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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. martes 23 de enero de 2017

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180122
Martes de la tercera semana del tiempo ordinario
 
Segundo Libro de Samuel 6,12-15.17-19.
Cuando informaron a David: «El Señor ha bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de Dios», David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededóm a la Ciudad de David, con gran alegría.
Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado.
David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor.
Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas.
Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor.
Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos.
Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
 
Salmo 24(23),7.8.9.10.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
el Señor poderoso en los combates.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria es
el Señor de los ejércitos.
 
Evangelio según San Marcos 3,31-35.
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.
La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera».
El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».
Comentario del Evangelio por  Beato Columba Marmion (1858-1923), abad. La unión a Dios en Cristo según las cartas de dirección de Dom Marmion (Trad. ©Evangelizo.org).
Hacer la voluntad de Dios.
Ustedes saben que cuando estamos en estado de gracia, Jesús mora siempre en nuestro corazón. Su grán deseo es ser todo para nosotros. Pareciera que es un sueño demasiado bello para ser cierto el que Jesús tan Bueno, tan Poderoso, tan tierno quisiera ser nuestro hermano, y sin embargo, es Él mismo quien nos lo dice: «cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los Cielos, seré para él un hermano, una hermana o una madre». Son las palabras de Jesús.
Entonces, para alcanzar la felicidad de tener a Jesús como nuestro hermano, nuestro amigo mas intimo, debemos hacer la Voluntad de su Padre. ¡Pues bien! ¿Cuál es esa Voluntad? primero evitar el pecado, y si por debilidad caemos, pedir rápidamente perdón. Después, hacer todas nuestras acciones para Él. Él es tan bueno que acepta nuestras acciones más mínimas hechas para Él. Ahora ya saben cuáles son sus deberes, queda santificarlos consagrándolos a Dios.

Perú, “una fe que impresiona” y Chile, una impresión “muy fuerte y gratificante”

Fuente  :  https://es.zenit.org/articles/peru-una-fe-que-impresiona-y-chile-una-impresion-muy-fuerte-y-gratificante/
Palabras del Papa en el avión de vuelta a Roma.
22 enero 2018Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

El Papa en el avión – © Osservatore Romano
(ZENIT – 22 enero 2018).- “Una fe que impresiona” ha dicho Francisco del pueblo peruano. “Me llevo la impresión de un pueblo creyente, que pasa muchas dificultades y las pasó históricamente”.
El Pontífice ha ofrecido una rueda de prensa en el avión que le llevaba de regreso a Roma, en la noche del domingo 21 al lunes, 22 de enero de 2018, tras su 22º viaje apostólico, a Chile y a Perú, que tuvo lugar del 15 al 21 de enero.
“Yo me llevo de Perú una impresión de alegría, de fe, de esperanza, de volver a andar, y sobretodo muchos chicos”. El Santo Padre ha descrito –recoge el diario italiano ‘La Stampa’– que volvió a esa imagen que vio en Filipinas y en Colombia, “los papás y las mamás a mi paso levantando los chicos, y eso dice futuro, dice esperanza, porque nadie trae hijo al mundo si no tiene esperanza”.
El Papa destacó –recoge ‘Vatican Media’– por un lado, el encuentro en la cárcel con las mujeres afirmando que es muy sensible a las cárceles y a los encarcelados, ya que siempre se pregunta por qué ellos y no él, han terminado en esa situación.
Ver a estas mujeres, su capacidad para cambiar de vida, de reinsertarse en la sociedad con la fuerza del Evangelio, le hicieron ver precisamente “la alegría del Evangelio que tanto lo ha conmivido en el viaje”, señala el medio del Vaticano.
Por otro lado, la visita al Hogar ‘El Principito’ tocó su corazón ya que la mayoría de los niños que vive allí han sido abandonados y sintió una gran emoción “al ver a estos pequeños que logran, a través de la educación, salir adelante”.
“La fe de las calles”
“Un pueblo que salió a expresar su alegría y su fe”, así lo ha sentido Francisco, quien ha indicado que le impresionó ver a tantas personas en la calle, no solo en Trujillo, donde la piedad popular “es muy rica y muy fuerte”, sino también “la fe de las calles”, y no solo en Lima, donde “evidentemente se nota”, también en Puerto Maldonado, que estaba lleno, también en las calles.
El Papa Francisco, primer Pontífice americano, asegura que Perú es una “tierra ensantada”: “Son el pueblo de Latinoamérica que tiene más santos, y santos de alto nivel. Toribio, Rosa, Martin, Juan. De alto nivel. Creo que la fe la tienen muy calada dentro”, ha señalado.
“Lo único que les pido es que cuiden la riqueza”, ha apuntado el Obispo de Roma. “No solo la de las iglesias y los museos, que las obras de arte son geniales, y no solo de los sufrimientos, que los han enriquecido mucho, sino la que yo vi en estos días también”, ha indicado refiriéndose a la fe y los valores del pueblo peruano.
Impresión de Chile “fuerte y gratificante”
El Papa Francisco, quien se formó durante varios años para el sacerdocio en Chile, asegura que vuelve del país “contento”, y que no esperaba tanta gente en la calle.
“Esa gente no fue pagada y llevada en colectivo. La espontaneidad de Chile fue muy bonita. Incluso en Iquique. En el sur lo mismo. Y en Santiago lo mismo. Las calles de Santiago hablaban por sí mismas”, ha relatado Francisco, según algunos periodistas que iban en el avión.
“La responsabilidad del informador es ir a los hechos concretos –ha dicho el Santo Padre–. Hubo esto, y esto. Lo del pueblo dividido, no sé de donde sale, es la primera vez que lo oigo. Quizá lo de Barros es causa de esto. Pero la impresión de Chile fue muy fuerte y gratificante”.

Comentario al evangelio de hoy lunes 22 de enero de 2018

La fuente del poder.

Por: H. Luis Adrián Olvera De la Cruz, L.C.
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/68186/la-fuente-del-poder.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración introductoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ilumíname, Espíritu Santo, para escuchar lo que quieres de mí y envía tu unción para tomar consciencia sobre mi condición de hijo de Dios. Ayúdame a reconstruir el Reino de Cristo en mi corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Marcos 3,22-30
En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”. Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.
 
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy nos enfrentamos a uno de esos evangelios que pueden parecer un poco extraños a primera vista y a lo mejor hasta un poco «secos» para orar, pero no por eso debemos dejarlo pasar por alto. Jesús hoy nos quiere hacer una gran revelación, la fuente del poder de Dios.
Normalmente vemos que los objetos sagrados para la Eucaristía se manejan con mucho cuidado y reverencia porque están destinados exclusivamente a custodiar el Cuerpo y la Sangre de Cristo. También es posible observar en muchos lugares cuánto cuidan su templo porque es lugar de encuentro con el Señor. ¡Cuánto más sagrado no serás tú que eres creado a imagen del mismísimo Dios y eres templo del Espíritu Santo! (1 Cor 6:19)
Jesús nos dice que un reino dividido no puede vencer. Por un lado, somos la creación más sagrada de Dios, por otro, somos creaturas llenas de debilidad. ¿Cómo venceremos?
Evidentemente no lo podemos hacer por nosotros mismos, pero sí lo podemos hacer con el poder de Dios. Esa fuente es el Espíritu Santo que lava nuestras manchas, riega el corazón en sequía, es fuego que purifica y repele lejos los enemigos del alma, como dice un antiguo himno de la Iglesia Veni Creator Spiritus.
Hoy, si sientes que Dios te está llamando a reconstruir el reino de tu corazón y a tener una mayor amistad con Él, no le cierres la puerta de tu corazón al mayor poder que puedes tener en tu vida, la fuerza del Espíritu Santo que hace nuevas todas las cosas.

Estamos llamados a ser los colaboradores de Dios en una empresa tan fundamental y única como es testimoniar con nuestra vida la fuerza de la gracia que transforma y el poder del Espíritu que renueva. Dejemos que el Señor nos libere de toda tentación que aleja de lo que es esencial en nuestra misión, y redescubramos la belleza de profesar la fe en el Señor Jesús.
(Homilía de S.S. Francisco, 22 de febrero de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Dedicaré en esta semana un tiempo un poco más prolongado a la oración para crecer en amor en mi relación con Cristo y que Él tome el Reino de mi corazón.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 

EDD. lunes 22 de enero de 2018

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180120
Lunes de la tercera semana del tiempo ordinario
 
Segundo Libro de Samuel 5,1-7.10.
Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: «¡Nosotros somos de tu misma sangre!
Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: «Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel».
Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años.
En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.
El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: «Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo». Con esto querían decir: «David nunca podrá entrar aquí».
Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, la Ciudad de David.
Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.
 
Salmo 89(88),20.21-22.25-26.
Tú hablaste una vez en una visión
y dijiste a tus amigos:
“Impuse la corona a un valiente,
exalté a un guerrero del pueblo.
«Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso.»
Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,
su poder crecerá a causa de mi Nombre:
extenderé su mano sobre el mar
y su derecha sobre los ríos.
 
Evangelio según San Marcos 3,22-30.
Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios».
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás?
Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir.
Y una familia dividida tampoco puede subsistir.
Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin.
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.
Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre».
Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro».
Comentario del Evangelio por Santo Tomás de Aquino (1225-1274), dominico, teólogo, doctor de la Iglesia. Suma teológica.
El Príncipe de este mundo es echado fuera.
Los milagros de Cristo eran para manifestar su divinidad; ahora bien, ésta debía permanecer oculta a los demonios, de no ser así hubiera impedido el misterio de la Pasión: “Si lo hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria” (1C 2,8). Parece, pues, que Cristo no debía hacer milagros sobre los demonios… Sin embargo, el profeta Zacarías había predicho estos prodigios, diciendo: “Quitaré del país al espíritu impuro” (Za 13,2). En efecto, los milagros de Cristo eran pruebas en favor de la fe que él mismo enseñaba. Ahora bien, por el poder de su divinidad ¿no debía él abolir en los hombres que creerían en él el poder de los demonios, según la palabra de san Juan: “Ahora el Príncipe de este mundo es echado fuera?” (Jn 12,31).
Convenía, pues, que en otros milagros, Cristo liberara de los demonios a los hombres que estaban poseídos por él… Por otra parte, escribe san Agustín, “Cristo se dejó conocer por los demonios cuando lo quiso, y lo quiso cuando fue necesario… para ciertos efectos materiales de su poder”. Viendo sus milagros, el demonio llegó a creer, por conjeturas,  que Cristo era el Hijo de Dios: “Los demonios sabían que era el Hijo de Dios” dice san Lucas. Si confesaban que era el Hijo de Dios “era por conjetura más que por certeza real” señala san Beda. En cuanto a los milagros que Cristo realizó expulsando demonios, no los hizo para su utilidad, sino con el fin de que los hombres dieran gloria a Dios. Por eso no dejaba que los demonios hablaran de lo que concierne a su alabanza. San Juan Crisóstomo hace esta observación: “No era conveniente que los demonios se atribuyeran la gloria del papel de los apóstoles, ni que una lengua mentirosa predicara el misterio de Cristo”.

Ángelus: El corazón no se puede «photoshopear»

Fuente :  https://es.zenit.org/articles/angelus-el-corazon-no-se-puede-photoshopear/
 
Palabras de Francisco en la Plaza de Armas, Lima (Texto completo)
21 enero 2018Rosa Die AlcoleaAngelus y Regina Caeli, Viajes pontificios

Ángelus en la Plaza de Armas, Lima © Vatican Media
(ZENIT – 21 enero 2018).- “No te maquilles el corazón”, ha aconsejado el Papa a los jóvenes peruanos.
“Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfectos que somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás”, ha indicado Francisco. “¿Cuánto amor tengo yo en mi corazón?”, ha preguntado el Santo Padre.
Francisco ha rezado el Ángelus con miles de jóvenes en una abarrotada Plaza de Armas, en la capital de Perú, este domingo, 21 de enero de 2018.
El corazón no se puede «photoshopear»
“Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente –ha explicado el Pontífice– pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros”.
Así, el Papa ha hecho reflexionar a los jóvenes peruanos: “Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas, y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad y ahí mostrás lo que sos: ¿cómo es tu corazón?”.
El Papa ha animado a los jóvenes: “Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos hemos pasado situaciones así. Queridos amigos, en esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza!”.
RD
 
Estas son las palabras del Papa Francisco a los jóvenes antes de rezar el Ángelus (algunas improvisadas).
Palabras del Papa Francisco
Queridos jóvenes: Me alegra poder reunirme con ustedes. Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes. Sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia y debemos darle la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugar su vida por Jesús.
¡Queridos amigos, cuántos ejemplos tienen ustedes! Pienso en san Martín de Porres. Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confiar en el Señor que lo amaba, ¿ y saben por qué? Porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar. A cada uno de nosotros el Señor nos confía algo, y la respuesta es confiar en Él. Cada uno de ustedes piense ahora en su corazón: qué me confió el Señor? ¿Qué me confió el Señor? Cada uno piense… ¿Qué tengo en mi corazón que me confió el Señor?
Me podrán decir: pero hay veces que se vuelve muy difícil. Los entiendo. En esos momentos pueden venir pensamientos negativos, sentir que hay muchas situaciones que se nos vienen encima y pareciera que nos vamos quedando «fuera del mundial»; pareciera que nos van ganando. Pero no es así, aun en los momentos en que ya se nos viene la descalificación seguir confiando.
Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos pasamos por situaciones así. En esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza! No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Perú es una tierra “ensantada”. Busquen la ayuda y el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida.
Pero hay algo más: Jesús quiere verlos en movimiento. A vos te quiere ver llevar adelante tus ideales, y que te animes a seguir sus instrucciones. Él los llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, es un camino que no se puede recorrer sólo, hay que recorrerlo en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo como lo hizo hace mucho tiempo con santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Juan Macías, san Francisco Solano y tantos otros. Y hoy te pregunta a vos si, al igual que ellos: ¿estás dispuesto, estás dispuesta a seguirlo? [Responden: “Si”] ¿Hoy, mañana, vas a estar dispuesto o dispuesta a seguirlo? [Responden: “Si”] ¿Y dentro de una semana? [responden: “También”] No estés tan seguro, no estés tan segura. Mirá, si querés estar dispuesto a seguirlo, pedíle a Él que te prepare el corazón para estar dispuesto a seguirlo, ¿está claro?
Queridos amigos, el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros. A veces a nosotros nos pasa que nos desanimamos de un amigo, de una amiga porque nos parecía bueno y después vimos que no era tanto, y bueno, nos desanimamos y lo dejamos de lado. Jesús nunca se desanima, nunca. “Padre, pero si usted supiera las cosas que yo hago…, yo digo una cosa pero hago otra, mi vida no es del todo limpia…”. Así y todo Jesús no se desanima de vos. Y ahora, hagamos un poco de silencio. Cada uno mire en su corazón cómo es la propia vida, la mira en el corazón y vas a encontrar que por momentos hay cosas buenas, que por momentos hay cosas que no son tan buenas, y así y todo, Jesús no se desanima de vos. Y desde tu corazón decíle: “Gracias, Jesús, gracias porque viniste para acompañarme aun cuando estaba en las malas, gracias Jesús”. Se lo decimos todos: “Gracias, Jesús “Gracias, Jesús” (Repiten)
Es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo andan bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas, y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad y ahí mostrás lo que sos: ¿cómo es tu corazón?.
Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y acordarse y leer ahí los amigos que Jesús eligió, que Dios eligió:
Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, era muy joven; Zaqueo, un petizo; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; la Magdalena, una pecadora pública; Pablo, un perseguidor de cristianos; y Pedro, lo negó, después lo hizo Papa, pero lo negó… y así podríamos seguir esa lista. Jesús te quiere como sos, así como quiso como eran a estos sus amigos, con sus defectos, con ganas de corregirse, pero así como sos, así te ama el Señor. No te maquilles, no te maquilles el corazón, pero mostrate delante de Jesús como sos para que Él te pueda ayudar a progresar en la vida.
Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y para seguirlo a Él. Para Él eso es lo importante, eso lo más grande, ¿cuánto amor tengo yo en mi corazón? Y esa pregunta quiero que la hagamos también a nuestra Madre: “Madre, querida Virgen María, mirá el amor que tengo en el corazón, ¿es poco?, ¿es mucho?, no sé si es amor”.
Y tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes. ¡No se desanimen, no se desanimen, vayan adelante, todos juntos! ¡Porque la vida vale la pena vivirla con la frente alta! Que Dios los bendiga.
Estamos en la Plaza Mayor de Lima, un lugar chiquito en una ciudad relativamente chiquita del mundo, pero el mundo es mucho más grande y está lleno de ciudades y de pueblos, y está lleno de problemas, y está lleno de guerras. Y hoy me llegan noticias muy preocupantes desde la República Democrática del Congo. Pensemos en el Congo. En estos momentos, desde esta plaza y con todos estos jóvenes, pido a las autoridades, a los responsables y a todos en ese amado país que pongan su máximo empeño y esfuerzo a fin de evitar toda forma de violencia y buscar soluciones en favor del bien común. Todos juntos, en silencio, rezamos por esta intención, por nuestros hermanos de la República Democrática del Congo.
Angelus

Comentario al evangelio de hoy sábado 20 de enero de 2018

Jesús predicaba, sus familiares murmuraban, y su madre callaba

Sábado II del Tiempo Ordinario.
Por: H. Rubén Tornero, L.C.
 
Fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/68157/jesus-predicaba-sus-familiares-murmuraban-y-su-madre-callaba.html 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, una vez más me encuentro en tu presencia. Te doy las gracias de todo corazón por este momento de intimidad. Gracias por ser quien eres. Creo en Ti, pero ayúdame a creer con firmeza que tu amor puede superar todos mis límites y que tu misericordia es más grande que toda mi miseria.
Aumenta mi confianza. Dame la gracia de saber con el corazón que en tus brazos siempre encontraré el cariño y el refugio que tanto necesito.

Te amo, pero Tú sabes que mi amor es pequeño, frágil y débil. Enciende en mí el fuego de tu amor. Haz que tu Sagrado Corazón incendie el mío y me convierta así en llama que extienda entre los hombres el reino de tu amor. Sagrado Corazón, venga tu Reino.
Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-21
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
María, hoy el Evangelio me presenta a un Jesús tan entregado a los demás que no tiene ninguna reserva de tiempo para sí y a tus familiares (si eran los de Él, también eran los tuyos) que lo tildan de loco y quieren forzarlo a regresar a tu casa.
¡Qué sufrimiento te habrá causado aquella escena! Me imagino los comentarios que te circundaban, los dedos de las mujeres que te señalaban cuando te veían pasar, los cotilleos y críticas de los que te llamaban «la madre de ese loco» y los comentarios hirientes de quienes te hostigaban y casi te recriminaban que no fueras a detener las «locuras» de tu hijo.
Y tú, callabas. ¡Qué gran ejemplo me das! Callabas. Sí. Pero no como quien es incapaz de defenderse, como quien se inhibe ante los comentarios, ni mucho menos, como una mera espectadora que se mantiene indiferente.
No. Tu silencio es diferente. Es el silencio de quien ama, de quien confía en el amado y tiene la certeza de lo que hace es lo mejor. Es el silencio de quien ama a quien lo ofende, de quien sabe perdonar sin rencores y pone la otra mejilla. Es el silencio de quien escucha a Dios y calla con su boca, para que su vida sea encarnar la voz de Dios cumpliendo su voluntad.
Tu silencio es el de la Madre que ama a su Hijo. Por supuesto te encantaría tener a Jesús a tu lado… ¡pero no a cualquier precio! El tuyo, es un silencio del amor que da libertad y espacio al amado, permitiendo que los demás gocen de la alegría de escucharlo.
María, ¡ayúdame a vivir el silencio como tú!

Cuando, en lugar de esforzarse en crecer, se pone a destruir a los que están creciendo, y cuando en lugar de seguir los buenos ejemplos, los juzga y les quita su valor. La envidia es un cáncer que destruye en poco tiempo cualquier organismo: «Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir». De hecho -no lo olvidéis-, «por envidia del diablo entró la muerte en el mundo». Y la murmuración es el instrumento y el arma.
(Discurso de S.S. Francisco, 29 de abril de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré vivir el silencio como María, evitando palabras y pensamientos que juzguen el comportamiento de los demás.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
 
 

EDD. sábado 20 de enero de 2018

Fuente :  http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180119
Sábado de la segunda semana del tiempo ordinario
Segundo Libro de Samuel 1,1-4.11-12.19.23-27.
Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y permaneció dos días en Siquelag.
Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró.
«¿De dónde vienes?», le preguntó David. El le respondió: «Me he escapado del campamento de Israel».
David añadió: «¿Qué ha sucedido? Cuéntame todo». Entonces él dijo: «La tropa huyó del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán».
Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él.
Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada.
«¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes!
¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones.
Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos.
¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Ha sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas!
¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres.
¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!».
 
Salmo 80(79),2-3.5-7.
Escucha, Pastor de Israel,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que tienes el trono sobre los querubines,
resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
reafirma tu poder y ven a salvarnos.
Señor de los ejércitos,
¿hasta cuándo durará tu enojo,
a pesar de las súplicas de tu pueblo?
Les diste de comer un pan de lágrimas,
les hiciste beber lágrimas a raudales;
nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Evangelio según San Marcos 3,20-21.
Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer.
Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».
Comentario del Evangelio por Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV. Libro IV, c. 11.
Entregado a los hombres y a su Padre, Cristo nos alimenta con la Palabra y con el Pan de vida.
Tú, Dios mío, me eres testigo de que ninguna cosa me puede consolar, ni criatura alguna dar descanso sino Tú, Dios mío, a quien deseo contemplar eternamente. Mas esto no es posible mientras vivo en carne mortal… Entre tanto tendré los libros santos para consolación y espejo de la vida; y sobre todo esto, el cuerpo santísimo tuyo por singular remedio y refugio.
Conozco que tengo necesidad de dos cosas, sin las cuales no podría soportar esta vida miserable. Detenido en la cárcel de este cuerpo, confieso serme necesarias dos cosas, que son mantenimiento y luz. Dísteme, pues, como a enfermo tu sagrado cuerpo para alimento del alma y del cuerpo, y además me comunicaste tu divina palabra  para que sirviese de luz a mis pasos (Sl 118, 105). Sin estas dos cosas yo no podría vivir bien; porque la palabra de Dios es la luz de mi alma, y tu sacramento es el pan que le da vida.
Éstas se pueden llamar dos mesas colocadas a uno y otro lado en el tesoro de la santa Iglesia. Una es la mesa del sagrado altar, donde está el pan santificado, esto es, el precioso cuerpo de Cristo; otra es la mesa de la Ley divina que contiene la doctrina sagrada, enseña la verdadera fe, y nos conduce con seguridad hasta el lugar del descanso de Dios.
Gracias te doy, Creador y Redentor de los hombres, de que, para manifestar a todo el mundo tu caridad, dispusiste una gran cena, en la cual diste a comer, no el cordero figurativo, sino tu santísimo Cuerpo y Sangre, alegrando a todos los fieles y embriagándolos con el cáliz saludable de este sagrado banquete donde están todas las delicias del paraíso.

Homilía para la Eucaristía del Domingo 21 de enero de 2018.

Que los mensajes del Papa Francisco no caigan en saco roto. Pensémoslos.

DOMINGO TERCERO DEL AÑO.

Jonás 3.1-5.10: relato ficticio, pero didáctico. Jonás, el profeta de Dios debe ir a Nínive, ciudad grande, frívola, pagana, que no tiene remedio. Ante la predicación de Jonás se vuelve a Dios, lo que no fue capaz de hacer Israel, el Pueblo de Dios. Dios perdona a los ninivitas. Se insinúa el universalismo de la salvación.

Marcos 1, 14-20: el evangelio coloca a Jesús en Galilea predicando la Buena  Noticia del Reino de Dios. Para ello es preciso convertirse. Estos versículos sintetizan todo el ministerio de Jesús. En seguida viene el llamado al seguimiento.

1.- Jesús comienza lo que hará durante toda su vida: anunciar la cercanía del Reino de Dios. Dice el texto que “proclamaba la Buena Noticia de Dios”. El Reino de Dios es buena noticia, porque Dios quiere reinar como Padre, quiere nuestro bien, nos quiere salvar. Por eso el ministerio de Jesús fue un ministerio de evangelización, algo gozoso, alegre. En el fondo el Señor nos está diciendo que nos conviene aceptar el reinado de Dios, el hacerle caso, ya que esto nos trae salvación. En el fondo Jesús nos está invitando a participar en los bienes salvíficos.

2.- Pero aceptar el Reino de Dios supone y exige la conversión. En la Sagrada Escritura conversión no es sólo apartarse del mal. Lo fundamental de la conversión es el volverse a Dios, aceptarlo a Él y cumplir con su Voluntad. No basta el cambio de conducta. Esto puede y debe ser consecuencia de lo más importante: el dejar entrar al Señor en nuestra vida.

Ya esto es una exigencia clave para ser cristiano. Lo que se espera de un creyente es que sea un convertido, uno que se ha vuelto al Señor, dejando una vida pasada de pecado. Es lo que grafica muy bien la parábola del Hijo pródigo: “Me levantaré, volveré a la casa de mi Padre” (Lucas 15,18). Insisto, esto es lo más importante.

Nínive, ciudad que vivía de espaldas a Dios, gracias a la predicación de Jonás, se volvió a Dios, aceptó al Señor.

3.- Pero hay otro detalle no menor. ¿Cuál es el motivo del cambio? Según el texto de Jonás, es la amenaza de destrucción. Lo mismo encontramos en la predicación de Juan Bautista: “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol que no produce fruto será cortado y arrojado al fuego”. (Lucas 3,9). Ante tal mensaje no queda otra que convertirse.

En cambio en Jesús la motivación es otra: la Buena Noticia del Reino que viene. Es una motivación positiva, alegre, que mueve a la conversión.

La misión de la Iglesia, de cada discípulo- misionero es ser evangelizador, es decir, portador de Buenas noticias.

Si usted enciende la radio o la tele ¿qué encuentra? Puras malas noticias. Y estamos saturados de malas noticias.  Muchas veces el discurso de la Iglesia es moralista y condenatorio. Y no debe ser así. Ejemplo nos dio el Papa Francisco al traernos un mensaje alentador y motivador.

No hagamos del evangelio una mala noticia.

El mundo necesita evangelizadores. Podrán escasear los sacerdotes, pero nunca los portadores de buenas noticias. Ya que ser portador de buenas noticias no es exclusividad de un sector de la Iglesia, sino es propio de toda la Iglesia.

4.- El Señor nos invita a su seguimiento. ¿A quiénes? A usted, a mí. Nos pide que lo sigamos, que vayamos en pos de Él, que vivamos su misma vida. Pero también nos pide que seamos pescadores, rescatadores de los que se están ahogando.

Hoy tenemos que ir a Nínive, a la ciudad grande, la que le da la espalda a Dios. Porque quiere proclamar un Estado laico, confundiendo laico con antirreligioso.  Allí tenemos que ir no para anunciar calamidades, sino al Señor que viene a salvarnos. Nos conviene volvernos a El.

Aquí nos encontramos con El, para aprender de El y proclamarlo a El.

                                                     Hermano Pastor Salvo Beas.

Comentario al evangelio de hoy viernes 19 de enero de 2018

Vivir en la libertad de la ley del amor.-

Viernes II del Tiempo Ordinario.
Por: H. Adrián Olvera, L.C.
 
Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/68115/vivir-en-la-libertad-de-la-ley-del-amor.html

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor renuévame…, renueva mi corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.
Constituyó entonces a los doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir «hijos del trueno»; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Hay tradiciones, hábitos, costumbres que solemos hacer y que ya no nos damos cuenta de por qué las hacemos. Es parte de una cierta rutina en la que inconscientemente nos vemos inmersos.
Jesús, de alguna manera, cuando se encuentra con los fariseos, quiere hacer surgir una pregunta en sus corazones: ¿Por qué hacen esto? No simplemente para poner una duda sino para encontrar una razón.
Sin darse cuenta habían puesto a la ley, a su tradición, a sus costumbres encima del hombre. La ley siempre debe estar siempre al servicio del hombre y existe para guiar, para mantener el orden que Jesús vino a dar en plenitud…, debe ser una ley de amor.
Esto es el verdadero sentido de la ley de Dios; una ley que lleva al hombre a ser hombre y, por lo tanto, lo lleva a una apertura hacia los demás, una apertura que lleva siempre al amor. Y en base a esta ley de amor Jesús llamó a los que quiso y los mando a predicar y a expulsar a los demonios.
Ésa es la renovación de la ley a la que Jesús quiere invitar a aquellos que están cegados por la rutina, por las costumbres y tradiciones…, para que podamos vivir en la libertad de la ley del amor.

Hay una elección: Jesús eligió a los que él quería. Y, precisamente, instituyó a Doce. Que llamó apóstoles. Había otros: estaban los discípulos, y el evangelio habla de setenta y dos, en una ocasión. Pero estos eran otra cosa. Los Doce son instituidos para que estén con él y para mandarlos a predicar con el poder de expulsar los demonios. Es el grupo más importante que Jesús eligió, para que estuvieran con él y para mandarlos a predicar el Evangelio. Y con el poder de expulsar los demonios. Precisamente los Doce son los primeros obispos, el primer grupo de obispos.
(Homilía de S.S. Francisco, 22 de enero de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Vivir hoy mis «quehaceres» con amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

EDD. viernes 19 de enero de 2018

Fuente : http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=readings&localdate=20180118
 
Viernes de la segunda semana del tiempo ordinario
Primer Libro de Samuel 24,3-21.
Entonces reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partió en busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes.
Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres.
Ellos le dijeron: «Este es el día en que el Señor te dice: ‘Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo tratarás como mejor te parezca'». Entonces David se levantó y cortó sigilosamente el borde del manto de Saúl.
Pero después le remordió la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl,
y dijo a sus hombres: «¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!».
Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino.
Después de esto, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: «¡Mi señor, el rey!». Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró
y le dijo: «¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina?
Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuve compasión de ti y dije: ‘No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor’.
¡Mira, padre mío, sí, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida!
Que el Señor juzgue entre tú y yo, y que él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará contra ti.
‘La maldad engendra maldad’, dice el viejo refrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti.
¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga!.
¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; que él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tu mano!».
Cuando David terminó de dirigir estas palabras a Saúl, este exclamó: «¿No es esa tu voz, hijo mío, David?», y prorrumpió en sollozos.
Luego dijo a David: «La justicia está de tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratado mal.
Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso en tus manos y tú no me mataste.
Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el bien que me has hecho hoy!
Ahora sé muy bien que tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos.
Salmo 57(56),2.3-4.6.11.
Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad,
porque mi alma se refugia en ti;
yo me refugio a la sombra de tus alas
hasta que pase la desgracia.
Invocaré a Dios, el Altísimo,
al Dios que lo hace todo por mí:
él me enviará la salvación desde el cielo
y humillará a los que me atacan.
¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad!
¡Levántate, Dios, por encima del cielo,
y que tu gloria cubra toda la tierra!
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo
y tu fidelidad hasta las nubes.
 
Evangelio según San Marcos 3,13-19.
Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él,
y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
con el poder de expulsar a los demonios.
Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;
luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,
y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
 
Comentario del Evangelio por Concilio Vaticano II. Constitución dogmática sobre la Iglesia, «Lumen Gentium», § 18-19.
«Llamó a los que quiso»
Este santo Concilio, siguiendo las huellas del Vaticano I, enseña y declara a una con él que Jesucristo, eterno Pastor, edificó la santa Iglesia enviando a sus Apóstoles como El mismo había sido enviado por el Padre (cf. Jn., 20,21), y quiso que los sucesores de éstos, los Obispos, hasta la consumación de los siglos, fuesen los pastores en su Iglesia. Pero para que el episcopado mismo fuese uno solo e indiviso, estableció al frente de los demás apóstoles al bienaventurado Pedro, y puso en él el principio visible y perpetuo fundamento de la unidad de la fe y de comunión…
El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que El quiso, eligió a los doce para que viviesen con El y enviarlos a predicar el Reino de Dios (cf. Mc., 3,13-19; Mt., 10,1-42): a estos, Apóstoles (cf. Lc., 6,13) los fundó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, y puso al frente de ellos, sacándolo de en medio de los mismos, a Pedro (cf. Jn., 21,15-17). A éstos envió Cristo, primero a los hijos de Israel, luego a todas las gentes (cf. Rom., 1,16), para que con la potestad que les entregaba, hiciesen discípulos suyos a todos los pueblos, los santificasen y gobernasen (cf. Mt., 28,16-20; Mc., 16,15; Lc., 24,45-48; Jn., 20,21-23) y así dilatasen la Iglesia y la apacenta¬sen, sirviéndola, bajo la dirección del Señor, todos los días hasta la consumación de los siglos (cf. Mt., 28,20). En esta misión fueron confirmados plenamente el día de Pentecostés (cf. Act., 2,1-26), según la promesa del Señor: «Recibiréis la virtud del Espíritu Santo, que vendrá sobre voso¬tros, y seréis mis testigos así en Jerusalén como en toda la Judea y Samaría y hasta el último confín de la tierra» (Act., 1,8).
Los Apóstoles, pues, predicando en todas partes el Evangelio (cf. Mc., 16,20), que los oyentes recibían por influjo del Espí¬ritu Santo, reúnen la Iglesia universal que el Señor fundó sobre los Apóstoles y edificó sobre el bienaventurado Pedro su cabeza, siendo la piedra angular del edificio Cristo Jesús (cf. Ap., 21,14; Mt., 16,18; Ef., 2,20). Esta divina misión confiada por Cristo a los Apóstoles ha de durar hasta el fin de los siglos (cf. Mt., 28,20), puesto que el Evangelio que ellos deben transmitir en todo tiempo es el princi¬pio de la vida para la Iglesia.