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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 29 de agosto de 2021.

Paz y Bien y un abrazo a todos.

DOMINGO XXII DEL AÑO. 

Deuteronomio 4, 1-2.6-8: Discurso en el que se motiva al pueblo a obedecer la Ley, ya que es camino de vida y principio de sabiduría. 

Santiago 1,‪17-18.21-22.27‬El don que Dios nos ha dado es la vida nueva engendrada en nosotros por su Palabra, la que se ha de poner en práctica. 

Marcos 7,1-8.14-15.21-23: Declaración de Jesús sobre el principio de la pureza, que parte de un corazón limpio. Jesús alimenta a su Pueblo enseñando cómo debe vivir un discípulo. 

1.- A la luz de lo expuesto en la Palabra cabe la pregunta: ¿cómo vivir un auténtico discipulado? 

Israel como Pueblo de Dios siguió a Dios por el desierto yendo en pos de Él. Ahora va a entrar a la Tierra Prometida. Cambia la situación, porque ya nos será un pueblo nómada, sino sedentario. ¿Se acaba entonces el seguimiento? No.  Se expresa de otro modo: obedeciendo al Señor. El texto del Deuteronomio intenta inculcar la obediencia a la Ley. De modo que la Ley es un camino de vida. Se camina en pos del Señor cumpliendo la Ley = cumpliendo su Voluntad. Además, el cumplimiento de la Ley es señal y garantía de pertenencia. 

Por otra parte, el cumplir la Ley hace del pueblo un pueblo sabio. Y es sabio porque sabe lo que es, sabe lo que se quiere y sabe a dónde quiere ir. Es andar con Dios un camino diferente que termina en Dios. Y Dios es vida. 

2.- He aquí lo importante: la Ley es camino de vida, vida que engendra la Palabra de Dios. Por eso es importante acatar la Palabra de Dios, que es expresión de su Voluntad. Un discípulo será tal cuando acepte la Palabra. Aceptar la Palabra significa internalizarla, asumirla, digerirla. Sólo el alimento asimilado y digerido es el que da vida al hombre.  Y es lo que la carta de Santiago nos hace ver hoy. La Palabra vivida, practicada es la que hace al creyente un verdadero discípulo. Y en eso Jesús es muy claro. Es por eso que muchas veces cantamos lo del salmo 118: “Tu Palabra me da vida confío en Ti, Señor. Tu Palabra es eterna, en ella esperaré”. 

3.- Nuestro mundo, nuestra sociedad es un “Baile de máscaras”, es decir, lleno de hipocresía. En el teatro griego los actores usaban máscaras para representar a algún personaje.  Los fariseos, como buenos actores, fingen ser lo que no son. Por eso Jesús los desenmascara, no para avergonzarlos, sino para que sean auténticos.  Frente a las enseñanzas rigoristas y externas de ellos Jesús es Valente en desenmascarar el error. 

Esto nos enseña dónde está peligro de una religiosidad mal entendida. Se le da importancia a los ritos, ceremonias y tradiciones religiosas, pero la Palabra de Dios está ausente de la vida, no se es auténtico discípulo. Y es muy actual esta actitud fundamentalista. Sucede con los Talibanes, pero también con algunos cristianos, sea de la iglesia que sean, que por defender sus tradiciones se tornan agresivos y faltos de caridad.  Y los hay incluso entre los clérigos.  

Y en lo social sucede otro tanto. Se cultivan las formas, pero hay un terrible vacío de contenido. Por eso hay mucha confusión, descalificación y nula sabiduría. 

Un pueblo sabio no es el más instruido, sino el que sabe lo que es y lo que quiere.  Dígase lo mismo del Pueblo de Dios. Y logrará esto cuando se alimente de forma adecuada; con la vivencia de la Palabra de Dios. 

4.- En domingos anteriores veíamos cómo Jesús alimenta a los discípulos con su Palabra, su Cuerpo y su Sangre. Y se come verdaderamente por la fe. Ya lo decía san Agustín: “Cree y habrás comido”. 

Hoy el Señor nos aclara muy bien qué es lo correcto. No son las cosas externas las que contaminan la vida de un cristiano, sino lo que brota del interior. Por eso, con el salmista podemos decir: “Crea en mí un corazón puro” (salmo 50,10). 

Se nos invita, pues, a ser y vivir como auténticos discípulos, sin máscaras, sino simples y transparentes en nuestro ser y obrar. 

Entonces sí le podremos preguntar al Señor: “Señor, ¿quién habitará en tu casa?”  Ya sabemos la respuesta: vivamos la Palabra. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. jueves 26 de agosto de 2021.

Hoy, jueves, 26 de agosto de 2021

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-13):

En medio de todos nuestros aprietos y luchas, vosotros, con vuestra fe, nos animáis; ahora nos sentimos vivir, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor. ¿Cómo podremos agradecérselo bastante a Dios? ¡Tanta alegría como gozamos delante de Dios por causa vuestra, cuando pedimos día y noche veros cara a cara y remediar las deficiencias de vuestra fe! Que Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a veros. Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 89,3-4.12-13.14.17

R/.
Sácianos de tu misericordia, Señor,
y estaremos alegres

Tú reduces al hombre a polvo, diciendo:
«Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,42-51):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN .

Queridos amigos

Los textos de hoy, pertenecen al quinto y último gran discurso del evangelio de Mateo: es el discurso escatológico, completado con distintas recomendaciones que llaman a la vigilancia.

Decía Theodor Adorno «los hombres de nuestro tiempo son capaces de todo, incluso del amor, pero no de la fidelidad». Parece que acertaba. Uno de los personajes de la novela y la película “El Diario de Brigitte Jones”, de Helen Fielding, venía a decir lo mismo: vivimos “en la cultura de los tres minutos”, y lo refería a la crisis de las relaciones amorosas de larga duración. Años antes que Fielding, el dibujante Romeu presentaba una tira de viñetas alusivas al nomadismo religioso de los jóvenes: abandonaban su tradición católica, se dejaban atraer por el budismo, luego se asomaban a cultos sincretistas y así mariposeaban de religión en religión, sin “atarse” a ninguna.

El evangelista lanza un aviso a los dirigentes de las comunidades cristianas y a todos en general: nos llama a la fidelidad al Señor plasmada en la constancia en un servicio solícito. La erosión del tiempo, la aparición de problemas, la indiferencia de muchos, la oposición de otros, la sensación de que no se avanza ni se mejora y, en fin, las tensiones en el seno del grupo ponen a prueba la solidez de nuestras adhesiones y la tenacidad en el cumplimiento de nuestros compromisos. ¿Salimos airosos de estas pruebas?

La Madre Teresa de Calcuta decía lo siguiente: “Lo que a nosotros se nos pide no es éxito, sino fidelidad. Si en esa fidelidad nos tenemos que desvivir, habremos aprendido la verdadera sabiduría de la vida”. ¡Ojalá podamos decir: “soy fiel, luego existo”!

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 25 de agosto de 2021.

Hoy, miércoles, 25 de agosto de 2021

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,9-13):

Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes; sabéis perfectamente que tratamos con cada uno de vosotros personalmente, como un padre con sus hijos, animándoos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que os ha llamado a su reino y gloria. Ésa es la razón por la que no cesarnos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 138,7-8.9-10.11-12ab

R/.
Señor, tú me sondeas y me conoces

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha. R/.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

«¡Qué buen aspecto y color tienes!» –decimos a un conocido–. «No me quejo del aspecto, sino del mal que llevo dentro» –responde–. A veces las apariencias engañan y hay enfermedades traidoras que no se delatan. Otro ejemplo: actualmente, está muy de moda la tanatopraxia: consiste en embellecer el cadáver, devolverle el aspecto natural, dar la impresión de que está vivo. Hay cursos de maquillaje que adiestran en esa operación. Claro, no se le devuelve la vida, sino solo, fugazmente, el buen aspecto; no es una victoria sobre la muerte, sino sobre su apariencia.

Nos gusta que los demás tengan una buena imagen de nosotros y piensen que somos gente honrada, personas fiables, profesionales competentes y esmerados, compañía grata. La buena imagen y la buena fama son un bien, aunque no un bien absoluto.

Pero ¿de qué le sirve al cadáver su envidiable aspecto? ¿De qué valen las apariencias o la buena impresión que podamos dar ante los demás? San Pablo quería que se le tuviera por ministro de Cristo, porque esta apreciación era correcta y contribuía a la difusión del evangelio. Pero añadía: «En cuanto a mí, bien poco me importa el ser juzgado por vosotros o por cualquier tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso me considero inocente. El que me juzga es el Señor» (1Cor 4,4). Al margen de la opinión que se forjen los otros sobre uno, lo decisivo es ese juicio del Señor. Ante él no valen la simulación ni el disimulo; solo nuestra verdad. Si somos esclavos de la imagen que los demás se hagan de nosotros e incluso recurrimos a la simulación, corremos el riesgo de perder el sentido de la verdad.

Fuente ; https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 24 de agosto de 2021.

Hoy, martes, 24 de agosto de 2021

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14):

El ángel me habló así: «Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.»
Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

R/.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y la majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51):

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos

Hoy nos vestimos de rojo, para celebrar el color de los apóstoles y de los mártires; un color que nunca ha abandonado la vida de la Iglesia y que sabemos especialmente presente en muchas regiones del mundo: el color de la valentía con la que cientos de nuestros hermanos sostienen la fe en todos los continentes. Unos lo hacen acosados por la persecución de gobiernos totalitarios, casi a escondidas; otros tratando de que los dioses del bienestar, la corrupción y el abuso del prójimo no les ganen la batalla, demostrando que se puede ser servidor público, empresario, trabajador de banca e incluso político, siendo justo y honrado; otros acogiendo con ánimo y humor las cruces de cada día…

¡Qué sabiduría la de la Iglesia al proponernos diversos colores litúrgicos! ¡Y todos son nuestros! Nuestro es el verde de la vida cotidiana, que para un cristiano nunca puede ser tiempo ‘ordinario’ (en el sentido de vulgar). Nuestro el morado, que nos recuerda la contingencia y nuestras componendas con el pecado. Nuestro el rojo, del testimonio y el esfuerzo por la fe. ¡Y nuestro, por Gracia, el blanco de quienes ya comparten la gloria del Resucitado y los planes del Padre!

Afirmamos con gozo y razón que nuestra fe se levanta sobre el testimonio de los apóstoles como Bartolomé. Y es verdad, y sobre el de un número difícil de contar de mujeres, que con valentía siguieron a Jesús y acogieron su Palabra, entre las que destaca sobre todo María que es mucho más relevante en la Iglesia que papas, presbíteros y obispos.

Poco sabemos de Bartolomé. Llevamos siglos identificándolo con Natanael, aunque sin certezas absolutas. Pero nos consta lo fundamental: su condición de discípulo (como nosotros), y de discípulo pecador, perdonado y coherente al final de su camino (ojalá también como nosotros). Pero esa falta de datos no le hace menos apóstol, ni menos relevante que Pedro, Santiago o Juan. Nuestra unidad -tan importante, querida por Dios y objeto de la oración de Jesús- se expresa en diversidad, en variedad de dones, sensibilidades, biografías. Se trata de otra lección que hemos de seguir aprendiendo.

Bartolomé, enséñanos a nacer de nuevo, a dejar que el Espíritu vaya haciendo su labor en nosotros. Fortalece nuestra fe; alienta nuestra coherencia en el amor. Ayúdanos a vivir intensamente unidos al tiempo que acogemos cada día con más gratitud los dones de cada uno.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 23 de agosto de 2021.

Hoy, lunes, 23 de agosto de 2021

Primera lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5.8b-10):

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda. Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo, abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/.
El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,13-22):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga!» ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.» ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos amigos:

Todos recordamos las bienaventuranzas del evangelio de Mateo. Son un buen comienzo del discurso del monte. En cada una se designa una categoría de personas y luego se aduce el motivo por el que tales gentes son acreedoras a la dicha.

Probablemente nos gustaría más reflexionar sobre esos macarismos en vez de tener que hacerlo sobre las malaventuranzas; estas parecerán antipáticas, pero el caso es que también ellas forman parte de la “Buena Noticia” y que se escribieron para nuestra instrucción. Si contienen avisos saludables y señalan direcciones prohibidas, son una ayuda para nuestro camino cristiano. Toca, pues, “resignarse” a considerar este capítulo  de Mateo, jalonado por siete (ocho) ayes contra escribas y fariseos. Hoy nos detenemos en el segundo ay (por devorar los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos), que solo se encuentra en algunos manuscritos, pero que el Leccionario ha mantenido.

Solemos decir que el fin no justifica los medios. Así, la educación y enseñanza de un niño no se consigue a fuerza de palizas; es verdad que se requiere inculcar disciplina, pero se nos antoja demasiado brutal el principio “la letra con sangre entra”; ganar una partida de cartas es bueno, pero no se debe conseguir haciendo trampas; es deseable aprobar un examen, pero no es justo copiarlo; no es moral dar falso testimonio ni siquiera para salvar a un inocente.

Podemos dar la vuelta a esa sentencia sobre la relación fin-medios y proponer: “los medios no justifican el fin”. Los rezos son, en principio, buenos; pero no es de recibo emplearlos para expoliar a la gente y saquearle sus bienes, más que más a la gente necesitada. El buen medio no cohonesta el mal fin; al contrario, es este el que pervierte al primero. A buen fin, buenos medios; a buenos medios, buen fin.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de agosto de 2021.

Paz y Bien a todos ustedes.

DOMINGO XXI DEL AÑO. 

Josué 24, 1-2.15-18: La asamblea de Siquem. Al tomar Israel posesión de la tierra se le recuerda los favores de Dios. Ahora es Israel el que debe optar por el Señor. Por eso la renovación de la Alianza. 

Efesios 5,21-33: Cristo nos regala una vida nueva que se ha de reflejar en los códigos éticos de la vida familiar. Así, el matrimonio es una Alianza de amor que refleja la Alianza de amor de Cristo con su Iglesia, de Dios con la humanidad. 

Juan 6, 60-69: Crisis entre los oyentes de Jesús, lo que exige una opción por Él. Pedro reconoce que Jesús tiene Palabras de vida eterna. 

1.- Una vez más aparece un tema recurrente y fundamental: la Alianza. Al pueblo que había entrado a la Tierra Prometida se le exige una opción: servir a Yahveh, lo que trae consigo la renovación de la Alianza. Por fin estas tribus constituyen el Pueblo de Dios. El pueblo reconoce lo que Dios ha hecho con ellos; por eso optan por el Señor. 

El Pueblo de Dios es un pueblo de Alianza. Y esto es válido no sólo para Israel, sino también para la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios. También nosotros hemos optado por el Señor, lo que fue ratificado en el bautismo. Por eso, en la vida cristiana todo es expresión de esta opción que hemos hecho por Cristo. Y el cumplir los Mandamientos no es más que una expresión de esta Alianza, de esta opción por el Señor. 

2.- El bautismo nos ha dado una categoría nueva: somos hijos amados de Dios en Cristo. Porque, como dice san Juan al inicio de su evangelio, “a los que recibieron la Palabra, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”. Por eso, toda la existencia nuestra adquiere un valor nuevo, yo diría, un valor sacramental, ya que en nuestra vida mostramos un misterio, una realidad escondida.  Así como Cristo y la Iglesia, que es su Cuerpo, son uno en el amor, del mismo modo en el matrimonio de los cristianos se muestra esta realidad, la de Cristo y la Iglesia. Cristo optó por nosotros y nosotros por Él en Alianza de amor. El cristiano ha optado por Cristo y debe ser fiel a Él. 

3.- Las palabras de Jesús provocan una discriminación entre sus oyentes, una crisis de fe que provoca la deserción de muchos. También hoy sucede lo mismo. Podría decirse que hoy existe una crisis no tanto de fe, sino más bien de Iglesia.  Son muchos los que se han retirado, no porque ellos sean malos, sino la institución eclesial provocó en ellos una crisis que desembocó en una deserción, ya que se decepcionaron.  

Por ser hijos de una cultura líquida, inestable, existe una tremenda crisis de opción y compromiso. Por eso ya no se aceptan las instituciones, sea esta el matrimonio, el sacerdocio estable, la misma Iglesia. A veces sucede lo que a los judíos que entraron a Canaán: se encandilaron con los dioses locales y no supieron ser fieles a los compromisos de la Alianza. Lo mismo hoy. Muchos se encandilan con lo que les rodea y se olvidan de lo que son, se olvidan de su opción fundamental. 

4.- Hoy Jesús nos pregunta: ¿También ustedes quieren irse? Y yo me pregunto: ¿y a quién no le ha asaltado la tentación de irse?  ¿Irse de la Iglesia, del hogar, del ministerio sacerdotal, de la Vida religiosa? A muchos nos ha sucedido esto (a mí muchas veces).  Y muchos dan el paso y se van. Otros, como Pedro, se preguntan: ¿A quién iremos? ¿A dónde iremos? Hay quienes viven en una permanente incertidumbre. Otros optan. Y de esto se trata, de optar. Porque, entendamos, la vida cristiana supone una opción fundamental, que sostiene las demás opciones que podamos hacer en la vida. 

Es el momento de optar por Jesús y renovar nuestra Alianza con Él. Cada día hemos de optar por Él al despertar y al acostarnos. Que la Comunión que vamos a realizar sea un Sí al Señor. No olvidemos que por el bautismo somos hijos de Dios y a Él pertenecemos. 

Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 21 de agosto de 2021.

Hoy, sábado, 21 de agosto de 2021

Primera lectura

Lectura del libro de Rut (2,1-3.8-11;4,13-17):

Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente de muy buena posición, llamado Boaz, de la familia de Elimelec.
Rut, la moabita, dijo a su suegra Noemí: «Déjame ir al campo, a espigar donde me admitan por caridad.»
Noemí le respondió: «Anda, hija.»
Ella marchó y fue a espigar en las tierras, siguiendo a los segadores. Fue a una de las tierras de Boaz, de la familia de Elimelec.
Boaz dijo a Rut: «Escucha, hija. No vayas a espigar a otra parte, no te vayas de aquí ni te alejes de mis tierras. Fíjate en qué tierra siegan los hombres y sigue a las espigadoras. Dejo dicho a mis criados que no te molesten. Cuando tengas sed, vete donde los botijos y bebe de lo que saquen los criados.»
Rut se echó, se postró ante él por tierra y le dijo: «Yo soy una forastera; ¿por qué te he caído en gracia y te has interesado por mí?»
Boaz respondió: «Me han contado todo lo que hiciste por tu suegra después que murió tu marido: que dejaste a tus padres y tu pueblo natal y has venido a vivir con gente desconocida.»
Así fue como Boaz se casó con Rut. Se unió a ella; el Señor hizo que Rut concibiera y diese a luz un hijo.
Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Dios, que te ha dado hoy quien responda por ti. El nombre del difunto se pronunciará en Israel. Y el niño te será un descanso y una ayuda en tu vejez; pues te lo ha dado a luz tu nuera, la que tanto te quiere, que te vale más que siete hijos.»
Noemi tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo.
Las vecinas le buscaban un nombre, diciendo: «¡Noemí ha tenido un niño!»
Y le pusieron por nombre Obed. Fue el padre de Jesé, padre de David.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 127,1-2.3.4.5

R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor. R/.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

Los discípulos de Jesús tendríamos que ser gente de pocas palabras y muchos hechos. Ya es conocida la historia de san Francisco de Asís, cuando mandó a dos de sus frailes a evangelizar a los musulmanes que ocupaban entonces Tierra Santa. Dicen las crónicas que, al momento de partir, les dijo: “Evangelizad siempre, hablad sólo cuando sea necesario.” Debe ser que lo de evangelizar no significa necesariamente hablar mucho, predicar, dar doctrina o estudiar teología.

Digo esto porque el Evangelio de este día parece más que una indirecta, una directa para todos los que se dedican mucho al “bla, bla, bla” pero luego se olvidan de llevar a la práctica lo que predican. Jesús critica duramente a escribas y fariseos –rompiendo la idea de los que piensan que Jesús era toda dulzura, suavidad… parece que también tenía su genio y que lo dirigía a aquellos que terminaban usando a Dios y a la religión para su propio servicio y prestigio–. Eran dos grupos que se erigían a sí mismos en el tiempo de Jesús como los portadores de la verdad con respecto al culto a Dios. Se auto-proclamaban intérpretes oficiales de lo que era bueno y era malo, de las normas y leyes. Pero parece ser que en muchos casos era más pose que realidad, más imagen que testimonio auténtico. Mucho hacer penitencia en público y arrodillarse y rezar muchos rosarios delante de todo el mundo pero luego la vida iba por otro lado. Es terrible lo que Jesús dice de ellos: “Lían fardos insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.”

Jesús viene a decirnos que no hay que tener respeto a esos “maestros”, que aquí somos todos hermanos y peregrinos, que caminamos juntos, que compartimos miserias. Pero que también compartimos la fuerza y la gracia que nos hacen seguir trabajando por el Reino. Que lo nuestro no es dominar sino servirnos unos a otros. 

Conviene que todos los que tenemos alguna autoridad en la Iglesia, desde el catequista hasta el Papa, leamos con atención esta lectura y hagamos revisión de nuestra vida. No vaya a ser que seamos de esos que “liamos fardos insoportables y luego no movemos un dedo para ayudar.”

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/hoy

EDD. viernes 20 de agosto de 2021.

Hoy, viernes, 20 de agosto de 2021

Primera lectura

Comienzo del libro de Rut (1,1.3-6.14b-16.22):

En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimelec, el marido de Noemí, murió, y quedaron con ella sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero, al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan, Noemí, con sus dos nueras, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.
Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»
Pero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios.»
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 145,5-6ab.6c-7.8-9a.9be-10

R/.
Alaba, alma mía, al Señor

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Queridos hermanos,

La primera lectura nos hace recordar la hermosa historia de Rut y, en ella, se ofrece una manera concreta de vivir la propuesta del Evangelio sobre cuál es el mandamiento mayor. El autor de la historia de Rut nos presenta a una familia de emigrantes destrozada por el hambre y por la muerte. Tres mujeres viudas, una anciana y dos jóvenes, son capaces de reaccionar en positivo ante el sufrimiento que parece haberse instalado en sus vidas. Lejos de entregarse a lamentaciones por sus desgracias, intentan comprender la acción misteriosa de Dios, incluso en medio de su tragedia. Son mujeres audaces y llenas de valor. No se dejan vencer por la triste realidad que las rodea. La historia de la humanidad está llena de esta clase de mujeres. Sin salir del anonimato, supieron dar sentido a sus tragedias familiares y personales.

Noemí, ya de edad avanzada, tiene un gran respeto por la libertad. Aunque su nuera Rut es la única compañía que le queda, desea que busque su propio camino. Pero el amor de Rut por Noemí no tiene límites y toma una decisión digna de ser imitada: desea compartir la suerte de su suegra. Sus palabras nos llenan de emoción: desea compartir la vida y la muerte de Noemí, de su pueblo y de su Dios. El sí de Rut a Noemí hace que Rut entre con luz propia en la historia de salvación del Pueblo de Israel, en los designios salvíficos de Dios, a pesar de ser una extranjera. Rut es un hermoso modelo de lo que debería ser la amistad y el amor para todas las personas.

¿Qué podemos hoy aprender de este relato? En primer lugar, a descubrir la presencia de Dios en medio de nuestras tragedias. Y en segundo lugar, que la solidaridad con las personas frágiles y vulnerables es una valor que va más allá de los hechos concretos de la historia.

No hay duda de que la historia de Rut se repite en todos aquellos que se ven obligados a emigrar a otros países, a dejar su cultura, sea por causa del hambre o de la política, la religión o la guerra. Emigrar a otras regiones o países es un derecho de las personas, especialmente cuando los sistemas de muerte, impuestos por los poderosos, castigan a los pueblos a la miseria y la huida es la única alternativa. ¿Cómo tratamos a los extranjeros que están entre nosotros? ¿Reconocemos sus derechos y les ayudamos a conseguir una vida mejor? ¿Aceptamos sus valores?

Si miramos a nuestro alrededor, seguro que vemos a muchas “Noemí” abandonadas y necesitadas de ayuda. También veremos a muchas “Rut”, personas capaces de renunciar a sus proyectos personales y ponerse a cuidar y amar a los más frágiles. En cierta medida, todos compartimos la fragilidad de Noemí y el amor de Rut.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy