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Homilia para la Eucaristía del domingo 11 de octubre de 2026.

DOMINGO XXVIII. A

Isaías 25, 6-10: El Señor prepara un festín a su pueblo con el que es significado el Reino de Dios.

Filipenses 4,12-14.19-20: Pablo, agradecido con la comunidad, da testimonio de que todo lo puede en Aquel que lo conforta.

Mateo 22,1-14: Imagen del banquete de boda a la que todos están invitados representa al Reino de Dios. Para participar en él hay que vestir el traje de fiesta.

1.- Para comprender lo que dice Isaías podemos hacer algunas preguntas. ¿Quién prepara e invita? Es el Señor el que prepara e invita a un suculento banquete. Banquete que es signo de plenitud, de bienestar. ¿Dónde será este banquete? En su casa, en su palacio, es decir, en la cima del monte ya que en ciertas  ocasiones se realizaban sacrificios en las cumbres de Sión, ya que allí estará su trono, el Templo, lugar de encuentro con el Señor.   ¿A quién invita?  A todos. Es un banquete de confraternidad universal en el que se  reconocerá la soberanía de Dios, su universal Providencia.

Con esta bella imagen se pretende describir  lo que el Señor quiere y lo que el hombre sueña: el Reino de Dios. Imagen muy recurrente a lo largo de la Sagrada Escritura.

2.- San Pablo, después de conocer a Jesús, se dio cuenta de lo que significaba el Reino. Por este Reino, con la ayuda de Dios, es capaz de sacrificarlo todo, ya que todo lo puede en Aquel que lo conforta. Sólo quien tiene ideales nobles y grandes es capaz de superar las dificultades ya que sabe lo que quiere, sabe lo que busca. Y todo esto le motiva y da fuerzas para seguir trabajando, luchando por la causa de Cristo. Sólo quien tiene un ideal podrá seguir luchando y esforzándose en la vida.

3.- Actualmente estamos pasando por una tremenda crisis. Hay crisis de líderes, tanto en lo político, como en lo social y religioso. Líderes que ayuden a la gente a mirar hacia arriba, a donde está el gran ideal de los ideales y así poder luchar y seguir trabajando. Para mucha gente falta una visión de un mundo mejor. Sólo se vive al día, con una vida chata, burguesa. Se busca la felicidad y no se encuentra. Muchos han perdido el sueño de Dios, el sueño del hombre: el Reino de Dios.

4.- Con razón el Reino es pintado como un banquete de bodas suculento al que todos son invitados. No existe ninguna acepción de personas. Porque en el Reino todos caben, nadie es marginado, pero sí algunos se marginan o marginan a otros.

Pero para estar y participar en este banquete lo único que se pide, lo pide el que invita, Dios, es estar revestido. ¿Con qué?  Tenemos que estar revestidos de Cristo, es decir, debemos estar revestidos de justicia, con la vida y valores de Cristo. En una palabra, tener una nueva identidad, ser hombres nuevos. Desafío grande es este.

En el Reino todos caben, pero ya sabemos la condición; porque en el Reino todo es nuevo: la gente es nueva, se rige por una Ley nueva, la del Amor, y vivir una vida nueva.

Sólo el nombre nuevo, por tener una mentalidad nueva, puede comprender y vivir este ideal de vida y trabajar por él. A esto estamos llamados, a esto estamos invitados.

Aquí  somos invitados al Banquete del Reino. ¿Estás con el vestido apropiado? Acércate.

Hermano Pastor.