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Autor: Patricio Osiadacz

Francisco en Santa Marta: ¿Pido la gracia de tener un corazón abierto al Espíritu Santo?

Fuente :   https://es.zenit.org/articles/el-papa-en-santa-marta-pido-al-senor-la-gracia-de-tener-un-corazon-abierto/
En la homilía de este martes el Pontífice recuerda que abrir el corazón es un don de Dios.
•22 mayo 2017•Redaccion•El papa Francisco
Misa en Santa Marta el 22 de mayo de 2017

 
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 22 May. 2017).- El papa Francisco en la homilía de este lunes en la misa matutina que celebró en la Residencia Santa Marta, aseguró que solo el Espíritu Santo nos puede enseñar a decir: “Jesús es el Señor”.
El Santo Padre, partió del las palabras que Jesús dijo a sus discípulos en la Última Cena, en particular sobre el Espíritu Santo que nos acompaña “y da la certeza de que Jesús nos salva”.
Jesús dijo sobre el Espíritu Santo: “Él les conducirá a la verdad plena” y “les hará recordar todas las cosas que he dicho. Les enseñará todo”. O sea que el Espíritu Santo es el compañero de camino de cada cristiano y de la Iglesia. “Este es el don que Jesús nos da”.
¿Pero dónde habita el Espíritu Santo?, se interrogó el Papa. Y refiriéndose a la Primera lectura señaló la figura de Lidia “comerciante de púrpura”, a la cual “el Señor le abre el corazón para adherir a la palabra de Dios”. Por eso “la Iglesia lo llama ‘Dulce huésped del corazón’, está aquí. Pero en un corazón cerrado no puede entrar”.
“¿Dónde se compran las llaves para abrir el corazón? No, eso es un don, un don de Dios. ‘Señor abre mi corazón para que entre el Espíritu y me haga entender que Jesús es el Señor’”. Esta es una oración que debemos repetir en estos días. “Para que llegue a la plena verdad”.
¿Pido al Señor la gracia de tener un corazón abierto? ¿Intento escuchar al Espíritu Santo, sus inspiraciones, las cosas que Él dice a mi corazón, de manera que yo avance en la vida cristiana y pueda dar testimonio que Jesús es el Señor? Pensando en estas cosas, concluyó el Papa, “avanzaremos en la vida cristiana y podremos dar testimonio de Jesús”.

Comentario al evangelio de hoy lunes 22 de mayo de 2017 . –

Se conmovió y la amó profundamente.

VI Lunes de Pascua
Por: H. Balam Loza, LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/65371/se-conmovio-y-la-amo-profundamente.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, mantenme firme en la fe; dame tu fuerza para que pueda serte fiel aun en medio de las contrariedades y de los peligros. Que cuando venga la tormenta pueda mantenerme firme en Ti, sabiendo que nada malo me podrá suceder si Tú vas a mi lado, si Tú estás en la barca. Vengo en esta mañana a pedirte que acrecientes mi fe en Ti, para que jamás dude aunque vea las aguas crecidas y los vientos fuertes.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 26 – 16, 4
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.
Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
«Hijo, si te acercas a servir al Señor prepara tu alma para la prueba» (Eclesiástico 2, 1). Cuántas veces pensamos que podemos servir a dos señores, al mundo y a Dios; pensamos que podemos pactar con los pecadillos y el amor a Jesús. Vivimos así intentando contentar a todos y, al mismo tiempo, no contentamos a ninguno.
Pienso que el ejemplo de la viuda nos puede ayudar mucho. Pensemos en esta pobre mujer que apenas tenía unas pocas monedas para vivir. Su vida entera estaba en esas dos monedas y. ¿qué es lo que hizo? Confió. Se tiró al vació y se dejó guiar por Dios. Optó por darlo todo. Sin duda por su mente pasaron muchas cosas, pero al final se decidió por servir a Dios y Él la vio, se conmovió y la amó profundamente. Pensemos qué mirada tan hermosa la de Jesús al ver a esta pobre anciana.
Y el Evangelio de hoy nos dice que, por seguir a Jesús, seremos expulsados y condenados. Jesús, cuando habla de la vida a su lado insiste en la importancia de morir a nosotros mismos, de dejarlo todo y, en definitiva, de confiar en Él. No podemos pensar que será fácil, pero quien ha dicho que el ganar una carrera lo sea. Hay que ser valientes y fuertes para dar el paso de la confianza. No hay que tener miedo en seguir a Jesús al pie de la cruz, porque al final el amor con el cual Dios nos mirará será grandioso.

«Es el Espíritu quien da testimonio de Jesús. Y cada vez que nosotros sentimos algo en el corazón que nos acerca a Jesús, es el Espíritu quien trabaja dentro. Jesús mismo explicó a sus discípulos la acción del Espíritu: «Os enseñará y os recordará todo lo que os he dicho». Y el Espíritu continuamente abre el corazón y da testimonio para escuchar y recordar lo que Jesús nos ha enseñado. Pero el testimonio es doble. El Espíritu nos da testimonio de Jesús y nosotros damos testimonio del Señor con la fuerza del Espíritu. Y el Señor insiste en las características de este testimonio —»tal vez los discípulos no comprendían bien», y añadió: «Os he dicho esto para que no os escandalicéis». Les explica el precio del testimonio cristiano de forma directa: «Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios»».
(Cf Homilía de S.S. Francisco del 2 de mayo de 2016, en santa Marta)

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a dedicar un momento para estar delante del Sagrario para meditar sobre mi testimonio y la pregunta, ¿quién eres, Señor, en mi vida?
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. lunes 22 de mayo de 2017

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170520
Lunes de la sexta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,11-15.
En aquellos días, nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.
De allí fuimos a Filipos, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. Pasamos algunos días en esta ciudad,
y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma, a un lugar que estaba a orillas del río, donde se acostumbraba a hacer oración. Nos sentamos y dirigimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí.
Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo.
Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: «Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa»; y nos obligó a hacerlo.
Salmo 149(148),1-2.3-4.5-6a.9b.
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.
Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes.
Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas;
ésta es la victoria de todos sus fieles.
Evangelio según San Juan 15,26-27.16,1-4a.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.
Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.»
Comentario del Evangelio por San Antonio de Padua (1195-1231), franciscano, doctor de la Iglesia. Sermones para el domingo y fiestas de los santos.
“El Espíritu de la verdad… dará testimonio a favor mío”.
El Espíritu Santo es un “río de fuego” (Dn 7,10), un fuego divino. Tal como el fuego actúa sobre el hierro, así este fuego divino actúa sobre los corazones sucios, fríos y duros. Al contacto con este fuego, el alma pierde poco a poco su negrura, su estado frío, su dureza. Se transforma y se vuelve del todo semejante al fuego que la abrasa. Porque si el Espíritu se da al hombre, si recibe su soplo, es para transformarlo a su semejanza tanto como es posible. Bajo la acción del fuego divino el hombre se purifica, se enardece, se vuelve líquido, y llega al amor de Dios, tal como lo dice el apóstol Pablo: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rm 5,5).

Regina Coeli: “Cada día hay que aprender el arte de amar”

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/regina-coeli-cada-dia-hay-que-aprender-el-arte-de-amar/
Palabras del Papa antes del Regina Coeli (traducción íntegra).
Regina Caeli - 21/05/2017 - CTV

Regina Caeli – 21/05/2017 – CTV

(ZENIT- Ciudad del Vaticano, 21 de mayo de 2017). – “Para un cristiano también, saber amar no se adquiere de una vez por todas: hay que comenzar cada día, … cada día hay que aprender el arte de amar, … cada día hay que perdonar”, ha subrayado el Papa Francisco en el Regina Coeli del 21 de mayo de 2017.
Presidiendo la oración mariana del tiempo pascual en la plaza San Pedro, desde una ventana del palacio apostólico, el Papa ha prevenido: “una comunidad de cristianos debería vivir en la caridad de Cristo, y … es justamente aquí donde el maligno se ”mete” y a veces nos dejamos engañar”.
Cuántas personas, ha deplorado, “se han alejado porque no se han sentido acogidas, no se han sentido comprendidas, no se han sentido amadas. Cuantas personas se han alejado, por ejemplo de una parroquia o de una comunidad, a causa del ambiente de crítica, de celos, de envidias, que han encontrado”.
“Escuchad bien esto, añadió el Papa, cada día hay que aprender el arte de amar, cada día hay que seguir con paciencia la escuela de Cristo, cada día hay que perdonar y mirar a Jesús, y esto con la ayuda de este “Abogado”, de este Consolador que Jesús nos ha enviado, que es el Espíritu Santo.”
He aquí nuestra traducción íntegra de las palabras que el Papa ha pronunciado en la oración mariana.
AK
Palabras del Papa antes del Regina Coeli
Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
El evangelio de hoy (cf. Jn 14,15-21), continuación de la del domingo pasado nos lleva a ese momento emocionante y dramático que es la Última Cena de Jesús con sus discípulos. El evangelista Juan, recoge de la boca y del corazón del Señor, sus últimas enseñanzas antes de su pasión y de su muerte. Jesús promete a sus amigos en ese momento triste, sombrío, que después de Él recibirían “otro Paráclito” (v.16) es decir otro “Abogado”, otro defensor, otro consolador, “el Espíritu de verdad” (v.17); y añade: “No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros” (v.18). Estas palabras transmiten la alegría de una nueva venida de Cristo: resucitado y glorificado, él permanece en el Padre y al mismo tiempo, viene a nosotros en el Espíritu Santo. Y en esta nueva venida se revela nuestra unión con Él y con el Padre: “Reconoceréis que estoy en mi Padre, y que vosotros estáis en mí, y yo en vosotros” (v.20).
Mediante estas palabras de Jesús, hoy percibimos con el sentido de la fe, que somos el pueblo de Dios en comunión con el Padre y con Jesús por el Espíritu Santo. En este misterio de comunión, la Iglesia encuentra la fuente inagotable de su misión, que se realiza por el amor. Jesús dice en el Evangelio de hoy: El que recibe mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ame será amado de mi Padre; yo también le amaré y me manifestaré a él” (v.21).
Es el amor el que nos introduce en el conocimiento de Jesús, gracias a la acción de este “abogado” que Jesús ha enviado, el Espíritu Santo. El amor hacia Dios y hacia el prójimo es el mayor mandamiento del Evangelio. El Señor hoy nos llama a corresponder generosamente a la llamada evangélica del amor, poniendo a Dios en el centro de nuestra vida y dedicándonos al servicio de los hermanos, y especialmente a aquellos que más necesidad tienen de apoyo y consuelo.
Si hay una actitud que nunca es fácil, que nunca se da por seguro, incluso para una comunidad cristiana, es la de saberse amar, de amarse al ejemplo del Señor y por su gracia. A veces, los conflictos, el orgullo, la envidia, divisiones, dejan una marca en el bello rostro de la Iglesia. Una comunidad de cristianos debería vivir en la caridad de Cristo, y por el contrario, es precisamente aquí donde el mal “se involucra” y, a veces nos dejamos engañar.
Son las personas espiritualmente débiles quienes están pagando el precio. Cuantas de entre ellas, – y vosotros conocéis a algunas – cuantas de entre ellas se han alejado porque no se han sentido acogidas, no se han sentido comprendidas, no se han sentido amadas. Cuantas personas se han alejado, por ejemplo de una parroquia o de una comunidad, a causa del ambiente de críticas, de celos y de envidias, que han encontrado.
Para un cristiano también, saber amar no se adquiere de una vez por todas; hay que recomenzar cada día, es necesario ejercitarse para que nuestro amor hacía los hermanos y hermanas que encontramos sea maduro y purificado de estas limitaciones o pecados que le hacen parcial, egoísta, estéril e infiel.
Escuchad bien esto, cada día hay que aprender el arte de amar, cada día hay que seguir con paciencia la escuela de Cristo, cada día hay que perdonar y mirar a Jesús, y esto con la ayuda de este “Abogado”, de este Consolador que Jesús nos ha enviado, que es el Espíritu Santo.
Que la Virgen María, perfecta discípula de su Hijo y señor, nos ayude a ser siempre más dóciles al Paráclito, el Espíritu de verdad, para aprender cada día a amarnos como Jesús nos ha amado.
Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

El Santo Padre: el desempleo es dramático y la pobreza un fenómeno no solo económico

Fuente :  www.es.zenit.org
Recibe a la Fundación Centesimus Annus. Elogia la propuesta de estructuras mediación entre pobres y empresas.
•20 mayo 2017•Redaccion•El papa Francisco.

EDD. sábado 20 de mayo de 2017

Fuente :   http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170519
Sábado de la quinta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,1-10.
Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano.
Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio.
Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran.
Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.
Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia.
Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.
Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.
Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: «Ven hasta Macedonia y ayúdanos».
Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.
Salmo 100(99),1-2.3.5.
Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.
Evangelio según San Juan 15,18-21.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»
Comentario del Evangelio por San Cipriano (c. 200-258), obispo de Cartago y mártir. La oración del Señor (trad. Breviario, miércoles XI semana).
«El discípulo no es más que su maestro».
La voluntad de Dios es lo que Cristo hizo y enseñó: la humildad en la conducta, la firmeza en la fe, la moderación en las palabras, la justicia en las acciones, la misericordia en las obras, la rectitud en las maneras; ser incapaz de hacer mal, pero poderlo tolerar cuando se es la víctima, conservar la paz con los hermanos, amar al Señor con todo el corazón, amar en él al Padre y temer a Dios, no preferir nada a Cristo, porque él mismo nos prefiere a nosotros; unirse inquebrantablemente a su amor ; abrazarse a su cruz con fuerza y confianza; cuando hay que luchar por su nombre y su honor, mostrar la constancia en nuestra confesión de la fe; mostrar, en la tortura, la confianza que sostiene nuestro combate, y en la muerte, la perseverancia que nos obtiene la corona. Es decir, querer ser coheredero con Cristo. Es decir, obedecer el mandamiento de Dios. Es decir, hacer la voluntad del Padre.

Homilía para la Eucaristía del domingo 21 de mayo de 2017.

Fuente :  https://www.laicoscapuchinos.cl/laicos/index.php/2017/05/19/homilia-para-la-eucaristia-del-domingo-21-de-mayo-de-2017/
Paz y Bien para todos ustedes. Hno. Pastor.

PASCUA VI.

Hechos 8,5-8.14-17: los Apóstoles comunican el Don del Espíritu Santo a los bautizados por la imposición de las manos.

1Pedro 3,15-18: Cristo resucitó por el poder del Espíritu Santo. El creyente acepta a Jesús y por eso debe glorificarlo y dar razón de su esperanza.

Juan 14,15-21: Jesús promete el Espíritu Santo a sus discípulos, ya que hay un vínculo de amor entre Jesús y el discípulo que le es fiel.

1.- Estamos muy cerca de la celebración del Misterio de la Ascensión del Señor. Esto quiere decir que la presencia de Jesús ya no será física. No le verán, ni oirán más de una manera física, sino la presencia del Señor será ahora mucho mejor. El está presente a través de su Espíritu. De allí la importancia que tiene el comunicar el Espíritu al bautizado. La escena de Samaria también se dará en Éfeso, cuando Pablo llegue a imponer las manos a los nuevos cristianos para que reciban el Espíritu Santo (cfr. Hechos 19,1-7). Porque es muy importante que el cristiano tenga el Espíritu de Cristo. Porque, según el decir de san Pablo, “El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo” (Romanos 8,9). De allí la importancia del Espíritu Santo que el Señor promete. Hay muchos textos en el  nuevo Testamento que hablan de esto.

2.- Hoy día hay muchos bautizados, pero no han recibido el Espíritu Santo o, si lo han recibido, no se dejan conducir por El. Es cierto que en cada sacramento se nos da el Espíritu Santo, pero es en la Confirmación donde somos marcados por el Espíritu Santo como propiedad de Dios. Hoy, tal vez debido a la ignorancia, existe un gran desinterés por este sacramento, por eso son muchos los que no han celebrado la confirmación. Y por  esto mal pueden ser buenos cristianos, mal pueden tener esa vida nueva, diferente, que  Jesús regala.

Nadie da lo que no tiene. Jesús puede darnos su Espíritu porque está lleno de Él. Al morir en la cruz “entregó su Espíritu” (cfr. Juan 19,30); del mismo modo, al resucitar entregó su Espíritu a los Apóstoles reunidos e n el  Cenáculo (cfr. Juan 2,22). Y en el texto de hoy, lo promete a sus discípulos.

3.- Estamos inmersos en este mundo, no como simples habitantes, sino como protagonistas en este escenario, en nuestra sociedad. Los que están en la platea son los que contemplan el espectáculo, porque “somos un espectáculo para el mundo” (1Corintios 4,9). Es por esto que en la carta de Pedro se nos dice que “debemos glorificar al Señor en nuestros corazones y estar siempre prontos para dar razón de nuestra esperanza”.

Difícilmente podremos dar un buen espectáculo, dar razón de nuestra esperanza, si no tenemos en nosotros al Espíritu Santo. Ya lo dijo Jesús: “Pediré al Padre que les dé otro defensor, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad”. ¿Por qué otro Defensor? Porque Cristo, al estar físicamente presente, era el defensor de los suyos. Al estar presente por su Espíritu, con El nos defenderá. Entonces, teniendo al Señor presente con su Espíritu, conducidos por El, daremos un buen espectáculo y sabremos dar razón de nuestra esperanza.

4.- Hoy Jesús está presente y ya sabemos cómo. El nos anima y consuela, pero nos exhorta a ser verdaderos testigos suyos.

Si hoy hacemos Eucaristía es porque el Señor se hace presente y con el mismo Espíritu que lo resucitó transforma este alimento material en comida espiritual.

Nutridos por El ya podemos ser testigos, buenos acores en el espectáculo de la fe. Animémonos.

                                                                               Hermano Pastor Salvo Beas.

ENCUENTRO DE GUARDIANES – CONSTITUCIÓN – 05 y 06 DE MAYO DE 2017.


Como es lo habitual y planificado anualmente, el Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile realizó en los días sábado 05 y domingo 06 de mayo del presente año la reunión de formación y trabajo dedicada en especial a los Guardianes de las diferentes fraternidades del movimiento que están a lo largo de Chile.
Como una breve introducción a la Jornada que se nos venía por delante, repasamos lo que fueron los Incendios Forestales que afectaron a las regiones del Centro Sur de nuestro país y que directamente nos afectó como movimiento a tal punto que debimos suspender nuestro Encuentro de Formación que se realiza anualmente en verano en donde participan todos los hermanos del movimiento.
También el día sábado se trabajó en especial, la vocación de los guardianes, tema expuesto por el Padre Héctor Campos, Provincial de los padres Capuchinos, de la Provincia San Francisco de Asís de Chile.
Durante la tarde de este mismo día se realizaron dos talleres dedicados a la reflexión y análisis de la Exhortación Amoris Laetitia y de la Encíclica Láudate Si.
También debemos mencionar que fue ardua la dedicación que se le dio en tiempo e intensidad a la actualización de nuestras Fundamentaciones como movimiento.
Todas nuestras actividades fueron precedidas por momentos de profunda oración, en donde también participo en cada una de ellas el Padre Juan Nahuel E.
Y no podemos dejar de lado nuestros momentos de alimentación que fueron sin duda gracias a los hermanos del Laicado Capuchino de Constitución, que con gran dedicación y amor nos dieron el apoyo en la cocina y en el comedor. Todo fue muy rico y agradable.
Con esta Jornada de Trabajo podemos decir que hemos dado otro nuevo impulso renovador al Movimiento de Laicos Capuchinos de la Provincia San Francisco de Asís en Chile, al Servicio del Señor y de Nuestra Santa Iglesia.
 

Constitución, 06 y 07 de Mayo de 2017.

Comentario al evangelio de hoy viernes 19 de mayo de 2017.

Mi amistad con Cristo.

V Viernes de Pascua
Por: H. Hiram Galán LC
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/65357/mi-amistad-con-cristo.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey Nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Busco tu rostro, Señor. Muéstrame tu rostro viejo amigo, muéstrame las llagas de tu piel. Cuéntame un secreto al oído y dime el dolor y las penas de tu corazón ahora que quiero estar contigo. Recibe por favor mi amor en desagravio.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 15, 12-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hace menos de un mes vivimos la semana más importante del año, la así llamada Semana Mayor. Ordinariamente todos tenemos en cuenta que es una semana muy importante pues se conmemora la muerte de Jesús. Sin mencionar que, independientemente del credo que profesan, todas las organizaciones y empresas reconocen esta semana como días festivos.
Pero todo esto no deja huella en nuestro corazón. Creo que es una de las muertes ante las que, paradójicamente, permanecemos más indiferentes. Es decir, por lo general, al conmemorar la muerte de alguien, esta conmemoración va acompañada de ciertos sentimientos de nostalgia y compasión. Pero al recordar la pasión de Jesús no sólo nos hemos acostumbrado a escucharlo y permanecer indiferentes, sino que incluso la utilizamos como un buen pretexto para salir y disfrutar de unas buenas vacaciones.
¿Cuál es la diferencia entre la muerte de Jesús y la de algún ser querido o conocido? ¿Por qué las pérdidas cercanas si me duelen y conmueven mi corazón? ¿Por qué hasta la pérdida de cosas materiales me duele más? Porque un simple hecho cambia todo. El vínculo de la pérdida conmigo. No es la muerte de Jesús, sino la muerte de mi Señor Jesucristo, mi Dios y Señor, quien por amor se entregó por mí y a una muerte de cruz.
Tenemos que meditar continuamente en este misterio de amor. Sinceramente, ¿quién en esta vida estaría dispuesto a dar la vida por mí? Creo que nadie, si acaso, considerando que tengo unos muy buenos padres, mis papás podrían hacerlo. Pero Él ya lo hizo, murió por mí, y fue una muerte denigrante y escandalosa. Desnudo, azotado, como un gusano, escupido y mofado, despojado de toda dignidad, crucificado como un «Don Nadie».
Y TODO POR AMOR…
Ayúdanos, Señor, a comprender que verdaderamente no existe amor más grande»que el de aquel que da la vida por sus amigos»

«La amistad es de los regalos más grande que una persona, que un joven puede tener y puede ofrecer. Es verdad. Qué difícil es vivir sin amigos. Fíjense si será de las cosas más hermosas que Jesús dice: «yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre» (Jn 15,5). Uno de los secretos más grande del cristiano radica en ser amigos, amigos de Jesús. Cuando uno quiere a alguien, le está al lado, lo cuida, ayuda, le dice lo que piensa, sí, pero no lo deja tirado. Así es Jesús con nosotros, nunca nos deja tirados. Los amigos se hacen el aguante, se acompañan, se protegen. Así es el Señor con nosotros.»
(Discurso de S.S. Francisco, 12 de julio de 2015)

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Dedicaré un momento de mi día a recordar la pasión dolorosa de mi Señor, deteniéndome en una escena de la misma.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. viernes 19 de mayo de 2017

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20170518
Viernes de la quinta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,22-31.
En aquellos días, los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos,
y les encomendaron llevar la siguiente carta: «Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.
Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto,
hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo,
los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.
El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber:
que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós».
Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta.
Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.
Salmo 57(56),8-9.10-12.
Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar al son de instrumentos:
¡despierta, alma mía!
¡Despierten, arpa y cítara,
para que yo despierte a la aurora!
Te alabaré en medio de los pueblos, Señor,
te cantaré entre las naciones,
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo
y tu fidelidad hasta las nubes.
¡Levántate, Dios, por encima del cielo,
y que tu gloria cubra toda la tierra!
Evangelio según San Juan 15,12-17.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
Comentario del Evangelio por San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia . Homilías sobre los Evangelios, n° 27; PL 76, 1204 .
«Este es mi mandamiento: amaos los unos a los otros como yo os he amado».
Todas las palabras sagradas del Evangelio están repletas de mandamientos del Señor. ¿Entonces, por qué, el Señor dijo que el amor era su mandato? «Este es mi mandamiento: amamos los unos a los otros.» Resulta que todos los mandamientos surgen del amor, que todos los preceptos son sólo uno, y cuyo único fundamento es la caridad. Las ramas de un árbol brotan de la misma raíz: así todas las virtudes nacen sólo de la caridad. La rama de una buena obra, no permanece vigorosa,  si separa de la raíz de la caridad. Por lo tanto, los mandamientos del Señor son numerosos, y al mismo tiempo son uno – múltiple por la diversidad de las obras, uno en la raíz del amor.
¿Cómo mantener este amor? El mismo Señor nos lo da a entender: en la mayoría de los preceptos de su Evangelio, ordena a sus amigos que se amen en Él, y que amen a sus enemigos por Él. El que ama a su amigo en Dios y su enemigo por Dios, posee la verdadera caridad.
Hay personas que aman a sus familiares, pero sólo movidos por sentimientos de afecto que surgen del parentesco natural…  Las palabras sagradas del Evangelio no hacen a estos hombres ningún reproche. Pero lo que espontáneamente se le da a la naturaleza es una cosa, y aquello que se da por caridad en obediencia es otra. Las personas a las que me he referido, aman sin duda a su prójimo… pero según la carne y no según el Espíritu…  Diciendo: «Este es mi mandamiento: amaos los unos a los otros», el Señor, inmediatamente ha añadido: «Como yo os he amado.» Estas palabras significan claramente: «amar por la misma razón que Yo os he amado».