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Autor: Patricio Osiadacz

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del 15 de marzo de 2017

¿Cómo hacer que nuestro amor y nuestra caridad no sea hipócrita?
 
Fuente:  https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-catequesis-del-papa-en-la-audiencia-del-15-de-marzo-de-2017/
 
•15 marzo 2017•Redaccion•El papa Francisco
 
La audiencia general en la plaza de San Pedro
 
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
 
Como bien sabemos, el gran mandamiento que nos ha dejado el Señor Jesús es aquel de amar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente y amar al prójimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,37-39). Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocación más alta, nuestra vocación por excelencia; y a esa está relacionada también la alegría de la esperanza cristiana. Quien ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor.
 
El apóstol Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hipócrita, que nuestro amor sea hipócrita. Entonces nos debemos preguntar: ¿Cuándo sucede esto, esta hipocresía? Y ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea auténtica? ¿De no aparentar de hacer caridad o que nuestro amor no sea una telenovela? Amor sincero, fuerte.
 
La hipocresía puede introducirse por todas partes, también en nuestro modo de amar. Esto se verifica cuando nuestro amor es un amor interesado, motivado por intereses personales; y cuantos amores interesados existen… cuando los servicios caritativos en los cuales parece que nos donamos son realizados para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos satisfechos: “pero, qué bueno que soy”, ¿no?: esto es hipocresía; o aún más, cuando buscamos cosas que tienen “visibilidad” para hacer alarde de nuestra inteligencia o de nuestras capacidades.
 
Detrás de todo esto existe una idea falsa, engañosa, la de decir que si amamos es porque nosotros somos buenos; como si la caridad fuera una creación del hombre, un producto de nuestro corazón. La caridad, en cambio, es sobre todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y debemos pedirlo. Y Él lo da gustoso, si nosotros se lo pedimos.
 
La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Señor nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los demás si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jesús.
 
Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores, y que también nuestro modo de amar está marcado por el pecado. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Señor abre ante nosotros una vía de liberación, una vía de salvación. Es la posibilidad de vivir también nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios.
 
Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el corazón por Cristo resucitado. El Señor resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de sanar nuestro corazón: lo hace, si nosotros lo pedimos. Es Él quien nos permite, a pesar de nuestra pequeñez y pobreza, experimentar la compasión del Padre y celebrar las maravillas de su amor.
 
Y entonces se entiende que todo aquello que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y continúa a hacer por nosotros.
 
Es más, es Dios mismo que, habitando en nuestro corazón y en nuestra vida, continúa a hacerse cercano y a servir a todos aquellos que encontramos cada día en nuestro camino, empezando por los últimos y los más necesitados en los cuales Él en primer lugar se reconoce.
 
Entonces el Apóstol Pablo con estas palabras no quiere reprocharnos, sino mejor dicho animarnos y reavivar en nosotros la esperanza. De hecho, todos tenemos la experiencia de no vivir a plenitud o como deberíamos el mandamiento del amor. Pero también esta es una gracia, porque nos hace comprender que por nosotros mismos no somos capaces de amar verdaderamente: tenemos necesidad de que el Señor renueve continuamente este don en nuestro corazón, a través de la experiencia de su infinita misericordia.
 
Entonces sí volveremos a apreciar las cosas pequeñas, las cosas sencillas, ordinarias; volveremos a apreciar todas estas cosas pequeñas de todos los días y seremos capaces de amar a los demás como los ama Dios, queriendo su bien, es decir, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jesús hace con cada uno de nosotros cuando nos alejamos de Él, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como Él, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasión y su perdón.
 
Queridos hermanos, lo que el Apóstol Pablo nos ha recordado es el secreto para estar –cito sus palabras– es el secreto para estar “alegres en la esperanza” (Rom 12,12): alegres en la esperanza. La alegría de la esperanza, para que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las más adversa, y también a través de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye. Y entonces, con el corazón visitado y habitado por su gracia y por su fidelidad, vivamos en la gozosa esperanza de intercambiar con los hermanos, en lo poco que podamos, lo mucho que recibimos cada día de Él. Gracias”.

Comentario al evangelio de hoy miércoles 15 de marzo de 2017.

Cada instante, un regalo.

II Miércoles de Cuaresma
Por: H. Balam Loza, LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64668/cada-instante-un-regalo.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, tuyo soy, para Ti nací, ¿qué quieres de mí? Quiero cumplir tu voluntad en cada momento de mi vida. Tal vez, como tus apóstoles, soy débil y no soy capaz de darte todo. Conozco bien que soy una creatura de barro. Por eso vengo a ponerme delante de Ti, para que seas Tú quien me indique qué es lo que quieres de mí. Yo soy capaz de hacer grandes y heroicas promesas, pero necesito que llenes mi corazón de amor para poder darte con totalidad mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba de camino subiendo a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”.
Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?”. Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que Yo he de beber?”. Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.
Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, ¿cómo vivías con tus discípulos? Quiero contemplar, por un instante esos momentos tan familiares y tan profundos. A veces puedo pensar que eras una persona infatigable, pero ¿cómo eras? Tú, eras el maestro y sin embargo te veo en la última cena lavando los pies de tus discípulos, y dejando a Juan recostarse en tu pecho… y no me es difícil imaginar las largas caminatas, llenas de cordialidad. Puedo pensar, en la paciencia que tendrías al escuchar a tus discípulos y sin duda te reirías, internamente, de la valentía de la madre de los Zebedeos ante tal petición… en fin, no dudo que más que un Señor, serías un gran Amigo.
Y hoy, al arrodillarme delante de la cruz y ver que diste tu vida por mí, veo algo más que una imagen fría, veo a un Dios, a un amigo que lo dio todo por mí, hasta la última gota. Sé que estás aquí para ser mi amigo. Es verdad que mis sentidos no te perciben, pero al igual que tus discípulos puedo gozar de este rato de oración, puedo escucharte, puedo descansar en tu pecho, en tu corazón y gozar de este momento. Te abro mi corazón y te pido ser santo. Sí, es un poco atrevida la petición y no sé si soy capaz de compartir tu sufrimiento, pero Tú has dicho que tocásemos a la puerta y para eso estoy aquí.
Te amo, Jesús, con todo mi corazón, con la sencillez de un niño y estoy aquí para pasar un rato con mi mejor amigo, con el auténtico amigo. No quiero hacer grandes cosas sino quiero vivir cada instante con pasión, hasta la más mínima cosa, pues cada instante es un regalo de tu amor.
Un corazón tibio se encierra en una vida perezosa y sofoca el fuego del amor. El que es tibio vive para satisfacer sus comodidades, que nunca son suficientes, y de ese modo nunca está contento; poco a poco termina por conformarse con una vida mediocre. El tibio reserva a Dios y a los demás algunos “porcentajes” de su tiempo y de su corazón, sin exagerar nunca, sino más bien buscando siempre recortar.[…] Hay una segunda tentación en la que se puede caer, no por ser pasivos, sino por ser “demasiado activos”: es la de pensar como dueños, de trabajar sólo para ganar prestigio y llegar a ser alguien. Entonces, el servicio se convierte en un medio y no en un fin, porque el fin es ahora el prestigio, después vendrá el poder, el querer ser grandes. “Entre vosotros -nos recuerda Jesús a todos- no será así: el que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor”. Así se edifica y se embellece la Iglesia.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de octubre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a vivir con especial alegría, pues la vida del cristiano es un servir con alegría a ejemplo de Jesús.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

 

EDD. miércoles 15 de marzo de 2017.

Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170314
Libro de Jeremías 18,18-20.
Ellos dijeron: «¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras».
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan!
¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.
Salmo 31(30),5-6.14.15-16.
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
Evangelio según San Mateo 20,17-28.
Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
«Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará».
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo:
como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Comentario del Evangelio por Beato Tito Brandsma (1881-1942), carmelita holandés, mártir. La mística del sufrimiento.
Estamos subiendo a Jerusalén.
El mismo Jesús se declaró cabeza del Cuerpo místico del que nosotros somos los miembros. Él es la vid; nosotros los sarmientos (Jn 15,5). Se extendió sobre la prensa y se puso a pisarlo; nos dio así el vino para que bebiéndolo, pudiéramos vivir de su vida y compartir sus sufrimientos. «El que quiera hacer mi voluntad, que tome cada día su cruz. El que me sigue tiene la luz de la vida. Soy el camino. Os di ejemplo con el fin de que vosotros también hagáis, lo que yo hice por vosotros » (Lc 9,23; Jn 8,12; 14,6; 13,15). Y como sus discípulos no comprendían, que su camino debía ser un camino de sufrimiento, se lo explicaba diciendo: «¿No hacía falta que Cristo sufriera todo esto para entrar en su gloria?» (Lc 24,26)
Entonces el corazón de los discípulos ardía en su interior (v. 32). La Palabra de Dios los inflamaba. Y cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como una llama divina, para abrasarlos (Hch. 2), se sentían felices de sufrir desprecio y persecución (Hch. 5,41), porque así se parecían al que los había precedido en el camino del sufrimiento. Los profetas ya habían anunciado este camino de sufrimiento de Cristo, y los discípulos comprendían por fin que no lo había evitado. De la cena al suplicio de la cruz, pobreza y falta de comprensión fueron su heredad. Había pasado su vida enseñándoles a los hombres que la mirada de Dios en el sufrimiento, la pobreza, la incomprensión humana, es diferente de la loca sabiduría del mundo (1Co 1,20)… En la cruz está la salvación. En la cruz está la victoria. Dios lo quiso así.

Comentario al evangelio de hoy martes 14 de marzo de 2017.

Lo esencial de mi vida

II Martes de Cuaresma
Por: H. Rubén Tornero, LC
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/64666/lo-esencial-de-mi-vida.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, te doy las gracias por todos los beneficios que me has dado, en especial, por este momento de encuentro íntimo contigo. Creo en Ti, Jesús, porque eres la Verdad misma y no me puedes engañar.
Confío en Ti porque eres la misericordia infinita que jamás se cansa de perdonarme. Espero en Ti, porque eres fiel a tus promesas y sé que de tu mano recibiré en cada momento lo que más necesito.
Te amo por ser quien eres. A Ti mi corazón, mi alma y todo mi ser desean alabarte y amarte por siempre. Gracias por todo y ayúdame a escuchar lo que Tú quieres decirme en esta oración.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame “maestros”.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen “maestros”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen “padre”, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar “guías”, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.”
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, Tú veías a los fariseos. Mirabas como alargaban sus ropajes, ocupaban los puestos más relevantes en las reuniones y se atribuían cualidades que no siempre correspondían con lo que verdaderamente eran. Tú les haces ver que el camino que van siguiendo con estas actitudes es un camino para llegar a una felicidad…pero de plástico. Te das cuenta, Jesús, -y quieres que tus discípulos también lo descubran- de que la felicidad verdadera no está hecha de aplausos y reflectores, sino de amor. Los fariseos alargaban sus mantos y las filacterias buscando que los demás los tuvieran por fieles…olvidando así que tu amor, Jesús, es el único que nunca falla. Ellos buscan ocupar los primeros puestos en los banquetes… no recuerdan que Tú prometes a lo largo de toda la Escritura un lugar en tu Reino para aquellos que te aman en la humildad. Se hacen llamar maestros para sentirse importantes… olvidando que para Ti, Señor, siempre han sido importantes, pero no por lo que hacen o el lugar que ocupan, sino por lo que son: tus hijos.
Algunas veces, Jesús, a mí me pasa lo mismo y también olvido que la felicidad no consiste en lo que me ponga, ni en que los demás me tengan por importante, sino en dejarme amar y amarte cada día más. No permitas que me olvide nunca de lo verdaderamente importante en mi vida: Tú.
El pecado también tiene este efecto: nos empobrece y aísla. Es una ceguera del espíritu, que impide ver lo esencial, fijar la mirada en el amor que da la vida; y lleva poco a poco a detenerse en lo superficial, hasta hacernos insensibles ante los demás y ante el bien. Cuántas tentaciones tienen la fuerza de oscurecer la vista del corazón y volverlo miope. Qué fácil y equivocado es creer que la vida depende de lo que se posee, del éxito o la admiración que se recibe.
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de marzo de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a buscar ayudar a alguien sin que se dé cuenta y sin esperar nada a cambio.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. martes 14 de marzo de 2017.

Martes de la segunda semana de Cuaresma

http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170313
Libro de Isaías 1,10.16-20.
¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!
Vengan, y discutamos -dice el Señor-: Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.
Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país;
pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.
«¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?
Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.»
Evangelio según San Mateo 23,1-12.
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
Comentario del Evangelio por San Pascasio Radbert (¿- c. 849), monje benedictino. Comentario al Evangelio de Mateo, 10, 23
«Uno solo es vuestro Señor, Cristo»
Si a alguno le parece bien desear una alto cargo en la Iglesia (cf 1Tm 3,1), que desee la obra que éste le permite realizar y no el honor que le subsigue; que desee ayudar y servir a todos los hombres, más que ser ayudado y servido por todos. Porque el deseo de ser servido procede del orgullo, como el de los fariseos, y el deseo servir nace de la sabiduría y de la enseñanza de Cristo. Los que buscan los honores por ellos mismos son los que se enaltecen, y los que se alegran de llevar su ayuda y servir son los que se abajan para que el Señor los eleve.
Cristo no habló de aquel que el Señor eleva, sino que dijo; «El que se enaltece a sí mismo, será humillado», evidentemente por el Señor. Tampoco habló del que el Señor humilla, sino que dijo: «El que se humilla voluntariamente será enaltecido», en consecuencia, también por el Señor… Así pues, pocas veces Cristo se reservó particularmente el título de «señor» del que habla la regla de sabiduría en virtud de la cual «el que quiera ser grande debe ser el servidor de todos (Mc 10,43)… Esta regla la expresó en otros términos: «Aprended de mí que soy manos y humilde de corazón» (Mt 11,29).
Desde entonces, cualquiera que quiera ser su discípulo no debe tardar en aprender esta sabiduría de Cristo, porque «un discípulo, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro» (Lc 6,40). Por el contrario, el que habrá rechazado aprender la sabiduría enseñada por el Maestro, lejos de llegar a ser un maestro, no será ni tan sólo un discípulo.

El Santo Padre en otra parroquia romana predica ‘el rostro luminoso’ y el ‘desfigurado en la Cruz’

‘Que fea cosa hablar mal de los otros’, señala el Papa, e invita a considerar los propios pecados y a pedir perdón.
 
Fuente : www.es.zenit.org
•13 marzo 2017•Sergio Mora•El papa Francisco
 
El Papa en la parroquia de Santa Maddalena di Canossa
 
(ZENIT- Roma, 13 Mar. 2017).- El papa Francisco ha visitado este domingo 12 de marzo, el segundo de cuaresma, la parroquia de Santa Magdalena de Canossa, situada en la periferia noroccidental de Roma, en la ‘Borgata Ottavia’, realizando así su 14º visita pastoral a las parroquias de su diócesis.
 
Una visita que el Santo Padre ha realizado en el período de cuaresma, dos días después de concluir los ejercicios espirituales. Cuando Francisco llegó poco antes de las 16 horas, los parroquianos le recibieron en el campo deportivo con gran afecto, mientras las campanas sonaban.
 
Conversó con los niños del catecismo que le hacen varias preguntan: ¿Cuándo ha iniciado tu primer encuentro con Jesús? ¿Estás contento de ser Papa o hubieras preferido ser sacerdote en una pequeña parroquia? ¿Hay algo que te asusta o de causa miedo? ¿Cuáles fueron los momentos más lindos de tu vida? … Somos demasiados smartphone, y a veces escuchamos poco a los otros, ¿Cómo podemos resolver este problema?
 
en la cripta saludó a los ancianos y enfermos, en el teatro parroquial tuvo un encuentro con los esposos que bautizaron a sus hijos en el 2016. Saludó también a los sacerdotes y diáconos, a algunas hermanas Hijas de la Caridad (Canosianas), celebró misa, confesó a un adolescente, un joven, un hombre y a una mujer. La misa presidida por el Santo Padre fue concelebrada por los sacerdotes de la parroquia y vicaría.
 
En su homilía el Santo Padre comentó el Evangelio del día, señaló el rostro transfigurado, “luminoso y brillante de Jesús”, pero también del rostro de dolor en la cruz, “feo, desfigurado, torturado, despreciado, ensangrentado por la corona de espinas… Todo el cuerpo de Jesús será como una cosa para descartar”.
 
Y el Pontífice señala: “Qué fea cosa”, hablar de los pecados de los otros, e invitó a mirar los propios pecados, porque “este es el camino de la pascua”.
 
Francisco invita así a mirar el rostro del Salvador en esos dos momentos, de transfiguración y de dolor, los cuales “nos animan para ir hacia adelante en el camino de la vida cristiana”, y a “pedir perdón de nuestros pecados y a no pecar tanto. Nos anima sobre todo a tener confianza porque si Él se ha hecho pecado es porque ha tomado sobre sí los nuestros. Y Él está siempre dispuesto a perdonarnos”, reitera el Papa y precisa: “solamente tenemos que pedirlo”. Porque “ha pagado por nosotros y lo ha hecho por amor”.
 
La parroquia tiene varios grupos que realizan actividades, como “Misiones”, con un proyecto de los canosianos de “Casa Amiga” en Brasil. En esta periferia urbana de Roma, la Cáritas realiza una importante labor, en particular con los jóvenes y personas que han perdido en trabajo, distribuyendo alimentos dos veces al mes.

Comentario al evangelio de hoy lunes 13 de marzo de 2017.

Ante caminos rocosos de la vida es difícil imitar tu constancia Señor.

II Lunes de Cuaresma
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/64663/ante-caminos-rocosos-de-la-vida-es-dificil-imitar-tu-constancia-senor.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, vengo ante Ti así como soy, con todo lo que tengo y también con deseos de darte aquello que no tengo… Así me pongo ante Ti hoy… Te amo, Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 36-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Es difícil seguir tu camino y tus pasos; es difícil sonreírle a aquel que me ha lastimado, pero ¿quién dijo que el camino del amor era fácil?
Se hace más difícil el camino cuando busco la medida de los hombres… cuando río para recibir una sonrisa de ellos. Cuando doy y espero gratificación; cuando espero perfección de aquello que es imperfecto.
Es difícil, Señor, pues Tú bien sabes que soy débil… conoces mi carácter, mi personalidad, en fin, conoces todo de mí.
Si espero algo de alguien es de Ti, Señor. Por Ti sonrío, por Ti ayudo y trato de hacer el bien. Por Ti amo aunque ese amor no sea correspondido.
Tú eres la única medida…Tú eres el único por el que quiero ser medido. Tú eres la medida del amor… Tú eres la perfección de mi imperfección. Gracias, Señor.

«En Jesús no sólo podemos tocar la misericordia del Padre, sino que somos impulsados a convertirnos nosotros mismos en instrumentos de misericordia. Puede ser fácil hablar de misericordia, mientras que es más difícil llegar a ser testigos de esa misericordia en lo concreto. Este es un camino que dura toda la vida y no debe detenerse. Jesús nos dijo que debemos ser “misericordiosos como el Padre”. Y esto toma toda la vida.»
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de abril de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Si hay algo que perdonar o que pedir perdón éste día va ser el mejor momento.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. lunes 13 de marzo de 2017.

Lunes de la segunda semana de Cuaresma.
http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170311
Libro de Daniel 9,4b-10.
¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos!
Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos.
No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país.
¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti.
¡A nosotros, Señor, la vergüenza reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti!
¡Al Señor, nuestro Dios, la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él!
Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.Salmo 79(78),8.9.11.13.
No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.
Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte.
Y nosotros, que somos tu pueblo
y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones.
Evangelio según San Lucas 6,36-38.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Comentario del Evangelio por Youssef Bousnaya (c. 869-979), monje sirio. Vida y doctrina de Rabban Youssef Bousnaya por Jean Bar Kaldoum.
“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”
La misericordia es la imagen de Dios, y el hombre compasivo es, en efecto, un Dios habitando en la tierra. De la misma manera que Dios es misericordioso para con todos, sin distinción alguna, igualmente el hombre compasivo hace llegar a todos sin distinción sus favores.
Hijo mío, sé compasivo y derrama tus favores sobre todos, a fin de que puedas ser elevado hasta la divinidad… Procura no dejarte seducir por este pensamiento que te podría parecer atractivo: “Es mejor que sea compasivo con el que tiene la misma fe que yo, que no por aquel que nos es extraño”. No es esta la misericordia perfecta que imita a Dios que derrama su favores sobre todos, sin estar celoso, sino “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5,45)…
“Dios es amor” (1Jn 4,8); su esencia es amor, y su amor es su misma esencia. Por su amor, nuestro Creador, se ha visto impulsado a crearnos. El hombre que posee la caridad, es verdaderamente Dios en medio de los hombres.

En el rezo del Ángeluz : La cruz no es “un objeto” sino “una llamada del amor” de Jesús.

El papa invita a contemplar el crucifijo (traducción completa del ángelus).
https://es.zenit.org/articles/la-cruz-no-es-un-objeto-sino-una-llamada-del-amor-de-jesus/
Papa en el Angelus

Papa en el Angelus.

(ZENIT- Ciudad del Vaticano).- La cruz cristiana, no es “un objeto de la casa o un adorno para llevar” sino “un recordatorio del amor” de Jesús “el símbolo de la fe cristiana”, ha declarado el papa Francisco en el ángelus de este domingo 12 de marzo de 2017.
En la introducción mariana en presencia de unas 35.000 personas en la Plaza San Pedro, el Papa ha recomendado contemplar la imagen del crucifijo durante el tiempo de cuaresma: “Hagamos de manera que la cruz vaya marcando las etapas de nuestro itinerario de cuaresma para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cual el redentor nos ha salvado”.
Palabras del papa antes del ángelus
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El evangelio de este segundo domingo de cuaresma, nos presenta el trozo de la Transfiguración de Jesús (cf. Mt. 17, 1-9). Toma Jesús consigo a sus apóstoles, Pedro, Santiago y Juan y les lleva aparte a un monte alto, allí se ve este fenómeno, el rostro de Jesús “brilla como el sol y sus vestidos se volvieron blanquísimos como la luz” (v.2), de tal manera el Señor hace resplandecer en su persona esta gloria divina que se podría acoger con la fe en su predicación y también en sus gestos milagrosos. Y la transfiguración se acompaña, sobre el monte, con la aparición de Moisés y Elias “que conversaban con El” (v.3). La luminosidad que caracteriza este evento extraordinario simboliza el desafío de iluminar los espíritus y corazones de los discípulos para que puedan comprender claramente quién es su Maestro. Y es una chispa de luz que se abre improvisadamente sobre el misterio de Jesús e ilumina toda su persona y toda su historia.
Desde ahora firmemente comprometido hacía Jerusalén  donde deberá sufrir la condenación a muerte por la crucifixión Jesús quiere preparar a los suyos para el escándalo de la cruz, demasiado fuerte para su fe, y al mismo tiempo anunciar con antelación su resurrección, que se manifiesta como el Mesías, el Hijo de Dios. Y Jesús les prepara para ese momento triste y (portador) de tanto sufrimiento. En efecto, Jesús  muestra unas expectativas diferentes a lo que imaginaron del Mesías, sobre cómo sería el Mesías; no es un rey poderoso y glorioso, sino un siervo humilde y desarmado, no es un señor de una gran riqueza signo de bendición, sino un hombre pobre que no tiene donde reclinar la cabeza, no un patriarca con una numerosa descendencia, sino como uno más, sin casa y sin nido. Es verdaderamente una revelación de Dios invertida y el signo más desconcertante de esta inversión escandalosa, es la cruz. Pero es a través de la cruz cómo Jesús va a llegar a la resurrección gloriosa, que será definitiva, no como esta transfiguración que ha durado un momento, un instante.
Jesús transfigurado en el monte Tabor, ha querido mostrar a sus discípulos su gloria, no para evitarles pasar por la cruz, sino para indicar a dónde conduce la cruz. Quien muere con Cristo con Cristo resucitará. La cruz es la puerta de la resurrección. Quién lucha con El, con El triunfará. Es el mensaje de la esperanza que la cruz de Jesús contiene, exhortando en la fuerza, en nuestra existencia.
La cruz cristiana no es un objeto de la casa o un ornamento para llevar, sino que la cruz cristiana es un recordatorio del amor con el cuál Jesús se ha sacrificado para salvar a la humanidad del mal y del pecado. En este tiempo de cuaresma, contemplemos con devoción la imagen del crucifijo: Jesús en la cruz marca las etapas de nuestro itinerario de cuaresma para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cuál el Redentor, nos ha salvado a todos.
La Virgen Santa, ha sabido contemplar , la gloria de Dios escondido en su humanidad. Que ella nos ayude a permanecer con El en la oración silenciosa, a dejarnos iluminar por su presencia, para llevar en nuestro corazón , a través de las más oscuras noches, un reflejo de su gloria.

Comentario al evangelio de hoy sábado 11 de marzo de 2017.