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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 01 de agosto de 2016

Lunes de la decimoctava semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160730


Libro de Jeremías 28,1-17.
Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
«Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia!
Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia.
Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia».
Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor,
y el profeta Jeremías dijo: «¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar.
Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos, y a los oídos de todo el pueblo:
Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos.
Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor «.
El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró.
Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: «Así habla el Señor: De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones». Y el profeta Jeremías se fue por su camino.
Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos:
«Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro.
Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado».
El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: «¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira.
Por eso, así habla el Señor: Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor «.
El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.
Salmo 119(118),29.43.79.80.95.102.
Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
No quites de mi boca la palabra verdadera,
porque puse mi esperanza en tus juicios.
Que se vuelvan hacia mí tus fieles;
los que tienen en cuenta tus prescripciones.
Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,
para que yo no quede confundido.
Los malvados están al acecho para perderme,
pero yo estoy atento a tus prescripciones.
No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas.
Evangelio según San Mateo 14,13-21.
Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».
Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».
Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».
«Tráiganmelos aquí», les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Comentario del Evangelio por  Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad. No hay amor más grande.
«Partió los panes y se los dio a los discípulos; y los discípulos se los dieron a la gente».
Simplicidad de nuestra vida contemplativa: ¡nos hace ver el rostro de Dios en cada cosa, en cada ser, por todas partes y siempre! Y su mano, presente en cada acontecimiento hace que todo lo llevemos a cabo –la meditación, el estudio, el trabajo y el intercambio, comer y dormir- en Jesús, con Jesús, por Jesús y para Jesús bajo la mirada amorosa del Padre, cuando permanecemos siempre dispuestas  a recibirle bajo cualquiera que sea la forma que viene revestido.
Estoy del todo cautivada por el hecho de que Jesús, antes de comentar la Palabra de Dios, antes de anunciar a las multitudes las Bienaventuranzas, movido de compasión por ella, les cura y les alimenta. Y es tan sólo después que les comunica su doctrina.
Ama a Jesús generosamente, ámale confiadamente, sin mirar detrás de ti y sin aprehensión. Date enteramente a Jesús. Y te cogerá como instrumento para realizar sus maravillas con la sola condición de que tú seas infinitamente más consciente de su amor que de tu debilidad. Cree en él, ponte en sus manos en un impulso de confianza ciega y absoluta, porque él es Jesús. Cree en Jesús, y Jesús sólo es la vida; debes saber que la santidad nones otra cosa que este mismo Jesús viviendo íntimamente en ti; entonces él será libre de hacer el gesto de su mano sobre ti.

Homilía para la Eucaristía del domingo 31 de julio de 2016

DOMINGO XVIII.
Eclesiastés 1,2. 2,21-23: sentencias de un sabio que suenan más bien sombrías y pesimistas: todo es vanidad = vano-vacío. Lo que lleva a la búsqueda de lo único absoluto y consistente.
Lucas 12,13-21: a raíz de una disputa familiar Jesús nos advierte cuál debe ser la postura de un discípulo frente a las cosas y bienes materiales.
 
1.- Una nueva y actual lección de Jesús para sus discípulos: cuál debe ser la postura de un discípulo del Reino frente a las cosas, bienes y  riquezas. Porque una vez más hay que repetir: ser cristiano es una manera de ser y estar frente a la vida, las personas y las cosas. Porque los cristianos no sólo estamos llamados a vivir en una forma diferente en este mundo, sino también a crear un mundo diferente, en el que todo se mida y valore en forma diferente.
Uno de los mayores peligros que tenemos en este mundo es una mentalidad del tener, que lleva a la codicia, a la ambición y deseo de poseer más. Pensar y creer que el hombre vale por lo que tiene y no por lo que es. Repito, es un peligro que asecha en la vida del creyente y la comunidad de los creyentes.
2.– La Palabra de Dios y Jesús, Palabra viva de Dios, se dirige a todos aquellos que piensan que se alcanza la plenitud de la vida teniendo riquezas, títulos académicos y títulos de nobleza. La Palabra en su mensaje nos muestra otra mentalidad, la del ser. Todo se valora a partir del ser y no del tener. Por eso, no nos debe extrañar el aparente pesimismo del Eclesiástico (la Primera lectura): “todo es vanidad”. Como cuando alguien parte una fruta, sea una nuez o una manzana, y ésta está vacía o carcomida por un gusano. Es algo vano, vacío, que de nada sirve. Por eso el texto original dice Vanidad, pero en el texto original suena a aliento, vapor, soplo, es decir, algo inconsistente. Y no vale la pena afanarse por algo inconsistente, que dura poco.
La parábola del rico muestra la necedad de uno que almacena sólo para asegurar su propia vida y disfrutarla al máximo. No ha entendido que los bienes, que son una bendición de Dios, hay que compartirlos con los hermanos y así ser ricos respecto a Dios.
3.- Ya sabemos que vivimos una cultura del tener, que va generando necesidades ficticias, ambiciones de tener más y ganar más. ¿Es malo esto? No, siempre y cuando no se endiose lo que no es Dios. Creo que es bueno preguntarse: ¿por qué se estudia tal o cual carrera? Si se busca una profesión sólo porque reporta mejores ganancias y no para servir a los demás, quiere decir, entonces, que cualquier reforma de la educación sería vana, ya que sólo buscaría el lucro. Hoy la mayoría dice No al lucro, Sí a la calidad. Hay que decir también  No al que estudia por el lucro y Sí al que quiere optimizar el servicio.
Alguno podrá decir que esto nada tiene que ver con la religión. De acuerdo, pero es una consecuencia de la vivencia de la Fe en el Mensaje de Jesús.
4.- También hoy nosotros quisiéramos decirle a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo”. Que haya una sociedad más justa, en la que todos sean valorados y respetados. ¿Cuál sería la respuesta de Jesús????
La Eucaristía es la respuesta. Aquí todos somos Uno y todos valemos lo mismo ante el Señor. El no quiere que tengamos una mala calidad de vida, sino una  buena calidad de vida. Para un cristiano la calidad de vida pasa por tomar en serio el evangelio y al hermano. Si queremos una buena calidad de vida rompamos con el egoísmo, la ambición y el orgullo. Así estaremos aportando a la construcción de un mundo mejor. Nuestra súplica hoy sea la del salmo responsorial: Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance sabiduría.
Con Jesús les digo: “El que tenga oídos para oír que oiga”.
Hermano Pastor Salvo Beas.
                                                                           Párroco de San Miguel.
 

EDD. sábado 30 de Julio de 2016

Sábado de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160729


Libro de Jeremías 26,11-16.24.
Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos».
Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: «El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído.
Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado.
En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo.
Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras».
Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios».
Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.
Salmo 69(68),15-16.30-31.33-34.
Sácame del lodo para que no me hunda,
líbrame de los que me odian
y de las aguas profundas;
que no me arrastre la corriente,
que no me trague el Abismo,
que el Pozo no se cierre sobre mí.
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
Evangelio según San Mateo 14,1-12.
En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».
Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
Comentario del Evangelio por San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia. Homilía sobre San Mateo, nº 48.
La muerte de Juan el Bautista.
“Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.” Y Dios lo permitió, no lanzó su rayo desde lo alto de los cielos para devorar a ese rostro insolente; no ordenó a la tierra que se abriera para engullir a los invitados a este banquete horrible. Dios dio así una corona más bella al justo y dejó una magnífica consolación a los que, en el futuro, serían también víctimas de semejantes injusticias. Escuchemos, pues, todos los que a pesar de nuestra vida honesta, tenemos que sufrir de parte de los malvados… El más grande de los nacidos de mujer (Lc 7,28) ha sido asesinado a petición de una hija impúdica, de una mujer perdida; Y todo ello por haber defendido las leyes divinas. Que estas consideraciones nos hagan soportar valientemente nuestros propios sufrimientos…
Pero fíjate en el tono moderado del evangelista, el cual, en la medida de lo posible, busca circunstancias atenuantes a este crimen. En cuanto a Herodes, hace notar que actúa así “a causa del juramento hecho delante de los invitados” y que “se entristeció”; en cuanto a la joven hace notar que había sido “aconsejada por su madre”… Igualmente nosotros, no odiemos a los malvados, no critiquemos las faltas del prójimo sino que, escondámoslas tan discretamente como nos sea posible; que la caridad encuentre cobijo en nuestras almas. Porque en lo que se refiere a esta mujer impúdica y sanguinaria, el evangelista ha hablado con toda la moderación posible… Tú, por el contrario, no dudas en tratar a tu prójimo con malicia… Toda la diferencia está en la manera de actuar de los santos; lloran por los pecadores en lugar de maldecirlos. Hagamos como ellos; lloremos por Herodías y por los que la imitan. Porque hoy día vemos muchos banquetes del mismo estilo del de Herodes; cierto que no se da muerte al Precursor, pero en ellos se destroza a los miembros de Cristo.

Auschwitz-Birkenau, donde el mundo conoció el infierno.

En el campo de exterminio nazi murió más de un millón y medio de personas.
https://es.zenit.org/articles/auschwitz-birkenau-donde-el-mundo-conocio-el-infierno/
Auschwitz-Birkenau- ZENIT - SC

Auschwitz-Birkenau- ZENIT – SC

(ZENIT – Cracovia).- Se entra en Auschwitz con la cabeza alta, bajo la inscripción Arbeit macht frei (el trabajo os hará libres), pensando que en el fondo te espera una experiencia culturalmente interesante que añade un elemento histórico al propio conocimiento. Pero, se sale con la cabeza baja, con un nudo en la garganta, con dificultad para creer que lo que ahora es un cúmulo de piedras, polvo y construcciones de ladrillo fue un abismo que se tragó la vida de un millón y medio de personas.
La sensación se ve en los rostros conmovidos de más de 200 mil jóvenes que en estos días de la JMJ pasan por el campo de exterminio nazi. Por exigencias del cuidado, la visita al campo en estos días se ha limitado al exterior de los edificios históricos. Por ello, no es posible visitar los enormes pabellones en los que eran hacinadas incluso 100 personas, 3 o 4 por cama, todos con una sola estufa, en el frío, con hambre y en la oscuridad.
También están cerrados al público los bloques, como el número 21 que lleva la inscripción Haftl- Krankenbau. Chirurgiche, el lugar en el que el “ángel de la muerte”, el tristemente famoso doctor Mengele, realizaba sus horribles experimentos en mujeres embarazadas y niños, sobre todo gemelos. Cerrado también el acceso al bloque 11, donde murió san Maximiliano Kolbe, “el franciscano polaco que murió voluntariamente para salvar la vida de otro prisionero” como se lee en un letrero fuera del edificio.
Sin embargo, hay placas, fotografías, serigrafías, expuestas a lo largo del recorrido junto a pequeñas inscripciones que cuentan el horror allí vivido. Y está el alambre de espinas que rodea todo el campo y recuerda la dimensión de opresión que vivían esas personas, ilusas de falsas promesas de libertad. Caminando se pueden ver pequeños detalles, como una rosa que descansa en el panel que representa los rostros de los 19 prisioneros polacos ahorcados públicamente en la llamada “plaza del llamamiento”. Un lugar ahora cubierto de verde, pero en el pasado manchado de sangre de los prisioneros castigados con el fusilamiento.

Auschwitz-Birkenau- ZENIT - SC

Auschwitz-Birkenau- ZENIT – SC

También hay una rosa enganchada entre las cadenas de la “Puerta de la muerte”, la puerta que se asoma hacia las antiguas vías de tren de Birkenau. Es ahí donde se siente un puño en el estómago: si Auschwitz ha sido reconstruida con la apariencia de un museo a cielo abierto,  Birkenau, Auschwitz 2, permanece tal como era. Es decir, como cuando acogía a más de 100 mil personas –no solo judíos, sino también polacos, prisioneros soviéticos y gitanos– para conducirles a la muerte. Muerte que se producía a través de la cruel invención que fueron las cámaras de gas, donde en unos 30 minutos eran asesinadas cientos de personas consideradas incapaces para el trabajo. Era la llamada “solución final” que se consumó en el 1944-1945.
De todo esto solo quedan escombros: de los hornos crematorios hay solo un esqueleto de la estructura y las cenizas de las víctimas se conservan en una urna o bajo lápidas de mármol.
Impresiona de forma particular el Crematorium IV, el único horno que saltó por los aires gracias a los judíos del Sonderkommando, una sección especial destinada a vaciar las cámaras de los cuerpos gaseados. El 7 de octubre de 1944, en una impetuosidad de valentía, los prisioneros organizaron la única revuelta armada que Birkenau recuerda, prendiendo fuego a la estructura y haciéndola explotar. Por esta acción, fueron asesinados 450 de ellos.
Cada una de las piedras de este campo, que si no fuera por el alambre de espinas parecería una vieja fábrica como tantas otras en Polonia, esconde historias de vidas brutalmente arrebatadas. Todas ellas son contadas en el museo, etapa final de visita, donde actualmente en la fachada se ve un imagen del papa Francisco sonriente. La única sonrisa que se encuentra a lo largo de los 8 km.
Aquí ha estado esta mañana el Santo Padre y ha tenido ocasión de saludar a 25 “Justos entre las naciones”, personas que sin ser judías pusieron en riesgo su vida por salvarles de la persecución. Entre ellos estaba sor Janina Kierstan, superiora de las Hermanas Franciscanas de la Familia, la orden que salvó a más de 500 pequeños judíos gracias a la obra de la entonces provincial sor Matylda Getter, definida por eso como la “madre” de los niños del gueto de Varsovia.
Mientras el Papa rezaba ante las lápidas con inscripciones en las distintas lenguas de las víctimas de este lugar, el rabino jefe de Polonia cantaba en hebreo el salmo 130. Después lo ha leído en polaco don Stanisław Ruszała, pastor de la parroquia de Markowa, provincia de la actual región de Podkarpackie. En ese pueblo vivía la familia Ulma: Józef y Wiktoria y sus siete hijos, contando el último que la mujer llevaba en su vientre. Todos ellos fueron exterminados por nazis con la “culpa” de haber salvado judíos. En la casa de los Ulma, a pesar de la extrema pobreza y los riesgos, habían refugiado a 8 judíos de las casas vecinas. Les denunció un tal Włodzimierz Leś, oficial de la marina de Łańcut. Al amanecer del 24 de marzo de 1944, cinco gendarmes alemanes y varios policías llegaron frente a la casa de los Ulma, guiados por el teniente Eilert Dieken. Primero dispararon a los judíos y después a Józef y Wiktoria, que en el momento de la ejecución iba a dar a luz. Poco después, Dieken decidió exterminar también a los hijos de la pareja. En pocos minutos, 17 personas perdieron la vida. En 1995, los Ulma fueron reconocidos como “Justos” y en el 2003 se inició el proceso para la causa de beatificación en la diócesis de Przemyśl, todavía en proceso en el Vaticano.
Una historia de sacrificio como la de Maximiliano Kolbe, el franciscano que dio su vida por la de un padre de familia. En el día en el que se cumplen 75 años de su condena, el Santo Padre ha rezado en la celda en la que le dejaron morir de hambre.
Entre los supervivientes que hoy han saludado y abrazado al papa Francisco, estaba Helena Dunicz Niwinska, de 101 años y que durante esta JMJ ha puesto a disposición su casa para alojar peregrinos. Marcada con el número 64118, Helena, ex violinista, fue deportada en el año 1944 junto a su madre, que murió dos meses después. En el campo fue miembro de la orquesta, experiencia que cuenta en su libro Una de las chicas en la banda publicado en el 2013. Junto a ella estaba Alojzy Fros, arrestado como conspirador como el profesor Wacław Dlugoborski de Varsovia, que consiguió huir durante una evacuación y que ahora es el encargado del Museo Auschwitz-Birkenau. Escapó también Zbigniew Kaczkowski, arrestado en 1943 bajo el falso nombre de Kaczanowski, preso en el bloque 11. También Stefan Lesiak, liberado en Buchenwald en 1945, y Valentina Nikodem deportada a Auschwitz con su madre porque el padre mató un policía de la gestapo en Lodz. En el campo, Valentina ayudó a muchas mujeres a dar a luz, y fue nombrada “madrina” de muchos niños. Marian Majerowicz fue la única superviviente de su familia, liberada durante la “marcha de la muerte”, y hoy es la presidenta de la asociación de los judíos veteranos y víctimas de la Segunda Guerra mundial en Varsovia.

La UCV-TV transmitirá en vivo Misa de clausura de la JMJ en Cracovia, este domingo 31 de julio a las 4:00 AM

Hermanos,

Paz y Bien !!!

La UCV-TV transmitirá en vivo Misa de clausura de la JMJ en Cracovia, este domingo 31 de julio a las 4:00 AM (trasnoche del sábado), el canal de televisión emitirá la eucaristía que presidirá el Sumo Pontífice desde Polonia, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud 2016.

En vivo y en directo desde Polonia UCV-TV transmitirá para todo el país la eucaristía de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia que presidirá el Papa Francisco. La Santa Misa se celebrará en el Campo de la Misericordia de Cracovia y reunirá a cientos de miles de jóvenes que han estado viviendo esta jornada desde el martes 26 de julio.

De esta manera y en algo pocas veces visto a través de televisión abierta, los chilenos podrán seguir totalmente en vivo cada momento de la eucaristía.

Les solicitamos a cada uno de ustedes difundir esta actividad.

 

Fraternalmente,

Movimiento Laicos Capuchinos.

Comentario al evangelio de hoy viernes 29 de julio de 2016

Texto del Evangelio (Mt 13,54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Comentario al evangelio de hoy :
Rev. D. Jordi POU i Sabater
(Sant Jordi Desvalls, Girona, España)

Hoy, como ayer, hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. En el caso de Jesús, san Juan Crisóstomo comenta: «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’». Jesús conocía bien a aquellos que en vez de escucharle se escandalizaban de Él. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.

Nosotros —que no podemos hacer milagros ni tenemos la santidad de Cristo— no provocaremos envidias (aun cuando en ocasiones pueda suceder si realmente nos esforzamos por vivir cristianamente). Sea como sea, nos encontraremos a menudo, como Jesús, con que aquellos a quienes más amamos o apreciamos son quienes menos nos escuchan. En este sentido, debemos tener presente, también, que se ven más los defectos que las virtudes y que aquellos a quienes hemos tenido a nuestro lado durante años pueden decir interiormente: —Tú que hacías (o haces) esto o aquello, ¿qué me vas a enseñar a mí?

Predicar o hablar de Dios entre la gente de nuestro pueblo o familia es difícil pero necesario. Hace falta decir que Jesús cuando va a su casa está precedido por la fama de sus milagros y de su palabra. Quizás nosotros también necesitaremos, un poco, establecer una cierta fama de santidad fuera (y dentro) de casa antes de “predicar” a los de casa.
San Juan Crisóstomo añade en su comentario: «Fíjate, te lo ruego, en la amabilidad del Maestro: no les castiga por no escucharle, sino que dice con dulzura: ‘Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio’ (Mt 13,57)». Es evidente que Jesús se iría triste de allí, pero continuaría rogando para que su palabra salvadora fuera bien recibida en su pueblo. Y nosotros (que nada habremos de perdonar o pasar por alto), lo mismo tendremos que orar para que la palabra de Jesús llegue a aquellos a quienes amamos, pero que no quieren escucharnos.

EDD. viernes 29 de Julio de 2016

Viernes de la decimoséptima semana del tiempo ordinario.
Santa Marta
Memoria obligatoria
Color: blanco

http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2016-07-29
Primera lectura
Todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la casa del Señor.
Lectura del libro de Jeremías    26,1-9
Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor:
“Así habla el Señor: Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que Yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola.  Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces Yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor: Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que Yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que Yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces Yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra”.
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor. Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: “¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada”.
Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la Casa del Señor.
Salmo responsorial    68, 5. 8-10. 14
R/. ¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!
Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!
Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.
Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.
Aclamación al Evangelio     1Pe 1, 25
Aleluya.
La Palabra del Señor permanece para siempre. Ésta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia. Aleluya.
Evangelio
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿De dónde le vendrá todo esto?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    13, 54-58
Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
“¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
 

“Queridos jóvenes, ¡finalmente nos encontramos!”

Texto completo de las palabras del papa Francisco a los jóvenes en el parque de Blonia, en Cracovia.

 VIAJES  PONTIFICIOS

JMJ: los jóvenes en el Parque Blonia, en el primer encuentro general con el papa Francisco

JMJ: Los Jóvenes En El Parque Blonia, En El Primer Encuentro General Con El Papa Francisco

(ZENIT – Roma).- ¡Finalmente nos encontramos! exclamó el papa Francisco al dirigir sus palabras a los cientos de miles de jóvenes que le esperaban en el Parque Blonia, a pocos kilómetros del centro de Cracovia. De hecho el Santo Padre había tenido ayer miércoles dos encuentros parciales con los jóvenes: en video con ‘La fiesta de los italianos’, y desde el balcón del Palacio Arzobispal.
Hoy por la mañana en cambio fue la misa ante miles de personas en el Santuario de Czestochowa, pero este es el primer encuentro con la totalidad de los jóvenes, unos 600 mil según se ha calculado.
El Papa en sus palabras agradeció a san Juan Pablo II “que soñó e impulsó estos encuentros” y recordó que “Jesús es quien nos ha convocado” y nos enseña: “Felices aquellos que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor de sí a los demás”.

Francisco en el parque Blonia

Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, este es capaz de actos verdaderamente grandiosos, dijo. En campo es triste encontrar a jóvenes que parecen haberse «jubilado» antes de tiempo, que «tiraron la toalla» antes de empezar el partido. Y de otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el «vértigo», de caminos oscuros, lo que acaban pagando caro.
¿Vértigo alienante o fuerza de la gracia? Para ser plenos hay una respuesta se llama Jesucristo, dijo. El Papa concluyó sus palabras invitando a pedirle al Señor: Lánzanos a la aventura de la misericordia de construir puentes y derribar muros, de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida.
 
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Queridos jóvenes, muy buenas tardes.
Finalmente nos encontramos. Gracias por esta calurosa bienvenida. Gracias al Cardenal Dziwisz, a los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y a todos aquellos que los acompañan. Gracias a los que han hecho posible que hoy estemos aquí, que se la «han jugado» para que pudiéramos celebrar la fe. O sea, celebrar la fe. Hoy nosotros aquí todos juntos estamos celebrando la fe.
En esta, su tierra natal, quisiera agradecer especialmente a san Juan Pablo II, que soñó e impulsó estos encuentros. Desde el cielo nos está acompañando viendo a tantos jóvenes pertenecientes a pueblos, culturas, lenguas tan diferentes con un solo motivo: celebrar a Jesús que está vivo en medio de nosotros. ¿Lo han entendido? Celebrar a Jesús que está vivo en medio de nosotros. Y decir que está vivo, es querer renovar nuestras ganas de seguirlo, nuestras ganas de vivir con pasión su seguimiento.
¡Qué mejor oportunidad para renovar la amistad con Jesús que afianzando la amistad entre ustedes! ¡Qué mejor manera de afianzar nuestra amistad con Jesús que compartirla con los demás! ¡Qué mejor manera de vivir la alegría del Evangelio que queriendo «contagiar» su Buena Noticia en tantas situaciones dolorosas y difíciles!
Jesús es quien nos ha convocado a esta 31 Jornada Mundial de la Juventud; es Jesús quien nos dice: «Felices los misericordiosos, porque encontrarán misericordia» (Mt 5,7). Felices aquellos que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor de sí a los demás. Lo mejor, no lo que le sobra, lo mejor.
Queridos jóvenes, en estos días Polonia, esta noble tierra se viste de fiesta; en estos días Polonia, quiere ser el rostro siempre joven de la Misericordia. Desde esta tierras con ustedes y también unidos a tantos jóvenes que hoy no pueden estar aquí, pero que nos acompañan a través de los diversos medios de comunicación, todos juntos vamos a hacer de esta jornada una auténtica fiesta Jubilar, en este jubileo de la Misericordia.
En los años que llevo como obispo he aprendido una cosa, he aprendido tantas pero una quiero decirla ahora: no hay nada más hermoso que contemplar las ganas, la entrega, la pasión y la energía con que muchos jóvenes viven la vida. Esto es hermoso.
¿Y de dónde viene esta belleza? Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, estos son capaces de actos verdaderamente grandiosos. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus deseos y sus ganas de rebelarse contra todos aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar. A quienes llamo los ‘quietistas’, nada se puede cambiar. No, los jóvenes tienen esa fuerza para oponerse a estos. Pero algunos no están seguro de esto. Y les pregunto ¿Yo les pregunto,  las cosas se pueden cambiar?
Bien. Es un regalo del cielo poder verlos a muchos de ustedes que, con sus cuestionamientos, buscan hacer que las cosas sean diferentes. Es lindo, y me conforta el corazón, verlos tan exhuberantes. La Iglesia hoy les mira, diré aún más, el mundo hoy les mira y quiere aprender de ustedes para renovar su confianza en que la Misericordia del Padre tiene rostro siempre joven y no deja de invitarnos a ser parte de su Reino, que es un Reino de alegría, de felicidad que siempre nos lleva adelante. Es un Reino capaz de darnos la fuerza de cambiar las cosas. Me he olvidado, ¿Las cosas se pueden cambiar? … De acuerdo…
Conociendo la pasión que ustedes le ponen a la misión, me animo a repetir: la misericordia siempre tiene rostro joven. Porque un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos. Un corazón misericordioso sabe ser refugio para quienes nunca tuvieron casa o la han perdido; sabe construir hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión.
Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante. Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, es decir mañana, es decir compromiso, es decir confianza, apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños. ¿Pero ustedes son capaces de soñar?…
Y cuando el corazón está abierto y es capaz de soñar hay lugar para la misericordia, hay lugar para acariciar a quienes sufren, hay lugar para ponerse al lado de quienes no tienen paz en el corazón o les falta lo necesario para vivir, o les falta la cosa más linda, la fe. Misericordia, digamos juntos esta palabra, Misericordia, otra vez.., otra vez para que el mundo sienta…
También quiero confesarles otra cosa que aprendí en estos años. No quiero ofender a nadie. Me genera dolor encontrar a jóvenes que parecen haberse «jubilado» antes de tiempo. Esto me causa dolor, jóvenes que parece se fueron en pensión a los 23, 24 o 25 años. Me genera dolor. Me preocupa ver a jóvenes que «tiraron la toalla» antes de empezar el partido. Que se han rendido sin haber comenzado a jugar. Me causa dolor ver a jóvenes que caminan con rostros tristes, como si su vida no valiera. Son jóvenes esencialmentes aburridos… y aburridores de los otros, y esto me causa dolor.
Es difícil, y a su vez cuestionador, por otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el «vértigo», o de sensación de sentirse vivos por caminos oscuros, que al final terminan «pagando»…y lo pagan caro. Piensen a muchos jóvenes que ustedes conocen y eligieron este camino.  Hace pensar cuando se ve que hay jóvenes que pierden hermosos años de su vida y sus energías corriendo detrás de vendedores de falsas ilusiones, y los hay ¿verdad? vendedores de falsas ilusiones. (En mi tierra natal diríamos «vendedores de humo»), que les roban lo mejor de ustedes mismos, y esto me causa dolor. Estoy seguro que entre ustedes no los hay, pero quiero decirles que hay jóvenes pensionados, que tiran la toalla antes del partido y los que entran con los vértigos de las falsas ilusiones y acaban en la nada.
Por eso, queridos amigos, nos hemos reunidos para ayudarnos mutuamente, porque no queremos dejarnos robar lo mejor de nosotros mismos, no queremos permitir que nos roben las energías, la alegría, los sueños con falsas ilusiones.
Queridos amigos, les pregunto: ¿Quiéren para sus vidas ese vértigo alienante o quieren sentir esa fuerza que los haga sentirse vivos, plenos? ¿Vértigo alienante o fuerza de la gracia?, qué quieren, ¿vértigo alienante o fuerza de plenitud?  No se escucha bien…
Para ser plenos, para tener fuerza renovada, hay una respuesta, que no se vende, que no se compra, una respuesta que no es una cosa, que no es un objeto: es una persona y se llama Jesucristo. Un aplauso…
Me pregunto, ¿Jesucristo se puede comprar?…  ¿Se vende en los negocios?…  Jesucristo es un don, un regalo del Padre, el don de Nuestro Padre. Todos: Jesucristo es un don… Es un regalo del Padre…
Jesucristo es quien sabe darle verdadera pasión a la vida, Jesucristo es quien nos mueve a no conformarnos con poco y a dar lo mejor de nosotros mismos; es Jesucristo quien nos cuestiona, nos invita y nos ayuda a levantarnos cada vez que nos damos por vencidos. Es Jesucristo quien nos impulsa a levantar la mirada y a soñar alto.
Pero padre, alguien podrá decirme que es tan difícil y soñar alto, que están difícil estar siempre en subida. Padre soy débil, caigo, me esfuerzo pero acabo abajo. Los alpinos cuantos unen las montañas cantan una canción hermosa que dice así: en el arte de subir lo importante no es no caer, sino no quedarse caído. Si tú eres débil o caes, mira un poco hacia lo alto y está la mano tendida de Jesús que te dice levántate y ven conmigo. Y si sucede otra vez, también. Y si sucede otra vez, también. Pedro una vez le preguntó al Señor, ¿Señor pero cuantas veces? y le dijo setenta veces siete. La mano de Jesús está siempre tendida para levantarnos cuando caemos. ¿Lo han entendido?
En el Evangelio hemos escuchado que Jesús, mientras se dirige a Jerusalén, se detiene en una casa –la de Marta, María y Lázaro– que lo acoge. De camino, entra en su casa para estar con ellos; las dos mujeres reciben al que saben que es capaz de conmoverse. Las múltiples ocupaciones nos hacen ser como Marta: activos, distraídos, constantemente yendo de acá para allá…; pero también solemos ser como María: ante un buen paisaje, o un video que nos manda un amigo al móvil, nos quedamos pensativos, en escucha.
En estos días de la JMJ, Jesús quiere entrar en nuestra casa; en tu casa, e mi casa. En el corazón de cada uno de nosotros. Quiere entrar y verá nuestras preocupaciones, en nuestro andar acelerado, como lo hizo con Marta… y esperará que lo escuchemos como María; que, en medio del trajinar, nos animemos a entregarnos a él. Que sean días para Jesús, dedicados a escucharnos, a recibirlo en aquellos con quienes comparto la casa, la calle, el club o el colegio.
Y quien acoge a Jesús, aprende a amar a Jesús. Entonces él nos pregunta si queremos una vida plena y yo en su nombre les pregunto: ¿Quieren una vida plena?…  Empieza desde ahora a dejarte conmover porque la felicidad germina y aflora en la misericordia: esa es su respuesta, esa es su invitación, su desafío, su aventura, la misericordia.
La misericordia tiene siempre rostro joven; como el de María de Betania sentada a los pies de Jesús como discípula, que se complace en escucharlo porque sabe que ahí está la paz. Como el de María de Nazareth, lanzada con su «sí» a la aventura de la misericordia, y que será llamada bienaventurada por todas las generaciones, llamada por todos nosotros «la Madre de la Misericordia».Invoquémosla todos juntos: María Madre de misericordia. Todos: María Madre de misericordia…
Ahora  cada uno repita en su corazón en silencio: Señor, lánzanos a la aventura de la misericordia. Lánzanos a la aventura de construir puentes y derribar muros, sean cercos o alambrados, lánzanos a la aventura de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida. Lánzanos a acompañar a aquellos que no te conocen y decirle lentamente y con tanto respeto tú nombre y el porqué de nuestra fe.
Impúlsanos a la escucha, como María de Betania, de quienes no comprendemos, de los que vienen de otras culturas, de otros pueblos, incluso de aquellos a los que tememos porque creemos que pueden hacernos daño. Haznos volver nuestra mirada, como María de Nazareth con Isabel, a nuestros ancianos a nuestros abuelos para aprender de su sabiduría.
Les pregunto ¿ustedes hablan con sus abuelos?, ¿así así?… Busquen a sus abuelos, ellos tienen sabiduría sobre la vida y les dirán cosas que conmoverán vuestros corazones.
Aquí estamos, Señor. Envíanos a compartir tu Amor Misericordioso. Queremos recibirte en esta Jornada Mundial de la Juventud, queremos afirmar que la vida es plena cuando se la vive desde la misericordia, y que esa es la mejor parte, es la parte más dulce, y es la parte que nunca nos será quitada. Amén.
Fuente :    https://es.zenit.org/articles/queridos-jovenes-finalmente-nos-encontramos/

En el saludo de la noche, el Papa invita a los jóvenes a ‘hacer ruido y crear puentes’

Después del directo durante la fiesta de los italianos, saludó a los jóvenes desde la ventada del arzobispado.

El Papa en Polonia - @Osservatore Romano

El Papa En Polonia – @Osservatore Romano

(ZENIT – Cracovia).- El papa Francisco fue recibido con un fuerte aplauso al aparecer en vídeo en directo durante la ‘Fiesta de los Italianos’ organizada, como es tradición, por los obispos de este país durante cada Jornada Mundial de la Juventud.
A través de las cámaras de TV 2000, el Papa saludó personalmente al concluir la jornada del miércoles, a los más de 90 mil jóvenes que vinieron a Cracovia desde toda Italia y que se reunieron en la explanada del santuario de la Divina Misericordia.
Respondió a tres de ellos, primero a una joven sobre el accidente de trenes que se registró en el sur de Italia, en Andria.  “Lo que te ha sucedido es una herida” respondió el Pontífice. “Lo que has sufrido no te permite estar bien”, y añadió que “la vida está llena de cicatrices”.
Así, le explicó que con estas cicatrices y con el recuerdo de los que no están más deberá tomar el tren cada día. Entretanto es necesario “ir hacia adelante con las cosas bellas y feas de la vida”. Francisco dirigió entonces su pensamiento a tantos jóvenes que “no son capaces de llevar adelante la propia vida, y que se dejan arruinar por las drogas”.
El obispo de Roma animó también a Andrea, una joven de 15 años, que llegó a Italia hace seis años y que sus compañeros se burlaban de ella porque no sabía hablar bien el italiano. Una situación que llevó a la joven a pensar incluso en el suicidio.
“Un problema muy común entre los adultos y niños” dijo el Papa es “la crueldad”. Una actitud que está en la base de todas las guerras, que también pueden tenerla los niños, “que hiere, como en tu caso, la dignidad y la nacionalidad”. Es un tipo de terrorismo que destruye, pero que no destruye a quien lanza la bomba, dijo.
“Tú has elegido el camino justo, el del silencio y de la paciencia” le dijo a la joven que lamentaba su incapacidad de perdonar. Y al mismo tiempo, señaló Francisco, hay que evitar “responder con otras cosas feas”. Como Jesús, que era “manso de corazón”.
Un tercer joven le planteó al Papa el odio del atentado de Múnich. A lo que respondió: “La paz construye puentes, el odio murallas”. Y “cuando hay puentes, el odio puede ser desplazado porque yo puedo escuchar al otro, hablar con el otro”. Cuando le das la mano a un amigo construyes un puente humano, cuando lo golpeas construyes un muro, dijo. E invitó a los miles de jóvenes a que se tomen de la mano, para “crear puentes humanos”.
Pocos minutos después el Papa se asomó a la ventana del arzobispado de Cracovia. También es esta una cita fija en la JMJ, que nació espontáneamente como gesto de cariño de los jóvenes hacia el sucesor de Pedro.
Recibido por los coros de ‘viva el Papa’, Francisco les dijo: “Les veo con mucho entusiasmo y alegría”, si bien quiso recordar a un joven de 22 años, Maciej Ciešla, voluntario de la JMJ que falleció de cáncer el mes pasado. El mismo que había dibujado las banderas e imágenes de los santos patronos de la Jornada y en este trabajo había reencontrado su fe. Quería llegar hasta la fecha de la JMJ, pero se fue el 2 de julio. “Les ha hecho un gran bien a todos” recordó. E invitó a guardar un minuto de silencio por él.
“Alguien podrá pensar –subrayó el Papa– que este joven nos arruina la noche. Pero es la verdad y tenemos que acostumbrarnos a las cosas buenas y feas, así es la vida queridos jóvenes”. Y pidió “un aplauso” para este amigo que un día encontraremos.
Y citando al papa Wojtyla, concluyó: “No tengan miedo, Dios es grande. Dios es bueno”. Y al despedirse les recomendó: “Ahora los saludo, mañana nos vemos”. Y añadió que el deber de los jóvenes es el de “hacer ruido toda la noche…”. “Y hagan ver la alegría cristiana, la alegría que el Señor da de ser una comunidad que sigue a Jesús”.

Częstochowa, santuario de gran esperanza.

Este lugar de culto mariano, dedicado a la Virgen Negra y de larga tradición, ha recibido la visita de los tres últimos Pontífices.

Santuario de Czestochowa

Santuario De Czestochowa (Wiki Commons – Jerzy Strzelecki Cc )

(ZENIT – Roma).- El papa Francisco ha visitado este jueves por la mañana el santuario mariano de Jasna Góra, en Częstochowa, uno de los centros de culto católico más importante de Polonia. Se calcula que cada año peregrinan hasta este lugar más de 4 millones de personas. En Jasna Góra (Monte claro) está el icono de la Virgen de Częstochowa, conocida también como la Virgen Negra, tan querida y representativa del pueblo polaco.
El lugar fue fundado por Luis I de Hungría y el príncipe Ladislao de Opole y el santuario está al cuidado, desde entonces, de la orden húngara de los paulinos. Según la tradición, esta imagen de la Virgen fue pintada por san Lucas el Evangelista. Aunque las investigaciones la datan en la época bizantina.
Así, cuenta la tradición que la imagen fue llevada por el emperador Constantino de Jerusalén a Constantinopla y fue depositada en el templo local. Seis siglos más tarde, el príncipe Ruteno Lev, encantado por la belleza de Nuestra Señora, quiso llevar la pintura a su país. Por ello, el emperador le regaló la pintura que desde entonces fue venerada en Rusia. Durante las guerras en Rusia protagonizadas por Casimiro el Grande, después continuadas por Luis de Hungría, la pintura fue escondida en el castillo de Bełż, Ucrania. Finalmente, en 1382 la pintura fue encontrada por el príncipe Ladislao de Opole, quien al haber vencido al enemigo la llevó a Częstochowa, para dejarla al cuidado de los monjes paulinos.
Fue en 1430, cuando durante la guerra de los Husitas, el icono fue profanado a golpe de espada, tanto que a día de hoy son todavía visibles las marcas en su rostro. En las primeras décadas del siglo XVII, para proteger el monasterio, se construyó una fortaleza. En 1655 resistió durante dos meses al asedio del ejército sueco. En los años 1770 y 1771 fue invadida por tropas rusas y en 1809 resistió al asedio de los austriacos, pero cuatro años más tarde fue ocupado por el ejército ruso. En este periodo de guerras e invasiones en Europa, Polonia fue dividida por primera vez. Después de la segunda partición en 1793, Częstochowa fue tomada por los prusianos. En 1795, cuando Polonia fue partida por tercera vez entre tres invasores – Austria, Prusia y Rusia- Polonia desapareció del mapa de Europa por más de 120 años.
Y en este período tan trágico para la nación, Jasna Góra cumplió el papel de eslabón entre las tres partes separadas del país.
El 27 de julio de 1920, enfrentando la invasión del ejército bolchevique, el episcopado polaco reunido en Jasna Góra, proclamó a la Virgen María, Reina de Polonia. Cuando el ejército ruso se acercó a Varsovia en su victoriosa marcha, miles de polacos visitaron a su Reina para pedirle la victoria denominada como “el Milagro en el Río Vístula” que fue atribuido a la intervención de Santa María.
De este modo, este lugar se ha convertido en centro de devoción para todo los polacos, incluido, como no podía ser de otra manera, el papa polaco. Un joven Karol Wojtyła, en 1936, partió de Cracovia en peregrinación hasta Jasna Góra junto con una multitud de más de 20.000 estudiantes universitarios, en la que clamaban su deseo de construir una nueva Polonia con la ayuda de la Virgen María.
El 4 de junio de 1979, ya como Juan Pablo II, el primer papa polaco en la historia de la Iglesia, llegó a Jasna Góra nombrándola “santuario de Gran Esperanza”. Wojtyła, durante su pontificado, viajó a Polonia en 7 ocasiones, aunque no en todas ellas visitó el santuario.
También acudió a Częstochowa Benedicto XVI, en mayo del 2006, donde se reunió en el santuario con religiosos, religiosas, seminaristas y representes de los movimientos y de la vida consagrada. Ahora, 10 años más tarde, la Virgen Negra ha recibido nuevamente la visita del sucesor de Pedro. El papa Francisco ha celebrado la misa, en presencia de unas 300 mil personas, con ocasión del 1050º aniversario del Bautismo de Polonia.