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Homilía para la Eucaristía del domingo 13 de septiembre de 2026.

DOMINGO XXIV. A

1.- Eclesiástico 27,30-28,7: Reflexión sapiencial: el rencor y la ira son patrimonio del pecador. Los rencorosos y vengativos se exponen a la venganza del Señor. Nuestro perdón condiciona el de Dios.

2.- Romanos 14,7-9: La vida de los miembros de la comunidad pertenece al Señor; por eso, el hermano debe ser respetado.

3.- Mateo 18,21-35: Doctrina de Jesús sobre el perdón. Porque Dios nos perdona debemos perdonar.

1.- La Palabra de Dios, que es siempre actual, toca un tema siempre presente en la vida humana y que debemos saber vivirlo como cristianos. Partamos con una afirmación: Dios perdona siempre. Pero la reflexión sapiencial es clara y muy práctica. Sabemos que Dios es clemente, pero ¿cómo aplicar esto a la vida práctica? Ningún medio mejor para engendrar en nuestro interior sentimientos de clemencia y bondad que el caer en la cuenta que también nosotros necesitamos de la clemencia de Dios. Y esto no sólo lo expresa el libro del Eclesiástico, sino también el evangelio que acabamos de escuchar.

2.- Se supone el que cristiano vive en comunidad o pertenece a una comunidad. Y por lo mismo, es natural que de vez en cuando surjan conflictos, los que traen la crítica y la descalificación. Ante esto san Pablo simplemente nos dice que todos nosotros somos pertenencia del Señor; en otras palabras, Él es el Dueño de cada uno de nosotros. Por esta razón, nos debemos el debido respeto  los unos a los otros.

3.- Entre los judíos era conocido el “Canto de venganza” de Lámec (Génesis 4,24), un legendario héroe del desierto, que decía así: “Caín será vengado siete veces, pero Lámec será vengado setenta veces siete”. Frente a esta cultura de la venganza sin límites, Jesús propone el perdón sin límites entre sus seguidores. Y esta cultura de la venganza sigue vigente. Todavía rige el “Ojo por ojo y diente por diente”.

Nuestra cultura no se diferencia mucho de la de aquel tiempo. Hoy se escucha mucho la frase: “Ni perdón ni olvido”. Incluso se llega a desvirtuar la palabra y concepto de Justicia. Hoy Justicia es sinónimo de Venganza, lo cual no es así.

Septiembre Mes de la Patria, í, pero también, me de las reivindicaciones, de las polarizaciones y enfrentamientos. Desgraciadamente todavía vivimos la cultura de la venganza no sólo a nivel nacional, sino también internacional.

4.- Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que los persiguen, el perdón a quien les hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario, pero poco realista y muy problemático.

Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos y conflictos. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos? En concreto: “¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda?”.

Sin embargo, Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía, donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.

La respuesta de Jesús exige ponernos en otro registro. En el perdón no hay límites: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.

La lección es clara. Necesitamos asumirla, vivirla, y esto lo lograremos sólo con la ayuda del Señor. Con el Señor te digo: anda y haz tú lo mismo”.

Hno. Pastor.