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Homilía para la Eucaristía del domingo 18 de octubre de 2026.

DOMINGO XXIXX. A

Isaías 45,1.4-6: Dios realiza su Plan de salvación y se vale de Ciro, un rey pagano. Dios es el Señor de la historia.

1Teslonicenses 1,1-5: Inicio de la carta. Pablo presenta una síntesis de cómo está esa comunidad: elegidos, salvados, fundada en las virtudes.

Mateo 22,15-21: Jesús establece el lugar exacto de la autoridad humana y la Divina.

1.- Para un israelita el Señor era lo máximo al punto que todo estaba sometido a Él y regido por Él. En este sentido, Él va  a salvar a su Pueblo, que está en el exilio, pero no lo hará El directamente, sino a través de u hombre concreto, Ciro, un rey pagano. Es que el texto quiere mostrar la soberanía de Dios. Es Él quien maneja la historia del mundo. Y si Dios es lo máximo, lo es de un modo especial para su Pueblo.

Sólo Dios es el Absoluto. Él es el único rey y Señor de su Pueblo. Israel le debe obediencia sólo al Señor.

2.- Del mismo modo la comunidad cristiana debe permanecer solamente firme en la fe, la esperanza y el amor. Y debe servir a su único Señor, Jesús.

Pro esta comunidad se haya presente, inserta  en la realidad de este mundo. Y la presencia de la comunidad en el mundo rae consigo muchos riesgos.

3.- Porque esta presencia de la comunidad de los creyentes en la sociedad la pone en el riesgo de caer en algunos errores. Por ejemplo, sustraerse de esta mundo y no comprometerse con lo que supone estar presente en esa realidad. También, dejarse contaminar por la mentalidad de este mundo. Pero también la comunidad, la Iglesia puede caer en la tentación de pretender dominar a la sociedad cayendo en una teocracia. En otras palabras, le da al César lo que pertenece a Dios, divinizando el poder político, la ideología. Y así surgen sistemas totalitarios, unos endiosan el sistema y se somete a las personas; otros pretenden gobernar desde la religión.

4.- Se  entiende, entonces, cuál es la trampa que le tienden a Jesús.

Para los judíos Dios es lo máximo, es el Absoluto. No puede un israelita acatar a un hombre, al César, menos a un sistema pagano y oprso. Por eso, no debe pagar tributo al César.

Jesús, en cambio, no asume una actitud de absoluta rebeldía ante el César y el sistema imperante. Tampoco reclama un gobierno teocrático para su Pueblo, como algunos israelitas añoraban. Más bien ubica el lgar exacto del poder humano en el ámbito de la soberanía de Dios. En otras palabras quiere decirles, si ustedes se benefician de lo del César: sus cminos, su comercio, su sistema, etc, devuélvanle a él lo que le pertenece. Pero si, al mismo tiempo, reconocen la soberanía de Dios, denle a Él lo que le pertenece y corresponde.

El cristiano es ciudadano de dos reinos: el de Dios y el de este mundo. El Reino de Dios no es de este mundo, pero tiene implicancias en este mundo, es decir, los valores del Reino se deben vvir en este mundo. Pero, por ser ciudadano de este mundo, debe también cumplir con las obligaciones propias de esta sociedad y no evadirse de sus obligaciones.

Si todos los xcristianos tuviéramos claro esto, creo que otra seráia la realidad de esta sociedad.

La celebración de la Eucaristía es un misterio de comunión, ya lo sabemos. Pero debemos recalcar que es también comunión con el mundo, con la realidad. Aquí traemos nuestra realidad para que sea transformada, santificada. Démosle, pues, a Dios todo el honor y la gloria que se merece y a la sociedad lo que le corresponde..

 Hno. Pastor.