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Autor: Patricio Osiadacz

Comentario al evangelio de hoy viernes 08 de diciembre de 2017.

Un si como el de María

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María.
Por: H. José Romero, L.C.
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67612/un-si-como-el-de-maria.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de poder escucharte hoy.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».
María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Cuántas veces, durante el día, decimos sí o no a Dios? ¿Cuántas veces decimos sí cuando realmente queremos decir no?¿Qué diferencia hay entre mi sí y el si de María?
Y es que el sí de María no es simplemente un sí a la voluntad de Dios; no es un sí sumiso a Dios Todopoderoso. El si de María es un acto de amor hacia Dios. Es un sí que ocasiona la presencia de Dios en ella, porque es un sí de total entrega, un sí al Amor.
Porque no se ama la voluntad de Dios, sino se ama solamente a Dios y ese amor a Él nos hace querer su voluntad. Nuestra Madre es esclava del Señor, no porque fue sumisa sino porque amaba. Sólo un amor libre y real a Dios es lo que nos va a llevar a ser esclavos de amor.
Nosotros, como hijos de María, hemos heredado esa esclavitud de amo; no amamos las cosas que nos da Dios o las cosas que no nos da, sino amamos a Dios. Un amor que ha de ser libre y real, un amor que empuja nuestra alma a que nuestro sí sea un acto de amor.
Digámosle un sí a Nuestro Señor, un sí de amor. Un sí que ocasione la presencia de Dios en nuestro ser, un sí que acoja a ese Dios que quiere nacer en nosotros.

El «sí» de María abre la puerta al «sí» de Jesús: «Yo vengo para hacer tu voluntad». Y este «sí» va con Jesús durante toda su vida, hasta la cruz: «Aparta de mí este cáliz, Padre, pero hágase tu voluntad». Es en Jesucristo que, como dice Pablo a los corintios, se encuentra el «sí» de Dios: Él es el «sí».
Hoy es un día bonito para dar gracias al Señor por habernos enseñado que este camino del «sí», y también para pensar en nuestra vida. Todos nosotros, cada día, tenemos que decir «sí» o «no», y pensar si siempre decimos «sí» o muchas veces nos escondemos, con la cabeza hacia abajo, como Adán y Eva, para no decir «no», fingiendo no entender «lo que Dios pide». Hoy es la fiesta del «sí».
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 4 de abril de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Voy a decir «sí» a todo el bien que hoy se me pida hacer, consciente del amor que voy a poner en todo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. viernes 08 de diciembre de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150818
 
Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María
Libro de Génesis 3,9-15.20.
Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?».
«Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí».
El replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?».
El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él».
El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».
Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón».
El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.
 
Salmo 98(97),1.2-3ab.3bc-4.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.
en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
 
Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.11-12.
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad-
a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.
 
Evangelio según San Lucas 1,26-38.
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios».
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.
 
Comentario del Evangelio por San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia. El árbol de la vida.
 
Cuando Jesús se hizo carne en María.
Cuando llegó la plenitud de los tiempos (Gal 4:4), del mismo modo que al sexto día, el poder y la sabiduría divina formaron al hombre a partir de la tierra, al principio del sexto año del mundo, el arcángel Gabriel fue enviado a la Virgen, y ella dio su consentimiento. El Espíritu Santo descendió sobre ella, su alma ardiendo como un fuego y santificando su carne con la pureza más perfecta,“la virtud del Altísimo la cubrió de su sombra” (Lc 1:35) afín que ella pudiese soportar semejante ardor. Es así que por obra del Altísimo, instantáneamente un cuerpo fue formado, un alma creada y al mismo tiempo los dos fueron unidos a la divinidad en la persona del Hijo, afín que el mismo fuese Dios y Hombre, las propiedades de cada una de las dos naturalezas permaneciendo salvadas.
¡Oh! ¡Si pudieras tan solo comprender un poco cual fue, y de qué inmensidad, el incendio encendido entonces en el cielo, el refrescamiento provisto, el consuelo acordado! ¡A qué dignidad fue elevada la Virgen María! ¡Cual fue el ennoblecimiento del género humano y cual fue la condescendencia de la Divina Majestad! ¡si pudieras escuchar los cantos de júbilo de la Virgen, subir la montaña con Nuestra Señora, contemplar las suaves abrazos de la Estéril y de la Virgen, y la manera de como se cumple el deber de saludarse, manera que el humilde servidor reconoce a su Señor; el heraldo, su Juez; la voz, el Verbo! Estoy seguro que en ese entonces entonabas con dulces acentos junto a la Bienaventurada Virgen el sagrado cántico: «Alaba mi alma al Señor» (Lc 1:46). Estoy seguro que con alegría te unirías al Profeta niño para adorar la admirable concepción virginal.

Comentario al evangelio de hoy jueves 07 de diciembre de 2017.

Edificada sobre roca.

Jueves I de Adviento.
Por: H. Rubén Tornero, L.C.
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67610/edificada-sobre-roca.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias por este momento que me regalas para estar en tu presencia. Vengo ante Ti cargado de muchas cosas. Tú sabes por dónde caminaron mis pies. Conoces muy bien las heridas que hay en mi corazón. No quiero ocultarte nada. Deseo derramar todo mi pasado en tus manos. Todo lo que he sido, soy y seré, lo pongo en tu corazón. Tú me amas así como soy. Dame la gracia de experimentar ese amor que me tienes de tal manera que Tú me conviertas en un signo viviente de tu amor por los hombres. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 7, 21.24-27
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra la casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, y dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Muy querida alma:
Te he dicho que quien escucha mis palabras y las vive, es como quien construye su casa sobre roca.
No te he dicho que quien escucha mis palabras y las practica no tendrá ninguna dificultad y será como una casa mansión de película donde siempre brilla el sol y nunca cambia el clima. No. Sé de sobra que la vida es difícil y hay momentos duros en donde las aguas se desbordan y todo parece estar en tu contra.
No temas. Ven a Mí. Haz de Mí tu roca, tu soporte. Confía en Mí. Por más terribles que parezcan los vientos, por mucho que crezcan las aguas, no dejes de confiar en Mí, de escuchar mi voz y de encarnarla en tu vida diaria. Te amo. Nunca dejaré de hacerlo. NUNCA. No te dejaré solo… yo he estado, estoy y estaré contigo… si tú me lo permites…
Ven. Aquí te espero.
Att. Jesús.
Dios no es un ser lejano y anónimo: es nuestro refugio, la fuente de nuestra serenidad y de nuestra paz. Es la roca de nuestra salvación, a la que podemos aferrarnos con la certeza de no caer; ¡quien se aferra a Dios no cae nunca! Es nuestra defensa del mal siempre al acecho. Dios es para nosotros el gran amigo, el aliado, el padre, pero no siempre nos damos cuenta. No nos damos cuenta de que nosotros tenemos un amigo, un aliado, un padre que nos quiere, y preferimos apoyarnos en bienes inmediatos que nosotros podemos tocar, en bienes contingentes, olvidando, y a veces rechazando, el bien supremo, es decir, el amor paterno de Dios. ¡Sentirlo Padre en esta época de orfandad es muy importante!»
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de febrero de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré vivir la caridad en mi vida cotidiana ayudando a alguien de manera oculta.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

Homilía para la Eucaristía de la Celebración de la Inmaculada Concepción de la Sma. Virgen María.

Fuente :  https://www.laicoscapuchinos.cl/laicos/index.php/category/formacion-eclesial/
Celebremos debidamente a la Virgen Inmaculada participando en la Eucaristía. Dios bendiga a todos. Pastor.

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LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SMA. VIRGEN.

 

Génesis 3,9-15.20: La primera Buena noticia que da el mismo Dios: el mal será vencido por un descendiente de mujer: Jesús, el Hijo del hombre.

Efesios 1,3-6.11-12: Al inicio de la carta Pablo bendice a Dios, es decir, lo alaba, porque El nos ha colmado de bendiciones en Cristo. Así: fuimos elegidos para ser santos, predestinados a ser hijos de Dios y herederos.

Lucas 1,26-38: el anuncio de la Encarnación. Se destaca la generosidad de Dios y la fe de María.

1.- La celebración de la Inmaculada no es un paréntesis en este tiempo de Adviento, al contrario, un aporte grandísimo al misterio del Señor que viene. Porque, como dice la oración de la Misa, “Dios se preparó una digna  morada para su Hijo”.

Contemplar el misterio de la Inmaculada concepción es hacer fe a la Buena Noticia de salvación que nos da el mismo texto del Génesis. Allí se nos promete algo inaudito: que de una mujer nacería Aquel que con su muerte y Resurrección aplastaría la cabeza de la serpiente maligna, autor de todo mal, el demonio.  Por eso la iglesia celebra a Aquella por quien nos vino la salvación y la llama la Inmaculada, la sin contaminación de pecado. No es de dudar esto, ya que en Cristo Jesús, como dice san Pablo, hemos sido colmados de bendiciones.

2.- Sí, Cristo es nuestra Bendición, es decir, en El Dios Padre nos eligió para que fuéramos santos e irreprochables. Si esto creemos que el Señor ha realizado en nosotros, con mayor razón lo creemos de Aquella que Dios se preparó; la colmó de dones y bendiciones. Ella fue elegida antes de la creación del mundo, para que fuera santa e irreprochable. Si todos fuimos predestinados a ser hijos adoptivos, Ella, la hija predilecta del Padre, fue predestinada a ser la Madre de Jesucristo, el Hijo muy querido de Dios Padre. No nos quepa la menor duda que así fue.

 Por eso nos alegramos y la celebramos. Porque es la “llena de gracia”.  Contemplarla es para nosotros todo un signo de esperanza.

3.- Ahora nos sentimos acosados por el mal, ya que, como dice el texto bíblico, el mal siempre nos asecha y trata de mordernos. Y de hecho, todos hemos experimentado la mordedura del mal, hemos llegado a la existencia contagiados por el asqueroso virus del pecado, del que Ella fue liberada por los méritos de su Hijo Jesús, ¡ Bendito sea por siempre!

San Pablo nos dice: “al que no cometió pecado Dios lo hizo pecado” (2Corintios 5,21), es decir, El, como nacido de mujer, sufrió la mordedura, pagó el precio del pecado muriendo por todos, y así venció al pecado con su muerte y resurrección.

4.- Por eso, ¡Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo!

¿Por qué? Porque colmó de bendición a todos: a María, la llena de gracia,  a ti, a mí, a todos, que gimiendo en este valle de lágrimas, no nos desesperamos. Al contrario, nos llena de alegría el saber que allí donde abundó el pecado sobreabundó la gracia; porque eso creemos, eso esperamos.

Si la Navidad nos alegra es porque llega el Salvador. La Inmaculada nos llena de optimismo, porque Ella es la primicia de los redimidos, la que por gracia fue exenta de todo pecado. Por eso celebramos y nos alegramos. Por eso hacemos Eucaristía.

                                                              Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 07 de diciembre de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20150922
 
Jueves de la primera semana de Adviento
 
Libro de Isaías 26,1-6.
Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá:
Tenemos una ciudad fuerte,
el Señor le ha puesto como salvaguardia
muros y antemuros.
Abran las puertas,
para que entre una nación justa,
que se mantiene fiel.
Su carácter es firme,
y tú la conservas en paz,
porque ella confía en ti.
Confíen en el Señor para siempre,
porque el Señor es una Roca eterna.
El doblegó a los que habitaban en la altura,
en la ciudad inaccesible;
la humilló hasta la tierra,
le hizo tocar el polvo.
Ella es pisoteada
por los pies del pobre,
por las pisadas de los débiles.
 
Salmo 98(97),1.2-3.4.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
 
Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.
Jesús dijo a sus discípulos:
«No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».
 
Comentario del Evangelio por Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Homilías sobre San Lucas, nº 26, 4-5.
 
Fundamentado sobre la roca, Cristo
Cuando afrontáis con valentía las tentaciones, no es la tentación la que os hace fieles y constantes, sino que tan sólo revela que las virtudes de constancia y valentía estaban ya en vosotros, pero de manera escondida. «¿Crees tú, dice el Señor, que hablando así, tenía yo otro fin que mostrar tu justicia?» (Jb 40,3 LXX) Y en otra parte dice: «Te he afligido y te he hecho sentir el hambre para que se manifestara lo que tenías en tu corazón» (Dt 8, 3-5).
De igual manera, la tempestad no hace que el edificio construido sobre arena sea sólido. Si quieres construir, que sea sobre piedra. Entonces, cuando se levantará la tempestad, no derrumbará lo que está fundamentado en la piedra; pero lo que tiembla sobre la arena, muestra que sus fundamentos no valen nada. Por eso, antes que se levante la tempestad, que se desencadenen las ráfagas de viento, que desborden los torrentes, cuando todavía permanece todo en silencio, pongamos toda nuestra atención sobre el fundamento del edificio, construyamos nuestra morada con las variadas y sólidas piedras de los mandamientos de Dios. Y cuando se desencadene la persecución y se levante una cruel tormenta sobre los cristianos, podremos demostrar que nuestro edificio está fundamentado en la roca, Cristo Jesús (1Co 3,11).

Audiencia general – 6 de diciembre de 2017 (Texto completo)

Fuente. :  https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-6-de-diciembre-de-2017-texto-completo/

 “Gracias de todo corazón a los birmanos y a los bengalíes”

6 diciembre 2017RedaccionAudiencia General

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Audiencia general en Adviento 6/12/2017 © L’Osservatore Romano

 

(ZENIT – 6 Dic. 2017).- “Ha sido un gran regalo de Dios, y por eso le doy gracias por todo, especialmente por los encuentros que tuve”: El Papa Francisco ha dedicado la audiencia general celebrado hoy, 6 de diciembre de 2017, a su reciente viaje en Myanmar y Bangladesh.

La audiencia general ha tenido lugar esta mañana a las 9:15 horas en el Aula Pablo VI, donde el Papa Francisco se ha encontrado con los grupos de peregrinos y fieles procedentes de Italia y de todos los lugares del mundo.

“Un `gracias de todo corazón´ a los birmanos y a los bengalíes, que me han demostrado tanta fe y tanto cariño: ¡gracias!” ha dicho el Papa en la audiencia, y ha expresado su gratitud a las autoridades de los dos países y a los respectivos obispos por la acogida.

En Myanmar, el Santo Padre quiso “expresar la cercanía de Cristo y de la Iglesia a un pueblo que ha sufrido a causa de conflictos y represiones, y que ahora lentamente camina hacia una nueva condición de libertad y paz”, un pueblo –ha añadido Francisco– donde los cristianos están “presentes como un pequeño rebaño y como levadura del Reino de Dios”.

Asimismo, el Papa se reunió con las autoridades de Myanmar “alentando los esfuerzos de pacificación del  país y esperando que todos los diferentes componentes de la nación, ninguno excluido, puedan cooperar en este proceso en el respeto mutuo”, ha aclarado.

Libertad religiosa

El Papa estuvo también en Bangladesh, país visitado por Pablo VI y san Juan Pablo II, “un paso más a favor del respeto y el diálogo entre el cristianismo y el Islam”.

En Bangladesh, el Papa recordó a las autoridades del país que la Santa Sede sostuvo desde el principio “la voluntad del pueblo bengalí de constituirse como una nación independiente, así como la necesidad de salvaguardar siempre en ella la libertad religiosa”.

Allí, el Pontífice expresó su solidaridad con Bangladesh en su esfuerzo de socorrer a los refugiados ‘Rohingya’ llegados en masa a su territorio, donde la densidad de población es ya una de las más altas del mundo.

También, el Papa ha narrado en la audiencia: “En Dacca vivimos un momento fuerte de diálogo interreligioso y ecuménico, que me dio la oportunidad de subrayar la apertura del corazón como base de la cultura del encuentro, de la armonía y de la paz”.

 

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado a los grupos de fieles presentes y a continuación ha lanzado un llamamiento por Jerusalén. La audiencia general ha terminado con el canto del  Pater Noster  y la  bendición apostólica.

 

RD

Sigue el texto completo de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general:

 

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy me gustaría hablar sobre el viaje apostólico que hice en los últimos días a Myanmar y Bangladesh. Ha sido un gran regalo de Dios, y por eso le doy gracias por todo, especialmente por los encuentros  que tuve. Renuevo la expresión de mi gratitud a las autoridades de los dos países y a los respectivos obispos, por todo el trabajo de preparación y por la acogida que me reservaron junto con mis colaboradores. Un “gracias de todo corazón” a los birmanos y a los bengalíes, que me han demostrado tanta fe y tanto cariño: ¡gracias!

Era la primera vez  que un sucesor de Pedro visitaba Myanmar, y ha sido poco después de que se establecieran las relaciones diplomáticas entre ese país y la Santa Sede.

También en este caso quise expresar la cercanía de Cristo y de la Iglesia a un pueblo que ha sufrido a causa de conflictos y represiones, y que ahora lentamente camina hacia una nueva condición de libertad y paz. Un pueblo en el que la religión budista está fuertemente enraizada, con sus principios espirituales y éticos, y donde los cristianos están presentes como un pequeño rebaño y como levadura del Reino de Dios. Tuve el gozo de confirmar en la fe y en la comunión a esta Iglesia, viva y ferviente, durante el encuentro con los obispos del país y en las dos celebraciones eucarísticas. La primera fue en la gran zona deportiva en el centro de Yangon, y el Evangelio de ese día recordó que las persecuciones por la fe en Jesús son normales para sus discípulos, como ocasión de testimonio , pero que “ni siquiera uno de sus cabellos se perderá ” (ver Lc 21: 12-19). La segunda misa, el último acto de la visita a Myanmar, estuvo dedicada a los jóvenes: un signo de esperanza y un regalo especial de la Virgen María, en la catedral que lleva su nombre. En los rostros de esos jóvenes, llenos de alegría, vi el futuro de Asia: un futuro que no será de los que construyen armas, sino de los que siembran  fraternidad. Y siempre en señal de esperanza, bendije las primeras piedras de 16 iglesias, del seminario y de la nunciatura: ¡dieciocho!

Además de la comunidad católica, pude reunirme con las autoridades de Myanmar, alentando los esfuerzos de pacificación del  país y esperando que todos los diferentes componentes de la nación, ninguno excluido, puedan cooperar en este proceso en el respeto mutuo. Con este espíritu, quise encontrarme con los representantes de las diferentes comunidades religiosas presentes en el país. En particular, en el Consejo Supremo de monjes budistas expresé la estima de la Iglesia por su antigua tradición espiritual y la confianza de que juntos cristianos y budistas puedan ayudar a las personas a amar a Dios y al prójimo, rechazando toda violencia y oponiéndose al mal con el bien.

Dejado Myanmar, fui a Bangladesh, donde, en primer lugar, rendí homenaje a los mártires de la lucha por la independencia y al “Padre de la Nación”. La población de Bangladesh es en gran medida de religión musulmana, por lo que mi visita, -siguiendo las huellas de las del beato Pablo VI y de San Juan Pablo II-  fue un paso más a favor del respeto y el diálogo entre el cristianismo y el Islam.

Recordé a las autoridades del país que la Santa Sede sostuvo desde el principio la voluntad del pueblo bengalí de constituirse como una nación independiente, así como la necesidad de salvaguardar siempre en ella la libertad religiosa. En particular, quise expresar mi solidaridad con Bangladesh en su esfuerzo  de socorrer a los refugiados Rohingya llegados en masa a su territorio, donde la densidad de población es ya una de las más altas del mundo.

La misa celebrada en un parque histórico en Dacca se enriqueció  con la ordenación de dieciséis sacerdotes, y este fue uno de los eventos más significativos y alegres del viaje. Efectivamente, tanto en Bangladesh como en Myanmar y en otros países del sudeste asiático, gracias a Dios,  vocaciones no faltan;  un signo de comunidades vivas  donde resuena la voz del Señor que llama a seguirlo. Compartí esta alegría con los obispos de Bangladesh, y los alenté en su generoso trabajo en favor de  las familias, los pobres, la educación, el diálogo y la paz social. Y compartí esta alegría con tantos sacerdotes, consagrados  yconsagradas del país, así como con los seminaristas, las  novicias y novicios, en quienes vi los brotes de la Iglesia en esa tierra.

En Dacca vivimos  un momento fuerte de diálogo interreligioso y ecuménico, que me dio la oportunidad de subrayar la apertura del corazón como base de la cultura del encuentro, de la armonía y de la paz. También visité la “Casa Madre Teresa“, donde se alojaba la santa cuando estaba en esa ciudad, y que acoge a muchos huérfanos y personas con discapacidades. Allí, de acuerdo con su carisma, las hermanas viven todos los días la oración de adoración y el servicio a Cristo, pobre y que sufre. Y nunca, nunca,  de sus labios falta  la sonrisa: monjas que rezan tanto, que sirven a los que sufren y continuamente con una sonrisa. Es un hermoso testimonio. Muchas gracias a estas hermanas.

El último evento fue con los jóvenes bengalíes, repleto de testimonios, canciones y danzas. ¡Pero qué bien bailan, estos bengalíes! ¡Saben bailar muy bien! Una fiesta que manifestó la alegría del Evangelio acogido por esa cultura; una alegría fecundada por los sacrificios de tantos misioneros, de tantos catequistas y padres cristianos.  En el encuentro  había también  jóvenes musulmanes y  de otras religiones : un signo de esperanza para Bangladesh, Asia y el mundo entero. Gracias.

 

© Librería Editorial Vaticano

Comentario al evangelio de hoy miércoles 06 de diciembre de 2017

No le soy indiferente.

Miércoles I de Adviento
Por: H. Adrián Olvera, L.C.
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú sabes lo que necesito; todo que llevo dentro y por ello…, confío.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 15, 29-37

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó. Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino». Los discípulos le preguntaron: «¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?». Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?». Ellos contestaron: «Siete, y unos cuantos pescados».
Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios, los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían sobrado.
Palabra del Señor.

Del santo Evangelio según san Mateo 15, 29-37

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Se puede andar por el mundo pensando que sólo cuando pienso en Dios Él piensa en mí; que sólo cuando le hablo Él me escucha; que sólo cuando me acerco Él abre sus brazos, en fin…, se puede andar por el mundo pensado que el de la iniciativa soy yo.
Jesús observa, se preocupa; se adelanta y se compadece, como nos narra el Evangelio de hoy. No le es indiferente el malestar de las personas que le rodean; no le es indiferente el cansancio que padecen, el hambre que sienten y, por lo tanto, actúa. Él piensa en mí, me escucha, se acerca, pues para Él no soy indiferente.
Mis necesidades, enfermedades, preocupaciones las hace suyas y es ahí donde da una respuesta…

  1. que puede salir de un lugar que nadie esperaba; respuesta que se puede evidenciar mediante la curación de una enfermedad; respuesta que simplemente puede ser dada en la fe de saber que Él está conmigo…, que Dios se compadece; que en realidad mi vida, mis alegrías, mis sufrimientos, mis necesidades, no le son indiferentes.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó. Dios nos amó primero; él nos ha dado la vida por amor, ha dado la vida y a su Hijo por amor. Por eso cuando encontramos a Dios, siempre hay una sorpresa: es él quien nos espera primero: es él quien nos encuentra. Esa gente lo seguía para escucharlo, porque hablaba como uno que tiene autoridad, no como los escribas. Pero él miraba a esa gente e iba más allá. Precisamente porque amaba, dice el Evangelio, se compadeció de ellos, que no es lo mismo que tener pena».
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de enero de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pediré la gracia de una experiencia personal del amor de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 

EDD. miércoles 06 de diciembre de 2017.

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20171205
 
Miércoles de la primera semana de Adviento
 
Libro de Isaías 25,6-10a.
En aquel día:
El Señor de los ejércitos
ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña
un banquete de manjares suculentos,
un banquete de vinos añejados,
de manjares suculentos, medulosos,
de vinos añejados, decantados.
El arrancará sobre esta montaña
el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño tendido sobre todas las naciones.
Destruirá la Muerte para siempre;
el Señor enjugará las lágrimas
de todos los rostros,
y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo,
porque lo ha dicho él, el Señor.
Y se dirá en aquel día:
«Ahí está nuestro Dios,
de quien esperábamos la salvación:
es el Señor, en quien nosotros esperábamos;
¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!».
Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.
 
Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.
 
Evangelio según San Mateo 15,29-37.
Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.
Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino».
Los discípulos le dijeron: «¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen?». Ellos respondieron: «Siete y unos pocos pescados».
El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.
 
Comentario del Evangelio por San Gaudencio de Brescia (¿-c. 406), obispo. Sermón 2; PL 20,859.
 
Pan para el camino: “Cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.” (1 Cor 11,26).
La noche en que fue entregado, Jesús nos ha dejado como herencia de la nueva alianza la prenda de su presencia. Es el viático de nuestro viaje. Nos alimentamos y nos fortalecemos con este manjar hasta que llegue el Señor, en el momento de salir de este mundo. Por esto dijo: “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros (Jn 6,53). Ha querido darnos el sacramento de su pasión. Y por esto manda a sus fieles discípulos, los primeros presbíteros que ha instituido para su Iglesia, celebrar para siempre estos misterios de la vida eterna, misterios que son celebrados por todos los presbíteros en las Iglesias del mundo entero hasta el día que Cristo volverá. Así que todos nosotros, presbíteros y fieles, tenemos cada día ante nuestros ojos la pasión de Cristo, lo tenemos en nuestras manos, lo llevamos a la boca y a nuestro pecho. «Gustad y ved qué bueno es el Señor» (Sl.33,9).

Santa Marta: “La humildad sin humillaciones no es humildad”

Fuente :  www.es.catholic.net

Reflexión del Papa en la Misa del 5 de diciembre de 2017.

5 diciembre 2017 Rosa Die Alcolea Papa y Santa Sede.

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Misa en Santa Marta © L´Osservatore Romano.

(ZENIT – 5 Dic. 2017).- “Hay un signo, una señal única: aceptar las humillaciones. La humildad sin humillaciones no es humildad”, exhorta el Papa Francisco.

Esta mañana, del martes 5 de diciembre, en la Misa celebrada en la capilla de Santa Marta, el Santo Padre ha tomado un pasaje del profeta Isaías para reflexionar sobre la humildad, “una dote indispensable en la vida del cristiano”, recordó el Papa Francisco.

“¿Y cuál es el estilo de vida del cristiano?”, ha planteado el Pontífice. “Un estilo –ha respondido– como el de Jesús, de humildad”: “Humilde es aquel hombre, aquella mujer, que es capaz de soportar las humillaciones como las ha soportado Jesús, el gran humillado”, anunció el Santo Padre.

Pequeño brote

Francisco ha recordado que todo cristiano es como “un pequeño brote donde se posará el Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fortaleza, Espíritu de conocimiento y de temor del Señor”, y el deber del cristiano debe ser sencillamente “custodiar el brote que crece en nosotros, custodiar el crecimiento, custodiar al Espíritu”.

“Se necesita fe y humildad para creer que este brote, este don tan pequeño llegará a la plenitud de los dones del Espíritu Santo. Se necesita humildad para creer que el Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, como dice el Evangelio de hoy, ha escondido estas cosas a los sabios, a los doctos, y las ha revelado a los pequeños”, ha explicado el Papa Francisco.

“Humildad es ser pequeño, como el brote pequeño, que crece cada día, pequeño, que tiene necesidad del Espíritu Santo para poder ir adelante, hacia la plenitud de la propia vida”, ha indicado.

“Algunos creen que ser humilde – observó el Papa Francisco – es ser educado, cortés, cerrar los ojos en la oración”… “No, ser humilde no es eso”.

6 Recomendaciones de la Iglesia para vivir el Adviento

Las recomendaciones que presentamos fueron publicadas por la Santa Sede en el año 2002.
Por: María Ximena Rondón
 
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/67628/6-recomendaciones-de-la-iglesia-para-vivir-el-adviento

El Adviento es un tiempo de preparación para recibir la Navidad, donde celebramos el nacimiento de Jesucristo; y para vivirlo correctamente, es que el Vaticano ha elaborado una serie de recomendaciones.
Las recomendaciones que presentamos a continuación figuran en el Capítulo IV del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede y publicado en el año 2002.
1.- Meditar sobre la fe y humildad de María
El Vaticano recordó que durante el Adviento “la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen María”, especialmente en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, que se celebra el 8 de diciembre.
Por ello invita a reflexionar sobre “la actitud de fe y de humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios”. La Santa Sede recomendó rezar la Novena a la Inmaculada Concepción. Esta inició el 29 de noviembre y puede encontrarla AQUÍ.  ( http://es.catholic.net/op/articulos/15506/cat/1097/novena-de-la-inmaculada-concepcion.html ).
2.- No caer en el consumismo
La Santa Sede advirtió que en la actualidad los valores del Adviento se ven “amenazados por la costumbre de convertir la preparación a la Navidad en una ‘operación comercial’, llena de propuestas vacías, procedentes de una sociedad consumista”.
Por ello, recomendaron orar y meditar para no olvidar el sentido del Adviento y celebrar el nacimiento de Jesús “en un clima de sobriedad y de sencillez alegre, y con una actitud de solidaridad para con los pobres y marginados”.
3.- Que toda la familia arme el pesebre de Belén
La Santa Sede recomendó que toda la familia participe en el armado del pesebre porque es una oportunidad para que “entren en contacto con el misterio de la Navidad”.
Invitaron a que “se recojan en un momento de oración o de lectura de las páginas bíblicas referidas al episodio del nacimiento de Jesús”.
4.- Rezar la Novena de Navidad
El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia indica que la Novena de Navidad es un ejercicio de piedad valioso que ayuda a preparar el corazón en los días previos a la celebración del nacimiento del Niño Jesús.
Destacaron que es una práctica antigua que “nació para comunicar a los fieles las riquezas de una Liturgia a la cual no tenían fácil acceso”.
La Novena de Navidad inicia el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre. Puede encontrarla AQUÍ. ( http://es.catholic.net/op/articulos/63933/cat/1097/novena-de-navidad-para-hacer-con-ninos.html  )

5.- Profundizar en las lecturas bíblicas que invitan a la conversión
La Santa Sede recomendó profundizar en los pasajes bíblicos que se leerán durante el Adviento porque invitan a la conversión “mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista”.
Recordaron que “Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías” y que “está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador”.
6.- Participar en el rezo de la Corona de Adviento y las Posadas
El Vaticano indicó que el rezo de la corona y el encendido de sus cuatro velas se ha “convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos”.
Destacaron que en el encendido de cada vela, correspondiente a los cuatro domingos de Adviento, se recuerdan “las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo”.  
También invitaron a participar en la celebración de las “Posadas”, una “tradición española y latinoamericana” que representa “el camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús”.