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Homilía para la Eucaristía del domingo 20 de septiembre de 2026.

DOMINGO XXV. A.

Isaías 55,6-9: El Pueblo de Dios, en exilio, está a punto de volver a su tierra, es un nuevo Éxodo. Pero la Palabra pide un Éxodo interior.

Filipenses 1,20-26: Pablo, instrumento escogido de Cristo, sólo desea que Cristo sea glorificado, ya que su vida es Cristo.

Mateo 19,30-20,16: Dios llama gratuitamente a la salvación a todos. Ya que Él es bueno.

1.- En el Profeta  Oseas 11,1 se lee lo siguiente: Cuando Israel era niño Yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Con estas palabras se quiere indicar el inmenso amor de Dios por su Pueblo, al que quiere salvar.

Y el Profeta Isaías exhorta al Pueblo que está en el exilio a que se disponga a salir, a tener un nuevo Éxodo, pero no un Éxodo material, geográfico, sino un Éxodo interior, e decir, un abandono del pecado, volverse al Señor. Realizar este Éxodo implica tomar otro camino, el del Señor, que es tan distinto al nuestro. Es un encuentro con el Dios de la Alianza. Eso quiere Dios y a eso llama el Señor. A lo largo de la Historia de Salvación  vemos cómo el Señor llamó a los israelitas cuando todavía no eran su pueblo; los llamó más adelante a través de los Profetas a que se volvieran a Él.

2.- El Apóstol Pablo, un israelita fanático, fue tocado, llamado por el Señor y realizar un viraje en su vida. De perseguidor pasó a ser un instrumento de Cristo, al punto que lo único que él deseaba era  que Cristo fuera glorificado. Es que el conocer a Cristo dio como resultado que Cristo fue la razón de ser de su vida: “Mi vivir es Cristo”. Podría decirse que Pablo al responder al llamado el Señor le hizo se fue transformando, conformando con la imagen de Cristo.

3.- Dios sigue llamando a todos para que en nuestra vida hagamos un viraje, un Éxodo. Pero esta invitación muchas veces cae o ha caído en el vacío.

América latina, Chile,  son territorios donde el  cristianismo creció y llegó a ser mayoría. Pero no se nota. Hay una inmensa cantidad de gente bautizada, pero no está convertida, gente que no ha realizado el Éxodo interior, el tomar los caminos y pensamientos de Dios y optar por Él.

4.- Dios sigue llamando a todos. Así como llamó a Israel, también llamó a  otros pueblos. Y en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo, quien sigue llamando. ¿Y a qué llama?  Él llama a todos a vivir  y construir su Reino, la Viña del Señor.

Con la parábola de los obreros de la última hora Jesús quiere enseñarnos al menos dos cosas:

Una, que el amor misericordioso de Dios es gratuito y generoso con todos.

Dos, a todos da la misma paga: la vivencia de su Reino, que es sinónimo de plenitud y salvación.

Hoy hay algunos que fueron llamados a la Viña  desde su infancia. Así tenemos, por ejemplo a san Carlos Acutis ; a otros, como san Pablo, por ejemplo, siendo ya maduros. Pero a todos el Señor pide lo mismo: un Éxodo, un viraje, un aceptar sus Planes y  Proyectos, que son tan distintos a los nuestros.

A todos llama el Señor; sin embargo no todos aceptan y acogen este  llamado. Prefieren seguir con sus Planes y Proyectos y andar por sus propios caminos.

En la Comunión sellamos una Alianza con el Señor, que es bondadoso en todas sus acciones y justo en todos sus caminos.

Hermano Pastor.