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Autor: Patricio Osiadacz

EDD. sábado 17 de septiembre de 2022.

Hoy, sábado, 17 de septiembre de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,35-37.42-49):

Alguno preguntará: «¿Y cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo traerán?» ¡Necio! Lo que tú siembras no recibe vida si antes no muere. Y, al sembrar, no siembras lo mismo que va a brotar después, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de otra planta. Igual pasa en la resurrección de los muertos: se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual. En efecto, así es como dice la Escritura: «El primer hombre, Adán, fue un ser animado.» El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 55,10.11-12.13-14

R/.
Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

Que retrocedan mis enemigos
cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.

Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias;
porque libraste mi alma de la muerte,
mis pies de la caída;
para que camine en presencia de Dios
a la luz de la vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,4-15):

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.
Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»

Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Paulson Veliyannoor, CMF

Cambio de corazones

La parábola del sembrador nos presenta cuatro tipos de corazón: un corazón superficial, un corazón endurecido, un corazón saturado y un corazón fértil, abierto y acogedor. La palabra de Dios que cae en el camino superficial se pierde pronto. En un corazón endurecido y rocoso, la palabra simplemente no puede echar raíces. La palabra de Dios se sofoca en un corazón abarrotado y espinoso. En un corazón fértil, abierto y acogedor, la palabra prospera y produce mucho fruto. La noticia consoladora es que el Evangelio no excluye la posibilidad de conversión de un tipo de corazón a otro: Los tres primeros tipos de corazón pueden elegir en cualquier momento cooperar con la gracia de Dios para hacerse fértiles y receptivos a la palabra de Dios, como hizo el corazón del «buen ladrón» crucificado junto a Cristo. En su último momento, su corazón se abrió, recibió la palabra y despertó en el Paraíso con Cristo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. viernes 16 de septiembre de 2022

Hoy, viernes, 16 de septiembre de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,12-20):

Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que lo muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo. Además, como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho, si es verdad que los muertos no resucitan. Porque, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 16,1.6-7.8.15

R/.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Yo te invoco porque tú me

respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,1-3):

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Paulson Veliyannoor, CMF

Las mujeres en la Iglesia

Los estudiosos del Nuevo Testamento confirman que, en comparación con las obras literarias de la época, los evangelios contienen un número inusualmente alto de referencias a las mujeres. Según algunos estudiosos, de todos los fundadores de religiones y sectas, Jesús es único en su acogida y afirmación de las mujeres. Jesús fue lo suficientemente humilde como para aprender incluso de una mujer pagana: la mujer sirofenicia que le recordó que los gentiles no debían ser excluidos de la misericordia de Dios (cf. Mt 15,27). En una época en la que el testimonio de una mujer sólo tenía la mitad de peso que el de un hombre, Jesús eligió a María Magdalena para ser apóstol de los apóstoles, para ser la primera portadora de la buena nueva de su resurrección. El evangelio de hoy atestigua cómo las mujeres se sintieron libres y bienvenidas para ser sus seguidoras. Si Jesús acogió a hombres y mujeres sin ninguna discriminación, nuestras parroquias, comunidades de fe y hogares deben convertirse también en lugares en los que las mujeres desempeñen un papel importante en el discipulado, la evangelización y el liderazgo.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. jueves 15 de septiembre de 2022

Jueves de la vigesimocuarta semana del tiempo ordinario
Nuestra Señora de los Dolores
Memoria obligatoria 
Color: blanco

María comulgó íntimamente con la Pasión  de su Hijo. Así fue asociada de una manera única a la gloria de su resurrección. Por eso, se celebra la compasión de María al día siguiente de la Cruz gloriosa. Esta fiesta nos recuerda que, al pie de la Cruz, la maternidad de María se extendió a todo el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

PRIMERA LECTURA

Esto es lo que predicamos, y esto es lo que ustedes han creído.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 1-11

Hermanos:

Les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.  Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

Les he trasmitido en primer lugar, lo que Yo mismo recibí: Cristo murió, por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cefas y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

SALMO RESPONSORIAL    117, 1-2. 16-17. 28

R/. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno! 

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! 

La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. 

Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico. 

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Mt 11, 28

Aleluya.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Sus numerosos pecados le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    7, 36-50

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de Él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: “Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!”

Pero Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. “Di, Maestro”, respondió él.

“Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?” Simón contestó: “Pienso que aquel a quien perdonó más”.

Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados. Por eso demuestra mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco demuestra poco amor”.

Después dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”.

Los invitados pensaron: “¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?” Pero Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Palabra del Señor.

Fuente : https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2022-09-15

REFLEXIÓN :

Boosco.org
sabado 22

Reflexión

El evangelio de hoy nos habla del episodio de la mujer que fue acogida por Jesús durante una comida en casa de Simón, el fariseo. Tres son los protagonistas de este evangelio: “una mujer de la ciudad, una pecadora”, el fariseo Simón y Jesús. Es fácil sospechar que la mujer pecadora había oído alguna predicación de Jesús, le habría oído afirmar que Dios es nuestro Padre, un Padre que nos ama, que es capaz de perdonarnos hasta setenta veces siete… y las palabras de Jesús habían llegado hasta el fondo de su alma, y saltando todo los prejuicios sociales se adentró en casa del fariseo Simón a expresar su cariño a Jesús, y no encontró otra manera mejor de demostrárselo que regándole los pies con sus lágrimas de arrepentimiento, con sus cabellos y con un perfume. Simón también había escuchado alguna predicación a Jesús, y Jesús también había tocado su corazón, por eso, Simón se atrevió a invitarle a su casa. Pero la acción de la mujer pecadora con Jesús y la de Jesús con la pecadora… le sobrepasaba. No podía concebir que Jesús tuviese ese trato con la pecadora. Y Jesús, el tercer protagonista, tuvo que explicarle a Simón que había venido a ofrecer a los pecadores su amor y, por tanto, su perdón. “Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor”. Quien ama… queda perdonado. Sin duda, el Evangelio es muy iluminador Dios es Dios de misericordia, de perdón. Dios es amor y sólo el que ama mucho es capaz de perdonar mucho. Así es Jesús. Así es Dios.

Fuente : http://boosco.org/www/2018/09/19/lucas-736-50-sus-muchos-pecados-estan-perdonados-porque-tiene-mucho-amor/

EDD. miércoles 14 de septiembre de 2022

Miércoles de la vigesimocuarta semana del tiempo ordinario
Por el progreso de los pueblos 
Propuesta celebrativa
Color: verde

Antífona de entrada  1 Jn 3, 17 

Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en el amor de Dios? 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que diste a los pueblos un mismo origen para formar en ti una sola familia, enciende en sus corazones el fuego de tu amor y el deseo de un justo progreso en sus hermanos, para que los bienes destinados a todos promuevan la dignidad de cada persona, y afiancen en la sociedad humana la equidad y la justicia, superando toda división entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

(Ver Ordinario de la Misa)

PRIMERA LECTURA

Ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor; pero la más grande de todas es el amor.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto    

12, 31—13, 13

Hermanos:

Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo para hacer alarde, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasara jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.

Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara.

Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor; pero la más grande de todas es el amor.

SALMO RESPONSORIAL     32, 2-5. 12. 22

R/. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para Él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. 

Porque la palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. 

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se eligió como herencia!  Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Cf. Jn 6, 63c. 68c

Aleluya.

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; Tú tienes palabras de Vida eterna.

Aleluya.

EVANGELIO

¡Les tocamos la flauta, y no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   7, 31-35

Dijo el Señor:

¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!

Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Tiene un demonio!” Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” Pero la Sabiduría ha sido reconocida, como justa por todos sus hijos.

Palabra del Señor.

Fuente : https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2022-09-14

REFLEXIÓN :

Las sectas se aprovechan de la indecisión de muchos cristianos para derrumbarles su fe y para incorporarlos en sus organizaciones. Por eso hemos de estar vigilantes, afianzando cada vez más los principios de nuestra fe católica.

Jesús compara a los indecisos con unos chiquillos que han perdido la capacidad de reaccionar ante las invitaciones de sus amigos, pues ni bailan ni lloran. Es como cuando vemos el telediario y, después de una noticia trágica, pasamos a la información deportiva como si nada. Nos conmovimos unos segundos y luego nos olvidamos.

Lo mismo sucede cuando entramos en una iglesia y vemos un crucifijo. Ya no nos llama la atención. ¿Y si viéramos a un hermano nuestro retorciéndose de dolor, colgado en el madero por cuatro terribles clavos? ¿No haríamos todo lo posible por bajarle de ahí?

Cristo espera que nuestro corazón vuelva a palpitar y reaccione ante nuestra realidad y la del mundo. Si nuestra fe está marchita, es hora de que rejuvenezca. Si Jesús sigue clavado en la cruz por nosotros, es tiempo de aprovechar la redención.

Porque si no abrimos los ojos, vendrá alguien a tocar a nuestra puerta y nos arrebatará lo más valioso que tenemos, sin darnos cuenta.

Fuente : https://es.catholic.net/op/articulos/6277/cat/331/actitud-de-los-publicanos-y-fariseos.html

EDD. martes 13 de septiembre de 2022.

Hoy, martes, 13 de septiembre de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios (12,12-14.27-31a):

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan? Ambicionad los carismas mejores.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99

R/.
Somos un pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»
Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN:

Paulson Veliyannoor, CMF

Para ti, madre

Nada en el relato evangélico sugiere que alguien le pidiera a Jesús que resucitara al hijo de la viuda. Esta es una de las raras ocasiones en las que Jesús toma la iniciativa, sin que nadie se lo pida, de curar o resucitar a alguien. ¿Qué le movió a hacerlo? Me pregunto si la escena provocó en él el escenario futuro de su propia madre a su muerte: Aquí hay una viuda, como su madre. Ha perdido a su único hijo -la propia madre de Jesús perdería a su único hijo-. Quiero pensar que la madre María estuvo presente con Jesús en Naim (o los discípulos se lo narraron después) y la escena quedaría grabada en su corazón; y cuando le tocara ser la viuda que perdió a su único hijo, recordaría la escena y encontraría consuelo y esperanza. ¡Qué mayor regalo puede dejar un hijo a su madre que la seguridad de que lo tendrá de nuevo, vivo!

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

EDD. lunes 12 de septiembre de 2022

Hoy, lunes, 12 de septiembre de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11,17-26.33):

Al recomendaros esto, no puedo aprobar que vuestras reuniones causen más daño que provecho. En primer lugar, he oído que cuando se reúne vuestra Iglesia os dividís en bandos; y en parte lo creo, porque hasta partidos tiene que haber entre vosotros, para que se vea quiénes resisten a la prueba. Así, cuando os reunís en comunidad, os resulta imposible comer la cena del Señor, pues cada uno se adelanta a comerse su propia cena y, mientras uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres? ¿Qué queréis que os diga? ¿Que os apruebe? En esto no os apruebo. Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. Así que, hermanos míos, cuando os reunís para comer, esperaos unos a otros.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 39,7-8a.8b-9.10.17

R/.
Proclamad la muerte del Señor,
hasta que vuelva

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,1-10):

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; y a mi criado: «Haz esto», y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Paulson Veliyannoor, CMF

Santo Pagano

Tener la clase de fe que llena a Dios de admiración no es poca cosa. La fe y la conducta del anónimo oficial romano eran tan profundas que sus palabras han entrado en el Rito de la Comunión de la Santa Misa. Sin duda, lo merecía, ya que exhibió muchas virtudes evangélicas: una profunda fe que honraba a Dios y confesaba su propia indignidad; una profunda confianza en que Jesús haría lo correcto por su siervo; una genuina preocupación por el bienestar de su siervo -siendo un oficial, tenía asuntos mucho más importantes en los que ocuparse y nadie le habría reprochado que no se hubiera preocupado por su siervo enfermo-; aunque era un oficial romano, respetaba las tradiciones religiosas de los judíos y les proporcionaba una sinagoga… ¡Qué mayor prueba necesitaba Jesús de su amor a Dios y al prójimo! Este santo pagano debe servir definitivamente de modelo para nosotros, los cristianos.

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy

Homilía para la Eucaristía del domingo 11 de septiembre de 2022.

DOMINGO XXIV DEL AÑO. 

Éxodo 32,7-11.13-14: Relato en tres tiempos: 1° Proceso del Señor contra su Pueblo que fue infiel. 2°La intercesión de Moisés. 3°Dios perdona generosamente a su Pueblo. 

1Timoteo 1,12-17: Pablo presenta un autorretrato: el, antes blasfemo y perseguidor, es ahora un agradecido de Dios que, en Cristo, fue transformado. Es una prueba viviente de lo que Dios es capaz de hacer. 

Lucas 15,1-32: Con tres parábolas el evangelio revela la absoluta misericordia de Dios. 

1.- Lo que acabamos de escuchar da para mucho; el tiempo del que disponemos no nos permite explayarnos. Veamos algo de lo que la Palabra de Dios nos quiere decir. 

Dios es Amor-misericordioso. Es capaz de perdonar la infidelidad de su Pueblo, que había caído en la idolatría. Es que el ser humano siempre está propenso a la idolatría y a la infidelidad. Dios renunció al castigo con que había amenazado a su Pueblo. ¿Por qué? Basta con leer a Oseas 11,8-9 que dice: “¿Cómo voy a abandonarte, Efraím? ¿Cómo voy a entregarte, Israel? ¿Cómo voy a tratarte como a Admá o a dejarte igual que Seboím? Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor”. O también a Isaías 49,15-16 que dice:“¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!  Yo te llevo grabada en las palmas de mis manos, tus muros están siempre ante mí”.  De esta manera es presentado Dios en el Antiguo Testamento. En verdad, ¡qué poco y mal conocemos al Dios de la Biblia! Y si esto nos dice el Antiguo Testamento, ¿qué nos dirá el Nuevo? 

2.- Después de haber escuchado  estas tres parábolas no nos queda otra que guardar un silencio contemplativo. Porque las tres parábolas terminan mostrando la alegría de Dios. En las parábolas de la oveja y la moneda perdida se acentúa la iniciativa de Dios; Él es quien busca, Él es quien hace lo indecible para encontrar al perdido. En la tercera se resalta, por un lado, el valor de la conversión, el hijo vuelve confiado a la casa de su padre, que es el retrato de Dios. También se resalta la manera como este padre acoge a su hijo: lo abraza, lo acaricia, lo transforma y hace fiesta. Eso es lo que hace Dios con nosotros. Es tan grande, tan inmenso el amor misericordioso de Dios que llega a dar rabia. Sí. ¿Acaso no nos sentimos interpretados por el hermano mayor que se enojó por lo que hace su padre con su hermano menos? Bueno, el hermano mayor se cree bueno, y en esto somos retratados todos nosotros, que fácilmente condenamos al otro, al caído.  

3.- La Palabra de Dios nos presenta, por un lado, lo que Dios es y, por otro, lo que somos nosotros. Porque según nuestros parámetros, no somos capaces de ver en nosotros lo malo que hay, pero sí en el otro. ¿Acaso no es eso lo que se hace hoy día con los que han cometido horrendos pecados? Con nuestra mentalidad justiciera nadie se nos escapa. Es que no se conoce a Dios. Muchos aceptan a un “Dios tapa huecos”, que viene a suplir nuestras deficiencias, un Dios que no puede ser tan injusto que perdone a tanto degenerado que anda suelto por ahí, incluyendo a la Iglesia. Por eso vivimos en una sociedad inmisericorde, en la que se respira una terrible sed de venganza, de odio y de violencia. Como el hermano mayor también nosotros nos enojamos con Dios y lo tratamos de injusto. Pero ¿qué responde Dios? “Es justo que haya fiesta”. 

4.- Ahí está el testimonio de Jesús, el Rostro del Dios misericordioso.  Ahí está el testimonio de Pablo que, gracias a Jesús, experimentó la misericordia de Dios que lo transformó con su gracia. Da testimonio con su palabra y con su vida de lo que Dios es capaz de h hacer con el pecador. Cierto. Dios al perdonar transforma, repara, reconstruye.  Porque Dios es capaz de dar vida allí donde reina la muerte, dar la gracia donde reina el pecado, porque Él lo puede hacer. Y esa es nuestra fe. 

Por eso, hermanos, esta celebración debe ser la expresión de  una auténtica y alegre fe. Cada uno de nosotros puede decir resueltamente: “Yo también iré a la casa de mi padre”, para encontrarme con Él y con mis hermanos, ya que Jesús nos asegura que seremos bien recibidos y que se hará una fiesta, el banquete del Reino de Dios. Hermano Pastor Salvo Beas. 

EDD. sábado 10 de septiembre de 2022.

Hoy, sábado, 10 de septiembre de 2022

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,14-22):

Amigos míos, no tengáis que ver con la idolatría. Os hablo como a gente sensata, formaos vuestro juicio sobre lo que digo. El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. Considerad a Israel según la carne: los que comen de las víctimas se unen al altar. ¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios, y no quiero que os unáis a los demonios. No podéis beber de los dos cálices, del del Señor y del de los demonios. No podéis participar de las dos mesas, de la del Señor y de la de los demonios. ¿Vamos a provocar al Señor? ¿Es que somos más fuertes que él?

Palabra de Dios

Salmo

Sal 115,12-13.17-18

R/.
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN :

Paulson Veliyannoor, CMF

Garantizar los buenos frutos

Para producir buenos frutos, un árbol debe crecer sano. Para crecer sano, el árbol necesita un buen abono, agua óptima y luz solar. Así, la producción de buenos frutos depende de la alimentación constante que se le proporcione al árbol. Lo mismo ocurre con el Espíritu. ¿Qué garantiza que nuestras almas estén bien regadas y abonadas? Una vida de sacramentos por la que nos alimentamos regularmente de la gracia de Cristo. Esto es lo que Pablo pide retóricamente, refiriéndose a nuestra participación eucarística: «El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es una comunión con la sangre de Cristo?». Al permanecer en comunión con Cristo, como el sarmiento está unido en comunión con la vid, nos nutrimos de su Espíritu y producimos los frutos del Espíritu (cf. Ga 5,22-23). Sin él, no podemos hacer nada (cf. Jn 5,5).

Fuente : https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/hoy