Autor: Patricio Osiadacz
EDD. sábado 31 de octubre de 2020.
Hoy, sábado, 31 de octubre de 2020
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,18b-26):
De la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 41
R/.Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.
Recuerdo como marchaba a la cabeza del grupo
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-11):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.» Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.» Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Palabra del Señor
REFLEXIÓN ;
Queridos amigos y amigas:
Concluimos esta semana de reflexión, con una experiencia Paulina de gran trascendencia para la vida de la Iglesia y para cada uno de nosotros: “Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir”. Filp. 1,21. Esta realidad del misionero apostólico le da carácter a toda su existencia, y le permite ser otro Cristo en medio del mundo. Solo así podremos entender la alegría de ser testigos de este proyecto de vida plena en la pequeña comunidad, en la que como Pablo podemos decirles, que por ellos es que permanecemos activos en esta vida. Cuando es la comunidad la que da sentido a todo el quehacer misionero de toda persona en la Iglesia, entonces la elección de vivir o morir por ellos es lo suficientemente clara: “Por ellos me consagro, para que queden consagrados por la verdad” Jn 17, 19¸dice Jesús en su oración sacerdotal.
La mayor parte de la vida de Jesucristo, transcurrió enfrentado al modelo de religión, de piedad, de vida de los fariseos. De ellos recibió todo el rechazo, las preguntas tramposas, las calumnias de todo tipo y sobre todo, sintió el espionaje permanente. Hoy y siempre encontramos el tema de los primeros puestos, de los privilegiados por los títulos, la clase política, social o por los ministerios que desarrolla en la comunidad. Y la situación de la persona, no es tampoco la del anonimato, la de pasar desapercibido, la del último, sino la del que es parte de la comunidad y comprende dónde y cómo ubicarse, cada uno en el servicio que le corresponde. Sin primeros lugares, sin desplazamientos de nadie, porque la capacidad de servir es la que nos ubica mejor, y el que sirve siempre está a la expectativa de las necesidades de las personas que le rodean. Pero, ojo, porque el servicio nos puede colocar en los primeros lugares, y después podemos ser rechazados, lo que la parábola propone es la capacidad de ubicarse en el servicio que sea, con humildad, sin pretender ningún lugar especial. Siempre el último en servirse, en atenderse, en complacerse, mejor es, después de que todos queden satisfechos, entonces es cuando tendremos el momento adecuado para ubicarnos, servirnos y sentirnos a gusto.
Felices los últimos en entrar al banquete de la paz, de la solidaridad universal, pero no últimos por descuidados, sino porque hemos sabido esperar que toda la humanidad quede redimida.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. viernes 30 de octubre de 2020
Hoy, viernes, 30 de octubre de 2020
Primera lectura
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,1-11):
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 110
R/.Grandes son las obras del Señor
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.
Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.
Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1-6):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?»
Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»
Y se quedaron sin respuesta.
Palabra del Señor
Queridos amigos y amigas:
Me gusta pensar que los que leen estos sencillos comentarios al Evangelio de cada día son gente llena de buena voluntad, gente buena en el mejor sentido de la palabra. Y que tienen poco que ver con aquellos fariseos que espiaban a Jesús y que ponían todos sus esfuerzos en intentar pillarle en una falta.
Por eso, ahora y muchas veces, hago mía la primera lectura de Pablo, el comienzo de la carta a los Filipenses, que es sobre todo una acción de gracias. Pablo da gracias a Dios por los destinatarios de la carta. Los conoce. Por eso la acción de gracias y la alegría cada vez que se acuerda de ellos. Ve en esa comunidad el germen de la presencia del Reino y está convencido de que Dios que ha sembrado esa semilla la llevará a su plenitud. Siente y sabe que comparte con ellos la misma fe y la misma esperanza en Cristo Jesús. Los quiere y ora por ellos para que su amor siga creciendo cada vez más. Hasta llegar a su plenitud como comunidad y como personas.
Repito que estoy seguro de que los lectores de estos comentarios están hechos de la misma esencia que aquella comunidad cristiana de Tesalónica. Llenos de buena voluntad. Habiendo recibido la semilla del amor de Dios, a través de su Palabra, tantas veces leída y orada.
A veces nos fijamos sobre todo en los defectos, en las faltas, en lo que nos rompe por dentro, en lo que quiebra nuestras relaciones. Y se nos puede olvidar lo mejor que tenemos: el amor de Dios recibido gratuitamente, la fuerza que sentimos cuando, en comunidad, compartimos el pan y el vino en la Eucaristía. Por eso, tenemos que dar muchas gracias a Dios por lo recibido en los hermanos y en nosotros.
Probablemente, ése sea el mejor camino para no caer en esa actitud tan fea de los fariseos con Jesús, que trataban de pillarle en falta para condenarlo definitivamente. Cuando miramos a los demás como dones de Dios, nos alegramos con sus alegrías, con sus éxitos, con las cosas buenas que les pasan. Damos gracias a Dios por ellos. Y lloramos con sus penas como si fuesen nuestras. Eso es la fraternidad del Reino.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
Homilía para la Eucaristía del domingo 01 de noviembre de 2020.
Un cordial saludo de Paz y Bien. Pastor.
SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS.
Apocalipsis 7,2-4.9-14: Visión de los elegidos de Dios, que son marcados, indicando así que están bajo la protección especial de Dios.
1Juan 3,1-3: Se indica lo que somos: hijos de Dios por pura gracia. Nuestra vocación es llegar a serlo plenamente.
Mateo 4,25-5,12: inicio del primero de los discursos de Jesús. Aquí se nos presenta la identidad de los que son de Cristo. Las Bienaventuranzas son el punto de partida y clave para entender el mensaje de Jesús.
1.- ¿Qué celebramos hoy? A todos los santos, es decir, a todos los elegidos, a los seleccionados del Señor, los que, por ser los elegidos, son marcados. Esta expresión no es rara en el lenguaje de la Sagrada Escritura. Ya el profeta Ezequiel habla de los que son marcados con el “sello” (sfragis, en griego), como un protegido de Dios. En este sentido lo usa el Apocalipsis. El cristiano lleva el sello de Dios, por eso, elegido de Dios. El mismo Pablo habla del sello de Dios que justifica y hace propiedad de Dios. Así, Abraham fue marcado, recibió el sello de la justificación por haber creído. En 2Corintios 1,22 afirma él: “Nos ha marcado con su sello y ha puesto en nosotros las primicias del Espíritu”. Lo mismo en Efesios 1,13: “Ustedes han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido”. Y así muchas otras expresiones similares que dan a entender que el que acepta a Cristo y su mensaje pasa a ser propiedad de Dios, por eso es marcado.
San Juan dice simplemente que al que acepta a Jesús Dios le concede la gracia de llegar a ser Hijo de Dios (cfr. Juan 1,12). Todo lo dicho se puede resumir con una sola palabra: SANTO. Por eso Israel, propiedad de Dios, es un Pueblo santo. El creyente, la Iglesia, por la misma razón, es santo.
2.- Todavía nos queda grande el apelativo “Santo”. ¿Qué decir, entonces, si afirmamos que la expresión más alta de la dignidad y de la vocación del ser humano se ha definido en la doctrina de la divinización del ser humano? La espiritualidad de los cristianos de oriente gira en torno a esta afirmación: la divinización del hombre. En los cristianos de occidente, en cambio, gira en torno de la idea de santidad. Según la teología de los griegos el Verbo se hizo carne para divinizar al ser humano. Según la teología de los latinos, el Verbo se hizo hombre para redimirnos. Resumiendo, según la teología latina Cristo ha venido para quitar el pecado; según la teología griega, Cristo ha venido para darnos la imagen de Dios, su Espíritu, su vida divina.
Ambas visiones se complementan y nos muestran cuál es nuestra vocación: ser santos y elegidos de Dios. Y este misterio es el que hoy celebramos; celebramos lo que somos y lo que debemos ser.
3.- Muchas veces en nuestra formación espiritual se ha puesto el acento en lo que debemos evitar (el pecado) y no en lo que somos: elegidos, santo, hijos de Dios por pura gracia. De allí que la santidad ha sido reservada para unos pocos, con una vida rara. O la reservamos para la otra vida; los santos están en el cielo. Y nos quedamos pegados en algo que, si bien es cierto, no es lo principal: que somos pecadores. Pero el Papa san León clamaba en la noche de Navidad: “Reconoce, cristiano, tu dignidad”. Si reconociéramos nuestra dignidad, si tuviéramos presente lo que somos, distinta sería nuestra vivencia de la fe, es decir, nuestra vida espiritual.
Pocas semanas atrás el Papa Francisco reconoció la vida santa de un muchacho, un lolo de 15 años, Carlos Acutis. ¿Qué tuvo de especial? Nada. Al contrario, fue un muchacho normal y corriente, fallecido hace pocos años, amante de la cibernética, del deporte, que vivió a concho su fe y amor a Jesucristo. Así como él, muchos han sabido hacer vida en su vida las Bienaventuranzas. Por eso son declarados Bienaventurados = Beatos.
4.- Las Bienaventuranzas son un camino de santidad, una forma de vida que nos hace ser distintos-santos. Las Bienaventuranzas forman un camino de santidad porque reflejan una mentalidad nueva, la de Cristo; reflejan una espiritualidad nueva, la de Cristo; reflejan un estilo de vida nuevo, el de Cristo.
Al hacer comunión con Jesús entramos en comunión con todos los elegidos, ya sea que estén en el cielo, ya sea que estén “en la puerta de al lado”. Somos hijos de Dios, marcados por el Señor como propiedad suya. Vivamos lo que somos por el bautismo.
Hermano Pastor Salvo Beas.
EDD. jueves 29 de octubre de 2020.
Hoy, jueves, 29 de octubre de 2020
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (6,10-20):
Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos. Pedid también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pedid que tenga valor para hablar de él como debo.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 143,1.2.9-10
R/.Bendito el Señor, mi Roca
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.
Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R/.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,31-35):
En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó: «ld a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término.» Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor.»»
Palabra del Señor
Queridos amigos y amigas:
Las expresiones: Cinturón, coraza, calzado, escudo, flechas, pertenecen al lenguaje militar, de guerra, de combate. Esta pedagogía Paulina, para la comunidad de Éfeso, conduce a la comprensión de que la vida es eso, una batalla contra las tendencias contrarias al proyecto de Dios, las que llevan al ser humano a perder su horizonte, su dignidad, su sentido de pertenencia a una familia universal de todo tiempo, lugar y personas. San Pablo, coloca en reemplazo de esas corazas, esos escudos, esas flechas, la Verdad, la Justicia y la Paz. Hace énfasis en el escudo de la Fe que viene de la lectura, meditación, oración y contemplación de la Palabra de Dios, que detiene, repele, controla y domina las flechas de todo lo que vienen en contra de la vida digna a la que aspiramos todos.
La comunidad lucana, refleja en el texto que hemos leído, el conflicto que Jesús y todos los que seguimos su proyecto tendremos cada día. Y el conflicto es con la amenaza de muerte que viene de la oposición, de quien se siente confrontado y señalado, juzgado y condenado por todo su comportamiento contrario al propuesto por Dios, hecho vida en Jesús y ratificado por su Espíritu. Este personaje histórico, Herodes, contemporáneo de Jesús y todo su entorno religioso, político y económico tiene claro que la salida es matar, eliminar a quien está actuando en forma contraria a sus intereses.
Pero lo más significativo que refleja el pasaje es la dureza con que Jesús responde a la amenaza de muerte, y sabemos que es una respuesta de no retroceso, de no miedo a la muerte, de no suspensión de la misión, porque ésta terminará cuando todo el universo pueda proclamar: “Bendito el que viene en nombre del Señor!. Y esta proclama no será solo dentro del pueblo elegido, sino más allá de estas fronteras religiosas, cultuales, ideológicas.
San Lucas es el evangelista de la ternura, de las entrañas sensibles ante la realidad de un pueblo que no comprende la propuesta de salvación, de libertad, de justicia. En el pasaje en referencia Jesús aparece con toda la sensibilidad que un líder puede tener, cuando no hay respuesta positiva, sino negativa. La expresión: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Es el mismo sentimiento de millares de mujeres y hombres que en el mundo intentan salvar la familia, proteger la comunidad y hacer más justo el mundo en el que todos queremos vivir. Son los gritos de muchos y muchas que le hemos entregado todo al proyecto de Jesús, especialmente la VIDA TOTAL, sin reservas. Vale la pena seguir gritando como Jesús, que no tenemos miedo a quienes nos amenazan. No saben lo que hacen, ni lo que pierden. Oremos por todos los condenados a desaparecer por la causa de Jesús y sigamos apostándole y dando todo.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. martes 27 de octubre de 2020.
Hoy, martes, 27 de octubre de 2020
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,21-33):
Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 18,2-3.4-5
R/.Dichosos los que temen al Señor
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.
Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):
En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»
Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»
Palabra del Señor
Reflexión :
Queridos amigos y amigas:
Hoy en la exhortación a los efesios, San Pablo es muy directo con el tema de la familia. Aunque algunos lo tachen de misógino, de machista y en contra de la mujer, la realidad es otra. Al contrario, él está llamando la atención severamente sobre la unidad entre hombre y mujer, y las carga seriamente respecto al hombre, indicándole la mayor responsabilidad de cuidar, valorar y respetar a la mujer como se respeta, se valora y se cuidad a sí mismo. No sin sugerir que de la otra parte, la mujer, respete, ame y valore a su marido. Hemos de saber dialogar los temas tan candentes que se presentan en la actualidad y no seguir permitiendo que la soledad del hombre y de la mujer, minen y desbaraten lo más trascendental del proyecto de Dios para los dos: La corresponsabilidad de la pareja en la salvaguarda de la creación y de la dignidad del ser humano en su totalidad. Esto es prosperidad para todos los pueblos, partiendo de Israel, como dice al salmista: “Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén”.
La comunidad lucana hoy reflexiona sobre la pedagogía de Jesús para dar a comprender de lo que tanto viene hablando: El Reino de Dios. Y la comparación como metodología que abre los espacios para analizar, comprender y sacar conclusiones, es lo que más usa Jesús para que los pequeños y sencillos comprendan el misterio de su propuesta. Y su propuesta se centra en un reino sin grandezas, sin dominio sobre otros, sin protagonismos aplastantes, sin explotados y sin explotadores, sin víctimas y sin victimarios. Un reino que como la pequeña semilla, vive el proceso natural, e invisible bajo la tierra y con su calor, pacientemente se deja transformar en eso que acoge, que protege, que se dona y se da sin exigir nada a cambio. Como sugiere el dicho popular”: Quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”. Ese es el Reino de Dios, como el árbol frondoso, donde todas las culturas, las razas, los pueblos se cobijan y se organizan.
Y las comparaciones se tornan más sugerentes, más sorprendentes con la desproporción que reflejan: Una levadura, tan frágil, resulta ser la fuerza vital y transformadora de esta masa, es decir que lo débil es capaz de cambiar la realidad de una sustancia en algo tan significativo como la vida misma de una persona, de una familia, de una comunidad. Eso es el Reino de Dios que Jesús está señalando con su vida. Un Reino que sin hacer ruido, sin violentar a nadie, es capaz de dar sentido a la vida, al proyecto del ser humano integralmente. Eso es lo que ha hecho la levadura, ha transformado la totalidad de la masa, así es el Reino de Dios.
¿Cómo colaboraré hoy para empujar el Reino de Dios en mi ambiente familiar, pastoral y de trabajo?
Fuente : https://www.laicoscapuchinos.cl/wp-admin/post-new.php