Homilía para la Eucaristía del domingo 14 de junio de 2026.
DOMINGO XI DEL AÑO A.
Éxodo 19, 1-6: Dios llama a Moisés para establecer una Alianza con Israel. Lo que hace de Israel una propiedad exclusiva de Dios con todas sus consecuencias.
Romanos 5, 6-11: Cristo murió por nosotros pecadores por puro amor gratuito de Dios. Por eso nos gloriamos en Cristo y en Él tenemos nuestra Esperanza.
Mateo 9,35-10,8: Jesús se compadece de los extraviados, de todos nosotros; por eso Él viene a convocar, reunir, salvar. Misión que también tiene la Iglesia.
1.- Según el Éxodo Israel va a encontrarse con Dios en el Sinaí. Israel ya es pueblo por raza; ahora lo será de otra manera, por la Alianza: “Si escuchan y obedecen mi Alianza”. La Alianza constituye a Israel en Pueblo de Dios, pero no cualquier pueblo, sino “mi propiedad exclusiva”; todos los pueblos son de Dios, pero Israel es una propiedad exclusiva (“Segullah”= regalón). Y por esto las tiene todas: es un Pueblo sacerdotal y santo-consagrado. “Sacerdotal”, es decir, goza de la intimidad de Dios; “santo”, es decir, distinto, diferente a los otros pueblos.
En este breve párrafo se nos está indicando lo que hace Dios con el hombre cundo éste lo acepta y es fiel.
2.- Este Amor preferencial de Dios se manifestó primero a los israelitas, pero después a todos nosotros, los impíos y pecadores. Y se manifestó de una manera inaudita: muriendo por todos el Hijo de Dios, Jesucristo. Y todo esto de una manera gratuita De modo que en Cristo nosotros hemos pasado a ser una Propiedad especial – regalona de Dios. Por eso en la Primera carta de Pedro leemos: “Ustedes son linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, Pueblo adquirido para anunciar las grandezas de Dios” (1Pedro 2,9). Y todo esto por pura gracia, porque Dios ha sido bueno con todos nosotros, por pura benevolencia de Dios.
3.- Esta verdad desgraciadamente la hemos olvidado. Porque siendo los favorecidos de Dios le hemos dado la espalda. Porque como nos los recuerda la Palabra, somos un pueblo consagrado, santo; sin embargo nos hemos contagiado con el paganismo. Podría decirse que la sociedad actual es una sociedad pagana bautizada, pero que no ha sido transfigurada en Cristo. Por eso vive de una forma pagana, con un desconocimiento de lo que Dios quiere de todos nosotros.
4.- Pero Jesús, enviado para salvar, ve que andamos como ovejas que no tienen pastor. De hecho hay mucha confusión, una tremenda carencia de líderes carismáticos que orienten y muestren el camino. Menos mal que últimamente hemos tenido Papas que han sabido ser pastores de su pueblo. Ahí tenemos al actual Papa León, que con su discurso claro y directo ha iluminado a la sociedad, como lo está haciendo en su último viaje a España.
Dios llamó a Moisés para que guiara a su pueblo a la salvación. Jesús llama y envía a los discípulos para que guíen al Pueblo de Dios en este tiempo.
También a nosotros llama el Señor para que con Él sepamos convocar, guiar e iluminar al mundo.
Hoy el Señor presente nos ilumina, alimenta y envía para que podamos cumplir con esta sagrada misión de ser los convocadores del mundo para Dios, para sus Reino.
Hermano Pastor.