Autor: Patricio Osiadacz
HOMILÍA PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO 12 DE MARZO DE 2023.
CUARESMA III. A
Éxodo 17,1-7: El Pueblo duda de Dios al encarar a Moisés. Dios, por su parte, responde dándole agua en abundancia.
Romanos 5,1-2.5-8: La vida nueva en Cristo se debe a la fe en Él, ya que el Amor de Dios ha sido derramado en nosotros por el Espíritu Santo.
Juan 4,5-42: Relato hecho con un lenguaje lleno de símbolos. Por ejemplo, la samaritana (=el pueblo pagano que profesa su fe en Jesucristo); y el agua.
1.- A la luz de los textos está claro que el tema central es el Agua. Pero no en el plano natural, sino en el plano trascendente, es decir, el sentido religioso-teológico.
En su travesía por el desierto el pueblo de Israel sufre una terrible sed la que le lleva a la desesperación y a enfrentar a Moisés, lo que es dudar de Dios. Pero la respuesta de Dios no se hace esperar, da agua en abundancia al pueblo de Dios.
El agua en la Biblia simboliza las bendiciones de Dios, particularmente la efusión del Espíritu Santo. Así como en el orden natural el agua es necesaria para la vida, del mismo modo en el orden religioso, sin el Espíritu Santo = agua, no hay vida.
Sin agua Israel no puede avanzar a través del desierto. Sin el Espíritu Santo el creyente no tendría vida en su peregrinar.
2.- Israel dudó de Moisés, de Dios. Entonces si el creyente tiene fe alcanza la justificación y está en paz con Dios por medio de Jesucristo. Por eso se nos ha regalado el Espíritu Santo. Gracias al Espíritu Santo hemos nacido a una vida nueva. Ya lo dice el evangelio de Juan 3,5: “Te aseguro que quien no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios”. Se destaca la necesidad de un nuevo nacimiento y de una vida nueva, conforme al Espíritu Santo. Por eso que una auténtica vida cristiana tiene que ser espiritual. Y ser espiritual no significa una vida ajena a los compromisos que todo ser humano tiene. Por ser espiritual esta vida debe encarnarse en la realidad. La vida nueva se vive ya en este mundo. Y quien no tiene el Espíritu de Dios no vive la vida nueva.
3.- Hay quienes pretenden vivir una vida espiritual cultivando el espíritu, es decir, se esfuerzan por alcanzar cierta perfección a través de la Meditación trascendental y otros métodos. Está bien, pero esto es insuficiente.
La mayor{a de los cristianos hoy no sabe, no entiende esto. Por eso se conforman con ritos y formas externas. De ahí que muchos tienen una vida carnal, es decir, guiada sólo por los instintos de la naturaleza. Por eso es necesario comprender esto y vivir con docilidad a lo que insinúa el Espíritu Santo en nuestro interior.
4.- El evangelio es elocuente. La mujer samaritana (no judía) tiene sed; lo mismo Jesús tiene sed de la fe de la mujer. Ambos reclaman el agua. Pero el diálogo va en un crescendo, llega el momento en que Jesús le promete el Agua viva, al Espíritu Santo y se le da a conocer: “Yo soy”.
La samaritana, es decir, los no creyentes, los paganos, creen, tienen fe en Jesús. Y Jesús le da lo que ella y todos necesitamos: el Agua viva, el don del Espíritu Santo. Ya Jesús lo dijo: “El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó: «El que tenga sed, venga a mí; y beba, el que cree en mí». Como dice la Escritura: «De su seno brotarán manantiales de agua viva«(Juan 7,37-38). Es decir, al que cree Jesús le regala el Espíritu que mora en Él.
Hay en nuestra sociedad y también en la Iglesia una terrible sequía. Es que nos falta fe y docilidad al Señor.
Tú y yo, todos hemos sido bautizados; pero para muchos el bautismo es algo decorativo simplemente. Creo, hermanos, que necesitamos tomar conciencia de lo que el Señor ha hecho con cada uno de nosotros. Hemos de avivar el bautismo. ¿Cómo? Con la conversión permanente y así estaremos en comunión con Aquel que es el único que puede saciar nuestra sed dándonos su Espíritu. No dudemos, tengamos fe y celebremos, hermanos.
Hno. Pastor Salvo Beas.
EDD. sábado 11 de marzo de 2023
Hoy, sábado, 11 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):
PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 102,1-2.3-4.9-10.11-12
R/. El Señor es compasivo y misericordioso
V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.
V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.
V/. No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.
V/. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):
EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado e! ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN ;
Queridos amigos y amigas:
El texto del Evangelio que hoy se proclama forma parte del Sermón de la Montaña que Jesús, el nuevo Moisés, dirige a la multitud de discípulos que le siguen. Él, ha sido enviado a establecer una nueva alianza entre Dios y su pueblo, y por eso busca superar aquellas normas tradicionales como la del “ojo por ojo” y la “del odio a los enemigos” con la fuerza renovadora del amor. El Señor nos invita a todos a entrar en una lógica distinta que rompe con el clásico paradigma de la violencia.
En efecto, nuestra relación con el Padre de los Cielos nos hace dar el salto de la simple justicia humana a una vida de santidad arraigada en el amor. Se trata de una santidad que no nos aleja de los problemas de nuestro mundo y que sana las conflictivas relaciones sociales a fuerza de bien. Quien vive del amor está llamado a costear una pequeña cuota de sacrificio para salir, con la ayuda de Dios, del laberinto de odios y rencores en el que muchas veces nos perdemos. Jesús nos da tres consejos sencillos: hacer el bien, amar de corazón y orar. ¿A quiénes? A los que son nuestros enemigos, a los que nos hacen la trampa, a los que nos levantan calumnia, al que nos ha traicionado… Aquí está el núcleo de la fe cristiana: amar siempre y sin medida a todos y todas como lo hizo Él.
El Padre ha enviado a Jesús a reunir a sus hijos dispersos y enemistados para formar una sola familia: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! (Mateo 23, 37). En nuestras familias aún duelen las heridas del pasado o del presente; nos lastimamos con el egoísmo y dejamos que los insultos formen parte de nuestras discusiones… Aún estamos lejos de comprender las enseñanzas del Evangelio. Abramos el corazón y pidamos a Jesús que sane con su amor nuestras relaciones familiares; que nos ayude a frenar la maquinaria de violencia que nos lastima.
¡Todas estas enseñanzas de Jesús son buena noticia! Algunos podrían estar pensando que este discurso es imposible de realizar, que es un sueño, una utopía. Sí, es utopía. Y, ¿para qué sirve la utopía? Para ver el horizonte y caminar. Y eso es lo que hacemos cuando le hacemos caso a Jesús: ¡Caminar!
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. viernes 10 de marzo de 2023
Hoy, viernes, 10 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (37,3-4.12-13a.17b-28):
ISRAEL amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida».
Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.
Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra».
Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 104,16-17.18-19.20-21
R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor
V/. Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.
V/. Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.
V/. El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
Jesús acoge a los pobres y a los pecadores, no por sus méritos ni por su capacidad de cumplir la ley, sino porque son amados por el Padre, son los hijos pródigos que Dios espera siempre en su casa. Es la fe la que salva, no la ley ni los méritos; por eso, la mirada de Jesús y sus gestos de acogida contrastan con la mirada fría y condenadora los fariseos, que son incapaces de experimentar el paso de Dios en su propia vida.
Quien ha sido perdonado se compromete a seguir al Señor en la práctica de la misericordia. Cuando somos tocados por Él nuestra vida adquiere un nuevo sentido. Muchas personas alcanzaron de modo directo, en contacto con Jesús, el precioso don del perdón. Del mismo modo, nosotros peregrinos del Reino, somos mensajeros de la cercanía de Dios, dispensadores del amor que perdona sin límites.
Jesús nos advierte que nuestro culto a Dios debe pasar necesariamente por las relaciones humanas. Quien vive de odio y rencor no conoce realmente la dinámica del mundo nuevo del Reino de Dios. La conversión que se nos pide en esta nueva Cuaresma nos exige transformar nuestra forma de relacionarnos con el prójimo, desenmascarar al ego personal que pretende constituirse en juez de los demás. Quien sigue los criterios del ego se hace reo de sí mismo y se aleja de la auténtica adoración en espíritu y verdad (Cf. Jn 4, 23-24)
Podríamos preguntarnos personalmente que tan acogedores y misericordiosos somos con el prójimo; si somos como Jesús, o los fariseos. Con la misma medida que usemos para medir, seremos medidos. Pidamos al Señor asemejarnos cada día más a Él.
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. jueves 09 de marzo de 2023
Hoy, jueves, 9 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (17,5-10):
Esto dice el Señor:
ESTO dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 1,1-2.3.4.6
R/. Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor
V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.
V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,19-31):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN ;
Queridos amigos y amigas:
La de hoy es una parábola didáctica. No es una simple recriminación o reproche. Tampoco busquemos la canonización de uno de los protagonistas y la demonización del otro. Fue dicha y escrita para que aprendamos. No para asustarnos. Invita a la lucidez, no al miedo. Permitamos a este hipotético personaje –el rico Epulón- que hoy se convierta en nuestro maestro y nos dé que pensar. Fijando nuestra mirada en él, caigamos en la cuenta de algunas evidencias como éstas:
Las riquezas nos hacen ciegos. Son como una venda negra colocada en los ojos de nuestra conciencia. Nos impide caer en la cuenta de que a nuestro alrededor hay personas que sufren. Las riquezas repliegan, ensimisman, incurvan la propia mirada, ignorando la existencia del otro. La página del evangelio no recoge ninguna acción negativa directa del rico contra Lázaro. Lo que resalta es la total ignorancia de quién está viviendo a la puerta de su mansión.
Los pobres existen y viven cerca. No son una invención. Ni habitan en la lejanía. No son solamente los que vienen en pateras, o malviven en las afueras de las grandes ciudades, o deambulan por nuestras calles y plazas sin techo propio. Están muy cerca de mí y si levanto la mirada y dejo de mirarme los puedo reconocer. No tengo que viajar al África subsahariana para reconocerlos. Ellos pueden ser mis maestros o mis jueces. Depende de mí.
Las riquezas también se terminan. No nos engañemos. No tienen garantía de vida perpetua. Las habremos de dejar. Todos. Antes o después. No duran infinitamente. Se pueden perder durante la vida. También nos las pueden robar. Por más que las guardemos en cajas de caudales, terminarán alejándose. Será la muerte quien realice el último expolio. No sirvamos a ningún señor que se nos pueda morir.
Las riquezas son mentirosas. Al final de todo el rico terminará preguntándose con infinita amargura: ¿Esto es todo? Poner en ellas la total confianza es una estupidez. Terminarán defraudándonos porque prometen infinitamente más de lo que llegan a aportar. Actúan con engaño. Maldito el hombre que en ellas pone su confianza, dirá la Escritura.
Las riquezas son muy peligrosas. Lo sabemos teóricamente, pero nos resistimos a aceptarlo cuando vivimos presos de su seducción. Pueden llegar a malograr la vida de una persona. Y no hay que esperar al más allá. En el “más acá” conocemos tantos casos de personas malogradas por causa del dinero. Es capaz de enfrentar a amigos, destrozar vidas, dividir familias, generar envidias y odios, levantar muros, declarar guerras… hasta matar la vida.
Podríamos seguir. Pero bastaría este breve catálogo de evidencias para movernos a una decisión concluyente: Hacernos cuanto antes de aquel tesoro que ni lo roban los ladrones, ni carcome la polilla; que es semejante a un tesoro escondido o a una perla preciosa… que no se vende en joyerías, ni se guarda en las cámaras acorazadas de los grandes bancos… y que, cuando se tiene, nos abre los ojos y corazón ante quienes me necesitan. Detengámonos a pensar cómo aparecería la vida a los ojos de una persona que no tiene miedo a perder.
Vuestro, amigo y hermano,
Juan Carlos cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. miércoles 08 de marzo de 2023.
Hoy, miércoles, 8 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (18,18-20):
ELLOS dijeron:
«Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
Hazme caso, Señor,
escucha lo que dicen mis oponentes.
¿Se paga el bien con el mal?,
¡pues me han cavado una fosa!
Recuerda que estuve ante ti,
pidiendo clemencia por ellos,
para apartar tu cólera.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 30,5-6.14.15-16
R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia
V/. Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R/.
V/. Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R/.
V/. Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: «Tú eres mi Dios».
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,17-28):
EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
La polémica está servida en este evangelio: Mientras Jesús invita a subir a Jerusalén… la madre de los hijos de Zebedeo, ajena a todo lo que está diciendo el Maestro, le pide descaradamente un puesto de honor para ellos. El evangelista une de esta manera dos mentalidades que se hallan en las antípodas y chocan entre sí. ¿Qué mensaje nos revela a nosotros que, metidos ya en el corazón de la Cuaresma, somos invitados a la conversión de deseos, pensamientos y conducta? Os propongo fijar la atención en dos enseñanzas:
Primera, no nos hagamos ilusiones. Somos del mismo barro de la mujer que se planta ante Jesús pidiéndole privilegios para los suyos. También nosotros buscamos primeros puestos. Reconozcámoslo. La tendencia a ser únicos y primeros se esconde en nuestro lenguaje normal hilvanado de quejas, de deseos imposibles, de inconfesables envidias, de tristezas y suspiros, de agresividad o rencor… y ¡ay si se olvidan de mí! Un incurable sentimiento de necesidad nos convierte en hambrientos por naturaleza. El ser del hombre es anhelo de lo que no tiene. Nada nos sacia. Todo nos falta. Nuestra esencia es el apetito. Ni siquiera ante Dios buscamos ser uno más. Deseamos los primeros puestos. Reconocerlo nos coloca en el camino de la curación, porque sólo la verdad nos hace libres.
Segundo: las vocaciones son tres. El arranque de este episodio evangélico me recuerda una sabrosa meditación que leí hace tiempo. Indicaba que en el evangelio se pueden descubrir tres vocaciones que Jesús hace a las personas con quienes se encuentra. La primera de ellas es la llamada a la rectitud de vida. Es la invitación que Jesús hace, por ejemplo, a la mujer adúltera: “Vete y no peques más”. La segunda es la propuesta del radicalismo. El caso más claro, pero no el único, queda recogido claramente en la propuesta que hace al joven rico: “Ve, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo y, luego, sígueme”. La tercera es la que aparece al comienzo del evangelio de hoy: “Subamos a Jerusalén”. Es el llamamiento al martirio, a entregar la vida con El. Terminaba aquel autor diciendo que las tres vocaciones son necesarias para la Iglesia y el mundo. Las tres provienen de Jesús que es el único que llama con autoridad. Pero solamente es la tercera llamada la que hace crecer a la Iglesia en extensión y en santidad, la que verdaderamente llena de oxígeno los pulmones de nuestra humanidad, la que realiza la redención del mundo. Es la invitación a vivir la Pascua hasta el final. Es la suprema expropiación.
Y a mí ¿a qué me llama el Señor? ¿Me está apremiando a dejar ya, de una vez por todas, una mala costumbre que arrastro, o una herida abierta que me desangra, o un pecado que me maltrata desde hace ya tanto tiempo, o un perdón al que me resisto? ¿Me está acaso invitando a despojarme al menos de aquello que me tiene esclavizado y que no me deja crecer y ser feliz? ¿Acaso me está llevando a su presencia para que, arrodillando mi orgullo, me ofrezca para lo que El quiera abandonándome en sus manos sin darle más vueltas en mi imaginación a la suerte que pueda correr?
De todo nos puede ocurrir en este miércoles ante la Palabra. De todo, menos dejarnos indiferentes en el aburrido bostezo de quien se cree conocer bien este punzante relato que nos narra san Mateo en su evangelio.
Vuestro, amigo y hermano
Juan Carlos cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
EDD. martes 07 de marzo de 2023.
Hoy, martes, 7 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (1,10.16-20):
OÍD la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 49,8-9.16bc-17.21.23
R/. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios
V/. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.
V/. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.
V/. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):
EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Queridos amigos y amigas:
Hoy Jesús, con ocasión de una dura diatriba contra los fariseos, propone cuál debe ser el estilo del verdadero discípulo. Como siempre sus propuestas hacen saltar por los aires el molde del orgullo y de la soberbia. Nos colocan en otra onda. Fijamos nuestra atención en cuatro enérgicas sentencias. Son tan claras que no dan pie a ningún tipo de confusión.
Primera, evitar el comportamiento de quienes “dicen y no hacen”. Frente a la hipocresía, propone la autenticidad, el amor a la verdad. Frente a las apariencias, exhorta a la coherencia. Frente a la mascarada, la limpia desnudez. La palabra y la conducta deben ir acordes. Arroja lejos la hipocresía y su infinito repertorio de disfraces: escudarse en los defectos de los otros, para no cumplir con el propio deber; cambiar de opinión según el ambiente en el que estemos; perder todas las fuerzas por la boca… No nos conformemos con lo que no nos mueva a cumplir –con obras- la voluntad de Dios, por buenos que sean los deseos, las intenciones o las palabras.
Segunda, desterrar la manía de aplastar a los demás poniendo sobre sus espaldas “pesados fardos” y, al mismo tiempo, autodispensarse de “mover un dedo”. Es también frecuente y reconocible este proceder injusto. Tendemos con facilidad a utilizar distintas medidas: permisivas para mí y estrictas para los demás; disculpamos nuestros errores y exigimos con rigor a los otros; halagamos los méritos propios y despreciamos los de los demás; nos creemos buenos y desconfiamos de la bondad de los demás; escuchamos lo que nos favorece y hacemos oídos sordos a lo que se nos pide; creemos que nuestro tiempo es más valioso que el de los demás …
Tercera, no dogmatizar, sino predicar con el ejemplo. Cuando Jesús pide no dejarse llamar “rabbi”, ni “maestro”, ni “padre”, no está descalificando ni la autoridad, ni los roles sociales, ni la capacitación profesional, ni siquiera está hablando propiamente de rebajamiento. Alude a la vana-gloria o la megalomanía o el orgullo. Jesús está hablando de humildad. Un discípulo de Jesús no se exhibe en pedestales de gloria, ni discursea en primera persona del singular, ni apabulla con títulos de poder, sino que se abaja al ruedo de la vida, se nivela con sus hermanos, se pone a servir gratis y se deja enseñar. Nunca deja de ser discípulo, aunque sea profesor de universidad o tenga 7 hijos. No tengamos, por tanto, envidia de los que están encaramados, porque lo que nos parece ahora altura, es despeñadero.
Y cuarta, el lugar más alto, la dignidad más sublime, el honor más singular, la dicha más consoladora a la que puede aspirar quien se atreve a ir detrás de Jesús es servir. El más grande de todos será el servidor humilde de sus prójimos. El que quiera elevarse a lo más alto, deberá emprender el inacabable camino del descenso. Y María nos recuerda que Dios no despacha vacío a nadie, excepto a aquellos que ya están llenos de sí mismos.
No olvidemos, finalmente, una constante que se repite: El crecimiento pasa por la imitación de actos excelentes y no por la simple aplicación de reglamentos o la mera exhortación al respeto de las normas. Estas cosas que nos dice Jesús no se aprenden sin mimesis, esto es, sin visibilidad y contagio.
Vuestro, amigo y hermano,
Juan Carlos cmf
Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy
Lecturas bíblicas de hoy lunes 06 de marzo de 2023.
Hoy, lunes, 6 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Daniel (9,4b-10):
¡AY, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 78,8.9.11.13
R/. Señor, no nos trates
como merecen nuestros pecados
V/. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.
V/. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.
V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.
V/. Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN :
Juan Carlos, cmf
Queridos amigos y amigas:
El evangelio de hoy recoge el final del sermón de la Montaña en su versión lucana. Al final de su discurso, Jesús propone cinco criterios prácticos para amar a los demás. Sin duda que los acogeremos como un buen plan de vida cuaresmal. Más que propósitos, constituyen cinco actitudes que hoy pediremos obstinadamente y sin desmayo al Padre bueno. Con esos dones se puede componer en nosotros el rostro más amable de Dios: su corazón materno.
Pidamos, en primer lugar, ser misericordiosos: No pedimos una venda para los ojos para no ver lo malo del otro, sino ojos de madre que nos trasladen hasta la verdad más honda de las personas caídas y nos hagan caer en la cuenta de que ellas, normalmente, no son “malas”, sino que “están mal”. ¡Es tan distinto! Ante quien está mal… sólo vale la compasión y la ayuda… La estricta justicia jamás será capaz de sanar al herido porque sólo el amor –no la ley- es lo que restaura.
Pidamos también no juzgar a nadie: Reconozcamos, para empezar, que no conocemos al otro. Vemos sólo la apariencia que nos muestra: su conducta externa. Pero no resulta fácil acceder a sus intenciones, a sus deseos, a su interior, a su verdad… Además, ¡somos tan parciales y proyectivos en nuestros juicios! Nos suele suceder que criticamos en los demás lo que nosotros mismos encubrimos, disculpamos o maquillamos. Tendemos a ser injustos, porque nos juzgamos a nosotros mismos por nuestros ideales y a los demás por sus actos.
Pidamos, en tercer lugar, no condenar. Somos grandes
exploradores del espacio exterior, pero muy poco hábiles explorando el espacio interior. No es fácil reconocer objetivamente la culpabilidad. Ni suponer que la condena sea “supuestamente justa y merecida”. No condenar no es lo mismo que justificar. Es más bien creer en la fuerza positiva que desde el fondo de cada persona alienta y genera vida… ¡Es posible para cualquier persona el volver a empezar!
Cuando pidamos el don de perdonar, pidámosle también un raro don: olvidar. El olvido de las ofensas no es humano. Es divino. Lo sabemos. Sólo Dios lo hace de manera perfecta. Las ofensas más bien nos despiertan la memoria y de qué manera. Si perdonar es comprender, es caer en la cuenta de que mis enemigos “no saben lo que hacen”… olvidar es una virtud superior: es tener el mismo corazón de Dios que elimina del recuerdo el mal recibido… ¡Algo impensable!
Finalmente, pidamos a Dios generosidad, dar sin medida. La magnanimidad es el mejor de los negocios. ¿Daremos mucho trabajo a Dios para convencernos de que nos interesa dar sin usar calculadoras? La manera de dar vale más que lo que se da. Demos generosamente y con humildad… y no tardaremos en recoger beneficios impensables. En los cosas de Dios lo más prudente es atreverse a las “imprudencias”.
Decía S. Agustín que “a Dios no se va caminando, sino amando”. Y tanto mejor para nosotros cuanto más nos acerquemos a Él por los mismos caminos por los que Él se ha acercado a nosotros. Esto es, amando. No tiene sentido una práctica cuaresmal sin el amor. Lo dice el mismo Señor: “Misericordia quiero y no sacrificios”.
Vuestro, amigo y hermano,
Juan Carlos cmf
Fuente : https://laicoscapuchinos.cl/wp-admin/post.php?post=15916&action=edit