Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy martes 07 de febrero de 2017

Amar con todo el corazón.

V Martes de Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Por: H. Rubén Tornero, LC 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64292/amar-con-todo-el-corazon.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, graciaspor este momento que me regalas para poder estar contigo. Tú bien sabes lo que hay en mi corazón. En tus manos pongo todo lo que soy y todo cuanto tengo. Sé muy bien que Tú me recibes y me amas tal cual soy; lo creo, pero sé Tú mismo el soporte de mi fe. A Ti te confío todos mis planes y temores, todas mis risas y mis lágrimas, sé muy bien que nunca me abandonarás, pero concédeme la esperanza que necesito para jamás abandonarte. Sólo Tú puedes llenar toda la sed de amor que mi corazón tiene. Concédeme que nunca me detenga, que mi corazón te desee cada día más y que nunca me canse de buscarte hasta el día en que te pueda amar de manera plena en el cielo. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
Jesús les contestó: “Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos.Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.
Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. y: El que maldiga su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús mío, en mi corazón todavía resuena el reproche que Tú les diriges a los fariseos: «este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». A primera vista me puede parecer que tus palabras son muy duras, pero que al final los fariseos se lo merecían. Podría quedarme con esa idea y pasar de largo sin prestar atención a la verdadera invitación que Tú le haces a los fariseos: ámenme con todo el corazón.
A veces se me olvida que Tú también amabas a los fariseos. No los considerabas tus enemigos, sino personas amadas por Ti que merecían tanto amor de parte tuya como yo. Si los corriges no es porque quieras fastidiarlos, sino para que ellos también puedan corresponder a tu infinito amor.
Les haces ver, Jesús, que Tú los amas no por lo que hacen, sino por lo que son: Tus hijos. Intentas mostrarles que es importante hacer cosas (purificar las jarras, lavarse hasta el codo…) pero que estas cosas no sirven para nada si no son la respuesta de un corazón que se sabe amado por Ti.
Esto es lo que también me quieres decir a mí. Quieres en primer lugar que yo me sepa amado por Ti, y que en mi corazón se grabe a fuego estas palabras: «Te amo y nada puede hacer que deje de hacerlo».
En segundo lugar, quieres que todo lo que yo haga (ir a la Iglesia, ayudar a los pobres…) sea una amorosa respuesta al infinito amor que me tienes.

«Pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen Santa, de darnos un corazón puro, libre de toda hipocresía, este es el adjetivo que Jesús dice a los fariseos: ‘hipócritas’, porque dicen una cosa y hacen otra. Libres de toda hipocresía para que así seamos capaces de vivir según el espíritu de la ley y alcanzar su fin, que es el amor».
(Ángelus de S.S. Francisco, 30 de agosto de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a ofrecer todos mis actos por la persona que más lo necesite y trataré de recordarla durante el día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. martes 07 de febrero de 2017.

Martes de la quinta semana del tiempo ordinario.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170206

Libro de Génesis 1,20-31.2,1-4a.
Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo».
Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra».
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió.
Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió.
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.
Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.
Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo,
Salmo 8,4-5.6-7.8-9.
Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.
Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.
Evangelio según San Marcos 7,1-13.
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?».
El les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres».
Y les decía: «Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
En cambio, ustedes afirman: ‘Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte…’
En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!».
Comentario del Evangelio por Santo Tomás de Aquino (1225-1274), dominico, teólogo, doctor de la Iglesia. Oración diaria ante el crucifijo.
«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí»
Que no desee nada que esté fuera de ti… Dame a menudo llevar mi corazón hacia ti y, cuando falto, medir mi falta con dolor, con un firme propósito de corregirme. Dame, Señor Dios, un corazón vigilante que ningún pensamiento de curiosidad me arrastre lejos de ti; un corazón noble que ningún afecto indigno lo rebaje; un corazón recto que ninguna intención equivoca desvíe; un corazón firme que ninguna adversidad rompa; un corazón libre que ninguna pasión violenta lo domine.
Concédeme, Señor, Dios mío, una inteligencia que te conozca, una atención que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te complazca, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al fin te posea. Concédeme, a través de la penitencia, estar afligido por lo que tú has soportado, hacer servir, en el camino, los bienes que me has concedido por gracia, gozar de tus gozos sobre todo en la patria por la gloria. A ti que, siendo Dios, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

El Papa en Sta. Marta invita a ser “esclavo del amor”

En la homilía de este lunes, el Santo Padre advierte sobre buscar refugio en la rigidez de los mandamientos.
•6 febrero 2017•Redaccion•El papa Francisco
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-invita-a-ser-esclavo-del-amor/
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Los rígidos tienen “miedo” de la libertad que Dios nos da, tienen “miedo del amor”. Así lo ha asegurado el Santo Padre en la misa de este lunes celebrada en Santa Marta. De este modo, ha querido recordar que el cristiano es “esclavo” del amor, no del deber, y ha invitado a los fieles a no esconderse en la “rigidez” de los mandamientos.
“¡Dios mío, qué grande eres!”. El Pontífice ha desarrollado su homilía haciendo referencia al Salmo 103, un “canto de alabanza” a Dios por sus maravillas.  En esta línea ha indicado que el Padre trabaja para hacer esta maravilla de la creación y para hacer con el Hijo esta maravilla de la re-creación. Al respecto, el Santo Padre ha contado que un vez un niño le preguntó qué hacía Dios antes de crear el mundo. “Amaba”, ha sido su respuesta.
Entonces, ¿por qué Dios creó el mundo? Simplemente –ha explicado– para compartir su plenitud, para tener alguien al que dar y con el que compartir su plenitud. Y en la re-creación, Dios envía a su Hijo para “re-colocar”: hace “de lo feo lo bello, del error lo verdadero, de lo malo lo bueno”.
El Santo Padre ha explicado también que cuando Jesús dice “El Padre siempre obra; también yo obro siempre”, los doctores de la ley se escandalizaron y querían matarlo por esto. ¿Por qué? Porque –ha respondido– no sabían recibir las cosas de Dios como don. Solamente “como justicia”. En vez de abrir el corazón al don, se escondieron, han buscado refugio en la rigidez de los mandamientos, que ellos habían multiplicado hasta 500 o más… Tal y como ha precisado el Papa, “no sabían recibir el don”. Y el don solamente se recibe “con la libertad”. Y estos rígidos tenían miedo de la libertad que Dios nos da, tenían miedo del amor.
“Te quiero mucho porque me has dado este don”. Esta es la oración de alabanza, la oración de alegría, la oración que nos da la alegría de la vida cristiana. “Y no esa oración cerrada, triste, de la persona que nunca sabe recibir un don porque tiene miedo de la libertad que siempre lleva consigo un don”, ha subrayado. Esclavos del deber, pero no del amor, ha lamentado. Al respecto, ha asegurado que cuando te conviertes en esclavo del amor, eres libre. Y esta es “una bella esclavitud”.
Finalmente ha invitado a preguntarse cómo recibimos la redención, el perdón que Dios nos ha dado, el hacerme hijo con su Hijo, con amor, con ternura, con libertad. ¿Lo hacemos con libertado o nos escondemos en la rigidez de los mandamientos cerrados, que siempre son más seguros, entre comillas, pero no da la alegría, porque no te hacen libre?.
Así, cada uno puede preguntarse cómo vive estas dos maravillas: “La maravilla de la creación y la todavía más maravilla de la re-creación”.

Comentario al evangelio de hoy lunes 06 de febrero de 2017

Reconocer la necesidad de Dios.

V Lunes de Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64286/reconocer-la-necesidad-de-dios.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Un día más en el que tengo la gracia de encontrarme contigo. Un día más en el que tengo la necesidad de estar contigo…gracias por este deseo de Ti, Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.
Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.
A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Uno de los actos más hermosos y humildes que existen es el de enamorarse, ya que implica que uno acepte que necesita de otra persona. Requiere saberse y aceptarse necesitado…requiere hacerse vulnerable y reconocerse perturbado ante la ausencia del amado.
Es un acto de humildad porque requiere mostrar lo que realmente uno es… requiere quitarse las vestiduras; quitar los mecanismos de defensa, mirarse a los ojos y decir: «sin ti no puedo hacer nada».
El reconocerme débil y enfermo ante Dios es un verdadero acto de amor. Sólo soy lo que soy bajo la mirada de Dios.
Este reconocimiento de necesidad de Dios es lo que me lleva a conocerme más profundamente y, ahí, ese conocimiento de lo que verdaderamente soy, me lleva a conocer, a experimentar más profundamente, más íntimamente a Dios. Me lleva a buscar a Dios más alegremente, más intensamente, a desear más hondamente tocarle, verle. A desear vivir con Él y en Él.
Señor Jesús, deseo con todo mi corazón poder vivir sólo bajo tu mirada, para así conocerme y conocerte cada día más.
Te necesito, Señor…Te amo, Señor.

«Dios creó el universo pero la creación no termina, Él continuamente sostiene lo que ha creado. En el Evangelio vemos la otra creación de Dios, la de Jesús, que viene a re-crear lo que ha sido estropeado por el pecado. Se ve a Jesús entre la gente, cuando le tocaban eran salvados, es la re-creación. Esta segunda creación es más maravillosa que la primera, este segundo trabajo es más maravilloso. Además, hay otro trabajo, el de la perseverancia en la fe que lo hace el Espíritu Santo.»
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de febrero de 2015, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscar tocar a Dios en mi prójimo a través de un acto de caridad oculta.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. lunes 06 de febrero de 2017.

Lunes de la quinta semana del tiempo ordinario

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170204
Libro de Génesis 1,1-19.
Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.
Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió.
Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas;
y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió.
Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;
y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió.
Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió.
La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años,
y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió.
Dios hizo los dos grandes astros – el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche – y también hizo las estrellas.
Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,
para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.
Salmo 104(103),1-2a.5-6.10.12.24.35c.
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.
Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
¡Bendice al Señor, alma mía!
Evangelio según San Marcos 6,53-56.
Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús,
y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.
En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.
Comentario del Evangelio por San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Sermón 306, passim.
«Los que tocaban el borde de su manto, se ponían sanos»
Todo hombre quiere ser feliz; no hay nadie que no lo quiera, y tan fuertemente, que lo desea por encima de todo. Aún más: todo lo que quiere además de esto, sólo lo quiere por eso. Los hombres van detrás de diferentes pasiones, uno ésta, el otro aquella; en el mundo hay también maneras distintas de ganarse la vida: cada uno escoge su profesión y la ejerce. Mas, cuando se comprometen en una forma de vida, todos los hombres actúan en ella buscando ser felices… ¿Qué cosa hay, pues, en esta vida capaz de hacer feliz, que todos la buscan pero que no todos la encuentran? Busquémosla…
Si pregunto a alguno: «¿Quieres vivir?», nadie estará tentado de contestarme: «No lo quiero»… Igualmente si pregunto: «¿Quieres vivir con buena salud?», nadie me responderá: «No quiero». La salud es un don precioso a los ojos del rico, y para el pobre es, a menudo, el único bien que posee… Todos están de acuerdo en amar la vida y la salud. Ahora bien, cuando el hombre goza de vida y de una buena salud, ¿se puede contentar con esto?…
Un joven rico preguntó al Señor: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17). Temía morir y no podía escapar de morir… Sabía que una vida con dolores y tormentos no es una vida, sino que más bien debería llamarse muerte… Sólo la vida eterna puede ser feliz. La salud y la vida de aquí abajo nadie os la asegura, teméis mucho perderla: llamad a eso «siempre temer» y no «siempre vivir»… Si nuestra vida no es eterna, si no puede eternamente llenar nuestros deseos, no puede ser feliz, e incluso no es una vida… Cuando entremos en aquella vida de allá, estaremos seguros que permaneceremos siempre en ella. Tendremos la certeza de poseer eternamente la verdadera vida, sin ningún temor, porque estaremos en el Reino del cual se ha dicho: «Y su reino no tendrá fin» (Lc 1,33).

Texto completo del ángelus, domingo 5 de febrero de 2017

El Papa invita a defender la vida desde el vientre materno hasta el fin de vida.
https://es.zenit.org/articles/texto-completo-del-angelus-domingo-5-de-febrero-de-2017/
El Papa en la oración del ángelus

El Papa en la oración del ángelus

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco rezó este domingo 5 de febrero el áungelus desde su estudio que da a la plaza de San Pedro, y delante de los miles de fieles y peregrinos allí reunidos recordó que “Jesús nos invita a ser un reflejo de su luz, a través del testimonio de las obras buenas”. Y en el día que en Italia se celebra la Jornada Mundial por la Vida con el tema “Mujeres y Hombres por la vida en la huella de Santa Teresa de Calcuta” invitó a defenderla porque sagrada, desde el vientre materno hasta el final de la vida y como respuesta a la cultura del descarte.
A continuación el texto del ángelus :
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En estos domingos la liturgia nos propone el así llamado Discurso de la montaña, en el Evangelio de Mateo. Después de haber presentado, el domingo pasado, las Bienaventuranzas, hoy pone en evidencia las palabras de Jesús que describen la misión de sus discípulos en el mundo (cfr. Mt 5,13-16). Él utiliza las metáforas de la sal y de la luz, y sus palabras están dirigidas a los discípulos de todo tiempo, por lo tanto, también a nosotros.
Jesús nos invita a ser un reflejo de su luz, a través del testimonio de las obras buenas. Y dice: “Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo”. (Mt 5,16). Estas palabras subrayan que nosotros somos reconocibles como verdaderos discípulos de Aquél que es Luz del mundo, no en las palabras, sino por nuestras obras.  En efecto, es sobre todo nuestro comportamiento que  – en el bien y en el mal – deja un signo en los demás.
Por lo tanto, tenemos una tarea y una responsabilidad por el don recibido: la luz de la fe, que está en nosotros por medio de Cristo y de la acción del Espíritu Santo, no debemos retenerla como si fuera de nuestra propiedad. En cambio, estamos llamados a hacerla resplandecer en el mundo, a donarla a los demás mediante las obras buenas. ¡Y cuánto tiene necesidad el mundo de la luz del Evangelio que transforma, cura y garantiza la salvación a quien lo recibe! Pero esta luz nosotros debemos llevarla con nuestras obras buenas.
La luz de nuestra fe, donándose, no se apaga sino que se refuerza. En cambio puede debilitarse si no la alimentamos con el amor y con las obras de caridad. Así la imagen de la luz se encuentra con aquella de la sal. En efecto, la página evangélica nos dice que, como discípulos de Cristo somos también “sal de la tierra” (v. 13).
La sal es un elemento que mientras da sabor, preserva el alimento de la alteración y de la corrupción – ¡en los tiempos de Jesús no había heladeras! Por lo tanto, la misión de los cristianos en la sociedad es aquella de dar “sabor” a la vida con la fe y el amor que Cristo nos ha donado y, al mismo tiempo, mantener lejos los gérmenes contaminantes del egoísmo, de la envidia, de la maledicencia, y demás.
Estos gérmenes arruinan el tejido de nuestras comunidades, que deben en cambio resplandecer como lugares de acogida, de solidaridad y de reconciliación. Para cumplir esta misión es necesario que nosotros mismos, en primer lugar, seamos liberados de la degeneración corruptiva de los influjos mundanos, contrarios a Cristo y al Evangelio; y esta purificación no termina nunca, debe ser realizada continuamente, hay que hacerla todos los días.
Cada uno de nosotros está llamado a ser luz y sal en el proprio ambiente de la vida cotidiana, perseverando en la tarea de regenerar la realidad humana en el espíritu del Evangelio y en la perspectiva de Reino de Dios. Que nos sea siempre de ayuda la protección de María Santísima, primera discípula de Jesús y modelo de los creyentes que viven cada día en la historia, su vocación y misión. Nuestra Madre, nos ayude a dejarnos siempre purificar e iluminar por el Señor, para transformarnos también en ‘s al de la tierra y luz del mundo’”.
El Santo Padre rezó el ángelus y después dijo:
 
“Queridos hermanos y hermanas,
hoy, en Italia, se celebra la Jornada por la Vida, sobre el tema “Mujeres y hombres por la vida en la huella de Santa Teresa de Calcuta”. Me uno a los Obispos italianos en el desear una valerosa acción educativa en favor de la vida humana. Cada vida es sagrada. Llevemos  adelante la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y al descenso demográfico; estamos cercanos y juntos rezamos por los niños que está en peligro de la interrupción del embarazo, como también por las personas en fin de vida: cada vida es sagrada. Para que nadie sea dejado solo y el amor defienda el sentido de la vida. Recordemos las palabras de Madre Teresa: “¡La vida es belleza, admírala; la vida es vida, defiéndela!”
Saludo a todos aquellos que trabajan por la Vida, a los docentes de las Universidades romanas y a quienes colaboran en la formación de las nuevas generaciones, para que sean capaces de construir una sociedad acogedora y digna de toda persona.
Saludo a todos los peregrinos, las familias, los grupos parroquiales y las asociaciones procedentes de diversas partes del mundo. En particular, saludo a los fieles de Viena, Granada, Melilla, Acquaviva delle Fonti y Bari; así como a los estudiantes de Penafiel (Portugal) y Badajoz (España).
A todos les deseo un feliz domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!”
(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual, Radio Vaticano)

EDD. sábado 04 de febrero de 2017.

Sábado de la cuarta semana del tiempo ordinario.

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170202

Carta a los Hebreos 13,15-17.20-21.
Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre.
Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque esos son sacrificios agradables a Dios.
Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho.
Que el Dios de la paz -el mismo que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de una Alianza eterna-
los capacite para cumplir su voluntad, practicando toda clase de bien. Que él haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.
Evangelio según San Marcos 6,30-34.
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Comentario del Evangelio por Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Comentario al Cantar de los cantares, II, 4, 17s
«Entonces se puso a enseñarles con calma»
«Indícame, amor de mi alma, dice la Esposa del Cantar, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía (v. 7). En el salmo veintidós creo que el profeta la pone bajo la guardia del mismo pastor y habla también del mismo lugar que la Esposa cuando dice: «El señor es mi pastor; nada me falta» (v. 1).  Sabía que los demás pastores, por pereza o inexperiencia, llevaban a sus ovejas a pastos más áridos. Por eso dice del Señor, que es el perfecto pastor: « En verdes praderas me recostar. Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas» (v.2). Con ello enseña que este pastor no sólo da a sus ovejas aguas abundantes, sino también sanas y puras, que les apagan la sed perfectamente…
Esta primera enseñanza dada por el pastor, es la de los principios; la siguiente se refiere al progreso y a la perfección. Acabamos de hablar de prados y de pastos verdes. Parece conveniente ver esto mismo en los evangelios. Encuentro allí a este buen pastor hablando del pasto de las ovejas: dice que él es el pastor pero también la puerta: «Quien entre por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos» (Jn 10,9). Es a él a quien la Esposa pregunta…  Llama «mediodía», ciertamente, a esos lugares secretos del corazón donde el Verbo divino concede al alma una luz más fuerte de ciencia. Pues al mediodía es el momento en que el sol alcanza el punto más alto de su recorrido. Pues si Cristo «Sol de justicia» (Ml 3,20), manifiesta a su Iglesia los secretos más sublimes de sus virtudes, le descubre también pastos agradables y lugares de reposo para mediodía.
Porque cuando ella está tan sólo a los principios de ser instruida y no recibe de él mas que los primeros principios del conocimiento, el profeta dice: «Dios la socorre por la mañana, al despuntar la aurora» (Sl 45,6). Pero como ella busca ahora unos bienes más perfectos y desea unas realidades superiores, pide le dé la luz del conocimiento a su mediodía.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 05 de febrero de 2017.

DOMINGO QUINTO DEL AÑO.

Isaías 58,7-10: el pueblo pretende agradar a Dios con ayunos y actos religiosos. El profeta insiste en la religión interior, que consiste en amar de verdad al oprimido, al necesitado. Esta es la religión que salva y diviniza al hombre.

Mateo 5,13-16: con dos figuras: sal y luz, se ilustran las exigencias que implica ser testigo de Cristo.

1.- Si el domingo pasado se echaba las bases de un auténtico discípulo: vivir la pobreza de espíritu y así hacer vida las Bienaventuranzas, hoy la Palabra comienza a graficar cómo debemos ser los discípulos del Reino de Dios. Lo que nos está pidiendo la Palabra es una autenticidad de vida. No podemos fingir ni ante Dios ni ante los hombres. Y todos estamos expuestos al peligro de caer en una religiosidad falsa, formalista, vana.

En tiempos del profeta el pueblo pretendió agradar a Dios con actos de culto y ayunos rigurosos. Pero olvidaron lo principal: las obras morales y humanas para con el prójimo. Incluso se hace una lista que viene a incluir las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, dar albergue al peregrino, etc. Esto es lo que salva al hombre, es decir, lo diviniza, lo transforma, lo hace luz, lo justifica. Sólo obrando así se llega a Dios y se pasa de la muerte a la vida.

2.- Cuando el Señor dice a sus discípulos, a nosotros, “Ustedes son la sal de la tierra…la luz del mundo”, está indicando cuál es la misión que tenemos. Tenemos la misión de ser Sal, es decir, condimento, preservante de corrupción, signo de hospitalidad, sabiduría, es decir, la que da el verdadero sabor a la vida. ¿Dónde? En la tierra, es decir, donde viven los hombres, todos los hombres.  De ser luz, es decir, resplandor de la presencia de Dios. En este sentido Jesús es la Luz, es decir, el resplandor de la gloria de Dios (Hebreos 1,3). El discípulo, por aceptar a Cristo es iluminado. ¿Dónde ser luz? En el mundo, donde no reina Dios, donde solamente reinan las tinieblas.

O sea, nos está poniendo la vara muy alta, ya que tenemos que aportar a la humanidad lo que a ésta falta: sabiduría, incorruptibilidad, luz divina. Pero nadie da lo que no tiene. Lo que nosotros no tenemos lo da Jesús, que es fuente de luz y vida.

3.- Nos damos cuenta que tenemos una tarea y un desafío muy grande. Porque tenemos que evitar que cunda la corrupción, tenemos que proporcionar el sabor auténtico, al Sabiduría a la humanidad. No podemos ser sosos, insípidos. Un cristianismo insípido estorba en la humanidad, hay que barrer con él.

Tenemos que aportar mucha luz en esta época que se caracteriza por el tremendo apagón cultural, valórico y de fe. ¡Cuidado! Algunos dicen: “La única iglesia que ilumina es la que arde”. Será por eso que nos queman las iglesias. No. La única iglesia que ilumina es la que tiene a Cristo y lo vive.

4.- Vivir a Cristo. ¿Cómo? Aquí resuena lo que nos dice Isaías: “si compartes tu pan…entonces despuntará tu luz”.

En estos días de tanta desgracia y dolor hemos visto brillar la luz. Ha brillado la luz en aquellos que dieron su vida por salvar a otros. Ha brillado la luz en aquellos que dejando la comodidad de las vacaciones han acudido a socorrer a los damnificados. Ha brillado la luz en aquellos que anónimamente han hecho donaciones para paliar tanta pérdida.

Bendito sea Dios porque todavía queda luz en nuestro medio, en los que han invertido mucho dinero para socorrer, en los países e instituciones que desinteresadamente han aportado con lo que tenían. En medio del caos ha brillado la luz.

Hoy nuestra Eucaristía ha de ser un grito de alabanza al Señor, Fuente de luz, porque ha hecho brillar la luz en donde menos lo esperábamos. Que así como se extinguen poco a poco los incendios forestales se encienda en los corazones la luz de la generosidad y el amor, que mana de Cristo, resplandor de la gloria del Padre.

                                                    Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 03 de febrero de 2017

Muerte de Juan el Bautista.
Tiempo Ordinario

No ser dobles como Herodes, elegir el bien en lugar del mal.
Por: P. Juan Pablo Menéndez
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/12850/cat/331/muerte-de-juan-el-bautista.html

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 14-29
Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas». Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado». Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.
Oración introductoria
Espíritu Santo santificador, creo, espero y confío en ti. Que esta oración me ayude a conocer la verdad y me fortalezca para no caer en las tentaciones del mundo que invitan al camino fácil, pero sin sentido.
Petición
Jesús, ayúdame a formar una conciencia recta y madura, abierta siempre al bien y a las inspiraciones del Espíritu Santo.
Meditación del Papa Francisco
Juan el Bautista comenzó su predicación en el periodo del emperador Tiberio, en el año 27-28 d.c., y la clara invitación que dirige a las personas que acudían a escucharlo, es preparar el camino para acoger al Señor, para enderezar las sendas torcidas de la vida a través de un cambio radical del corazón. Pero el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como el «Cordero de Dios» que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar a Jesús como el verdadero Mensajero de Dios, haciéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como nota final, el Bautista testifica con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, o sin ceder o darle la espalda, cumpliendo hasta el final su misión. San Beda, monje del siglo IX, en sus Homilías dice: San Juan por (Cristo) dio su vida, a pesar de que no recibió la orden de renegar de Jesucristo, le fue ordenado solo callar la verdad. Y no calló la verdad y por eso murió por Cristo, quien es la Verdad. Justamente, por el amor a la verdad, no reduce su compromiso y no tiene temor a dirigir palabras fuertes a aquellos que habían perdido el camino de Dios. (Benedicto XVI, 29 de agosto de 2012)..
Reflexión
Imagina por un momento que tu hermano de repente se casa con la mujer de tu mejor amigo. ¿Qué harías? Supongo que se lo echarías en cara diciéndole que no puede hacer eso, que está en contra de tus principios cristianos, además, si ella ya está casada, estará pecando de adulterio.
Algo parecido le ha sucedido a San Juan Bautista. En su caso no es su mejor amigo, sino el «rey» de Galilea. ¡Qué ejemplo daría a todos sus súbditos! Pues bien, Juan no sintió vergüenza al hacerle ver el mal que estaba haciendo y todas las consecuencias que tenía. Por eso el Rey lo mandó encarcelar. Aunque lo escuchaba con agrado.
¿Qué cara debía tener Herodes, cuando hacía esto? Le tenía miedo al pueblo, y además admiraba a Juan. Parece que su vida era doble. Por un lado tenía que hacer callar a su conciencia que le reclamaba el mal hecho, pero por otro le hacía mucho bien el escuchar al hombre de Dios. Dos caras de una misma moneda. Todo se deshizo cuando lo mandó matar por «no quedar mal con todos los comensales, y a causa del juramento que había hecho». Su fama no podía decaer en esos momentos tan importantes para su vida, por eso prefirió el mal ante el bien que le reclamaba su conciencia y todo el pueblo: la libertad del Bautista.
No queramos ser dobles como le sucedió a Herodes. Llamemos a cada cosa por su nombre y hagámosle caso a nuestra conciencia cuando nos dice que hagamos algo o evitemos el mal.
Propósito
Examinar mi estilo de vida para evaluar que tipo de testimonio cristiano doy a los demás.
Diálogo con Cristo
Señor, quiero seguir siempre a mi conciencia. Ser una persona de principios y no una veleta que se acomode a las exigencias pasajeras del entorno social. Qué ridículo suena la debilidad de Herodes pero qué real y cercana es esta situación, porque el mantener Tu voluntad como norma suprema de mi vida, dejando a un lado la vanidad y el respeto humano, es difícil pero posible porque tu gracia me fortalece, ¡nunca dejes que me aparte de tu verdad!

 

EDD. viernes 03 de febrero de 2017

Viernes de cuarta semana del tiempo ordinario
http://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2017-02-03

San Óscar, Obispo
Memoria libre
Color: blanco
San Oscar nació en Francia a comienzos del siglo IX. Misionero en Dinamarca y, luego, en Suecia, fue elegido obispo de Hamburgo (Alemania). Nombrado legado para Dinamarca y Suecia, soportó y superó con gran fortaleza las dificultades de su labor evangelizadora.
Antífona de entrada
Estos son los santos que llegaron a ser amigos de Dios, y recibieron la gloria por el anuncio de la verdad divina.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que enviaste al obispo san Óscar para iluminar con el Evangelio a numerosos pueblos, concédenos, por su intercesión, la gracia de caminar siempre en la luz de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura
Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.
Lectura de la carta a los Hebreos   13, 1-9a
Hermanos:
Perseveren en el amor fraternal. No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes lo estuvieran con ellos, y de los que son maltratados, como si ustedes estuvieran en su mismo cuerpo.
Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros.
No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: «No te dejaré ni te abandonaré». De manera que podemos decir con plena confianza: «El Señor es mi protector: no temeré. ¿Qué podrán hacerme los hombres?»
Acuérdense de quienes los dirigían, porque ellos les anunciaron la Palabra de Dios: consideren cómo terminó su vida e imiten su fe.
Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre. No se dejen extraviar por cualquier clase de doctrinas extrañas.
Salmo responsorial    26, 1. 3. 5. 8b-9abc
R/. ¡El Señor es mi luz y mi salvación!
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?
Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza.
Él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca.
Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, Tú, que eres mi ayuda.
EVANGELIO
Aclamación al Evangelio       Cf. Lc 8, 15
Aleluya.
Felices los que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.  Aleluya.
EVANGELIO
Éste hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     6, 14-29
El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”. Otros afirmaban: “Es Elías”. Y otros: “Es un profeta como los antiguos”. Pero Herodes, al oír todo esto, decía: “Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado”.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. Su hija, también llamada Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?” “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió ésta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariaría. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Comentario  del evangelio por Lansperge el Cartujano, Sermón: Vivió y murió para Cristo.

Sermón para la fiesta del martirio de S. Juan Bautista. Opera omnia II, p., 514- 515; 518-519

http://www.deiverbum.org/mc-06_14-29/

«Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”» (Mc 6,18).

La muerte de Cristo está al origen de un multitud de creyentes. Por la fuerza del mismo Señor Jesús, y gracias a su bondad, la muerte preciosa de sus mártires y de sus santos ha hecho nacer una gran multitud de cristianos. Jamás, en efecto, la religión cristiana ha podido ser aniquilada por la persecución de los tiranos y la muerte injustificable de inocentes: ella más bien ha obtenido cada vez más un gran aumento.
Nosotros tenemos un ejemplo en San Juan, el que bautizó a Cristo y por tanto nosotros festejamos hoy el santo martirio. Herodes, ese rey infiel, quiso, por fidelidad a su juramento, borrar completamente de la memoria de los hombres el recuerdo de Juan. Pues, no solamente Juan no fue aniquilado, sino millares de hombres inflamados por su ejemplo, acogerán la muerte con alegría por la justicia y la verdad… ¿qué cristiano, digno de tal nombre, no venera hoy a Juan, el que bautizó al Señor? Por todo el mundo los cristianos celebran su memoria, todos las generaciones lo proclaman bienaventurado y sus virtudes llenan la Iglesia de su perfume. Juan no ha vencido él solo y no ha muerto él solo.
Juan Bautista, muere por Cristo Juan no vivió para él mismo ni murió para él mismo. ¡A cuántos hombres, cargados de pecados, no habrá llevado a la conversión con su vida dura y austera! ¡Cuántos se habrán visto confortados en sus penas por el ejemplo de su muerte inmerecida! Y a nosotros, ¿de dónde nos viene hoy la ocasión de poder dar gracias a Dios sino por el recuerdo de Juan, asesinado por la justicia, es decir, por Cristo?…
Sí, Juan Bautista ha ofrecido generosamente su vida terrena por amor a Cristo; ha preferido desobedecer las órdenes del tirano a desobedecer las de Dios. Este ejemplo nos tiene que mostrar que nada ha de ser más importante que la voluntad de Dios. Agradar a los hombres no sirve para mucho; incluso, a menudo perjudica en gran manera… Por tanto, con todos los amigos de Dios, muramos a nuestros pecados y a nuestras preocupaciones, aplastemos nuestro amor propio desviado y procuremos que crezca en nosotros el amor ardiente a Cristo.