Ir al contenido principal

Autor: Patricio Osiadacz

EDD. Jueves 05 de mayo de 2016.

Jueves de la sexta semana de Pascua.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160504
Libro de los Hechos de los Apóstoles 18,1-8.
Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.
Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos,
y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña.
Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos.
Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías.
Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos».
Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga.
Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.
Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
Evangelio según San Juan 16,16-20.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver».
Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: «¿Qué significa esto que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver’?. ¿Y que significa: ‘Yo me voy al Padre’?».
Decían: «¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir».
Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: «Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: ‘Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver’.
Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.»
Comentario del Evangelio por San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia. Homilía 1 sobre la 1ª carta a los Tesalonicenses.
«Ahora estáis tristes, pero volveré…, y vuestra alegría, nadie os la quitará».
«Habéis llegado a ser imitadores del divino Maestro», dijo Pablo. ¿Cómo es esto? «Acogiendo la Palabra en las pruebas, con la alegría del Espíritu Santo» (1Tm 1,6). No solamente en las pruebas sino en medio de las pruebas entre incontables sufrimientos. Se puede ver en los Hechos de los Apóstoles. Vemos cómo surgió la persecución contra ellos, cómo sus enemigos los denunciaron a los magistrados y soliviantaron la ciudad. Estaban en la prueba, y no se puede decir que permanecieron fieles con tristeza, lamentándose; no, ellos estaban muy alegres. Los Apóstoles les habían dado el ejemplo: «Estaban contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Cristo» (Hch. 5,41 ).
¡Es realmente admirable! Ya es mucho, sufrir la prueba con paciencia; pero con alegría, es mostrarse superior a la naturaleza humana y no tener más, por así decirlo, que un cuerpo impasible. Pero, ¿cómo han sido imitadores de Cristo? En aquello que Él mismo sufrió sin quejarse, con alegría; porque voluntariamente aceptó las pruebas. Por nosotros se anonadó, escupido en la frente, agonizando en la Cruz, apeló a su gloria: «Padre, dijo, glorifícame» (Jn 17,5).

Mensaje del Papa Francisco durante la Audiencia General de hoy miércoles.

Texto completo de la catequesis del papa Francisco en la audiencia del miércoles 4 de mayo de 2016.
https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-francisco-en-la-audiencia-del-miercoles-4-de-mayo-de-2016/
El Santo Padre recuerda que para Jesús no hay ovejas definitivamente perdida. Y señala el peligro de encerrarnos en el un redil, donde no habrá olor de ovejas, ¡sino olor a cerrado!
4 MAYO 2016. PAPA FRANCISCO
El Santo Padre Visita Un Pesebre Romano, Y Le Ponen Un Cordero Sobre Los Hombros. (Foto Copyright Osservatore Romano – 7 De Enero 2014)
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El Santo Padre ha reflexionado en la catequesis de esta semana sobre la figura del Buen Pastor. De este modo ha recordado que Dios nos se resigna a perder a nadie, que Jesús quiere indicarnos que ninguna oveja puede quedarse perdida. Asimismo ha advertido del peligro que corremos los cristianos de encerrarnos dentro de un redil, donde no habrá olor de ovejas, sino olor a cerrado.
Publicamos a continuación la catequesis completa del papa Francisco:
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Todos conocemos la imagen del Buen Pastor que carga sobre los hombros la oveja perdida. Desde siempre este símbolo representa la preocupación de Jesús hacia los pecadores y la misericordia de Dios que no se resigna a perder a nadie. La parábola es contada por Jesús para hacer comprender que su cercanía a los pecadores no debe escandalizar, sino al contrario, provocar en todos una serie reflexión sobre cómo vivimos nuestra fe. El pasaje ve por una parte a los pecadores que se acercan a Jesús para escucharlo y por otra a los doctores de la ley y los escribas que sospechaban y se alejan de Él por ese comportamiento suyo. Se alejan de Él porque Jesús se acercaba a los pecadores. Estos eran orgullosos, eran soberbios, se creían justos.
Nuestra parábola se desarrolla entorno a tres personajes: el pastor, la oveja perdida y el resto del rebaño. Pero quién actúa es solo el pastor, no las ovejas. Por tanto el pastor es el único verdadero protagonista y todo depende de él. Una pregunta introduce la parábola: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?”. (v. 4).
Se trata de una paradoja que lleva a dudar de la actuación del pastor: ¿es sabio abandonar a las noventa y nueve por una sola oveja? ¿Y además dejándolas no seguras en un redil sino en el desierto? Según la tradición bíblica el desierto es lugar de muerte donde es difícil encontrar comida y agua, sin refugio y a merced de las fieras y los ladrones. ¿Qué pueden hacer las noventa y nueve ovejas indefensas?
La paradoja por tanto continúa diciendo que el pastor, al encontrar la oveja, “la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: Alégrense conmigo”(v. 6). ¡Parece que el pastor no vuelva al desierto a recuperar a todo el rebaño! Ocupado con esa única oveja parece olvidarse de las otras noventa y nueve. Pero en realidad no es así. La enseñanza que Jesús quiere darnos es más bien que ninguna oveja puede quedarse perdida. El Señor no puede resignarse al hecho de que una sola persona pueda perderse.
El actuar de Dios es de quien va a buscar a los hijos perdidos para después hacer fiesta y alegrarse con todos por haberlos encontrado. Se trata de un deseo irrefrenable: ni siquiera las noventa y nueve ovejas pueden parar al pastor y tenerlo encerrado en el redil. Él podría razonar: ‘Pero, hago un balance: tengo noventa y nueve, he perdido una, pero no es una gran pérdida’. No, él va a buscar a esa, porque cada una de ellas es muy importante para él y esa es la más necesitada, la más abandonada, la más descartada; es Él quien va a buscarla.
Todos estamos avisados: la misericordia hacia los pecadores es el estilo con el que Dios actúa y a tal misericordia Él es absolutamente fiel: nada ni nadie podrá distraerlo de su voluntad de salvación.
Dios no conoce nuestra cultura actual del descarte, Dios no tiene nada que ver con esto. Dios no descarta a ninguna persona; Dios ama a todos, busca a todos… ¡Todos! Uno por uno. Él no conoce esta palabra ‘descartar a la gente’, porque es todo amor y misericordia.
El rebaño del Señor está siempre en camino: no posee al Señor, no puede pretender encarcelarlo en nuestros esquemas y en nuestras estrategias. El pastor será encontrado allá donde está la oveja perdida. El Señor por tanto es buscado allí donde quiere encontrarnos, ¡no donde nosotros queremos encontrarlo! De ninguna otra manera se podrá recomponer el rebaño si no es siguiendo el camino marcado por la misericordia del pastor. Mientras busca a la oveja perdida, él provoca a las noventa y nueve para que participen en la reunificación del rebaño. Entonces no solo la oveja llevada a hombros, sino todo el rebaño seguirá al pastor hasta su casa para hacer fiesta con “amigos y conocidos”.
Debemos reflexionar a menudo sobre esta parábola, porque en la comunidad cristiana siempre hay alguien que falta y se ha ido dejando el puesto vacío. A veces esto es desalentador y nos lleva a creer que sea una pérdida inevitable, una enfermedad sin remedio. Es entonces cuando corremos el peligro de encerrarnos dentro de un redil, donde no habrá olor de ovejas, ¡sino olor a cerrado!
Y nosotros cristianos no tenemos que estar cerrados porque oleremos a cosas cerradas. ¡Nunca! Debemos salir y este cerrarse en sí mismo, en las pequeñas comunidades, en la parroquia, allí, …’Pero nosotros, los justos’… Esto sucede cuando falta el impulso misionero que nos lleva a encontrar a los otros.
En la visión de Jesús no hay ovejas definitivamente perdidas, este debemos entenderlo bien: para Dios nadie está definitivamente perdido. ¡Nunca! Hasta el último momento, Dios nos busca. Pensemos en el buen ladrón. Pero solo en la visión de Jesús nadie está definitivamente perdido sino solo ovejas que son encontradas, ovejas que son encontradas.
La perspectiva por tanto es dinámica, abierta, estimulante y creativa. Nos empuja a salir en búsqueda para emprender un camino de fraternidad. Ninguna distancia puede tener lejos al pastor; y ningún rebaño puede renunciar a un hermano. Encontrar a quien se ha perdido es la alegría del pastor y de Dios, ¡pero es también la alegría de todo el rebaño! Somos todos ovejas encontradas y recogidas por la misericordia del Señor, llamados a recoger juntos a Él y a todo el rebaño!
(Texto traducido y transcrito desde el audio por ZENIT)

Comentario al evangelio de hoy miércoles 04 de mayo de 2016.

Lecturas de hoy Miércoles de la 6ª semana de Pascua
Descargar imágenes Descargar imágenes Descargar imágenes

Hoy


Hoy, miércoles, 4 de mayo de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17,15.22–18,1):
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: «Al Dios desconocido.» Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios. Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: «Somos estirpe suya.» Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos.»
Al oír «resurrección de muertos» unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión.»
Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 148,1-2.11-12.13.14
R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria
Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo, todos sus ejércitos. R/.
Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños. R/.
Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.
Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»
Palabra del Señor
Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 4 de mayo de 2016
Descargar imágenes Descargar imágenes Descargar imágenesJulio Corredor, cmf
Queridos hermanos en la fe y en el amor, avanzamos por los caminos que transitaron y han transitado los discípulos misioneros de Cristo ayer, hoy y siempre., fortalecidos por su Espíritu, que hace nuevas todas las cosas.
Primera lectura:« […] Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. […] y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: «Al Dios desconocido”. […] Al oír «resurrección de muertos» unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión. […] Algunos se le juntaron y creyeron ». (Hch 17, 15. 22-18,1).
Estamos ante uno de los hechos más emblemáticos de primera comunidad cristiana, la que está formando Pablo en las periferias del judaísmo, en los espacios menos aptos y comprensibles para el anuncio. El mundo griego, especialmente Atenas, es curioso, inquieto, afanado por las novedades del mundo. Veamos los tonos de este discurso en el Areópago ateniense, ejemplo para los discípulos misioneros de hoy y de siempre:
El tono conciliador, respetuoso y comprensivo del paganismo griego, parte de lo que refleja la realidad teológica del momento, del culto al Dios desconocido. Hay un empalme con la religiosidad natural que refleja los valores y la autenticidad de lo bueno de cada hombre en cada cultura. Pablo y la comunidad lucana, explicitan a un Dios creador, Señor de la historia, trascendente, que supera templos, ritos e ideologías, pero que está ahí en la realidad, próximo, dentro de ellos, del ser humano total, integrado, en el que no se pierde la unidad entre la inmanencia y la trascendencia.
El misterio de la libertad y condición humanas, porque el resultado de la predicación fue y ha sido de rechazo y aceptación a la vez. Lucas nos deja ver como muchos se alejan y otros en menor cantidad se abren al mansaje. Aquí queda claro, que el mensaje de Cristo conduce en un determinado momento de la vida del ser humano a decidirse y comprometerse y esto con todas sus consecuencias o a darle la espalda, hasta otro momento de la historia, en la que escuchará su voz y tendrá la conversión.
Evangelio: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. […] Él me dará la gloria porque recibirá de lo mío y se lo explicará a vosotros ». (Jn 16, 13-14).
Esta novedad muy es significativa para la fe de la primera comunidad y para las nuestras, las de hoy y de aquí: Es la Misión del Espíritu, la que dará continuidad a todo lo revelado por Jesucristo, el Hijo y el enviado del Padre. La aportación del Espíritu no es cuantitativa, sino cualitativa. Su presencia, su iluminación aclarará el misterio de la Misión de Cristo, la VERDAD. El Espíritu ha guiado y nos guiará al conocimiento de la Palabra de Vida en su totalidad, universalidad y trascendencia. De ahí que este proceso va guiando a la comunidad a la realización del proyecto propuesto por Jesús a sus discípulos. La misión del Espíritu es formar para la vivencia del misterio de salvación del ser humano en su totalidad, partiendo de la fe en Jesús, aceptado y comprendido con la luz siempre nueva y renovadora. Al decir Jesús, que El Espíritu todo lo recibirá de Él, está reflejando que la obra de salva

EDD. Miércoles 04 de mayo de 2016.

Miércoles de la sexta semana de Pascua.
 
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160430
 
Libro de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22-34.18,1.
Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.
Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres.
En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: ‘Al dios desconocido’. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra.
Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras,
para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros.
En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: ‘Nosotros somos también de su raza’.
Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.
Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.
Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos».
Al oír las palabras «resurrección de los muertos», unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto».
Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.
Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.
 
Salmo 148(147),1-2.11-12.14.
¡Aleluya!
Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos.
Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños.
y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos!
¡Aleluya!
Evangelio según San Juan 16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»
 
 
 
Comentario del Evangelio por  San Antonio de Padua (1195-1231), franciscano, doctor de la Iglesia. Sermones para el domingo y las fiestas de los santos.
 
 
“Os guiará hasta la verdad plena”.
El Espíritu Santo, el Paráclito, el Defensor, es aquel que el Padre y el Hijo envían al alma de los justos como un aliento de vida. Por él que somos santificados y merecemos ser santos. El aliento humano es la vida del cuerpo; el aliento divino es la vida de los espíritus. El aliento humano nos hace sensibles; el aliento divino nos hace santos. Este Espíritu es Santo, porque sin él ningún espíritu, ni angélico ni humano, puede ser santo.
“El Padre, dice Jesús, os lo enviará en mi nombre” (Jn 14,26), es decir, en mi gloria, para manifestar mi gloria; y también, porque él tiene el mismo nombre que el Hijo: es Dios. “Me glorificará” porque os convertirá en espirituales, y os hará comprender que el Hijo es igual al Padre y no sólo hombre como vosotros lo veis, y porque os quitará vuestro temor y os hará anunciar mi gloria al mundo entero. Por eso, mi gloria, es la salvación de los hombres.
“Os enseñará todas las cosas”. “Hijos de Sión, dice el profeta Joel, alegraos, porque el Señor vuestro Dios os ha dado a aquel que enseña la justicia (2,23 Vulg), que os enseñará todo lo que se refiere a la salvación.
 

El Papa en Sta. Marta: ¿Soy un cristiano ‘momia’, ‘vagabundo’ o ‘terco’?

En la homilía de este martes, el Santo Padre invita a reflexionar cómo es nuestra vida cristiana.
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-soy-un-cristiano-momia-vagabundo-terc/
3 MAYO 2016REDACCIONEL PAPA FRANCISCO
Descargar imágenes
El Papa En Santa Marta — Osservatore Romano
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Jesús es el “camino justo” de la vida cristiana y es importante verificar constantemente si lo estamos siguiendo con coherencia o si la experiencia de la fe se ha perdido o bloqueado en el camino. Así lo ha indicado el papa Francisco en la homilía de esta mañana en la misa celebrada en Santa Marta.
La vida de la fe “es un camino” y a lo largo del recorrido se encuentran distintos tipos de cristianos”. El papa Francisco ha precisado que están los “cristianos-momias”, “cristianos vagabundos”, “cristianos tercos”, “cristianos a mitad de camino”, los que se asombran delante de una bonita panorámica y permanecen quietos allí. Gente que por un motivo u otro ha olvidado que el único “camino justo” –recuerda el Evangelio del día– es Jesús, el que confirma a Tomás: “Yo soy el camino”, “quien me ha visto a mí ha visto al Padre”.
El Santo Padre ha aprovechado la homilía de hoy para hablar de estos cristianos que “no caminan” que dan la impresión de estar “embalsamados”.
Así, el papa Francisco ha recordado que un cristiano que no camina, que no hace camino, “es un cristiano no cristiano”, “no se sabe qué es”, “es un cristianos un poco ‘paganizado’: está ahí, está quieto, no va adelante en la vida cristiana, no hace florecer las bienaventuranzas en su vida, no hace obras de misericordia… Está quieto”. Es como –ha indicado pidiendo perdón por la palabra– si fuera una “momia”, una “momia espiritual”. Al respecto ha añadido que estas “momias espirituales” están quietas, “no hacen el mal pero tampoco hacen el bien”.
También ha reflexionado sobre “el cristiano obstinado”. Cuando se camina puede suceder que nos equivocamos de camino, pero eso no es lo peor. Para el Santo Padre “la tragedia es ser terco y decir ‘este es el camino’ y no escuchar la voz del Señor cuando nos dice que no lo es y nos indica: ‘vuelve para atrás y toma el verdadero camino’”.
El Pontífice además ha reflexionado sobre la categoría de los cristianos “que caminan, pero no saben dónde van”. Así ha advertido que “son errantes en la vida cristiana, vagabundos”. Su vida –ha precisado– es dar vueltas, por aquí, por allá, y pierden así la belleza de acercarse a Jesús. Y pierden el camino porque dan tantas vueltas que les lleva a una vida sin salida: el dar demasiadas vueltas se transforma en un laberinto y después no se sabe cómo salir. “Esa llamada de Jesús la han perdido. No tienen brújula para salir y dan vueltas y vueltas; buscan”, observa el Santo Padre.
Del mismo modo ha reconocido que hay muchos que en el camino son seducidos por una belleza y se detienen a mitad de camino, fascinados por lo que ven , de esa idea, de esa propuesta, de ese paisaje… Por eso, el Santo Padre ha subrayado que “la vida cristiana no es una fascinación, ¡es una verdad” ¡Es Jesucristo!”.
El Papa ha invitado a preguntarse cómo va el camino cristiano comenzado en el Bautismo. ¿Está parado? ¿Me he equivocado de camino? ¿Estoy continuamente dando vueltas y no sé dónde ir espiritualmente? ¿Me detengo delante de las cosas que me gustan como la mundanidad y la vanidad o voy siempre adelante, haciendo concretas las Bienaventuranzas y las Obras de misericordia?
El camino de Jesús –ha concluido el Papa– está lleno de consuelos, de gloria y también de cruces. Pero siempre con paz en el alma. Finalmente ha invitado a pedir al Espíritu Santo que nos enseñe a caminar bien, siempre: “y cuando nos cansemos, un pequeño descanso y adelante. Pidamos esta gracia”.

Comentario al evangelio de hoy martes 03 de mayo de 2016.

Evangelio de hoy :

Hoy


Lectura del santo evangelio según san Juan (14,6-14):
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor
Comentario al Evangelio de hoy martes, 3 de mayo de 2016
Julio Corredor, cmf
Querido hermanos en la fe y en el amor, en medio del tiempo pascual nos ilumina el testimonio de dos grandes discípulos del Señor, Felipe y Santiago.
Primera lectura: «Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, […]. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; […]». 1 Cor 15, 1-5.
Con las Palabras de San Pablo, podemos destacar aquí dos realidades del comienzo de la Iglesia, que hasta hoy tienen la validez y el soporte histórico, eclesial y espiritual: 1. La perseverancia y la fidelidad al fundamento de la fe del creyente y, 2. Que el centro del mensaje es el Cristo real, anunciado por las Escrituras, encarnado con todas las consecuencias: la muerte y la sepultura, para luego resucitar y estar vivo, presente en la comunidad corroborado por el testimonio de los discípulos, quienes han tenido la experiencia de verlo resucitado. Esta es la esencia de la Buena Noticia, que Jesús es una realidad tangible, verificable en la historia, y que esta historia no termina con su muerte, sino que continúa hasta nuestros días, gracias al testimonio de tantos y tantas, que por la fe y la vida, continuamos sintiendo su presencia en las luchas cotidianas y con la certeza de que: «Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos». (Rm 14, 8). Este es el sentido de la celebración de la fiesta de los Apóstoles, Felipe y Santiago el menor.Tener la certeza de que Cristo Vive hoy y siempre.
Evangelio: « […] Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. […] Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí». (Jn 14, 9-10).
El diálogo de Jesús con Felipe revela una de las condiciones un tanto negativas del ser humano, tan común en muchos de los evangelizadores: La autoreferencialidad, el considerarse a sí mismos como el revelador de Dios, el dueño de la verdad última. Pues aquí queda claro que el único revelador de Dios es Jesús, pero siempre en relación y en comunión con la figura tierna y cercana del Dios Padre. Así, la presencia de Jesús tal como Él mismo lo dice, es ser Camino, ruta, guía a la casa del Padre, es ser Verdad, la del amor misericordioso del Padre, porque su identidad es Misericordia, y es Vida plena, porque ésta, la de hoy, es solo un “poco” de tiempo, porque la Eternidad es el tiempo de Dios. Por esto San Pablo nos repetirá como lo hizo a los Corintios: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor». (1 Cor 1, 31).
Felipe es el principal interlocutor de la verdad de Jesucristo en comunión con el Padre, y los demás discípulos presentes, ellos nos impulsan a ser cada día menos autorreferenciales y a dirigir toda nuestra labor misionera para la mayor Gloria de Dios y la salvación del ser humano en su totalidad.

Mensaje del Papa durante la Eucaristía diaria de hoy en Santa Marta.

El Papa en Sta. Marta: La persecución es el precio del testimonio cristiano
https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-sta-marta-la-persecucion-es-el-precio-del-testimonio-cristiano/
En la homilía de este lunes el Santo Padre recuerda que el Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús es el mismo que nos empuja a darlo a conocer
El Papa en Santa Marta – 02 de mayo 2016
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El Espíritu Santo nos dé la fuerza de ser testigos de Jesús también en las persecuciones, las grandes en las que se llega a dar la vida y en las pequeñas, las persecuciones de los chismorreos y las críticas. Así lo ha recordado el papa Francisco en la misa de esta mañana celebrada en Santa Marta.
La lectura del día de los Hechos de los Apóstoles recuerda que el Señor abrió el corazón de una mujer llamada Lidia, una vendedora de púrpura que en la ciudad de Tiatira escuchaba las palabras de Pablo.
Al respecto, el Papa ha explicado que esta mujer sintió algo dentro de ella, que le empujaba a decir: ‘¡Esto es verdad! Estoy de acuerdo con lo que dice este hombre, este hombre que da testimonio de Jesucristo. Es verdad lo que dice’. De este modo, el Pontífice ha aseverado que quien tocó el corazón de esta mujer es precisamente el Espíritu Santo, quien “ha hecho sentir a esta mujer que Jesús era el Señor, le hizo sentir que la salvación estaba en las palabras de Pablo; le hizo sentir a esta mujer un testimonio. El Espíritu da testimonio de Jesús. Y cada vez que escuchamos en el corazón algo que nos acerca a Jesús, es el Espíritu que trabaja dentro”.
Por otro lado, ha observado que el Evangelio habla de un doble testimonio: el del Espíritu que nos da el testimonio de Jesús y nuestro testimonio. Nosotros somos testigos del Señor con la fuerza del Espíritu. Jesús invita a los discípulos a no escandalizarse, porque el testimonio lleva consigo la persecución. Desde las pequeñas persecuciones de los chismorreos, de las críticas, hasta las grandes, de los que “la historia de la Iglesia está llena, que lleva a los cristianos a la cárcel y les lleva incluso a dar la vida”.
Tal y como ha subrayado el Papa, Jesús dijo que este es el precio del testimonio cristiano. “El cristiano, con la fuerza del Espíritu, da testimonio de que el Señor vive, que el Señor ha resucitado, que el Señor está entre nosotros, que el Señor celebra con nosotros su muerte, su resurrección, cada vez que nos dirigimos al altar”, ha asegurado.
Asimismo, “también el cristiano da testimonio, ayudado por el Espíritu, en su vida cotidiana, con su modo de actuar. Es el testimonio continuo del cristiano. Pero muchas veces este testimonio provoca ataques, provoca persecuciones”, ha observado el Pontífice.
Para concluir la homilía, el papa Francisco ha precisado que “el Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús es el mismo que nos empuja a darlo a conocer, no tanto con las palabras, sino con el testimonio de vida”.
Es bueno pedir al Espíritu Santo –ha recordado– que venga a nuestro corazón, para dar testimonio de Jesús, decirle: ‘Señor, que no me aleje de Jesús. Enséñame lo que me ha enseñado Jesús. Hazme recordar lo que ha hecho y hace Jesús, y también, ayúdame a llevar el testimonio de estas cosas. Que la mundanidad, las cosas fáciles, las cosas que vienen precisamente del padre de la mentira, del príncipe de este mundo y el pecado, no me alejen del testimonio”.

Comentario al evangelio de hoy lunes 02 de mayo de 2016

¿Quién es para mí el Espíritu Santo?
Pascua
Juan 15,26―16,4. Pascua. Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar.
Por: Felipe de Jesús Rodríguez | Fuente: Catholic.net
http://es.catholic.net/op/articulos/17332/quin-es-para-m-el-espritu-santo.html
Del santo Evangelio según san Juan 15,26―16,4
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo. Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo».
Oración introductoria
«Ven Espíritu Creador, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego…». (De un himno al Espíritu Santo).
Petición
Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, cómo debo obrar para procurar el bien de los hombres. Amén
Meditación del Papa Francisco
El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía «en toda la verdad»; nos lleva no solo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía «en» la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel «sentido de la fe» (sensus fidei), a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida. Probemos a preguntarnos: ¿estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios?
Esta es una oración que tenemos que rezar todos los días: Espíritu Santo, haz que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todos los días. Me gustaría hacerles una pregunta a todos ustedes: ¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo?» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de mayo de 2013
Pidan al Señor la gracia de recibir el Espíritu Santo que nos hará recordar las cosas de Jesús, que nos guiará a toda la verdad y nos preparará cada día para dar testimonio, para dar este pequeño martirio de cada día o un gran martirio, según la voluntad del Señor. (Homilía de S.S. Francisco, 11 de mayo de 2015).
Reflexión
Es el Espíritu Santo quien cuida para que nuestra «fe no tropiece» y, al mismo tiempo, es el «consuelo» en nuestras caídas y dificultades. No nos tiene que resultar extraña una relación personal con el Espíritu Santo, pues es la tercera persona de Santísima Trinidad. Es Él quien nos lleva a dar un verdadero testimonio de nuestra fe, pues Él nos muestra a Cristo («Él dará testimonio de mí») y nos lleva a testimoniarlo a todos los que están a nuestro alrededor («y ustedes también darán testimonio»).
Propósito
Para dar espacio al Espíritu Santo en mi alma, intentaré leer algún pasaje de la Sagrada Escritura o algunas páginas de un libro espiritual para nutrir mi fe.
Diálogo con Cristo
Jesús, quiero agradecerte por el don del Espíritu Santo. Tú sabes cuántas veces mi alma está cansada y agobiada de las preocupaciones y atareos de mi vida. Es en esos momentos cuando más necesito al «Consolador». Dispón mi alma para que siempre esté pronto a escucharle y a seguir lo que me pide. Amén
El Espíritu es el don que Jesús pidió y pide continuamente al Padre para sus amigos; el primer y principal don que nos ha obtenido con su Resurrección y Ascensión al cielo. Bendedicto XVI, 23 de mayo de 2010

EDD. Lunes 02 de mayo de 2016

Lunes de la sexta semana de Pascua
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20160502
Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,11-15.
En aquellos días, nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.
De allí fuimos a Filipos, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. Pasamos algunos días en esta ciudad,
y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma, a un lugar que estaba a orillas del río, donde se acostumbraba a hacer oración. Nos sentamos y dirigimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí.
Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo.
Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: «Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa»; y nos obligó a hacerlo.
Salmo 149(148),1-2.3-4.5-6a.9b.
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.
Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes.
Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas;
ésta es la victoria de todos sus fieles.
Evangelio según San Juan 15,26-27.16,1-4a.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.
Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.»
Comentario del Evangelio por San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia Comentario al evangelio de Juan, 10.
«También vosotros daréis testimonio»
Todo lo que Cristo debía hacer en la tierra se había ya cumplido; pero convenía que nosotros «llegáramos a ser partícipes de la naturaleza divina» del Verbo (2P 1,4), esto es, que abandonásemos nuestra vida anterior para transformarla y conformarla a un nuevo estilo de vida y santidad… Pues mientras Cristo vivía personalmente entre los creyentes, se les mostraba como el dispensador de todos sus bienes; pero cuando llegó la hora de regresar al Padre celestial, continuó presente entre sus fieles mediante su Espíritu, y «habitando por la fe en nuestros corazones» (Ef 3,17).
Este mismo Espíritu transforma y traslada a una nueva condición de vida a los fieles en que habita y tiene su morada. Esto puede ponerse fácilmente de manifiesto con testimonios tanto del antiguo como del nuevo Testamento. Así el piadoso Samuel dice a Saúl: «Te invadirá el Espíritu del Señor, y te convertirás en otro hombre» (1S 10,6). Y san Pablo: «Nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (2C 3,18).
No es difícil percibir como transforma el Espíritu la imagen de aquello en los que habita: del amor a las cosas terrenas, el Espíritu nos conduce a las esperanza de las cosas del cielo; y de la cobardía y la timidez, a la valentía y generosa intrepidez de espíritu. Sin duda es así como encontramos a los discípulos, animados y fortalecidos por el Espíritu, de tal modo que no se dejaron vencer en absoluto por los ataques de los perseguidores, sino que se adhirieron con todas sus fuerzas al amor de Cristo. Se trata exactamente de lo que había dicho el Salvador: «Os conviene que yo me vaya al cielo» (Jn 16,7). En este tiempo, en efecto, descendería el Espíritu.
©Evangelizo.org 2001-2016

MENSAJE DEL PAPA DURANTE EL REZO DEL REGINA COELI.

El Papa reza el Regina Coeli, Texto completo .
https://es.zenit.org/articles/el-papa-reza-el-regina-coeli-texto-completo/
El Santo Padre pide tolerancia cero a los abusos contra los menores y que los abusadores sean castigados severamente
•1 mayo 2016.
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Al medio día de este domingo, el papa Francisco rezó la oración del Regina Coeli desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, ante miles de fieles, peregrinos y turistas reunidos en la plaza de San Pedro.
El Santo Padre recordando el evangelio de hoy señaló que el Espíritu Santo instruye a sus discípulos. Reiteró la importancia de leer diariamente el Evangelio pidiendo al Espíritu Santo que dé entendimiento, a llevar su caridad y que no estamos solos.
Después de la oración el Santo Padre recordó la dramática situación de Siria, pidió se respete la tregua y reiteró que el diálogo es la única posibilidad para lograr la paz. Felicitando a la Asociación ‘Meter’, se refirió a los casos de abusos a menores y pidió nunca tolerarlos, defenderlos y castigar severamente a los abusadores.
A continuación el Texto Completo:
“¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El Evangelio de hoy nos lleva nuevamente al Cenáculo. Durante la Última Cena, antes de enfrentar a la pasión y la muerte en la cruz, Jesús promete a los apóstoles el don del Espíritu Santo, que tendrá la tarea de enseñar y de recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos.
Lo dice el mismo Jesús: « El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho» (Jn 14,26). ). Enseñar y recordar. Y esto es lo que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones.
En el momento en el que está por regresar al Padre, Jesús preanuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a entender cada vez más plenamente el Evangelio, a recibirlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio.
Mientras está por confiar a los Apóstoles –que justamente quiere decir, enviados– la misión de llevar el anuncio del Evangelio por todo el mundo, Jesús promete que no se quedarán solos: el Espíritu Santo, el Paráclito, estará con ellos, a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos.
Jesús regresa al Padre pero sigue acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo.
El segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en el ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús.
El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ha comunicado ya todo aquello que pretendía confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación es completa.
El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poderlas poner en práctica. Es precisamente lo que sucede todavía hoy en la Iglesia, guiada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la salvación, o sea el amor y la misericordia de Dios.
Por ejemplo, cuando ustedes leen todos los días –como les he aconsejado– un pasaje del Evangelio, pedir al Espíritu Santo: “Que yo entienda y que yo recuerde estas palabras de Jesús”. Y después de leer el pasaje, todos los días… Pero antes hacer aquella oración al Espíritu, que está en nuestro corazón: “Que yo recuerde y que yo entienda”.
¡No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros! Su nueva presencia en la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado.
El Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa en nuestra vida. Él nos guía en la forma de pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su darse a los demás, especialmente a los más necesitados.
¡No estamos solos! Y la señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: «Les doy mi paz» (v. 27). Ella es diferente de aquella que los hombres se desean e intentan realizar.
La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su presencia. Cada discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la certeza de su victoria y en la espera de su definitiva venida.
Que la Virgen María nos ayude a recibir con docilidad el Espíritu Santo como maestro interior y como memoria viva de Cristo en el camino cotidiano”.
El papa reza la oración del Regina Coeli y a continuación dice las siguientes palabras.
“Queridos hermanos y hermanas, mi cordial saludo va a nuestros hermanos de las Iglesias de Oriente que celebran hoy la Pascua. El Señor resucitado les dé a todos, los dones de su luz y de su paz. Christos anesti!
Recibo con profundo dolor las dramáticas noticias que provienen de Siria, sobre la espiral de violencia que sigue agravando la ya desesperada situación humanitaria del país, en particular en la ciudad de Alepo, y a producir víctimas inocentes, incluso entre los niños, enfermos y quienes con gran sacrificio se empeñan a dar ayuda al prójimo.
Exhorto a todas las partes involucradas en el conflicto a respetar el cese de las hostilidades y a reforzar el diálogo en curso, el único camino que conduce a la paz.
Se abre mañana en Roma la conferencia internacional sobre el tema “El desarrollo sostenible y las formas más vulnerables de trabajo”. Deseo que el evento pueda sensibilizar las autoridades, las instituciones políticas y económicas y la sociedad civil, para que se promueva un modelo de desarrollo que tenga en cuenta la dignidad humana en el pleno respeto de las normas sobre el trabajo y el ambiente.
Saludo a los peregrinos provenientes de Italia y de otros países, en particular saludo a los fieles de Madrid, Barcelona y Varsovia, como también a la comunidad Abraham, empeñada en proyectos de evangelización en Europa; a los peregrinos de Olgiate y Comasco, Bagnolo Mella y a quienes han recibido la Confirmación en Castelli Calepio.
Saludo a la Asociación ‘Meter’, que desde hace tantos años lucha contra toda forma de abuso contra los menores. Esta es una tragedia. No debemos tolerar los abusos contra los menores. Tenemos que defender a los menores y castigar severamente a los abusadores. ¡Gracias por vuestro empeño y sigan con coraje en esta labor!
Y a todos les deseo que tengan un buen domingo y por favor no se olvide de rezar por mi. ‘Buon pranzo’ y ‘arrivederici’”.