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Homilía para la Eucaristía del domingo 24 de mayo de 2026.

PENTECOSTÉS.


Hechos 2,1-11: En el contexto de una fiesta judía se manifiesta el Espíritu Santo. Dios forma a su Pueblo y establece una Nueva Alianza.
1Corintios 12,3-7.12-13: En la comunidad existe una variedad de carisma, pero todos provienen de un mismo Espíritu. De donde se exige la unidad en la diversidad.
Juan 20, 19-23: Manifestación de Cristo Resucitado que ofrece la Paz. Jesús concede su Espíritu para que puedan continuar con su obra: quitar-perdonar los pecados.

1.- La venida del Espíritu Santo sobre la comunidad tiene lugar en Pentecostés, es decir, cincuenta días después de Pascua. Fiesta judía que recuerda la estancia del pueblo a los pies del Sinaí, cuando Dios hizo la Alianza con las 12 tribus de Israel y les dio la Ley para hacer de ellos su Pueblo. Es en este contexto cuando Dios forma a su nuevo Pueblo, pero no de 12 tribus, sino de todas las naciones de la tierra. Un Pueblo unificado no por la Ley, sino por el Espíritu.
Hoy celebramos la Nueva Alianza que Dios ha sellado con su Espíritu y todos formamos un solo Pueblo, el de Dios.
2.- Dios derrama su Espíritu, el soplo de Dios, la “Ruah” de Dios. Sin este soplo no hay vida, no hay fe en Jesucristo. Porque creer – aceptar a Jesús como Señor es obra del Espíritu, que aviva en nosotros esta fe. No son las cristologías las que despiertan la fe, sino el Espíritu del Señor. Sin este Espíritu divino no hay vida.
En Génesis 2,7 leemos que Dios sopló sobre el hombre y éste fue un ser viviente. Donde hay soplo hay vida. El Señor sopla en la Comunidad de los creyentes, Cuerpo real de Cristo, y tiene vida, hay carismas que enriquecen a la comunidad. Sin el Espíritu Santo no hay verdadera Comunidad de fe, no hay Iglesia de Jesucristo. Y san Pablo dice claramente en su carta a los Corintios: “Todos hemos sido bautizados (sumergidos) en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo.”
3.- En Hechos 19,1-2 leemos:“ Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?». Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo». Ellos no sabían, ni conocían al Espíritu Santo. Hoy hay muchos que no saben quién es el Espíritu Santo y qué hace en la Comunidad y en cada uno de nosotros. A lo sumos han oído que es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pero no saben qué obra, qué realiza en nosotros. Ignoran que sin el Espíritu Santo Jesús sería un personaje del pasado, histórico, pero nada más. Que sin el Espíritu Santo la Iglesia es una Institución, una Transnacional que deja mucho que desear. Que sin el Espíritu Santo la oración es n balbuceo inútil, producto de técnicas de respiración y psicológicas, y cansador. Que sin el Espíritu Santo todavía estaríamos sumergidos en nuestros pecados.
Pero con el Espíritu Santo Jesús está realmente presente; la Iglesia es el Cuerpo real de Cristo, la oración un diálogo amoroso con Dios. Y con Él tenemos una vida nueva.
4.- Por eso Jesús sopla sobre los suyos, los impregna de su Espíritu y los envía a ser portadores no de una religión, sino de una vida nueva, liberada del dominio del pecado.
Por eso, qué importante es saber que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo y se nos ha dado una vida nueva.
Consecuencias:
. Debemos dejarnos conducir por el Espíritu y no por la carne, por los criterios humanos, ya que somos deudores del Espíritu, no de la carne.
. Somos hijos de Dios, libres, no esclavos de nada ni de nadie.
. Tenemos que vivir la unidad dentro de la diversidad. Nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo, sino que a todos se da, porque el viento sopla donde quiere.
. Tener la certeza y la esperanza de que somos salvados por el Espíritu que se nos ha dado.
. Saber que cuando oramos de verdad es el Espíritu Santo el que ora en nosotros, Él es quien nos sopla qué debemos decir.
. Aquí en la Eucaristía es el Espíritu Santo el que obra y gracias a su acción tenemos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Hno. Pastor.
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