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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 17 de enero de 2022.

Hoy, lunes, 17 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (15,16-23):

En aquellos días, Samuel dijo a Saúl: «Déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche.»
Contestó Saúl: «Dímelo.»
Samuel dijo: «Aunque te creas pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel. El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba?»
Saúl replicó: «¡Pero si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traido a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. Si la tropa tomó del botin ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal.»
Samuel contestó: «¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros. Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza como rey.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49,8-9.16bc-17.21.23

R/.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,18-22):

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»
Jesús les contestó: «¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Alejandro Carbajo, C.M.F.

Queridos hermanos, paz y bien.

Estamos en el comienzo del tiempo ordinario. Todavía resuenan los ecos de la Navidad, seguimos (quizá) alegrándonos porque el Hijo de Dios se hizo hombre, cuando tenemos que mirar hacia delante. Han vuelto las clases, el trabajo, han regresado los problemas de la vida ordinaria, y el Evangelio nos da cada día, como hace siempre, algún consejo para vivir cómo Dios quiere.

Hoy la cosa va de ayuno. Los discípulos de Juan el Bautista ayunaban mucho, por lo visto. Como los de los fariseos. Los ortodoxos, hasta el día de hoy, ayunan bastante. Nosotros, los católicos, guardamos el ayuno también. No por prescripción facultativa, o para adelgazar, sino para hacer hueco a Dios en nuestro interior.

A Jesús le preguntan, porque no les parecía bien lo que veían. La pregunta, quizá, tenía buena intención. No como en otras ocasiones, cuando iban “a pillar” al Maestro en alguna contradicción. Nosotros conocemos, quién más, quién menos, la vida y obras de Cristo. Los contemporáneos, no. Para ellos debía de ser difícil saber cómo interpretar todo lo que Jesús hacía y decía con absoluta libertad.

Jesús les recuerda que, con Él, debe siempre estar la alegría. En Navidad invitaba a mis parroquianos a contemplar cómo la alegría se iba expandiendo, desde María y José, a los pastores, y después, con los Magos, a todo el mundo. Si Jesús está presente, hay que alegrarse. Puede que, en algún momento, nos podamos sentir tristes. Nos visita la muerte, la enfermedad, la depresión nos ronda, pero sobre toda esta “tristeza” se encuentra la esperanza de saber que el Maestro está con nosotros. Incluso en esos momentos de tristeza, podemos siempre recordar Quién ha dado sentido a nuestra vida. No hacer mudanza, seguir orando y creer. Creer contra toda esperanza, si hace falta.

Poco sabemos en la Europa occidental de remiendos. No se lleva. En mi Castilla y León natal algo sabemos de vino. Hay muchas bodegas. Son ejemplos de la vida del tiempo de Cristo. Ahora habría que escribir “no se añade una ampliación de memoria muy grande a un ordenador antiguo” o “no se instala una aplicación muy pesada en un teléfono móvil viejito”. Lo que Jesús nos quiere decir con esos consejos es que su nuevo estilo de vida requiere un nuevo enfoque. A su vino nuevo debemos prepararle odres nuevos. Todo lo que los fariseos y los publicanos no pudieron hacer. Para intentar cada día cumplir la voluntad de Dios, debemos ser flexibles, dóciles, y vivir abiertos. Él siempre está con nosotros.

Hoy la Iglesia celebra a san Antonio, abad. Aquí podéis leer algo sobre su vida. Que siempre es útil saber más de los santos. A ver si se nos pega algo.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. sábado 15 de enero de 2022.

Hoy, sábado, 15 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (9,1-4.17-19; 10,1a):

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.»
Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.»
Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente.»
Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas.»
Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

He leído que los seres humanos tendemos a simplificar nuestro pensamiento. Entre otras estrategias, “etiquetamos” a los demás. Ello nos ahorra tiempo y esfuerzo, al situar a una persona en un contexto determinado. Pero a la vez puede ser muy injusto con la gente. Según la “etiqueta” que pongamos a alguien –por ejemplo, “inteligente” o “tonto”- así será nuestro trato y nuestras expectativas hacia esa persona.

Ahí está Mateo. Sentado al mostrador de los impuestos. A lo mejor no es del todo consciente, pero la gente le ha puesto una etiqueta: “publicano”. Y ya se sabía, de un publicano no podía salir nada bueno. Colaboraba con Roma, el poder invasor, cobrando los impuestos. Era la deshonra del pueblo judío…

Y llega Jesús y le dice: “Sígueme”.

No sabemos quién se sorprendió más: si Mateo o los que presenciaron la escena. El caso es que luego les oímos murmurar.

¡Qué cosas tiene Jesús! Será que es verdaderamente el Hijo de Aquél que “no se fija en las apariencias, sino que conoce el corazón”, y llama por el nombre, y suscita lo mejor de cada uno –sea cual sea su etiqueta- y anima, y espera… y es capaz de sacar, de unas piedras, hijos de Abraham. O, de un publicano, un apóstol y evangelista. Un testigo de su Reino.

Será porque ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.

Quien te cree, te crea.

Vete y haz tú lo mismo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 16 de enero de 2022.

DOMINGO SEGUNDO DEL AÑO. 

Isaías 62,1-5: Amanece la salvación para el Pueblo de Dios, ya que habrá una situación nueva, lo que trae consigo el cambio de nombre. Una relación de intimidad con el Señor, como un matrimonio. 

1Corintios 12,4-11: Los carismas, dones del Espíritu Santo, son para el bien de la comunidad. Aunque son distintos, todos proceden de una misma fuente: Dios, que los distribuye por medio de su Espíritu. 

Juan 2,1-11: Juan nos muestra el primer signo con el que se revela Jesús: cambia el agua en vino. Su presencia es garantía de salvación. 

1.- Dios quiere salvar. Salvación en la Biblia es sinónimo de transformación, de cambio, de algo nuevo. Así, por ejemplo, Pascua significa Paso-tránsito de una esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida, de no-pueblo a Pueblo de Dios. Hoy aparece un símbolo clásico, la Boda, que indica una nueva relación de Dios con su Pueblo, lo que evoca la Alianza, donde Dios se desposa con su Pueblo. En el Sinaí Dios reveló – mostró su gloria (cfr. Éxodo 19,16-25).  Cuando el Señor interviene transforma. A Israel le cambia de nombre, lo que indica una nueva identidad; ahora es “Pueblo de Dios”, la “Desposada”. Por eso, como una novia, es engalanado, adornado por Dios mismo, que es su Dueño y Señor. 

2.- En el evangelio encontramos una “Parábola en acción”, donde Jesús “manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”. Es todo un signo. 

La presencia de Jesús en el banquete es causa de salvación, de solución al problema presentado por su Madre: falta el vino. Jesús actúa, soluciona, ya sabemos cómo. Es que Jesús presente entre nosotros quiere transformarlo todo. Y es una transformación radical, ontológica: el agua en vino. Donde no hay Reino de Dios Él viene a instaurarlo. Más aún, Jesús es el Esposo que contrae nupcias con toda la humanidad, a la que hace su Esposa, que es la Iglesia. Porque como dice la primera carta de Pedro: “Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado” (1Pedro 2,9-10). Todo esto está indicando que, en nosotros, como Iglesia, recae todo lo dicho por la Palabra santa. 

3.- En las ceremonias de bodas todavía hay quienes se fijan en la novia, cómo es, cómo va vestida, etc. Hoy el mundo, la prensa, observan a la Esposa y la pelan y llegan a decir: “¡De blanco, la patúa!” Cierto, muy cierto. Y tienen razón. Pero aquí tomo el ejemplo que da el hermano Raniero Cantalamessa, predicador Apostólico. Él dice, muchos al visitar una catedral, (de Chartres u otra) si la miran sólo por el exterior verán unas ventanas oscuras compuestas de trozos de vidrios unidos con plomo. Y esto no muestra nada. Pero si se entra, se ingresa al interior de la catedral, esos vitrales transparentan una luz maravillosa, es todo un espectáculo. Pero es necesario entrar. 

Yo me pregunto, ¿por qué no dejamos de mirar a la Iglesia, a la comunidad, por fuera, examinando todos sus defectos? ¿Por qué no ingresamos al interior de la misma para contemplar su misterio? ¿Qué vamos a encontrar? “una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios”. 

4.- Y he aquí lo que el Apóstol ve: a esta Esposa engalanada con los más diversos carismas. Es que el Señor nos quiere, nos ama, por eso nos regala sus carismas, para que seamos una Esposa digna del Señor. Porque el Señor concede la gracia, la justificación para santificarnos, pero concede los carismas en función del bien de todo el Cuerpo de la Comunidad. 

Aquí estamos hoy, tal vez con nuestras tinajas vacías. Pongamos lo único tenemos, el agua, nuestra realidad, Él pondrá lo demás. Con su Espíritu todo lo transforma: el Pan y vino en su Cuerpo y Sangre, nuestras vidas en ofrenda agradable a sus ojos. Jesús nos muestra su gloria. Es cuestión que abramos los ojos de la fe y Contemplemos. Hace falta contemplar en la Iglesia y en el mundo. Al cristianismo le faltan contemplativos que sepan descubrir el misterio. Porque hay mucha superficialidad. Sólo así creeremos en Él y seremos de Él. No te quedes fuera, entra y contempla, mira todo con otros ojos. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. viernes 14 de enero de 2022.

Hoy, viernes, 14 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (8,4-7.10-22a):

En aquellos dias, los ancianos de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá.
Le dijeron: «Mira, tú eres ya viejo, y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como se hace en todas las naciones.»
A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor.
El Señor le respondió: «Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey.»
Samuel comunicó la palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: «Éstos son los derechos del rey que os regirá: a vuestros hijos los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería, y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamento y de pertrechos para sus carros. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y los mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes, se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. Y vosotros mismos seréis sus esclavos. Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá.»
El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: «No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos nosotros como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra.»
Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor.
El Señor le respondió: «Hazles caso y nómbrales un rey.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,16-17.18-19

R/.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Ya lo dijo el apóstol: “todo es gracia”. Lo más importante se nos da gratuitamente. La vida misma, las personas, los acontecimientos, la fe… Todo es recibido. Pero como al que se le da no es una piedra ni una inteligencia artificial, sino un ser humano con capacidad de respuesta libre, todo es –a la vez- tarea.

Esa es la dinámica creyente: recibir vida para entregarla. Recibir a las personas para crear fraternidad. Recibir los acontecimientos para ir haciendo con ellos camino. Recibir la fe para vivirla y comunicarla. Lo que hemos recibido quiere hacerse en nosotros respuesta. En esto no hay rebajas.

En el evangelio, el ponerse en pie y el perdón están ahí esperando, gratuitos. Pero el paralítico debe ponerse a tiro. Otros le ayudan y le llevan ante Jesús. Una bonita escena sobre la gracia y la tarea.

Entiendo que ésta sería la invitación de la Palabra de hoy: abre los ojos. Mira todo lo bueno que hay creado para ti. Te está esperando. Sólo falta que te pongas en camino. Que te pongas a tiro. De Dios y de los demás. Que respondas a lo recibido. Porque si todo fuera tarea, la vida sería como una dura escalada sin llegar a ninguna cumbre. Pero si todo fuera gracia que no pidiera respuesta, Dios nos habría creado inútiles.

Todo es gracia-para-corresponder. Ahí está la gracia. ¿Te convence?

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 13 de enero de 2022.

Hoy, jueves, 13 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (4,1-11):

En aquellos días, se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres.
La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: «¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo.»
Mandaron gente a Siló, a por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos, entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló.
Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: «¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?»
Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento y, muertos de miedo, decían:
«¡Ha llegado su Dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sed hombres, y no seréis esclavos de los hebreos, como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sed hombres, y al ataque!»
Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, murieron.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 43,10-11.14-15.24-25

R/.
Redímenos, Señor, por tu misericordia

Ahora nos rechazas y nos avergúenzas,
y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
nos haces retroceder ante el enemigo,
y nuestro adversario nos saquea. R/.

Nos haces el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean;
nos has hecho el refrán de los gentiles,
nos hacen muecas las naciones. R/.

Despierta, Señor, ¿por qué duermes?
Levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión? R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

El cuerpo humano es una maravilla. Células, tejidos, órganos… conexiones, movimientos, respuestas. Si no existiera, costaría trabajo siquiera pensarlo. ¿Y qué decir del alma humana? Más increíble todavía: percepciones, memoria, lenguaje… capacidad de amar y ser amado, libertad, apertura a lo Absoluto. De la complejidad y maravilla de ambos se entiende su fragilidad. Algo puede fallar.

Al vivir en sociedad, también formamos parte de un “cuerpo social” y un “alma social”. Y lo que recibimos de los demás influye poderosamente en nuestra vida, para bien o para mal.

Hoy el evangelio nos habla de enfermedad. Una de las comunes en el tiempo de Jesús: la lepra. En el antiguo Israel, los que tenían esta enfermedad eran apartados de la sociedad, siendo considerados malditos. Puede representar a cualquier dolencia, en el cuerpo o en el alma, que afecta al ser humano y le disminuye en su actividad y en sus relaciones con los demás, hasta llegar a oscurecer la vida recibida.

Jesús aparece como el que se acerca a toda enfermedad y dolencia, y atreviéndose a tocar a la persona, puede aliviarla y reconfortarla de una manera impensable. Porque es el Hijo del Dios que rompe las barreras y quiere traer vida, y vida para todos.

Hoy puede ser un buen día para, desde tus enfermedades y dolencias, presentarte humilde al Señor: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y déjate confortar por Él. Para seguir caminando. Porque la tierra prometida está más cerca que cuando empezaste a caminar. Aunque a veces no te lo parezca.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Somos Delegación de la Provincia de la Inmaculada Concepción de San Pablo, Brasil. 17 de noviembre de 2021.

“Vayan con el Señor, hermanos, y, según Él se digne inspirarlos, prediquen a todos la Buena Noticia de Jesús” (1Cel 33).


Una de las máximas exigencias de San Francisco de Asís, era mostrar al mundo el amor de Dios hacia todos los hombres y mujeres. Encontrando a muchas personas que vivían al margen de la sociedad, San Francisco vio en ello una oportunidad para hacer realidad y poner en práctica el Evangelio. Quería anunciarlo a un mundo que, lleno de egoísmo y orgullo, necesitaba de la Buena Nueva. Bajo está misma mirada y confiando en la fidelidad al Evangelio los capuchinos llegan a Chile para compartir su fe con todos los hermanos.
Los primeros capuchinos llegaron a Chile el 23 de octubre de 1848, con la enmienda de la evangelización en la región del pueblo mapuche en la Araucanía (hoy Diócesis de Villarrica). En este tiempo las misiones estaban en franca decadencia, por eso, a través de su ministro plenipotenciario en Roma, el gobierno chileno acudió a la Curia General de los Capuchinos solicitando misioneros.
El 16 de febrero de 1848 se firmó el contrato y luego se embarcan en Génova 12 Capuchinos italianos, igual número que los 12 Apóstoles. Luego de 5 meses de navegación llegan a Valparaíso y luego a Valdivia. En el año 1853 llegan de Italia 40 hermanos más. Los primeros conventos son: Santiago (1852), Concepción (1855), Quillota (1856), La Serena (1857) y Valparaíso (1860). Durante 50 años los capuchinos italianos realizaron una heroica tarea misionera. Aprenden la lengua mapuche, abren colegios e internados en las llamadas estaciones misionales.
Mas tarde en 1889 se le confía a la Provincia de España la jurisdicción de la Araucanía. Llegando 10 capuchinos más, 5 sacerdotes y 5 hermanos. Se dedican a la predicación de grandes misiones en la parte norte. Así se funda: Constitución (1900), Viña del mar (1919), Arica y Linares (1956) y Longaví (1960). A finales del siglo XIX se le encomienda la Misión a la Provincia de Baviera.
En 1901 se hace cargo la Provincia de Baviera, siendo su primer Prefecto Apostólica el P. Burcardo Englert, fundando colegios e internados. En el 5 de agosto la misión es elevada a Vicariato Apostólico y consagrado como primer obispo capuchino Fr. Guido Beck de Ramberga. Entre sus numerosas obras se destacan: la Fundación del Magisterio de la Auraucania (1928), la fundación de las Hermanas Catequistas de Boroa (1928) y la fundación del seminario San Fidel (1925) en San José de la Mariquina y la promoción de la cultura autóctona en la Isla de Pascua por parte de Fray Sebastián Englert.
Un tiempo también fuimos custodia Chile- Argentina (1902-1936) y luego independiente.
En el año 1955 se crea la Diócesis de Osorno, siendo su primer obispo Fray Francisco Valdés Subercaseaux. Como nueva Diócesis tiene muy poco clero y el obispo acude a la Provincia Capuchina de Holanda. Tres años más tarde llegan capuchinos venidos de Holanda que se instalan en Quilacahuin, Rahue y San Juan de la Costa. Su trabajo es con la comunidad rural y luego con la Radio escuela. Luego el año 1960 llegan capuchinos belgas que venían con la idea de trabajar en las fábricas, por eso, luego de un breve tiempo se fueron a Hualpencillo (hoy comuna de Hualpen).
Los primeros capuchinos chilenos: la Orden desde el primer momento que se instaló en Chile, trabajo el aspecto vocacional con los intentos de noviciado en Santiago (1855) y luego en Los Ángeles (1890) que no dieron resultados. Luego de 80 años, hace su primera profesión Fr. Francisco Valdés, como primer capuchino chileno y luego primer obispo de Osorno y cuyo proceso de beatificación está en proceso.

En el año 1929 se creó el Seminario Menor de Paine, donde se formaron varios capuchinos chilenos, pero se cerró en 1968 pues no se parecía conveniente apartar a los niños desde muy pequeños de sus familias. Luego se abre en constitución 1941 con siete novicios. Así en 1960 ya había 50 capuchinos chilenos. En el año 1971 se unen las distintas jurisdicciones de capuchinos en Chile para tener la formación en común. Este fue un gran paso para lo que vendría posteriormente. En el año 1974 se determino que todos los comisariatos pasarán a ser Provincia.
Una sola provincia capuchina: el 15 de febrero de 1982 se erigió una sola Provincia llamada Provincia de San Francisco de Asís, que comprendía la Misión de la Araucanía, la Delegación Holandesa y la Delegación Wallo Belga y dos capuchinos suizos. Esto daba un total de 95 hermanos, 39 chilenos y 56 extranjeros. Uno de los grandes objetivos de la nueva Provincia, era vivir la vida fraterna como primer apostolado, el testimonio de cercanía, el respeto frente a la diversidad y la formación de acuerdo a la vida de la Iglesia Local.
Debido a la crisis generalizada que se venía manifestando de varios años atrás, y luego del problema de los abusos en Chile, las vocaciones fueron disminuyendo notable en toda la iglesia chilena. Esto nos trae a toda la Iglesia una crisis generalizada de vocaciones y por lo mismo, las congregaciones nos vamos haciendo cada vez avanzados en edad y sin posibilidad de enriquecimiento vocacional.
Ante esto, luego de buscar algunas soluciones con posibilidad de ayuda de otras provincias capuchinas o de otras ayudas, desde la Curia General, nos dan la buena noticia que la Provincia de la Inmaculada Concepción de San Pablo Brasil asumirá la responsabilidad de los capuchinos en Chile.
De este modo y con un Decreto de la Provincia del Brasil, el día 17 de noviembre pasamos a ser una Delegación de la provincia del Brasil, donde es nombrado (luego de una consulta telemática) como Delegado el Hno. Héctor Campos, como primer consejero el Hno. Mauricio José da Silva y como segundo consejero, ecónomo y secretario el Hno. José Miguel Jiménez. Los hermanos del Brasil, ya ahora el 1 de enero del 2022 incrementa la Delegación con tres hermanos que llegan a Chile y luego posibilidad de otros hermanos.
Con esta realidad, el equipo de la nueva Delegación nos proponemos los siguientes desafíos:
a) Favorecer la vida fraterna y ecología integral.
b) Trabajar junto con los laicos y laicas la Pastoral Juvenil y Vocacional.
c) Hacer un camino de Sinodalidad con todos los que formamos parte de esta espiritualidad franciscana y capuchina.
d) Responder a los nuevos desafíos de nuestra iglesia en Chile.
Estimados hermanos laicos y los que podrán leer esta breve y sucinta historia de nuestra vida capuchina, queremos caminar con ustedes para acompañar los dolores y esperanzas que nos planteamos y para soñar juntos la nueva vida capuchina que queremos vivir.

Fraternalmente:
Hno. Héctor Alejandro Campos Méndez
Delegado Hermanos Capuchinos en Chile.

EDD. miércoles 12 de enero de 2022

Hoy, miércoles, 12 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (3,1-10.19-20):

En aquellos dias, el niño Samuel oficiaba ante el Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no abundaban las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse, y no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.»
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llarnado.»
Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aqui estoy; vengo porque me has llamado.»
Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.»
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.»»
Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!»
Él respondió: «Habla, que tu siervo te escucha.»
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse; y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era profeta acreditado ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,2.5.7-8a.8b-9.10

R/.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro:
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Creo que a todos nos hubiera gustado conocer a Jesús en persona. Claro que sabemos muchas cosas de Él. Y como creyente, me bastan y me sobran para seguirle. Pero uno siempre tiene esa curiosidad de haber estado allí, de haberle escuchado en directo, haberle visto con los propios ojos… Volviendo del deseo a la realidad, uno se da cuenta que eso es imposible… al menos hasta el final de los tiempos. Pero en los versículos del capítulo primero de Marcos que hoy se leerán en la misa, siempre me ha parecido ver como un breve guión de una película que se titulara “Las 24 horas de Jesús de Nazaret”. ¿Quieres verla?

Comienza con un tiempo de familia, de dejarse querer. Está con sus amigos, va a casa de dos de ellos, se acerca a sus problemas, comen juntos… Continúa con un tiempo de trabajo, de hacer el bien. Hace su tarea: curar enfermos, expulsar demonios, anunciar el Reino. Después suponemos que dormiría algo. Aunque, de madrugada, es el tiempo de orar: en descampado, a solas con el Padre. ¿Qué se dirían? Y estando en esas, llegan sus compañeros a avisarle de que la gente le busca. Más trabajo. Es tiempo de tomar decisiones, tiempo de avanzar hacia otras aldeas, para predicar también allí. Para eso ha venido. Incansable. Vivir para Dios y vivir para los demás. De los que también busca tiempos para contemplar y disfrutar de la compañía de los cercanos.

Mírale con calma, contémplale, escúchale… y que se nos pegue algo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 11 de enero de 2022.

Hoy, martes, 11 de enero de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (1,9-20):

En aquellos dias, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo, Ana se levantó y, con el alma llena de amargura, se puso a rezar al Señor, llorando a todo llorar.
Y añadió esta promesa: «Señor de los ejércitos, si te fijas en la humillación de tu sierva y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu sierva y le das a tu sierva un hijo varón, se lo entrego al Señor de por vida, y no pasará la navaja por su cabeza.»
Mientras ella rezaba y rezaba al Señor, Elí observaba sus labios. Y, como Ana hablaba para sí, y no se oía su voz aunque movía los labios, Elí la creyó borracha y le dijo: «¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? A ver si se te pasa el efecto del vino.»
Ana respondió: «No es así, Señor. Soy una mujer que sufre. No he bebido vino ni licor, estaba desahogándome ante el Señor. No creas que esta sierva tuya es una descarada; si he estado hablando hasta ahora, ha sido de pura congoja y aflicción.»
Entonces Elí le dijo: «Vete en paz. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.»
Ana respondió: «Que puedas favorecer siempre a esta sierva tuya.»
Luego se fue por su camino, comió, y no parecía la de antes. A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al Señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer Ana, y el Señor se acordó de ella.
Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: «Al Señor se lo pedí.»

Palabra de Dios

Salmo

1S 2,1.4-5.6-7.8abcd

R/.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

Llevamos ya dos años de pandemia. Un pequeño organismo, un virus, está poniendo en jaque nuestra salud, nuestras sociedad, nuestra economía.. de una manera que nunca hubieramos pensado. Todas nuestra capacidad tecnológica y científica parece que no acaba de ser suficiente para liberarnos definitivamente de este invisible enemigo que ha surgido de repente. Las pandemias forman parte de la historia de la humanidad y dramaticamente han producido todas ellas grandes cambios en nuestra manera de vivir y de relacionarnos. Las concecuencias de esta que vivimos ahora las veremos con claridad con el paso del tiempo.

En la Palabra de hoy se nos muestran otros imprevistos de la historia: a Ana, mujer estéril, tras desear y orar al Señor, le es dado el hijo que tanto esperaba. Y de ese gozo, le sale el cántico que expone cómo Dios es capaz de dar la vuelta a las cosas, para que los últimos sean los primeros su proyecto siga su curso.

Leyendo el evangelio, me parece entender para qué vino Jesús: para dar la vuelta a las cosas. Porque no es normal, y no deberíamos acostumbrarnos a verlo así, que en el mundo domine el egoísmo, el odio o las desigualdades que deshumanizan. Él viene a poner las cosas en su sitio, lo cual pasa por cosas tan paradójicas como que “los últimos serán los primeros” o “amar a los enemigos”.

Hoy aparece sometiendo a los espíritus inmundos. Cada época tiene los suyos, con sus manifestaciones. Pero está claro que donde entra Jesús, se ponen a temblar. No hay sitio para ellos. Con su sola presencia…

Jesús comenzó a someter a los espíritus que pretenden destruir el proyecto de Dios. Desde entonces, la lucha continúa. Con las armas de Dios: saber mirar, discernir, reconocer, anunciar, denunciar, actuar, pedir perdón, reconciliar, acompañar, bendecir, entregar, devolver bien por mal, saber renunciar, volver a confiar… Para que el mundo deje de ser inmundo, recupere su dignidad y vuelva a ser lo que está llamado a ser.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 10 de enero de 2022.

Hoy, lunes, 10 de enero de 2022

Primera lectura

Comienzo del primer libro de Samuel (1,1-8):

Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 115,12.13.14.17.18.19

R/.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos y amigas:

¡Hay que ver cómo pasa el tiempo! Si no hace ni dos días que estábamos preparando la nochebuena, celebrando el año nuevo, cantando el “Campana sobre campana”… y ya estamos a 9 de enero. Hemos vuelto a lo normal: el trabajo, las clases, la catequesis… lo que sea.

Terminado el ciclo de Adviento-Navidad hemos vuelto al tiempo Ordinario. Hace tiempo escuché a un amigo que había que hacerle un homenaje al tiempo Ordinario. ¿Sabes por qué? Porque, en el fondo, la mayor parte de nuestra vida es tiempo ordinario. Y aunque los tiempos “extraordinarios” nos acercan al misterio de nuestra fe y a la celebración con los cercanos, es en el tiempo ordinario donde se nos van dando las cosas importantes de la vida y donde estamos llamados a vivir con calidad.

En el día a día aprenden los niños/as a andar y a hablar. En ese mismo tiempo construimos la familia y la comunidad. También ahí colaboramos con nuestro trabajo cotidiano en el proyecto de la creación. En lo cotidiano surgen las intuiciones y las dudas, se forjan o se frustran los proyectos, se dan los encuentros y los desencuentros, acontecen las crisis y las superaciones…

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”. Así se nos sugiere en el Salmo 115 de la liturgia de hoy: invocando su nombre, cumpliendo mis promesas, ofreciendo un sacrificio de alabanza… en medio del mundo.

El mismo Jesús –el Hijo- se hace “ordinario” y viene a la vida de cada día –junto al lago de Galilea, mientras los pescadores echan la red en el lago- a llamarnos por el nombre y a hacernos su propuesta: “Venid conmigo… Convertíos y creed la Buena Noticia”. En el tiempo Ordinario. ¿No es para hacerle un homenaje?

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy