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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. lunes 10 de julio de 2023.

Hoy, lunes, 10 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (28,10-22a):

En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.»
Cuando Jacob despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.»
Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo.»
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz.
Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 90,1-2.3-4.14-15ab

R/.
 Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R/.

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Jesús tenía –es algo que se ve en los Evangelios con mucha claridad– un corazón grande. Se ve en este relato de hoy en el que se mezclan dos historias, dos relatos, dos milagros. Y, además, no hace acepción de personas.

Se le acerca en primer lugar un “personaje”. Se nos quiere decir que era una persona importante, alguien con prestigio, con nivel social. En otras palabras, no era un cualquiera. Le pide que vaya a curar a su hija. Y Jesús deja su camino, deja lo que estaba haciendo, y le sigue a ver a su hija.

Por el camino o allá mismo, una mujer enferma –ésta no era un personaje ni mucho menos, por ser mujer y por estar enferma con una enfermedad vergonzosa en aquel tiempo– se le acerca por detrás y le toca. Espera y desea su curación. Jesús se vuelve a detener y para ella tiene palabras de esperanza y curación. Pasada la interrupción Jesús sigue al “personaje”. Y hace el milagro: devuelve a la vida a la hija que ya estaba muerta.

Volvemos al inicio: Jesús tenía/tiene un corazón grande. Está para servir, para ayudar, para curar, para escuchar. No dedica unas horas al prójimo y el resto busca tiempo para sí. No tiene una agenda propia. No tiene horarios ni citas. No tiene más que una misión: estar cerca de los que sufren por cualquier causa. Atenderles, escucharlos, estar con ellos. Así es como da testimonio del amor de Dios, del amor con el que su Abbá, su Padre, nos ama a todos.

A veces, como en este relato, parece que le llegan demasiadas demandas, que no puede atender a todos. ¡Los pobres son demasiados! Pero eso no le lleva a la desesperación sino a la acción. Todo para ellos. Todo por ellos. Sin medida. Sin condiciones. Así es el amor de Dios con cada uno de nosotros: un corazón grande, lleno de amor, de piedad, de compasión. Así nos mira Dios. Así nos escucha Dios. Así nos salva Dios.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Retiro Espiritual de la Zona Norte.

Hermanos y hermanas,

Este domingo 09 de julio de 2023, en la Parroquia Santa Clara de la Gran Avenida en Santiago, la Zona Norte, realizó un Retiro Espiritual.

A continuación mostramos algunas imágenes :

Fraternalmente,

Movimiento Laicos Capuchinos de Chile.

Homilía para la Eucaristía del domingo 09 de julio de 2023.

DOMINGO CATORCE DEL AÑO.


Zacarías 9,9-10: Una exultación típicamente mesiánica: viene el Mesías como un Rey, pero con un aspecto de humildad.
Romanos 8,9.11-13: El cristiano vive del Espíritu; por eso su vida es espiritual, dependiendo del Espíritu, no carnal.
Mateo 11,25-30: Jesús exulta de gozo porque Dios se revela a los sencillos y a los pobres. Jesús mismo está en el grupo de los “Pobres de Yahvé”; Él es manso y humilde de corazón.

1.- La Palabra de Dios toca un tema que tiene que ver con la esencia de la vida de un discípulo de Jesús. Porque, como dice en Mateo 5,3: «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Tienen alma de pobre los que son pobres desde el interior, es decir, desde lo íntimo de su ser. Estos son los poseedores del Reino de Dios. Por eso Jesús exulta de gozo, porque el misterio del Reino el Padre lo ha dado a conocer a los sencillos, es decir, a los pobres de espíritu.
Ya en el Antiguo Testamento se habla de “Los pobres de Yahvé”, es decir, de aquellos que, conscientes de su debilidad y su nada, depositan toda su confianza en el Señor y de Él lo esperan todo. En este sentido, Jesús es el “Pobre de Yahvé” por excelencia, que se ha manifestado en la pobreza de nuestra carne para realizar la salvación.
Según el sentir del Antiguo Testamento, el Mesías tenía que ser un Rey justo, con un reinado que no tiene fin. Pero lo que dice el profeta y Jesús encarna es un Rey pacífico, humilde, que no cabalga en caballería de guerra, sino en un animal de paz. Y es esto lo que recordamos el Domingo de Ramos.


2.- Jesús se identifica con los Pobres de Yahvé y se autodenomina “Paciente y de corazón humilde”. Este es el modo de ser de Cristo, este es su Espíritu. El seguidor de Cristo debe tener este mismo Espíritu. Lo dice hoy san Pablo: “El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo”. Por eso se nos exige una vida de acuerdo al Espíritu y no a la carne. Siempre se ha dicho que la vida de un cristiano tiene que ser espiritual. Esto no quiere decir evadida de los asuntos de este mundo, sino conducida por el Espíritu de Cristo. Y en la carta Primera de Juan 2,6 leemos:” El que dice que permanece en él, debe proceder como él”, es decir, andar como Él. Es, entonces, una vida distinta a la del mundo.


3.- En una sociedad como la judía, y también como la nuestra, donde el prestigio era una forma de poder y de seguridad económica, la ignorancia, la simplicidad eran muy mal vistas. Carecer de conocimiento de la Ley era considerado una maldición.
Hoy día, son los que ocupan los salones VIP los tomados en cuenta, ya que tienen dinero, conocimientos y prestigio. Pero la mentalidad de Jesús va por otro lado. Él denuncia la falsa religiosidad de su tiempo.
La salvación no depende ni de conocimientos, ni de fama, ni de prestigios, sino de captar el paso de Dios y de la disponibilidad para aceptar su llamado.


4.- Como decía al inicio, el Señor nos da a conocer lo esencial para vivir el discipulado: la pobreza interior. El mismo Señor ocupa un puesto importante entre los pobres, los humildes, los sencillos de corazón y se identifica con ellos.
¡Qué bien comprendieron esto los santos! ¡Qué bien lo comprendieron Francisco y Clara de Asís! Ellos optaron por el camino evangélico, optaron por andar como Cristo anduvo, por el camino de la pobreza y la sencillez.
Al hacer la comunión no sólo dejamos entrar un trozo de pan eucarístico, sino que manifestamos que queremos estar en comunión de sentimientos y de pensamiento, comunión en el modo de vivir y actuar en el mundo de hoy. Con Jesús queremos ser los pobres del Señor, en los que el Padre celestial tiene sus complacencias. Con Cristo alabemos al Padre en esta Eucaristía.


Hermano Pastor Salvo Beas.

Inicio de Encuentro Zonal de la Zona Centro Sur 2023 – Los Ángeles.

Hermanos y hermanas, paz y bien !!!

El Movimiento de Laicos Capuchinos de Chile, hoy iniciamos Los Encuentros Zonales y hoy correspondió a la Zona Centro Sur, en la ciudad de Los Ángeles.

Les compartimos videos del inicio y parte de las actividades de la mañana.

Se agradece a la hermana Yoana el servicio de envío de estos videos.

EDD. sábado 08 de julio de 2023.

Hoy, sábado, 8 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (27,1-5.15-29):

Cuando Isaac se hizo viejo y perdió la vista, llamó a su hijo mayor: «Hijo mío.»
Contestó: «Aquí estoy.»
Él le dijo: «Mira, yo soy viejo y no sé cuándo moriré. Toma tus aparejos, arco y aljaba, y sal al campo a buscarme caza; después me guisas un buen plato, como sabes que me gusta, y me lo traes para que coma; pues quiero darte mi bendición antes de morir.»
Rebeca escuchó la conversación de Isaac con Esaú, su hijo. Salió Esaú al campo a cazar para su padre. Rebeca tomó un traje de su hijo mayor, Esaú, el traje de fiesta, que tenía en el arcón, y vistió con él a Jacob, su hijo menor; con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello. Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan.
Él entró en la habitación de su padre y dijo: «Padre.»
Respondió Isaac: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?»
Respondió Jacob a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste; incorpórate, siéntate y come lo que he cazado; después me bendecirás tú.»
Isaac dijo a su hijo: «¡Qué prisa te has dado para encontrarla!»
Él respondió: «El Señor, tu Dios, me la puso al alcance.»
Isaac dijo a Jacob: «Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no.»
Se acercó Jacob a su padre Isaac, y éste lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, los brazos son los brazos de Esaú.»
Y no lo reconoció, porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Y lo bendijo.
Le volvió a preguntar: «¿Eres tú mi hijo Esaú»
Respondió Jacob: «Yo soy.»
Isaac dijo: «Sírveme la caza, hijo mío, que coma yo de tu caza, y así te bendeciré yo.»
Se la sirvió, y él comió. Le trajo vino, y bebió.
Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.»
Se acercó y lo besó.

Y, al oler el aroma del traje, lo bendijo, diciendo: «Aroma de un campo que bendijo el Señor es el aroma de mi hijo; que Dios te conceda el rocío del cielo, la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y vino. Que te sirvan los pueblos, y se postren ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, que ellos se postren ante ti. Maldito quien te maldiga, bendito quien te bendiga.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 134

R/.
 Alabad al Señor porque es bueno

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios. R/.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya. R/.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres cmf

El ayuno y la penitencia han formado parte de una u otra manera de la tradición cristiana. Ha habido santos que se han hecho famosos por sus muchas penitencias y ayunos. En realidad, ayuno y penitencia no forma parte solo de la tradición cristiana sino de la mayoría de las otras tradiciones religiosas de la humanidad. Se entiende que para acercarse a Dios la persona tiene que purificarse, tiene que liberarse de todo lo material. Se entiende que Dios es espíritu y que todo lo de este mundo nos aleja de Dios.

Pero lo de Jesús es diferente. Se sitúa en las antípodas de esa forma de pensar. En Jesús Dios se encarna, se hace uno de nosotros. De alguna manera, y no es cuestión de entrar ahora en disquisiciones teológicas, Dios, el espíritu puro, se hace carne, se hace materia, se hace uno de nosotros, se ensucia con el barro de los caminos, come y bebe, enferma, pasa frío y todo lo demás que podríamos aquí poner que pertenece a la condición humana.

En Jesús se nos hace claro que para acercarnos a Dios ya no hace falta dejar de ser humanos. No hace falta convertirnos en espíritus puros, en alejarnos de la materia, del cuerpo y de todo lo que él conlleva –por otra parte, este cuerpo nuestro es creación de Dios, ¿cómo podemos pensar que el cuerpo es malo?–. Más bien, tendríamos que pensar que para acercarnos a Dios nos tenemos que acercar a los hermanos y hermanas. No se trata de mirar arriba, a los cielos, sino de venir abajo, al barro de la vida. Y ahí nos encontramos a Dios, acompañando a los más pobres, a los que sufren, a los abandonados…

Hace muchos años leí que un autor espiritual ruso había dicho que “no hay nada más espiritual que el pan que doy a mi hermano que tiene hambre”. Aquel autor había entendido bien el Evangelio. Vamos a dejarnos de ayunos. El novio está con nosotros. Es tiempo de vivir, de hacer realidad, la fiesta de la fraternidad. Con Jesús empieza un mundo nuevo de fraternidad. No es el ayuno ni las muchas oraciones y sacrificios lo que nos lleva a Dios sino el encuentro fraterno con el hermano, especialmente con el más pobre y necesitado.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 07 de julio de 2023.

Hoy, viernes, 7 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (23,1-4.19;24,1-8.62-67):

Sara vivió ciento veintisiete años, y murió en Villa Arbá (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer. Después dejó a su difunta y habló a los hititas: «Yo soy un forastero residente entre vosotros. Dadme un sepulcro en propiedad, en terreno vuestro, para enterrar a mi difunta.»
Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré (hoy Hebrón), en país cananeo. Abrahán era viejo, de edad avanzada, el Señor lo había bendecido en todo. Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo, y júrame por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que, cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás entre los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa, y allí buscarás mujer a mi hijo Isaac.»
El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, que me juró: «A tu descendencia daré esta tierra», enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Sólo que a mi hijo no lo lleves allá.»
Mucho tiempo después, Isaac se había trasladado del «Pozo del que vive y ve» al territorio del Negueb. Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello y dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?»
Respondió el criado: «Es mi amo.»
Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. Isaac la metió en la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 105

R/.
 Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R/.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R/.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres cmf

Desde nuestro punto de vista de hoy podríamos decir que Jesús frecuentaba las malas compañías. Eso de andar con publicanos (algo así como inspectores de Hacienda de la época que entiendo que no son como los actuales) y con pecadores no era precisamente estar con la gente bien, de buen comportamiento, con la gente buena de la sociedad. Eso ya nos puede resultar escandaloso.

Pero en tiempo de Jesús lo de estar con publicanos y pecadores y comer con ellos era todavía peor. Esos dos grupos de personas estaban conceptuados como personas impuras. Su pecado era público y les hacía incapaces de participar en los ritos del mundo judío. No solo eso. Estar con ellos, y más comer con ellos, hacía al judío también impuro. En realidad, cualquier judío un poco culto y educado del tiempo de Jesús cuidaba mucho de con qué compañía se sentaba a comer. Y evitaba esas malas compañías que le hacían caer en impureza, que le separaba del pueblo de Israel, que le impedían adorar al Dios verdadero, a Yahvé.

Pero Jesús no tiene inconveniente en romper las normas de la pureza. Eran normas que habían terminado excluyendo y marginando a las personas. Jesús anuncia el Reino de Dios que es precisamente lo contrario: Dios quiere que todos sus hijos se unan, que no quede nadie excluido. El gran signo del Reino es precisamente esa comida en común de Jesús con los pecadores y publicanos. Jesús anuncia a un Dios que ama a todos sin excepción, sin condiciones. Los más necesitados son los más lejanos. Las comidas de Jesús con publicanos y pecadores son precisamente la prueba contundente de que el amor de Dios del que Jesús es mensajero es universal.

Creer en Jesús y en su reino nos compromete a actuar de la misma manera. A dejarnos de prejuicios –de los que estaban llenos los fariseos– y acoger a todos sin distinción de raza, sexo, nacionalidad y tantas obras barreras y límites que ponemos entre las personas. En el reino ya no hay “los otros”, todos somos “nosotros”.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. miércoles 05 de julio de 2023

Hoy, miércoles, 5 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (21,5.8-20):

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete.
Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Hagar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: «Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.»
Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto.
Pero Dios dijo a Abrahán: «No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.»
Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Hagar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: «No puedo ver morir a mi hijo.» Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo, preguntándole: «¿Qué te pasa, Hagar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y tenlo bien agarrado de la mano, porque sacaré de él un gran pueblo.» Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33

R/.
 Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres cmf

La historia de los endemoniados del evangelio de hoy es una historia de miedos e inseguridades. Es una historia de egoísmo y de miopía. O, si se prefiere, es una parábola sobre la gestión de los recursos. Digamos que los de aquel pueblo se habían hecho, consciente o inconscientemente, una reflexión que podría ser más o menos así: tenemos que sobrevivir –la vida en aquellos tiempos era muy dura, mucho más que hoy– y defendernos de los peligros que nos amenazan. Por una parte están esos endemoniados. Son hermanos nuestros, son de nuestro clan, son de nuestra familia, pero se han vuelto peligrosos. Por otra parte, está la necesidad de comer todos los días. No tener lo suficiente para comer es ver acercarse la muerte para el pueblo. La piara, los cerdos, son el seguro de vida que tenemos. Conclusión (no es difícil): los endemoniados son peligrosos pero podemos evitar el riesgo si no nos acercamos a ellos. Lo más importante es cuidar los cerdos.

Al final es lo mismo que dijo Caifás, el Sumo Sacerdote, cuando estaban juzgando a Jesús: “Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación” (cf. Jn 11,49-50). Solo hay un pequeño detalle que subrayar: Caifás en el fondo no estaba pensando en la nación sino en él, en su posición social, y en su familia. Hacía falta que muriese Jesús para que él y los suyos pudiesen mantenerse en donde estaban. Lo mismo de los del pueblo. Son los dueños de los cerdos los que defienden su seguridad. Y les importa muy poco la vida de aquellos hombres que sufren o la de sus familias.

El evangelio nos recuerda una vez más que para Dios la vida de la persona humana, especialmente la de las que sufren, tiene prioridad sobre cualquier otra intención, interés o lo que sea. Cuando está en juego la vida de una persona, no valen los cálculos ni los intereses egoístas.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. martes 04 de julio de 2023.

Hoy, martes, 4 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (19,15-29):

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.»
Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad.
Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.»
Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.»
Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.»
Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 25,2-3.9-10.11-12

R/.
 Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad

Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón,
porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad. R/.

No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos. R/.

Yo, en cambio, camino en la integridad;
sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27):

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Hay profetas de desgracias que siempre lo ven todo negro. Da la impresión de que no hay futuro ni esperanza. Cada tormenta parece que es peor que las anteriores. El evangelio de hoy parece que recoge un momento en el que los discípulos se sentían así. La tormenta en el lago arreciaba. Las olas eran más altas que la barca. Todo se movía. Estaba oscuro porque las nubes de la tormenta tapaban el sol. Y los discípulos pensaron que el fin estaba cerca.

Pero Jesús dormía. Está claro que Jesús se mueve en otra onda, a otro nivel. Duerme tranquilamente porque sabe que no es más que una tormenta. Y, como dice el refrán, “siempre que llueve escampa”. O no escampa. De hecho, a Jesús le llegó el momento en que la tormenta no pasó. Le llegó la tormenta definitiva. Fue el momento de la cruz. Pero allí mantuvo la esperanza en su Padre del cielo. Contra todas las apariencias, contra todos los pesares, creyó en su Padre, confió en que no le iba a dejar en la estacada. Eso no disminuyó el dolor ni la angustia. Lo vemos en su grito en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Pero su sufrimiento convivió con la fe. Porque se sabía acompañado por el amor del Padre, de su Abbá.

El que tiene bien afianzados los pies en la esperanza y en la fe, aún sintiendo que el suelo se mueve, que la tormenta arrecia y que las nubes son muy negras, se mantiene firme. Puede ser que sienta que el miedo y el temor le brotan desde el corazón. Los creyentes no estamos exentos de las tormentas por las que hay que pasar en la vida. Mucho menos, estamos exentos de la tormenta final, la muerte, que no sabemos cómo nos llegará. Pero, con todo y con eso, la fe nos ayuda a mantenernos firmes en la esperanza.

En las tormentas que la vida nos va haciendo pasar podemos gritar desesperados como los discípulos o bien mantenernos firmes en la esperanza. Dios no nos deja de su mano. 

Conocí a una gran minusválida que decía que estaba convencida de que Dios la quería mucho. Ciertamente de una forma un poco rara, pero la quería. Eso es mantenerse en la fe a pesar de todos los pesares

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 03 de julio de 2023.

Hoy, lunes, 3 de julio de 2023

Primera lectura

Lectura de la carta a los Efesios (2,19-22):

Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 116

R/.
 Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,24-29):

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Fernando Torres cmf

Tomás ha pasado a la historia como el apóstol que no creyó. Tuvo que hacerse presente Jesús ante él para que cambiase y comenzase a ser un apóstol de verdad, un misionero, un testigo del reino de Dios.

En el caso de Tomás se puede decir aquello de que unos cardan la lana y otros se llevan la fama. Tomás se llevó la fama de increyente. Pero para ser realistas quizá los demás apóstoles pasaron por el mismo proceso. También tuvieron sus dudas. La noticia de la resurrección de Jesús que les había traído las mujeres, les sobresaltó. Era algo demasiado grande. Demasiado increíble, ciertamente. Necesitaron su tiempo y necesitaron que se les apareciese Jesús para creer. Tomás no creyó a los testigos. No creyó lo que le decían sus compañeros apóstoles. Necesitó encontrarse directamente con Jesús. Ahí se le cambió la vida. Revivió todo lo que había vivido con Jesús por los caminos de Galilea y por las calles de Jerusalén. Todo cobró sentido y se convirtió él mismo en un testigo de la resurrección.

Pero quizá a los que le escucharon en sus viajes misioneros -dice la tradición que llegó hasta la India predicando la buena nueva del Evangelio- les pasó también lo mismo. No les bastó con escuchar a Tomás. Necesitaron hacer ellos mismos el camino de encontrarse con Jesús, de descubrirle presente en sus vidas. Cuando lo hicieron, también sus vidas cobraron un nuevo sentido. Y ellos mismos se convirtieron en testigos de la resurrección.

El misionero tiene que ser testigo. Pero su objetivo no es que los que le escuchan crean en él sino que crean en Jesús. El misionero invita a que los que le escuchan hagan su propio proceso, su propio camino hasta encontrarse con Jesús y dejar que él ilumine sus vidas y las llene de sentido. El misionero no es el centro de la misión. El misionero es solo el que apunta a Jesús. No busca que le miren a él sino que miren a Jesús y su reino de amor y fraternidad.

Conclusión: no nos dejemos deslumbrar por los testigos. No hay que quedarse en ellos. Cada uno tenemos que encontrarnos con Jesús. En directo, en nuestro corazón. Su luz sí n

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy