Homilía para la Eucaristía del domingo 02 de agosto de 2026.
DOMINGO XVIII. A
Isaías 55,1-3: Un mensaje de salvación, Dios saciará el hambre de su Pueblo gratuitamente.
Romanos 8,35.37-39: Pablo proclama la certeza-seguridad de la esperanza cristiana: nada ni nadie puede hacernos dudar del amor que Cristo nos tiene.
Mateo 14,13-21: Jesús alimenta gratuitamente al pueblo.
1.- Dentro de las necesidades más urgentes, perentorias, que tiene el ser humano están el comer y el beber. Por eso, son el mejor signo de lo que el Señor ofrece a su Pueblo. A un pueblo que está en el exilio careciendo de todo y anhelando todo se le ofrece un banquete gratuito, símbolo de los auténticos valores humanos. Reducir el sentido de la profecía a algo puramente material o sólo a algo espiritual serían dos equivocaciones perniciosas. Este reduccionismo es peligroso y está latente en la humanidad.
Dios quiere nuestro bien, pero un bien integral, que beneficia a la persona humana.
2.- Este bien total que el Señor ofrece no es más que una expresión concreta del exquisito amor que Dios nos tiene en Cristo.
No estamos exentos de la enfermedad, de la persecución, de los problemas. Pero esto no nos puede hacer dudar del amor que Dios nos tiene, que sobrepasa a todos los males. Nunca debemos poner en duda el amor que Dios nos tiene. Yo diría que el amor que Él nos tiene rompe todos nuestros esquemas religiosos-morales. Porque Él nos ama porque Él es bueno y eso basta.
3.- Un peligro que asecha permanentemente en nuestra vida es reducir la salvación ya sea a algo puramente material o a algo solamente espiritual. Ambas posturas, a mi juicio, son erróneas. Porque Dios no quiere salvar solamente almas o solamente cuerpos., sino a personas, a seres humanos creados por Él. Y todo ser humano es intrínsecamente valioso y digno de respeto. Sin embargo muchos atropellan a la persona al atropellar su cuerpo o al no respetar su vida interior, sus principios religiosos.
4.- Interesante lo que nos relata el evangelio de hoy. Yo destacaría tres puntos:
Primero, el Señor sintió compasión de la gente. No es la única vez que aparece esto. En otra parte se dice:” Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor”.(Mateo 9,36). Y en el Antiguo Testamento leemos: “El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos”. (Éxodo 3,7). Es que Jesús es la manifestación del Amor de Dios al mundo.
Segundo, Jesús dice a los discípulos: “Denles de comer ustedes mismos”.
La salvación viene de Dios, pero la iglesia, los discípulos, somos mediadores. El Señor actúa a través de nosotros. Dios se vale de nosotros para hacer el bien, así como a veces el maligno se vale del hombre para hacer el mal.
Tercero, Jesús no parte de cero, sino se vale de cinco panes y dos pescados. Siempre es importante el aporte humano a la acción de Dios. Podemos decir que en la Economía de la salvación el Protagonista siempre es Dios, pero también está el coprotagonista, que es el ser humano.
Tenemos que responder con nuestra fe, con la seguridad de que el Señor nunca nos fallará. Hoy celebramos el Baguete del Reino. Es gratuito y es prenda de nuestra salvación. Celebremos al Señor que salva generosamente.
Hno. Pastor.