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Autor: Patricio Osiadacz

Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de junio de 2023.

DOMINGO ONCE DURANTE EL AÑO.
Éxodo 19,1-6: Dios convoca a Israel en el Sinaí y lo hace su Pueblo preferido, su propiedad especial.
Romanos 5,6-11: Fuimos reconciliados por Cristo, por eso también nosotros somos Propiedad especial de Dios.
Mateo 9,35-10,8: Podemos ver en el texto tres aspectos:

  • Una síntesis de la actividad de Jesús
  • Escoge a doce a quienes hace Apóstoles
  • A éstos da una misión: los envía a los descarriados de Israel.

1.- En la Sagrada Escritura Dos se manifiesta escogiendo y enviando gratuitamente a los que Él quiere. Así, en la primera lectura vemos cómo Dios escogió a Israel como a su Pueblo, como su propiedad especial, preferida. Por esta razón Israel es un Pueblo sacerdotal, es decir, que tiene libre acceso a Dios, está muy cerca de Dios y es consagrado por el mismo Dios. Pero esto que sucedió con Israel ha sucedido también con nosotros. San Pablo afirma que Dios nos amó gratuitamente, sin merecerlo, y nos justificó. Ahora estamos reconciliados con Dios, también nosotros somos Propiedad especial de Dios. También a nosotros Dios nos ha escogido, somos de Él. Y si fuimos escogidos por Él es porque nos quiere encomendar algo, nos quiere asociar a su tarea.


2.- ¿Y cuál es su tarea? Lo dice el evangelio. Él se compadeció de todos llevando la Buena Noticia del Reino de Dios. Porque el Reino es Buena Noticia para todo aquel que está aplastado, oprimido por el peso del pecado. Porque pecado es todo lo que se opone al Reino. Porque si Reino es libertad el pecado es esclavitud. Si el Reino es gozo el pecado es amargura-sufrimiento. Si el Reino es paz el pecado es guerra. Si el Reino es vida el pecado es muerte. Si el Reino es gracia el pecado es desgracia. Si el Reino es amor el pecado es odio. Y así en muchos otros aspectos. La gente está sometida al régimen del pecado y sufre. Por eso dice el texto que Jesús sintió compasión de todos. Especialmente porque estaban dispersos, como ovejas sin pastor. Es la triste situación del No-Reino.


3.- Por eso, dice el texto del evangelio, que Jesús designó a doce como a sus colaboradores para que continúen su tarea. Y los envió a los descarriados de la Casa de Israel. Es decir, a los marginados por el sistema imperante: las prostitutas, los publicanos, los leprosos, los desposeídos…a todos los que entonces eran considerados pobres. ¡Con razón el Reino es para los pobres! Y lo es para los que son como ellos.
El Reino de Dios es Buena Noticia, pero se debe concretar, no quedar en un hermoso discurso. Por eso el Señor les ordena que, junto co proclamar el Reino, lo realicen, es decir, sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Y todo de una forma gratuita, desinteresada. Porque nuestro Dios es un Dios gratuito, a todos da su amor, su bondad, nos ha justificado.


4.- La Iglesia tiene la misma misión que Jesús, debe ser portadora del Reino de Dios. Por mucho tiempo la Iglesia ha acentuado preferentemente lo espiritual, lo religioso, sin descuidar lo material. Hoy día la Iglesia, la comunidad cristiana, tiene que optar preferentemente por el mundo oprimido por el pecado, es decir, por todos aquellos que sufren situaciones de No-Reino, como el que nos toca vivir hoy día.
Francisco de Asís al conocer al Señor optó por servir a los leprosos, los entonces “descarriados de la Casa”. Descarriados no porque ellos se hubieran apartado, sino porque la cristiandad les dio la espalda.
Por eso, si el Reino exige conversión nos está exigiendo no vivir de espaldas al mundo del dolor. Eso hace el mundo, pero no nosotros. La pobreza del discípulo se expresa en la cercanía al mundo del dolor. Pobreza-humildad, es decir, no sentirse superior a nadie, porque todos tenemos necesidad de compasión. Hagamos esto y seremos los preferidos del Señor.


Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. sábado 17 de junio de 2023

Sábado de la décima semana del tiempo ordinario
Corazón Inmaculado de María
Memoria obligatoria 
Color: blanco

La expresión “Corazón Inmaculado de María” se ha de interpretar en sentido bíblico: designa la persona misma de la Virgen: su ser íntimo y único; el centro y la fuente de su vida.

Al día siguiente de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús en la que celebra a la divina misericordia manifestada en Cristo, la Iglesia contempla el Corazón Inmaculado de su Madre.

Invita así a los fieles a dirigir la mirada hacia aquella que habiendo escuchado el saludo del ángel y las maravillas que decían los pastores sobre su niño, conservaba estas cosas “meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19).

Antífona de entrada             Sal 12, 6 

Mi corazón se alegra porque me salvaste; cantaré al Señor porque me ha favorecido. 

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, que preparaste en el Corazón de la Virgen María una morada digna del Espíritu Santo, concédenos, por su intercesión, la gracia de ser también nosotros templos de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,14-21):

Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo-, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no habla pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios

Sal 102,1-2.3-4.8-9.11-12

R/.
El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor.» Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir «sí» o «no». Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El inmaculado Corazón de María

La carne se hizo Verbo

Como a la sombra de la solemnidad del Corazón de Jesús, la Iglesia coloca el recuerdo (la memoria obligatoria) del Corazón inmaculado de María. Sí, realmente, es obligado recordar y contemplar el Corazón de María tras haber considerado el significado del Corazón de Jesús. Porque, si el Verbo se hizo carne, y recibió así un corazón de carne, María es la carne del Verbo, aquella de la que el Verbo del Eterno Padre tomó su carne mortal. Dice el Evangelio de Juan, y lo repetimos al rezar el Ángelus, “el Verbo se hizo carne”. Pero es que esa carne humana y mortal en la que se encarnó el Verbo eterno de Dios es una carne concreta, personal, con rostro y con nombre: la carne de María. De ahí que, en ella, podemos también decir que “la carne se hizo Verbo”.

Por eso, también del Corazón de María tenemos los cristianos mucho que aprender. Del Corazón manso y humilde de Jesús recibimos la revelación de la sabiduría del amor. Del Corazón de María aprendemos a aceptar y asimilar esa sabiduría. Porque ese aprendizaje no es cosa fácil. No todo está claro desde el principio. No nos creamos tan listos: no todo lo entendemos de una vez y a la primera. La sabiduría del amor va al centro de nuestro ser, a sus estratos más profundos, y esto exige un proceso que no está exento de dificultades, de incertezas y de angustias. En nuestro caso, porque, además, existen determinadas resistencias y cerrazones. Somos con frecuencia como el hijo aquél que decía “Sí, voy”, pero después no iba (cf. Mt 21, 2-32): profesamos la fe con ortodoxia, pero no siempre nos lo creemos del todo, y, desde luego, muchas veces no actuamos en consecuencia. Para llegar a entender de verdad, de corazón y no sólo teóricamente, se requiere paciencia y perseverancia. Y en esto María es para nosotros maestra de vida cristiana. En ella no había resistencia alguna, su “fiat” es completo e incondicional. Pero también ella tiene que hacer ese proceso de fe en el que no todo está claro de entrada. También ella pierde de vista a Jesús, siente la angustia de una búsqueda que no da fruto inmediato (los tres días de búsqueda nos hablan, de hecho, de los tres días que van de la muerte a la resurrección), también ella escucha de Jesús cosas que no le resultan claras… Pero, en vez de hacer lo que solemos hacer nosotros, “interpretar” según nuestro leal saber y entender, tratando de domar la Palabra, María “conservaba todo en su corazón”, dejando con paciencia y confianza, con fe verdadera, que la Palabra madurara, que penetrara hasta esas profundidades del alma en las que sólo es posible una comprensión a su tiempo y completa. Así es el corazón humilde, el corazón abierto, el corazón que ama, el corazón de madre, el Corazón Inmaculado de María. Si hemos de imitar a Jesús, el manso y humilde de corazón, ¿no habremos de imitar también a aquella de la que ese corazón tomó su carne?

José M. Vegas cmf

Fuente ;https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 16 de junio de 2023

Hoy, viernes, 16 de junio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (7,6-11):

En aquellos días, Moisés habló al pueblo, diciendo: «Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos, por mil generaciones. Pero paga en su persona a quien lo aborrece, acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece, en su persona. Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7.8.10

R/.
 La misericordia del Señor dura siempre,
para los que cumplen sus mandatos

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-16):

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El corazón de Dios

Para los espíritus críticos el Dios que se revela en el Antiguo testamento resulta excesivamente pasional, con explosiones de ira y, por el otro lado, con una increíble capacidad para la ternura. Se trataría, en todo caso, de antropomorfismos, meras metáforas que no se podrían atribuir, así, sin más, al verdadero Dios, transcendente e inmutable. Ese Dios lejano, podrá ser con nosotros, tal vez, benévolo, con un deje de condescendencia, pero sin verdaderas entrañas. Ahora bien, los cristianos no creemos simplemente en Dios (lo que, en los tiempos que corren, no es poco), sino en un Dios encarnado, que ha asumido plenamente y con todas sus consecuencias nuestra condición humana. De modo que, precisamente en Cristo, se hacen realidad humana esas presuntas metáforas. Así, la profecía de Ezequiel (36,26) que promete arrancar del pecho el corazón de piedra y dar un corazón de carne, se cumple en Jesús, el hombre verdadero dotado de un corazón, no angélico, sino de carne, un corazón capaz de compadecer. Sólo así, amándonos con un corazón de carne, puede Jesús sanar el amor humano, herido por el pecado, por el egoísmo, la envidia, la codicia, la rivalidad y el odio; y esto no sólo en las relaciones humanas más impersonales (como las sociales o las económicas), sino también en las más cercanas y entrañables (como las familiares), que son con frecuencia fuente de conflictos y sufrimientos que nos hieren en lo profundo.

Jesús ha acercado el amor incondicional de Dios, y nos ha hecho accesible, por medio de su corazón de carne, el corazón de Dios. No es un Dios lejano y terrible, ante el que debamos sentirnos temerosos e indignos, sino un Dios Padre que se preocupa por nosotros, y que suscita en nosotros confianza y amor. Esto es lo que podemos experimentar al acercarnos a Jesús con un espíritu sencillo: la revelación de una sabiduría que no es cuestión de erudición, sino la sabiduría del amor. El amor, es verdad, es exigente y a veces nos pesa: “amor meus pondus meum” (mi amor es mi peso), decía San Agustín. Pero es, también, lo que da sentido y orientación a nuestra vida. Por eso añadía: “eo feror, quocumque feror” (por él soy llevado adondequiera que me lleven), porque el ser humano tiende al objeto de su amor, por más que esfuerzos que le exija. Por eso dice Jesús que su yugo es llevadero y su carga es ligera. Y tanto más si consideramos que el peso del amor verdadero lo ha tomado Jesús sobre sí mismo al dar su vida por nosotros.

La sabiduría del amor que Jesús ha revelado es exigente, cierto, pero sobre todo nos da confianza, nos relaja, nos da alivio y respiro. En Cristo, en su corazón manso y humilde, encontramos el perfecto equilibrio entre la autoestima y la humildad: autoestima, porque somos amados sin condiciones, lo que significa que, en el fondo de nuestro ser, somos buenos y valiosos; pero también humildad, porque sabemos que no somos perfectos, que tenemos que reconocer con humildad nuestros límites, nuestros pecados. Pero esto último no es una humillación que nos destruye, sino la certeza de que podemos mejorar, de que hay en nosotros posibilidades no exploradas. Y nuestra gran posibilidad, si aprendemos de Jesús, es el amor: saber que cuando tratamos de amar, Dios mismo está obrando en nosotros y que Él permanece con nosotros.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de junio de 2023.

DOMINGO ONCE DURANTE EL AÑO.
Éxodo 19,1-6: Dios convoca a Israel en el Sinaí y lo hace su Pueblo preferido, su propiedad especial.
Romanos 5,6-11: Fuimos reconciliados por Cristo, por eso también nosotros somos Propiedad especial de Dios.
Mateo 9,35-10,8: Podemos ver en el texto tres aspectos:

  • Una síntesis de la actividad de Jesús
  • Escoge a doce a quienes hace Apóstoles
  • A éstos da una misión: los envía a los descarriados de Israel.

1.- En la Sagrada Escritura Dios se manifiesta escogiendo y enviando gratuitamente a los que Él quiere. Así, en la primera lectura vemos cómo Dios escogió a Israel como a su Pueblo, como su propiedad especial, preferida. Por esta razón Israel es un Pueblo sacerdotal, es decir, que tiene libre acceso a Dios, está muy cerca de Dios y es consagrado por el mismo Dios. Pero esto que sucedió con Israel ha sucedido también con nosotros. San Pablo afirma que Dios nos amó gratuitamente, sin merecerlo, y nos justificó. Ahora estamos reconciliados con Dios, también nosotros somos Propiedad especial de Dios. También a nosotros Dios nos ha escogido, somos de Él. Y si fuimos escogidos por Él es porque nos quiere encomendar algo, nos quiere asociar a su tarea.


2.- ¿Y cuál es su tarea? Lo dice el evangelio. Él se compadeció de todos llevando la Buena Noticia del Reino de Dios. Porque el Reino es Buena Noticia para todo aquel que está aplastado, oprimido por el peso del pecado. Porque pecado es todo lo que se opone al Reino. Porque si Reino es libertad el pecado es esclavitud. Si el Reino es gozo el pecado es amargura-sufrimiento. Si el Reino es paz el pecado es guerra. Si el Reino es vida el pecado es muerte. Si el Reino es gracia el pecado es desgracia. Si el Reino es amor el pecado es odio. Y así en muchos otros aspectos. La gente está sometida al régimen del pecado y sufre. Por eso dice el texto que Jesús sintió compasión de todos. Especialmente porque estaban dispersos, como ovejas sin pastor. Es la triste situación del No-Reino.


3.- Por eso, dice el texto del evangelio, que Jesús designó a doce como a sus colaboradores para que continúen su tarea. Y los envió a los descarriados de la Casa de Israel. Es decir, a los marginados por el sistema imperante: las prostitutas, los publicanos, los leprosos, los desposeídos…a todos los que entonces eran considerados pobres. ¡Con razón el Reino es para los pobres! Y lo es para los que son como ellos.
El Reino de Dios es Buena Noticia, pero se debe concretar, no quedar en un hermoso discurso. Por eso el Señor les ordena que, junto co proclamar el Reino, lo realicen, es decir, sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Y todo de una forma gratuita, desinteresada. Porque nuestro Dios es un Dios gratuito, a todos da su amor, su bondad, nos ha justificado.


4.- La Iglesia tiene la misma misión que Jesús, debe ser portadora del Reino de Dios. Por mucho tiempo la Iglesia ha acentuado preferentemente lo espiritual, lo religioso, sin descuidar lo material. Hoy día la Iglesia, la comunidad cristiana, tiene que optar preferentemente por el mundo oprimido por el pecado, es decir, por todos aquellos que sufren situaciones de No-Reino, como el que nos toca vivir hoy día.
Francisco de Asís al conocer al Señor optó por servir a los leprosos, los entonces “descarriados de la Casa”. Descarriados no porque ellos se hubieran apartado, sino porque la cristiandad les dio la espalda.
Por eso, si el Reino exige conversión nos está exigiendo no vivir de espaldas al mundo del dolor. Eso hace el mundo, pero no nosotros. La pobreza del discípulo se expresa en la cercanía al mundo del dolor. Pobreza-humildad, es decir, no sentirse superior a nadie, porque todos tenemos necesidad de compasión. Hagamos esto y seremos los preferidos del Señor.


Hermano Pastor Salvo Beas.

EDD. jueves 15 de junio de 2023

Hoy, jueves, 15 de junio de 2023

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,15–4,1.3-6):

Hasta hoy, cada vez que los israelitas leen los libros de Moisés, un velo cubre sus mentes; pero, cuando se vuelvan hacia el Señor, se quitará el velo. El Señor del que se habla es el Espíritu; y donde hay Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; asi es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos. Si nuestro Evangelio sigue velado, es para los que van a la perdición, o sea, para los incrédulos: el dios de este mundo ha obcecado su mente para que no distingan el fulgor del glorioso Evangelio de Cristo, imagen de Dios. Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos que Cristo es Señor, y nosotros siervos vuestros por Jesús. El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/.
 La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El Espíritu del Señor y el espíritu de reconciliación

Decía Pablo en la primera lectura de ayer que no debemos apuntarnos nada, ni considerarnos mejores que nadie. Y hoy nos dice Jesús, al contrario, que debemos ser mejores que los escribas y fariseos. ¿En qué quedamos?

El defecto principal de los fariseos (del fariseísmo que puede afectarnos a todos) consiste en creerse mejores que los demás por méritos propios, por un cumplimiento puntilloso de la ley, que lleva aparejado el desprecio y la condena de los “pecadores” (que siempre son los otros). Jesús nos explica cómo entiende este “ser mejor”: se trata de aceptar la plenitud de la ley de la que nos hablaba ayer, y que consiste en el mandamiento del amor. Pero, precisamente, cuando tratamos de poner en práctica el mandamiento del amor, descubrimos nuestra debilidad, nuestra imperfección, nuestros muchos defectos. “Ser mejores” no consiste en ponerse por encima de los demás (juzgándolos, condenándolos), sino, al contrario, en renunciar a juzgar a nadie, excepto a sí mismo, en reconocer humildemente la propia limitación, lo que nos lleva casi por necesidad a adoptar un espíritu de reconciliación, que no solo perdona, sino que también sabe pedir perdón. “Ser mejor” no consiste en ponerse por encima, sino por debajo: haciéndose servidor de la paz, el perdón y la reconciliación, que es lo mismo que decir, servidor de los hermanos.

El espíritu de reconciliación es fruto del Espíritu del Señor, del que nos habla Pablo, el que nos abre la mente y el corazón a la comprensión de las Escrituras, el Espíritu de libertad para amar, el Espíritu que nos da valor para testimoniar sin temor nuestra fe, haciendo visible ante el mundo el Evangelio de Jesucristo.

José M. Vegas cmf.

Fechas y lugares de los Encuentros Zonales 2023.

Hermanos y hermanas, paz y bien !!!

A continuación les compartimos las fechas y lugares donde se realizarán los Encuentros Zonales del presente año :

Zona Norte 20 de agosto en Viña del Mar

Zona Centro Norte 22 de julio en Longavi

Zona Centro Sur 08 julio en Los Ángeles

Zona Sur 29 de julio en Padre las Casas

Fraternalmente,

Movimiento Laicos Capuchinos de Chile.

EDD. miércoles 14 de junio de 2023.

Hoy, miércoles, 14 de junio de 2023

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,4-11):

Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida. Aquel ministerio de muerte –letras grabadas en piedra– se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su rostro, caduco y todo como era. Pues con cuánta mayor razón el ministerio del Espíritu resplandecerá de gloria. Si el ministerio de la condena se hizo con resplandor, cuánto más resplandecerá el ministerio del perdón. El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable. Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 98,5.6.7.8.9

R/.
 Santo eres, Señor, Dios nuestro

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo. R/.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía. R/.

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón,
y un Dios vengador de sus maldades. R/.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El espíritu de la ley y la ley del Espíritu

Una tentación que afecta casi universalmente a los seres humanos es la de creernos mejores que los demás, apoyados en consideraciones nacionales, culturales, ideológicas y también religiosas. Se trata de un mecanismo de autojustificación por comparación con los otros, y de una forma de autoengaño, porque, en realidad, todos estamos hechos de la misma pasta y, por eso, nadie puede ponerse por encima de nadie. Pero eso no elimina que exista una jerarquía objetiva de valores morales y religiosos, y que los representados por el Evangelio de Jesús (las Bienaventuranzas) estén en la cima de esa escala, de modo que los que aceptan con fe a Jesucristo y acogen esos valores son enriquecidos realmente en su humanidad. Basta con que pensemos en los santos.

Pablo nos da la clave para esquivar la tentación señalada, sin negar por ello la excelencia de la vida cristiana: “No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios”. Y esa capacidad se nos ha dado cuando hemos recibido el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo, por el que no nos limitamos a “cumplir” unas normas, sino que vivimos (tratamos de vivir) según el espíritu del Evangelio, de las Bienaventuranzas.

Puede parecer que hay hoy una contradicción entre las palabra de Pablo, que subraya las diferencias entre la antigua ley mosaica y la nueva ley, y las palabras de Jesús, que, lejos de marcar las diferencias, señala la continuidad entre las dos alianzas. En realidad, no hay contradicción alguna, porque la diferencia se da en la misma continuidad: Jesús no ha dejado la antigua ley como estaba, sino que la ha llevado a su plenitud. Los mandamientos de la ley mosaica encuentran su perfección en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo; lo simbolizado por los antiguos ritos y sacrificios se ha realizado de una vez y para siempre en la Cruz de Jesucristo. Mandamientos y sacrificios quedan unificados por el Amor que Dios nos ha manifestado en Cristo, del que hacemos memoria viva en la Eucaristía.

Y si Jesús nos llama a cumplir hasta el mínimo precepto de la ley, no lo hace por un legalismo estrecho y farisaico, sino porque el verdadero amor no actúa “en general”, sino que está atento con delicadeza a los más mínimos detalles y momentos de la vida.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD martes 13 junio de 2023

Hoy, martes, 13 de junio de 2023

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,18-22):

¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero «sí» y luego «no». Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí»; en él todas las promesas han recibido un «sí». Y por él podemos responder: «Amén» a Dios, para gloria suya. Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,129.130.131.132.133.135
R/.
 Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Vuélvete a mí y ten misericordia,
como es tu norma con los que aman tu nombre. R/.

Asegura mis pasos con tu promesa,
que ninguna maldad me domine. R/.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

El “sí” de Dios y el “amén” humano

Jesús no confirma con sus palabras una clásica comprensión del cristianismo y de la religión en general, según la cual las buenas obras son la condición del “premio” de la salvación, eso que clásicamente hemos llamado “ir al cielo”. Al contrario, Jesús nos viene a decir que lo que consideramos un premio, es, en realidad, un don y un don que ya hemos recibido: el cielo viene a nosotros. No nos dice Jesús que, si hacemos esto o lo otro, seremos luz y sal, sino que ya somos sal de la tierra y luz del mundo.

De hecho, la luz es lo que ven otros al mirarnos, y la sal lo que saborean al gustar o valorar nuestra vida. Y es que si confesamos nuestra fe en Cristo (y confesar significa proclamar públicamente, testimoniar), estamos anunciando verdades y valores que los que nos escuchan y contemplan esperan ver reflejados y encarnados en nuestro modo de vida. Hemos recibido un don, pero con él una responsabilidad, una misión. La fe en Cristo no es una cuestión privada, del fuero interno, sino un don recibido para compartirlo.

Esto es lo que explica que los pecados de los cristianos (pensemos en el tristísimo ejemplo de los abusos sexuales) se agranden y publiciten mucho más que esos mismos pecados de personas pertenecientes a otros grupos sociales. Será una injusticia objetiva esa sobreexposición, pero es la consecuencia de las grandes expectativas que despierta nuestra confesión de fe, incluso entre aquellos que no la comparten o hasta la combaten. Es consecuencia de la gracia recibida, que nos convierte en luz que ilumina y señala el camino que conduce a Dios (Jesucristo), y sal que conserva la vida, la preserva de la corrupción y, además, le da sabor. Pero, si la luz se esconde y no ilumina, ¿para qué se enciende? Y si la sal se vuelve sosa, se tira y es pisoteada. Jesús nos advierte de la posibilidad de malbaratar la gracia, y nos recuerda, una vez más, que el don va aparejado a una responsabilidad, a un misión, para que esa gracia alcance a muchos otros. Ya somos sal y luz, pero tenemos que vivir en consecuencia si no queremos frustrarlos. Es decir, tenemos que responder a la gran gracia de la bienaventuranza de haber conocido a Jesús y creído en él con un modo de vida acorde con el Evangelio, para que todos vean nuestras buenas obras y den gloria, no a nosotros, sino a nuestro Padre que está en el cielo. Como nos recuerda Pablo, Dios nos ha dado un “sí” incondicional, al que no podemos responder más que con un “¡Amén!” que abarca toda nuestra existencia.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 12 de junio de 2023

Hoy, lunes, 12 de junio de 2023

Primera lectura

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-7):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos que residen en toda Acaya: os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo. Si nos toca luchar, es para vuestro aliento y salvación; si recibimos aliento, es para comunicaros un aliento con el que podáis aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. Nos dais firmes motivos de esperanza, pues sabemos que si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/.
 Gustad y ved qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

La felicidad de seguir a Jesús

“¡Esto es una bendición!” “¡Qué felicidad!” Si hiciéramos una encuesta sobre el significado de estas expresiones, podemos imaginarnos con facilidad las respuestas: riqueza (“¡me ha tocado la lotería!”), alegría, saciedad (el “grito de la carne” de Epicuro: “no tener hambre, no tener sed, no pasar frío”), éxito y aplauso social, poder… Pero Jesús, empeñado en llevarnos la contraria, nos presenta un cuadro no solo totalmente distinto, sino contrario, y declara felices a los pobres, a los mansos (que identificamos con los débiles), a los que lloran, a los que padecen hambre y sed, a los perseguidos… No parece el mejor camino para atraerse el éxito social. Sin duda, Jesús sería expulsado de cualquier empresa de publicidad y de cualquier equipo de asesores políticos en campaña electoral.

Pero esto, en el fondo, nos dice que Jesús no es un embaucador, que busca el aplauso a cualquier precio. Y, si lo consideramos detenidamente, caemos en la cuenta de la profunda y revolucionaria verdad contenida en las palabra de Jesús. La idea habitual de la felicidad expresada más arriba, la deseada por todos, es en la práctica cosa de unos pocos, de una élite de privilegiados. Por eso, los que se proponen como modelos de la sociedad, son modelos mentirosos, porque lo que ellos representan no estará jamás al alcance de la inmensa mayoría de la humanidad. El mensaje de Jesús, por el contrario, sí que está abierto a todos son excepción, y especialmente a los que, por diversos motivos, se encuentran exiliados de los estándares habituales de la felicidad.

La nueva ley del Evangelio, expresada en las Bienaventuranzas, no es una lista de nuevas exigencias y mandatos, sino una fórmula de felicidad, que declara que Dios bendice y llama a su salvación a todos, también a los que parecen excluidos de ella, porque esta bienaventuranza es un don, no un concurso de méritos. Y, además, es un don que nos ha hecho en su Hijo Jesucristo, que, al ofrecernos las bienaventuranzas, nos está ofreciendo su propio autorretrato. Él se ha hecho pobre (y hambriento, y perseguido…), para enriquecernos con su pobreza (2 Cor 8,9). Pero es que, además, las bienaventuranzas no son un canto a la pura pasividad: los que aceptan a Jesús y la bendición que lleva consigo adoptan las actitudes de Cristo, actitudes que cambian el mundo, porque empiezan por cambiarlos a ellos mismos: la pasión por la justicia, la misericordia que acude a socorrer al necesitado, la capacidad de perdón, la purificación del corazón en las relaciones con los demás, la capacidad de poner paz donde hay guerra y conflicto…

La felicidad plena, como dice Jesús, se dará sólo en el cielo. Ahora estamos de camino hacia esa plenitud, y Jesús nos enseña el camino que nos conduce a ella. Pero de camino empezamos ya a degustar y participar de esa bienaventuranza. Es un camino erizado de dificultades y sufrimientos, pero en el que, como también nos recuerda Pablo, anticipamos el cielo cuando experimentamos el consuelo de Dios y aprendemos a consolar a los que a nuestro lado sufren por cualquier causa.

José M. Vegas cmf

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Comentario al Evangelio del Domingo 11 de junio de 2023.

Mensaje de nuestro delegado provincial fray Héctor Campos por la fiesta de Corpus Christi

Para nosotros, Hermanos Menores Capuchinos, la Eucaristía es nuestro mayor tesoro. Por medio del encuentro diario con Jesús Eucarístico, som os agraciados por su amor y fortalecidos con su gracia en nuestro caminar fraterno. Compartimos con ustedes un mensaje de fe y esperanza para el día de Corpus Christi.

¡Paz y Bien!