todo eso para que sirve si la Escritura no nos enseña nada sobre el Adviento?...Es cierto en la Escritura no viene la palabra Adviento, sinembargo eso no justifica que este periodo de tiempo no tenga soporte bíblico, y este es un tema al que debe enfrentarse todo católico ¿Podemos dar soporte bíblico de alguna forma a este tiempo?….La doctrina católica es perfecta, libre de error, y como toda nuestra teología y doctrina tiene un fundamento bíblico, esto no podría ser menos, veamoslo:
2.1.-TIEMPOS SAGRADOS EN LA ESCRITURA:
El apostol San Pablo nos habla sobre elegir unos días mejor que otros:

Unos tienen preferencia por algunos días, mientras que para otros, todos los días son iguales. Que cada uno se atenga a su propio juicio.
El que distingue un día de otro lo hace en honor del Señor; y el que come, también lo hace en honor del Señor, puesto que da gracias a Dios; del mismo modo, el que se abstiene lo hace en honor del Señor, y también da gracias a Dios. Romanos 14:5-6

San Pablo en estos versículos nos enseña que él ve bien que algunas personas tengan preferencias por algunos días y otras por otros, o sea que eso no es algo malo. El distinguir un día de otro es bueno si se hace en honor al Señor. Pues bien la festividad del Adviento es Cristocéntrica, pues Cristo es el centro de este tiempo litúrgico…por lo tanto ¿No justifica ya esto el poder tener unos días especiales en honor al Señor?
Pero además encontramos en la Escritura más casos de tiempos que eran sagrados para el Pueblo de Dios:

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a los israelitas: El primer día del séptimo mes será para ustedes un día de descanso, una conmemoración anunciada con toque de trompetas, y habrá una asamblea litúrgica.
No harán ningún trabajo servil y presentarás una ofrenda que se quema en homenaje al Señor.
El Día de la Expiación
El Señor dijo a Moisés:
Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.
En el transcurso de todo ese día no harán ningún trabajo, porque es el día de la Expiación, en que se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, delante del Señor, su Dios.
El que no observe el ayuno a lo largo de ese día, será excluido de su pueblo.
Y yo haré desaparecer de su pueblo al que realice cualquier clase de trabajo.
Ustedes no harán ningún trabajo. Es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.
Este será para ustedes un día de descanso, en el que observarán el ayuno, El noveno día del mes por la tarde, desde esa tarde hasta la siguiente, observarán este descanso.
La Fiesta de las Chozas
El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a los israelitas: Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días.
El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil.
Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.
Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-.
Levítico 23:23-37

Ya el pueblo de Dios tenía fiestas y días especiales en honor a su Dios.¿Porque el Nuevo pueblo de Dios no puede tener días en honor a Cristo?

Los sacrificios para la Fiesta de los Ácimos
El día catorce del primer mes será la Pascua del Señor,
y el quince de ese mismo mes será un día de fiesta. Durante siete días comerán panes ácimos.
El primer día habrá una asamblea litúrgica y no harán trabajos de ninguna clase.
Además presentarán, como ofrenda que se quema en holocausto al Señor, dos novillos, un carnero y siete corderos de un año y sin defecto.
Con ellos presentarán, como oblación por el novillo, tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite; dos décimas partes por el carnero.
Números 28:16-20

Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: «Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren». Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
Después añadió: «Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado a nuestro Señor.No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes». Nehemias 8:9-10

Vemos como el Pueblo de Dios del AT tenía días consagrados a Yahvé y en esos días se recomendaba comer bien y al que nada había preparado darle una porción de alimentos, y todos tenían que estar felices. ¿Acaso esto no es lo que hacemos en Navidad y Adviento? Acaso no estamos felices porque el Señor va a venir, y a los que nada tienen les ayudamos? ….dicen en Navidad el corazón de la gente se ablanda, es por eso este texto de Nehemías es un reflejo de lo que para nosotros es el Adviento y la Navidad.
2.2-PREPARARSE PARA FIESTAS ,ACONTECIMIENTOS Y DIAS CONSAGRADOS A DIOS:
En la escritura encontramos diferentes citas que nos hablan de que el Pueblo se PREPARABA para fiestas sagradas y para los días Santos, esto es básicamente lo que hacemos en el Adviento, prepararnos para recibir al Señor:

Después prepararon la Pascua para sí y los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en ofrecer holocaustos y grasas. Por eso los levitas la prepararon para sí y para los sacerdotes, hijos de Aarón. 2Cronicas 35:14

Y en el NT encontramos como los discipulos de Jesús también se preparan para días santos:

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Mateo 26:19

La preparación para recibir a Jesús es tan importante que hasta en el NT se nos dice que Dios manda al pueblo un mensajero para que el pueblo se PREPARE:

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: «Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.
Marcos 1:2

¿Si el pueblo de Dios tubo prepararse para recibir a Cristo, porque nosotros no hemos de hacer lo mismo?
Podemos decir sin temor a equivocarnos, que en Marcos 1:2 se anuncia el primer ADVIENTO, la primera preparación que la Iglesia tiene que hacer para recibir a Cristo.
Recordemos que el profeta Isaías ya predijo que vendría Cristo y también enseñó al pueblo de Dios como debía prepararse para este acontecimiento:

«Decid a los cobardes de corazón:  ¡Sed fuertes, no temáis! Mirad a nuestro Dios que va a venir a salvarnos» Is 35: 4.

Esta invitación se hace cada vez más apremiante a medida que se acerca la Navidad, enriqueciéndose con la exhortación a preparar el corazón para acoger al Mesías.
Con todo esto comprobamos que el dedicar tiempo a prepararnos para recibir a Cristo era algo normal en los relatos biblicos, es más incluso hemos visto como el pueblo de Dios tenía sus fiestas y días santos.
2.3.-TAMBIEN EN EL NT TENEMOS DIAS SANTOS:

Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Juan 4:45

Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Juan 7:1-2

Estaba cerca la fiesta de los Azimos, llamada Pascua.
Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían medio del pueblo.
Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce.
Este fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo.
Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
Judas aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo.
Llegó el día de los Azimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual.
Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual».
Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?».
Jesús les respondió: «Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre,
y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: «¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?».
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario».
Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:
«He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
Lucas 22:1-15

El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?».
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?».
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario».
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Marcos 14:12-16

La Última Cena fue una ceremonia de la Pascua.Por lo tanto, la evidencia explícita del Antiguo Testamento para los días santos fue trasladado a la Nueva Alianza, con la autorización expresa (por su propia práctica) de nuestro Señor Jesucristo y San Pablo.
 3.-HISTORIA DEL ADVIENTO:
La palabra Adviento proviene del latín «Adventus» que significa la venida. En un principio con este término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos. Haciendo referencia a este tiempo la primitiva Iglesia meditaba sobre los pasajes evangélicos que hablan del fin del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.
No se sabe desde cuando se comienza a celebrar. En los antiguos leccionarios de Capua y Wursemburgo hacen referencia al Adventu Domini. En los leccionarios gregoriano y gelasiano se encuentran algunas plegarias con el título de Orationes de Adventu. Más tarde comienzan a aparecer las domínicas ante Adventum Domini, en las cuales al término adventus se le asocia con la preparación a la Navidad .
A pesar de que esta temporada es muy peculiar en las Iglesias de Occidente, su impulso original probablemente vino de las Iglesias Orientales, donde era común, después del Concilio ecuménico de Efeso en 431, dedicar sermones en los domingos previos a la Navidad al tema de la Anunciación. En Ravena Italia – un canal de influencia oriental a la iglesia de Occidente – San Pedro Crisóstomo (muerto en 450) daba estos homilías o sermones.
La primera referencia que se tiene a esta temporada es cuando el obispo Perpetuo de Tours (461-490) estableció un ayuno antes de Navidad que comenzaba el 11 de Noviembre (Día de San Martín). El Concilio de Tours (567) hace mención a la temporada de Adviento. Esta costumbre, .a la cuál se le conocía como la Cuaresma de San Martín, se extendió por varias iglesias de Francia por el Concilio de Macon en 581.
Existen algunas homilías, probablemente la mayor parte de San Cesáreo, Obispo de Arlés (502-542), en las que encontramos mención de una preparación antes de la Navidad; todavía, a juzgar por el contexto, no parece que exista ninguna ley general sobre la materia.
Un sínodo desarrollado (581) en Mâcon, en la Galia, en su canon noveno ordena que desde el once de Noviembre hasta la Navidad el Sacrificio sea ofrecido de acuerdo al rito Cuaresmal los Lunes, Miércoles, y Viernes de la semana. El Sacramentario Gelasiano anota cinco domingos para el tiempo; estos cinco eran reducidos a cuatro por el Papa San Gregorio VII (1073-85). La colección de homilías de San Gregorio el Grande (590-604) empieza con un sermón para el segundo Domingo de Adviento. En el 650 el Adviento era celebrado en España con cinco Domingos. Varios sínodos hicieron cánones sobre los ayunos a observar durante este tiempo, algunos empezaban el once de Noviembre, otros el quince, y otros con el equinoccio de otoño.
En la Iglesia Griega no encontramos documentos sobre la observancia del Adviento hasta el siglo octavo. San Teodoro el Estudita (m. 826), que habló de las fiestas y ayunos celebrados comúnmente por los Griegos, no hace mención de este tiempo. En el siglo octavo encontramos que, desde el 15 Noviembre a la Navidad, es observado no como una celebración litúrgica, sino como un tiempo de ayuno y abstinencia que, de acuerdo a Goar, fue posteriormente reducido a siete días. Pero un concilio de los Rutenianos (1720) ordenaba el ayuno de acuerdo a la vieja regla desde el quince de Noviembre. Esta es la regla al menos para algunos de los Griegos. De manera similar, los ritos Ambrosiano y Mozárabe no tienen liturgia especial para el Adviento, sino sólo el ayuno.
4.-LA BIBLIA NOS AYUDA A VIVIR EL ADVIENTO:
Para las cuatro semanas que dura el adviento podemos encontrar consejos en la Escritura para saber como vivirlas:
I En la primera semana, nos ejercitamos para purificar nuestro cuerpo, en un lugar sereno para favorecer la espiritualidad.

«Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu.» (Sal 51, 12)

Y es que el Señor no rechaza el corazón que se convierte honestamente:

«Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito.» (Sal 51, 19)

En fin, que esta temporada de adviento camino de la navidad, y la navidad misma, sean ocasión especial para que el Señor nos regale un corazón sensato:

«Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato.» (Sal 90, 12)

«Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios.» (Ez 11, 19-20)

II En la segunda semana, purificamos nuestros deseos.

Del maestro de coro. Poema de los hijos de Coré.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
«Dónde está tu Dios?»
Al recordar el pasado,
me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
entre cantos de alegría y alabanza,
en el júbilo de la fiesta!
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios
Mi alma está deprimida:
por eso me acuerdo de ti,
desde la tierra del Jordán y el Hermón,
desde el monte Misar.
Un abismo llama a otro abismo,
con el estruendo de tus cataratas;
tus torrentes y tus olas
pasaron sobre mí.
De día, el Señor me dará su gracia;
y de noche, cantaré mi alabanza
al Dios de mi vida.
Diré a mi Dios:
«Mi Roca, ¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tendré que estar triste,
oprimido por mi enemigo?».
Mis huesos se quebrantan
por la burla de mis adversarios;
mientras me preguntan sin cesar:
«¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.
Salmo 42

III En la tercera semana, purificamos nuestras motivaciones.

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.
1Cor 13

IV En la cuarta semana, purificamos nuestros pensamientos.

Así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.  Isaías 55:11

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos;
porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Salmo 1

Con estas citas espero haber logrado ayudaros a vivir un adviento mucho más bíblico.
Dios les Bendiga.
 

¡El domingo ya empieza el Adviento!

Reflexiones Adviento y Navidad

Cuatro domingos de Adviento tendrán que pasar para que ya, una vez más, estemos en Navidad…
Por: Ma Esther De Ariño
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/4401/el-domingo-ya-empieza-el-adviento.html

Cuatro domingos de Adviento tendrán que pasar para que ya, una vez más, estemos en Navidad…
El próximo domingo será el primero y el advenimiento que vamos a celebrar es la conmemoración de la llegada del Hijo de Dios a la Tierra.
Es tiempo de preparación puesto que siempre que esperamos recibir a una persona importante, nos preparamos.
La Iglesia nos invita a que introduzcamos en nuestro espíritu y en nuestro cotidiano vivir un nuevo aspecto disciplinario para aumentar el deseo ferviente de la venida del Mesías y que su llegada purifique e ilumine este mundo, caótico y deshumanizado, procurando el recogimiento y que sean más abundantes y profundos los tiempos de oración y el ofrecimiento de sacrificios, aunque sean cosas pequeñas y simples, preparando así los Caminos del Señor.
Caminos que llevamos en nuestro interior y que tenemos que luchar para que no se llenen de tinieblas, de ambición, de lujuria, de envidia, de soberbia y de tantas otras debilidades propias de nuestro corazón humano, sino que sean caminos de luz, senderos que nos conduzcan a la cima de la montaña, a la conquista de nuestro propio yo.
Hace unos días celebrábamos el día de Cristo Rey. Cristo es un Rey que no es de este mundo. El reino que El nos vino a enseñar pertenece a los pobres, a los pequeños y también a los pecadores arrepentidos, es decir, a los que lo acogen con corazón humilde y los declara bienaventurados porque de «ellos es el Reino de los Cielos»…. y a lo «pequeños» es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas ocultas a los sabios y a los ricos.
Es preciso entrar en ese Reino y para eso hay que hacerse discípulo de Cristo.
A nosotros no toca ser portadores del mensaje que Jesús vino a traer a la Tierra.
Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros desde su Encarnación. por «nosotros los hombres y por nuestra salvación hasta su muerte, por nuestros pecados» (1Co 15,3) y en su Resurrección «para nuestra justificación (Rm4,1) «estando siempre vivo para interceder en nuestro favor» (Hb 7,25). Con todo lo que vivió y sufrió por nosotros, de una vez por todas, permanece presente para siempre «ante el acatamiento de Dios en favor nuestro» (Hb 9,24).
Cuatro domingos faltan para que celebremos su llegada. Días y semanas para meditar, menos carreras, menos cansancio del bullicio y ajetreo de compras y compromisos, de banalidades y gastos superfluos… mejor preparar nuestro corazón y tratar de que los demás lo hagan también para el Gran Día del Nacimiento en la Tierra de Dios que se hace hombre.
PREPARÉMOSNOS CON ILUSIÓN Y CON FE.

Comentario al evangelio de hoy jueves 24 de noviembre de 2016

Angustia y esperanza.

Jueves XXXIV. Tiempo ordinario. Ciclo C. 
La ruina de Jerusalén.
Por: H. Javier Castellanos LC
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
«¡Aleluya!
Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.
Que lo digan los redimidos del Señor, los que él ha redimido del poder del adversario,
los que ha reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y mediodía.
En el desierto erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad habitada;
hambrientos, y sedientos, desfallecía en ellos su alma.
Y hacia el Señor gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,
les condujo por camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.
¡Den gracias al Señor por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!» (Salmo 107, 1-8)
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 20-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.
¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.
Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
El Evangelio de hoy nos habla de señales prodigiosas. Cristo nos advierte sobre el final de los tiempos, y mucha gente pregunta cuándo sucederá todo esto. Pero hay otra pregunta que debemos hacernos: ¿Cómo estar preparados?
Serán tiempos de angustia. No sólo las estrellas se moverán: las seguridades humanas perderán sus cimientos, como sacudidas por un huracán. En ese momento de prueba, la única roca firme de donde sujetarse será la esperanza en Dios.
¿Tenemos que esperar a que vengan signos en el cielo? ¿No sería mejor estar preparados desde ahora? En el final de este mundo habrá persecuciones y un gran sufrimiento. Pero también existen sufrimientos que debemos afrontar día con día. Son pequeñas pruebas que van removiendo las seguridades pasajeras, y nos ayudan a poner nuestra esperanza sólo en Dios.
No siempre nos alaban por lo que hacemos, aunque tuviéramos una buena intención; no siempre las cosas funcionan como habíamos planeado o esperado… Pero Dios nunca falla, ¡nunca! Y cuando comenzamos a ver que en nuestra vida las seguridades empiezan a derrumbarse una a una, es el momento para levantar la cabeza y estar atentos. El Señor se acerca para liberarnos, pues Él es un Padre que no abandona a sus hijos.

«El Señor Jesús no es sólo el punto de llegada de la peregrinación terrena, sino que es una presencia constante en nuestra vida: siempre está a nuestro lado, siempre nos acompaña; por esto cuando habla del futuro y nos impulsa hacia ese, es siempre para reconducirnos en el presente. Él se contrapone a los falsos profetas, contra los visionarios que prevén la cercanía del fin del mundo y contra el fatalismo. Él está al lado, camina con nosotros, nos quiere. Quiere sustraer a sus discípulos de cada época de la curiosidad por las fechas, las previsiones, los horóscopos, y concentra nuestra atención en el hoy de la historia. Yo tendría ganas de preguntaros —pero no respondáis, cada uno responda interiormente—: ¿cuántos de vosotros leéis el horóscopo del día? Cada uno que se responda.., Y cuando tengas de leer el horóscopo, mira a Jesús, que está contigo. Es mejor, te hará mejor. Esta presencia de Jesús nos llama a la espera y la vigilancia, que excluyen tanto la impaciencia como el adormecimiento, tanto las huidas hacia delante como el permanecer encarcelados en el momento actual y en lo mundano.»
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscaré responder con un rostro alegre a las cosas desagradables de este día, ejercitando mi alegría y mi esperanza puesta en Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. jueves 24 de noviembre de 2016.

Jueves de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20161123


Apocalipsis 18,1-2.21-23.19,1-3.9a.
Yo, Juan, vi que otro Angel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor.
Y gritó con voz potente: «¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes.
Y un Angel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se la verá».
Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, de los flautistas y de los trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la rueda del molino.
No volverá a brillar la luz de la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados. Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos.
Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: «¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos. El ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores».
Y volvieron a decir: «¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos».
Después el Angel me dijo: «Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero».
Salmo 100(99),2.3.4.5.
Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.
Evangelio según San Lucas 21,20-28.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación».
Comentario del Evangelio por Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Homilías sobre Josué, 11, 3-4.
“Mientras tenéis esta luz, caminad para que no os sorprendan las tinieblas.” (Jn 12,35)
Desde que vino el Salvador ha llegado el fin del mundo. Él mismo lo dijo cuando se sitúa en el final de los tiempos: “Arrepentíos, porque está llegando el reino de los cielos” (Mt 4,17). Pero, él retarda el día de la consumación, no deja que se manifieste. Porque Dios Padre, viendo que la salvación de las naciones tiene que venir por Jesús, le dijo: “Pídemelo y te daré en herencia las naciones, en posesión los confines de la tierra” (Sal 2,8). Así, pues, hasta el cumplimiento de esta promesa del Padre, hasta que la Iglesia se desarrolle en las distintas naciones y que todos formen parte de ella, “toda la plenitud de los paganos”, para que “todo Israel se salve” (Rm 11,25), el día se prolonga, el ocaso se difiere. El “sol de justicia” (Ml 3,20) no se pone nunca sino que continua derramando la luz de la verdad en el corazón de los fieles.
Pero cuando la medida de los fieles esté colmada y cuando haya llegado la época degenerada y corrompida de la última generación, cuando “a causa de la magnitud del mal, la caridad de muchos hombres se enfriará” (cf Mt 24,12)…, entonces, “los días se acortarán” (Mt 24,22). Sí, el mismo Señor sabe prolongar la duración de los días cuando es el tiempo de salvación y sabe acortarlos en el momento de la tribulación y de la perdición. En cuanto a nosotros, mientras es de día y se prolongo este tiempo de luz, “portémonos con dignidad, como quien vive en pleno día,” (Rm 13,13) y cumplamos con las obras de la luz.