Homilía para la Eucaristía del domingo 22 de marzo de 2026
DOMINGO QUINTO DE CUARESMA.
Ezequiel 17,12-14: A un pueblo que está en situación de muerte (destierro) Dios promete vida-salvación.
Romanos 8,8-11: Los cristianos tenemos nueva vida por el Espíritu de Dios que se nos ha dado.
Juan 11,1-45: Jesús es presentado como resurrección y vida.
1.- La Sagrada Escritura enseña con un lenguaje plástico, no teórico. Así, en el caso de hoy, al referirse a la situación por la que estaba pasando Israel, dice que está en un sepulcro, es decir, en una situación de muerte. Y ante una situación de muerte no hay nada que hacer. El destierro es una situación de muerte en vida. Y es allí donde interviene Dios; promete abrir los sepulcros, infundir su Espíritu. Es una restauración no sólo material, reconstrucción de lo destruido, sino también una restauración moral, infundirá su Espíritu. Es que de Él viene la redención y el perdón, es decir, de Él viene la sanación.
2.- No sólo Israel, sino toda la humanidad está bajo el dominio de la muerte, del pecado. Por eso, los que hemos experimentado salvación, por recibir el Espíritu de Dios vivimos una vida nueva, la del Espíritu.
La auténtica vida cristiana es en verdad una vida espiritual, es decir, guiada, iluminada por el Espíritu de Dios. San Pablo afirma: “el que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo”. Cristo fue resucitado por el poder del Espíritu Santo. Así también nosotros. Esto es salvación.
3.- Son muchos los que no tienen o no se dejan conducir por el Espíritu de Dios. No son de Cristo y no viven de acuerdo a Cristo. Por eso en el mundo y en muchas personas reina la muerte. Viven en la muerte. Lo que hay actualmente en todas partes es muerte. El mundo está como sepultado en vida.
Existen películas de mal gusto que nos muestran a los “muertos caminantes”, que luchan por devorar al resto de la gente. ¿Quién ganará? ¿Acaso este tipo de películas no nos están mostrando la cruda realidad de los muertos-vivos (el crimen organizado, sistemas que lucran con las armas, gobernantes opresores, etc.) que pretenden someter a la humanidad?
4.- Pero ahí está Jesús. Él es la Resurrección y la vida. Quien cree en Él, quien lo acepta, tiene vida nueva, plena. Resurrección es decir Transformación. Dios es vida y nos envía a su Hijo para que por Él tengamos vida.
Sin Cristo nuestra vida no es plena. Sin Cristo estamos sometidos al régimen de la muerte.
Hoy el Señor está presente ante nosotros. Tiene lástima de nosotros, del mundo. También hoy nos grita: “SAL FUERA”. Deja de vivir en el sepulcro, ven a la vida plena que te quiero dar. Me pregunto, ¿por qué habrá tanta gente que le encanta vivir atados de pies y manos, que les encanta sentirse esclavos de tanta miseria.
¿Te siente atado de pies y manos? Déjate liberar y camina iluminado por el Espíritu. Él nos dio vida nueva en el Bautismo; hoy nos vivifica con su Espíritu en el Sacramento de la Eucaristía.
Celebremos al Señor, celebremos a la vida, no a la muerte.
Hno. Pastor.