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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. jueves 09 de junio de 2022.

Jueves de la décima semana del tiempo ordinario
Jesucristo, sumo y eterno sacerdote
Fiesta
Color: blanco

Esta celebración fue instituida por el Papa Pío XI como Misa votiva, en su encíclica “Ad catholici sacerdotii” promulgada el 20 de diciembre de 1935. Luego pasó a tener categoría de fiesta. Conmemora el sacerdocio de Jesucristo del cual participan los miembros del clero, como ministros y servidores del pueblo de Dios, a ejemplo de Nuestro Señor.

Color: blanco

Antífona de entrada             Cf. Sal 109, 4 

El Señor lo ha jurado y no se retractará: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que para gloria de tu nombre y salvación del género humano constituiste a tu único Hijo, sumo y eterno sacerdote, concede que el pueblo adquirido con su Sangre, por la participación en su memorial, pueda experimentar el poder de su Cruz y de su Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Mediante una sola oblación, Él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 12-23

Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así, mediante una sola oblación, Él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.

El Espíritu Santo atestigua todo esto, después de haber anunciado:

“Ésta es la Alianza que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Yo pondré mis leyes en su corazón y las grabaré en su conciencia, y no me acordaré más de sus pecados ni de sus iniquidades”.

Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación.

Por lo tanto, hermanos, tenemos plena seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que Él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y lleno de fe, purificados interiormente de toda mala conciencia y con el cuerpo lavado por el agua pura. 

Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque Aquél que ha hecho la promesa es fiel.

SALMO RESPONSORIAL 39, 6ab. 9bc. 10. 11ab

R/. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!

¡Cuántas maravillas has realizado, Señor, Dios mío! Yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón.

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, Tú lo sabes, Señor.

No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación.

EVANGELIO

Aleluya Is 42, 1

Aleluya.

Éste es mi servidor a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Aleluya.

EVANGELIO

Hagan esto en memoria mía.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22, 14-20

Llegada la Hora de pasar de este mundo a su Padre, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:

“He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios”.

 Y tomando una copa, dio gracias y dijo: “Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”.

Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Después de la cena, hizo lo mismo con la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.”.

REFLEXIÓN :

Cristo estaba ansioso de celebrar la Pascua con sus apóstoles. Sabe lo que esta Pascua significa, pero no la teme, sino la desea, no huye, sino que la prepara cuidadosamente. Quiere compartir la mesa con sus apóstoles, despedirse, es su adiós en el tiempo.

A nosotros también nos espera Cristo para compartir la mesa con nosotros. Y si al hacerlo nuestros corazones se encuentran abiertos y deseosos de conocer más y mejor al Señor, el Espíritu Santo trabajará en cada uno de nosotros, y así podremos vivir, cada día más,como cristianos auténticos, esforzándose por adquirir las virtudes necesarias para ello.

Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la Eucaristía. En este jueves hagamos una reflexión de agradecimiento. Al despedirse Él, también promete su presencia viva, poniendo en manos de los Doce al Espíritu Santo que hará realidad el misterio de la Eucaristía. Demos gracias al Señor por cada sacerdote que hace posible, por medio del Espíritu, la presencia viva de Cristo.

Oremos por las vocaciones, que no falten hombres que con sus manos consagradas hagan presente a Cristo para poder recibir la vida de Dios en la Eucaristía.

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/17933/cat/330/haced-esto-en-recuerdo-mio.html

EDD. miércoles 08 de junio de 2022.

Hoy, miércoles, 8 de junio de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (18,20-39):

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo: «¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal.»
La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo: «He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos den dos novillos: vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, sin prenderle fuego. Vosotros invocaréis a vuestro dios, y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero.»
Toda la gente asintió: «¡Buena idea!»
Elías dijo a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más. Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego.»
Cogieron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: «¡Baal, respóndenos!»
Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho.

Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos: «¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; ¡a lo mejor está durmiendo y se despierta!»
Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo. Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente: «¡Acercaos!»
Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido: cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Señor había dicho: «Te llamarás Israel»; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: «Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña.» Luego dijo: «¡Otra vez!» Y lo hicieron otra vez. Añadió: «¡Otra vez!» Y lo repitieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: «¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya.
Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón.»

Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: «¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 15

R/.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío,
que me refugio en ti;
yo digo al Señor:
«Tú eres mi bien.» R/.

Multiplican las estatuas de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

Jesús en el monte como nuevo legislador, nuevo Moisés. Pero no quiere echar por tierra todo el pasado religioso y cultural de su pueblo, sería de locos. Solo quiere dar un nuevo sentido. No abolir, sí plenificar.

La tentación de arrasar con todo lo anterior siempre está presente en la vida de los humanos. Y si no que se lo digan a nuestros políticos: en cuanto agarran el cargo, lo primero es quitar todo lo del anterior. Y muchas veces, al tirar el agua, se nos va también el niño… No quitar, sí dar plenitud.

En este nuevo día recibimos la invitación de Jesús a hacer las cosas con pleno sentido. No repetir por costumbre. Tampoco partir de cero. El día de hoy es para vivirlo en plenitud.

Me gusta mucho la manera que tiene Jesús de decir las cosas, así como de pasada. Quien cumpla y enseñe. De sobra sabía que decir, y acaso no cumplir, es fácil. Por eso invita: cumplir y enseñar.

En el ritual de la ordenación de los diáconos, en el momento de recibir el libro de los evangelios, se señala: recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 07 de junio de 2022.

Hoy, martes, 7 de junio de 2022

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (17,7-16):

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: «Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida.»
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña.
La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»
Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra.»»
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 4

R/.
Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? R/.

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho. R/.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

Hace unos meses, un hermano mío, de viaje por Egipto, entrevistó a un monje copto. Una de las preguntas que le hizo fue esta: “¿Qué diría usted a un cristiano que vive en una sociedad tan secularizada y desacralizada como la que tenemos en Europa Occidental?”. El monje se limitó a responder: “Vosotros sois la luz del mundo”.

Aquí, en las palabras «Vosotros sois la luz del mundo», se contiene todo un programa de vida. No se trata de que hagamos más cosas o mejores que los demás. No se trata de conquistar a nadie. El desafío es más simple y profundo: reflejar la luz a través de un rostro encendido en la Luz que es Cristo (Yo soy la luz). El objetivo de ser luz lo expresa bien Jesús: Que den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Solemos hablar de un “rostro encendido”, de una mirada “iluminada”. ¿Qué es lo que produce este milagro? ¡El contacto con la luz! Moisés, al bajar del Sinaí, mostraba un rostro resplandeciente. El pueblo vio “algo” en él.

Sólo ilumina quien está en contacto con la Luz. Hemos ensayado casi todo en el campo de la evangelización. A veces, nos sentimos frustrados ante la falta de respuesta. Nuestra ansiedad nos lleva a imaginar continuamente caminos nuevos (si bien algunos dicen que hemos aflojado bastante en creatividad), pero, ¿es este el camino? Jesús no nos ha pedido que estemos todo el día con la lengua fuera, sino que encendamos nuestro pequeño cirio en el gran cirio que es Él y que creamos en el poder iluminador de la luz. No es fácil que nuestro “hombre viejo” entienda estas cosas.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 06 de junio de 2022.

Lunes de la décima semana del tiempo ordinario
María, Madre de la Iglesia
Memoria obligatoria
Color: blanco

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Jdt 13, 18. 19

El Señor, el Dios altísimo, te ha bendecida a ti, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra. Él ha engrandecido tanto tu nombre, que los hombres no dejarán de alabarte.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Padre, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que cuantos la veneramos en esta gloriosa conmemoración, merezcamos también participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Se dedicaban a la oración en compañía de María, la madre de Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles        1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron, a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

SALMO RESPONSORIAL Jdt 13, 18bcde. 19

R./ ¡Tú eres el honor de nuestra raza! 

Que el Dios altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya

¡Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de la justicia, Cristo, nuestro Dios! Aleluya.

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya.

REFLEXIÓN :

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Reflexión
Cuando Dios había decidido venir a la tierra había pensado ya desde toda la eternidad en encarnarse por medio de la criatura más bella jamás creada. Su madre habría de ser la más hermosa de entre las hijas de esta tierra de dolor, embellecida con la altísima dignidad de su pureza inmaculada y virginal. Y así fue. Todos conocemos la grandeza de María.

Pero María no fue obligada a recibir al Hijo del Altísimo. Ella quiso libremente cooperar. Y sabía, además, que el precio del amor habría de ser muy caro. “Una espada de dolor atravesará tu alma” le profetizó el viejo Simeón. Pero, ¡cómo no dejar que el Verbo de Dios se entrañara en ella! Lo concibió, lo portó en su vientre, lo dio a luz en un pobre pesebre, lo cargó en sus brazos de huida a Egipto, lo educó con esmero en Nazaret, lo vio partir con lágrimas en los ojos a los 33 años, lo siguió silenciosa, como fue su vida, en su predicación apostólica…

Lo seguiría incondicionalmente. No se había arrepentido de haber dicho al ángel en la Anunciación: “Hágase”. A pesar de los sufrimientos que habría de padecer. ¡Pero si el amor es donación total al amado! Ahora allí, fiel como siempre, a los pies de la cruz, dejaba que la espada de dolor le desencarnara el corazón tan sensible, tan puro de ella, su madre. A Jesús debieron estremecérsele todas las entrañas de ver a su Purísima Madre, tan delicada como la más bella rosa, con sus ojos desencajados de dolor. Los dos más inocentes de esta tierra. Aquella única inocente, a la que no cargaba sus pecados. La Virgen de los Dolores. La Corredentora.

Ella nos enseña la gallardía con que el cristiano debe sobrellevar el dolor. El dolor no es ya un maldito hijo del pecado que nos atormenta tontamente; es el precio del amor a los demás. No es el castigo de un Dios que se regocija en hacer sufrir a sus criaturas, es el momento en que podemos ofrecer ese dolor por el bien espiritual de los demás, es la experiencia de la corredención, como María. Ella miró la cruz y a su Hijo y ofreció su dolor por todos nosotros.

¿No podríamos hacer también lo mismo cuando sufrimos? Mirar la cruz. Salvar almas. La diferencia con Nuestra Madre es que en esa cruz el sufrir de nuestra vida está cargado en las carnes del Hijo de Dios. Él sufrió por nuestros pecados. Él nos redimió sufriendo. Ella simplemente miró y ayudó a su Hijo a redimirnos.

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/49091/cat/330/ahi-tienes-a-tu-madre.html

Homilía para la Eucaristía del domingo 05 de junio de 2022.

Paz y Bien a ustedes. Que el Espíritu de Dios repose en cada uno de ustedes.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS. 

Hechos 2,1-11: En la fiesta de Pentecostés se cumple lo prometido por Jesús: viene el Espíritu Santo sobre los discípulos. Comienza una nueva etapa: la de la Iglesia. 

1Corintios 12,3-7.12-13: Se muestra cómo el Espíritu Santo gobierna a la Comunidad con los carismas y servicios que Él distribuye para bien de la comunidad. 

Juan 20,19-23: Jesús resucitado, que tiene la plenitud del Espíritu, comunica a los suyos este mismo Espíritu para que continúen con el ministerio salvador de Jesús. 

1.- Dice el Génesis 2,7: “Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida.  De esta manera el hombre se convirtió en un ser viviente”. El hombre se define así como polvo y soplo de Dios. Y de hecho en el lenguaje bíblico el Espíritu es llamado también el Soplo de Dios, el que da vida.  Ya lo dice el salmo responsorial: “si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.  Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra”. 

El Espíritu Santo es el Soplo de Dios, es quien infunde vida, pero una vida distinta, una vida plena. 

Es en la fiesta de Pentecostés, en la que los judíos celebraban la Alianza de Dios con su Pueblo allá en el Sinaí, cuando se manifiesta el Espíritu Santo a los discípulos, que estaban muertos de miedo. Pero con este Soplo divino tienen una vida plena que los convierte en testigos del Resucitado. De esta manera comienza un tiempo nuevo, en el que el Espíritu de Dios se derrama generosamente a todos. Comienza la Nueva Alianza sellada por el Espíritu Santo, no en tablas de piedra, sino en el corazón de los creyentes. 

2.- Jesús sopla, comunica su Espíritu a los discípulos y los constituye en ministros de la misericordia divina, continuadores de la obra misericordiosa de Cristo. Eso hace el Espíritu Santo; su presencia es garantía de una vida nueva.  Es Él quien con sus carismas enriquece, adorna y anima a la comunidad de los creyentes. Dios, que es Uno, concede la manifestación de sus múltiples dones mediante su Espíritu. Pero todos estos dones que el Señor da son para el bien de la Comunidad, no de la persona y fomentan la unidad de todo el Cuerpo de la Iglesia. El que está consciente de poseer algún don del Espíritu debe ser humilde y agradecido y ponerlo al servicio de los demás, sin vanagloriarse por el don recibido. Si no lo hace sería un ladrón de los dones de Dios. 

3.- Es tan importante el Espíritu Santo que sin Él nada es valedero, ni duradero. Sin el Espíritu Santo Jesús sería sólo un personaje del pasado y nada más. Pero con el Espíritu Santo Jesús está siempre presente y actuante en su Iglesia. Sin el Espíritu Santo la Iglesia misma sería un cuerpo sin vida, tal vez momificado, un simple objeto de museo. Y para muchos eso es la Iglesia. Pero con el Espíritu Santo la Iglesia es el Cuerpo vivo y real de Cristo resucitado.  Sin el Espíritu Santo nuestra oración sería un balbuceo inútil y penoso. Pero con Él es un coloquio amoroso en el que Él mismo nos dice lo que debemos decir a Dios. Y sin el Espíritu Santo nuestra pastoral sería un simple y pobre proselitismo estéril. Pero con su presencia, nuestra pastoral es un testimonio vivo de Cristo hoy. 

4.- Jesús mismo dijo: “El viento sopla donde quiere, oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va; lo mismo sucede con quien nace del Espíritu.” (Juan 3,8). Nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo; Dios lo concede a quien quiere, incluso a aquellos que no creen en Él. Y así vemos cómo es el Espíritu de Dios el que está actuando hoy en el mundo por medio de gente que no es cristiana.   ¿Acaso no actuó por medio de Mahatma Gandhi? ¿Y no actúa acaso a través de personas, políticos, científicos, gente de toda condición humana para bien de la misma comunidad humana? No me cabe la menor duda que así lo hace el Señor, porque Él a toda ama. 

Estoy seguro que tú tienes más de algún carisma o don del Espíritu. ¿Lo has descubierto? Y si lo has descubierto, ¿lo pones a disposición de los demás? Y tu propia vida de fe nada sería si no estuviera animada por este Divino Espíritu.  Hoy celebramos Eucaristía, la que es posible gracias al Espíritu Santo que viene a transformar estos dones en una ofrenda agradable a los ojos del Padre. 

Salgamos de aquí como los Apóstoles a anunciar con entereza que Cristo vive y quiere salvar a todos. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 04 de junio de 2022.

Hoy, sábado, 4 de junio de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4.5.7

R/.
Los buenos verán tu rostro, Señor

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas.

Pedro, después de recibir de Jesús resucitado el importante encargo de pastorear a sus ovejas, ve venir al discípulo amado y dice a Jesús: ¿y qué hay de éste? Nosotros nos podemos plantear: ¿qué hay detrás de esta inquietante pregunta de Pedro? Algunos exégetas afirman que quizá, como Jesús había predicho a Pedro el tipo de muerte que tendría, ahora a éste le interesaba saber sobre el futuro del discípulo amado. En realidad no podemos saber con precisión lo que había en el corazón de Pedro. ¿Sería una curiosidad motivada por el excesivo afán de control, los celos, la envidia, etc.? No los sabemos, pero esto me da pie a constatar que en nuestro seguimiento de Jesús hoy, tanto en la vida familiar como en nuestro ambiente laboral, muchas veces, estamos contagiados de una cultura mediática que dedica muchas horas de televisión a indagar sobre la vida, el futuro, los éxitos, los fracasos, las fortunas y las desgracias de los demás. El chisme, el cotilleo, el raje, como se le quiera llamar, es una realidad cada vez más se generaliza y hasta es bien vista en los medios de comunicación. Con intención o sin ella, nosotros, también, muchas veces, vamos convirtiendo nuestra vida familiar, social y eclesial en auténticos “reality shows” en que nos acosamos con curiosidad y nos atacamos unos a otros para sentirnos mejor que los demás.

Jesús se da cuenta que Pedro se ha distraído de lo fundamental y se ha ido por las ramas, por eso su respuesta es inmediata: “¿a ti qué te importa?” No se trata de un reproche, sino de una llamada de atención que lo devuelve al seguimiento y a la misión, por eso le dice: “Tú sígueme”. Necesitamos escuchar al Señor, que nos remueve y nos devuelve al centro de nuestra vida cristiana. Jesús sabe que en nuestras vidas nos distraemos con mucha facilidad y que en lugar de seguirle, de apacentar sus ovejas y de anunciar su evangelio, gastamos nuestras energías en rumores, chimes, envidias, celos y juegos de poder y de dominio de unos sobre otros.

Al final del tiempo pascual, el Señor nos vuelve a decir, como a Pedro: “¿A ti qué te importa?… Tú sígueme”. Si en algo nos debe interesar la vida de nuestros hermanos es para apacentarlos y no para competir con ellos o para saciar nuestra sed de curiosidad. Que la alegría pascual que hemos experimentado en estos cincuenta días no se desgaste en luchas fraticidas, sino que sea la fuerza que nos motiva, como al discípulo amado, a dar testimonio del evangelio. Tal como lo hizo, también, el santo que recordamos hoy, san Felipe Neri, el santo comprensivo de las debilidades humanas, el santo de la alegría, de la sencillez y del servicio humilde.

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 03 de junio de 2022.

Hoy, viernes, 3 de junio de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):

En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4-7

R/.
El Señor puso en el cielo su trono

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

No se si han tenido la ocasion de leer el libro titulado “El sanador herido” de Henry Nouwen. De sus páginas se desprende que toda persona que asume un servicio o una misión en medio del pueblo cristiano no lo podrá hacer con autenticidad y total generosidad sino o hace a partir del sincero reconocimiento de sus propios límites y pecados, que lo coloca en comunión con sus hermanos y lo abre a la experiencia sanadora del amor de Dios. Esta experiencia es una nueva llamada vocacional que capacita para la misión de transmitir ese mismo amor a los hermanos.

En el evangelio de hoy vemos a Jesús resucitado que se acerca a Pedro, a quien ya había encargado la misión de confirmar a sus hermanos en la fe, pero, esta vez, le hace una nueva llamada. Parecería que no era necesario que Jesús encargue nuevamente la misión a Pedro, pero Jesús sí lo ve conveniente. Jesús sabe que la dura y amarga experiencia de la negación ha herido el corazón de Pedro y que quizá la culpabilidad, el sentimiento de indignidad o el temor a no ser capaz de superar esta fragilidad, pueden dejar alicaído a su apóstol sin permitirle vivir la misión con la alegría y la generosidad propias del testigo. Por eso, le pregunta tres veces sobre su amor, es decir, le recuerda, terapéuticamente, que el amor es lo único que puede curar la infidelidad de las negaciones y que el amor es lo único que capacita para asumir una misión en su nombre.

Lo mismo nos puede pasar a cada uno de nosotros. Cuántas veces realizamos la misión encomendada con el lastre de la culpabilidad por nuestros errores, del escepticismo de nuestras capacidades y del temor de no poder superar nuestras fragilidades. Esta fuerza negativa nos puede hundir en el cumplimiento rutinario del funcionario, en la amargura del frustrado o en la superficialidad del insensato. Jesús no quiere que nos pase esto, por eso, nos busca, como a Pedro, y nos vuelve a llamar, nos pregunta las veces que sean necesarias sobre nuestro amor porque sabe que sólo cuando contactamos de verdad con esa fuerza misteriosa que nos habita podemos ser completamente sinceros para reconocer nuestros errores y para acoger su amor que nos convierte y nos lanza renovados a la misión.

El texto de hoy termina con un “Sígueme” nuevo y firme, se trata de una nueva llamada, a la que Pedro responde desde la sencillez de quien se sabe débil, pero desde la seguridad del amor de su Señor, por eso, Pedro fue un buen pastor que también dio la vida en cruz por las ovejas de su Señor.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 02 de mayo de 2022.

Jueves de la séptima semana de Pascua
Santos Marcelino y Pedro, mártires
Memoria libre 
Color: rojo

Pertenecían a la comunidad cristiana de Roma. El Papa san Dámaso, que conoció al verdugo, nos dejó noticias de su muerte. El martirio tuvo lugar durante la persecución de Diocleciano: fueron decapitados en un bosque. Sus cuerpos fueron trasladados y sepultados en el cementerio llamado “Ad duas lauras”en la vía Labicana, donde, después de la paz de Constantino, se erigió una basílica.

Antífona de entrada             Heb 4, 16 

Vayamos confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Aleluya. 

ORACIÓN COLECTA

Padre, que tu Espíritu derrame con abundancia sus dones en nosotros, nos dé un corazón que sea de tu agrado y nos disponga a cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Tendrás que dar testimonio de mí, también en Roma.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles  22, 30; 23, 6-11

Queriendo saber con exactitud de qué acusaban los judíos a Pablo, el tribuno mandó quitarle las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos.

Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: “Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos”.

Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.

Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: “Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel … ?”

Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza.

A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: “Ánimo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma”.

SALMO RESPONSORIAL      15, 1-2a. 5. 7-11

R/. ¡Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti!

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.  Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! 

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 17, 21

Aleluya. 

“Que todos sean uno, como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, para que el mundo crea que Tú me enviaste”, dice el Señor. Aleluya.

Que sean perfectamente uno.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     17, 1b. 20-26

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.

Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí.

Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste.

Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos.

Fuente : https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2022-06-02

REFLEXIÓN :

Todos somos hijos del mismo Padre. No nos pudo pasar algo más genial que tener un Papá como Dios, nuestro Señor. Con cuánta confianza debemos dirigirnos a Él, constantemente y con la simplicidad de un hijito pequeño. Hay momentos en la vida en los que sólo Él puede sostenernos y llevarnos adelante. ¡Jamás dudemos del amor de un Dios, que se nos ha manifestado como Padre Bueno! En la medida en que seamos conscientes de esta paternidad de Dios, en esa medida alcanzaremos la unidad que Él desea para nosotros.

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/17378/cat/566/te-pido-tambien-por-los-que-van-a-creer-en-mi.html

EDD. Miércoles 01 de junio de 2022.

Hoy, miércoles, 1 de junio de 2022

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):

En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c

R/.
Reyes de la tierra, cantad a Dios

Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos y hermanas:

En esta sección intermedia de la oración sacerdotal, Jesús le pide al Padre tres cosas: primero, que sus discípulos sean uno como ellos son uno, segundo, que, sin sacarlos del mundo, los defienda del Maligno y, tercero, que los santifique en la verdad. Detrás de estas tres peticiones podemos descubrir un único deseo de Jesús: poner a sus discípulos en las manos del Padre, como él mismo lo hará con su propia vida antes de expirar en la cruz. El Padre que no abandonó a Jesús en la muerte, sino que lo resucitó. El mismo Padre es el que nos une en el amor, nos protege del mal y nos santifica en la verdad. Volver a contemplar esta verdad debería llenar nuestras vidas de confianza, pues, por más que haya momentos en los que parece que la desunión nos separa sin remedio, que la fuerza del maligno nos atrapa o que el poder de la mentira nos destruye por dentro y por fuera, sabemos que no estamos solos, que estamos bajo el cuidado del Padre y que es posible vivir en nuestro mundo, sin ser de él.

Sólo una confianza básica de este tipo puede fundamentar una existencia que se atreve a superar los peligros, miedos y complejos que menoscaban nuestra capacidad de riesgo para amar y construir un mundo mejor. Quien sabe que su vida está en buenas manos sabe que no tiene asegurado el éxito, pero, sabe que el Padre siempre lo acompaña, lo alienta y lo fortalece. Revisemos cómo va nuestra confianza en el Padre; un buen medidor de ello es la calidad de nuestro compromiso por forjar la unidad, por luchar contra el mal en todas sus expresiones y por vivir en la verdad. Si esta confianza y este compromiso no están vivos y vigorosos, te invito a que repitamos la oración sacerdotal de Jesús y dejemos que la fuerza de la Palabra encienda nuestro corazón.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy